{"id":10578,"date":"2019-10-30T04:06:47","date_gmt":"2019-10-30T04:06:47","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=10578"},"modified":"2019-10-30T17:43:16","modified_gmt":"2019-10-30T17:43:16","slug":"cinco-vinetas-y-una-koda-de-los-primeros-dias-del-estallido-popular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2019\/10\/30\/cinco-vinetas-y-una-koda-de-los-primeros-dias-del-estallido-popular\/","title":{"rendered":"Cinco vi\u00f1etas y una koda de los primeros d\u00edas del estallido popular"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h4><strong>I. 18\/19: Se acab\u00f3 Chile<\/strong><\/h4>\n<p class=\"align-right\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Duerme abismo m\u00edo, los reflejos dir\u00e1n<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Que el descompromiso es total<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Pero t\u00fa hasta en sue\u00f1os dices que todos<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Estamos comprometidos que todos<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Merecemos salvarnos<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Roberto Bola\u00f1o<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Poco tiempo antes de que el estallido popular volara en pedazos la idea de un oasis latinoamericano que la clase dominante instal\u00f3 en boca del que, con seguridad pasar\u00e1 a la historia como el presidente m\u00e1s peligrosamente imb\u00e9cil que ha gobernado el pa\u00eds desde la vuelta a la \u00abdemocracia\u00bb \u2015entre algunos candidatos de no poco m\u00e9rito\u2015, el poeta Juan Carre\u00f1o escribi\u00f3 un cuento en que la imagen de un cajero autom\u00e1tico ard\u00eda en la violenta combusti\u00f3n de su propio signo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El clima de octubre era a lo menos difuso. Un d\u00eda hac\u00eda calor; al otro, fr\u00edo. Una bala perdida entr\u00f3 por el techo y perfor\u00f3 la cabeza de Baltazar, la guagua de nueve meses que dorm\u00eda entre sus padres en La Pintana. Como tantas veces, la zona central ingres\u00f3 en la ondulante tel\u00farica de un enjambre s\u00edsmico. Temblaba d\u00eda por medio. El triunfo de la revuelta ecuatoriana encend\u00eda la retina. La misma semana en que se celebr\u00f3 el d\u00eda mundial de la salud mental <em>El Guas\u00f3n<\/em> arrasaba en la cartelera nacional.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"padding-left: 60px;\">Con 87 votos a favor y 57 en contra, el mi\u00e9rcoles 16 la\u00a0<strong>C\u00e1mara de Diputados aprob\u00f3<\/strong>\u00a0 el\u00a0<strong>control preventivo de identidad a partir de los 16 a\u00f1os<\/strong>.<\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 60px;\">La iniciativa logr\u00f3 avanzar gracias a un acuerdo entre el gobierno y legisladores de la\u00a0<strong>Democracia Cristiana<\/strong>\u00a0para modificar el proyecto, y pasar de los 14 a los\u00a0<strong>16 a\u00f1os la edad m\u00ednima<\/strong>.<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Todo esto ocurr\u00eda en un pa\u00eds en que los suicidas se arrojaban a las l\u00edneas del metro con pasmosa periodicidad. Una forma de morir que expresaba sordamente la rompiente de una crisis social a punto de bullir. <strong>Fueron lxs estudiantes (muchos de ellos de 14 y 16 a\u00f1os) <\/strong>quienes comenzaron este movimiento explosivo de protestas contra el alza del pasaje de este emblem\u00e1tico medio de transporte, arrog\u00e1ndose como lo vienen haciendo desde hace m\u00e1s de una d\u00e9cada, la lucha contra un modelo no s\u00f3lo descaradamente abusivo, sino impasible a las pellejer\u00edas diarias a las que somet\u00eda a la poblaci\u00f3n. La intransigencia del gobierno ante la demanda y la dura represi\u00f3n contra los manifestantes ser\u00eda la yesca que encender\u00eda la indignaci\u00f3n de todo un pueblo. El s\u00edmbolo de la modernizaci\u00f3n de la capital ard\u00eda incapaz de despertar alguna simpat\u00eda en la gente que se desplazaba a diario en \u00e9l para ser esquilmada por un sistema hecho a la medida de los poderosos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En una noche, la idea neoliberal de un pa\u00eds econ\u00f3micamente pujante y socialmente tranquilo se desmoron\u00f3 como el castillo de naipes que siempre fue. De alg\u00fan modo, esa suerte de mantra pronunciado por muchxs en ciertos momentos particularmente aciagos de nuestra historia reciente se hab\u00eda materializado de golpe: \u201cque se acabe Chile\u201d \u2026 y Chile se acab\u00f3. Antes de que concluya la quinta jornada de protestas contra el alza de los pasajes, la imagen del pa\u00eds sostenida a punta de pirotecnias publicitarias y pol\u00edticas de subsidios focalizados no sobrevivir\u00eda un d\u00eda m\u00e1s. En tan s\u00f3lo unas horas el paisaje chileno se hab\u00eda transformado en un mural de Agotok y la gente sali\u00f3 a la calle impulsada por una indignaci\u00f3n tan grande como sus muertos. De s\u00fabito se reanudaba el partido que el pueblo chileno jugaba para salvarse de la rapi\u00f1a de una plutocracia codiciosa e insaciable; el mismo que pint\u00f3 Roberto Matta con la Ramona Parra el 71 en La Granja.<\/p>\n<p><\/p>\n<h4><strong>II. Estaci\u00f3n: Elisa Correa<\/strong><\/h4>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los cajeros autom\u00e1ticos del banco de Lucksic en la estaci\u00f3n Elisa Correa est\u00e1n reducidos a un armaz\u00f3n de metal chamuscado y humeante. Sus ruinas son las de un modelo econ\u00f3mico fallido, cuya prerrogativa pol\u00edtica fue: \u00abr\u00e1squeselas solo\u00bb. \u00a1De perro! Su malograda \u00f3rbita gir\u00f3 en torno a un pu\u00f1ado de focos opacos: poder adquisitivo, consumo, tarjetas de cr\u00e9dito. Verde clave verde. Todo un mito nacional forjado en torno a figuras proyectadas sobre un tel\u00f3n ra\u00eddo contra el que se recort\u00f3 la \u00e9pica del \u00abemprendedor\u00bb. Ac\u00e1 est\u00e1n los escombros de un sistema perpetuado por treinta a\u00f1os y la gente baila una cumbia apocal\u00edptica sobre ellos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Se puede subir al and\u00e9n y caminar por \u00e9l como si se entrase a un pueblo fantasma. Los torniquetes est\u00e1n vencidos. La m\u00e1quina de cortar usuarios ya no impide el paso; sus aspas met\u00e1licas fueron abatidas por la fuerza de mil brazos. El carro est\u00e1 abandonado y unos chiquillos se tomaron el vag\u00f3n del conductor. Tocan los anchos botones de color y r\u00eden jugando al maquinista. Desde arriba se puede ver mejor a las doscientas personas que cantan, saltan, queman y echan chuchadas al gobierno. Este es el metro de la capital, \u201cel orgullo de los santiaguinos\u201d como dicen quienes jam\u00e1s han subido a un carro en hora punta. Hace unos d\u00edas, durante las movilizaciones contra el alza del pasaje, cientos de estudiantes se sentaron a la orilla del and\u00e9n, como queriendo decir \u201choy no se mata nadie m\u00e1s\u201d. Ahora es s\u00e1bado. Puente Alto y Maip\u00fa son los ejes que han marcado la jornada. La participaci\u00f3n de las periferias m\u00e1s populosas da un empell\u00f3n definitivo al alzamiento popular. A un kil\u00f3metro de distancia una docena de pacos disparan bombas lacrim\u00f3genas que no hacen retroceder un solo cent\u00edmetro a la multitud congregada. El campo de batalla est\u00e1 abierto y los manifestantes ocupan su posici\u00f3n sin miedo. La calle fulgura intempestivos sigilos. Se le puede llamar abismo, caos, desorden. Nada ha nacido nunca sin este alboroto.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mi t\u00edo prende un cigarro en el and\u00e9n y exhala un humo que se pierde entre la humareda de la barricada que arde abajo. La incredulidad es una sensaci\u00f3n que da cosquillas en la guata.\u00a0 A esta misma hora, en otras calles de Santiago, las bombas de bencina comienzan a acumular largas filas de autos. El capitalismo pulsa los nervios del consumidor y el fantasma del desabastecimiento recorre desde temprano las estaciones de servicio.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hoy, Elisa perrea al ritmo de la desobediencia. Su cuerpo se retuerce en un trap crispado por la rabia y la alegr\u00eda. Es la contradicci\u00f3n manifiesta; la sacudida del peso ciego de la raz\u00f3n mercantil. Si te la pones en la lengua es un carb\u00f3n ardiendo. Si la miras, no ver\u00e1s nada quieto. Los conceptos s\u00f3lo pueden asir lo inm\u00f3vil. Solo pueden esculpir la piedra de lo pl\u00e1cido so\u00f1ando su propia forma. Una llama baila en el coraz\u00f3n del pueblo y en los d\u00edas que siguen la clase dominante desplegar\u00e1 todos sus recursos para apagarla.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u201cArticular hist\u00f3ricamente el pasado no significa conocerlo \u00abtal y como verdaderamente fue\u00bb. Significa apoderarse de un recuerdo tal y como relumbra en el instante de un peligro\u201d.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Walter Benjamin<\/h6>\n<p><\/p>\n<h4><strong>III. Barricadas<\/strong><\/h4>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><em>Mantenlo prendido, fuego, no lo dejes apagar, y \u00a1grita fuego!<\/em><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Bomba Est\u00e9reo<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lo primero que prendi\u00f3 la fogata fue un sill\u00f3n rojo de dos cuerpos. Apareci\u00f3 desde el pasaje arrastrado por los chiquillos. Su violenta llamarada se\u00f1al\u00f3 el sitio de la barricada. Alguien dijo que hab\u00eda que hacerlo del lado de la calle de La Florida que es de cemento, porque ac\u00e1 en la Granja el asfalto se derrite. La vecina dice que adem\u00e1s ma\u00f1ana los camiones del aseo pasan con bombas de agua limpiando por all\u00e1. \u00a1Que no se diga que aqu\u00ed no se planifica!<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los palos del sill\u00f3n se consumen r\u00e1pido. Pero un vecino se saca unas tablas. De m\u00e1s all\u00e1 alguien llega con un velador desarmado; de la otra manzana traen un matojo de ramas secas que hace que el fuego crepite en una explosi\u00f3n de pavesas que saca aplausos. Los arrendados cruzan de la poblaci\u00f3n enrejada con largueros que tiran a la pira para que no se apague. Los ni\u00f1os, como siempre, no pueden dejar de mirar el fuego. Pero nadie les dice que se har\u00e1n pich\u00ed si lo miran fijamente. En poco tiempo las hogueras se extienden por toda la avenida iluminando la noche de las poblaciones. M\u00e1s all\u00e1 se escucha un parlante a todo chancho. Es tarde. Tomamos vino en un vaso que corre de mano en mano. Cuando se acaba, otro pi\u00f1o nos regala unas pilsen saqueadas que todav\u00eda est\u00e1n fr\u00edas. Nunca nadie supo cu\u00e1ndo empez\u00f3 el toque de queda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una pareja de ciclistas se acerca a la barricada. Son sobrino y t\u00eda; ambos se llevan por pocos a\u00f1os y sonr\u00eden cuando lo cuentan. \u00c9l viene pedaleando de Quilicura, y durante el trayecto ha visto en pocas horas buena parte de Santiago reventar por todas las esquinas. Ella es profesora y ahora trabaja en un dos por uno. En la tarde fue a saquear el Santa Isabel. Adentro se encontr\u00f3 con una ex alumna que andaba en las mismas. Nos cuenta que sac\u00f3 todos los aceites de oliva que pudo. Alguien le pregunt\u00f3 a cu\u00e1nto los vend\u00eda y respondi\u00f3 que no los quer\u00eda vender porque los hab\u00eda sacado para ella. Que en caso de cualquier we\u00e1 exig\u00eda que la llevasen a clases de \u00e9tica y era. Un vecino que conozco de chico cuenta que su pareja lo mand\u00f3 a sacar pa\u00f1ales, pero la g\u00f3ndola estaba pelada; que fue a buscar carne y tampoco hab\u00eda\u2026 as\u00ed que se trajo unos botellones de vino. A esta hora algunos cabros andan peg\u00e1ndose las \u00faltimas misiones de la jornada en autos que pasan esquivando las barricadas y nos tocan la bocina\u00a0 .<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mientras dura el fuego hablamos de nuestros muertos, del sistema de salud p\u00fablica del que no sobrevivieron, y demudados dijimos que hab\u00eda que recuperar la dignidad por asalto y con los dientes. Nos entramos a la hora del rescoldo. Dejamos atr\u00e1s el mon\u00f3tono mundo en el que habitamos hace apenas una semana; hace un a\u00f1o, toda una vida. Lo dejamos morir en nosotros. Hacemos espacio al porvenir. Que venga el viento y avive la llama. Ma\u00f1ana hay que salir a tirar otro palo a la fogata del movimiento social. Arrimados a ese calor habr\u00e1 que pillar el pulso con que se dibujen las formas de las cosas que vendr\u00e1n.<\/p>\n<p><\/p>\n<h4>IV. Saqueos<\/h4>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u201cLos pacos, los ratis, tambi\u00e9n el congreso, han robado m\u00e1s que mis compadres presos\u201d<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Pablo Chill-E<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los vecinos de la villa miran el saqueo parados en la vereda de enfrente. Espectadores absortos de la poderosa imagen del supermercado desvalijado, despu\u00e9s de unos minutos, algunos deciden cruzar. Atraviesan la calle corriendo y se pierden en la caterva como si se metieran a un mar picado y tremendo. Otros, los que no se pueden sacar de la cabeza el ruido de la baliza de una patrulla que nunca llega, o tienen el m\u00fasculo embotado en la moral del patr\u00f3n, permanecen paralizados sin poder apartar la vista del tumulto. Perdidos en el \u00e9xtasis del consumo liberado de la restricci\u00f3n del precio \u00bfqui\u00e9n puede resistirse al milagro de la multiplicaci\u00f3n de los productos, del dos por uno y la santa yapa, del hagamos un asadito y la venta nocturna? La gente entra con las manos peladas y sale equilibrando cajas de mercader\u00eda apiladas una sobre otra. Si se tiene suerte te puedes terciar con los pocos carros que van quedando. Una pareja joven camina con uno de ellos lleno de art\u00edculos de aseo. Los carritos de feria tambi\u00e9n sirven, y las abuelas lo saben. Una chiquilla carga al hombro un saco de comida para perros. Todo indica que esta noche las mascotas tambi\u00e9n tendr\u00e1n su revancha. Muchos de los que entendieron que este mot\u00edn es incontenible y que en este preciso instante todos los supermercados de la capital, y quiz\u00e1s de Chile, est\u00e9n sin saberlo, donando sus productos al estallido social m\u00e1s grande del que se tenga registro, estacionan sus autos afuera del s\u00faper con el maletero abierto. Hoy se f\u00eda, ma\u00f1ana tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Fueron los primeros muertos quienes oyeron el canto de sirena del saqueo. Acudieron a \u00e9l y encontraron la muerte abrasados por el fuego de la propiedad privada percutido por sus agentes. Carbonizados, sus cuerpos fueron el primer testimonio de la sangre que comenzar\u00eda a manar, como es costumbre, por los mismos causes que la violencia sist\u00e9mica ha roturado desde un principio; en la Pobla, en las regiones, por los pasajes.<\/p>\n<p><\/p>\n<h4><strong>V. La tecnolog\u00eda. <\/strong><\/h4>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u201cLa conciencia de hacer saltar por los aires la continuidad hist\u00f3rica es propia de las clases revolucionarias en el momento de su acci\u00f3n\u201d<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Walter Benjamin<\/h6>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>M\u00e1s que una ley causal parece un encabalgamiento po\u00e9tico que este sistema econ\u00f3mico haya procurado el acceso a una enorme cantidad de aparatos tecnol\u00f3gicos que hoy constituyen la principal herramienta para deslegitimar el discurso medi\u00e1tico dominante. Firmemente asentados en la sintaxis mec\u00e1nica de su modelo de negocios, los canales de televisi\u00f3n comenzaron a tejer la ret\u00f3rica del \u00abvandalismo\u00bb por sobre la escalada de violencia ejercida por el Estado contra los ciudadanos. Su consigna permaneci\u00f3 invariable al transcurrir las primeras horas: la defensa del normal funcionamiento de la explotaci\u00f3n y la usura. Sin embargo, mientras las pesadas c\u00e1maras de la tele apuntaban al saqueo de los grandes locales comerciales, cada uno de los manifestantes grababa im\u00e1genes de la violencia de los agentes del Estado contra el pueblo desarmado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cada imagen puede desatar un torrente de sensaciones. Se va de la euforia al recelo y de la angustia a la ira a la velocidad de una historia de Instagram. Todo lo s\u00f3lido se desvanece en un aire cargado a lacrim\u00f3gena. Los nervios se contraen. Muchas madres que vivieron la salida de los milicos a la calle el \u201873 sufren crisis nerviosas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El tr\u00e1fico de registros se acelera a cada segundo. Su sucesi\u00f3n se vuelve trepidante: el horror y la sangre se yuxtapone al chiste y la proclama. Pablo Chill-E sale a repartir limones entre los protestantes en Puente \/ Los pacos se pegan saques antes de embestir \/ El poeta Juan Carre\u00f1o herido en una pierna por un perdig\u00f3n \/ Milicos sacando de la casa a dirigentes sociales \/ Pacos acomodan plasmas en la cuca \/ Naya F\u00e1cil llamando a la gente a salir a la calle \/ Represi\u00f3n de los pacos contra los peatones en Valpo \/ \u00a1Los milicos torturan en la estaci\u00f3n Baquedano! \/ Se trata de un preludio que a medida que transcurre la crisis se torna m\u00e1s y m\u00e1s sanguinario.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A medida que la informaci\u00f3n circula, su profusi\u00f3n no impide que adopte una perspectiva deliberadamente antag\u00f3nica frente el discurso medi\u00e1tico oficial. A partir de su socializaci\u00f3n el movimiento popular levanta sus primeras ant\u00edfonas: \u201cno son 30 pesos son 30 a\u00f1os\u201d, \u201cChile despert\u00f3\u201d, \u201ckon todo sino pa ke\u201d, \u201cHasta que valga la pena vivir\u201d. El despertar pol\u00edtico de todo un pueblo empu\u00f1a una cuchara de palo y un celular.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Del otro lado, cada una de las ramas del \u201cfrente por la normalizaci\u00f3n de la masa alien\u00edgena\u201d ha liberado su mejor artiller\u00eda: Don Francisco haciendo pucheros, los milicos jugando volley, la juventud de la UDI limpiando los rayados de la Alameda con Lysoform. Poco importa, ninguna de sus armas para desmovilizar la protesta ha logrado mellar el avance de la manifestaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La teor\u00eda de la conspiraci\u00f3n, g\u00e9nero menor en tiempos ordinarios, adquiere ahora plena relevancia. La incisiva sospecha es la tesitura para observar los avances de la jaur\u00eda:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>-ENEL \u00bfse quem\u00f3 desde arriba?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&#8211; Pero \u00bfPor qu\u00e9 los carros estaban en la estaci\u00f3n del metro? \u00bfPor qu\u00e9 su quema se inici\u00f3 en espacios de acceso restringido?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Los cuerpos calcinados fueron asesinados antes de quemarse! y se intenta remover a la directora del servicio m\u00e9dico legal para ocultarlo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&#8211; Las grandes cadenas de cine redujeron notoriamente las funciones de \u201cEl bromas\u201d a pesar de su exitoso estreno. El mercado, despu\u00e9s de todo, tiene conciencia.<\/p>\n<p>&#8211; No, y la 88 asamblea general de la interpol que por primera vez desde la existencia de este organismo ten\u00eda a Chile como pa\u00eds anfitri\u00f3n, la misma semana del estallido social, \u00bfqu\u00e9 estrategias de represi\u00f3n e inteligencia puso a disposici\u00f3n de las polic\u00edas nacionales?\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero no hay un minuto de respiro. La cabeza no da pa panel de expertos. Los llamados son a reunirse en la mansa marcha. Por redes sociales se convoca a derrocar al gobierno asesino. Copiar, pegar, compartir, descargar. &#8211;<em>S\u00fabelo a la historia y a toditas las redes<\/em>. Si dejas de hablar una hora; los grupos de wasap ya tienen cincuenta mensajes nuevos. Se descargan los videos que los dispositivos de control del Estado comienzan a borrar. El Chile de los oligarcas anda con la pera. El mundo observa. La dial\u00e9ctica de la tecnolog\u00eda y la desobediencia civil en tiempos de toque de queda da cara.<\/p>\n<p><\/p>\n<h4><strong>Koda, \u201cChilEspabil\u00f3\u201d:<\/strong><\/h4>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La fatalidad y la ilusi\u00f3n sobrevuelan nuestras cabezas. Acostumbrados a o\u00edr el infame graznido de la primera, levantamos la vista ante el rasante vuelo de la segunda. La aparici\u00f3n en el cielo de este p\u00e1jaro nos comunica con el sue\u00f1o perdido. Juntemos una posa de agua en las manos para que se quede a vivir en nuestro \u00e1rbol. Ya todos vimos lo mismo: el viejo Melquiades toca el arpa apoyado en el asiento de una micro achicharrada. En ese ta\u00f1ido \u00a0vibra una nueva oportunidad para las estirpes condenadas a cien a\u00f1os de soledad. La pelota vuelve a rodar en la cancha. El pueblo la para de pecho y se dispone a avanzar. Tenemos la ilusi\u00f3n \u00bfQu\u00e9 chucha tienen ustedes?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u201cVolviendo al sue\u00f1o perdido,<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">volviendo al lugar de origen&#8230;<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">con el cara de indio,<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">con el salvaje salvajemente orgulloso,<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">con la progenitora valiente,<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">con el pasado sin lamentos,<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">con la vista al frente,<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">con la cabeza llena de memoria,<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">con el hambre de saltar al frente,<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">si es necesario matar al presidente\u201d<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">La Floripondio<\/h6>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En una noche, la idea neoliberal de un pa\u00eds econ\u00f3micamente pujante y socialmente tranquilo se desmoron\u00f3 como el castillo de naipes que siempre fue. <\/p>\n","protected":false},"author":176,"featured_media":10582,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[1827,1833,1829,1831,458,1828,1832,531,37,1814,984,1830],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-10578","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-a-desalambrar","tag-chile-2019","tag-estacion-elisa-correa","tag-estallido-social","tag-evasion-masiva","tag-latinoamerica","tag-manifestaciones","tag-metro","tag-politica","tag-raza-comica","tag-renuncia-pinera","tag-revista","tag-saqueos"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10578","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/176"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10578"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10578\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10582"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10578"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10578"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10578"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=10578"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=10578"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}