{"id":17623,"date":"2025-05-15T19:18:38","date_gmt":"2025-05-15T19:18:38","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?post_type=archivo-series&#038;p=17623"},"modified":"2025-05-20T19:48:29","modified_gmt":"2025-05-20T19:48:29","slug":"santiago-a-la-gorra-la-vida-no-es-puro-teatro","status":"publish","type":"archivo-series","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/archivo-series\/santiago-a-la-gorra-la-vida-no-es-puro-teatro\/","title":{"rendered":"Santiago a la gorra: la vida no es puro teatro"},"content":{"rendered":"\n<p><em><em>Alrededor de doscientos actores y actrices de m\u00e1s de veinte compa\u00f1\u00edas de teatro se presentaron en siete puntos distintos de cuatro comunas de la capital, beneficiando a m\u00e1s de mil ni\u00f1os de sectores vulnerables.<\/em><\/em><br><br>Ese ser\u00eda el comienzo de un art\u00edculo informativo sobre la realizaci\u00f3n de un tradicional festival de teatro, uno de esos eventos veraniegos que han marcado pauta hasta hoy, esos que llevan la cultura a la periferia para justificar la plata obtenida v\u00eda fondo concursable.\u00a0El que a continuaci\u00f3n presentamos busca otra resonancia, y sus organizadores no tienen idea \u2012ni les interesa saber\u2012 cu\u00e1ntas lucas hubiesen tenido que pedir para su realizaci\u00f3n. Esto es\u00a0<strong>Santiago a la gorra<\/strong>, un festival de teatro precario, pero que crece poco a poco de la mano de vecinos y vecinas, gestores de su propia cultura.<\/p>\n\n\n\n<p>Son las siete de la tarde en el complejo Manuel Guti\u00e9rrez de Lo Hermida (Pe\u00f1alol\u00e9n) y el tel\u00f3n todav\u00eda no se abre. Es que no hay tel\u00f3n que separe la escenograf\u00eda de los ni\u00f1os y ni\u00f1as que corren por el parque contiguo a la autopista Am\u00e9rico Vespucio.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras j\u00f3venes colaboradores terminan y comparten una olla com\u00fan, otra parte de la organizaci\u00f3n busca un cable de poder y otras herramientas que faltan para el montaje. Un club deportivo vende completos y bebida. Otros van en camioneta a buscar las sillas que faltan para completar la escena.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de los grandes festivales de teatro organizados en Chile,\u00a0<strong>Santiago a la gorra<\/strong>\u00a0no es el resultado de la articulaci\u00f3n entre la empresa privada y la empresa p\u00fablica, no cuenta con la asociaci\u00f3n del municipio, y menos con el patrocinio de grandes medios de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El lugar carece de cenefas con el nombre de los organizadores y de pendones con la marca publicitaria que refresca a los asistentes. Tampoco globos gigantes que marquen el lugar de realizaci\u00f3n, ni el nombre de la minera beneficiada con la exenci\u00f3n de impuestos y la publicidad barata que significan las artes para sus due\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo lo contrario.\u00a0<strong>Santiago a la gorra<\/strong>\u00a0es producto de la articulaci\u00f3n entre los cerca de doce coordinadores (que prefieren no ser individualizados), las compa\u00f1\u00edas de teatro motivadas con la convocatoria, organizaciones sociales y pol\u00edticas territoriales, junto a vecinos y vecinas pertenecientes a comunidades m\u00e1s o menos organizadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Con evidente retraso, pero sin apuro, comienza la funci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien el festival surge como respuesta a Santiago a Mil \u2012como \u00edcono de la elitizaci\u00f3n del teatro y las artes\u2012, sus organizadores no pierden tiempo en criticar lo que consideran s\u00f3lo un ejemplo m\u00e1s del modelo de producci\u00f3n cultural neoliberal.<\/p>\n\n\n\n<p>Lejos de la masividad y espectacularidad de otros eventos, no esperan llenar multicanchas, plazas o calles; m\u00e1s bien, buscan promover la organizaci\u00f3n de base y las redes de trabajo para mostrar que con solidaridad se puede acercar el teatro sin necesidad de contar con presupuestos millonarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Fueron cerca de seis meses de preparaci\u00f3n para lograr las ocho jornadas de m\u00fasica y teatro realizadas los viernes y s\u00e1bados de enero. La reuni\u00f3n inicial fue en julio y en ella participaron los involucrados en la primera versi\u00f3n y los voceros de las organizaciones que recibir\u00edan a las compa\u00f1\u00edas este a\u00f1o: CEP La Bandera, Grupo Salud Llareta, el Comit\u00e9 de Allegados Vivienda Digna de Maip\u00fa, Recuperaci\u00f3n Lo Hermida y la Asamblea Territorial de Conchal\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Unas veinticinco compa\u00f1\u00edas de teatro respondieron a la convocatoria hecha circular desde septiembre por redes sociales y por contactos directos entre organizadores y gestores culturales. Una ficha t\u00e9cnica con los datos de la compa\u00f1\u00eda y una rese\u00f1a del montaje fueron suficientes para ser parte del festival.<\/p>\n\n\n\n<p>Los gastos no son pocos para levantar un evento de este tipo. La falta de financiamiento se suple en base al apoyo mutuo. Algunas productoras apa\u00f1an con sonido y amplificaci\u00f3n, otros se hacen cargo de la iluminaci\u00f3n. Los mayores gastos se van en catering y transporte. La difusi\u00f3n se hace puerta a puerta y con serigraf\u00edas a la pared.<\/p>\n\n\n\n<p>La escena se repite en Maip\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>Son las siete de la tarde en Villa Los H\u00e9roes y un pasacalle a cargo de la agrupaci\u00f3n Carnavalito Gitano anima a que familias vecinas se acerquen a la cancha ubicada en medio de bloques de edificios. El comit\u00e9 de allegados vende completos y bebidas, un colectivo vende libros, mientras cruzando la calle, al interior de la iglesia, un pastor llama a sus fieles.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de los otros territorios que forman parte del festival, este es un sector emergente en organizaci\u00f3n y sin tradici\u00f3n de lucha. Esta primera gran actividad cultural es una novedad, y su organizaci\u00f3n horizontal es m\u00e1s bien una rareza. Si bien no llega gran n\u00famero de asistentes, la mayor\u00eda son de la misma poblaci\u00f3n, una oportunidad para mirarse entre vecinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Comienza la funci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Una semana y media demoraron las \u00faltimas gestiones para concretar la presentaci\u00f3n de tres obras en el sector 4 de La Bandera. Los miembros de Casa Llareta volantearon en la poblaci\u00f3n lim\u00edtrofe con La Pintana y lograron un buen marco de p\u00fablico, pero siempre hay percances. Estaba todo listo, pero a las siete de la tarde a\u00fan no lograban dar con el poste que extender\u00eda luz al escenario callejero.<\/p>\n\n\n\n<p>Las condiciones t\u00e9cnicas muchas veces son precarias, pero las compa\u00f1\u00edas que acuden al llamado saben de antemano las limitaciones del espacio. Algunos de los montajes son preparados para la calle, otras son adaptaciones de sala. Si bien los organizadores reconocen que a\u00fan no hay criterios bien establecidos, todas las obras comparten contenido pol\u00edtico, producci\u00f3n colectiva y las compa\u00f1\u00edas entienden el car\u00e1cter libertario del festival.<\/p>\n\n\n\n<p>El tipo de teatro que se presenta es variado. Callejero, social, hist\u00f3rico, pol\u00edtico, algunas obras m\u00e1s \u00edntimas que otras, ah\u00ed es donde la vida del espacio puede interrumpir la capacidad de atenci\u00f3n de los espectadores y en alguna medida frustrar a los artistas. En general, se entiende la perspectiva comunitaria y se asume el desaf\u00edo como aprendizaje. Es que este festival no es s\u00f3lo para el p\u00fablico, tambi\u00e9n es una experiencia para que actores y actrices se vinculen con otro tipo de producci\u00f3n cultural.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Es el caso de la reci\u00e9n egresada compa\u00f1\u00eda Mugre en el ojo. Son 27 personas en escena, entre m\u00fasicos, actores y actrices, las que presentan el montaje\u00a0<em>Dubois, un asesino con moral<\/em>, con el que se da inicio a la pen\u00faltima jornada de Santiago a la gorra. \u00a0 Los vecinos prestan escaleras y cables para solucionar el impase.<\/p>\n\n\n\n<p>Comienza la funci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el segundo semestre de 2015 se hicieron varias actividades para reunir fondos: bingos, completadas y todo lo que fuera necesario para cubrir los gastos de bencina y otros insumos dif\u00edciles de cuantificar.\u00a0Al comienzo de cada jornada se hace una olla com\u00fan para todos los participantes. Los productos fueron aportados principalmente por feriantes de cada sector.<\/p>\n\n\n\n<p>Los organizadores reconocen que lo m\u00e1s complicado es mover a la gente, entusiasmar con actividades culturales. Se intenta suplir pegando afiches, haciendo letreros, saliendo con meg\u00e1fonos. El \u00e9xito de la convocatoria depende del trabajo hecho durante el a\u00f1o por las organizaciones y su nivel de inserci\u00f3n en el territorio.<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 lejos de ser un evento asistencial. En su organizaci\u00f3n participan colectivos y comit\u00e9s que trabajan en otras \u00e1reas (vivienda, medioambiente, salud y educaci\u00f3n), y sus integrantes son parte del evento desde la primera reuni\u00f3n. El primer objetivo no es llevar el teatro a la poblaci\u00f3n y desprenderla de su aura exclusiva para entendidos, sino unificar a los vecinos con objetivos comunes.<\/p>\n\n\n\n<p>Los organizadores de Santiago a la gorra esperan que el evento se consolide como una experiencia itinerante y que su metodolog\u00eda de trabajo sea apropiada por quienes quieran dar continuidad a los valores comunitarios que promueve. Tambi\u00e9n esperan generar lazos con otros festivales similares, como Escena Libre y Teatro en la Pobla. Declaran que es un proyecto liberado para que se replique en distintos territorios, ya que lo consideran una necesidad en los tiempos que corren. S\u00f3lo hace falta una gorra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alrededor de doscientos actores y actrices de m\u00e1s de veinte compa\u00f1\u00edas de teatro se presentaron en siete puntos distintos de cuatro comunas de la capital, beneficiando a m\u00e1s de mil ni\u00f1os de sectores vulnerables. 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