El rey del oxicorte

Regresamos a Chile porque todo olía a farmacia, todo era políticamente correcto y las concesiones le quitaban aire a la pasión. Y lo debo repetir: la palabra concesión se inoculó en el ADN del país como lo venéreo, a la primera concesión, al primer arrendamiento, a la primera firma de contrato, a la primera exigencia de servicios: fichados, enfermos y chilenizados.

¿Estamos muy lejos de La Pintana?

Porque a pesar de que viaje constantemente, pareciera que el Juan siempre tiene un pasaje guardado de vuelta a La Pintana. Donde hay “balnearios populares como las piscinas en las veredas”, donde “en la calle José Santos González Vera todo es tan claro”.

Un incendio forestal en el barrio alto de la narrativa chilena: “Budnik” de Juan Carreño

Podríamos decir que todo Budnik se rebela contra esta práctica que capitaliza la realidad, como si operase con objetos desechables. Ante ello, la estrategia es tajante: la autoexpropiación como estética y consigna, como una ética a contramano de la enajenación y el individualismo, como amorosa entrega a lo colectivo.

Ir a la trinchera

Ir a La Trinchera juega con imaginarios como puntas de lanza de un sarcasmo que se enfrenta, ante todo y todos, al ritmo irreductible de nuestra realidad, de nuestra ciudad. No de cualquier ciudad, sino de ésta ciudad, ajena, despreciable, irrepetible, nuestra en su enajenación