{"id":10460,"date":"2019-10-16T03:15:16","date_gmt":"2019-10-16T03:15:16","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=10460"},"modified":"2020-07-23T07:23:58","modified_gmt":"2020-07-23T07:23:58","slug":"tres-recorridos-por-iran-3037","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2019\/10\/16\/tres-recorridos-por-iran-3037\/","title":{"rendered":"Tres recorridos por \u201cIr\u00e1n #3037\u201d"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">\u201cEl olvido est\u00e1 lleno de memoria\u201d, reza una sentencia nacida desde la poes\u00eda, y apropiada tanto por estudios de Memoria como por colectivos de Derechos Humanos. En las dictaduras del Cono Sur, esta frase tiene un sentido que urge su reflexi\u00f3n y posterior praxis. En casos como el chileno, donde la democracia se estableci\u00f3 sobre negligentes pol\u00edticas de \u00abreconciliaci\u00f3n\u00bb, los olvidos encuentran su punto de apoyo en pr\u00e1cticas de borramiento brutales hasta el l\u00edmite del anecdotario vil: es el caso de la casa ubicada en Ir\u00e1n 3037, comuna de Macul, cuyos cimientos operaron como escenario de La Venda Sexy, cuartel de tortura y asesinato de la DINA entre los a\u00f1os 1974 y 1975. Le llamaban as\u00ed, morbosamente, los perpetradores, debido a la costumbre de practicar torturas de \u00edndole sexual a les detenides, especialmente a las mujeres. En su gran mayor\u00eda, miristas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El caso de La Venda Sexy pareciera ser un cap\u00edtulo doloroso m\u00e1s, como lo fue la casa de la calle Jos\u00e9 Domingo Ca\u00f1as o el cuartel Sim\u00f3n Bol\u00edvar. Las iniciativas de recuperaci\u00f3n de espacios de memoria \u2015siempre llevadas a cabo por civiles, sobrevivientes\u2015 se han caracterizado por ser caminos largos, en que el temple de les activistes se ve enfrentado no s\u00f3lo al velo impuesto por la derecha acostumbrada al privilegio de la impunidad, sino a su fiel aliado: el sistema neoliberal, la rentabilidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s de lo que La Venda Sexy pueda tener en com\u00fan con otros ex centros de la DINA, tambi\u00e9n tiene una especificidad: aqu\u00ed es donde entra \u00ablo anecd\u00f3tico\u00bb que Patricia Art\u00e9s nos quiere contar en el montaje de <em>Ir\u00e1n #3037<\/em>. La casa, a\u00fan en pie, ha sido habitada por una familia que ha procurado hacer una vida normal, indiferente a las velatones y concentraciones llevadas a cabo durante a\u00f1os en la puerta del inmueble.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El 11 de mayo de 2016 la casa fue declarada Monumento Hist\u00f3rico, estrategia que deb\u00eda darle al Estado prioridad en su adquisici\u00f3n, dando pie a un tira y afloja con el propietario, a quien le parec\u00eda insuficiente la cifra de $358 millones por el inmueble. Sin embargo, en agosto de este a\u00f1o se hizo p\u00fablico que la casa fue vendida el pasado mayo sin la autorizaci\u00f3n del Consejo de Monumentos Nacionales a una inmobiliaria, la Sociedad de Inversiones Arriagui Limitada, por $221 millones. Un valor bastante m\u00e1s bajo de lo que ofreci\u00f3 el gobierno de Michelle Bachelet, como ha indicado Beatriz Bataszew. Ella, junto a la organizaci\u00f3n Colectivo Mujeres Sobrevivientes Siempre Resistentes, la Coordinadora Feminista 8 de marzo y activistas afines han estado denunciando el car\u00e1cter ileg\u00edtimo de la transacci\u00f3n, adem\u00e1s de interpelar al Estado y la sociedad respecto a la urgencia de proteger el sitio.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Ir\u00e1n #3037<\/em> es un montaje teatral dirigido por Patricia Art\u00e9s, con la dramaturgia de Tom\u00e1s Henr\u00edquez, fruto de una investigaci\u00f3n de dos a\u00f1os. La delicada situaci\u00f3n actual del inmueble reclama la atenci\u00f3n de la sociedad en su conjunto; las reflexiones que se hacen sobre la memoria y el terrorismo de Estado a lo largo de la obra sit\u00faan a sus potenciales espectadores frente a la problem\u00e1tica deuda que tienen las instituciones con las pol\u00edticas de reparaci\u00f3n y de paz necesarias para la sanidad de la sociedad chilena. <strong>Se estar\u00e1 montando hasta el<\/strong> <strong>s\u00e1bado 26 de octubre en la Sala de Teatro de la Universidad Mayor (Santo Domingo 711, Santiago centro), para luego viajar a Valpara\u00edso durante noviembre<\/strong>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Parte del equipo de La Raza C\u00f3mica asisti\u00f3 al montaje, para comentarle a su respetable p\u00fablico lector las impresiones y reflexiones gatilladas. Presentamos a continuaci\u00f3n el resultado, instando tambi\u00e9n a hacer lo propio.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><strong>Erick<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Santiago carga con la muerte. S\u00f3lo por recordar algunos hechos puntuales de nuestra historia reciente, desde el centro aparece Morand\u00e9 80 clausurada por la memoria, o\u00a0 el Paseo Bulnes, de punta a cabo marcado a sangre. O cerca de la esquina de 5 de Abril con Las Rejas, los hermanos Vergara Toledo cayeron abatidos por la espalda, como tambi\u00e9n lo fue Miguel Enr\u00edquez destrozado a r\u00e1fagas de metralla en la calle Santa Fe. Disparos que se multiplicaron a\u00fan m\u00e1s en la periferia, como en Am\u00e9rico Vespucio cerca de Lo Hermida, donde el a\u00f1o 1984 fue asesinado el pe\u00f1i Pedro Mariqueo de 16 a\u00f1os, por la misma bala que 27 a\u00f1os m\u00e1s tarde, en ese lugar, matar\u00eda a otro menor de edad, de su misma edad, Manuel Guti\u00e9rrez.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed tambi\u00e9n fue en Ir\u00e1n 3037, una casa en medio de un barrio residencial de la comuna de Macul que, durante la d\u00e9cada de los setenta, fue un centro de violaci\u00f3n, torturas y asesinatos. Formas de violencia tan inveros\u00edmiles que ning\u00fan relato podr\u00eda reflejar, aun siendo necesaria su denuncia. Hoy, como las tristes y pobres escenas del neoliberalismo, este centro de violencia sexual y tortura se entrega a la especulaci\u00f3n inmobiliaria, siguiendo el protocolo de otras decenas de centros de tortura que inundan la ciudad y que fueron cubiertos de hormig\u00f3n, para borrar la memoria de nuestros\/as muertos y sobrevivientes. El mapa de Santiago es un ba\u00f1o de barbarie, el r\u00edo Mapocho sabe m\u00e1s de cuerpos y extractivismo que de vegetaci\u00f3n, y en todos estos casos el Estado es el responsable. Entrega al mercado la tarea de hacer el trabajo sucio, plusval\u00eda mediante.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ante esa urgencia aparece la obra de teatro <em>Ir\u00e1n #3037<\/em>, como un grito que no permita el olvido, que movilice y nos haga involucrarnos, as\u00ed como el grito de Mario Mej\u00edas cuando en plena dictadura dijo frente al Papa: \u201cLos poderosos dejen el orgullo y el ego\u00edsmo y nos dejen de matar en las poblaciones\u201d, aun arriesgando su vida y la de su familia. <em>Ir\u00e1n #3037<\/em> es una invitaci\u00f3n a ser actores de nuestros procesos hist\u00f3ricos, capaces de resignificarlos por medio de la acci\u00f3n colectiva, como en las protestas de Cerro Navia del 11 de septiembre del a\u00f1o 1988 cuando el pueblo en las calles ech\u00f3 al tirano. Sabemos, como dijo Walter Benjamin, que \u201cNi <em>los muertos<\/em> estar\u00e1n seguros ante el enemigo si \u00e9ste vence\u201d; por ellos\/as y por nosotros\/as esta historia tiene que cambiar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*******<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Daniela<\/strong><\/p>\n<p><strong>La memoria obstinada de <em>Ir\u00e1n #3037<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Imaginarse c\u00f3mo se llevan a cabo escenas de vida familiar en un ex centro de tortura, teniendo conciencia de ello, supera los l\u00edmites de lo que alguien como yo (y probablemente usted) podr\u00eda tolerar. Intento recrear un displicente movimiento de hombros, acompa\u00f1ado de un \u201cy qu\u00e9 culpa tengo yo\u201d, mascullado entre dientes. Tal vez, subiendo el volumen de la radio, as\u00ed como hac\u00edan los dinos cuando torturaban en La Venda Sexy \u2015lo que le gan\u00f3 el apodo de \u00abLa Discoteque\u00bb, por esos a\u00f1os. Tanto en la obra <em>Ir\u00e1n #3037<\/em> como en la realidad, la familia lleva tiempo esperando, supuestamente, que el Estado les reembolse a ellos, las v\u00edctimas del show siniestro, una cantidad de dinero que les asegure continuar con la calidad de vida que esta casa promet\u00eda, con piscina, entrada de autos, segundo piso y subterr\u00e1neo. Pero con tanto horror de por medio, es dif\u00edcil que todo se restrinja a algo tan banal como el mero dinero.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En el montaje, la familia, ese nido de perversiones, encarna en el espacio cotidiano de la casa las violencias patriarcales y adultoc\u00e9ntricas de la m\u00e1s rancia \u00edndole; el padre autoritario, la sometida madre hist\u00e9rica y la hija menor, Valentina, con una adolescencia aparentemente complicada. Existe tambi\u00e9n \u2015por comentarios\u2015 un sobrevalorado hijo primog\u00e9nito siempre ausente, al cual no se le permite mayor cuestionamiento; de esta forma recae todo el peso de las l\u00edneas verticales de poder en Valentina sola. No parece haber escapatoria para ella, m\u00e1s que la solidaridad amorosa de su amiga del colegio. Juntas, al calor de esas conversaciones que redimen el alma y abren conciencias, descubren el horror que las rodea y permea sus vidas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las m\u00faltiples aristas de lo que sucede en la casa son abordadas en <em>Ir\u00e1n#3037<\/em> sin escatimar en recursos sonoros y audiovisuales que parecen materializarse en una balacera dirigida a los sentidos del espectador. El uso recurrente de la georreferencia (partiendo por el t\u00edtulo de la obra) acierta en darle a la verosimilitud de la historia un ritmo vertiginoso, presentando a la memoria no s\u00f3lo como el archi-mencionado campo de disputas, sino tambi\u00e9n como una bomba que estalla en esquirlas que reubican eufemismos, se\u00f1alando con nombre y apellido. Aparentemente, no todo es intensidad en el montaje; los di\u00e1logos en el presente de la familia podr\u00edan acogerse como momentos de calma para el esp\u00edritu del p\u00fablico. Pero es s\u00f3lo apariencia: con el coraz\u00f3n expuesto al poco andar, los saltos narrativos del gui\u00f3n sostienen en vilo a les espectadores, cuyas emociones no s\u00f3lo responden al est\u00edmulo del horror, sino tambi\u00e9n de la memoria, la resistencia y el amor.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No es casual que sean mujeres j\u00f3venes las que descubren el horror de la tortura pol\u00edtico-sexual, encarn\u00e1ndolo. La violencia sexual hacia las mujeres es una pr\u00e1ctica vigente, que persigue la doble victimizaci\u00f3n en el marco del terror pol\u00edtico. Pero as\u00ed tambi\u00e9n se reactualiza la solidaridad de g\u00e9nero, que sigue siendo la resistencia entre ellas: el amor entre mujeres.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*******<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Mat\u00edas<\/strong><\/p>\n<p><strong>Memoria, violencia, saturaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Definidas por los vaivenes de la presencia y la ausencia (la manifestaci\u00f3n ineludible del testimonio y la insistencia de lo irrepresentable en el trauma), las po\u00e9ticas de la memoria sobre la violencia pol\u00edtica encuentran una renovada vigencia en <em>Ir\u00e1n #3037<\/em>. El montaje, dirigido por Patricia Art\u00e9s, explora las manifestaciones del pasado en el presente bajo la continuada habitaci\u00f3n del inmueble emplazado en Macul que sirvi\u00f3 como centro de tortura, detenci\u00f3n y desaparici\u00f3n. La violencia que marca el espacio acosa a la familia que vive en la ex Venda Sexy, incluso si es que no todos sus integrantes tienen conciencia de la historia que carga el sitio.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Aunque la utiler\u00eda es m\u00ednima, la obra apuesta por una estrategia de excesos: tr\u00e1nsitos entre la obscuridad completa y la iluminaci\u00f3n que nos ciega (como en <em>La geometr\u00eda de la conciencia<\/em>, el aporte de Alfredo Jaar al Museo de la Memoria); m\u00fasica setentera que tapa cualquier se\u00f1al del cuerpo manifest\u00e1ndose ante la tortura; la humedad de un ba\u00f1o y la intimidad de dos mujeres detenidas, recreadas ambas desde el dise\u00f1o sonoro. Son los elementos no tangibles que acechan, la memoria que compromete a nuestro cuerpo como superficie sensible impactada por la violencia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Si la vocaci\u00f3n de los servicios represivos fue el ocultamiento, el silencio y la borradura de las huellas de actuar asesino, el gesto que la contrarresta es la radicalizaci\u00f3n de estos excesos. Una memoria saturada, compulsivamente guiada por el <em>horror vacui<\/em>. En efecto, la violencia pol\u00edtico-sexual que constituye el centro de la obra existe y se reproduce merced a su invisibilizaci\u00f3n, a la negaci\u00f3n del car\u00e1cter pol\u00edtico que tiene la agresi\u00f3n sexual. <em>Ir\u00e1n #3037<\/em> se balancea en la direcci\u00f3n contraria a la pretensi\u00f3n de normalidad (\u201cyo no tengo nada que ver con eso, no quiero saber\u201d). Por el \u00edmpetu de tal saturaci\u00f3n, la trayectoria dram\u00e1tica que describe el personaje de Valentina (la hija de la familia que vive en el sitio de tortura) va desde la ignorancia involuntaria hacia la politizaci\u00f3n radical. El tr\u00e1nsito tiene la fuerza de una ola que nos hace perder el equilibrio tambi\u00e9n a nosotres como p\u00fablico. No se trata s\u00f3lo de la informaci\u00f3n cuantiosa que la obra expone (el resultado de un proceso largo de investigaci\u00f3n y trabajo esc\u00e9nico), sino la presentaci\u00f3n de un horror ambiental, un espacio cargado del que no podemos simplemente salirnos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los excesos sensoriales nos acompa\u00f1an una vez que las luces se prenden y deja de sonar la m\u00fasica, portamos esa memoria en el cuerpo sometido a la intensidad del recuerdo. Quiz\u00e1 sea ah\u00ed donde la obra tiene su mayor acierto: contar la historia de las mujeres que sobrevivieron a una experiencia y que, tenazmente, han resistido el ser reducidas a la saturaci\u00f3n de la violencia.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>[envira-gallery id=\u00bb12026&#8243;]<\/p>\n<p><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">*Fotograf\u00edas: Crist\u00f3bal Saavedra<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adem\u00e1s de lo que La Venda Sexy pueda tener en com\u00fan con otros ex centros de la DINA, tambi\u00e9n tiene una especificidad: aqu\u00ed es donde entra \u00ablo anecd\u00f3tico\u00bb que Patricia Art\u00e9s nos quiere contar en el montaje de Ir\u00e1n #3037. <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":10462,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[579,20],"tags":[448,1809,1806,1803,1808,1807,458,1804,531,37,984,1700,1805,1810,1764],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-10460","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-serie-foto","category-yo-la-peor-de-todas","tag-cultura","tag-dina","tag-escena-critica-y-memoria","tag-iran-3037","tag-la-discoteque","tag-la-venda-sexy","tag-latinoamerica","tag-patricia-artes","tag-politica","tag-raza-comica","tag-revista","tag-terrorismo-de-estado","tag-tomas-henriquez","tag-violencia-masculina","tag-violencia-politico-sexual"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10460","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10460"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10460\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10462"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10460"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10460"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10460"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=10460"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=10460"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}