{"id":11064,"date":"2020-03-12T03:12:31","date_gmt":"2020-03-12T03:12:31","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=11064"},"modified":"2020-03-12T20:52:46","modified_gmt":"2020-03-12T20:52:46","slug":"de-pedagogias-cotidianas-y-revueltas-feministas-poniendo-la-vida-en-el-centro-en-serie-documental-emancipadas-de-sinoptico-audiovisual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2020\/03\/12\/de-pedagogias-cotidianas-y-revueltas-feministas-poniendo-la-vida-en-el-centro-en-serie-documental-emancipadas-de-sinoptico-audiovisual\/","title":{"rendered":"De pedagog\u00edas cotidianas y revueltas feministas: poniendo la vida en el centro, en serie documental Emancipadas de Sin\u00f3ptico audiovisual"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><em>Veremos (\u2026) a mujeres que hacen cosas juntas: caminan el barrio, viajan lejos para encontrarse, marchan la ciudad poniendo el cuerpo, se visitan (\u2026), se mudan o truecan cosas (\u2026). Todas met\u00e1foras de mujeres viajeras con pedagog\u00edas itinerantes. <\/em><\/h6>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Alonso y D\u00edaz.<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hace tan s\u00f3lo una semana, el 1 de marzo, muri\u00f3 Graciela Alonso, activista argentina fundadora de la Revuelta Feminista de Neuqu\u00e9n y profesora dedicada a la formaci\u00f3n docente en la Universidad de Comahue. Y hace unos d\u00edas mi amiga Andrea me pidi\u00f3 escribir un texto sobre la serie documental <em>Emancipadas<\/em> y nuestros activismos. Atravesada por la tristeza de la muerte de la maestra que fue Graciela, movilizada por sus reflexiones y conmocionada con las mujeres de campo, desierto, cerro y mar (as\u00ed se llaman los 4 cap\u00edtulos que conforman la serie) escrib\u00ed este texto.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Corr\u00eda el a\u00f1o 2012 y era yo una \u201creci\u00e9n llegada\u201d a la ciudad de Buenos Aires. A las pocas semanas, tuve la suerte de conocer a unas amigas feministas de una amiga chilena en com\u00fan, que les encarg\u00f3 acogerme. Por ellas supe de la Librer\u00eda de las Mujeres. Obsesionada con encontrar bibliograf\u00eda que reuniese pedagog\u00eda y feminismo (y no sobre enfoque de g\u00e9nero en educaci\u00f3n, mucho m\u00e1s en boga en ese tiempo y a\u00fan hoy), pregunt\u00e9 a la mujer que atend\u00eda, qu\u00e9 libros ten\u00eda en esa l\u00ednea. \u201cPoco, muy poco\u201d me respondi\u00f3\u2026 a\u00fan as\u00ed me indic\u00f3 unos cuantos libros en una estanter\u00eda. Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n el t\u00edtulo de uno que parec\u00eda antiguo, se llamaba <em>Hacia una pedagog\u00eda de las experiencias de las mujeres<\/em><strong>. <\/strong>Ahora que lo pienso no lo es tanto, es de 2002, sin embargo, se escribi\u00f3 en un tiempo -casi 20 a\u00f1os atr\u00e1s- en que nombrarse profesora y feminista y pretender ligar pedagog\u00eda y feminismo ten\u00eda implicaciones diferentes a las que hoy tiene esa enunciaci\u00f3n, este posicionamiento. Si hoy sigue siendo dif\u00edcil enunciarse feminista en ciertos contextos laborales, imag\u00ednense para las profesoras 18 a\u00f1os atr\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ese libro que lleg\u00f3 a m\u00ed por casualidad (o sincron\u00eda), marc\u00f3 un hito en mi biograf\u00eda pedag\u00f3gica, al darle palabra y sentido a sensaciones e ideas que ven\u00edamos susurr\u00e1ndonos entre amigas con las que compart\u00ed el aula de la universidad en que nos formamos para ser docentes. Transcribo una de ellas, para m\u00ed la principal, y que es una provocaci\u00f3n al campo educativo: es necesario \u201cdesinstalar la idea de escuela como sin\u00f3nimo de pedagog\u00eda\u201d, \u00a0escrito por Graciela Alonso y Ra\u00fal D\u00edaz con colaboraciones de <a href=\"https:\/\/issuu.com\/comunicacion.popova\/docs\/la_intimidad_del_procedimiento_para\">Valeria Flores<\/a> (hoy val flores con min\u00fascula), Ruth Zurbriggen, Alejandra Rodr\u00edguez y Laura Mombello, \u201cHacia una pedagog\u00eda de las experiencias de las mujeres\u201d es un libro que incita a no pensar la pedagog\u00eda amurallada por la escuela, a no circunscribir lo pedag\u00f3gico a lo escolar, a \u201cno hacer pedagog\u00eda para la escuela\u201d (flores, 2017, p.11). Los espacios que en este libro se consideran y resignifican como educativos, son lugares que han sido levantados por mujeres organizadas que buscan y rebuscan estrategias para sostener la vida. En dichos espacios, las posiciones que enmarcan a la pedagog\u00eda escolarizada est\u00e1n ausentes: no hay escuela, no hay profesores, no hay sala de clases, no hay burocracia, no hay certificaci\u00f3n, no hay competencia, no hay domesticaci\u00f3n. No hay nada de eso y sin embargo est\u00e1n llenos de experiencias de aprendizaje movilizadoras, vivificantes, transformadoras; de pedagog\u00edas cotidianas que se van hilvanando en el proceso de colectivizar las experiencias vividas y organizarse pol\u00edticamente. De esas subversiones que las mujeres despliegan cotidianamente y que se amplifican cuando se reconocen en otras y se animan juntas a organizarse, de la colectivizaci\u00f3n de esas experiencias surgen unas pedagog\u00edas: una pedagog\u00eda de la lucha, una pedagog\u00eda contra el supuesto destino, una pedagog\u00eda de la amistad y del erotismo entre mujeres, una pedagog\u00eda del cuidado de s\u00ed y de compartir los cuidados, una pedagog\u00eda de viajes, una pedagog\u00eda de encuentros, una pedagog\u00eda de tomar la palabra y de decir aqu\u00e9llo que nos ha sido negado\u2026<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La noticia de la muerte de Graciela me hizo volver a ella, a sus textos. Con ese tel\u00f3n de fondo no pude sino mirar los pasajes de vidas que se re\u00fanen en <em>Emancipadas<\/em> como pedagog\u00edas\u2026 Las pedagog\u00edas de des-aprender el heteropatriarcado capitalista y colonial como pulsi\u00f3n de vida.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En <em>Emancipadas<\/em>, Do\u00f1as (la may\u00fascula es a prop\u00f3sito) de 70 a\u00f1os y m\u00e1s (y tambi\u00e9n de menos) conformaron en Rinconada de Parral (sexta regi\u00f3n), el Club de Adultas Mayores Las Violetas. A ellas acompa\u00f1amos en el cap\u00edtulo \u201cMujeres de campo\u201d. La se\u00f1ora Sonia, su presidenta, lo es hace 18 a\u00f1os as\u00ed que este centro social tiene lo mismo que ella o m\u00e1s. Las Violetas se juntan, salen de casa, cuidan sus animales, cultivan, siembran flores, cuidan de s\u00ed mismas, componen, cantan, act\u00faan, viajan, aman la vida. \u201cSoy una mujer de amor\u201d, dice Sonia. Las mujeres de campo santig\u00fcan, curan el mal de ojo, sacan el empacho, curan las wawas. Cultivan yerbas y nos ense\u00f1an su poder de sanaci\u00f3n. Vestidas de morado ejercitan su cuerpo con la misma concentraci\u00f3n con la que llevan adelante pr\u00e1cticas de econom\u00eda feminista: la rifa de los huevos, la gesti\u00f3n colectiva de la once del d\u00eda de reuni\u00f3n. Sus historias de amistad longeva e \u00edntima nos recuerdan que amar y amarnos es pol\u00edtico, que espejearnos, resonar en las vivencias de la otra, acompa\u00f1arnos, cuidarnos en la enfermedad, re\u00edrnos, re\u00edrnos mucho juntas, tambi\u00e9n lo es. Pedagog\u00eda de la risa y pedagog\u00eda del canto que circulan entre generaciones, pues ellas cantan y r\u00eden con sus nietas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De las mujeres de campo aprendemos que son gestos cotidianos lo que van dando forma al tejido micropol\u00edtico de las desobediencias que les\/nos abren las puertas del estoy conmigo misma: perder los f\u00f3sforos todos los d\u00edas para salir a dar una vuelta en la noche y estar sola, es una de esas subversiones imperceptibles, pero gigantes.<\/p>\n<p>En \u201cMujeres de desierto\u201d asistimos a la pedagog\u00eda de la vida en el centro, de las y los ancestros, de la comunidad, de la defensa del territorio, de la trashumancia, del silencio del desierto. La Comunidad Colla Pai-Ote es dirigida por Ercilia, la protagonista de este cap\u00edtulo. Criancera, la vemos todo el tiempo rodeada de cabras, de perros con nombres de personajes famosos de la televisi\u00f3n que la acompa\u00f1an en sus recorridos. Hacer queso de cabra, esquilar su lana, hilarla, tejer. Pedagog\u00eda del telar que Ercilia intenta traspasar a sus nietas y nietos. La vida cotidiana de Ercilia gira en torno a la pachamama y sus ritmos, devenir que se ve interrumpido por los recuerdos de la dictadura y la postdictadura. Su memoria valiente no olvida que fueron los gobiernos concertacionistas los que institucionalizaron el despojo extractivista-capitalista que hoy amenaza, m\u00e1s que nunca, a la comunidad y a la vida <em>del<\/em> territorio. As\u00ed, vemos a Ercilia y a otros representantes de Pai-Ote luchando, poniendo su cuerpo en la lucha, contra la megaminer\u00eda y la expoliaci\u00f3n del agua.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Igual que en \u201cMujeres de campo\u201d, en este cap\u00edtulo palpamos los hilos invisibles que se tejen entre distintas generaciones de mujeres: en un pasaje hermoso, mientras Ercilia dirige una ceremonia a la Pachamama, una ni\u00f1a de la comunidad reprende a un ni\u00f1o por no seguir con sus manos el pulso colectivo. Interpreto este gesto como una muestra sutil de esos hilos intergeneracionales y de las infinitas dimensiones y formas en que las mujeres sostienen la vida de la comunidad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u201cMujeres unidas por el Mar\u201d es el nombre de la agrupaci\u00f3n que protagoniza el cap\u00edtulo de nombre casi hom\u00f3nimo. En Arica, seis mujeres cuyas vidas giran en torno al mar desde su infancia, a\u00fan no realizan el sue\u00f1o de tener juntas un patio de comida, sin embargo, acompa\u00f1adas por la otra, cada una ha logrado sostener su econom\u00eda sin depender de ning\u00fan hombre: \u201cEllos nos cortaban las manos\u201d y \u201cnos explotaban a la vez\u201d, dice Mar\u00eda. Separada de su primer marido, logr\u00f3 levantarse a s\u00ed misma con la ayuda de sus compa\u00f1eras qui\u00e9nes le repet\u00edan \u201cNo vuelvas atr\u00e1s\u201d. Despues de no tener ni\u2019 pa comer, ahora tiene un puesto en el puerto cuya especialidad son los sandwich de pescado. Lo que gana con su negocio le permite tomar decisiones para ella misma y sus hijos y eso le llena el coraz\u00f3n. Su puesto es adem\u00e1s la sede de reuniones de la agrupaci\u00f3n y un lugar donde sus compa\u00f1eras pueden ir a recibir un regaloneo rico de Mar\u00eda, que hace\u00a0 magia con la comida. Para Marianella \u201cel mar es todo\u201d, es su fortaleza. De las seis, es la \u00fanica que pesca. Par\u00f3 su casa gracias a la venta de lo que el mar provee\u2026 Este cap\u00edtulo es el de la pedagog\u00eda de caminar hacia la construcci\u00f3n de la autonom\u00eda econ\u00f3mica, de mantener viva la memoria de las mujeres que lucharon antes que nosotras para que hoy tengamos la fuerza que tenemos, del \u201cahora tomo mis propias decisiones\u201d, del \u201c\u00a1A morir juntas!\u201d dando cara contra el machismo del puerto.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Luego del megaincendio de 2014 que afect\u00f3 a los cerros\u00a0La Cruz, El Litre,\u00a0Las Ca\u00f1as\u00a0y Merced de Valpara\u00edso, mujeres de Las Ca\u00f1as decidieron conformar -hace tres a\u00f1os- un centro de madres. \u201cLo pasamos re mal, pero ahora estamos bien\u201d dice una de ellas, con esa buena cara al mal tiempo de las mujeres grandes y de vidas duras, como las que protagonizan el cap\u00edtulo \u201cMujeres de Cerro\u201d. Desde entonces todas esperan \u201cque llegue luego el lunes\u201d para estar juntas otras vez. Cantan karaoke, celebran, hacen chistes cochinos y se r\u00eden de ellos a carcajadas. Tejen, cosen, pintan muros, escriben d\u00e9cimas, cultivan plantas, porque las plantas, para ellas, son sin\u00f3nimo de amor. Comparten recuerdos de cuando eran ni\u00f1as y no las dejaban ir a la escuela por ser mujeres: \u201cSi es que, se aprend\u00eda a leer y escribir\u201d. Colectivizan reflexiones sobre \u201cc\u00f3mo viv\u00edan antes el amor\u201d cuando \u201ctodo era pecado\u201d, cuando casarse era pasar la vida sirvi\u00e9ndole a un hombre. Nuevamente asistimos a la pedagog\u00eda de la amistad entre mujeres y de las econom\u00edas feministas: de jovencita, una de ellas logr\u00f3 emanciparse de la violencia de su esposo gracias a una amiga que no solamente le dijo \u201cno puedes seguir as\u00ed\u201d, sino que adem\u00e1s le ofreci\u00f3 una pieza donde vivir. Hago este \u00e9nfasis porque son esos gestos concretos, materiales, orientados a resolver lo b\u00e1sico -techo, comida, agua, salud, etc.- y el tejido de redes que nos permiten ir creciendo en autonom\u00eda, los que configuran aquello que llamamos \u00e9tica del cuidado y econom\u00eda feminista.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De la multiplicidad de posibles extractos maravillosos que nos regala esta serie documental, me quiero quedar con algo que cuenta Elena en este cap\u00edtulo \u201cMujeres de Cerro\u201d:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cmi padre era comerciante y \u00e9l se levantaba, me acuerdo, como a las tres de la ma\u00f1ana y mi mam\u00e1 se levantaba a atenderlo a esa hora. Le serv\u00eda el desayuno, de ah\u00ed preparaba el almuerzo ella. Entonces, yo cuando escuchaba a mi mam\u00e1, chiquitita, yo estaba ni\u00f1a, yo dec\u00eda, yo nunca-nunca\u2026 cuando yo me case -si me llego a casar- nunca voy a hacer eso. Nunca voy a levantarme tan temprano a servirle a un hombre\u201d.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Desde muy ni\u00f1a Elena fue planeando su fuga del machismo en el que creci\u00f3. Son estos gestos cotidianos los que construyen el tejido micropol\u00edtico de la emancipaci\u00f3n de las mujeres. De ese mismo \u201chilado fino\u201d, &#8211; [1]Pongo esta idea entre comillas porque estoy haciendo eco del hilar fino al que nos convocan las compa\u00f1eras feministas comunitarias aymaras bolivianas.- est\u00e1 hecha esta serie.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Su directora Dubi Cano y todo el equipo de Sin\u00f3ptico Audiovisual (Luc\u00eda P\u00e9rez, Jessica Bruna, Ver\u00f3nica Garay, Kamila V\u00e9liz, Marietta de Vicenzi, Heidi Valenzuela, Luisina Jacinto, Andrea Salazar, Ver\u00f3nica Garay), ponen el foco en los detalles de las historias de las mujeres y de sus paisajes; se detienen en las luces y las sombras que proyectan las casas o los animales sobre la tierra, en el silbido del viento en el desierto, en la danza de los cuerpos y la sonrisa enorme de las mujeres del mar. A veces silenciosa, a veces etnogr\u00e1fica (hay pasajes en que sencillamente se muestra la din\u00e1mica entre las mujeres), esta es una serie documental bellamente pol\u00edtica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Emancipadas<\/em> hace visible un tejido que conecta a las mujeres -populares, de campo, de cerro, del desierto, ind\u00edgenas, del mar, trabajadoras- intergeneracionalmente. Hace visible esa gran trama que conecta todos los gestos de las ni\u00f1as que fuimos, las mujeres que nos antecedieron, cada una de nosotras, las ni\u00f1as de hoy y las mujeres que vendr\u00e1n, han ido y seguir\u00e1n urdiendo: esa trama silenciosa, minuciosa, milim\u00e9trica, plet\u00f3rica de diferentes formas de lucha \u00edntima y colectiva, sutil y tambi\u00e9n vociferante, porque nuestra vida encuentre cauces por los que fluir libre de machismo, violencia, despojo, colonialismo, abusos, lesbo y trans-odio&#8230; Una vida que valga la alegr\u00eda vivir.<\/p>\n<p>Leer en clave pedag\u00f3gica las experiencias de las mujeres que gracias a <em>Emancipadas <\/em>conocemos, leerlas con ternura, con deseo, con risa, con rabia como lo expresa Daniela Catrileo en <a href=\"http:\/\/laultimalinea.cl\/antes-de-escribir-leer\/\"><em>Antes de Escribir Leer<\/em><\/a><em>,<\/em> \u00a0es para m\u00ed un gesto pol\u00edtico feminista: Saberlas saberes es una confrontaci\u00f3n al lugar de no-saber que hist\u00f3ricamente la ciencia -petulante y pretenciosamente universal- le ha asignado a los saberes populares, de los pueblos ind\u00edgenas, de las mujeres campesinas, de las abuelas, de las mujeres negras. Es de esperar que en tiempos de insurgente revuelta, esta injusticia epist\u00e9mica -colonial, patriarcal, capitalista- que ha ubicado hist\u00f3ricamente a Europa (y a Estados Unidos), a la historia de los hombres y a las l\u00f3gicas extractivas y del despojo como las \u00fanicas coordenadas posibles de nuestra vida en sociedad, sea desactivada, desarmada, desmontada. La experiencia vivida de los pueblos de Abya Yala, de las mujeres ind\u00edgenas, de las mujeres negras, de las mujeres de <em>Emancipadas<\/em> nos muestra, una y otra vez, una trama muy diferente. Ellas encarnan -como muchas mujeres que habitan este territorio- la pedagog\u00eda de la \u201cecolog\u00eda de saberes\u201d de la que tanto ha hablado <a href=\"http:\/\/www.boaventuradesousasantos.pt\/media\/cuaderno%2018.pdf\">Boaventura de Sousa Santos<\/a>, es decir que es posible \u201ccompatibilizar la generaci\u00f3n de riqueza con el Vivir Bien y con la Madre Tierra\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Si la invitaci\u00f3n de la revuelta que estamos viviendo es a re-existir, que sea con la pedagog\u00eda de la organizaci\u00f3n entre mujeres, de la vida en el centro, del Vivir Bien, del transformarlo todo para construir la vida que so\u00f1amos, la de la Madre Tierra y la de las <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/210603659771058\/videos\/202314294450870\/\"><em>Emancipadas<\/em><\/a><em>.<\/em><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Emancipadas hace visible un tejido que conecta a las mujeres -populares, de campo, de cerro, del desierto, ind\u00edgenas, del mar, trabajadoras- intergeneracionalmente. Hace visible esa gran trama que conecta todos los gestos que las ni\u00f1as que fuimos, las mujeres que nos antecedieron, cada una de nosotras, las ni\u00f1as de hoy y las mujeres que vendr\u00e1n.<\/p>\n","protected":false},"author":242,"featured_media":11074,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[20],"tags":[1091,136,1997,2001,1998,1999,2000,1651],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-11064","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-yo-la-peor-de-todas","tag-cntv","tag-daniela-catrileo","tag-emancipadas","tag-leonora-beniscelli","tag-mujeres-del-campo","tag-mujeres-del-desierto","tag-mujeres-unidas-por-el-mar","tag-serie"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11064","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/242"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11064"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11064\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11074"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11064"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11064"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11064"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=11064"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=11064"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}