Usted está aquí

 
/ por Thomas Rothe 
Enfermedades crónicas, viajes, sexo, desilusiones, un huracán. Esto narra la colombiana Margarita García Robayo (Cartagena de Indias, 1980) en Usted está aquí, un volumen integrado por cuatro cuentos y una breve novela, publicado recientemente en Chile por Montacerdos Ediciones. Se tratan de relatos cuya fluidez y seducción se conjugan en una escritura elegante, que logra hablar de temas trascendentales en la vida contemporánea latinoamericana y, más específicamente, en la cuenca caribeña del continente. Aunque todos han sido publicados anteriormente, los relatos fueron curados por los editores de esta edición, entregando una significante muestra de la obra de la autora, quien reside hace diez años en Buenos Aires y ya cuenta con una sólida trayectoria incluyendo el premio Casa de Las Américas 2014 por su libro Cosas peores (Seix Barral).
 
A pesar de la diversidad de tramas en este libro, el desarraigo se instala como uno de los ejes transversales, reflejando una condición de incesante búsqueda, sea por motivos económicos o identitarios, ambos en el fondo interrelacionados y en diálogo con los entornos sociales y políticos que retratan las historias. Esto se expresa de forma más evidente en el relato «Algo mejor que yo», donde un solitario padre viaja a Europa buscando reconectar con la única hija que le queda; o en el cuento titular «Usted está aquí», sobre la imprevista estadía de un latinoamericano en un hotel español, posterior a un fatal accidente de avión. En ambos cuentos los sujetos inmigrantes y sus ilusiones de una mejor vida en el extranjero se transforman en el telón de fondo de sus historias.
 
El estado de constante tránsito también ocupa un papel fundamental en la novela corta que cierra el volumen. Titulada «Hasta que pase un huracán», el relato sigue la vida de una chica que, cuando niña soñaba con ser extranjera, un deseo que nunca cumple pero que la conduce a la carrera de azafata, permitiéndola viajar con frecuencia a Miami. Esta historia revela un personaje agobiado con su entorno cotidiano y angustiado por las ganas de ser otra persona. No obstante, la fantasía de escapar se disuelve paulatinamente frente a una realidad mundana y la imposibilidad de cambiar sus opresivas condiciones circundantes, como la mediocridad y la pobreza.
 
El viaje, la migración forzada y el exilio son temas constantes en el Caribe, atravesando las literaturas escritas en los distintos idiomas de la región, como las obras de George Lamming, Ana Lydia Vega y Patrick Chamoiseau. Retomando esta vieja temática, García Robayo confirma su relevancia actual y la aborda desde una variedad de perspectivas que no se reducen solo a la migración unilateral de América Latina a los centros metropolitanos. En términos estilísticos, explora el tema a través de una narración que se nutre del lenguaje cinematográfico, cuya velocidad no estorba las oportunidades para meter ironía.
 
Por otra parte, el desarraigo también se manifiesta de manera figurativa, sobre todo en los relatos «Cosas peores» y «Lo que nunca fuimos». En el primero, un adolescente quien padece de obesidad se refugia en violentos videojuegos, generando una tensión para sus cercanos, ya que les resulta incomprensible. Su encierro e introversión representan una evasión del mundo que lo castiga por tener un cuerpo fuera de lo normal. En el segundo, las venturas y desventuras sexuales de una pareja joven son el trasfondo de su alejamiento: cada personaje usa al otro para sus propios fines sin realmente entenderse, hasta llegar a un punto en que pierden el control de la relación y sus acciones. Perderse psicológicamente es sin duda una característica que conecta a los personajes de los diversos cuentos. Sus búsquedas tienden a ser impulsivas, sin dirección establecida, lo que se desenvuelve en una cadena de sucesos espontáneos y muchas veces desafortunados.
 
La narrativa de García Robayo no se inscribe en la denuncia política, sino más bien capta las sutilezas de una sociedad y cultura determinada para cuestionar y reventar sus estructuras opresivas, pero sin explicitar un juicio moral. Un claro ejemplo de esto se encuentra en «Hasta que pase un huracán», cuando la protagonista visita un quiosco atendido por un negro llamado Willy. Cuenta que «Willy le decía a Gustavo ‘jefe’ solo porque era blanco y extranjero. Gustavo ni le dejaba propina y a veces escupía en el piso, y Willy le seguía diciendo «jefe». Ese día, en cambio, llegó un pescador negro, pidió una cerveza y al primer sorbo eructó. Willy le dijo: ¿tu mamá no te enseñó modales, negro comemierda?» (84). Este pasaje demuestra la persistencia actual de complejos problemas raciales en Colombia y gran parte de América Latina con población afrodescendiente; conflictos enraizados desde tiempos coloniales, pues no es menor que Cartagena de Indias fuese el puerto principal de la trata negrera en el continente.
 
El aporte de Usted está aquí a la literatura del Caribe (entendida en su compleja conformación plurilingüística y diaspórica) viene desde la perspectiva de Colombia, que por cierto comparte experiencias históricas y elementos culturales con la región insular, pero que se inscribe en un contexto político nacional que determina diferencias sociales fundamentales: una de ellas es la extendida experiencia colonial de la mayoría de las islas caribeñas. Con todo eso, un sentido del Caribe se refleja en esta escritura: hay desarraigo, sí, pero también hay mucho mar y lluvia, hay colores brillantes y luz cegadora, hay cañaverales, extranjeros y turistas y encuentros con otros caribeños. Este paisaje, tanto físico como humano, resulta ajeno y familiar a la vez, siendo ésta una de las características más seductoras de esta escritura, que también contribuye a impulsar diálogos literarios a través del continente, a pesar de las diferencias que existen entre la zona caribeña de Colombia y Chile. La aparición de Usted está aquí en Chile se suma al esfuerzo e inquietud crecientes por conocer las diversas literaturas de esta hermosa y horrorosa América.
 

 

 

Usted está aquí
Margarita García
Montacerdos, 2015
Narrativa, 124 págs.
Thomas Rothe
thomasrho@mail.com