{"id":10388,"date":"2019-10-02T04:05:51","date_gmt":"2019-10-02T04:05:51","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=10388"},"modified":"2019-10-02T05:03:24","modified_gmt":"2019-10-02T05:03:24","slug":"acheiropoietos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2019\/10\/02\/acheiropoietos\/","title":{"rendered":"Acheiropoietos"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><strong>Traducci\u00f3n de Luc\u00eda Stecher y Thomas Rothe<\/strong><\/h6>\n<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">El 12 de noviembre de 1964, despu\u00e9s de la ejecuci\u00f3n de Marcel Numa y Louis Drouin y del retiro de sus cuerpos, llevados, seg\u00fan se dice, al palacio nacional para que Fran\u00e7ois \u00abPapa Doc\u00bb Duvalier los examinara personalmente, un muchacho desgarbado de trece a\u00f1os aprovech\u00f3 la dispersi\u00f3n de los espectadores y soldados para acercarse al centro de la escena. Hasta ese momento se hab\u00eda mantenido alejado para evitar el ruido atronador de las armas de los verdugos. Camin\u00f3 hacia los postes atravesados por las balas, se agach\u00f3 en la tierra ensangrentada y recogi\u00f3 los anteojos que llevaba Drouin.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El joven, Daniel Morel, tuvo por poco tiempo los anteojos en sus manos, ya que otro muchacho se los arrebat\u00f3. Aun as\u00ed, pudo ver que sobre los cristales rotos estaban esparcidos peque\u00f1\u00edsimos pedazos del cerebro de Drouin. Quiz\u00e1s si se los hubiera podido quedar, habr\u00eda limpiado los vidrios y se los habr\u00eda acercado a la cara para tratar de ver c\u00f3mo se ve\u00eda el mundo a trav\u00e9s de los ojos de un hombre muerto. En Hait\u00ed es frecuente que a las v\u00edctimas de asesinatos se les arranquen los ojos, porque se cree que incluso despu\u00e9s de la muerte, la \u00faltima imagen que vieron queda registrada en la c\u00f3rnea, con la claridad de una fotograf\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Antes de presenciar la ejecuci\u00f3n de Numa y Drouin, Daniel Morel no estaba especialmente interesado en los ojos de los muertos. Hab\u00eda sido como cualquier otro chico que pasea por Puerto Pr\u00edncipe y juega f\u00fatbol con sus amigos. A veces trabajaba en la panader\u00eda de su padre y trataba de subirse al tren comercial de Hait\u00ed, que transportaba ca\u00f1a de az\u00facar desde los campos del sur de L\u00e9og\u00e2ne a la central azucarera en Puerto Pr\u00edncipe. Pero la ejecuci\u00f3n cambi\u00f3 todo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, pas\u00f3 frente a un estudio fotogr\u00e1fico cerca de la panader\u00eda de su padre en el centro de Puerto Pr\u00edncipe y en las puertas abiertas vio fotograf\u00edas ampliadas de los cad\u00e1veres de Marcel Numa y Louis Drouin, exhibidas a prop\u00f3sito para disuadir a posibles disidentes. Durante semanas se exhibieron esas fotos ah\u00ed y en otros lugares, y aunque Morel hab\u00eda estado en la ejecuci\u00f3n, sent\u00eda como si cada vez las viera por primera vez. No pod\u00eda apartar su mirada de ellas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cFue entonces que decid\u00ed convertirme en reportero gr\u00e1fico\u201d, record\u00f3 Daniel m\u00e1s de cuarenta y cinco a\u00f1os despu\u00e9s, sentado a la mesa del comedor de mi casa en el barrio de Little Haiti en Miami.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Nos hab\u00edamos conocido hac\u00eda casi una d\u00e9cada, cuando yo estaba en Hait\u00ed con algunos amigos periodistas haitiano-estadounidenses. Era el d\u00eda de Todos los Santos y hab\u00edamos ido con \u00e9l al cementerio nacional de Puerto Pr\u00edncipe para ver a la gente cantar, bailar y rezar en honor a sus muertos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Nadie sabe con certeza d\u00f3nde est\u00e1n enterrados Numa y Drouin, as\u00ed que tengo claro que no se contaban entre los muertos individualizados ese d\u00eda en los rezos del cementerio nacional. Mientras caminaba a trav\u00e9s de los pasillos estrechos en medio de los mausoleos y las tumbas, recordaba las im\u00e1genes que hab\u00eda visto de la ejecuci\u00f3n y trataba de imaginar d\u00f3nde se hab\u00eda realizado. Decid\u00ed que una pared de cemento resquebrajada y cubierta de grafitis cerca de la entrada principal pod\u00eda ser el lugar. Detr\u00e1s de la pared hab\u00eda un barrio bullicioso y un basural.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La primera vez que nos vimos no sab\u00eda que Daniel ten\u00eda una conexi\u00f3n con Numa y Drouin. Y \u00e9l tampoco sab\u00eda de mi inter\u00e9s en ellos. De hecho, ni siquiera hablamos, porque \u00e9l estaba ocupado tomando fotos. Reci\u00e9n me enter\u00e9 de que hab\u00eda estado en el lugar de la ejecuci\u00f3n cuando lo escuch\u00e9 hablar en una exhibici\u00f3n de sus fotos en New Paltz, Nueva York, en el oto\u00f1o de 2006.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cInmediatamente quise ser fot\u00f3grafo para poder documentar la historia haitiana\u201d, dijo ese d\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Durante la conversaci\u00f3n en mi casa profundiz\u00f3 m\u00e1s en el tema y agreg\u00f3: \u201cNo hab\u00eda fotos recientes o \u00fatiles en los libros de historia haitianos con los que estudiaba cuando era chico. En lo que respecta a esos libros, la historia haitiana terminaba en 1957, antes de la llegada al poder de Papa Doc Duvalier. En la fotograf\u00eda la historia es algo que pas\u00f3 hace diez minutos. La fotograf\u00eda registra la vida, el movimiento, pero tambi\u00e9n documenta la historia y la muerte\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cLa fotograf\u00eda es un acto eleg\u00edaco\u201d, escribe la novelista y ensayista Susan Sontag en <em>Sobre la fotograf\u00eda<\/em>. \u201cTodas las fotograf\u00edas son <em>memento mori<\/em>\u201d. Esto quiere decir, como explica Roland Barthes en <em>La c\u00e1mara l\u00facida<\/em>, que tarde o temprano el sujeto dejar\u00e1 de existir. \u201cTomar una foto\u201d, contin\u00faa Sontag, \u201ces participar en la mortalidad, vulnerabilidad y mutabilidad de otra persona (o cosa). Precisamente, al recortar y congelar este momento, todas las fotograf\u00edas entregan testimonio de la fusi\u00f3n implacable del tiempo\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Daniel Morel ha estado tratando de documentar la fusi\u00f3n implacable de Hait\u00ed desde que vio morir a Marcel Numa y Louis Drouin. Sus im\u00e1genes f\u00e1cilmente reconocibles, distribuidas durante quince a\u00f1os por las agencias de noticias a publicaciones de todo el mundo, son crudas y sorprendentes, urgentes y aterradoras, como gritos que emergen de una pesadilla interminable. Al igual que la vida, Morel no les ahorra nada a sus sujetos o a quienes ven sus fotos. Es un testigo, pero casi no est\u00e1 presente. Casi se tiene la sensaci\u00f3n de que las fotos se toman solas, porque documentan actos en los que uno esperar\u00eda que la gente participe s\u00f3lo si no hay nadie m\u00e1s presente: morder el dedo arrancado de otra persona, prender fuego a una pila de hombres.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En su obra a menudo aparecen ni\u00f1os en situaciones de angustia tranquila, tal como la que vivieron Daniel y muchos de los otros j\u00f3venes mientras observaban la muerte de Numa y Drouin. Estos ni\u00f1os cargan objetos pesados, pedazos de cemento, baldes. Se ven empeque\u00f1ecidos en medio de monta\u00f1as de basura o apretados en salas de clase enanas. Mecen en sus brazos las cabezas ensangrentadas de los amigos a punto de morir en la calle. Cuando est\u00e1n entre los muertos esquel\u00e9ticos, aparecen casi cayendo desde camillas llenas de gente, con un miembro colgando hacia abajo, como si buscara tocar la tierra en la que nadie va a poder enterrarlos como corresponde.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Morel, ahora un hombre canoso de mediana edad, barbudo y de voz suave, explica que durante la dictadura de Duvalier nadie pod\u00eda andar con una c\u00e1mara frente al palacio presidencial de Hait\u00ed. Hacerlo implicaba arriesgarse a ser tomado err\u00f3neamente por un esp\u00eda y recibir un balazo. A menos que fueran usadas como propaganda y para infligir terror, las fotos eran tomadas en los hogares o en estudios fotogr\u00e1ficos profesionales, en los que la gente posaba e intentaba parecer pensativa o contenta. Morel quer\u00eda disputarle al Estado el poder de usar las fotos como propaganda y devolv\u00e9rselo a los sujetos, pero no pudo hacerlo antes de irse de Hait\u00ed a los diecisiete a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Su primera sesi\u00f3n fotogr\u00e1fica la hizo en la universidad, en Haw\u00e1i, donde le toc\u00f3 fotografiar una clase de cocina. La segunda vez fotografi\u00f3 al expresidente Jimmy Carter durante una visita que hizo a esta isla. Rodeado por un ej\u00e9rcito de fot\u00f3grafos, Daniel se sinti\u00f3 seducido por el repiqueteo de todos los obturadores y flashes que lo rodeaban, lo que Roland Barthes llama el \u201csonido vivo\u201d de una fotograf\u00eda y a lo que Daniel Morel se refiere como \u201cel clac clac clac clac\u201d de todo eso.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mientras trabaja, a menudo tiene en mente las im\u00e1genes fotogr\u00e1ficas impersonales de la muerte de Marcel Numa y Louis Drouin, del asesinato de John F. Kennedy y del tiroteo televisado de Jack Ruby contra Lee Harvey Oswald, que vio cuando era ni\u00f1o en im\u00e1genes fijas en las p\u00e1ginas de la revista <em>Paris Match<\/em>. M\u00e1s adelante capturar\u00eda im\u00e1genes similares en su trabajo, lo que ha llevado a algunos a criticarlo por su tendencia a mostrar s\u00f3lo el lado m\u00e1s duro y violento de la vida haitiana.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cMucha gente que ve mis fotos\u201d, me cuenta, \u201cme dice \u2018haces que el pa\u00eds se vea mal\u2019. La gente a veces opina que mis fotos son demasiado negativas. Se sienten en shock al verlas, pero esa es exactamente la reacci\u00f3n que quiero provocar. No quiero ni destrozar ni denigrar a Hait\u00ed. S\u00f3lo le muestro a la gente c\u00f3mo son las cosas, porque quiz\u00e1s si las ven con sus propios ojos hagan algo para cambiar la situaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En 1980, Daniel regres\u00f3 a Hait\u00ed desde Haw\u00e1i. Viaj\u00f3 por el campo haitiano fotografiando bodas y velorios campesinos. Empez\u00f3 a tomar fotos relacionadas con las noticias despu\u00e9s de la ca\u00edda de la dictadura de Duvalier en 1986, cuando las calles se llenaron de cad\u00e1veres de los antiguos verdugos del dictador. Trabaj\u00f3 para varios diarios haitianos y acept\u00f3 encargos ocasionales de medios extranjeros hasta que se dedic\u00f3 a tomar fotos para agencias de noticias internacionales.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En 2004, despu\u00e9s de que el presidente Jean-Bertrand Aristide partiera del pa\u00eds por segunda vez y de sufrir la tragedia personal de que su esposa fuera atacada por un perro guardi\u00e1n que la mat\u00f3, Daniel se fue de Hait\u00ed y regres\u00f3 a Estados Unidos, donde ha estado luchando para vivir de la fotograf\u00eda. En este momento, como un inmigrante mayor, le resulta m\u00e1s dif\u00edcil reconstruir su vida y su carrera.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cYa no tengo pa\u00eds\u201d, dice. \u201cNo puedo vivir en Hait\u00ed y no puedo vivir en Estados Unidos. En Hait\u00ed me dicen <em>jounalis la, atis la<\/em>, el periodista, el artista. Ac\u00e1 siento que no me valoran\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ha visto demasiados horrores como para sentir pena por \u00e9l mismo. Lo que s\u00ed le gustar\u00eda es documentar esta etapa de su vida, una foto tras otra, d\u00eda a d\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ocho meses antes de que nos encontr\u00e1ramos en Miami hab\u00eda empezado a perder el equilibrio, hasta que se cay\u00f3 y se golpe\u00f3 la cabeza tan fuerte que no pod\u00eda recordar d\u00f3nde se hab\u00eda pegado. Tuvo una conmoci\u00f3n y un poco de sangramiento cerebral y en la resonancia magn\u00e9tica que le hicieron en el hospital encontraron un tumor benigno. Para poder operarlo ten\u00edan que ponerle plasma, as\u00ed que pas\u00f3 diecinueve d\u00edas en un hospital en Nueva Inglaterra, donde fotografi\u00f3 diariamente el hielo que cubr\u00eda la ventana de su habitaci\u00f3n y las sorprendentes salidas y puestas de sol invernales. Algunas veces aparec\u00eda un gorri\u00f3n en su ventana y lo miraba, y \u00e9l quedaba convencido de que se trataba del esp\u00edritu de su esposa muerta. Aunque hab\u00eda sido incapaz de fotografiar el cuerpo de su mujer cuando muri\u00f3, le tom\u00f3 fotos al gorri\u00f3n, y vio en este p\u00e1jaro una oportunidad para extraer algo de belleza de una tragedia horrible. Durante su estad\u00eda en el hospital fotografi\u00f3 al equipo m\u00e9dico y sus procedimientos. Puso un espejo sobre su cabeza para fotografiarse mientras tomaba fotos. Antes de su cirug\u00eda de cerebro, les pidi\u00f3 a los cirujanos que le tomaran fotos a su cr\u00e1neo abierto y a su cerebro expuesto. M\u00e1s adelante me mostrar\u00eda una de esas fotos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo hab\u00eda sido, le pregunt\u00e9, dirigir la c\u00e1mara hacia s\u00ed mismo y documentar su propia mortalidad?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cEstaba dichoso\u201d, me dijo. \u201cEstaba contento. Incluso si esas hubieran sido mis \u00faltimas fotos, habr\u00eda muerto con la c\u00e1mara en la mano. He documentado a otros. No pod\u00eda morir sin hacer un registro de m\u00ed mismo\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sin embargo, a medida que se recuperaba de la cirug\u00eda, empez\u00f3 a pensar en su archivo de im\u00e1genes construido a lo largo de veinticinco a\u00f1os. Se alegr\u00f3 de descubrir que cada una de ellas segu\u00eda estando grabada en su cerebro, al igual que antes de la operaci\u00f3n. Pero ahora est\u00e1 pensando en concentrarse en otro tipo de im\u00e1genes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cMe gustar\u00eda tomar fotos con menos conflicto y tensi\u00f3n, fotos menos provocadoras\u201d, dice. \u201cMe gustar\u00eda mostrar la belleza de Hait\u00ed, porque mientras viv\u00eda ah\u00ed ve\u00eda tanto belleza como fealdad. Ol\u00eda tanto la basura como el aroma del pan horne\u00e1ndose en la panader\u00eda de mi padre en el centro de Puerto Pr\u00edncipe\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ahora est\u00e1 haciendo un libro sobre el grupo musical m\u00e1s antiguo del pa\u00eds, la Orquesta Septentrional de Hait\u00ed. Esta banda hab\u00eda escrito y tocado alguna vez canciones en honor a Fran\u00e7ois \u00abPapa Doc\u00bb Duvalier. Quiz\u00e1s lo hicieron para sobrevivir, ya que hab\u00edan visto desde el escenario c\u00f3mo durante sus espect\u00e1culos la gente era brutalmente golpeada y a veces incluso asesinada a tiros por los esbirros de Duvalier. Sus m\u00fasicos despu\u00e9s compusieron y tocaron canciones que llamaban a resistir y a luchar y que celebraban el fin de la dictadura. Debido a que era adorada por los <em>tonton macoutes<\/em> de Duvalier, Daniel Morel antes la despreciaba, pensaba que era <em>mizisyen pal\u00e8<\/em>, arte mercenario. Pero una vez se le pinch\u00f3 una rueda cerca de un club en el que estaban presentando y, mientras esperaba que se la arreglaran, se enamor\u00f3 perdidamente de su m\u00fasica sin saber que eran ellos los que tocaban.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cEn Hait\u00ed la m\u00fasica es una parte muy importante del paisaje pol\u00edtico\u201d, se lee en el ep\u00edlogo de su libro sobre la Orquesta Septentrional a\u00fan no publicado y que escribi\u00f3 en conjunto con su colaboradora Jane Regan. \u201cTodos los reg\u00edmenes han tenido m\u00fasica que les ha ayudado a tomar el poder. Y cada uno de ellos utiliz\u00f3 la m\u00fasica para permanecer en el poder. Y a menudo, la m\u00fasica tambi\u00e9n ha sido usada para derrocar reg\u00edmenes. Los pol\u00edticos haitianos averiguan qu\u00e9 grupos son los m\u00e1s populares y los apoyan: con instrumentos, financiamiento para presentarse en el carnaval y <em>f\u00eates champ\u00eatres<\/em> (festivales campesinos) y as\u00ed sucesivamente [&#8230;] La Septentrional hasta ahora ha sobrevivido a las tormentas pol\u00edticas y sociales que han asolado a Hait\u00ed como pa\u00eds y a las tormentas musicales y culturales que amenazan con enterrar todo lo haitiano\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Actualmente le gusta tanto el grupo que est\u00e1 trabajando en un documental sobre ellos. Cuando me visit\u00f3 en mi casa en Miami iba camino al funeral de uno de sus l\u00edderes m\u00e1s antiguos para tomar fotos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cNo voy a fotografiar su muerte\u201d, me dijo, \u201cvoy a fotografiar su vida. Puedes devolver a la vida a alguien que est\u00e1 en un ata\u00fad si lo captas suficientemente bien, si capturas su esp\u00edritu. Yo no le tomo fotos a la muerte en los funerales, yo fotograf\u00edo la vida\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cuando le pregunto si cree que hay un v\u00ednculo entre la fotograf\u00eda y la muerte, se r\u00ede y dice: \u201cPosar es la muerte. Yo creo que cuando haces que la gente pose para una foto la matas\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Le cuento de un fot\u00f3grafo de estudio en el barrio de Little Haiti que dice que se convirti\u00f3 en fot\u00f3grafo porque nunca pudo ver el rostro de su madre, que muri\u00f3 cuando \u00e9l era un beb\u00e9, porque no hab\u00eda fotos de ella. Ahora este hombre hace retratos de las madres de otra gente e imagina a su propia madre en ellas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n cito el poema haitiano sobre fotos que m\u00e1s me gusta, \u00abTurista\u00bb de F\u00e9lix Morisseau-Leroy, y juntos recitamos las pocas l\u00edneas que sabemos de memoria:<\/p>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">Turista, no me tomes fotos<\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">No me tomes fotos, turista<\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">Soy demasiado feo<\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">Demasiado sucio<\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">Demasiado flaco<\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">No me tomes fotos, hombre blanco<\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">No le gustar\u00e1 a Mr. Eastman<\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">Soy demasiado feo<\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">Tu c\u00e1mara se va a romper<\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">Soy demasiado sucio<\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">Demasiado negro<\/h6>\n<p><\/p>\n<p>Coincidimos en que este es esencialmente un ruego proveniente de la voz situada al otro lado del lente \u2014un momento muy raro en que habla un sujeto asolado por la pobreza\u2014 que teme ser malinterpretado, mal mirado e incomprendido; que teme ser sacado de contexto. Es un miedo muy similar al de otros sujetos que tem\u00edan que los lentes estrechos de una m\u00e1quina ubicada fuera de su experiencia les robaran el alma. Permitir que nos tomen una foto, sea el fot\u00f3grafo un extra\u00f1o o alguien que conocemos, es un acto de gran confianza. Uno se da cuenta cuando hay comodidad o incomodidad entre el sujeto y el lente, entre el que captura y el capturado. Y muchos de los sujetos de las fotos de Daniel han sido capturados. Incluso antes de ser fotografiados hab\u00edan sido capturados por los dioses de las circunstancias dolorosas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Tenemos tambi\u00e9n, por otra parte, el caso opuesto al de la persona que ruega no ser fotografiada. \u00abPor favor t\u00f3mame una foto\u00bb, podr\u00eda pedir alguien atrapado en una situaci\u00f3n imposible.<\/p>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\"><em>Jounalis la<\/em>, por favor t\u00f3mame una foto<\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">Por favor t\u00f3mame una foto, <em>atis la<\/em><\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">Estoy necesitado<\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">Desesperado<\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">Atrapado<\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">Por favor t\u00f3mame una foto, <em>jounalis<\/em><\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">Qu\u00e9 se joda Mr. Eastman<\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">No soy demasiado feo<\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">Tu c\u00e1mara no se va a romper<\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">No soy demasiado sucio<\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">Ni demasiado negro<\/h6>\n<p><\/p>\n<p>Jacqueline Charles, amiga m\u00eda y periodista del <em>Miami Herald<\/em>, me cont\u00f3 su experiencia en una escena catastr\u00f3fica que presenci\u00f3 luego de que cuatro tormentas consecutivas asolaran Hait\u00ed. Despu\u00e9s del rescate de los cad\u00e1veres de algunos ni\u00f1os de un r\u00edo que se hab\u00eda desbordado, un padre acongojado rog\u00f3 que le dieran un poco de agua limpia para lavar la cara cubierta de barro de su hija y un vestido para ponerle antes de que le tomaran una foto, que luego formar\u00eda parte de una serie de fotograf\u00edas ganadoras del Premio Pulitzer. Como sab\u00eda que esta ser\u00eda la \u00faltima imagen de su hija, el padre quer\u00eda que se viera lo mejor posible.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Jacqueline me cont\u00f3 que el padre deseaba desesperadamente que se contara la historia de su hija, porque sab\u00eda que, aunque el suyo era un caso singular y su cara una imagen singular tambi\u00e9n, pod\u00edan revelar mucho acerca del desastre mayor de las tormentas. De esta forma, el descorazonado padre segu\u00eda una tradici\u00f3n que existe desde hace mucho tiempo en Hait\u00ed y en otros lugares, que consiste en tomar una fotograf\u00eda de recuerdo de los muertos para mantenerlos con nosotros, mientras que al mismo tiempo permit\u00eda que la cara de su hija amada representara la de muchos otros.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Otro fot\u00f3grafo, un israel\u00ed llamado Daniel Kedar, viaj\u00f3 por todo Hait\u00ed tomando fotos de campesinos que nunca han visto fotos de s\u00ed mismos. Cuando les mostraba las instant\u00e1neas, los campesinos a veces negaban que fueran ellos los de la imagen.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00abNo, yo no soy tan flaco\u00bb, dec\u00eda alguno. \u00abNo, no soy tan viejo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfNos imaginamos a nosotros mismos cuando no todo depende de nuestra imagen? \u00bfEs necesario hacerlo cuando nuestro rostro es s\u00f3lo nuestro? Convertirse repentinamente en el emblema de un problema, en el \u00abrostro\u00bb de un Hait\u00ed destruido, es en s\u00ed un brusco despertar, un shock cultural. Pese a ello, puede ser importante, porque permite que se transmita una historia que de otro modo podr\u00eda ser totalmente borrada. Fuerza al resto a recordar que estuvimos \u2014que estamos\u2014 ac\u00e1.<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Pito nou l\u00e8d, nou la<\/em>, declara valientemente el proverbio haitiano. Podemos ser feos, pero estamos ac\u00e1.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cLa fotograf\u00eda tiene algo que ver con la resurrecci\u00f3n\u201d, escribi\u00f3 Roland Barthes. \u201c\u00bfNo podemos acaso decir de ella lo mismo que los bizantinos dec\u00edan de la imagen de Cristo impresa en el Sudario de Tur\u00edn: que no estaba hecha por la mano del hombre, <em>acheiropoietos<\/em>?\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfNo podemos decir lo mismo de todos los proyectos creativos apasionados?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cNunca pretend\u00ed convertirme en un reportero gr\u00e1fico\u201d, me ha dicho Daniel Morel m\u00e1s de una vez. \u201cMe convert\u00ed en reportero gr\u00e1fico debido a la ejecuci\u00f3n de Numa y Drouin. Tuve miedo y no quise volver a sentir miedo de nuevo. Tomo fotos para no volver a temer nada ni a nadie. Cuando tomo fotos siento que algo me protege, que la c\u00e1mara me defiende\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Le pregunto si de ni\u00f1o hab\u00eda querido proteger a Numa y Drouin.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No los pudo proteger, me respondi\u00f3, pero con los a\u00f1os ha sentido como si con sus fotos hubiera podido proteger a otros Numas y Drouins. Y durante esta \u00faltima conversaci\u00f3n siento cada vez m\u00e1s que crear en peligro tambi\u00e9n es crear sin miedo, aceptando valientemente los terrores p\u00fablicos y privados que nos podr\u00edan silenciar y avanzando con determinaci\u00f3n, aunque sintamos que perseguimos fantasmas o estamos siendo perseguidos por ellos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Al principio de su cuento de 1955, \u201cJonas o el trabajo del artista\u201d, Albert Camus cita a modo de ep\u00edgrafe los siguientes versos del libro de Jonas:<\/p>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">Alzadme y echadme a la mar [&#8230;]<\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">Porque yo s\u00e9 que por mi causa<\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">Esta tempestad tan grande<\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">Ha venido sobre vosotros.<\/h6>\n<p><\/p>\n<p>Crear sin miedo, y vivir sin miedo, aun cuando aceche una gran tempestad. Crear sin miedo, aunque est\u00e9s <em>l\u00f2t b\u00f2 dlo<\/em>, al otro lado del oc\u00e9ano. Crear sin temor para gente que ve, mira, escucha y lee sin temor. Escribir sin temor porque, como dice mi amigo Junot D\u00edaz, \u201cun escritor es un escritor porque sigue escribiendo incluso cuando no hay esperanza, porque aun cuando nada de lo que haces parece prometedor, contin\u00faas escribiendo\u201d. Quiz\u00e1s tambi\u00e9n eso significa ser escritor. Escribir como si nada pudiera o fuera a detenerte. Escribir como si de verdad creyeras, de todo coraz\u00f3n o temerariamente, en <em>acheiropoietos<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Algo extra\u00f1o pasa cuando uno hace su propio duelo en un lugar que alberga el duelo de otras personas. La \u00faltima vez que estuve en el cementerio nacional de Puerto Pr\u00edncipe fue para el entierro de mi t\u00eda Denise en febrero de 2003. En esa oportunidad, como en muchas otras, volv\u00ed a mirar la parte descascarada de la pared de cemento en la que pensaba que hab\u00eda salpicado la sangre de Marcel Numa y Louis Drouin. Se cuenta la historia de que la pared hab\u00eda sido construida algunas d\u00e9cadas antes de la ejecuci\u00f3n, cuando se dec\u00eda que era posible escuchar la voz lastimera de una mujer proveniente de las hojas de un \u00e1rbol de guan\u00e1bana ubicado en la mitad del cementerio. La voz que ven\u00eda del guan\u00e1bano pertenec\u00eda a Gran Brigit, la esposa de Bar\u00f3n Samedi, el esp\u00edritu guardi\u00e1n del cementerio. Gran Brigit era conocida por su generosidad para dar dinero a los pobres. Por lo que, cuando se esparci\u00f3 la noticia de su presencia, las multitudes llenaron el cementerio pisoteando los mausoleos y las tumbas. El muro fue construido para mantener fuera a los seguidores de Gran Brigit.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mir\u00e9 alrededor de este pueblo enorme de muertos pregunt\u00e1ndome d\u00f3nde podr\u00eda haber estado el \u00e1rbol de Gran Brigit. Me qued\u00e9 mirando el viejo edificio de dos pisos cerca de la entrada, en cuyo balc\u00f3n cre\u00eda que mucha gente se hab\u00eda apostado a observar la ejecuci\u00f3n de Numa y Drouin. Quiz\u00e1s ni el edificio ni el muro hayan estado donde yo creo, ni sean lo que yo pienso. Esta historia que cuento tiene la poca fiabilidad que le da esa incerteza.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sobre el muro que yo imaginaba detr\u00e1s del escenario de las ejecuciones vi ahora grafitis pol\u00edticos: <em>Aba<\/em>___, abajo con___. No segu\u00eda el nombre de una figura nacional haitiana, sino el de alguien que yo no conoc\u00eda. Las palabras estaban en el mismo tipo de cursiva pintada con espray negro que todav\u00eda se puede encontrar en todo Puerto Pr\u00edncipe, comentarios callejeros que sugieren que la capital de Hait\u00ed puede estar llena de Jean-Michel Basquiats. La \u00faltima vez que estuve en el cementerio no hab\u00eda ninguna placa que reconociera lo que le hab\u00eda pasado ah\u00ed a Marcel Numa y Louis Drouin el 12 de noviembre de 1964.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cSi pusi\u00e9ramos placas en todo Puerto Pr\u00edncipe para conmemorar las muertes\u201d, me dijo una vez un amigo al que le se\u00f1al\u00e9 este hecho, \u201cno nos quedar\u00eda espacio para nada m\u00e1s\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En vez de placas, todo lo que nos queda de Numa y Drouin son memorias individuales como la de Daniel Morel, unos pocos minutos de grabaci\u00f3n en blanco y negro en la que ellos mueren una y otra vez, y algunas fotos en las que est\u00e1n siempre muertos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La \u00faltima vez que Daniel Morel estuvo en el cementerio hab\u00eda una pila de cad\u00e1veres tan alta como el muro, todos ellos v\u00edctimas del terremoto que sacudi\u00f3 a Hait\u00ed el 12 de enero de 2010. El sitio en que murieron Numa y Drouin result\u00f3 ser demasiado peque\u00f1o para enterrar a las m\u00e1s de dos mil personas que fallecieron juntas instant\u00e1neamente esa tarde en Puerto Pr\u00edncipe.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las fotos de Daniel Morel estuvieron entre las primeras im\u00e1genes de muerte y destrucci\u00f3n que se vieron en Hait\u00ed despu\u00e9s del terremoto. Hab\u00eda ido de visita a Puerto Pr\u00edncipe desde Estados Unidos y se encontraba caminando en sus calles cuando la tierra empez\u00f3 a moverse. Ya no hab\u00eda vuelta a las im\u00e1genes m\u00e1s \u00abplacenteras\u00bb de una ciudad y un pa\u00eds que \u00e9l documentaba desde ni\u00f1o. Toda su ciudad \u2014nuestra ciudad\u2014 era un cementerio.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>*Cap\u00edtulo tomado de <em>Crear en peligro: El trabajo del artista migrante<\/em> de Edwidge Danticat. Traducci\u00f3n de Luc\u00eda Stecher y Thomas Rothe. Santiago: Banda Propia, 2019.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Crear sin miedo, y vivir sin miedo, aun cuando aceche una gran tempestad. Crear sin miedo, aunque est\u00e9s l\u00f2t b\u00f2 dlo, al otro lado del oc\u00e9ano. 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