{"id":10031,"date":"2019-08-19T05:13:27","date_gmt":"2019-08-19T05:13:27","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=10031"},"modified":"2019-08-19T05:55:59","modified_gmt":"2019-08-19T05:55:59","slug":"tiempos-de-transparencia-comentario-a-figuras-de-la-violencia-ensayos-sobre-narrativa-politica-y-musica-popular-de-idelber-avelar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2019\/08\/19\/tiempos-de-transparencia-comentario-a-figuras-de-la-violencia-ensayos-sobre-narrativa-politica-y-musica-popular-de-idelber-avelar\/","title":{"rendered":"Tiempos de transparencia: Comentario a \u00abFiguras de la violencia. Ensayos sobre narrativa, pol\u00edtica y m\u00fasica popular\u00bb de Idelber Avelar."},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<p><em>Figuras de la violencia. Ensayos sobre narrativa, pol\u00edtica y m\u00fasica popular <\/em>(2016) del ensayista brasile\u00f1o Idelber Avelar, publicado por Ediciones Palinodia, se inscribe \u2014al igual que su anterior libro, titulado en traducci\u00f3n <em>Alegor\u00edas de la derrota. La ficci\u00f3n postdictatorial y el trabajo del duelo <\/em>(1999)\u2014 en la estela de la cr\u00edtica cultural contra las dictaduras en el Cono Sur. En la \u00abescena\u00bb constituida por el programa que dirigieron Nelly Richard, Willy Thayer y Carlos P\u00e9rez Villalobos a fines de los a\u00f1os noventa en la Universidad ARCIS, el primer libro de Avelar circul\u00f3 en una versi\u00f3n manuscrita que muchxs de lxs que asist\u00edamos a un seminario del Diplomado en Cr\u00edtica Cultural, en el que se desarrollar\u00eda la protohistoria de los temas sobre memoria y postdictadura, devoramos como si fu\u00e9semos antrop\u00f3fagos capturados en el carn\u00edvoro placer de la lectura. Un manjar que se hab\u00eda gestado en uno de los centros m\u00e1s importantes de producci\u00f3n de los saberes y de la(s) teor\u00eda(s) de los estudios latinoamericanos. <em>Alegor\u00edas de la derrota<\/em> revolucion\u00f3 las formas de la cr\u00edtica y las formas complejas de pensar la pol\u00edtica justo en su momento de declive postpol\u00edtico.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En su traducci\u00f3n al castellano, emulando el popular t\u00edtulo <em>Alegori\u0301as de la lectura: lenguaje figurado en Rousseau, Nietzsche, Rilke y Proust <\/em>de Paul de Man, Avelar recompuso las alegor\u00edas de la derrota, las politiz\u00f3 desde la cr\u00edtica cultural transformando los modos de la lectura y los modos del quehacer de la teor\u00eda. En una escena chilena asfixiada por los lenguajes de la filosof\u00eda institucionalizada y, sobre todo, en una escena intelectual tomada por las lenguas de la transitolog\u00eda con las que desde el discurso de las ciencias sociales pactaba la m\u00e1s larga de las transiciones a la democracia, lo cierto es que el libro de Avelar se hizo muy querido para muchxs de nosotrxs. <em>Alegor\u00edas de la derrota<\/em> aliment\u00f3 la pasi\u00f3n por los archivos latinoamericanos y anim\u00f3 la \u201cagudeza de ingenio\u201d como compromiso con las posibilidades y la potencia inventiva de la teor\u00eda. Se trataba de una nueva pasi\u00f3n por el espacio de composici\u00f3n cr\u00edtico-cultural de lo latinoamericano. La relaci\u00f3n entre pensamiento y cr\u00edtica literaria aparecieron como un arma capaz de desatar los demiurgos de un lenguaje que se opon\u00eda a las ret\u00f3ricas normalizadoras de lo que \u2014en un contexto no tan distinto al sembrado por las dictaduras conosure\u00f1as\u2014 Hannah Arendt llam\u00f3 \u201ctiempos de oscuridad\u201d. El libro de Avelar recorr\u00eda, dibujando cr\u00edticamente, los debates sobre la cultura autoritaria y la cr\u00edtica a las pol\u00edticas del duelo de los Estados del neoliberalismo avanzado. El recorrido postestimonial por las experiencias literarias de las dictaduras del Cono Sur estaba acompa\u00f1ado de la m\u00e1s poderosa lectura de Walter Benjamin, en tiempos en que Benjamin no era el componente del fetichismo acad\u00e9mico de los estudios culturales o del repliegue \u00abfilosofante\u00bb en la par\u00e1lisis de las filosof\u00edas acad\u00e9micas del paper indexado. Lo mismo ocurri\u00f3 con la lectura que Avelar desarroll\u00f3 tempranamente sobre <em>Espectros de Marx: el Estado de la deuda, el trabajo del duelo y la nueva Internacional<\/em> (1991) de Jacques Derrida. En su lectura, el joven Avelar hac\u00eda temblar el academicismo de la deconstrucci\u00f3n <em>\u00e1 la <\/em>americana, es decir, de la deconstrucci\u00f3n girando los saberes perif\u00e9ricos a su invisibilidad y ubicando la deconstrucci\u00f3n no solo en la par\u00e1lisis de su m\u00e1s \u00edntima relaci\u00f3n con la justicia, sino tambi\u00e9n en manos de la buena conciencia moral, del <em>enjoyment<\/em>\u00a0escol\u00e1stico por el comercio acad\u00e9mico de las tragedias pol\u00edticas del Tercer Mundo. En la lectura de Avelar, el goce y el asentamiento en la l\u00e1grima cosificada del mercado universitario norteamericano est\u00e1n desplazados, deconstruidos en nombre de la justicia por venir.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Avelar no ley\u00f3 los tiempos de oscuridad desde el canon autorizado de la literatura latinoamericana, sino que m\u00e1s bien, ley\u00f3 la tragedia pol\u00edtica de la izquierda literaria des-canonizando lugares institucionalizados desde una escritura deconstructiva y seminal. La cr\u00edtica deconstructiva de Avelar se posicionaba pol\u00edticamente desde la resistencia a la racionalidad violenta e irreflexiva del tr\u00e1nsito del Estado-nacional a las perversiones de un \u201cnuevo estado de cosas\u201d dominado de cabo a rabo por la violencia transnacionalizada del mercado neoliberal. Su libro, <em>Alegor\u00edas de la derrota<\/em>, a\u00fan acosa la cabeza de muchos, despierta pasiones encontradas, desdibuja las letras de otros libros que corrieron la buena o mala suerte de desaparecer, \u201ccomo l\u00e1grimas en la lluvia\u201d, \u00a0sin la dimensi\u00f3n exitosa que tuvo la interpretaci\u00f3n del libro de Avelar. Libros inscritos en eso que hoy de manera sentida algunos han comenzado a llamar el fin del \u201ccampo de los estudios latinoamericanos\u201d no tuvieron la buena o mala suerte de ser le\u00eddos en el seno de esa peque\u00f1a escuela de teor\u00eda cr\u00edtica que fue la Universidad ARCIS[note]Esta instituci\u00f3n, declarada como una de las rep\u00fablicas de las luces por el diario de la derecha chilena <em>El Mercurio<\/em> durante los primeros a\u00f1os de la transici\u00f3n chilena, fue cerrada y demolida este a\u00f1o (2019) por el programa neoliberal de los gobiernos democr\u00e1ticos de la izquierda (Concertaci\u00f3n y Nueva Mayor\u00eda) y de la derecha (De Pinochet a Pi\u00f1era).[\/note].<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 recordar el primer libro de Avelar si estamos presentando hoy su nuevo libro? Porque en el festejo acad\u00e9mico o en la fama ef\u00edmera del comercio de los libros el olvido, justa o injustamente, es el barbecho en el que la lectura se abisma \u2014o no\u2014 en la densidad de una experiencia de vida. Como lector del libro del joven Avelar, mi propia relaci\u00f3n biogr\u00e1fica con el Diplomado de Critica Cultural de ARCIS me impide olvidar su primer texto y las primeras veces que lo escuch\u00e9 hablar. Ser\u00eda injusto, por cierto, no mencionar que en la escena de ARCIS se ley\u00f3 apasionadamente <em>Alegor\u00edas de la derrota<\/em> junto con <em>Tercer espacio: Literatura y duelo en Am\u00e9rica Latina <\/em>(1999) de Alberto Moreiras. Ambos libros y ambos personajes son hoy una especie de leyendas vivientes de una universidad que se evapor\u00f3 con los vientos del neoliberalismo en Chile. En los a\u00f1os noventa, estos dos personajes constituyen una parte importante de una de las m\u00e1s significativas historias de lo que se puede a\u00fan enunciar como la m\u00e1quina de solidaridad genuina con Am\u00e9rica Latina. Ese escenario noventero, al menos en Chile, ha cambiado significativamente y habr\u00e1 en alg\u00fan momento que describir lo que hoy ha ocurrido con la solidaridad genuina y sobre todo con la promesa de justicia en Am\u00e9rica Latina. Pero ya no estamos en ARCIS y no son hoy las \u201calegor\u00edas de la derrota\u201d ni el an\u00e1lisis de la solidaridad genuina o no genuina de los acad\u00e9micos de la universidades del primer mundo lo que nos re\u00fane y convoca.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lo que nos convoca aqu\u00ed es el hecho que Idelber Avelar ha escrito otro libro y que ese libro promete ser un artefacto para despertar de la comodidad de la lectura que, al menos en Chile, se logra rastrear en esas tres palabras que son arte, pol\u00edtica y memoria en \u00abtiempos democr\u00e1ticos\u00bb, en tiempos de postdictadura, en tiempos de transparencia absoluta. S\u00ed, <em>Figuras de la violencia. Ensayos sobre narrativa, pol\u00edtica y m\u00fasica popular <\/em>es otro regalo de Avelar a la escena chilena, otra \u00abm\u00e1quina de guerra\u00bb, a prop\u00f3sito de las guerras de postdictadura. A diferencia de las dictaduras y de las interpretaciones dedicadas a ellas, se trata de guerras en tiempos de transparencia absoluta, guerras en las que los \u00abtiempos de oscuridad\u00bb son parte de los festines de las pol\u00edticas de la memoria del Estado democr\u00e1tico. Mientras esos mismos Estados administran la guerra del fin de las dictaduras y el comienzo de la guerra neoliberal fundada en la competencia del \u00abtodos contra todos\u00bb y en la guerra de exterminio f\u00edsico mediante la retirada de toda idea estatal de comunidad inmunitaria, la violencia se encarna en la crueldad de lo que hace o deja de hacer a plena luz del d\u00eda el Estado h\u00edperpolicial de la oligarqu\u00eda nacional y transnacional; Estado h\u00edperpolicial que la clase media, demandante de cultura autoritaria y consumo, ha internalizado sin reparar en el distingo de la moderna diferencia entre la izquierda y la derecha.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En el Chile de hoy, la guerra y la violencia son lo que en la cotidianeidad y a plena luz del d\u00eda se halla naturalizado como programa estatal de una democracia que funciona subordinada a la dictadura del mercado; y es en este escenario, escenario de la postdictadura neoliberal, que habr\u00eda que hablar de <em>Figuras de la violencia<\/em>. Se trata de un libro cuya tem\u00e1tica est\u00e1 centrada en la figuraci\u00f3n de una violencia desinscrita de los tiempos de oscuridad de las dictaduras. Entonces se trata de un libro mucho m\u00e1s dif\u00edcil que el anterior porque aparece en un contexto mucho m\u00e1s complejo que el de la postdictadura de las alegor\u00edas de la derrota. Avelar ha escrito un libro en el que las figuras de la violencia se inscriben propiamente en el registro de una historicidad postdictatorial y de una violencia que hoy es mucho m\u00e1s compleja y enrevesada que la de los Golpes de Estado en el Cono Sur. \u00a0Se trata, quiz\u00e1, de la violencia sin trauma en el marco del capitalismo mundial y cuya figura axial es hoy la de la \u00abguerra sin guerra\u00bb que impuso la pol\u00edtica globalizadora del neoliberalismo o, m\u00e1s precisamente hablando, del liberalismo avanzado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Si bien no hay continuidad entre el primer libro de Avelar y <em>Figuras de la violencia<\/em>, ambos est\u00e1n tejidos por largos velos y desvelos de grafemas que buscan alumbrar los \u00abtiempos oscuros\u00bb que habitamos. Tiempos del triunfo del \u00ablado oscuro de la fuerza\u00bb, tiempos tan oscuros como el \u201cpeso de una noche sin estrellas\u201d. \u00bfPero hay hoy tal oscuridad? La met\u00e1fora de la oscuridad supone toda la carga pesada de la Ilustraci\u00f3n y sus correlatos en las filosof\u00edas del progreso que tanto da\u00f1o han ocasionado a las poblaciones vivientes en todo el globo terr\u00e1queo. A la pregunta del peque\u00f1o texto kantiano, \u201c\u00bfQu\u00e9 es la Ilustraci\u00f3n?\u201d, hay hoy que agregar la pregunta de qu\u00e9 es la violencia en un contexto en el que el imaginario de las nociones modernas de la pol\u00edtica, del espacio p\u00fablico, del Estado, de la propia emancipaci\u00f3n se halla desplazado o fracasado en la consumaci\u00f3n global de una violencia sin precedentes modernos. La Ilustraci\u00f3n como programa de transformaci\u00f3n del <em>anthropos<\/em> tiene sus demonios, sus fantasmas, sus pulsiones creativas, sus monstruos inherentes a las toponimias de los tiempos oscuros. La anatom\u00eda de la violencia de la modernidad y sus estructuras narrativas no parecen tener la misma configuraci\u00f3n que antes y, sin duda, la met\u00e1fora de la iluminaci\u00f3n no tiene m\u00e1s asidero que la de la nostalgia de los derrotados. M\u00e1s all\u00e1 de la noventera dial\u00e9ctica entre modernidad y posmodernidad, hoy la violencia inscrita en el proyecto de la Ilustraci\u00f3n parece ser el simple reverso perverso de la oscuridad en la que la violencia se prolonga bajo la hip\u00f3tesis de la destrucci\u00f3n del planeta. El terror como forma de gobierno y como criterio liberal de modernizaci\u00f3n es tan ilustrado como postilustrado, es decir, pertenece a los tiempos de oscuridad, pero tambi\u00e9n a los nuevos tiempos de transparencia total. Sabemos, por cierto, que Arendt nunca dej\u00f3 de interesarse por la pol\u00edtica como realizaci\u00f3n de cierto iluminismo en lo p\u00fablico, es decir, en el espacio de deliberaci\u00f3n de lo p\u00fablico construido desde la voluntad pol\u00edtica de un mundo razonante y razonado seg\u00fan criterios ilustrados. La filosof\u00eda arendtiana es fiel a la traza griega de la pol\u00edtica y de la democracia como formas pol\u00edticas que salen y se avientan por fuera de los tiempos de oscuridad. En Arendt, la pol\u00edtica moderna es de hecho extensi\u00f3n traductiva o en traducci\u00f3n de ese concepto griego del <em>demos<\/em> que debe aparecer como la verdad deliberada en el espacio de lo p\u00fablico. La democracia que deb\u00eda iluminar los tiempos de oscuridad poniendo fin a los totalitarismos hoy se prolonga en la violencia y el terror postdemocr\u00e1tico de los programas neoliberales que, como en Chile, han logrado triunfar a costa de nuestras propias \u201calegor\u00edas de la derrota\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En la escena postdemocr\u00e1tica, la democracia que deb\u00eda preservar su autonom\u00eda se halla sometida y subordinada a la dictadura del mercado. La democracia que deb\u00eda ofrecer el topos que desestabilizara los cierres totalitarios desde la fuerza no violenta de las palabras es hoy el simulacro pactado con la figuraci\u00f3n de la violencia neoliberal que marca y destruye el cuerpo de los que no pertenecen a la patria del dinero. Nos ha tocado vivir malos tiempos, tiempos en que el desplazamiento de la democracia y del espacio p\u00fablico han sido censurados abierta o solapadamente. No hay que olvidar entonces que para Arendt la censura o la subordinaci\u00f3n de la democracia a cualquier totalitarismo es el lugar de oscurecimiento de la pol\u00edtica e, incluso, podemos decir, la topolog\u00eda misma de su retirada. No vivimos tiempos democr\u00e1ticos. La post-democracia es el lugar de la hegemon\u00eda del mercado capitalista globalizado como retirada del mundo de vida al que se le ausenta la vida misma. La postdemocracia es el gobierno del cad\u00e1ver de las figuraciones de la violencia por sobre la vida de la <em>polis<\/em> que, quiz\u00e1, nunca fue posible en tiempos de oscuridad, y a\u00fan menos en los tiempos de transparencia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ahora bien, los temas que ocupan <em>Figuras de la violencia <\/em>de Idelber Avelar, son variados. El libro funciona a trav\u00e9s de mesetas, de lugares de inversi\u00f3n de lo siniestro freudiano; de cuestionamientos de lugares comunes para la filosof\u00eda y para el sentido com\u00fan en pol\u00edtica. Los seis ensayos y el ep\u00edlogo reunidos en este volumen se leen perfectamente como lugares estriados, citas secretas entre el archivo como espacio de los s\u00edntomas y la potencia del que piensa amalgamas de enunciados. Enunciados que se retuercen en la velocidad, en la transparencia, en la descomposici\u00f3n permanente, en la falsificaci\u00f3n de los Derechos Humanos como \u00e9tica abstracta, como articulaci\u00f3n de una cultura victimista que hace m\u00edmesis con la l\u00f3gica del liberalismo avanzado y perpet\u00faa as\u00ed la guerra globalizada, la guerra sin oposici\u00f3n porque todas los opositores han sido derrotados en nombre de ese sospechoso impostor al que la buena conciencia liberal y mezquina de nuestro presente llama democracia-parlamentaria.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En el nuevo libro de Avelar, los tiempos han dejado de ser oscuros, este enunciado me parece que es el que articula esas mesetas que son: \u201cDe Plat\u00f3n a Pinochet. Tortura, confesi\u00f3n e historia de la verdad. Espectros de Walter Benjamin\u201d; \u201cDuelo, trabajo y violencia en Jacques Derrida\u201d; \u201cSepultura y la codificaci\u00f3n de lo nacional en el <em>heavy metal<\/em> brasile\u00f1o\u201d; \u201cEl manguebeat y la superstici\u00f3n de la brecha entre lo nacional y lo joven en la m\u00fasica popular\u201d; \u201cBorges, la \u00e9tica de la cr\u00edtica y la divisi\u00f3n internacional del trabajo intelectual\u201d; \u201cTransculturaci\u00f3n en suspenso. Los or\u00edgenes de los c\u00e1nones narrativos colombianos\u201d y, por \u00faltimo, \u201cVida nuda y derechos humanos en la era de la guerra sin fin\u201d. En estos textos o mesetas hay una respiraci\u00f3n desde los orificios de lo minoritario, desde una pol\u00edtica que desconf\u00eda de la fidelidad a la verdad del proyecto ilustrado, y, as\u00ed, desconf\u00eda de la dial\u00e9ctica entre los tiempos de oscuridad y la buena conciencia ilustrada que desde la tradici\u00f3n liberal hasta cierta tradici\u00f3n del marxismo iluminista ha compartido el mismo suelo de lo que hoy vendr\u00eda a ser la consumaci\u00f3n de la vida nuda, de la vida como pura sobrevivencia. Por eso, <em>Figuras de la violencia<\/em> buscar\u00e1 la posici\u00f3n dif\u00edcil de suspender convenciones y, sobre todo, hacer una <em>epoj\u00e9<\/em>, una puesta entre par\u00e9ntesis fenomenol\u00f3gica a la inmediatez de las lecturas ilustradas o victimistas para buscar agencias, contra-argumentos, destrucciones de met\u00e1foras consensuadas en el reconocimiento y, a su vez, en la desidentificaci\u00f3n de las tramas contempor\u00e1neas de la guerra. En clave schimittiana o post-clausewitziana el libro piensa la disoluci\u00f3n del campo de la pol\u00edtica dialectizados en las figuras de amigo-enemigo. Piensa, as\u00ed, el agotamiento de la sentencia de Clausewitz de que la guerra es la continuaci\u00f3n de la pol\u00edtica por otros medios. El agotamiento pone en crisis la relaci\u00f3n sim\u00e9trica de la guerra de los ej\u00e9rcitos regulares, es decir, pone en crisis el concepto moderno de soberan\u00eda y hace de la guerra lo que Avelar llama el \u201csin fin\u201d de la misma. Crisis entonces de toda posibilidad de la inminencia de lo que el proyecto ilustrado de Kant llamaba las condiciones de posibilidad de \u201cla paz perpetua\u201d. Pero dec\u00edamos que los tiempos han dejado la oscuridad. No vivimos en tiempos de oscuridad. Por el contrario, vivimos en la interioridad de una especie de fin de los programas civilizatorios que se sosten\u00edan en dial\u00e9cticas oposicionales amigo-enemigo. El enemigo ha desaparecido, la paz perpetua es el permanente simulacro de la globalizaci\u00f3n neoliberal y su violencia se halla suplementada por la democracia-parlamentaria de la hegemon\u00eda mundial. En medio de una crisis de lo pol\u00edtico, en medio de las guerras neoimperiales y globalizadas de las que Achille Mbembe describe como ejercicio de una tanatopol\u00edtica, en medio de la postdemocracia <em>Figuras de la violencia\u2026<\/em> se las ingenia para pensar las resistencias. Se las ingenia en medio de la barbarie consumada como estado de excepci\u00f3n generalizada para encontrar nichos de resistencia, se las ingenia con cierto coraje para insistir en una especie de violencia acontecimental. Una violencia oposicional a la violencia consumada como barbarie de las estructuras del capital y, as\u00ed, de esta manera, una violencia que resiste la violencia, es decir, una \u00abcontra-violencia\u00bb que nada podr\u00eda tener que ver con la violencia estructurante puesta en marcha por las empresas genocidas de la \u00abguerra sin guerra\u00bb del capital globalizado. Se trata de la guerra sin oposici\u00f3n pol\u00edtica, la guerra contra los inmigrantes, las minor\u00edas racializadas e integradas biopol\u00edticamente, la guerra contra la juventud radicalizada musicalmente por el \u00abmetal pesado\u00bb\u00a0(el hevy metal) que resiste el <em>nihil<\/em> de la violencia contempor\u00e1nea. Guerra, as\u00ed, contra todos los que a trav\u00e9s de la cultura y su politicidad se encuentren en otro lado, en otra topolog\u00eda que no sea la de la administraci\u00f3n de la guerra total. En otras palabras, guerra del sometimiento tal a costa de lo que Avelar llama \u2014en uno de los an\u00e1lisis m\u00e1s l\u00facidos sobre la relaci\u00f3n entre tortura y verdad\u2014 \u201ctecnolog\u00edas del dolor\u201d. Esta tecnolog\u00eda de la guerra sin fin, de la guerra total es un mecanismo no s\u00f3lo de control, sino tambi\u00e9n de la producci\u00f3n transparente, sin oscuridad, de que a la verdad de las \u201cfiguras de la violencia\u201d le son inherentes a los dispositivos del terror contra el cuerpo. La guerra sin fin es la producci\u00f3n de cad\u00e1veres o de sobrevivientes y es, as\u00ed, vida o sobrevida a la que se le ha ausentado el mundo. En esta ausencia no hay ya civilizaci\u00f3n. No hay posibilidad de distinguir la civilizaci\u00f3n de la barbarie consumada. Pero Avelar insiste, insiste en que hay resistencias.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La existencia de la guerra sin fin pone en tensi\u00f3n el clamor por la pol\u00edtica, transforma las resistencias en enemigo de la humanidad. El clamor por la humanidad no es pol\u00edtico, es propaganda al servicio de empresas b\u00e9licas cuya globalizaci\u00f3n es articulada a trav\u00e9s de las transnacionalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n de cad\u00e1veres. El humanismo es el poder de lo abstracto, es el escamoteo del cuerpo del otro y del cuerpo que resiste las abstracciones. No es casual que Emmanuel L\u00e9vinas explicite que la relaci\u00f3n entre fascismo y humanismo es una relaci\u00f3n interna. El fascismo es una forma del humanismo. Pero esta sentencia levinasiana, probablemente no es la que marca estos tiempos de transparencia, en las que el fascismo cotidiano, el fascismo de las figuraciones de la violencia del comercio, de la violencia de la prensa y del control de los medios, de la violencia de la acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n en pr\u00e1cticas naturalizadas. Vivimos en tiempos postfascistas porque la violencia no ha dejado de ser la metamorfosis de ese gran experimento humanista que fue el fascismo.\u00a0 \u00bfPero, c\u00f3mo detener, c\u00f3mo contener lo que est\u00e1, tal como lo pensara Michel Foucault, internalizado en nosotros? \u00bfC\u00f3mo detener el fascismo micropol\u00edtico, el fascismo que tambi\u00e9n hace rizoma por todas partes y, luego, c\u00f3mo detener la guerra sin guerra?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Avelar no responde a estas preguntas. No ofrece ninguna respuesta. Sin embargo, su libro tiene el coraje de privilegiar contra las guerras preventivas que hoy se hacen en nombre de la democracia, la \u00fanica guerra que no se hace en nombre del capital; la guerra revolucionaria. Guerra \u201credentoemanacipatoria\u201d, guerra no-civilizatoria que redime todo el pasado oprimido, al mismo tiempo que suspende la dial\u00e9ctica con la que las filosof\u00edas de la historia nos han condenado a la violencia de las cat\u00e1strofes y la acumulaci\u00f3n de cad\u00e1veres. As\u00ed, Avelar no duda en cerrar o, tal vez deber\u00edamos decir, en abrir <em>Figuras de la violencia<\/em> al clamor benjaminiano de la \u201cviolencia divina\u201d. Violencia acontecimental, problem\u00e1tica y generalmente bajo sospecha de no ser m\u00e1s que una teolog\u00eda-negativa. Sin embargo, lugar posible e imposible donde todas las figuraciones de la violencia son disueltas por un acontecimiento que a\u00fan no ha tomado lugar. Quiz\u00e1 por eso, Avelar diga en su ep\u00edgrafe: \u201cYa no hay m\u00e1s pesimistas. Solo realistas y mentirosos\u201d. \u00bfQuerr\u00e1 este ep\u00edgrafe decirnos que toda la problem\u00e1tica de una teolog\u00eda negativa, de una teolog\u00eda-pol\u00edtica que s\u00f3lo tiene como objeto su propia disoluci\u00f3n, es un asunto de aquellos que se oponen al nihilismo en marcha con el que la guerra sin fin avanza sin oposicionalidad de ning\u00fan tipo?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>*Este texto fue le\u00eddo en la presentaci\u00f3n del libro de Idelber Avelar en la librer\u00eda del Centro Cultural Gabriela Mistral. Agradezco a Editorial Palinodia la invitaci\u00f3n a presentar el libro de una de las m\u00e1s importantes figuras acad\u00e9micas de fines de los a\u00f1os noventa.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el Chile de hoy, la guerra y la violencia son lo que en la cotidianeidad y a plena luz del d\u00eda se halla naturalizado como programa estatal de una democracia que funciona subordinada a la dictadura del mercado; y es en este escenario, escenario de la postdictadura neoliberal, que habr\u00eda que hablar de Figuras de la violencia. <\/p>\n","protected":false},"author":209,"featured_media":10034,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[1631,1632,1630,1629,1628,1627],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-10031","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-civilizacion-y-barbarie","tag-alegorias-de-la-derrota","tag-arcis","tag-ediciones-palinodia","tag-figuras-de-la-violencia","tag-idelver-avelar","tag-oscar-cabezas"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10031","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/209"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10031"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10031\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10034"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10031"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10031"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10031"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=10031"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=10031"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}