A tres años de la desaparición de José Vergara: una necesaria versión de los hechos

Fragmentos de una entrevista realizada en junio del 2016 a Juan Vergara Luenberger, padre de José Vergara Espinoza, desaparecido en Alto Hospicio el 13 de septiembre de 2015*.

A lo mejor la gente piensa “cada cual con sus problemas”, que lo que nos pasó a nosotros es familiar y cada familia vive como quiere y siente lo que quiere, lo que piensa, que no le interesa los demás. Por ejemplo aquí los vecinos… yo vivo mi metro cuadrado y si la vecina me saluda yo la saludo.
 
Él aquí hablaba solo, decía que había cámaras, que lo grababan, que lo filmaban, pero cuando era niño no tenía las crisis que tenía ahora. Ahora de adulto él tuvo estas crisis, pero cuando él era niño era un niño normal. Él iba al COSAM 1, pero mi hijo nunca le robó a nadie, sólo tenía desconfianza en la gente.
 
Eran muy violentas las crisis. Me pescaba del cogote, me agarraba a combos y la única forma que se calmara y no rompiera las cosas era llamando a carabineros. Llegaba carabineros y él se calmaba. Los llamamos como seis veces y se lo llevaban.

 

Esa vez fue el domingo 13 de septiembre entre las 08:00 y 08:30. Yo estaba enfermo con una gripe fuerte, estaba acostado y mi pareja me dijo “José Antonio está con crisis, dio vuelta el agua y está pateando las cosas”, y yo le dije “Negra, llama a carabineros para que se calme”. Los llamó, pero batieron el récord en llegar. Llegaron rápidamente, más rápido que otras veces. A mí me pareció extraño.

 

Yo estaba acostado pero escuché todo el procedimiento. No vi, pero yo sentí cuando lo esposaron y todo.

 

Mi mujer les dijo “está acostado, está enfermo, le voy a decir que se levante”. Uno de los pacos dijo “no, que se quede ahí no más acostadito” y yo confiado de carabineros. Nunca pensé que iban a hacer lo que hicieron. Entonces ya yo confiado no me quise levantar. El error mío fue ni siquiera haberme asomado por la ventana. Si yo me levanto, bajo, los pacos no hubieran hecho lo que hicieron.
 
Ellos se lo llevaron y ni lo llevaron a la comisaría, ni a constatar lesiones ni nada, y supuestamente a él lo habían dejado en Huantajaya. Ellos dicen que lo dejaron vivo, pero si a mi hijo lo hubieran dejado vivo allá, mi hijo hubiese vuelto a la casa. Hubiese vuelto porque era rápido para caminar. Se habría vuelto al tiro a la casa. De donde ellos dicen que lo dejaron a mi hijo; lo hubiesen bajado, él ve la carretera a Hospicio y se viene al tiro. Él conocía para allá.
 
Yo dejé pasar dos días, dije «bueno, tiene que andar por ahí». Yo pensé que se había ido donde mi hija, pero ya después de dos días dije “no, esto ya es preocupante”. Así que lo primero que hice fue ir al Instituto Médico Legal, a la morgue. Llegué y no estaba.
 
Bueno, yo me imaginé al tiro que en dos días podría haberle pasado algo, por eso fui al SML y fui allá y nada; fui a la morgue y tampoco. Regresé acá y le dije a la Alicia “anda a buscarlo a la cárcel”.
 
Días antes yo fui al COSAM con él, pasamos a la oficina y la asistente lo vio muy descompensado y le dijo “José Antonio, ¿quieres hospitalizarte?”. “Sí”, le dijo, “quiero hospitalizarme”.
 
Si el COSAM me hubiera dado la orden de hospitalización…
 
Por ejemplo, yo fui el 9, si le hubiesen dado para el 9 o el 10 rápidamente, hubiera estado hospitalizado. Lo digo porque ya son 8, 9 meses y el niño no aparece. Y estos desgraciados no quieren decir qué es lo que hicieron, dónde lo tienen.
 
De partida, mintieron desde el principio. Dijeron que no habían venido a la casa a buscar a José Antonio y el CENCO 2 que ellos usan, eso los delató que habían estado aquí en el lugar. En la primera audiencia nosotros escuchamos el CENCO y seguían negándolo que habían venido. Entonces de que están mintiendo, están mintiendo.
 
¿Sabe qué? A mí no me cabe en la mente de que por qué los pacos hicieron eso, si mi hijo aparte de ser enfermo no le hacía daño a nadie. ¿Por qué, por qué? No, no sé.
 
Si carabineros está, uno los llama cuando… para mí era una emergencia. Posiblemente para que mi hijo no me agrediera o un día tome un cuchillo y me mate. Entonces la defensa mía era carabineros que se lo llevaran y lo calmaran. Y se lo llevaron y lo desaparecieron y mienten, ¿con qué necesidad mienten, siendo Carabineros de Chile que están para protegernos?
 
No entiendo por qué siempre ellos hacen…. no cabe en mi cabeza lo que hayan hecho. Por lo menos, pucha, haberlo tenido encerrado en el furgón hasta que se calmara y mi hijo no habría estado con nosotros, habría estado hospitalizado o sanito. Yo a mi hijo lo amo, a todos mis hijos los amo, más a él que tenía ese problema. Él, cuando nació, nació con un problema, se le fue el líquido amniótico al casco. Estuvo 16 días en la UTI. Yo lo iba a ver todos los días y ya después le dieron el alta y quedó con la cabeza como que era un muñeco de trapo, entonces yo dormía con él toda la noche aquí en mi pecho para darle todas mis energías para que se mejorara y pucha, en tiempo record afirmó su cogotito y ya después andaba bien. Y tampoco tomó leche materna. No tomó y como yo en ese tiempo criaba animales, le daba mamaderas de leche de burra y eso lo fue fortaleciendo y cuando ya era así de este porte, hacíamos fiestas en la casa y yo bailaba y no me dejaba bailar, que lo tenía en brazos, bailaba con él en brazos. Era entero de regalón.
 
Si fuéramos empresarios ya lo hubieran encontrado. Las policías ¿sabe lo que hacen?, buscan para no encontrar. La PDI busca para no encontrar.
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Este texto es un ejercicio de visibilización de una experiencia, una memoria, una versión que pudo haber quedado silenciada o -que es casi lo mismo- apenas esgrimida en el extracto de una noticia usada al día siguiente para envolver pescados o flores; podría haber sido eso y no recordada como un grito desesperado en el desierto, que es lo que realmente es. Mismo desierto que, supuestamente, hizo desaparecer a José Vergara un día de Camanchaca del que ya casi nadie se acuerda.

Notas:

  1. Centro de Salud Mental
  2. Central de Comunicaciones de carabineros
Francisca Palma
francisca.palma.arriagada@gmail.com