Poesía del estallido parte II

Ya van 150 días desde que la revuelta popular, trizó y le puso fecha de vencimiento al modelo neoliberal. Así también permitió que la idea de lo colectivo tomara cuerpo a través de nosotrxs, nuestra mirada, nuestra rabia, dolor y protesta.

 

Cambió de estado la materia, como si de un momento a otro, se produjera un corte inevitable con la siniestra letanía de la normalidad. Desde entonces el agónico mal gobierno, solo produce retorcidas torturas y vejaciones.

 

Al contrario, nosotrxs respondemos desde los inagotables frentes de lucha; la producción cultural en resistencia se ha desplegado quemando el aire y abriendo la tierra, parte de esas letras han sido regadas en semilleros de poesía subcomandados en esta segunda vuelta por Ismael Rivera, Francisco Madrid, Daniel Quiroz y Cristián Villalobos.
PELEA DE PERROS
(Ismael Rivera, del libro “Desbautízame”, 2015)
 
A un lado ladridos
al otro justicia.
 
Sueños husmeando la fisura del sueño
entre agua y humo tóxico se plasman
tangibles mordiendo respuestas demoran
su llegada, brillan los ojos profundos.
 
Sus cruces señaléticas no bastan
para que reculen los muertos de antaño
de hoy, este ciclo no para y repite
lo vivido por padres que perdieron hace tanto ya
esa esperanza a causa de mentiras y mentiras que se hicieron verdades
el arcoíris gris
como sus ternos zapatos corbatas
gris como el pavimento edificios grises
los colores, así con ojos de perro en blanco y negro
la ciudad sin carnaval
pero no más.
 
Hoy traemos colores y ladridos
hoy el carnaval es nuestro, de todos nuevamente
y nos unimos callejeros viejos canes.
somos la jauría que creíste muerta de hambre
hambre hay
y eres la cena esperada.
HEMORRAGIA DE OCTUBRE
Por. Daniel Quiroz
LA PULENTA
 
la pulenta
ustedes no lo cuentan pero
fuimos acarreados como rebaño de ovejas dóciles
por mucho tiempo
tuvimos terror de envejecer
por mucho tiempo
no lo cuentan ni lo saben
sus parlamentarios, sus editores y sus animadores seguían instrucciones
cobraron su millonaria recompensa
por mucho tiempo
nunca lo sintieron en el cuerpo
 
la pulenta
ustedes no lo cuentan pero
hay una cacería desatada en la periferia del país
por ordenes desesperadas
desnudan a la gente en su propia casa
secuestran en las calles a quien se cruce
instalan centros de tortura improvisados
disparan a los ojos a enceguecer
eso sí lo saben pero no lo cuentan
tienen cámaras y micrófonos y no lo cuentan
nunca contaron la pulenta
escuchan la parte de la pulenta que les conviene
la pulenta
ustedes no quisieron ver ni mostrar
los cuerpos jubilados rendidos
con el cuello agachado
haciendo la fila para cobrar su pensión
no vieron los rostros destrozados por la deuda
paseando por el mall un fin de semana
no sintieron el cuerpo endeudado
no sintieron el peso del genocidio en los hombros
no sintieron la espera en un hospital concesionado
no sintieron la espera de tantas promesas
no sintieron la agonía lenta de este país
en permanente cicatrización
 
y ahora que la herida se abrió y soltó sangre
y manchó octubre
ahora que el país sangra con hemorragia la herida
ahora que no hay antidepresivo que postergue el dolor
ahora que no hay analgésico que aguante el dolor
de sentir la bota militar suelta de nuevo
de escuchar la palabra tortura de nuevo
por los aires lacrimógenos de las ciudades de chile
de la cicatriz chile
nos dicen que quieren paz
y la pregunta es: ¿cómo no tuvieron piedad antes?
todo este tiempo, desde que ganaron usando la masacre
esa falta de piedad que le enseñaron al pueblo
ahora nos preguntamos:
¿cómo no tuvimos piedad con nosotrxs mismxs antes?
 
ustedes con cámaras y micrófonos para unos y no para otros
no saben que los que venimos creciendo desde abajo
nos contamos la pulenta por canales subterráneos
no saben que ya no necesitamos su mentalidad televisiva
nos impusimos un masoquismo del mérito sangriento
pero eso ya se terminó, el cuerpo se rebalsó
no saben que el cuerpo nos duele tanto
que ninguna operación militar,
ninguna campaña de desabastecimiento
ningún complot asesino
nos va a frenar el deseo
de un futuro sin el terror
de la esclavitud endeudada
un futuro con una pizca más de libertad
para hacer un carnaval
donde bailemos hasta que el cuerpo se nos duerma
en medio de la ciudad demolida
por la hemorragia de octubre
 
FUEGO
Por Francisco Madrid
 
Voy a prender fuego
A la tierra,
Al pasto, al hartazgo
Al cemento voy a prender fuego.
Al lamento y a la injusticia
A la madera de tu justicia
A las púas con las que me desangras
A tu sangre que dicen azulada
Y con las cenizas
Nacidas del fuego hecho
Limpiaré tus ojos muertos
Para que dejen de hacerse los ciegos
Ante el fuego de mis lamentos,
Que avivados por tu fuego
Convierten en cenizas tu juego
El que reflejo en mi espejo
Para quemarlo con mi fuego
Haciendo cenizas el sesgo
Que me imponía el miedo
Liberado por tu fuego.
 
Y Mojaré tus cenizas
Cenizas
Cenizas
Para que nunca más
Me vuelvas a quemar.
 
Voy a prender fuego a tu norma
Que impusiste a punta de pistola,
La voy a hacer cenizas
Aunque me digas que no es la forma.
Voy a prender fuego
A tus privilegios eternos
A tu riqueza ladrona de mi aliento
 
 
 
Con la que compras mi vida;
También la haré ceniza
Y desde ahí surgiré en el momento
En donde tu fuego flameé yerto
Bajo la bota de la dignidad
Que tu fuego luchó por quemar
 
Y mojaré tus cenizas
Noche y día
Para que nunca más
Me vuelvas a callar.
 
Y ahora que ya tengo
entre mis manos tus cenizas
las apagaré con mis gritos
eclosionados en el estallido
que arrojó tus brasas
hacia el profundo precipicio
en donde hasta el día de ayer
deambulaba el oprimido
tratando de resistir tu juego
con el fuego de sus latidos
curtidos por la lucha
de su padre y por sus hijos
para que ese fuego nos abrigue
y queme a todos por los siglos
nos abrigue y queme a todos
por los siglos de los siglos.
 
Y mojaré tus cenizas
noche y día
para que nunca más
nos impidan respirar.
Poesía para no olvidar
Cristián Villalobos Garnham
(Tanchi)
 
No hay nada
más inflamable
que la rabia
Y tenemos mucha rabia
(Así de fácil)
Alma Mala
Facho penca
No entiende na’
Explota
Explota
Esta es una guerra señores
Pacos
Milicos
Fuego
Balas
Gatillo fácil
Muertos muchos
Perdón
Mil perdones
Ahora escucho
Soy del pueblo
 
Alma Mala
Tufo hediondo
Brazos cortos
No te escondas
Ahora
por ti vamos.
Ella tenía el pañuelo en la cara
La sonrisa intacta
La lágrima fácil
Ella era amiga de todos en las marchas
A Ella le dolían todos los balines
Pateaba todas las lacrimógenas
En la noche
Ella se acostaba blanco bicarbonato
para despertar en la mañana roja de rabia.
Qué manera de tener ceguera
Ambición
Necedad
Qué manera de tener guanacos
Zorrillos
Balas
Balines
Qué manera de tener rabia
Qué manera de tener el grito en la garganta
La furia en la cacerola
La piedra en la mano
Qué manera de ser largo esto
Qué manera de resistir todos los días.
A ellos no se les acaban las lacrimógenos
como a nosotros no se nos acaban las ganas
 
El viento se llevará el humo malo
El viento avivará las llamas de los sueños.
Veo tu sonrisa a través del humo
Tus ojos furiosos
Tu puño apretado
Siento la garganta áspera
Los ojos llorosos
y el alma esperanzada
 
  • Creo que esto va a cambiar
que algo va a pasar – dices
 
  • ¡¡Pacos culiaos!! – grita la persona del lado
 
Yo golpeo la olla
(muy despacio dices tú)
Yo te digo
  • Amor
los milicos nos están matando
 
  • ¿Hasta cuando aguantará la gente? – preguntas
  • Esto ya no para – contesto
 
Ya está de tarde
Nos vamos a la casa de la mano
chupando limón
con un helicóptero en la cabeza
y rabia que se renueva cada mañana
Además de rabia
tengo emoción
Tengo fuerza
Tengo ganas de gritar un montón
Tengo ganas de hacer mierda una cacerola
De escupir un paco
De humillar a un facho
Quiero dormir cansado sonriendo
Tener ganas que todo cambie
que lo justo sea cierto
Que nos dejen de meter el dedo
la deuda
el balín
Que este país se arme de nuevo
que diga «yo me la puedo al fin»
Que se pele de nuevo el chancho
que a todos a fin de mes
les dé el ancho
Que nos de orgullo nuestro presidente
que no sea un empresario
un aprovechador pestilente
Quiero que llegue el día
que abra la puerta sin tardanza
Que la gente sonría
y que hagan sus cosas
llenos de esperanza.
 
La Raza
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