{"id":10755,"date":"2019-12-09T04:35:36","date_gmt":"2019-12-09T04:35:36","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=10755"},"modified":"2019-12-11T03:18:20","modified_gmt":"2019-12-11T03:18:20","slug":"una-via-comunal-constituyente-notas-para-una-apropiacion-territorial-del-proceso-constituyente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2019\/12\/09\/una-via-comunal-constituyente-notas-para-una-apropiacion-territorial-del-proceso-constituyente\/","title":{"rendered":"\u00bfUna v\u00eda comunal constituyente? Notas para una apropiaci\u00f3n territorial del proceso constituyente"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">*En co-autor\u00eda con Paulo Contreras<\/h6>\n<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">En 1963, en el teatro nacional chileno ubicado en Antonio Varas, fue estrenada la obra <em>Los invasores<\/em>, escrita por Egon Wolff y dirigida por V\u00edctor Jara, por esos tiempos tambi\u00e9n profesor de teatro de la Universidad de Chile. La historia arranca cuando un grupo de vagabundos irrumpe en la propiedad privada de una acaudalada familia burguesa, quebrantando la r\u00edgida y jer\u00e1rquica frontera urbana. Representados como vagabundos, durante la obra los marginales impugnan, implementan y auto representan su propia justicia contra la autoridad del patriarca familiar y sus prerrogativas, develando como cualquier cambio social a favor de los m\u00e1s pobres, implica, inauguralmente, una p\u00e9rdida de privilegios y un desorden de las posiciones de mando. Sobre esto \u00faltimo, es interesante <em>Los invasores<\/em> porque avanza en esa inc\u00f3moda inversi\u00f3n del mando y la obediencia que casi nunca se aborda dentro de la pol\u00edtica tradicional y sus rituales, y tambi\u00e9n, nos ayuda a comprender geogr\u00e1ficamente c\u00f3mo esa violenta distribuci\u00f3n de privilegios se basa en una selectiva reproducci\u00f3n de condiciones urbanas, lugares y paisajes que no solamente \u00a0marcan la posici\u00f3n de cuerpos y grupos en la ciudad, sino m\u00e1s profundamente, estructuran sus acciones y formas de ser; delimitan sus posibilidades ut\u00f3picas, en este caso, reinvertidos en una vivienda-mansi\u00f3n que es, contradictoriamente, testimonio de privilegios y lugar de politizaci\u00f3n de la marginalidad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La obra, naturalmente, fue un esc\u00e1ndalo de proporciones. Mientras la derecha acus\u00f3 a Wolff de incentivar a la violencia y el resentimiento de los pobres contra los grupos abc1, el PC critic\u00f3 la imagen distorsionada de los marginados del dramaturgo, ajenos al movimiento obrerista y los procesos de apropiaci\u00f3n popular (Sep\u00falveda, 2014). Hoy d\u00eda, despu\u00e9s de m\u00e1s de medio siglo de su estreno, la obra <em>Los invasores<\/em> emerge con una poderosa actualidad que merece el mayor de los resguardos ante las contradictorias posibilidades que enfrentan las energ\u00edas movilizadas que han repletado las calles de pol\u00edtica y de sujetos pol\u00edticamente insurrectos. Por un lado, se actualiza la obra, porque se activa nuevamente el imaginario de la amenaza de perder privilegios, al ver que ciertos grupos organizados y de pobres comienzan a politizar y recuperar ciertas posiciones en el estadio urbano y pol\u00edtico de las ciudades, antes, inauditas y cerradas. Y por otro, es vigente porque es nuevamente la violencia estructural de los privilegios la que se somete al interrogatorio pol\u00edtico social, siendo el neoliberalismo la principal fuente de malestar y contradicci\u00f3n, que oblicuamente, tambi\u00e9n proyecta una frontera estrat\u00e9gica de grupos sociales y representaciones pol\u00edticas urbanamente divididas, que comienzan una desigual batalla por la conducci\u00f3n del pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Actualmente el escenario pol\u00edtico del territorio nacional vive una compleja disputa por espacios de movilizaci\u00f3n, represi\u00f3n y negociaci\u00f3n, que en realidad, son tambi\u00e9n luchas pol\u00edticas con diferentes proyecciones de escala geogr\u00e1fica y organizaci\u00f3n. En efecto, mientras por un lado diez partidos tradicionales se articulan en una escala nacional donde se deciden los mecanismos de resoluci\u00f3n para todo el pa\u00eds y las negociaciones pueden dirimirse en cuatro paredes en la capital de Santiago, por otro centenas de grupos y organizaciones sociales de diferente condici\u00f3n org\u00e1nica y alcance geogr\u00e1fico, a lo largo del pa\u00eds, articulan otros invisibles acuerdos y tareas, desplegl\u00e1ndose, por lo general, en redes virtuales, vecinales, comunales, urbanas y regionales, sin tener necesariamente un mecanismo \u00fanico y nacional de resoluci\u00f3n, aunque s\u00ed un claro centro gravitacional de poder: la Plaza de la Dignidad (ex Plaza Italia). Se trata de una desigualdad organizativa tanto de escala geogr\u00e1fica como de jerarqu\u00eda, pues, al tiempo que los partidos funcionan con mecanismos de poder institucionalizados y articulan una visi\u00f3n global de la situaci\u00f3n del pa\u00eds, paralelamente, el movimiento social resiste espacialmente fragmentado, articul\u00e1ndose en el cotidiano para mantener activa la protesta, ya sea por redes virtuales-comunales-regionales o la ocupaci\u00f3n directa del espacio urbano-comunal, pero sin direccionar una escala nacional o una red regional politizada de las experiencias conquistadas y organizadas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Frente a esa desigualdad de perspectivas y el llamado \u201cAcuerdo por la Paz Social y la Nueva Constituci\u00f3n\u201d en este texto nos interesa reflexionar el papel de la escala geogr\u00e1fica comunal-vecinal y los espacios locales de politizaci\u00f3n, pero buscando no perder de vista la dimensi\u00f3n nacional como una forma vibrante y diversificada de lo territorial. Una forma de construir escenarios heterog\u00e9neos, repertorios y estrategias de los caminos recorridos, tal vez, en otro estadio de la movilizaci\u00f3n vivida hasta hoy. \u00bfC\u00f3mo defender el proceso constituyente desde un enfoque territorial? \u00bfC\u00f3mo superar las formas autoritarias y centralistas de la pol\u00edtica y potenciar un poder local como una intermediaci\u00f3n territorializada y m\u00e1s democr\u00e1tica del actual proceso de movilizaci\u00f3n y proceso constituyente? De entrada, conviene advertir que independiente de las credenciales ideol\u00f3gicas, todas las tradiciones partidarias chilenas han sido estrictamente centralistas. Desde los republicanos partidos liberales, conservadores y nacionalistas, hasta las expresiones m\u00e1s vanguardistas y progresistas como el Partido Comunista y el Partido Socialista, se han caracterizado por mantener c\u00fapulas hipercentralizadas y elitistas que operan desde Santiago y adolecen de mecanismos internos de democratizaci\u00f3n para la resoluci\u00f3n de conflictos. Esta forma centralizada y autoritaria de poder, eficazmente, se ha distribuido y consolidado al interior de todo el aparato administrativo del Estado chileno, llegando inclusive a moldear las formas pol\u00edticas de la sociedad civil y el mundo empresarial. Por ello, no es casual ni in\u00e9dita la forma verticalizada y conservadora del \u00faltimo \u201cAcuerdo por la Paz\u201d, resultado del ensamblaje de tradiciones pol\u00edticas hist\u00f3ricamente desconectadas del mundo social y popular. Se trata, m\u00e1s bien, de un mecanismo altamente rentable de la hegemon\u00eda pol\u00edtica centralista y conservadora, donde se reafirma la autoridad capitalista del Estado, en cada uno de sus puntos, al igual que en todas las constituciones triunfantes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En efecto, en <em>Historia del Municipio<\/em> Gabriel Salazar destaca que los procesos constituyentes bien podr\u00edan ser definidos como \u201cun crimen continuado y reincidente contra el m\u00e1s fundamental de los derechos humanos: la soberan\u00eda inherente de la vida en comunidad\u201d (Salazar, 2019, p.18). \u00a0Desde 1833 en adelante, sistem\u00e1ticamente, todas las constituciones han venido fraguando un desmantelamiento de las expresiones pol\u00edtico-territoriales del bajo pueblo, enti\u00e9ndase estas como supresi\u00f3n de cabildos y, luego, de asambleas provinciales y municipios. En otras palabras, desde la llamada <em>Gran Convenci\u00f3n Constituyente<\/em> de 1833 -valga la paradoja actual- ninguna de las formas locales m\u00e1s aut\u00f3nomas, volvieron a aparecer de forma \u00edntegra en la arquitectura pol\u00edtica del Estado. De ah\u00ed la importancia acerca de los elementos pol\u00edtico-territoriales que est\u00e1n en juego en el actual proceso constituyente y las posibilidades de proyectar una geograf\u00eda del poder anidada en una soberan\u00eda localmente colectiva y m\u00e1s deliberativa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ahora bien, el punto de inflexi\u00f3n que queremos reforzar a partir de nuestra reflexi\u00f3n territorial es el siguiente: para cambiar la estructura capitalista y centralizada del pa\u00eds es urgente, entre otras determinaciones, invertir y cuestionar los fundamentos jer\u00e1rquicos de la divisi\u00f3n pol\u00edtica territorial del Estado, es decir, desnaturalizar y re-democratizar el contenido geogr\u00e1fico autoritario del Estado Unitario, transofrmando sus formas de deliberaci\u00f3n y gesti\u00f3n centralizada[note]En t\u00e9rminos regionales actualmente \u201clos gobiernos subnacionales apenas cuentan con medios para generar recursos, las transferencias est\u00e1n mayoritariamente condicionadas \u2013en el sentido de que el destino de los recursos est\u00e1 definido por el gobierno central que es quien los transfiere\u2013 y las pol\u00edticas est\u00e1n definidas a nivel central\u201d (Irarr\u00e1zaval, 2018, p.2). Recordemos, Chile es el \u00fanico pa\u00eds en Am\u00e9rica Latina y la OCDE que no tiene representaci\u00f3n democr\u00e1tica de los niveles subnacionales y sus gastos no son descentralizados pol\u00edticamente.[\/note]. Una cuesti\u00f3n que jam\u00e1s ha sido discutida profundamente desde las izquierdas y que hoy se manifiesta en m\u00fatiples def\u00edcit democr\u00e1ticos que invisivilizan la agenda de actores populares y minimiza otras experiencias locales de gesti\u00f3n colectiva, mancomunal, diferenciada. Antes de abrir esos debates constituyentes, por tanto, se hace prioritario proyectar l\u00edneas, ejercicios y estrategias de organizaci\u00f3n social para invertir el desigual cuadro de escalas de poder geogr\u00e1fico. Sin una proyecci\u00f3n territorial superior a esa red local, sin un mecanismo o varios mecanismos capaces de articular la red organizacional inter-barrial o comunal, es d\u00edficil que los cientos de cabildos y asambleas territoriales puedan abrir una defensa pol\u00edtica del proceso constituyente y no sean absorvidos ni intervenidos por los partidos del orden.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La proliferaci\u00f3n espont\u00e1nea y creativa de dichas instancias debe ser un insumo para potenciar el trabajo pol\u00edtico desplegado en los territorios articulados concretamente, pero no un l\u00edmite. \u00bfC\u00f3mo se puede consolidar una escala geogr\u00e1fica nacional del proceso constituyente desde las demandas y expresiones locales genuinamente organizadas? Si bien este \u00faltimo punto dar\u00eda para otra discusi\u00f3n m\u00e1s centrada en lo jur\u00eddico-territorial de un \u201cotro territorio a conquistar\u201d, en el siguiente texto particularmente nos interesa problematizar el proceso constituyente desde lo comunal-vecinal para articular estrategias y ejercicios pol\u00edticos de mayor alcance geogr\u00e1fico.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Organizamos as\u00ed una sucinta genealog\u00eda de la reorientaci\u00f3n pol\u00edtica de los municipios en las \u00faltimas d\u00e9cadas, justamente, para desentra\u00f1ar sus formas autoritarias y (des)movilizadoras, entrelazando perspectivas de politizaci\u00f3n y organizaci\u00f3n que nos ayuden a pensar la actual coyuntura. Se divide el texto en cuatro secciones: 1) El momento comunal de la Unidad Popular; 2) El pacto comunal autoritario; 3) Transici\u00f3n y ruptura comunal v\u00eda farmacia popular; 4) Sobre el acuerdo y la v\u00eda comunal constituyente. Para quienes no cuentan con el tiempo a su favor y les interesa reflexionar m\u00e1s espec\u00edficamente sobre la actual coyuntura constitucional, recomendamos saltar las secciones 1, 2 y 3, e ir directo al apartado 4 donde sintetizamos una peque\u00f1a propuesta comunal sobre la salida constituyente.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<ol>\n<li>\n<p><strong>El momento comunal de la Unidad Popular<\/strong><\/p>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Dentro del homog\u00e9neo paisaje autoritario y centralista de la gesti\u00f3n del Estado chileno, tal vez, existi\u00f3 un peque\u00f1o par\u00e9ntesis en los \u00faltimos 50 a\u00f1os, en el sentido de dibujar experiencias y formas pol\u00edticas futuras. En efecto, durante mediados de 1972 y sobre todo despu\u00e9s del \u201ctanquetazo\u201d de julio 1973, las fuerzas pol\u00edticas de la Unidad Popular (UP) proyectaron y dotaron mayor poder a los espacios locales y articulaci\u00f3n de los niveles barriales y comunales. Fue a finales del gobierno de Salvador Allende, cuando el golpe era inmimente y el clima de sabotaje de la ultra derecha era pan de cada d\u00eda. Transversalmente, la UP llam\u00f3 a conformar y organizar comandos comunales, donde diferentes capas de trabajadores, pobladores, organizaciones locales, juveniles, escuelas, barriales, etc, se coordinaban territorialmente para defender el proyecto de la UP y resistir a la agresi\u00f3n permanente de los grupos golpistas. El historiador Sebasti\u00e1n Leiva se\u00f1ala que los comandos comunales de trabajadores originalmente fueron la respuesta al paro patronal de octubre de 1972.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No obstante, con el transcurso de la crisis y la agudizaci\u00f3n de la violencia, los comandos fueron adquiriendo una mayor importancia y se multiplicaron, llegando a ser un tipo de expresi\u00f3n de poder popular coexistente a los <em>Cordones Industriales<\/em>, que era, tal vez, la experiencia de poder popular m\u00e1s desarrollada del periodo (Leiva, 2004). Es importante destacar el car\u00e1cter emergente de los comandos comunales, pues, no fue una iniciativa de vanguardia ni de programa. Estrictamente, se trat\u00f3 de una respuesta urgente y desesperada de la UP producto la gravedad de la situaci\u00f3n pol\u00edtica del pa\u00eds. No obstante, lo relevante de los comandos comunales es el car\u00e1cter in\u00e9dito de dicha pol\u00edtica territorial en el sentido que entrelazaba diferentes sectores fragmentados en su territorialidad espec\u00edfica, organizados y desorganizados, lo cual, entre otras implicancias, ampliaba el poder de aquellos espacios menos politizados, buscando cohesionarse desde los territorios locales en medio de una guerra de comunicaciones y propaganda sin cuartel.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Seg\u00fan la revista <em>Chile Hoy<\/em>, publicada en 1972, el objetivo de los comandos comunales era \u201ccoordinar todas las acciones que se emprendan en la comuna para vigilar, prevenir el sabotaje, asegurar la distribuci\u00f3n de alimentos y bienes esenciales, el transporte, el abastecimiento de materias primas, etc, y en este sentido toman decisiones, planifican el trabajo, distribuyen responsabilidades, etc, es decir, ejercen realmente una determinada cuota de poder llegando a ser verdaderos organismos de poder en el seno de las masas\u201d (Leiva, 2004). Basado en los trabajos de Pastrana y Threlfall (1974), el soci\u00f3logo Alexis Cort\u00e9s destaca que la novedad de los comandos radicaba en su capacidad de coordinar diferentes fracciones de la clase trabajadora \u201cmediante la centralizaci\u00f3n de sus reivindicaciones sobre un organismo que asumiese la defensa del conjunto de sus intereses de clase; que aquello fuese sobre una base territorial, partiendo de l\u00edmites reducidos, tales como los de la comuna o un sector de ella, a fin de que, mediante la combinaci\u00f3n de esos dos elementos, se conseguiese ejercer un poder local, un poder de masas que levantar\u00eda paralelo al poder institucional y comenzar\u00eda imponer sus intereses sobre los de la burgues\u00eda, creando una dualidad de poderes, base de la destrucci\u00f3n del poder estatal burgu\u00e9s\u201d (Cort\u00e9s, 2018, p. 131, traducci\u00f3n propia).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En efecto, por primera vez se centralizaban intereses del campo popular en una l\u00f3gica de uni\u00f3n de diferentes fracciones de la clase trabajadora, por lo general, dispersa territorialmente. Proliferaban as\u00ed in\u00e9ditas combinaciones, comunicaciones y asambleas entre sectores populares y medios que anteriormente se articulaban de manera separada o sectorializada. Al momento del golpe, seg\u00fan Leiva (2004), exist\u00edan aproximadamente m\u00e1s de cien comandos comunales en todo Chile, con diversos grados de organizaci\u00f3n, escala y org\u00e1nica. Es un dato relevante porque, como dec\u00edamos m\u00e1s arriba, la UP nunca consider\u00f3 esta estrategia pol\u00edtica como una forma de potenciar el poder popular que se pretend\u00eda instalar, sino m\u00e1s bien la incorpor\u00f3 s\u00f3lo cuando el golpe era inminente, adquiriendo una forma estrictamente defensiva.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las restricciones y desconfianzas de los l\u00edderes de la UP reca\u00edan en el potencial poder dual que podr\u00edan expandir dichas instancias. Algunos dirigentes socialistas y comunistas proyectaban que los comandos comunales siguieran la estructura y jerarqu\u00eda administrativa de las autoridades territoriales ligadas al gobierno, es decir, que alcaldes y concejales de la UP ejercieran la coordinaci\u00f3n central de los comandos y as\u00ed, el poder de la UP se operativizar\u00eda territorialmente articulado con el gobierno de Allende a nivel nacional, sin dualidades. La izquierda radical empujada desde el MIR, por su parte, proyectaba un sentido irruptivo y transgresor de los comandos comunales contra la pol\u00edtica burguesa. \u201cLos Comandos Comunales, Comit\u00e9s y Consejos -afirmaba el secretario del MIR, Nelson Gutierrez- (ser\u00edan) los \u00f3rganos embrionarios de un poder alternativo, que debe afirmar org\u00e1nica, ideol\u00f3gica, program\u00e1tica y pol\u00edticamente la independencia de clase del proletariado en su lucha por el poder&#8230; Los comit\u00e9s, Comandos y Consejos deben ser organismos que coordinen a nivel comunal la actividad e iniciativa de los distintos sectores del pueblo, unifiquen sus fuerzas, centralicen su direcci\u00f3n y permitan desarrollar en mejor forma sus luchas inmediatas y la lucha por el poder\u201d (Leiva, 2004). En 1972 Miguel Enriquez destacaba que: \u201cLo fundamental en los Consejos Comunales de Trabajadores&#8230; es que en ellos ser\u00e1 posible incorporar a los amplios sectores urbanos, como los estudiantes, las mujeres, y sobre todo a los sectores postergados, a los pobres de la ciudad, como lo son los pobladores, lo sin casa, los cesantes: m\u00e1s que incorporar, se trata de unirlos bajo la conducci\u00f3n del proletariado industrial, y establecer bases s\u00f3lidas para la alianza de clases que permitir\u00e1 avanzar\u201d (Leiva, 2004).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>\n<p><strong>El pacto comunal autoritario<\/strong><\/p>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Con sofisticados y crueles mecanismos de coerci\u00f3n y coesi\u00f3n, la dictadura militar y sus diecisiete a\u00f1os de persecuci\u00f3n pol\u00edtica y neoliberalismo pulveriz\u00f3 los tejidos sociales surgidos desde los comandos comunales y todas las incursiones de izquierda, transformando la vida p\u00fablica comunal en un laboratorio de t\u00e9cnicas autoritarias y clientelares destinada a ampliar y mantener el nuevo modelo econ\u00f3mico. En efecto, la ingenier\u00eda pol\u00edtica del proceso comunal fue parte de un dise\u00f1o territorial mayor que, entre otras cosas, implic\u00f3 una nueva divisi\u00f3n pol\u00edtica administrativa de las unidades subnacionales, con mayores niveles de coordinaci\u00f3n y competencias. La puesta en juego de un nuevo Estado territorial en regiones jerarquizado militarmente y tecnificado por cuadros neoliberales-gremialistas, signific\u00f3 tambi\u00e9n el traspaso de importantes recursos y redes t\u00e9cnicas burocr\u00e1ticas a los territorios locales que, por sobre todo, y aqu\u00ed su actualidad, permiti\u00f3 el reclutamiento de una nueva elite pol\u00edtica que se enclaustrar\u00e1 y expandir\u00e1 en los circuitos pol\u00edticos institucionales del Estado, un grupo dirigente favorecido que tendr\u00e1 la marca inexorable de la Uni\u00f3n Dem\u00f3crata Independiente (UDI) y algunas bases de Renovaci\u00f3n Nacional (RN).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En efecto, el espacio pol\u00edtico municipal se volver\u00e1 el principal mecanismo de integraci\u00f3n, despolitizaci\u00f3n y validaci\u00f3n social del r\u00e9gimen. El proceso de ordenamiento territorial en comunas se ejecut\u00f3 desde 1977, comenzando desde los extremos norte y sur, luego recortando el centro, hasta finalmente llegar a Santiago, donde se crearon 17 nuevas comunas en 1981. Mientras en el conjunto del territorio nacional los recortes comunales tend\u00edan a integrar una o dos comunas para ampliar y jerarquizar su administraci\u00f3n, el recorte comunal de Santiago se trat\u00f3 de fragmentar, creando comunas m\u00e1s peque\u00f1as y consolidando la segmentaci\u00f3n clasista del territorio. Paulatinamete, a su vez, las municipalidades ir\u00e1n adquiriendo mayor peso pol\u00edtico producto de dispositivos sociales neoliberales destinados al procesamiento de programas de empleo comunitario y el traspaso de servicios como la salud y la educaci\u00f3n, lo cual reabrir\u00e1 un importante n\u00facleo de desigualdades y nuevos repertorios de movilizaci\u00f3n y conflicto, en asenso hasta la fecha. Debido a la reforma municipal de 1979 durante la d\u00e9cada del ochenta: \u201clos recursos municipales aumentaron en t\u00e9rminos tales que los ingresos y gastos en el gran Santiago en 1987 eran tres veces m\u00e1s altos que a fines de los a\u00f1os setenta\u201d (Huneeus, 2016, p. 359). \u00a0La mayor cantidad de recursos recaudado hacia las comunas, sin embargo, no se tradujo en un mejoramiento de los servicios p\u00fablicos municipales en t\u00e9rminos geogr\u00e1ficos generales, pero s\u00ed implic\u00f3 un mayor poder pol\u00edtico del municipio y el r\u00e9gimen, producto que se aceler\u00f3 y sofistic\u00f3 el margen de maniobra para los alcaldes designados y sus equipos t\u00e9cnicos (SECPLAC), ahora con m\u00e1s capacidad de acci\u00f3n, y con apoyos institucionales por redes nacionales (SECPRES) y regionales (SERPLAC) en caso de necesitar reforzar alguna pol\u00edtica territorial.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para la historiadora Ver\u00f3nica Valdivia la reforma municipal de 1979 fue el dispositivo que entrelaz\u00f3 integralmente la l\u00f3gica neoliberal y la l\u00f3gica conservadora, pues deleg\u00f3 una serie de servicios p\u00fablicos a firmas privadas, en la escala comunal-nacional, reestructurando un Estado subsidiario de gesti\u00f3n local focalizado en la pobreza como \u00fanica acci\u00f3n social significativa (Valdivia, 2012). Del mismo modo, Valdivia destaca que la divisi\u00f3n del poder territorial jerarquizado, en la pr\u00e1ctica, reforz\u00f3 el centralismo en el plano nacional, no obstante, facilit\u00f3 una agenda regional y local de participaci\u00f3n instrumentalmente funcionales con aquellas constelaciones ya comandadas y decididas a partir del poder central. A ese fen\u00f3meno extra\u00f1o y propio del proceso chileno la autora lo denomina \u201cdemocracia dictatorial\u201d, pues el margen de la participaci\u00f3n todo estaba siempre supeditado al programa del neoliberalismo y la colaboraci\u00f3n civil pactada por el r\u00e9gimen, en un \u00e1rea geogr\u00e1fica inferior a la comuna. La municipalizaci\u00f3n, as\u00ed, fue un elemento llave para la ampliaci\u00f3n de la autoridad pol\u00edtica del r\u00e9gimen y su expresi\u00f3n neoliberal, conjugando una representaci\u00f3n autoritaria de escalas geogr\u00e1ficas desiguales que resguardaba el poder del centro v\u00eda comunal: \u201cLa democracia dictatorial supon\u00eda una participaci\u00f3n colaborativa, no confrontacional, y s\u00f3lo consultiva, la que transcurr\u00eda en la escala comunal. Los municipios eran \u00fanicamente ejecutores de las pol\u00edticas dise\u00f1adas en el nivel nacional y puestas en vigor en la regi\u00f3n. Por ello, las decisiones del nivel comunal parec\u00edan disociadas de lo nacional, aunque eran su materializaci\u00f3n: la neoliberalizaci\u00f3n de los servicios sociales, privatizados o municipalizados. Los alcaldes parec\u00edan sus promotores, aunque s\u00f3lo eran y son, sus ejecutores\u201d (VALDIVIA, 2015, p. 187).<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>\n<p><strong>Transici\u00f3n y ruptura comunal v\u00eda farmacia popular<\/strong><\/p>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lejos de romper las l\u00f3gicas de centralizaci\u00f3n y violencia estructural instaladas en dictadura, las desigualdades territoriales en democracia siguieron profundiz\u00e1ndose a lo largo y ancho del mapa municipal. As\u00ed, mientras comunas como Las Condes y Vitacura cuentan con una ejecuci\u00f3n presupuestaria anual que fluct\u00faa entre los ochocientos mil y un mill\u00f3n doscientos mil pesos por habitante, comunas del poniente, centro y sur de la Regi\u00f3n Metropolitana, como Puente Alto, Pedro Aguirre Cerda y Cerro Navia, disponen de aproximadamente ciento veinte mil pesos por a\u00f1o (Observatorio Fiscal, 2019). En esos desiguales escenarios comunales, no es tan extra\u00f1o que un solidario alcalde del sector oriente, Joaqu\u00edn Lav\u00edn, pueda donar la suma de mil millones de pesos al municipio de La Pintana para reponer luminarias e inmobiliario p\u00fablico. Y como dice Redol\u00e9s, <em>nadie dijo nada\/era un pobre diablo<\/em>. Tan s\u00f3lo es una parte de aquella violencia naturalizada del orden p\u00fablico territorial desafectado de derechos pol\u00edticos universales. Se trata de una gesti\u00f3n comunal dividida radical y geogr\u00e1ficamente en municipios gerentes y municipios precarizados que, por un lado, fomentan la incursi\u00f3n privada en aquellos sectores privilegiados a partir de una acaudalada recaudaci\u00f3n econ\u00f3mica local, mientras por otro, normalizan y reproducen la precariedad estructural de sus conciudadanos m\u00e1s fragmentados y alejados de servicios y bienes p\u00fablicos comunales, escindidos de sus demandas y necesidades sociales.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En efecto, durante las dos primeras d\u00e9cadas de gobiernos democr\u00e1ticos el pacto comunal dise\u00f1ado en el periodo anterior se consolid\u00f3. Si bien los alcaldes y alcaldesas pasaron a ser electos democr\u00e1ticamente y se desplegaron con un abanico m\u00e1s amplio de agendas p\u00fablicas y procedencias partidarias, la l\u00f3gica clientelar centrada en la administraci\u00f3n no conflictiva del neoliberalismo se reglament\u00f3. Sin entrar en disputa con los fundamentos autoritarios, el municipalismo paulatinamente fue tomando posiciones simb\u00f3licas de disidencia, pero casi siempre, al amparo de redes y procesos definidos por sus tradiciones partidarias y sus l\u00f3gicas centralistas (los y las ediles son tambi\u00e9n, en su mayor\u00eda, militantes de grandes partidos pol\u00edticos). Como se\u00f1ala Ver\u00f3nica Valdivia: \u201cEn el Chile de los noventa predomin\u00f3 una versi\u00f3n tecnocr\u00e1tica de la gesti\u00f3n municipal, como lo afirm\u00f3 uno de los asesores del entonces candidato presidencial Ricardo Lagos: \u201cintroducir en el orden social y en los comportamientos econ\u00f3micos, sociales y culturales, la idea de libertades individuales y no solo colectivas, a trav\u00e9s de las nociones de competencia y emprendimiento privado\u2026donde la idea de igualdad se refiera m\u00e1s al acceso de oportunidades que a la construcci\u00f3n, v\u00eda ingenier\u00eda social y voluntad pol\u00edtica, de un modelo igualitarista. El ciudadano\u2026no es en esta perspectiva\u2026 anterior al individuo y sus intereses privados y\u2026el Estado es\u2026m\u00e1s bien un garante de las libertades individuales\u201d. En ese sentido, se pretend\u00eda una participaci\u00f3n que asegurara la eficiencia de la gesti\u00f3n y no una ciudadan\u00eda que decidiera los destinos de la comuna\/pa\u00eds. El texto de Campero era una opci\u00f3n expl\u00edcita por lograr un cambio de perspectiva en la poblaci\u00f3n, la que deb\u00eda ser empujada a aceptar el nuevo orden no estatista\u201d (VALDIVIA, 2018, p. 130).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Aun as\u00ed y producto el efectivo contacto de los alcaldes y alcaldesas con las comunidades empobrecidas y las evidentes contradicciones del neoliberalismo y la gesti\u00f3n tecnificada de los gobiernos de la transici\u00f3n, en determinadas ocasiones las autoridades locales entraron en tensi\u00f3n con sus propios partidos y rivalizaron como <em>Asociaci\u00f3n Chilena de Municipalidades<\/em> (ACHM) a las posiciones del gobierno de turno (P\u00c9REZ, 2020). En la actual coyuntura constitucional, recordemos, fueron alrededor de 230 alcaldes y alcaldesas representados en la ACHCM, quienes anunciaron el primer plebiscito constituyente, desbordando los tiempos y la agenda del propio Ministerio de Desarrollo Social y sus \u201cdi\u00e1logos ciudadanos\u201d. \u00bfHabr\u00eda sido anunciada una nueva Constituci\u00f3n de manera tan improvisada y sin mecanismos definidos por parte del gobierno, sin aquella propuesta de los alcaldes y alcaldesas en el tablero nacional?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ahora bien, m\u00e1s all\u00e1 de la coyuntura, en el periodo democr\u00e1tico hubo una disidencia espor\u00e1dica de los municipios que no modific\u00f3 estructuralmente el pacto comunal autoritario. Sin embargo, lo curioso e interesante del fen\u00f3meno es que, pese a que toda la clase pol\u00edtica se encuentra fuertemente deslegitimada, hoy d\u00eda, son los alcaldes y alcaldesas los pol\u00edticos mejor evaluados y, en algunos casos, incluso, son alcaldes de la derecha liberal (Rodolfo Carter, La Florida) o de la derecha conservadora (Gustavo Hasb\u00fan, Estaci\u00f3n Central) los que tienen mayor reconocimiento y proyecci\u00f3n social en el imaginario p\u00fablico santiaguino. \u00bfPueden ser los alcaldes y alcaldesas de derecha representantes genuinos del malestar social? No es una pregunta ingenua si consideramos las condiciones desiguales y particulares de los municipios. En la estampida del proceso constituyente, de hecho, algunos de ellos (Germ\u00e1n Codina en Puente Alto y Rodolfo Carter en La Florida, por ejemplo) pasaron a tomar parte de las movilizaciones como protectores de los vecinos y locales, siendo capaces de articular y movilizar redes sociales de apoyo a un gobierno central aislado e intransigente.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l fue, entonces, la ruptura del pacto comunal en democracia? \u00bfHay algo que removi\u00f3 el escenario comunal de los \u00faltimos a\u00f1os? Si bien estamos muy lejos de comprender la profundidad de las actuales din\u00e1micas comunales, a nuestra manera de ver, hay un hito que marca una ruptura fundamental del pacto comunal autoritario. Se trata de la \u201cFarmacia Popular Ricardo Silva Soto\u201d de Recoleta, un dispositivo municipal que bien vale la pena profundizar y distinguir en sus capilaridades internas y externas, pues, si bien se continu\u00f3 con la misma \u201calcaldizaci\u00f3n\u201d del proceso anterior (se potenci\u00f3 la figura de Daniel Jadue), por otro lado, se invirti\u00f3 radicalmente el contenido y la forma de politizaci\u00f3n del municipio y sus redes territoriales. En efecto, fue una fisura municipal dirigida abiertamente contra el modelo neoliberal que, en primer lugar, repercuti\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de lo estrictamente local, alterando la discusi\u00f3n a lo largo y ancho del territorio nacional, poniendo en entredicho las l\u00f3gicas del modelo neoliberal, en este caso, mediante la precarizaci\u00f3n de la salud y su impunidad financiera en la distribuci\u00f3n de medicamentos. M\u00e1s aun, a partir de la farmacia popular de Recoleta miles de chilenos y chilenas en todo el pa\u00eds han podido acceder a medicamentos antes inadmisibles e inescrupulosamente usureros. Despu\u00e9s de algunos a\u00f1os, en efecto, se han seguido proliferando otros tipos de dispositivos populares y gesti\u00f3n de servicios y bienes municipales, llenando de contenido la demanda popular en una institucionalidad p\u00fablica: \u00f3pticas, ferreter\u00edas, librer\u00edas, supermercados, etc.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Recoleta, materialmente, se convirti\u00f3 en un laboratorio de experiencias y acciones que resignificaron el sentido pol\u00edtico del espacio p\u00fablico en que fue pensada la administraci\u00f3n municipal neoliberal y sus relaciones pol\u00edticas con la comunidad local. Se corri\u00f3 el cerco de lo posible y paulatinamente comenzaron a brotar otras espacialidades que en un pasado reciente habr\u00edan sido parte de un esquema sin pol\u00edtica: se abrieron espacios escolares reutilizados temporalmente v\u00eda talleres, se ampliaron cursos abiertos para la comunidad, se extendieron pr\u00e1cticas deportivas que intensifican la formaci\u00f3n de sectores medios y populares, se mejor\u00f3 la tasa de escolarizaci\u00f3n p\u00fablica fomentado co-gobiernos escolares, se fortalecieron las condiciones laborales de los profesores de los establecimientos p\u00fablicos, se cre\u00f3 una Universidad Abierta y una Librer\u00eda Popular que nuevamente sobrepas\u00f3 la demanda y organizaci\u00f3n comunal, etc. Por supuesto, esto no quiere decir que Recoleta se convierta en el oasis experimental del socialismo ni que el neoliberalismo se vea amenazado en su estatuto m\u00e1s local. El punto de inflexi\u00f3n es que se abri\u00f3 una gesti\u00f3n pol\u00edtica del territorio local disponible para disputar el escenario neoliberalizante de la vida p\u00fablica y sus tradiciones centralistas y autoritarias. Y ah\u00ed est\u00e1, justamente, su potencial ut\u00f3pico para ser ampliado y socializado desde una estrategia pol\u00edtica de izquierda de largo alcance.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por otro lado, la figura pol\u00edtica de Daniel Jadue trasciende a nivel nacional m\u00e1s all\u00e1 del complejo imaginario del PC, y, tal vez, representa el m\u00e1ximo consenso para un proyecto pol\u00edtico de izquierdas verdaderamente amplio y convincente. Jadue, curiosamente, forma parte de un peque\u00f1o grupo de pol\u00edticos que hoy pueden marchar tranquilos por Alameda con Plaza de la Dignidad (Ex Plaza Italia). \u00bfUna sospecha del leg\u00edtimo poder comunal construido y su correlato con el malestar de escala nacional? \u00bfUna gu\u00eda territorial para la acci\u00f3n constituyente? \u00bfUna coordenada para repensar el plano pol\u00edtico del municipio y sus territorios interiores y m\u00e1s locales? Un dato no menor recorre estas preguntas: entre medio de capuchas, l\u00e1grimas y banderas mapuches, en medio de la movilizaci\u00f3n popular m\u00e1s grande de las \u00faltimas d\u00e9cadas, probablemente Daniel Jadue sea el \u00fanico alcalde de la Regi\u00f3n Metropolitana abordado por ancianos, j\u00f3venes o protestantes s\u00f3lo para compartir un saludo, \u201c-Alcalde, una selfie por favor\u201d. \u00bfTiene sentido, entonces, repensar la escala geogr\u00e1fica comunal ante el actual proceso constituyente?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li>\n<p><strong>Sobre el acuerdo y la v\u00eda comunal constituyente<\/strong><\/p>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Frente al actual escenario constituyente y el reciente \u201cAcuerdo por la Paz y la Nueva Constituci\u00f3n\u201d, la escala geogr\u00e1fica comunal-vecinal deber\u00eda ser un horizonte pol\u00edtico b\u00e1sico para disputar el proceso constituyente. La dificultad radica en conquistar estrat\u00e9gicamente los t\u00e9rminos desiguales de cada realidad comunal y conocer qu\u00e9 tipo de mecanismo y participaci\u00f3n popular se podr\u00e1 ejecutar y defender a trav\u00e9s del proceso constituyente. Ahora bien, \u00bfcu\u00e1les son las principales dificultades del acuerdo m\u00e1s all\u00e1 de la deslegitimaci\u00f3n que consolida la divisi\u00f3n radical entre el poder social fragmentado de las calles y el poder pol\u00edtico centralizado de los partidos tradicionales? En l\u00edneas generales el acuerdo condiciona y asegura la tutela general del proceso constituyente hacia los partidos pol\u00edticos tradicionales, pues no se establecen condiciones espec\u00edficas para asegurar mecanismos de participaci\u00f3n efectivos y representativos de la sociedad civil o representantes de las minor\u00edas sociales (pueblos ind\u00edgenas, cuotas de g\u00e9nero, discapacitados, etc.).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por otro lado, el acuerdo establece las condiciones territoriales generales de la elecci\u00f3n del \u00f3rgano constituyente y fija un dispositivo arbitral que permite a los mismos partidos, en proporci\u00f3n paritaria \u201coposici\u00f3n\u201d y \u201cgobierno\u201d, definir las condiciones t\u00e9cnicas para la ejecuci\u00f3n de los procedimientos espec\u00edficos inconclusos que ameriten la nueva carta magna. Esta situaci\u00f3n se expl\u00edcita en los puntos 4 y 10 del acuerdo. El punto 4 establece que la elecci\u00f3n de los delegados constituyentes \u201cse realizar\u00e1 en el mes de octubre de 2020 conjuntamente con las elecciones regionales y municipales bajo sufragio universal con el mismo sistema electoral que rige en las elecciones de Diputados en la proporci\u00f3n correspondiente\u201d. Y el punto 10 se\u00f1ala que \u201cLos partidos que suscriben el presente acuerdo designar\u00e1n una Comisi\u00f3n T\u00e9cnica, que se abocara\u0301 a la determinaci\u00f3n de todos los aspectos indispensables para materializar lo antes se\u00f1alado. La designaci\u00f3n de los miembros de esta Comisi\u00f3n ser\u00e1 paritaria entre la oposici\u00f3n y el oficialismo\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Desde una perspectiva territorial, el punto 4 tal vez sea el m\u00e1s complicado a la hora de preparar una estrategia de car\u00e1cter nacional-comunal con los movimientos sociales organizados. Y tal vez sea ah\u00ed donde las fuerzas pol\u00edticas que no firmaron el acuerdo debiesen desplegarse y renegociar genuinamente otro tipo de condiciones y mecanismos. Una dificultad mayor de los distritos de diputaci\u00f3n es que se superpone la elecci\u00f3n de los constituyentes a una l\u00f3gica partidaria de alianzas consolidadas que favorece a los grandes partidos pol\u00edticos (pactos electorales) y castiga a los sectores independientes. Y en efecto, \u00bfqui\u00e9nes comandan los actuales procesos de participaci\u00f3n y activaci\u00f3n constituyente micro-local? Sin duda son organizaciones espont\u00e1neas m\u00e1s o menos informales, en su mayor\u00eda independientes que, obviamente, no representan a los partidos tradicionales. Sin embargo, son estos \u00faltimos los que cuentan con los principales soportes t\u00e9cnicos ya desplegados en esa escala geogr\u00e1fica de agrupamiento de comunas o distritos de diputados. \u00bfPor qu\u00e9 no se negoci\u00f3 otra forma de proporcionalidad territorial, que realmente se preocupara de pensar una escala de participaci\u00f3n junto con sectores sociales organizados, en las m\u00e9tricas de las redes organizativas actuales existentes?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hace algunos a\u00f1os atr\u00e1s, un Fernando Atria otro, m\u00e1s preocupado del mecanismo democr\u00e1tico de participaci\u00f3n constituyente, sosten\u00eda que una posible v\u00eda asamblearia podr\u00eda estar anidada en la proporcionalidad concebida por la elecci\u00f3n de concejales que, eventualmente, podr\u00eda destinarse para una tarea constituyente. La elecci\u00f3n del cuerpo constituyente es un tema fundamental que debe seguir siendo impugnado y renegociado, pues, aqu\u00ed se definen los contornos pol\u00edticos del \u00f3rgano constituyente. No est\u00e1 dem\u00e1s se\u00f1alar, a su vez, que el acuerdo no es vinculante ni determinante del escenario nacional en curso. Quienes firmaron ese acuerdo se auto-otorgaron la resoluci\u00f3n de un mecanismo constituyente que todav\u00eda no es institucional (no lo firm\u00f3 ni el Congreso ni el Ejecutivo, sino un grupo de dirigencias partidarias que escasamente representan a la poblaci\u00f3n total del pa\u00eds) y aun no cuenta con un cuerpo de leyes espec\u00edficas que puedan clausurar el genuino debate del devenir de una nueva carta magna. Desde luego, sigue siendo un acuerdo abierto al escrutinio pol\u00edtico y, por tanto, abierto al posicionamiento de mejores condiciones de deliberaci\u00f3n popular que impliquen democratizaci\u00f3n y politizaci\u00f3n del pa\u00eds. Por ello debe ser una demanda urgente, abierta y conexa con los procesos pol\u00edticos territoriales desplegados actualmente. Existen cuatro partidos en el Parlamento que no firmaron el acuerdo y, por tanto, debiesen agudizar su cr\u00edtica y disposici\u00f3n a renegociar junto con los movimientos sociales, tal esquema constituyente af\u00edn al modelo centralizado-neoliberal.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ahora bien, el doble problema constituyente sigue siendo el mismo que antes de iniciado el proceso: un problema de representaci\u00f3n pol\u00edtica y un problema de contenido pol\u00edtico constituyente. \u00bfC\u00f3mo, entonces, asegurar una fuerza pol\u00edtica local, capaz de defender un nuevo poder constituyente y convertirse en un m\u00f3vil de cr\u00edtica nacional y de impugnaci\u00f3n al comportamiento salvaje del neoliberalismo chileno, particularmente signado por una maquinaria de abusos extendidos en la vida cotidiana? La pregunta nos invita a pensar integralmente el contenido constituyente junto con la forma de organizaci\u00f3n territorial a problematizar y conquistar: escala y politizaci\u00f3n. El punto de inflexi\u00f3n es c\u00f3mo articular ese proceso de lucha pol\u00edtica constituyente en un radio territorial ascendente, es decir, c\u00f3mo entrelazar organizaciones vecinales y grupos micro-locales hacia un nivel comunal, para ir articulando provincias y regiones que puedan, progresivamente, defender una escala nacional del proceso.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La disputa pol\u00edtica-social constituyente en s\u00ed misma, a nuestro modo de ver, deber\u00eda disputar prioritariamente la escala comunal-vecinal. \u00bfPor qu\u00e9? Porque actualmente los principales n\u00facleos politizados y dispuestos a organizar la lucha constituyente contra el modelo neoliberal est\u00e1n escalados en niveles barriales o micro-comunales. Son cabildos heterog\u00e9neos y numerosos, de m\u00faltiples alcances geogr\u00e1ficos y convicciones, es decir, se localizan fragmentariamente en esta escala comunal donde potencialmente unidos, podr\u00edan reorientar favorablemente la demanda social hacia la ciudadan\u00eda organizada. De manera que la pregunta es c\u00f3mo y qu\u00e9 elementos se deben estimular para abrir dicho proceso: un reescalonamiento del poder geogr\u00e1fico comunal.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lo anterior implica pensar una estrategia pol\u00edtica-territorial de distribuci\u00f3n, circulaci\u00f3n y profundidad de los movimientos sociales en lo pol\u00edtico y lo localmente organizado, junto con posibles alianzas con partidos pol\u00edticos dispuestos a impugnar el neoliberalismo. En ese sentido cinco principios b\u00e1sicos se deber\u00edan multiplicar y defender en una l\u00f3gica de politizaci\u00f3n de los diferentes territorios y escalas geogr\u00e1ficas de organizaci\u00f3n. Primero, disputar esa falsa incompatibilidad entre la pol\u00edtica y el movimiento social. Ante todo, se debe reabrir un proceso de politizaci\u00f3n en asenso, sin caer en la negaci\u00f3n conservadora de que \u201ctodos los pol\u00edticos son una mierda\u201d. Segundo, cada territorio y cabildo deber\u00eda crear un decidido horizonte de alianzas y actores micro-espaciales, que posibiliten pensar local y pol\u00edticamente una alternativa al neoliberalismo como fuente de unidad territorial. Tercero, creativamente cada cabildo o asamblea territorial se debiese dar la tarea de una \u201ccomisi\u00f3n comunal-vecinal\u201d destinada a monitorear e integrar la situaci\u00f3n con los otros cabildos y asambleas territoriales de la comuna, de manera de ir pensando y conociendo qu\u00e9 otros territorios comparten las demandas ciudadanas y puedan estructurar una mayor representaci\u00f3n y circulaci\u00f3n de decisiones pol\u00edticas comunales. Cuarto, dichas redes territoriales incipientes y alternativas paulatinamente debiesen ir buscando una centralizaci\u00f3n pol\u00edtica a nivel comunal, que pueda abrir y permitir mayores posibilidades y ventajas organizacionales con otras comunas y territorios m\u00e1s amplios. Quinto, una vez creados los espacios y redes comunales constituyentes se deber\u00edan articular y sistematizar m\u00faltiples foros y debates constituyentes, en la l\u00f3gica de ir reconociendo los contenidos pol\u00edticos de la constituyente y legitimando a los representantes m\u00e1s id\u00f3neos para la discusi\u00f3n y elecci\u00f3n del proceso nacional.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ciertamente, no se pueden establecer par\u00e1metros homog\u00e9neos a situaciones comunales tan radicalmente distintas. No obstante, la ventaja de centralizar la disputa constituyente en la esfera comunal-vecinal es que permite una integraci\u00f3n social deliberativa, donde te\u00f3ricamente se asegura una articulaci\u00f3n pol\u00edtico-social desde su partida. La pregunta es c\u00f3mo una disputa aparentemente micro-local representada en cabildos y asambleas territoriales se convierte en un contenido pol\u00edtico constituyente a nivel comunal, que incluya las demandas estructurales de la ciudadan\u00eda organizada por todo el pa\u00eds. O sea, \u00bfc\u00f3mo politizar el proceso constituyente a trav\u00e9s de experiencias concretas y de resoluci\u00f3n colectiva, insertas en el escenario comunal, abriendo mayores posibilidades al conjunto de intereses populares? Tener una escala geogr\u00e1fica comunal-vecinal de movilizaci\u00f3n no como un fin, sino un laboratorio flexible y disponible para la articulaci\u00f3n pol\u00edtica y social en tiempo real y que pueda disputar paridad contra la <em>realpolitik<\/em>. He ah\u00ed el fondo del problema y nudo pol\u00edtico que enfrentamos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Como sosten\u00edamos al inicio, la problem\u00e1tica constitucional actual nos invita a tener mayor conciencia pol\u00edtica de las escalas geogr\u00e1ficas del poder en pugna, pues, del otro lado, nos enfrentamos a una poderosa red centralizada y autoritaria de la pol\u00edtica tradicional que opera desde principios del siglo XIX y se extiende infranqueable durante todo el siglo XX hasta nuestros d\u00edas. En 1974 Henri Lefebvre se preguntaba tenazmente \u201c\u00bfCu\u00e1l es entonces el estatus pol\u00edtico del espacio?\u201d y respond\u00eda con una asombrosa actualidad: \u201cApenas comienza a mostrar un car\u00e1cter pol\u00edtico cuando exige su despolitizaci\u00f3n. El espacio politizado destruye sus condiciones pol\u00edticas pues la gesti\u00f3n y la apropiaci\u00f3n de dicho espacio contrar\u00edan al Estado y a los partidos pol\u00edticos. Ellas requieren otras formas de gesti\u00f3n (lo que llamaremos \u201cautogesti\u00f3n\u201d de las unidades territoriales, ciudades, comunidades urbanas, distritos, regiones, etc.). As\u00ed pues, el espacio agrava el conflicto inherente a lo pol\u00edtico y al Estado como tal. Introduce con m\u00e1s fuerza la anti-pol\u00edtica en la pol\u00edtica, es decir, promueve la cr\u00edtica pol\u00edtica que tiende hacia la autodestrucci\u00f3n del momento pol\u00edtico\u201d (Lefebvre, 2013, p. 445). Es dif\u00edcil saber cabalmente que entend\u00eda Lefebvre por antipol\u00edtica o autodestrucci\u00f3n, sin embargo, es posible suponer una idea fuerza: cuando el espacio social es potencialmente llenado de lo pol\u00edtico, la pol\u00edtica tradicional tiende a desdibujarse, quedando fuera de las posibilidades de emancipaci\u00f3n y conducci\u00f3n, pues, \u201cUna transformaci\u00f3n de la sociedad supone la posesi\u00f3n y la gesti\u00f3n colectivas del espacio mediante una intervenci\u00f3n constante de los \u201cinteresados\u201d, con sus m\u00faltiples, diversos y contradictorios intereses. As\u00ed pues, mediante la confrontaci\u00f3n\u201d (Lefebvre, 2013, pp. 450-451). Hoy d\u00eda la principal urgencia del momento constituyente, es politizar y defender el proceso en espacios pol\u00edticos soberanos que puedan proyectarse en los tiempos y escala de la nueva Constituci\u00f3n. Ello implica seguir ocupando y produciendo espacios de protesta, pero, y aqu\u00ed lo m\u00e1s relevante, espacios cada vez m\u00e1s abiertos al encuentro de la pol\u00edtica y la coordinaci\u00f3n de sujetos insurrectos y democr\u00e1ticamente colectivos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Comentarios finales<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En esta peque\u00f1a divagaci\u00f3n comunal pudimos observar tres momentos diferenciados del proceso pol\u00edtico comunal (1970-1973\/1973-1990\/1990-2019). Durante la UP los sectores populares protagonizaron un importante proceso de movilizaci\u00f3n llevado adelante bajo diferentes repertorios de avanzada y defensa, que se tradujo, en su periodo final, en la emergencia y proliferaci\u00f3n de los comandos comunales. En efecto, la brutalidad de la violencia contra las izquierdas instaurada con el r\u00e9gimen autoritario tambi\u00e9n se debi\u00f3, entre otros asuntos, porque el hecho de ser pobre, obrero u obrera, en el periodo de la UP, no necesariamente era un impedimento para entrar a la pol\u00edtica. \u00bfNo ser\u00e1 que \u00e9ste es uno de los problemas de fondo del actual acuerdo cupular y la fuente primaria de la deslegitimaci\u00f3n de la clase pol\u00edtica? \u00bfDeber\u00edamos repensar estos viejos y nuevos repertorios de politizaci\u00f3n y de participaci\u00f3n pol\u00edtica en un escenario geogr\u00e1ficamente m\u00e1s amplio y diverso de lo territorial? \u00bfSer\u00e1 contraproducente pensar que una estrategia pol\u00edtica centrada en las organizaciones sociales y pol\u00edticas a nivel comunal permitir\u00eda un real avance de la deliberaci\u00f3n popular? \u00bfNo ser\u00e1 que la estrategia de los comandos comunales de los \u00faltimos d\u00edas de la Unidad Popular deber\u00eda ser puesta en conexi\u00f3n con el actual momento y proceso constituyente, pero no como una proyecci\u00f3n defensiva, sino abierta y permanente de la pol\u00edtica que so\u00f1amos?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ve\u00e1moslo de manera inversa. La pulverizaci\u00f3n de los comandos comunales y las expresiones partidarias de izquierdas en dictadura permiti\u00f3 que la derecha chilena m\u00e1s conservadora y autoritaria del siglo XX, pudiera tomar posiciones y representaciones del mundo popular, hasta ese momento, in\u00e9ditas (Valdivia, 2012). La nueva derecha del r\u00e9gimen concibi\u00f3 una estrategia de poder local v\u00eda municipios que permiti\u00f3 su desarrollo como fuerza descentralizadora del aparato social y ampli\u00f3 sus m\u00e1rgenes de maniobra en tanto nuevas rutas de contenci\u00f3n y fragmentaci\u00f3n del campo popular. \u00bfNo ser\u00eda urgente reinvertir ese contenido pol\u00edtico territorial?<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Como sosten\u00eda el fil\u00f3sofo Rodrigo Karmy en relaci\u00f3n al acuerdo, \u201cNo se trata de \u201casumirlo\u201d sino de \u201cdisputarlo\u201d: paso a paso, y con la intensidad de la inteligencia com\u00fan, el camino constitucional propuesto no est\u00e1 dado, ni cerrado de una vez y para siempre\u201d. (\u2026) Como toda m\u00e1quina de poder, el \u201cAcuerdo\u201d alcanzado tambi\u00e9n trae \u201cformas de inoperosidad\u201d dir\u00eda Agamben, fisuras en las que es posible inventar otros derroteros. Porque un dispositivo \u2013y esto lo sab\u00eda Foucault- no solo ofrece m\u00e1s ventajas al poder, sino tambi\u00e9n, nos lega otras condiciones para la invenci\u00f3n. En otros t\u00e9rminos, la \u00fanica cuesti\u00f3n que importa, lo poco que nos ha impedido naufragar en este instante es recordar que siempre podemos actuar pol\u00edticamente porque ning\u00fan dispositivo tiene predefinido su uso. Porque, quiz\u00e1s, pol\u00edtica signifique aqu\u00ed, capacidad de usar de otro modo y hacer que aquello que parec\u00eda sagrado, inc\u00f3lume o eterno, pueda ser radicalmente transformado\u201d (muro personal de su facebook, noviembre).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La valent\u00eda de miles j\u00f3venes que enredan su cuerpo a la protesta, con sus ojos cercenados y pieles desgarradas, conmueve y actualiza la memoria de injusticias. M\u00e1s a\u00fan, disipa todas esas dudas existenciales del sentido racional de lo pol\u00edtico, porque actualiza la organizaci\u00f3n popular en su m\u00e1s genuina condici\u00f3n: la entrega total y desinteresada por un otro colectivo, la negaci\u00f3n potencial individual por la b\u00fasqueda de una existencia geogr\u00e1ficamente mancomunada. Se trata de seguir \u00a0activos en todos los campos de batalla, pero sobre todo, unidos y comprometidos en la disputa por compartir y politizar un espacio colectivo-cotidiano dispuesto a construir un nivel nacional: calle, peluquer\u00eda, plaza, cancha, escuela, panader\u00eda, almac\u00e9n, etc. Es el devenir cotidiano donde se fortifica y construye el futuro pol\u00edtico. A\u00fan, por algunas circunstancias, podemos seguir despleg\u00e1ndonos por la ciudad y lo mejor, contamos con las energ\u00edas de una generaci\u00f3n de luchadoras y luchadores incombustible, guapa, brava e inteligente, tal vez, la m\u00e1s choriza y creativa camada de insurrectos que se imaginaron nuestros muertos. No eran treinta pesos sino treinta a\u00f1os. Hoy es nuestra lucha por una \u201cotra\u201d morfolog\u00eda urbana-regional basada en lo colectivo y lo solidario, donde invasores e invasoras vuelven a reformular el tejido de la autoridad y la pol\u00edtica terriorial invirtiendo sus signos mercantiles y voltand\u00f3nos hacia un deliberativo y mancomunado derecho a la ciudad.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De entrada, conviene advertir que independiente de las credenciales ideol\u00f3gicas, todas las tradiciones partidarias chilenas han sido estrictamente centralistas. [\u2026], se han caracterizado por mantener c\u00fapulas hipercentralizadas y elitistas que operan desde Santiago y adolecen de mecanismos internos de democratizaci\u00f3n para la resoluci\u00f3n de conflictos.<\/p>\n","protected":false},"author":112,"featured_media":10756,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[448,1914,458,1815,1913,531,37,1814,984,895,450],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-10755","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-a-desalambrar","tag-cultura","tag-egon-wolff","tag-latinoamerica","tag-nueva-constitucion","tag-paulo-contreras","tag-politica","tag-raza-comica","tag-renuncia-pinera","tag-revista","tag-rodolfo-quiroz","tag-victor-jara"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10755","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/112"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10755"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10755\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10756"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10755"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10755"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10755"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=10755"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=10755"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}