Hablar de inseguridad y la (no) representación de la violencia.

En la cobertura mediática que tiene la inseguridad como fenómeno actual (urbana sobre todo), podemos constatar que su tratamiento difiere de los otros relatos donde la violencia es una catástrofe. En este caso, es un tema delictual, un fenómeno social, un indicador utilizado por los candidatos a las elecciones. Se le trata como un cáncer social, que se genera en espacios específicos y cuyas víctimas son identificadas en la vereda del “nosotros”, los de acá. Jamás veremos la tragedia de quienes conviven cotidianamente con ella; las madres que han tenido que enterrar a sus hijos, caminar por la vereda donde está la animita donde mataron a tu hermano.

«Chernobyl»: el infierno gringo es el desastre ideológico.

En este presente oscuro, donde la debacle medioambiental ha dejado al descubierto la responsabilidad del modelo de explotación y consumo del capitalismo en esta fase (aparentemente, terminal ―tanto para él como para toda la humanidad―), recordarle a los consumidores el desastre de Chérnobil, responsabilizando a toda la estructura de la URSS, podría parecernos un golpe de marketing formidable.

¡Caramba, Corina!

La crónica roja femenina tiene un rol importantísimo en el adoctrinamiento de una sociedad funcional, donde las mujeres son buenas, no engañan a sus maridos, no abortan a la mano de obra, y no salen de sus casas. La que se sale de la norma, se gana el titular en la crónica roja y un espacio en la memoria popular por décadas.

Hoy, más que nunca, ¡Jaime Garzón vive! (y muere)

Pero la violencia en Colombia demanda una urgencia perentoria, sobre todo porque las agencias y oenegés vienen denunciando hace por lo menos dos años un oscuro rebrote de la epidemia que afecta los campos colombianos desde los tiempos en que el Coronel no tiene quién le escriba, e incluso más.

Violeta teatralizada en Santiago a Mil

No, ver obras sobre Violeta Parra no es ver la misma película siempre, y ahí es donde se juega la propuesta teatral. Me atrevería a decir (pero no a afirmar) que ver montajes sobre la Viola siempre vale la pena, sobre todo si son obras seleccionadas para este festival, que con todas sus críticas, sigue siendo la chochera de muchos santiaguinos asfixiados con el calor de enero.

El deseo de toda ciudadana: la nueva apuesta de Teatro Imagen

La apuesta por el montaje íntimo beneficia a esta obra que, sobre todo, es una propuesta de radiografía psicológica a aquella masa atomizada por la soledad y la inconformidad de sus deseos frustrados.

Las canciones que mi madre me enseñó: postales literarias de la vida misma

El libro toma el carácter de un collage, cuyos fragmentos no siempre establecen un diálogo directo con lo que uno espera, a priori, del libro.

Lo íntimo, lo político y lo violento

Negarse a reconocer la vocación política que tiene la praxis del ser y habitar como mujer, enfrentando la constante violencia de la subalternización; es, en definitiva, desconocer que somos todos sujetos políticos. Y con eso, violentar dos veces.

1° de enero: TLC e insurgencia

¿El problema es la figura del TLC? No; es la ideología que lo sustenta. Hace 22 años, el EZLN nos enseñó a responder: «¿La toma del poder? No, apenas algo más difícil: un mundo nuevo».

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