{"id":11028,"date":"2020-02-15T17:47:30","date_gmt":"2020-02-15T17:47:30","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=11028"},"modified":"2024-01-23T14:07:51","modified_gmt":"2024-01-23T14:07:51","slug":"parasitos-los-olores-de-la-casa-que-estalla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2020\/02\/15\/parasitos-los-olores-de-la-casa-que-estalla\/","title":{"rendered":"Par\u00e1sitos. Los olores de la casa que estalla."},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u201cLas puertas y ventanas se colocan en las paredes de la casa<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Pero es el espacio vac\u00edo lo que da habitabilidad al hogar.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Lo que existe puede poseerse;<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Lo que no existe s\u00f3lo cumple una funci\u00f3n\u201d<\/h6>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Tao Te Ching<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>I. La Casa<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Algo aleg\u00f3rico tienen las historias que transcurren en casas. Entre las cuatro paredes del hogar pareciera como si un universo trepidara desde los cimientos. Durante un tiempo \u201cLa Casa\u201d fue el t\u00edtulo provisorio que tuvo <em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em>. Y un cuento como <em>Casa Tomada<\/em> de Cort\u00e1zar, consigue en pocas p\u00e1ginas meter a empellones al lector en esa atm\u00f3sfera saturada de signos at\u00e1vicos -para, enseguida, echarlo a patadas de su sofocante recinto-. En <em>La po\u00e9tica del espacio Gast\u00f3n Bachelard <\/em>teoriza sobre los significados que adquiere cada uno de las habitaciones que conforman su armaz\u00f3n. Ya sea el \u00e1tico enso\u00f1ado, proyectado hacia el cielo o el s\u00f3tano h\u00famedo y desolado del inconsciente, la casa nos habla a trav\u00e9s de im\u00e1genes sobre las formas que habitan nuestra cabeza. Esa clave aleg\u00f3rica est\u00e1 presente en <em>Par\u00e1sitos<\/em>. La pel\u00edcula coreana, que transcurre en una lujosa casa construida por un arquitecto famoso, aprovecha el espacio para narrar una de las mejores s\u00e1tiras sociales filmadas desde el <em>\u00c1ngel Exterminador<\/em> de Bu\u00f1uel (otra pel\u00edcula que corre el cerrojo de la puerta para presentar a sus personajes).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Uno de los m\u00e9ritos del film es que ajusta el mundo representado a un siglo XXI dividido por desigualdades de clase tan profundas como arraigadas, sumido en un modelo econ\u00f3mico terciarizado y lleno de dispositivos m\u00f3viles cuya principal funci\u00f3n parece ser promover la pertenencia no conflictiva a comunidades virtuales. Esta combinaci\u00f3n de elementos presentes en la cotidianidad globalizada se expresa desde los primeros fotogramas de la pel\u00edcula. Est\u00e1 en la familia apretada en un rinc\u00f3n del ba\u00f1o para colgarse a una red de wi-fi o en el personaje del padre mirando atento las instrucciones de un tutorial de youtube para doblar cajas de pizza. As\u00ed, el director Bong Joon-ho consigue, en su obra m\u00e1s importante hasta la fecha, que la distop\u00eda no requiera del recurso del porvenir en su b\u00fasqueda del escenario aciago. <em>Par\u00e1sito<\/em> del 2019 -el a\u00f1o indeleble- porta una epifan\u00eda imposible de rebatir en los tiempos que corren. A saber: el capitalismo es por s\u00ed solo la consumaci\u00f3n del paisaje dist\u00f3pico. Y hace siglos vivimos y morimos, aunque a veces nos parezca que solo hacemos lo \u00faltimo, dentro de su funesta \u00f3rbita.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>II. Esto que estalla <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Esta casa que hemos compartido durante tantos a\u00f1os<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">es bajita como el suelo y tan alta o m\u00e1s que el cielo,<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">pero, estad vigilantes<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">porque al menor descuido confundir\u00e9is las se\u00f1ales de ruta<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">y de esta vida al fin, habr\u00e9is perdido toda esperanza.<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Juan Luis Mart\u00ednez<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0<\/h6>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es eso que yace oculto en el subterr\u00e1neo de la enorme casa del arquitecto? O, interrogado desde otro oriente \u00bfQu\u00e9 es lo que duerme sepultado bajo las obras del estadio ol\u00edmpico de Neo Tokyo esperando romper \u201cel normal funcionamiento\u201d de la ciudad en pedazos? \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 apunto de despertar de un estruendoso y monumental estallido? Una hip\u00f3tesis es que detr\u00e1s de esas im\u00e1genes en las que aquello que est\u00e1 abajo emerge con fuerza a la superficie, despunta una met\u00e1fora latente acerca de la inequidad inherente al sistema. Una injusticia estructural cuyos promotores conf\u00edan podr\u00e1 ser reprimida por la ilusi\u00f3n de un consumo libidinalmente ilimitado, pero materialmente restringido.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cTodo es tan metaf\u00f3rico\u201d, repite ensimismado el hijo de la miserable famila que protagoniza <em>Par\u00e1sitos<\/em>. La primera vez lo hace cargando en los brazos la pesada roca que promete traer la prosperidad material a la familia. Pero esa piedra se le pegar\u00e1 al pecho como un chinche y cuando intente deshacerse de ella le romper\u00e1 la cabeza y el coraz\u00f3n. El peso ciego de ese s\u00edmbolo ominoso es el que terminar\u00e1 por liberar lo que permanece enterrado en el s\u00f3tano social. Al final, se desencadenar\u00e1 la tragedia y las apariencias que sostienen la aguda divisi\u00f3n de clases exhibir\u00e1 su desquisiante inervaci\u00f3n. Para el momento en que empiecen los cr\u00e9ditos la s\u00e1tira nos habr\u00e1 dejado una lapidaria lecci\u00f3n pivotando en la pupila: el capitalismo no posee h\u00e9roes y, por m\u00e1s que su imaginario est\u00e9 plagado de ellos, en el fondo, esconde una perniciosa herencia de dolor y locura. Al igual que <em>El Guas\u00f3n,<\/em> <em>Par\u00e1sito <\/em>termina por echar por el suelo el relato de la supuesta cordura que sostiene en vilo el sistema dominante.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Tetsuo toma por asalto la ciudad. Desgarra la cortina roja de una tienda destruida y, at\u00e1ndosela al cuello, se encamina a su encuentro con Akira. La capa ra\u00edda se\u00f1ala el implacable avance de su tranco por la ciudad militarizada y, a la vez, representa un mordaz ant\u00eddoto contra la figura del s\u00faper h\u00e9roe en la cultura popular.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0III.\u00a0<\/strong><strong>Pestilencia y fantasma <\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u201cEl olor a pobre puede distinguirse. Es un olor como de una humedad permanente. Como de una humedad que viniese desde la m\u00e9dula de los huesos mismos y que fuese atravesando todo hacia arriba. Es un olor de flemas eternas que nacen en pulmones criados en el fr\u00edo. Es un olor de perdida de autoestima, es un olor que lo impregna todo, y as\u00ed tambi\u00e9n el perro de una casa pobre ser\u00e1 un perro con olor a pobre. Tambi\u00e9n se sentir\u00e1 ese olor en las murallas de la casa misma. En las maderas resecas podr\u00e1 olerse.\u201d<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Luis Barrales.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0<\/h6>\n<p>Una noche el fantasma sube al sal\u00f3n de la casa (la segunda vez, lo har\u00e1 a plena luz de d\u00eda y su aparici\u00f3n desatar\u00e1 una delirante debacle). Viene desde el subsuelo arrastrando una amarga ristra de cadenas. Si alguien inquiriese su procedencia habr\u00eda que contestar que se trata del alma en pena de los desarraigados. Trae consigo desesperaci\u00f3n mas no desesperanza -siempre y cuando escuchemos el sentido de la letan\u00eda que pronuncia-. Apenas asome su inquietante silueta, el ni\u00f1o caer\u00e1 fulminado por violentas convulsiones. Como el fantasma que recorre Europa al comienzo del Manifiesto comunista, la intempestiva presencia del espectro llega a romper la calma aparente sobre la que reposan los basamentos de la desigualdad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Encima de la fantasmagor\u00eda que bulle bajo la lujosa casa del capitalismo global, existe un espect\u00e1culo montado a partir de la apariencia y la ilusi\u00f3n. En este entramado cada quien representa un rol determinado dentro de una jerarqu\u00eda dictada por una escala social cuyos pelda\u00f1os permanecen podridos. La familia pobre, por ejemplo, debe fingir a trav\u00e9s de artima\u00f1as una posici\u00f3n y unos est\u00e1ndares que satisfagan la expectativa de sus empleadores. Poco importa que cada uno de sus miembros est\u00e9 perfectamente cualificado para desempe\u00f1ar sus funciones, pues la familia rica necesita performar el estatus social al que pertenece. El infante es, en ese sentido, el personaje que reproduce esta impostura aprendida de forma mec\u00e1nica. Extremadamente consentido, Da-song \u00a0es, en su calidad de hijo var\u00f3n, no tan s\u00f3lo el heredero de la fortuna del padre, sino tambi\u00e9n quien carga con la sucesi\u00f3n del prestigio familiar. Por eso ya aprendi\u00f3 a aparentar ser un precoz genio art\u00edstico y ser\u00e1 el primero en descubrir el olor \u201ca trapo hervido\u201d que impregna a la familia de impostores. Obsesionado con los indios, como si le atrajese el fantasma de los pueblos masacrados en la epopeya colonial estadounidense, sus pinturas expresan la desasosegante desfiguraci\u00f3n de un mundo dividido en un holgado arriba y un estrecho abajo. Para cuando el cl\u00edmax de la pel\u00edcula golpee al espectador con su secuencia final, la f\u00e1bula con dientes que es la s\u00e1tira nos habr\u00e1 calado el colmillo con una filosa moraleja: la raz\u00f3n capitalista solo puede ser desquiciante. La segunda vez que el fantasma lo visite, el ni\u00f1o caer\u00e1 inconsciente al suelo. Y de nada valdr\u00e1 taparse la nariz ante el hedor de su presencia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hoy, voy a salir a buscar<\/p>\n<p>Todo lo que quiero<\/p>\n<p>Voy a derrumbar<\/p>\n<p>Mi casa y a empezar de nuevo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El Mat\u00f3 un policia motorizado<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cTodo es tan metaf\u00f3rico\u201d, repite ensimismado el hijo de la miserable famila que protagoniza Par\u00e1sitos. La primera vez lo hace cargando en los brazos la pesada roca que promete traer la prosperidad material a la familia. 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