{"id":10986,"date":"2020-01-21T04:48:28","date_gmt":"2020-01-21T04:48:28","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=10986"},"modified":"2020-01-21T04:59:35","modified_gmt":"2020-01-21T04:59:35","slug":"genealogia-de-una-crisis-parte-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2020\/01\/21\/genealogia-de-una-crisis-parte-iii\/","title":{"rendered":"Genealog\u00eda de una crisis. Parte III."},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Texto escrito por Cristi\u00e1n Cepeda-Oropesa, Ricardo P\u00e9rez-Abarca, Silvio Reyes-Rolla<\/h6>\n<p><\/p>\n<p class=\"align-right\"><strong><em>E) 2014 al 2017. El transformismo progresista.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Este periodo se caracteriza por los intentos de la \u00e9lite \u00abprogresista\u00bb rearticulada, llamada Nueva Mayor\u00eda, de dar respuesta a la serie de demandas y descontentos de la poblaci\u00f3n que ha hecho patente un inconformismo con las promesas del modelo, as\u00ed como con la escasa identificaci\u00f3n con los, casi extintos, valores republicanos, para lo cual se levant\u00f3 un proceso constituyente que permitiera una relativa participaci\u00f3n de la sociedad en su conjunto, posibilitando la \u00abrepublicanizaci\u00f3n\u00bb de la subjetividad colectiva.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Decimos que este es un transformismo progresista en el sentido de que, buscando darle un car\u00e1cter progresivo a las reformas \u2212donde algunas de ellas cumpl\u00edan relativamente ese prop\u00f3sito\u2212, terminaron siendo elaboraciones legislativas a las que se les elimin\u00f3 elementos centrales de la progresividad que pudo haber tenido, e incluso cuando eso no sucedi\u00f3 dentro del parlamento, el tribunal constitucional \u2212por medio de solicitudes de la derecha\u2212 termin\u00f3 ajustando la retroexcavadora para no eliminar ciertas caracter\u00edsticas del modelo neoliberal cuando se trat\u00f3 de la reforma laboral y educacional. As\u00ed la derecha confeccion\u00f3 un discurso alarmista y reaccionario frente a reformas que en lo sustantivo podr\u00edan tener elementos considerados progresivos y que abr\u00eda el campo de lo pol\u00edtico para ajustar, y en el mejor de los casos eliminar, ciertos engranajes espec\u00edficos del neoliberalismo en materias espec\u00edficas, dada la nula capacidad para fundar una nueva constituci\u00f3n, y por defecto sus leyes org\u00e1nicas, de modo que el modelo pudiera cuestionarse desde su propia centralidad, para as\u00ed reconfigurarse y superar la crisis en la que se ve\u00eda envuelto.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para el historiador Luis Thielemann, la estrategia comunicacional de la derecha fue una \u201cret\u00f3rica de la reacci\u00f3n\u201d. \u00c9sta tuvo cuatro fases: a) \u00abEl efecto perverso\u00bb: la reforma terminar\u00e1 en desastre; b) \u00abEl riesgo\u00bb: la reforma pone en riesgo un avance anterior; c) \u00abLa inutilidad\u00bb: la reforma no es \u00fatil para el objetivo buscado; d) \u00abLa amenaza indirecta\u00bb: el quiebre institucional. Es en \u00e9sta \u00faltima que nos queremos detener un poco m\u00e1s, pues entendemos que en \u00faltima instancia los pactos sociales siempre se han terminado de configurar bajo la acci\u00f3n directa de las armas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left; padding-left: 60px;\">\u201cLa amenaza indirecta consistir\u00eda, en el caso actual, en anunciar la violencia pol\u00edtica, especialmente militar, si es que se alcanza un grado de profundidad en las reformas tributaria, educacionales o pol\u00edticas. Lo particular de esta amenaza es que no se dice que \u00abse har\u00e1\u00bb, sino que \u00absuceder\u00e1\u00bb, tal como sucede un mero hecho de la naturaleza, tal como se desata la tormenta. As\u00ed, la memoria del golpe de Estado que agitan las vocer\u00edas de la \u00e9lite se basa en una naturalizaci\u00f3n del castigo violento de las \u00e9lites locales contra cualquier extralimitaci\u00f3n popular del orden\u201d (Thielemann, 2014).<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Y es esa amenaza indirecta la que se pudo observar a fines del 2015, cuando el gremio de camioneros paraliz\u00f3 sus actividades llegando hasta Santiago en una caravana, que a la gran mayor\u00eda nos record\u00f3 una acci\u00f3n similar en el a\u00f1o 1972 para desestabilizar al gobierno con la amenaza de parar una arteria importante de la econom\u00eda y provisi\u00f3n de bienes de consumo. No muy distinto fue el inserto que sac\u00f3 la Sofofa en el diario El Mercurio a inicios del a\u00f1o 2017 incitando a la represi\u00f3n directa frente al \u00abconflicto de la Araucan\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Dado que no es la intenci\u00f3n nuestra hacer un an\u00e1lisis detallado de las varias reformas que llev\u00f3 adelante el gobierno en este periodo, sino entender las claves de la crisis del pacto del Estado-Naci\u00f3n, tomaremos como caso central, de gran importancia, la reforma tributaria que en el segundo gobierno de Michelle Bachelet se implement\u00f3. \u00c9sta podr\u00eda entenderse bajo dos preceptos: a) Redistribuir la renta para atacar la desigualdad latente en Chile; b) Aumentar la carga fiscal del Estado para focalizar proyectos sociales. Como sabemos nuestro pa\u00eds posee uno de los niveles de desigualdad m\u00e1s grandes del mundo, compartido tristemente con EEUU. En un estudio realizado por economistas de la Universidad de Chile llamado <em>La nueva parte del le\u00f3n: estimaciones de los s\u00faper ricos en Chile<\/em>, nos se\u00f1alaba que el 1% m\u00e1s rico de la poblaci\u00f3n posee el 30,5% del PIB, el 0,1 se lleva el 17% del PIB y el 0,001% el 11%. Otro indicador de la desigualdad de Chile es el coeficiente de Gini, que en este periodo se encontraba en el 0,55 % (donde 0 es igualdad absoluta y 1 es desigualdad absoluta): dicho indicador es el mismo que ten\u00eda nuestro pa\u00eds durante la d\u00e9cada del \u201860. Sin embargo, fue la segunda tesis la adoptada por el gobierno para desarrollar su proyecto de reforma tributaria, es decir, se esperaba incrementar en 3,2% del PIB nacional (una estimaci\u00f3n de $US 8.300 millones) para focalizarlo en el gasto asociado a la reforma educacional.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Esta reforma que no buscaba destruir los pilares de tributaci\u00f3n del sistema neoliberal, fue entendida comunicacionalmente (por ambas coaliciones) como una reforma sist\u00e9mica; unos hablaban de \u00abretroexcavadora\u00bb, otros de una \u00absegunda UP\u00bb. De aquello nos muestra Thielemann en la \u201cret\u00f3rica de la reacci\u00f3n\u201d:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"padding-left: 60px;\">\u201cVeamos algunos ejemplos de aquello: C\u00e9sar Barros (presidente de La Polar, empresa que estaf\u00f3 a miles de ciudadanos a los que les cambiaron unilateralmente los contratos de deuda) sostuvo hace poco que: \u2018Se est\u00e1n haciendo tres reformas s\u00faper grandes (\u2026) lamentablemente algunos de los ruidos que se escuchan a uno le recuerdan los tiempos de la Unidad Popular (\u2026). Es un lenguaje que tiene olor a UP y yo creo que es un mal camino porque despu\u00e9s no hay que lamentarse si salen reformulaciones nuevas de Patria y Libertad&#8217;. Dicha \u00abadvertencia\u00bb no es menor pues podemos recordar que C\u00e9sar Barros fue un activo participante de Patria y Libertad, con lo cual demuestra una actitud amenazante si apenas se llegara a tocar un \u00e1pice del modelo econ\u00f3mico que ellos lograron instaurar a sangre y fuego, aterrorizando a un pa\u00eds completo por 17 a\u00f1os de dictadura c\u00edvico-militar\u201d (Thielemann, 2014).<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por su parte, Ernesto Silva, presidente de la UDI en su momento, afirm\u00f3 que \u201cno quiero que nunca m\u00e1s haya un quiebre institucional y por eso vamos a hacer lo que estamos haciendo en este gobierno, que es ser oposici\u00f3n para decir qu\u00e9 cosas creemos que da\u00f1an al pa\u00eds y lo vamos a hacer mirando hacia el futuro\u2026 si la oposici\u00f3n no evita el \u00abda\u00f1o al pa\u00eds\u00bb, entonces puede suceder un \u00abquiebre institucional\u00bb\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00abQuiebre institucional\u00bb es lo que nosotros entendemos como \u00abgolpe de Estado\u00bb. Es decir, que si este gobierno o eventualmente otro que pretenda abrir los espacios de lo pol\u00edtico para desarrollar reformas que la institucionalidad econ\u00f3mica y pol\u00edtica del pa\u00eds requiera, podr\u00eda padecer casi como por efecto l\u00f3gico de reacci\u00f3n natural frente a un est\u00edmulo cualquiera, una reacci\u00f3n que quebrar\u00eda el orden institucional para evitar las transformaciones que el Estado de Chile pueda impulsar para reducir el poder de los herederos pol\u00edticos y econ\u00f3micos de la dictadura de Pinochet. As\u00ed, finalmente, el sistema se cierra y no logra procesar y articular las nuevas demandas, como hist\u00f3ricamente lo hab\u00eda logrado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p><strong><em>F) Proceso constituyente-instituyente-destituyente: el nuevo pacto social-constituyente (2018-2020). <\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Durante los a\u00f1os 2017 y 2018 la desafectaci\u00f3n con el estamento pol\u00edtico alcanz\u00f3 los niveles m\u00e1s altos desde la vuelta de la democracia. A las nuevas org\u00e1nicas de politizaci\u00f3n se suma el surgimiento de una nueva subjetividad pol\u00edtica que ya no s\u00f3lo genera nuevas formas de acci\u00f3n pol\u00edtica (periodo 2001-2006) sino genera una cr\u00edtica transversal, pluriclasista, plurinacional y profundamente antisist\u00e9mica (mayo feminista 2018), que propone de ra\u00edz un cambio estructural al Estado-Naci\u00f3n, como dir\u00eda Javiera Manzi: \u00abLa bandera mapuche, la bandera negra y el pa\u00f1uelo verde forman parte de cada movilizaci\u00f3n en las calles\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En el mes de octubre de 2019 los acontecimientos del estallido social se han dado con cierta vor\u00e1gine que a veces no permite procesarla correctamente en todas sus dimensiones; no obstante, queremos proponer algunas l\u00edneas de reflexi\u00f3n (inacabadas, por cierto) que permitan acercarnos a la compresi\u00f3n del fen\u00f3meno social.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La crisis que vive Chile es una del tipo social, pol\u00edtica, cultural, econ\u00f3mica (en su dimensi\u00f3n familiar e individual), ecol\u00f3gica y humanitaria. La oligarqu\u00eda financiera y agroganadera tiene capturado los recursos naturales y bienes comunes de nuestro pa\u00eds, provocando la m\u00e1s grande crisis humanitaria conocida: localidades sin agua potable cada vez m\u00e1s crecientes, con campos secados y animales muertos por falta de agua y comida; un aumento de campamentos en el territorio nacional; jubilaciones de miseria; muertes sistem\u00e1ticas en listas de espera en hospitales y un largo etc. Y eso, junto a una crisis escandalosa de corrupci\u00f3n generalizada en las instituciones del Estado, desde las mafias de las fuerzas de represi\u00f3n a un estamento pol\u00edtico que tiene un comportamiento de doble militancia pol\u00edtico-empresarial al servicio del gran capital en el pa\u00eds, han cerrado el c\u00edrculo para dar pie al agotamiento del modelo de democracia liberal y representativa que vive Chile, junto con la del modelo econ\u00f3mico y social.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Eso ha llevado a una crisis org\u00e1nica de la sociedad chilena, en posibles 3 sentidos: 1) Una clase econ\u00f3mica minoritaria y poderosa ha ejercido una dominaci\u00f3n y explotaci\u00f3n, mercantilizando casi todos los aspectos de la vida, generando condiciones de vida precarizadas para la gran poblaci\u00f3n nacional, la que malogra sus derechos m\u00e1s b\u00e1sicos de vida, vi\u00e9ndose afectada la relaci\u00f3n entre naturaleza, la salud de la poblaci\u00f3n libre de contaminaci\u00f3n y la viabilidad de la vida gregaria en ciertas localidades afectadas por la expansi\u00f3n de la industria agroganadera. 2) Los estamentos pol\u00edticos\/institucionales de esta democracia liberal est\u00e1n en una casi completa desconexi\u00f3n con la realidad de la ciudadan\u00eda, la vida de los sectores populares y marginados del pa\u00eds; sus estilos de vida, sus necesidades; las patolog\u00edas sociales, como, por ejemplo, la peor salud mental en todo el curso de la vida dentro de la OCDE; altas tasas de suicidios de adolescentes y personas mayores porque no aguantan su precaria vida (por nombrar algunos ejemplos). Esto ha llevado a que la ciudadan\u00eda en general no se reconozca en sus estamentos dirigentes porque no han sido capaces de procesar pol\u00edtica e institucionalmente la soluci\u00f3n a esta creciente precarizaci\u00f3n de la vida. 3) La din\u00e1mica espontane\u00edsta del estallido, y la escasa representaci\u00f3n de \u00e9ste por parte de dirigencias sociales y pol\u00edticas propias del pacto social anterior, han puesto de manifiesto que las organizaciones y estructuras sociales y partidarias est\u00e1n en un estado deficitario en cuanto a una conducci\u00f3n y representaci\u00f3n de las movilizaciones. Podr\u00eda hacerse alg\u00fan tipo de salvedad con Unidad Social, conformada no m\u00e1s de dos meses antes del estallido, que ha ido agrupando, de forma creciente, a diversas organizaciones a nivel nacional que ejemplifica los diversos conflictos sociales y territoriales del pa\u00eds, pero que a\u00fan as\u00ed no es el Sujeto contraparte del poder instituido con el cual negociar para solucionar la crisis.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Esta crisis org\u00e1nica ha llevado el escenario pol\u00edtico a una posible transformaci\u00f3n desde la perspectiva de la ruptura democr\u00e1tica, donde la institucionalidad pol\u00edtica y administrativa actual son incapaces de procesar las demandas y necesidades del conjunto de la poblaci\u00f3n plurinacional, produci\u00e9ndose la necesidad de transformar dicha institucionalidad desde un lugar paralelo a \u00e9sta con participaci\u00f3n popular.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cabe destacar que, producto del espontane\u00edsmo de la explosi\u00f3n social, este ciclo de movilizaciones no debe ser le\u00eddo, en una primera instancia, en los ejes cl\u00e1sicos de izquierda-derecha. M\u00e1s bien ha sido una explosi\u00f3n desde abajo, de un conjunto diverso de personas con subjetividades y de estratos socioecon\u00f3micos distintos, pero con problemas reales compartidos, que no han sido procesados dado los marcos jur\u00eddicos y pol\u00edticos que tiene la actual constituci\u00f3n cuyo fin es reducir al m\u00e1ximo la participaci\u00f3n de los pueblos en la democracia, dej\u00e1ndola habilitada s\u00f3lo en ocasi\u00f3n de elecciones. Y es precisamente ese poder popular el que ha perfilado este periodo hacia una din\u00e1mica de disputa del poder entre lo nuevo o instituyente (los cabildos, las ganas por una nueva constituci\u00f3n y un posible programa pol\u00edtico que surja de ello), que interpela a lo instituido (la constituci\u00f3n neoliberal pinochetista y las formas de gobernanza de la transici\u00f3n), que podr\u00eda decantar en un proceso destituyente, reemplaz\u00e1ndose lo viejo por lo nuevo, donde el pueblo quiere darse un nuevo orden y pacto fundacional.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Dentro de este marco, queremos resaltar 3 esferas del conflicto, unas m\u00e1s inmediatas o epid\u00e9rmicas que las otras:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u2015Conflicto urbano: La rabia desatada en violencia por parte de sectores de la poblaci\u00f3n chilena pareci\u00f3 generar un cierto temor en la oligarqu\u00eda. Y m\u00e1s all\u00e1 de sus particularidades (los saqueos, el vandalismo frente a las instituciones comerciales del gran capital y la quema del metro cuya dudosa responsabilidad genera bastantes suspicacias), sin ella y la gran movilizaci\u00f3n social no estar\u00edamos en el escenario actual, donde los cambios profundos se vislumbran como una posibilidad real e hist\u00f3rica (sin desconocer, por cierto, que no toda esa violencia tiene un fin o detonante pol\u00edtico, sino que puede tener varias explicaciones, como un bandidaje oportunista en algunos casos). Ambas han sido caras de una misma moneda. Aquella violencia no s\u00f3lo responde al cl\u00e1sico concepto m\u00e1s o menos abstracto de lumpen o vandalismo, porque, por un lado, est\u00e1 la cl\u00e1sica violencia estructural que padece el bajo pueblo marginal y perif\u00e9rico que lo vuelca y expresa en el centro de la ciudad (hechos hist\u00f3ricos hay), llevando a ella el desorden y violencia sist\u00e9mica que viven en sus territorios y comunidades. Pero por el otro lado, da la impresi\u00f3n de que la masividad de la conflictividad social en las marchas y protestas, en los enfrentamientos directos con las fuerzas de represi\u00f3n y las fogatas o quemas de diversos elementos est\u00e1n siendo realizadas por una poblaci\u00f3n que en escenarios anteriores de movilizaci\u00f3n no lo hac\u00eda, raz\u00f3n por la cual llevamos varias semanas de conflicto y cierto desorden urbano, amplificado por los medios de comunicaci\u00f3n. Esta conflictividad pareciera estar lejos de acabar, ya que la profundidad de la crisis ha hecho met\u00e1stasis, llegando a implicar los m\u00e1s diversos elementos de la vida y subsistencia diaria.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u2015Relaci\u00f3n institucional-social: Es en este nivel donde se jugar\u00e1n una relativa consolidaci\u00f3n de posiciones que el movimiento popular vaya adquiriendo, en este caso, a trav\u00e9s de los cabildos y plebiscitos. No sabemos bien c\u00f3mo decantar\u00e1 la s\u00edntesis de los diversos cabildos, y si \u00e9stos tendr\u00e1n una utilidad vinculante e institucional. Primeramente, est\u00e1 la opci\u00f3n de que estos resultados no deban sintetizarse mediante las instituciones, sino por la sociedad civil misma, en un sentido auton\u00f3mico. En segundo lugar, habi\u00e9ndose fijado los plebiscitos comunales (considerando los traspi\u00e9s que ha habido entremedio con la cancelaci\u00f3n de los mismos, para luego ratificarlos la Asociaci\u00f3n Chilena de Municipalidades a nivel nacional), los cabildos ser\u00e1n una importante instancia para convocar, difundir y explicar la necesidad de nueva constituci\u00f3n y c\u00f3mo se realizar\u00eda la posible Asamblea Constituyente (en adelante \u00abAC\u00bb). En el contexto que esto sea un hecho, y en una temporalidad de mediano plazo, los cabildos (y la s\u00edntesis alcanzada como insumo primario) deber\u00edan tener un rol fundamental a la hora de tener incidencia sobre la manera de construirse el proceso territorial constituyente vinculado a la elecci\u00f3n de representantes para la AC. Los cabildos territoriales deben ser la base del proceso constituyente para que dote de contenido la discusi\u00f3n en todo el proceso constituyente, y dado que \u00e9ste tardar\u00e1 un tiempo en comenzar (en el nivel institucional y vinculante), la sociedad organizada deber\u00e1 mantener en vigencia la organizaci\u00f3n social de sus espacios, de modo que para cuando llegue el momento institucional y jur\u00eddico de la AC, el pueblo movilizado haya logrado un m\u00ednimo de organizaci\u00f3n social y discusi\u00f3n pol\u00edtica sobre el pa\u00eds que los pueblos de Chile necesitan. En consecuencia, la movilizaci\u00f3n social y la energ\u00eda puesta en ella deben, sin dejar de movilizarse en cuanto protesta, ir consolidando paso a paso nuevas o actuales din\u00e1micas y espacios de organizaci\u00f3n social y popular, reconstruyendo o fortaleciendo, paso a paso, ese tejido social tan alica\u00eddo y diagnosticado en diversas instancias y por variados analistas sociales.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u2015Identidad plurinacional: Es sabido que Chile tiene una realidad plurinacional. Es un territorio habitado por naciones y comunidades originarias ancestrales. Es reconocida la dominaci\u00f3n militar y cultural del Estado chileno sobre las comunidades y naciones originarias. Pero hoy en d\u00eda, esa identidad plurinacional subalterna de los sectores populares del pa\u00eds ha aflorado como nunca antes. Ha dado una batalla por los s\u00edmbolos de las identidades del territorio nacional, ya sea en marchas donde las comunidades mapuches han asistido; cientos de banderas mapuches por todo Chile que son alzadas por la poblaci\u00f3n mestiza, produci\u00e9ndose derrocamientos de estatuas de una oligarqu\u00eda colonialista. Hay una identidad plurinacional que aflora con fuerza para erigirse como la identidad oficial de un nuevo Estado-Naci\u00f3n plurinacional. Esto nos llevar\u00e1 inevitablemente a pensar un modelo de Estado futuro, descentralizado, auton\u00f3mico o federado, donde los pueblos originarios al menos puedan contar con autonom\u00eda territorial, administrativa y econ\u00f3mica, para as\u00ed gestionar con mayor propiedad los territorios que les han sido propios desde tiempos inmemoriales. Esta tem\u00e1tica ser\u00e1 de fundamental discusi\u00f3n, ya que si no se aborda como debiera, podr\u00eda suceder que la conflictividad, al menos con los mapuche, pueda agravarse en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos. El Estado policial y militar presente en sus comunidades ha tensionado a tal punto las relaciones que, en el contexto del estallido social, el pueblo mapuche no ser\u00e1 mero espectador y llevar\u00e1 a cabo acciones que tiendan a tensionar la unidad central del Estado-Naci\u00f3n chileno. Entendemos que el pueblo mapuche tiene su planteamiento de autonom\u00eda y autodeterminaci\u00f3n, en el que se busca puedan ejercer dominio pol\u00edtico, econ\u00f3mico y territorial de un espacio determinado. No es nuestra pretensi\u00f3n comentar en mayor profundidad sobre cu\u00e1les son las visiones del pueblo mapuche sobre esta autonom\u00eda, ya que les corresponder\u00e1 a ellos ejercer ese derecho. Pero cabe la gran pregunta de c\u00f3mo se configurar\u00e1 la relaci\u00f3n de este nuevo Estado con el resto de pueblos originarios, si acaso el mismo nivel de autonom\u00eda corresponder\u00e1 para cada una de aquellas comunidades, o si se los entender\u00e1 como comunidades pol\u00edticas distintas y complementarias dentro del territorio nacional.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong><em>Conclusiones <\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Partimos de la base de que el Estado-Naci\u00f3n en Chile se ha construido desde una crisis permanente desde el inicio mismo de la Rep\u00fablica, heredando adem\u00e1s una articulaci\u00f3n supraestructural del aparato estatal hacendal y su burocratizaci\u00f3n, tendiente a la centralizaci\u00f3n del poder y al impedimento de autonom\u00edas locales. A su vez, ha subsumido en acuerdos a distintas \u00e9lites en pos de una gobernanza pol\u00edtica y econ\u00f3mica, sin descartar, en \u00faltima instancia, el uso de las armas para dirimir problemas internos entre ellos. Planteamos que hist\u00f3ricamente el Estado fue ampliando sus consensos y pactos sociales, delimitando sus caracter\u00edsticas a la conflictividad interna como mecanismo de articulaci\u00f3n de intereses o a una variante peticionista y asistencialista del mismo, como mediaci\u00f3n de grupos de intereses nuevos, aunque sin cambiar su rol en el aparato centro-periferia del capital extranjero. El Estado-Naci\u00f3n que se convirti\u00f3, como bien se\u00f1ala Ra\u00fal Prada Alcoreza, en un edificio inacabado donde distintos grupos chocaban en la intensi\u00f3n de habitar dicha propiedad, y donde se generaban disputas, alianzas, enfrentamientos, asaltos intempestivos de vanguardias y dirigencias. Finalmente, y luego de una crisis socio-pol\u00edtica de aquel Estado-Naci\u00f3n que, surgido de la guerra de independencia y modificado a lo largo de nuestra historia del siglo XIX y XX, fue reemplazado por la tiran\u00eda militar de 1973-1989 para luego erigirse en uno de caracter\u00edsticas neoliberales; es decir, subsidiario y garante de la libertad de empresa, buscando adem\u00e1s eliminar el conflicto interno, reemplazando por una modernidad tecnocr\u00e1tica-economicista de la voluntad colectiva. Lo que colapsa durante la \u00faltima d\u00e9cada es un Estado-Naci\u00f3n hacendal, colonialista, patriarcal, autoritario, centralista y tecnocr\u00e1tico, que est\u00e1 originalmente construido al alero de una econom\u00eda neoliberal que est\u00e1 en crisis en todo el mundo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En efecto, estos son tiempos de una crisis planetaria de la civilizaci\u00f3n mundializada, y sus principales contradicciones son la relaci\u00f3n de explotaci\u00f3n entre el humano y la naturaleza y la del humano por el humano, entendidas como equilibrio bi\u00f3tico y sist\u00e9mico de un conjunto completo de elementos. No obstante, cada regi\u00f3n y pa\u00eds expresa su crisis en t\u00e9rminos socio-hist\u00f3ricos y particulares.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En efecto, surge la oportunidad en este nuevo proyecto hist\u00f3rico de las voluntades colectivas, como dir\u00eda Lechner, de generar uno que represente al Chile del Siglo XXI, un Chile diverso, plurinacional, antipatriarcal, comunitario y que respete las autonom\u00edas de cada territorio. Que empieza con la articulaci\u00f3n de nuevas organizaciones durante los a\u00f1os (2001-2006), sigue con la apelaci\u00f3n e impugnaci\u00f3n al modelo econ\u00f3mico durante los a\u00f1os (2007-2015), para terminar en la crisis de la estructura misma del Estado-Naci\u00f3n (2018-2020).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que se hace necesario seguir profundizando en otras aristas que son importantes en el an\u00e1lisis. Creemos, por ejemplo, que el proceso de impugnaci\u00f3n mapuche al Estado de Chile (1990-2019) o la impugnaci\u00f3n feminista (2007-2019), son aristas necesarias, as\u00ed como tambi\u00e9n la relaci\u00f3n FF.AA. y sociedad civil, pues hay que tener presente que en los dos \u00faltimos pactos socio-constitucionales (1924-1925 y 1975-1980), las fuerzas armadas jugaron un papel activo en la configuraci\u00f3n del nuevo orden. En 1924 fueron esenciales para la incorporaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda al pacto social, y en 1980 todo lo contrario, legitimando un nuevo pacto socio-constitucional que coartaba la participaci\u00f3n popular en el orden institucional. Por ello, cabe preguntarse qu\u00e9 rol tendr\u00e1n las FF.AA en los inicios del siglo XXI en el contexto de transformaci\u00f3n del Estado nacional, atendiendo que en su historia han sido centrales en las configuraciones de los nuevos pactos sociales y constitucionales, considerando que sus escuelas matrices est\u00e1n seccionadas por clases sociales \u00bfCu\u00e1l es la relaci\u00f3n pueblo &#8211; fuerzas armadas? \u00bfPor qu\u00e9 la divisi\u00f3n de clases dentro del ej\u00e9rcito se acepta como algo natural? \u00bfCu\u00e1les son sus consecuencias? \u00bfCu\u00e1l es la relaci\u00f3n de los altos mandos de las FF.AA con aquellos que son los due\u00f1os del gran capital?, y en consecuencia, \u00bfExiste una implicaci\u00f3n de una clase social en la conducci\u00f3n pol\u00edtica, militar y econ\u00f3mica de un modelo social y un tipo de Estado-Naci\u00f3n? Por ello es indispensable pensar aquellos nudos con mayor profundidad en posteriores escritos.<\/p>\n<p><\/p>\n<h6>*Esta es la tercera parte, y final, en que fue dividido el texto \u00abGenealog\u00eda de una crisis\u00bb.<br \/>\nSi quieres revisar la primera parte, haz click\u00a0<a href=\"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/2020\/01\/17\/genealogia-de-una-crisis-parte-i\/\">aqui<\/a>.<br \/>\nSi quieres revisar la segunda parte, haz click <a href=\"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/2020\/01\/20\/genealogia-de-una-crisis-parte-ii\/\">aqu\u00ed<\/a>.<\/h6>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto escrito por Cristi\u00e1n Cepeda-Oropesa, Ricardo P\u00e9rez-Abarca, Silvio Reyes-Rolla E) 2014 al 2017. 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