{"id":10803,"date":"2020-01-06T02:24:23","date_gmt":"2020-01-06T02:24:23","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=10803"},"modified":"2020-07-26T23:03:16","modified_gmt":"2020-07-26T23:03:16","slug":"lecciones-del-negro-matapacos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2020\/01\/06\/lecciones-del-negro-matapacos\/","title":{"rendered":"Lecciones del Negro Matapacos"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">De acuerdo a Wikipedia, una f\u00e1bula es \u201cuna composici\u00f3n literaria narrativa breve, generalmente en prosa o en verso, en la que los personajes principales son animales o cosas inanimadas que hablan y act\u00faan como seres humanos. Cada f\u00e1bula cuenta, en estilo llano, una sola y breve historia o an\u00e9cdota que alberga una consecuencia aleccionadora\u201d. Es privilegio de las f\u00e1bulas poder iterarse toda vez que la narraci\u00f3n sirva a sus prop\u00f3sitos.<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">A m\u00e1s de dos meses de la movilizaci\u00f3n social m\u00e1s importante de estas \u00faltimas d\u00e9cadas, hoy nos proponemos contar la f\u00e1bula del Negro Matapacos, tal vez, la representaci\u00f3n m\u00e1s ilustre y libertaria del c\u00f3mo se acrecientan las relaciones humanas y no humanas cuando se amplifican los procesos de politizaci\u00f3n y disputa, en este caso, por una vida digna. Su historia es narrada en un documental del a\u00f1o 2013, producido por estudiantes de Periodismo de la Universidad de Santiago y que ha sido visitado 674.954 veces [note]Link al documental:\u00a0<a href=\"https:\/\/youtu.be\/wiEFhAAWCiw\">https:\/\/youtu.be\/wiEFhAAWCiw<\/a>[\/note].<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">Es importante subrayar el talento de las y los documentalistas, pues, no solamente se trata de una narrativa l\u00fadica y reflexiva de la cotidianidad del Matapacos en sus diferentes variantes afectivas y sociales dentro de la protesta en el centro de Santiago. Tambi\u00e9n hay una apuesta audiovisual que transita entre lo tierno y lo \u00e9pico, brind\u00e1ndonos momentos realmente simb\u00f3licos y emocionantes, como cuando Matapacos es bendecido antes de salir a la calle por Mar\u00eda, su due\u00f1a. O cuando se vuelve a entonar <i>El baile de los que sobran<\/i>\u00a0en medio de la represi\u00f3n policial del 2012-2013 y los ladridos sampleados se confunden con los del Negro caminando entre los manifestantes. S\u00ed, la misma m\u00fasica de Los Prisioneros junto a la imagen del Matapacos que hoy acompa\u00f1an las protestas, esta vez, hecha paisaje movilizado en las diferentes regiones y ciudades de nuestro pa\u00eds y otros tantos lugares fuera de nuestras fronteras.\u00a0<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s2\">La f\u00e1bula nos permite explorar la relaci\u00f3n entre la movilizaci\u00f3n social y los tejidos m\u00e1s \u00edntimos que dan sustento al actor colectivo, al mismo tiempo que identifica los valores a partir de los que se constituyen esos tejidos. La mutua dependencia fundada en la reciprocidad, tal como se desprende de la vida del Negro Matapacos y de los seres humanos que le acompa\u00f1an, informa, por una parte, acerca de la pluralidad de sujetos que se encuentra en un estallido social, y, por la otra, acerca de un orden constitucional donde derechos y obligaciones se subordinan a la regeneraci\u00f3n de los procesos vivientes, abriendo nuevos paisajes y posibilidades para resignificar la calle, su densidad pol\u00edtica y las m\u00faltiples formas de abrir alianzas estrat\u00e9gicas entre humanos y no humanos.\u00a0<\/span><\/h6>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s2\">En esta f\u00e1bula se pone de relieve el emparentamiento de sujetos difusamente presentes o presentados en los estallidos sociales, emparentamiento que incluye personas y animales como un ejercicio de solidaridad colectiva y acompa\u00f1amiento mutuo, contradiciendo el paradigma individualista de la neoliberalizaci\u00f3n o la l\u00f3gica de domesticaci\u00f3n jerarquizada que generalmente articula las relaciones entre humanos y no humanos. El caminar libertario y colectivo del Negro Matapacos encarna el reclamo m\u00e1s intenso de las demandas populares: la dignidad, tal como se plasma en el nombre con el que pueblo movilizado bautiza la Plaza Italia y la transforma en el centro neur\u00e1lgico de la ciudad de Santiago. La lecci\u00f3n del Negro Matapacos exige infiltrar el coraz\u00f3n de una nueva constituci\u00f3n pol\u00edtica donde la dignidad, esto es, la consideraci\u00f3n que a todo ser vivo se debe, constituya su centro.<\/span><\/h6>\n<p><\/p>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: center;\"><sup><span class=\"s1\">Mural del Negro Matapacos, Valpara\u00edso, Noviembre de 2019.<\/span> <\/sup><\/h6>\n<p><\/p>\n<h4 class=\"p1\"><span class=\"s1\"><b>La f\u00e1bula<\/b><\/span><\/h4>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">El Negro Matapaco \u2013 hoy ya fallecido &#8211; tuvo su domicilio en el sector Plaza Almagro. En las movilizaciones estudiantiles de la \u00e9poca se convierte en un protagonista permanente y su due\u00f1a, quien lo cobija y le da alimento, se sorprende al ver llegar a su perro con pa\u00f1oletas de distintos colores en el cuello. M\u00e1s le sorprende darse cuenta de que antes de cada movilizaci\u00f3n, el animal se inquieta, intentando lo antes posible sumarse a las fuerzas estudiantiles. Las sucesivas ausencias del en adelante llamado Negro Matapacos, le llevan a colocarle una identificaci\u00f3n con un tel\u00e9fono. As\u00ed llega a conocer parte de la geograf\u00eda de la protesta estudiantil: suelen llamarla del barrio Estaci\u00f3n, del sector Plaza Italia y del Paseo Ahumada para decirle que su perro anda por ah\u00ed. Pero luego la increpan, le reclaman por el descuido de dejar al animal suelto en la calle. La due\u00f1a decide sacarle la identificaci\u00f3n y en adelante sobreviene la angustia de no saber si el animal volver\u00e1 o no ese d\u00eda. Al salir de casa, el Negro Matapacos es persignado por su due\u00f1a.<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">Las y los estudiantes piensan que el Negro Matapacos es la reencarnaci\u00f3n de uno de los suyos. El animal encuentra, en las cercan\u00edas de la Universidad de Santiago, un comercio donde una vecina le alimenta. Se asegura as\u00ed de su colaci\u00f3n y mantiene vigorosa su movilizaci\u00f3n frente al enemigo com\u00fan: las fuerzas policiales y de orden. Es admirado por su arrojo, por la insistencia con la que ataca y contraataca al guanaco y por la aparente falta de temor frente a los qu\u00edmicos que expelen los zorrillos. Su imagen queda plasmada en un mural de la \u00e9poca, sus dos madres llegan a conocerse y a hacerse amigas y el pa\u00f1uelo rojo queda inmortalizado en los miles de grafitis que seis a\u00f1os m\u00e1s tarde inundar\u00e1n el pa\u00eds y ciudades como Nueva York, Par\u00eds o Berl\u00edn. <\/span><\/h6>\n<p><\/p>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: center;\"><sup><span class=\"s1\">Iconograf\u00eda del Negro Matapacos.<\/span><\/sup><\/h6>\n<p><\/p>\n<h4 class=\"p1\"><span class=\"s1\"><b>De la memoria al paisaje de la protesta<\/b><\/span><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">Pocas dudas existen actualmente sobre el \u00edcono de la protesta popular chilena. Las numerosas peticiones &#8211; incluida la nuestra \u2013 por levantarle un monumento y por consagrar al Negro Matapacos como figura de las luchas callejeras, son s\u00f3lo un bot\u00f3n de muestra. As\u00ed lo informa incluso el conservador diario argentino el Clar\u00edn en su versi\u00f3n online: \u201cEl estallido social que comenz\u00f3 en Chile el 18 de octubre pasado, inicialmente por las alzas del transporte p\u00fablico, creci\u00f3 como un movimiento heterog\u00e9neo sin voz, sin tarimas, sin l\u00edder visible, y a m\u00e1s de sesenta d\u00edas de protestas se puede decir que la \u00fanica iconograf\u00eda que los une es el Negro Matapacos\u201d [note]\u00a0<\/span><span class=\"s1\">El Clar\u00edn, 24\/12\/2019. Disponible online: https:\/\/www.clarin.com\/viste\/negro-matapacos-perro-icono-resistencia-social-chile_0_cRqHy8gx.html [\/note]<\/span><span class=\"s1\">.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>Si bien su memoria se ancl\u00f3 justamente a partir de la legitimidad de las protestas estudiantiles y la rebeld\u00eda contra la autoridad represiva, hoy d\u00eda su imagen sobrepasa otras m\u00faltiples cotidianidades y significados. En el sitio matapacos.cl es posible acceder a decenas de manifestaciones art\u00edsticas, figuras, cuadros, ilustraciones, retratos, poleras, chapitas, que se cierra con un acceso al documental estrenado el 2013 [note]\u00a0<\/span>Disponible online: https:\/\/matapacos.cl [\/note]<span class=\"s1\">. Cuando se cumpl\u00eda poco m\u00e1s de un mes de movilizaciones su figura qued\u00f3 hecha una escultura por una intervenci\u00f3n art\u00edstica. Se ubic\u00f3 en la Plaza de la Aviaci\u00f3n de la comuna de Providencia, la cual fue rebautizada como Plaza Salvador.<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">El d\u00eda 26 de noviembre la escultura apareci\u00f3 intervenida por pinturas verdes y mensajes ofensivos haciendo alusi\u00f3n a carabineros. Un d\u00eda despu\u00e9s, el d\u00eda 27 de noviembre, el homenaje urbano del Matapacos ameneci\u00f3 hecho cenizas producto de un incendio propiciado al amparo de la noche [note]<\/span><span class=\"s1\">Para seguir noticia: https:\/\/www.fayerwayer.com\/2019\/11\/estatua-negro-matapacos\/ [\/note]<\/span><span class=\"s1\">. Pero la historia no qued\u00f3 ah\u00ed. Los y las artistas continuaron su restauraci\u00f3n, esta vez, apoyados por vecinos y transe\u00fantes del sector, quienes a partir de flores y restos de \u00e1rboles verdes siguieron d\u00e1ndole vida a la espont\u00e1nea pero perseverante ocupaci\u00f3n urbana. Una perseverancia que tal vez sea una digna met\u00e1fora espacial de donde emergi\u00f3 la figura del Negro Matapacos: la ocupaci\u00f3n pol\u00edtica del espacio p\u00fablico.<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">En efecto, hoy d\u00eda es d\u00edficil caminar por el centro de Santiago y las principales plazas del pa\u00eds sin encontrar una figura del Matapacos. Su pelaje negro azabache y su pa\u00f1oleta roja se vuelve un fragmento vivo del paisaje urbano y la movilizaci\u00f3n popular. J\u00f3venes y no tan j\u00f3venes vendedores y comerciantes de la protesta, lo ilustran como una poderosa huella urbana de la resistencia y la emergencia pol\u00edtica a seguir ocupando las calles. \u00bfPor qu\u00e9 es tan intensa la representaci\u00f3n del Matapacos en la protesta? \u00bfDonde nace la fuerza simb\u00f3lica del Matapacos en la actual movilizaci\u00f3n?<\/span><\/h6>\n<p><\/p>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: center;\"><span class=\"s1\"><sup>Paseantes posando junto a la escultura del Negro Matapacos en el Parque Balmaceda.<\/sup><\/span><\/h6>\n<p><\/p>\n<h4 class=\"p1\"><span class=\"s1\"><b>Fibras \u00edntimas<\/b><\/span><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">La interpretaci\u00f3n del Matapacos como un s\u00edmbolo de la exclusi\u00f3n social, como un ser de la calle que da cuenta de los procesos sociales de marginalizaci\u00f3n y exclusi\u00f3n, como se arguye en el citado documental, no nos deja satisfechos. Efectivamente, el Matapacos encarna las luchas callejeras que se dan en un contexto de exclusi\u00f3n, pero se puede ir m\u00e1s lejos. Encarna una larga historia de co-evoluci\u00f3n entre especies y una inveterada trayectoria de quiltros en Chile. Una co-evoluci\u00f3n que puede testearse desde el m\u00e1s popular pasaje de poblaci\u00f3n perif\u00e9rica del centro, sur o norte del pa\u00eds, o, imaginariamente, desde la infalible y zigzagueante <i>Princesa Mononoke<\/i> de Miyasaki, aquella ni\u00f1a criada por lobos que apuntaba a la defensa de la naturaleza y que acompa\u00f1\u00f3 a buena parte de la generaci\u00f3n de los noventa, demostrando las posibilidades y ventajas rebeldes de una alianza canina libertaria.<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">La suya es la historia de tanto perro callejero que merced a sus aprendizajes logra cautivar a los seres humanos, y, particularmente a las y los estudiantes, con quienes establece una convivencia cotidiana: recibe y prodiga caricias, se alimenta, asiste y se queda dormido en clases, y, sobre todo, se proclama sujeto libre de escoger, de estar o irse seg\u00fan sus deseos y las circunstancias. Es en este sentido encarnaci\u00f3n &#8211; m\u00e1s que de pobreza &#8211; de libertad: sujeto emancipado de ataduras de mercado, toda su vida transcurre en funci\u00f3n de una interminable cadena de intercambios y de reciprocidad.<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">En su tr\u00e1nsito, el Matapacos establece relaciones de confianza, de cari\u00f1o y de cuidado pero ninguna de ellas le ata. Recuerda a la perra de barrio que ten\u00eda tantos nombres como vecinas o vecinos le guarecieran. La trama del Matapacos, al m\u00e1s puro estilo pre-capitalista, se constituye a partir de relaciones de parentesco. Tiene dos madres que le acogen en lo cotidiano, tiene un vasto grupo de hermanas y hermanos, compa\u00f1eros de luchas y diversiones y tiene un enemigo. Ya volveremos a \u00e9l. No tiene padre y como muchas y muchos de los j\u00f3venes manifestantes podr\u00eda rayar los muros escribiendo: \u201cWeli, no rezis por mi\u201d.<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">La madre con quien viv\u00eda el Matapacos no es muy proclive a las manifestaciones y aquella con quien almorzaba est\u00e1 pasando por las turbulencias propias de este per\u00edodo de crisis. Las y los estudiantes, en cambio, no trepidan en avanzar hacia la primera fila y tras ellos se genera una cadena solidaria que les abastece de pertrechos mientras ellos, con sus escudos, protegen a los dem\u00e1s participantes. Los perros como cientos de esp\u00edritus encarnados son arrastrados por las aguas del guanaco. Las mam\u00e1s y las <i>welis<\/i> (abuelas) est\u00e1n en las casas rezando por los ni\u00f1os, algunas cacerolas en mano, otras no. Y algunas otras, en cambio, reprochan a los padres por su indiferencia sea hacia sus hijos sea hacia el sistema que les oprime.<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">La genealog\u00eda de la protesta reconoce entrelazamientos de los m\u00e1s diversos tipos: no hay un sujeto, sino un colectivo multic\u00e9falo cuyo cuerpo se visibiliza en la calle mientras su coraz\u00f3n se repliega en los confines de las viviendas de barrios empobrecidos. Es un solo colectivo pero es multiforme y su expresi\u00f3n se intensifica o aten\u00faa seg\u00fan sean las condiciones de adversidad pol\u00edtica, econ\u00f3mica y cultural a que se enfrenta. Es una gran cadena que se tensa ante el desprecio, castigo e indiferencia de que es objeto. Y es aqu\u00ed donde aparece el enemigo y donde reaparece el Negro Matapaco.<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">El polic\u00eda es el enemigo por antonomasia del perro. Aparte de la solidaridad con sus compa\u00f1eras y compa\u00f1eros de lucha y del escalofriante aparataje militar (cascos y escudos incluidos), la polic\u00eda constri\u00f1e el espacio p\u00fablico, lo reduce, lo confisca. Los quiltros, claro est\u00e1, no saben de modos de producci\u00f3n, es dif\u00edcil que conciban a los carabineros como instrumentos del capital. As\u00ed, hasta donde sabemos, no piensan los perros. Lo que s\u00ed sabe el Negro Matapacos es que el espacio del que goza, aquel que le sirve de trasfondo para todas sus correr\u00edas, all\u00ed donde establece sus relaciones de amistad y de convivencia con otros perros y otras personas, ese espacio ciudadano, le es expropiado por la fuerza p\u00fablica, fuerza que, curiosamente, se vuelve contra aquello que le da sentido, valga la redundancia: lo p\u00fablico.<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">Es en el ejercicio de recuperar lo p\u00fablico donde estudiantes, perros y dem\u00e1s personas y animales se hermanan y es, justamente, en la privaci\u00f3n del mismo ante lo que se rebelan. El Negro Matapacos &#8211; al igual que quienes padecen de la historia que otros controlan \u2013 resiente aquello de lo que se le priva, de lo que le es com\u00fan y de lo que da vida: la ciudad. Es la apropiaci\u00f3n de los comunes, la desposesi\u00f3n de lo que colectivamente se ha creado lo que in-digna y es la recuperaci\u00f3n de aquello lo que dignifica. No en vano la plaza reclama un nuevo nombre: Dignidad.<\/span><\/h6>\n<p><\/p>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: center;\"><span class=\"s1\"><sup>Desfile encabezado por la escultura del Negro Matapacos<\/sup><\/span><\/h6>\n<p><\/p>\n<h4 class=\"p1\"><span class=\"s1\"><b>La \u00e9tica del cuidado<\/b><\/span><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">El Negro Matapacos, las y los estudiantes y sus madres y <i>welis<\/i> saben lo que los poderosos de la ciudad les imponen olvidar: la vida de cada cual es el fruto de las y los dem\u00e1s, que la dignidad es una cuesti\u00f3n colectiva, que, como tantas veces se ha dicho en la historia, no puede haber persona libre en un mundo de esclavos. Y la paradoja, tal como Michel Foucault lo planteara, radica en la primera tarea de la que se ocupa el Negro Matapaco: el cuidado de s\u00ed mismo.<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">Si, en efecto, yo mismo soy el producto de las y los dem\u00e1s, humanos y no humanos, cosas y seres vivos, \u00bfno cabe pensar que la \u00fanica forma de cuidar de mi es la de procurar el bienestar de aquello que me da vida?<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span>El Matapacos, para protegerse a s\u00ed mismo, debe cuidar de proteger a las y los estudiantes. Se cuida la madre que persignaba al Matapacos cada d\u00eda que el perro sal\u00eda a una nueva aventura callejera. Al poner pa\u00f1oletas en su cuello, las y los estudiantes testimoniaban la identidad que hac\u00eda de la suerte del perro la suya propia.<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">Semejante l\u00f3gica es por defecto antit\u00e9tica con la del capital. No busca la gran empresa multiplicar quiltros sino m\u00e1s bien <i>pets<\/i>, esto es, mascotas d\u00f3ciles, subyugadas al imperio de sus amos a quienes sirven de reflejo narcisista. No se aviene con el inter\u00e9s comercial de la plaza libre sino m\u00e1s con el Mall Plaza, espacios privados, controlados por guardias privados, sometidos a reglas privadas.<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">A la \u00e9tica del cuidado, plural por excelencia, se opone la del narcisista que no alcanza a ver otra cosa que el reflejo de s\u00ed en las dem\u00e1s y los dem\u00e1s. Su l\u00f3gica es aquella que destruye las cosas, que somete a los animales libres, y que oprime a los dem\u00e1s seres humanos como condici\u00f3n de su propia existencia En su alocada carrera el narcisista no trepidar\u00eda, si de lucrar se trata, en asfixiarse a s\u00ed mismo con tal de privatizar el aire, sin darse cuenta que eran otros los seres que lo produc\u00edan.<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">De vuelta otra vez en Plaza Almagro (habr\u00eda que rebautizarla como Negro Matapacos) convendr\u00e1 detenerse en los valores que sostienen estos alambiques de seres humanos y no humanos aglutinados en torno al mutuo cuidado. Subyace a la relaci\u00f3n entre ellos el cari\u00f1o, el afecto, el amor gratuito que no reclama posesi\u00f3n sino la alegr\u00eda del otro. Es el coraz\u00f3n de una relaci\u00f3n que procura el bienestar de los otros \u2013 cosas y animaes inclu\u00eddos \u2013 para obtener el propio.<\/span><\/h6>\n<p><\/p>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: center;\"><span class=\"s1\"><sup>Merchandising del Negro Matapacos<\/sup><\/span><\/h6>\n<p><\/p>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: center;\"><span class=\"s1\"><sup>Merchandising del Negro Matapacos<\/sup><\/span><\/h6>\n<p><\/p>\n<h4 class=\"p1\"><span class=\"s1\"><b>El cari\u00f1o en una constituci\u00f3n pol\u00edtica<\/b><\/span><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">Perm\u00edtasenos, pues, cerrar una \u00faltima reflexi\u00f3n. La f\u00e1bula que nos ha acompa\u00f1ado invita a pensar en una constituci\u00f3n que sirva a los prop\u00f3sitos de una comunidad \u2013 y no para servirse de ella para intereses ajenos. \u00bfCu\u00e1l debiera ser el centro de este pacto? \u00bfel <i>hombre<\/i>? \u00bfel ser humano? \u00bfel pa\u00eds? Pensamos que no, que el n\u00facleo de una constituci\u00f3n es el cuidado entre quienes son tributarios de un mismo esfuerzo. En la mirada racionalista y pol\u00edtica tal vez resulte absurdo apuntar hacia el coraz\u00f3n como la fuente de todo derecho. Pero acaso \u00bfno es absurdo que s\u00ed lo sea la raz\u00f3n y que cuando \u00e9sta falle lo sea la fuerza? \u00bfNo resulta absurdo un Estado que se defina por el uso exclusivo de la fuerza?<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">Un Estado, en realidad, debiera definirse por lo que une en lo m\u00e1s profundo a su gente y al mundo que crea en su habitar. Pasar de un pacto de derechos a uno de reciprocidades pareciera ser el tr\u00e1nsito m\u00e1s necesario para una sociedad que hace rato abandon\u00f3 toda obligaci\u00f3n moral para consigo misma y para su ambiente. En lo pr\u00e1ctico esto significa, por ejemplo, que m\u00e1s que tener derecho a una pensi\u00f3n digna yo debo procurar los medios para que los dem\u00e1s se pensionen dignamente o, m\u00e1s que licitar \u00e1reas silvestres para regular privadamente su uso debi\u00e9ramos asegurar el acceso y cuidado p\u00fablico que se merecen nuestros bosques, el agua y los bienes comunes.<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">El Negro Matapacos, sus madres, hermanas y hermanos y dem\u00e1s quiltros de la ciudad nos ense\u00f1an que hay formas de articular una sociedad sobre la base del cari\u00f1o y cuidados rec\u00edprocos. Que tales sociedades no requieren de polic\u00edas ni de contabilidades ni de rejas ni de conservadores de bienes ra\u00edces, no hay notario que medie la relaci\u00f3n entre ellas y ellos ni autoridad que defina el c\u00f3mo las cosas han de ser. La utop\u00eda, lo sabemos, es una ilusi\u00f3n \u00f3ptica: mucha droga se comerciaba en el Parque Almagro, ha habido robo, violaciones y asaltos. Pero debemos convenir en que nunca la polic\u00eda brind\u00f3 la protecci\u00f3n debida a las v\u00edctimas y que, encerrados en el fondo de sus casas, vecinas y vecinos no se atrev\u00edan a intervenir.<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">Salir a las calles, mostrarse p\u00fablicamente, corretear al modo de las y los estudiantes y del Negro Matapacos parece ser el ant\u00eddoto frente a la soledad, al sufrimiento soterrado, al temor y el aislamiento. Nada peor puede haber que la miseria, el abuso infantil, la deuda, el castigo a la mujer, vividas a solas y en forma larvaria. La recuperaci\u00f3n de los espacios p\u00fablicos y una constituci\u00f3n que reconozca la dignidad de los seres vivos y las cosas aparece no s\u00f3lo como un camino posible sino que tambi\u00e9n como la \u00fanica posibilidad de vida para una especie que tom\u00f3 el camino equivocado. El estallido social es la respuesta popular y creativa frente a la descomposici\u00f3n, es el reclamo por la regeneraci\u00f3n de lo viviente fundado en el respeto, dignidad y hermandad de los seres vivos.\u00a0<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\"><span class=\"s1\">La historia del Matapacos es una bella y poderosa herramienta de ecolog\u00eda urbana. Ayuda a evidenciar la poderosa alianza de esas trenzas invisibles, esas alianzas de seres vivientes que desde su cotidianidad marcan nuevos espacios de encuentro, politizaci\u00f3n y protecci\u00f3n mutua. Es muy simb\u00f3lico e incre\u00edble, porque tal vez, todo se inici\u00f3 desde aquel an\u00f3nimo negro callejero que circulaba libre por la ciudad, como un salvaje en las grandes alamedas. Pero que en medio de este tr\u00e1nsito, tambi\u00e9n recibi\u00f3 el cari\u00f1o de se\u00f1oras y j\u00f3venes que le dieron una espacialidad colectiva de vivir y compartir, libremente. Una protecci\u00f3n libre y mutua que convirti\u00f3 su negro y \u00e1gil cuerpo canino como la pieza m\u00e1s viva y genuina de la protesta. Memoria y admiraci\u00f3n de una generaci\u00f3n completa de j\u00f3venes y adolescentes, tal como este joven Francisco [note]<\/span><span class=\"s1\">Francisco Viveros 22\/12\/2012 en <i>La Ira popular<\/i>. Disponible online: http:\/\/lairapopular.blogspot.com\/2012\/12\/el-negro-matapacos.html [\/note]<\/span><span class=\"s1\">, que el 2012 le dedic\u00f3 el siguiente poema:<\/span><\/h6>\n<p><\/p>\n<h5 class=\"p1\" style=\"text-align: left;\"><span class=\"s1\">El Negro Matapacos<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: left;\"><span class=\"s1\">Se gu\u00eda por los olores<\/span><\/h6>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: left;\"><span class=\"s1\">para forjar su camino, <\/span><\/h6>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: left;\"><span class=\"s1\">en su cogote canino <\/span><\/h6>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: left;\"><span class=\"s1\">usa pa\u00f1os de colores. <\/span><\/h6>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: left;\"><span class=\"s1\">No le importan los dolores<\/span><\/h6>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: left;\"><span class=\"s1\">que le pudieran causar<\/span><\/h6>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: left;\"><span class=\"s1\">el accionar militar<\/span><\/h6>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: left;\"><span class=\"s1\">de patrullas y guanacos:<\/span><\/h6>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: left;\"><span class=\"s1\">es el \u00abNegro Matapacos\u00bb<\/span><\/h6>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: left;\"><span class=\"s1\">que nos viene a resguardar.<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: left;\"><span class=\"s1\">Con sus ladridos espanta<\/span><\/h6>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: left;\"><span class=\"s1\">el valor del polic\u00eda,<\/span><\/h6>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: left;\"><span class=\"s1\">y la revoluci\u00f3n gu\u00eda<\/span><\/h6>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: left;\"><span class=\"s1\">cuando su cola levanta.<\/span><\/h6>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: left;\"><span class=\"s1\">Con sus aullidos \u00e9l canta<\/span><\/h6>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: left;\"><span class=\"s1\">himnos de revoluci\u00f3n<\/span><\/h6>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: left;\"><span class=\"s1\">que infunden gran emoci\u00f3n<\/span><\/h6>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: left;\"><span class=\"s1\">en todo el pueblo estudiante,<\/span><\/h6>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: left;\"><span class=\"s1\">o en cualquier manifestante<\/span><\/h6>\n<h6 class=\"p1\" style=\"text-align: left;\"><span class=\"s1\">que lucha con coraz\u00f3n.<\/span><\/h6>\n<p><\/p>\n<h6 class=\"iw\" style=\"text-align: right;\"><span class=\"qu\" tabindex=\"-1\" role=\"gridcell\"><span class=\"gD\" data-hovercard-id=\"jskewes_cl@yahoo.com\" data-hovercard-owner-id=\"138\">Juan Skewes,\u00a0<\/span><\/span>Departamento de Antropolog\u00eda de la UAH.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Rodolfo Quiroz, Departamento de Geograf\u00eda\u00a0de la UAH.<\/h6>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es en el ejercicio de recuperar lo p\u00fablico donde estudiantes, perros y dem\u00e1s personas y animales se hermanan y es, justamente, en la privaci\u00f3n del mismo ante lo que se rebelan. El Negro Matapacos &#8211; al igual que quienes padecen de la historia que otros controlan \u2013 resiente aquello de lo que se le priva, de lo que le es com\u00fan y de lo que da vida: la ciudad. Es la apropiaci\u00f3n de los comunes, la desposesi\u00f3n de lo que colectivamente se ha creado lo que in-digna y es la recuperaci\u00f3n de aquello lo que dignifica. No en vano la plaza reclama un nuevo nombre: Dignidad.<\/p>\n","protected":false},"author":238,"featured_media":10846,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-10803","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-civilizacion-y-barbarie"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10803","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/238"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10803"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10803\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10846"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10803"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10803"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10803"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=10803"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=10803"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}