{"id":10944,"date":"2020-01-22T00:01:05","date_gmt":"2020-01-22T00:01:05","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=10944"},"modified":"2020-01-23T13:53:45","modified_gmt":"2020-01-23T13:53:45","slug":"a-cinco-anos-de-su-adios-pedro-lemebel-esta-vivo-en-la-revuelta-en-la-calle","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2020\/01\/22\/a-cinco-anos-de-su-adios-pedro-lemebel-esta-vivo-en-la-revuelta-en-la-calle\/","title":{"rendered":"A cinco a\u00f1os de su adi\u00f3s: Pedro Lemebel est\u00e1 vivo en la revuelta, en la calle"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\"><strong>Colectivo Mar y Cueca<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nunca so\u00f1amos con ir a la Universidad. En los 80&#8217;s de las mariquitas de barrio. Godiva desnuda encaramada en una yegua guerrillera. Y cierras los ojos y te aplauden. Porque uno no sabe lo que son los j\u00f3venes. La loca rabiosa. La loca joven. La de corbata. La loca de af\u00e1n. La que te llora en la animita de caj\u00f3n de frutas. La loca montada en su taco aguja y deseosa de un macho brav\u00edo. Un macho hambriento. Puber. Inmigrante. Latino. Un macho cuma. Un Macho fino. La loca del pa\u00f1uelo en la cabeza. La loca con c\u00e1ncer. Abrazando a su madre en una foto en sepia. La loca Mardones. La loca y la Violeta. La loca y la Gladys. La loca que no tiene amigos. La loca de los amores. Tantos Pedros encontr\u00e1ndose en cada esquina. En la Plaza de Armas, en San Camilo. En las laderas de un Mapocho putifrunci. Un Mapocho fleto, hueco. Un mapocho mariquita. Un Pedro mel\u00e1ncolico con el Zanj\u00f3n de la Aguada tatuado en su espalda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 har\u00e1n con nosotros?, compa\u00f1ero, me dices hablando de tus diferencias. Y con la mano en alto y un pa\u00f1uelo rojo corres gritando los nombres de los que perdimos entre los muros de un sidario cubano. Por tus mejillas resbala el sudor revolucionario. Revolucionario y homosexual como tus labios. Como tu letra vehemente que le devuelve el SIDA a los americanos. Con la sangre de tanta hermana perdida en las jeringas de tu aura.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Camino por la ciudad sin ti, Pedro. Y tu pluma. Loca de calentura. Fren\u00e9tica. Me vuelve tu cr\u00f3nica. Y\u00a0descubro que los personajes de tus cuentos no son tu invento. Tu pena. T\u00fa. Mi Pedro. Mi perla. Mi cicatriz. Tantos otros mir\u00e1ndonos entre las sombras. Roz\u00e1ndose. Oli\u00e9ndose. Por ti, yo no tengo\u00a0 miedo. Y t\u00fa. Pobre y Maric\u00f3n. Convertido en met\u00e1fora. En la ira. En la dulce ira de un pueblo. De un pueblo que te borda en sus murallas.<\/p>\n<p><\/p>\n<h1>\u00a0<\/h1>\n<p><strong>Gilda Luongo: \u00abLas llamaradas de Pedro Lemebel: ayer, hoy, siempre\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Arder, arder, arder. El fuego lemebeliano incrustado en las esquinas de las calles de Santiago. En cada lengua llameante hallo a Pedro, esa intensidad de su paso ardoroso, r\u00e1pido, como si algo urgente lo apremiara. S\u00ed, ahora lo apura la revuelta y se mueve \u00e1gil en medio de las barricadas rojas y humeantes. En esos fuegos se mece como si fueran el trapecio encendido de su escritura. Se nutre ansioso de la muchachada de la primera l\u00ednea; circula sinuoso entre lxs escuderxs, lxs picapedrerxs, lxs aguaterxs, lxs honderxs, esa heterogeneidad intensa de cuerpos atrevidos, m\u00faltiples en acci\u00f3n. Se queda prendado de lxs senamitas y yace con ellxs para acoger su habla quebrada, fracturada. No regresa a su depa del parque forestal sin invitar a algunx \u00a0para brindarle cari\u00f1oso los huevos revueltos con cebolla. Sabe que hay una soledad intensa, punzante, un abandono radical en cada unx de ellxs. La sed y el hambre vincular. Heridas quemantes. Pedro incardina esa experiencia, le es pr\u00f3xima, la siente en carne y hueso. Huele profundo desde su diferencia de clase, esa memoria incandescente, su disidencia sexual.\u00a0 As\u00ed pasa el d\u00eda a d\u00eda \u00a0en la revuelta y no se agota nunca porque ama estar all\u00ed, en medio de las grietas, las fracturas que al fin estallaron multiplicando las astillas infinitas del quiebre inacabable y resuenan con furia en cada una de nosotras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Arder con Pedro en las calles. En las escalinatas del MAC, frente a su depa, en el Parque Forestal, a pasos de Plaza de la Dignidad. Est\u00e1 listo para su performance en la madrugada silenciosa. Lo ayudo a sacarse la ropa. Desnudo y envuelto en una bolsa de tela anti-inflamable que lo cubre hasta su cabeza, se arroja en medio de las llamas, rueda por las escaleras de cemento para terminar encendido en el suelo pedregoso. Lo acompa\u00f1o y celebro su \u00edmpetu luch\u00f3n, su deseo corporal \u00e9tico-est\u00e9tico-pol\u00edtico para intervenir los lugares con el fuego quemante resistente, necesario y urgente en esta hilacha-pa\u00eds del infierno dictatorial\/transicional. Quemarlo todo desde s\u00ed mismo. \u00a0Ese ardor que lo enciende completo por dentro y por fuera. Pedro hierve en cada momento de su vida. El rojo carmes\u00ed en combusti\u00f3n lo viste para no olvidar que su paso aun permanece, que ronda en esas esquinas de amar con su fulgurante paso-peso-pesado. Ah\u00ed se qued\u00f3, para siempre, en esas escaleras ocupadas hoy por la primera l\u00ednea cada viernes de las semanas, lugar de escape y protecci\u00f3n ante la repre paca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pedro habita incansable el alfabeto en llamas en la pasarela de la Panamericana. Nunca actuar\u00eda ordenadito, ni mesurado, tampoco en lugares higienizados, limpios, as\u00e9pticos. Pedro se mueve hasta el paradero veinticinco de la Panamericana, la carretera sur. Esa periferia de la periferia. \u00a0Esa pasarela dura, de cemento, rejilla met\u00e1lica \u00a0y fierros oxidados, que comunica ambas veredas, oriente y poniente, con el cementerio Metropolitano. Este lugar lo espera para montar en el suelo cada letra con una materia incandescente, el abecedario de esta \u201clengua meretriz\u201d, al decir de la poeta mapuche Adriana Paredes Pinda. All\u00ed, subido en\u00a0 sus tacos agujas, vestido de negro, con un paso tembloroso, ya cansado, dibuja cada una de las graf\u00edas y va prendiendo fuego a cada una de ellas. Arder, arder, arder. Pedro nunca escribi\u00f3 ordenadito, s\u00f3lo quer\u00eda ser una \u201c<em>india p\u00e1jara trin\u00e1ndole al ocaso<\/em>\u201d. Nunca escribir\u00eda para la globa, ni en ingl\u00e9s, ni para la academia voraz. Desat\u00f3, para nuestro gozo, una jungla de ruidos interminables, animal oral ben\u00e9fico. Poner en llamas el alfabeto en un paso elevado de la Panamericana que encamina al cementerio, lugar de morada junto a Violeta, su madre, me deja clavada en su paso acompa\u00f1ante infinito \u201c<em>donde tuve un sue\u00f1o de embriagado trapecista sin red<\/em>\u201d. Y lo vuelve y revuelve en llamaradas hacia nosotrxs, una y otra vez, hacia quienes lo amamos y amaremos por siempre, en las calles, en los muros de esta city, en los territorios de la pobreza, del margen y la periferia en esta revuelta interminable. En amar a Pet, m\u00e1s nada, hasta que valga la pena vivir.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><strong>Romina Reyes<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los primeros d\u00edas de protesta sal\u00ed a la calle con un amigo gay que march\u00f3 cargando la siguiente frase de Lemebel: \u201cNuestros muertos est\u00e1n cada d\u00eda m\u00e1s vivos en una canci\u00f3n de amor que los renace, donde no se seca la humedad porfiada de su recuerdo\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lemebel fue la voz cierta incomodidad de vivir en Chile. Las diferencias a quienes \u00e9l dedicaba sus textos son las fisuras en el relato nacional \u00fanico que viene denunciando el feminismo hace a\u00f1os. Hoy la revuelta tambi\u00e9n pide ser marika y diversificar a las, les y los sujetxs de lucha. Lemebel es una referencia a la que podemos recurrir si queremos visitar el Chile de los desprivilegios y la resistencia. Si bien su trabajo escal\u00f3 al trono de la Cultura, \u00e9l escribi\u00f3 sin af\u00e1n intelectual y sin ganas de ser traducido. Lemebel habl\u00f3 siempre con la lengua de la calle y hoy es solo coherente que esa calle lo tenga de referente para hablar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No olvidemos que, en 1989, cuando las Yeguas del Apocalipsis irrumpieron en un acto de la entonces Concertaci\u00f3n, y desplegaron travestidas un lienzo que dec\u00eda \u201cHOMOSEXUALES POR EL CAMBIO\u201d, fueron expulsadas. Entonces Lemebel representa, desde la disidencia sexual, a todas las identidades que nunca han sido parte de la historia oficial de Chile, quienes hoy queremos no solo ser parte, sino protagonizar la revoluci\u00f3n que necesitamos para lograr la dignidad.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><strong>Colectiva Pizarra Chueca: \u00abLemebel presente, ahora y siempre\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pedro Lemebel, a 5 a\u00f1os de su muerte, a\u00fan resuena hoy en d\u00eda en la protesta latinoamericana, particularmente de las disidencias sexuales. Y es que es dif\u00edcil imaginar un movimiento disidente sin la figura de Lemebel y otras identidades que siguieron el camino de la lucha pol\u00edtica, especialmente en Chile.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Durante el periodo de dictadura de Pinochet, pese al fascismo y opresi\u00f3n en Chile, se levantaron atisbos de organizaci\u00f3n sexodisidente. En la d\u00e9cada de 1980 surgen las primeras organizaciones disidentes sexuales: Colectiva L\u00e9sbica Feminista Ayuquel\u00e9n (1984) y Las Yeguas del Apocalipsis (1987), esta \u00faltima conformada por Lemebel y el artista visual Francisco Casas. Estas agrupaciones, junto con identidades individuales, dieron el puntapi\u00e9 inicial a un proceso de rebeli\u00f3n pol\u00edtica-sexual en Chile al correr los l\u00edmites de lo posible en la vivencia disidente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el caso particular de Lemebel, su obra art\u00edstica y militancia pol\u00edtica resultan claves para la organizaci\u00f3n colectiva disidente en Chile. A trav\u00e9s de sus libros, sus historias, y tambi\u00e9n sus intervenciones art\u00edsticas y pol\u00edticas en las calles logramos entender muchas de las necesidades que llevan al movimiento LGBTIQ+ a agruparse para combatir la opresi\u00f3n. El pensamiento de Lemebel abre la posibilidad de articularse m\u00e1s all\u00e1 de la identidad neoliberal \u201cgay\u201d, que pasa por alto el hecho de que las disidencias sexuales vivimos en condiciones precarias y que, como plantea en su cr\u00f3nica \u201cLoco af\u00e1n\u201d, \u201cse suma al poder, no lo confronta, no lo transgrede\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el Chile actual, en medio de una revuelta social que estall\u00f3 el 18 de octubre de 2019, hemos visto c\u00f3mo las disidencias sexuales han levantado la voz para demandar derechos sociales, quiz\u00e1s por primera vez de manera tan visible fuera de las marchas del orgullo gay. Derechos necesarios que Lemebel ya identificaba a finales de los 80, y tal como \u00e9l dice, no hablamos de matrimonio, sino de derechos b\u00e1sicos para vivir una vida digna y sin violencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La obra e historial pol\u00edtico de Lemebel nos recuerdan la necesidad de las identidades no heterosexuales de organizarnos y luchar contra la represi\u00f3n, que ha sido extremadamente violenta hacia nuestra comunidad en esta revuelta. Tambi\u00e9n nos convoca a seguir politizando la diversidad y la disidencia sexual, pues muchas de las personas LGBTIQ+ que hoy luchamos y nos organizamos pol\u00edticamente lo hacemos porque, en cierto sentido, fuimos interpeladas por Lemebel.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Finalmente, recalcamos la importancia de no olvidar figuras como Lemebel y muchas otras identidades disidentes que nos ense\u00f1aron a luchar desde una perspectiva politizada y con conciencia de clase. Lemebel nunca estuvo del lado de los opresores, por ende tambi\u00e9n levantamos la voz para combatir ese lavado de imagen que algunos grupos pol\u00edticos buscan hacerle a su obra literaria.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pedro muri\u00f3 hace 5 a\u00f1os, pero hoy m\u00e1s que nunca lo vemos vivo en las calles de Chile, en cada grafitti, en cada grito en manifestaciones y en cada persona que se siente marginada por un sistema violento y opresor, en el cual la resistencia y revoluci\u00f3n siguen siendo urgentes y necesarias.<\/p>\n<p> <\/p>\n<p><strong>Jos\u00e9 Salom\u00f3n: \u00abLa voz revoltosa de Pedro Lemebel\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cYo soy miedosa po ni\u00f1a\u201d, me solt\u00f3 Pedro hace ya varios a\u00f1os, al salir de un encuentro con viejos cuadros del PC donde debimos hacer el rito de contar las aventuras callejeras en que alguna vez participamos, entre los gritos y las barricadas, entre las bombas y el guanaco. Quiz\u00e1s nos un\u00eda m\u00e1s el callejeo prostibulario, la vereda nocturna y las esquinas del encuentro ocasional, por lo que debimos sortear con ayuda de la fantas\u00eda la tarea de cumplir las expectativas de la audiencia militante de aquella reuni\u00f3n. A\u00fan as\u00ed, ten\u00edamos la certeza de no enga\u00f1ar a nadie, seguras como est\u00e1bamos de haber conquistado la calle, nuestra calle, recurriendo a todas las formas de lucha, el combate nocturno, el enfrentamiento cuerpo a cuerpo, la batalla verbal y, c\u00f3mo no decirlo, la huida oportuna ante la inminente agresi\u00f3n homof\u00f3bica. Loca que huye no solo sirve, sino que busca la siguiente batalla.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Levantamos la consigna del respeto en aquellas primeras marchas noventeras de la reivindicaci\u00f3n minoritaria, repitiendo con devoci\u00f3n el \u201crispeto, quirimos rispeto\u201d de la voz amariconada que ocup\u00f3 el espacio designado por el consenso concertacionista de esa d\u00e9cada. Ah\u00ed, en medio de una esas marchas sin represi\u00f3n y con la venia del gobierno de turno, esta vez Pedro le dijo a H\u00e9ctor: \u201cYo soy miedosa po ni\u00f1a\u201d, como si aludiera a la calle represora de la dictadura. Quise re\u00edrme, pero me contuve porque reconoc\u00ed las palabras del Manifiesto: \u201cel miedo se me fue pasando de atajar cuchillos en los s\u00f3tanos sexuales donde anduve\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hoy, a cinco a\u00f1os de su partida, vuelvo a recordar la valent\u00eda de su voz que se entreg\u00f3 a grito en cuello, pero tambi\u00e9n con la fragilidad del resuello marica, a la pelea callejera del d\u00eda a d\u00eda y de la noche a noche, la voz de Pedro mojada por la misma boca que ajustici\u00f3 a escupo limpio al Ministro de Cultura. En la calle, en la de hoy y en la de ayer, la voz de Pedro retumba en la conmoci\u00f3n urbana, en la revuelta social y en el estallido de nuestras emociones \u00edntimas. Hace algunos d\u00edas, al recorrer la Plaza de la Dignidad, reconoc\u00ed la voz de Pedro escrita en un muro: \u201cya no tengo miedo, torero\u201d.<\/p>\n<p> <\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Francisca Palma: \u00abLemebel: palabra, materialidad y cuerpo\u00bb<\/strong><\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ante un nuevo aniversario de la muerte del compa\u00f1ero Pedro Lemebel, convocamos a diferentes escritores, escritoras y ciudadanxs a responder a la pregunta de por qu\u00e9 el cronista est\u00e1 presente en la calle, en los muros, en la palabra, en este despertar social. Esto fue lo que dijeron Colectivo Mar y Mueca,  Gilda Luongo <3, Romina Reyes, Colectiva Pizarra Chueca, Jos\u00e9 Salom\u00f3n y Francisca Palma.\n<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":10947,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[1462,1102,479,1515,1520],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-10944","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-ciudad-letrada","tag-colectivo-mar-y-cueca","tag-gilda-luongo","tag-memoria","tag-pedro-lemebel","tag-yeguas-del-apocalipsis"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10944","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10944"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10944\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10947"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10944"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10944"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10944"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=10944"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=10944"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}