{"id":11298,"date":"2020-05-08T14:51:14","date_gmt":"2020-05-08T14:51:14","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=11298"},"modified":"2020-05-08T14:58:06","modified_gmt":"2020-05-08T14:58:06","slug":"virulencias-de-cuidado-de-la-revuelta-y-otros-contagios-reflexiones-hacia-una-septima-temporada-de-conversaciones-radiales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2020\/05\/08\/virulencias-de-cuidado-de-la-revuelta-y-otros-contagios-reflexiones-hacia-una-septima-temporada-de-conversaciones-radiales\/","title":{"rendered":"Virulencias de cuidado: De la revuelta y otros contagios. Reflexiones hacia una s\u00e9ptima temporada de conversaciones radiales"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong><em>Pandemia<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De forma intempestiva e imperceptible, lo que entend\u00edamos como vida humana en el planeta vio suspendida e interrumpida su normalidad por la aparici\u00f3n de una desconocida presencia mutante surgida a partir de un encuentro imprevisto para la infraestructura global de control y gesti\u00f3n de la cat\u00e1strofe del capital. Un encuentro tel\u00farico con una de las horrorosas huellas que deja al pasar el \u201cnormal funcionamiento\u201d de la m\u00e1quina extractiva y especuladora con que se produce el \u201cmodo de vida\u201d de nuestras democracias mundiales, pero que hoy hace intrusi\u00f3n, exponi\u00e9ndonos a una encrucijada que silenciosamente nos constituye, por lo tanto, nos paraliza, pero de la cual nadie puede hoy quedar indiferente: no es el virus, es la gesti\u00f3n neoliberal de nuestra siniestra normalidad la que colapsa hoy la vida humana y no-humana a nivel planetario.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El virus ha tenido un efecto catalizador de la normalidad del neoliberalismo en la que se ha inscrito como \u201cpandemia\u201d. Su intrusi\u00f3n imprevista ha logrado exponernos, antes que s\u00f3lo al miedo a morir de todas y todos sin diferencias, al horror sin ambig\u00fcedades de que la \u201clibertad\u201d y la \u201cdefensa de la vida\u201d de las democracias neoliberales se sostiene sobre la perversa distinci\u00f3n entre vidas dignas de ser protegidas y aquellas vidas expuestas a su sacrificio. Sin duda, un efecto que no s\u00f3lo logr\u00f3 \u201cdesambiguar\u201d la pat\u00e9tica de los discursos democr\u00e1ticos capitalistas como ya lo ven\u00eda despejando el neofascismo contempor\u00e1neo por medio de Bolsonaro, Pi\u00f1era o Trump; sino tambi\u00e9n acelerar los procesos por medio de los cu\u00e1les la guerra, la cacer\u00eda, la muerte de poblaciones enteras, como se\u00f1al\u00f3 Achille Mbembe, son democratizadas e incluso requeridas para mantener la normalidad del mercado y su riqueza.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No fue el virus el que hizo pedir al FMI bajar las pensiones por \u201cel riesgo de que la gente viva m\u00e1s de lo esperado\u201d mientras expand\u00eda el endeudamiento a pa\u00edses completos, el mismo que le permitir\u00e1 establecer las condiciones y el l\u00edmite de tiempo que puede llegar a serle posible vivir a la gente. Tampoco fue el virus el que le permiti\u00f3 aseverar al l\u00edder de la C\u00e1mara de Comercio de Santiago que \u201cno podemos matar toda la actividad econ\u00f3mica por salvar las vidas\u201d de los ciudadanos, mientras a nivel pa\u00eds se determina como una \u201csana\u201d pol\u00edtica de gesti\u00f3n econ\u00f3mica que las y los trabajadores \u201cacuerden\u201d su desempleo para defender a los empleadores de las p\u00e9rdidas econ\u00f3micas. Tampoco es el virus el que pone a Trump a incitar una guerra civil, liderada por bastiones supremacistas blancos, contra las pol\u00edticas de protecci\u00f3n, prevenci\u00f3n y confinamiento de algunos de los Estados federados luego de tener m\u00e1s de 150.000 muertos por contagio.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No es el virus el que determin\u00f3 que el 60% de los muertos por contagio en Estados Unidos sean latinos y afro americanos y el otro 40% en su mayor\u00eda blancos en condiciones de desprotecci\u00f3n m\u00e9dica y pobreza. No es el virus el que determin\u00f3 que Estados Unidos fuera el que ampliara a la fuerza a nivel global la idea de que la democracia y la libertad se alcanzan por medio de la privatizaci\u00f3n de los bienes comunes, el consumo sin l\u00edmites de los recursos no renovables y la guerra contra cualquier expresi\u00f3n \u00e9tica y pol\u00edtica que difiera de los intereses del modo de producci\u00f3n neoliberal. Si alguna duda cabe sobre los miles de muertos que hoy se multiplican a diario en el mundo es que la desprotecci\u00f3n a la que hemos sido arrojados es parte del engranaje fundamental del capital: la idea de una voluntad individual a la cual hoy los Estados neoliberales le depositan la obligaci\u00f3n del cuidado y la protecci\u00f3n a sus ciudadanos, lo que nos deja no s\u00f3lo frente a miles de muertos, sino tambi\u00e9n a miles de \u201cculpables\u201d que con su muerte han pagado el precio de su propia miseria e irresponsabilidad individual frente a la crisis mundial, justificando una intervenci\u00f3n inmediata en el control total de sus comportamientos y conductas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong><em>No eran 30 pesos ni menos es el virus<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Si queremos asumir la dureza de mirar a los ojos el paso de la enfermedad en Chile hoy, no podemos hacerlo si antes no repasamos el proceso con que la gesti\u00f3n de la cat\u00e1strofe del neoliberalismo comenz\u00f3 su inoculaci\u00f3n en el cuerpo social hace 40 a\u00f1os. Las pol\u00edticas de eugenesia social planteaban un laboratorio a cielo abierto que comprend\u00eda todo el territorio nacional, incluyendo parte importante de Latinoam\u00e9rica. El objetivo era \u201cextirpar el c\u00e1ncer\u201d que representaban ser y promover aquellas pr\u00e1cticas colectivas que habilitaban espacios para imaginar modos de relaci\u00f3n con la vida humana y no-humana que estuvieran basadas en l\u00f3gicas distintas a las de la amenaza, el consumo y el exterminio. Una tarea que no se implement\u00f3 s\u00f3lo eliminando a qui\u00e9nes se les adjudic\u00f3 ser los \u201cportadores de dichos riesgos\u201d, sino tambi\u00e9n desperdigando en las cabezas de todas y todos esos ciudadanos, que supuso alguna vez proteger el mismo Estado, escenas horror\u00edficas de la capacidad que ten\u00eda de, as\u00ed como otorgarle derecho, tambi\u00e9n de quit\u00e1rselos; de alguna manera, de exponerlos a ejecuciones sistem\u00e1ticas y seriales de secuestro, violaci\u00f3n y muerte justificadas en la capacidad de acusar y condenar a muerte a qui\u00e9nes fueran marcados como portadores de una \u201camenaza intangible\u201d con la capacidad de expandirse hasta la muerte.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hace 40 a\u00f1os que el laboratorio eugen\u00e9sico del neoliberalismo en Chile que hoy vemos operar en su radical perversidad dispuso el miedo al colapso como un ambiente propicio para promover obediencias y docilidades; activador de un deseo de movilizaci\u00f3n que permiti\u00f3 justificar en las im\u00e1genes del colapso la privatizaci\u00f3n en siete familias de los pocos medios comunes que quedaban del Estado de derecho, si es que alguna vez se concret\u00f3 ac\u00e1 algo as\u00ed. Junto con el miedo, desarroll\u00f3 m\u00e1quinas de muerte que inocularon el horror como t\u00e1ctica gubernamental para paralizar, aislar, individualizar y bloquear la imaginaci\u00f3n pol\u00edtica de los cuerpos impidiendo que pudieran mirar de frente al desastre organizado y, en medio de \u00e9l, buscar la posibilidad de ensayar la composici\u00f3n de otros relatos transformadores de la repetitiva narrativa apocal\u00edptica que abrir\u00eda paso a nivel mundial. Podr\u00edamos decir que la posibilidad de imaginar otros fines del mundo posibles fue una inquietud viva, vibr\u00e1til, que apareci\u00f3 rayada en los muros durante la revuelta, pero que estuvo ah\u00ed desde que la capacidad de gesti\u00f3n y enriquecimiento individual a partir de la cat\u00e1strofe fue constitucional y militarmente programada como prototipo ideal de funcionamiento para el neoliberalismo salvaje bajo el concepto innovador de \u201cdemocracia protegida\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ya han sido 40 a\u00f1os de persistencias e insistencias de la imaginaci\u00f3n colectiva frente a la gesti\u00f3n neoliberal chilena. Distintos procesos insurreccionales a nivel micropol\u00edtico fueron logrando desmontar, visibilizando y desactivando a la vez, el funcionamiento org\u00e1nico de la democracia corporativa basado en una sofisticada tecnolog\u00eda que hemos denominado \u201cinfraestructura de saqueo y rendici\u00f3n\u201d. Una m\u00e1quina compleja de expoliaci\u00f3n de los bienes comunes, pero a la vez, de las potencias an\u00edmicas desprendidas de la cotidiana e invisibilizada cooperaci\u00f3n colectiva sobre la cual se ensayaban \u201cterritorialidades vivas\u201d en medio de esta larga y angosta zona de sacrificio que llamamos Chile. \u201cVivezas colectivas\u201d que se permit\u00edan a nivel local ir desprogramando el aislamiento y la capitalizaci\u00f3n individual con que se internalizaba en los cuerpos una sensaci\u00f3n de normalidad frente a la ruina compartida de manera diferenciada con otras y otros por medio de un goce con la idea de auto-sacrificialidad empresarial, o masoquismo meritante, y cierta dulzura punitivista basada en la violencia y la crueldad sobre aquellas y aquellos que se resistieran o simplemente no cupieran con la norma de producci\u00f3n, o sadismo instituyente.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong><em>El Oktubre-19 frente al Covid-19<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hace 6 meses, esas vivezas colectivas que ven\u00edan inclinando afectivamente sus malestares, sus rabias, sus impotencias a nivel local, pudieron intensificar sus experiencias y saberes, inclinarse estrat\u00e9gicamente al encontrar en las calles del pa\u00eds a las bellas y aberrantes anomal\u00edas que las manten\u00edan en permanente choque y diferencia con la norma civilizatoria neoliberal chilena. En el encuentro y en la okupaci\u00f3n callejera pudieron abrazar las diferencias y las experiencias comunes las mujeres y las disidencias con los procesos de autodeterminaci\u00f3n mapuche; las rutas tomadas contra el extractivismo desde Chilwe hasta Quintero-Puchuncav\u00ed con las familias y amigxs que esperan justicia luego de haber sido asesinados sus luchadores, ya sea por el sicariato legal, como Mat\u00edas Catrileo, o ya sea por el ilegal, pagado por corporaciones privadas, como en el asesinato de la Maca Vald\u00e9s.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ese momento del encuentro entre anomal\u00edas, formas irreductibles a la norma neoliberal, supuso un articulado del presente con la memoria en el cual la inquietud por un porvenir distinto a aquel con el cual la mercadotecnia nos cautivaba. Un porvenir que pon\u00eda a vibrar en el cuerpo las movilizaciones estudiantiles desde el 2006 hasta el 2018, las insurgencias secundarias que nunca bajaron los brazos y tampoco se agotaron desde la lucha contra la dictadura hasta hoy, cuando la exigencia de no ser capturados por el trasnochado romanticismo parlamentario o por la polic\u00eda las obligaba a mantenerse escurridizas, en permanente proceso de mutaci\u00f3n y anonimato. Una diseminaci\u00f3n a nivel nacional de las resonancias de los futuros que imaginaron todas y todos en el pasado y que plegaban sobre el presente las luchas que, en el rescate diario de la miseria y la orden de confiscaci\u00f3n an\u00edmica para aguantar la posibilidad de armarte una vida, se hab\u00edan permitido sostener de forma ardiente la pregunta por la posibilidad de un futuro, aun cuando las narrativas del fin del mundo con que se orden\u00f3 globalizar la angustia y la miseria, lograban prescribirlo de la historia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos generales, el \u201cestallido social\u201d o \u201cla revuelta de oktubre\u201d supuso para el pa\u00eds un punto de contacto entre las distintas fuerzas sociales por fuera de la lengua con que se dotaba valor a la norma empresarial que en Chile distingu\u00eda una vida digna de ser vivida de aquellas condenadas al estigma de la miseria, la cacer\u00eda o al confinamiento, cautiva en una prisi\u00f3n o en un \u201chogar de protecci\u00f3n\u201d, o cautivada en el aislamiento de la capitalizaci\u00f3n individual. Un contacto corporal y bien material, dado en la barricada y en el cuerpo a cuerpo de la autodefensa, pero tambi\u00e9n, un contagio inmaterial de una inquietud por descubrir al otro m\u00e1s all\u00e1 del consenso del miedo con que se ordenaba la ciudad a partir de un diagrama urbano, pero a la vez subjetivo de inseguridades, estigmas, desigualdades e indiferencias. De alg\u00fan modo, el oktubre-19 supuso una virulencia capaz de activar el coraje para desarrollar una imaginaci\u00f3n pol\u00edtica hacia lo cooperativo movilizado, antes que todo, por una urgencia de cuidado con todas y todos sobre los cu\u00e1les reca\u00eda el abandono, pero a la vez, la culpa y la deuda, la responsabilidad individual por no ceder a la privatizaci\u00f3n total de su vida cotidiana.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong><em>La virulencia del cuidado<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Si en la cultura occidental el \u201cdi\u00e1bolos\u201d fue una expresi\u00f3n acu\u00f1ada para referir a aquellos extranjeros que en las polis griegas no firmaban el pacto de silencio con el que se garantizaba ser reconocido a condici\u00f3n de supeditar la imaginaci\u00f3n, los saberes y los c\u00f3digos del extranjero (barbar\u00f3s) a la supremac\u00eda de la representaci\u00f3n (symbolon) otorgada por la lengua nativa; si para los romanos el \u201cdemunii\u201d supon\u00eda todo aquel que \u201cportara riesgos y amenazas\u201d para la \u201ccom-munitas\u201d, de la cual quedaban \u201cin-muni-zados\u201d aquellos que hab\u00edan otorgado parte de s\u00ed a condici\u00f3n de no ser declarados enemigos; si para el catolicismo colonizador las brujas e ind\u00edgenas eran portadores de dicha condici\u00f3n diab\u00f3lica de la cual tendr\u00edan que protegidos e inmunizados qui\u00e9nes pagaran con dinero y obediencia al emperador el derecho a la vida; el oktubre-19 supone en Chile una imaginaci\u00f3n virulenta, con alta capacidad de contagio, al ser capaz de imprimir en las y los cuerpos el desaf\u00edo que podr\u00eda suponer abrirse a todas y todos aquellos diferencialmente maltratados y violentados ayer y hoy, acoger sus diferencias con radicalidad y a partir de ese encuentro intempestivo con qui\u00e9n te acompa\u00f1a en su brutal aislamiento reapropiar la vida que hab\u00eda quedado en prenda a condici\u00f3n de la inf\u00e9rtil promesa de pauperizaci\u00f3n individual. O como vendi\u00f3 Jos\u00e9 Pi\u00f1era a trav\u00e9s de las AFP a todo Chile, de ser convertido en accionistas del mercado financiero por medio de la inversi\u00f3n de tu jubilaci\u00f3n en su futuro, cuesti\u00f3n que no supondr\u00eda otra cosa que, asumir con m\u00e9rito, hacerte inversionista del fin de tu mundo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La par\u00e1lisis del pensamiento y la imaginaci\u00f3n frente al covid-19 a la que nos expone el r\u00e9gimen financiero mundial, como dir\u00eda Eduardo Viveiros de Castro, ser\u00eda hom\u00f3logo a la experiencia ind\u00edgena de las tribus amerindias al encuentro solitario con un esp\u00edritu en la selva. Una sensaci\u00f3n de estar completamente solo ante una trascendencia absoluta, completamente ajena, muy pr\u00f3xima a la posici\u00f3n subjetiva del ciudadano ante el Estado y sus polic\u00edas; en una desposesi\u00f3n subjetiva extrema frente a la p\u00e9rdida de las condiciones m\u00ednimas para una autodefinici\u00f3n. A la vez, esa par\u00e1lisis se complementa con una prolija saturaci\u00f3n de los mecanismos colectivos para dotarnos de herramientas de traducci\u00f3n del d\u00eda a d\u00eda y volver a reponer el consenso del miedo y la capitalizaci\u00f3n individual frente a la imaginaci\u00f3n en fuga del oktubre-19.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El horror nos satura al mismo tiempo que vemos saturarse los sistemas de salud, saturarse los paraderos de la micro o el metro frente a la exigencia de seguir yendo a trabajar, las redes sociales tratando todos de armarse una palabra para nombrar al virus. Ganas de elaborar ideas para no perder el derecho a decir algo sobre ella, lo que muchas veces se indistingue con el deseo de no perder el trabajo, cuando el laburo les es comentar y opinar sobre el d\u00eda a d\u00eda. Ganas de hacer y decir, pero ante todo, un deseo de asumir con rigor la exigencia \u00e9tica y pol\u00edtica de nombrar y afrontar la devastaci\u00f3n de la gesti\u00f3n sanitaria neoliberal a la que somos arrojados. No puede no ser horroroso ver c\u00f3mo, por ejemplo, en el imperio de la democracia gringa estos cuerpos muertos, antes que tumbas con nombre propio, llenan fosas comunes con \u201cdesprotegidos\u201d y \u201cdesacreditados\u201d de la norma de vida protegida a costa de su capacidad de endeudamiento, como alguna vez lo hicieron \u201cenemigos del orden\u201d en la Alemania nazi o en la Am\u00e9rica Latina genocida. No puede no ser horroroso presenciar un genocidio a partir de una gesti\u00f3n de la devastaci\u00f3n de la seguridad social convierte a los contagiados en responsables individuales de su incapacidad para pagar su salvaci\u00f3n; culpables dobles, tanto de contagiarse como a la vez de no haber capitalizado y gestionado su miseria con mayor esfuerzo para pagar hoy su cura.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De alg\u00fan modo, el efecto catalizador del virus pudo exponer lo que el oktubre-19 y los a\u00f1os de insurrecci\u00f3n hab\u00edan hecho visible y tratado de interrumpir al confrontar la infraestructura del saqueo y la rendici\u00f3n sobre la que se sostiene la \u201cdemocracia protegida\u201d chilena:<\/p>\n<ul>\n<li>\n<p>La normalizaci\u00f3n de una violencia evidente que instituye la gesti\u00f3n sanitaria, el derecho a vivir, entre unos que viven y otros que deben exponerse al contagio y a la muerte.<\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p>Saturar la imaginaci\u00f3n pol\u00edtica que abr\u00eda paso a un nosotrxs imaginado desde el oktubre-19 con el horror de la \u201cdesprotecci\u00f3n\u201d y las impotencias del distanciamiento f\u00edsico.<\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p>Reinstalar el consenso del miedo y la capitalizaci\u00f3n individual de la cat\u00e1strofe, a partir de una cierta democratizaci\u00f3n del contagio que resuelve una especie de punitivismo epidemiol\u00f3gico que recompone el soporte policial de las democracias corporativas. Por un lado, otorgando la responsabilidad individual de la protecci\u00f3n frente a la crisis a cada ciudadano; por otro, la posibilidad de ponerte la gorra policial e iniciar cacer\u00edas telemediatazadas contra todas y todos qui\u00e9nes, vi\u00e9ndose obligados a pagar la crisis con su trabajo, no muestran haberse #hashtageado lo suficiente con las medidas preventivas individuales a libre disposici\u00f3n.<\/p>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Si la gesti\u00f3n sanitaria chilena fue capaz de hacer un llamado a la unidad de lxs chilenxs por medio de una declaraci\u00f3n de guerra televisada contra el virus, tal como lo hizo Pi\u00f1era hace 6 meses contra el chile surgido aquel oktubre-19; si la par\u00e1lisis y el horror, vuelven a ser la moneda de cambio por medio de la cual se nos otorga la condici\u00f3n de \u201cdemunii\u201d, o sea, de amenazas frente a la inmunizaci\u00f3n ofrecida por el pacto neoliberal, no nos queda m\u00e1s que activar una urgente alianza virulenta con todas las expresiones de la amenaza que han sacudido la historia. Ya no basta con traducir e interpretar el d\u00eda a d\u00eda, se hace urgente desarrollar pr\u00e1cticas de trans-ducci\u00f3n, como dir\u00e1 esa nueva alianza entre las ciencias, la filosof\u00eda y las luchas ecol\u00f3gicas en su despliegue ecos\u00f3fico. Un ejercicio de trans-ducci\u00f3n, o sea, una pr\u00e1ctica de escucha, de atenci\u00f3n, de inclinaci\u00f3n afectiva hacia las fuerzas y potencias desconocidas de la naturaleza, y as\u00ed de las ecolog\u00edas colectivas con que lo humano y lo no-humano se articulan en la construcci\u00f3n de formas de vida capaces de explicitar sus diferencias sin hacer caso al miedo y la amenaza, logrando conjurar el sacrificio, la muerte, el asesinato, la devastaci\u00f3n como expresi\u00f3n normativa de aquello que puede llegar a ser vivido como una vida.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Como las brujas y los ancestros, como l@s perseguid@s de ayer y hoy, desatar una sensibilidad capaz de poner atenci\u00f3n a las distintas potencias humanas y no-humanas que hacen posible hoy sostener la imaginaci\u00f3n colectiva en estado de revuelta permanente a la norma crediticia. Una escucha radical a las pr\u00e1cticas colectivas con las cuales la lava del oktubre-19 busca aprender del virus esa insolente capacidad de mutaci\u00f3n, imperceptibilidad e imprevisi\u00f3n para alojar la urgencia de cuidado que la precipit\u00f3 hace 6 meses a las calles, pero que hoy, tal como han ense\u00f1ado la mujeres y disidencias, pone en el centro gravitatorio de la acci\u00f3n pol\u00edtica el espacio dom\u00e9stico y de cuidado. Las casas, los territorios, las amistades, las alianzas y las vecindades en torno a las cu\u00e1les d\u00eda a d\u00eda se reinventa lo que en Chile llamamos \u201cdignidad\u201d, esa virulencia ind\u00f3cil que a partir de un contacto intempestivo con todas y todos los porvenires por los que lucharon nuestros ancestros, hoy podr\u00edamos llegar a sostener la mirada com\u00fan frente a la siniestra gesti\u00f3n de la ruina con que a 6 meses de declararnos la guerra, asesinarnos y mutilarnos, hoy creen que puede llegar a protegernos y cuidarnos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong><em>&#8216;Virulencias de cuidado, revueltas y otros contagios&#8217;<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo esas &#8216;alianzas virulentas de trans-ducci\u00f3n&#8217; podr\u00edan permitirnos arrebatar el monopolio a los expertos en el \u00e1mbito de las inquietudes comunes, sin reproducir las brechas individualizantes con que tienden a separarnos de lo que nos implica a todas y todos?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Esperamos tener la audacia de aproximarnos a los diferentes movimientos que siguen persistiendo hoy; cartografiar, disponer contactos y habilitar reflexiones cruzadas; informar y explicitar las diferentes estrategias de cuidado con las que nos muestran c\u00f3mo colectivamente van poni\u00e9ndole palabras a trav\u00e9s de sus propias pr\u00e1cticas a estos escenarios parad\u00f3jicos, mostrando mutaciones que derivan en nuevas formas de organizaci\u00f3n. Nos propondremos mapear el &#8216;estallido viral&#8217;, las distintas tecnolog\u00edas sociales con que las luchas nos seguimos contagiando de esos otros mundos por venir que pudieron mostrar las fuerzas tect\u00f3nicas de la sociedad que somos capaces de crear y sostener en el levantamiento de oktubre. Porque son nuestras vidas, nuestros cuerpos los que sostenemos a diario, las mismas vidas y cuerpos con los que negamos toda gesti\u00f3n de muerte y la normalizaci\u00f3n criminal de SU mundo, de SU guerra.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El choque, la intrusi\u00f3n tel\u00farica de aquellas fuerzas que la depredaci\u00f3n extractiva desat\u00f3, no son en s\u00ed mismas un desastre. El desastre es su gesti\u00f3n en clave securitaria, la reestructuraci\u00f3n de un estado de control global que busca interrumpir la trayectoria de encuentro con esas fuerzas: el desesperado salvataje de SU mundo. La cat\u00e1strofe ES el capital. Habr\u00eda entonces quiz\u00e1s, que darnos la oportunidad de contagiar\/nos de los saberes y conocimientos de todos, arrebatar\/les el monopolio del cuidado a los expertos que intentan privatizar y encerrar las inquietudes comunes con respecto a la salud, al abastecimiento, a las recuperaciones territoriales, al trabajo, a los impactos a nivel micro de la orden de priorizaci\u00f3n del mercado y de la banca frente a la crisis. En suma, habr\u00eda que desentumecer la escucha, jug\u00e1ndonos poner toda la atenci\u00f3n al despliegue de las fuerzas sociales y las &#8216;vivezas colectivas&#8217;, que persisten desde oktubre, pero que ven\u00edan sosteniendo nuestras vidas bajo la guerra neoliberal desde hace ya m\u00e1s de 40 a\u00f1os, y que ahora buscan enfrentar la verdadera pandemia: la administraci\u00f3n en clave b\u00e9lica del virus. Es el momento de una apertura radical al contagio de todas las fuerzas de la historia y de la tierra.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cVuelta a la normalidad\u201d o \u201cretorno seguro\u201d, dice el payaso de turno. La condici\u00f3n de rendici\u00f3n que quisieran eternizar frente a todo escenario: esa es SU normalidad, SU guerra. La mafia que gobierna reafirma as\u00ed una vez m\u00e1s el pacto transaccional con que limitaron la imaginaci\u00f3n pol\u00edtica a la medida de lo posible del capital, a ese llamado a la sacrificialidad individual con que hoy nos hacen asumir los gastos de cuidado tanto laborales como de salud frente a la crisis protegiendo al empresariado. Este mundo, SU mundo, ya era insostenible. M\u00e1s que una \u201cutop\u00eda del futuro\u201d -futuro que ya nos arrebataron- hoy s\u00f3lo nos queda atender a aquellas virulencias, alianzas y contagios que vienen ensay\u00e1ndose desde el oktubre-19, aquellas propuestas y pr\u00e1cticas que, en su habitabilidad y autodefensa, ante la gesti\u00f3n de muerte impulsada por el capital global, saben sortear <strong>aqu\u00ed y ahora<\/strong> el escenario de encierro absoluto que ensaya el capital.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La se\u00f1alizaci\u00f3n fascista del enemigo que hemos visto en la prensa el \u00faltimo tiempo ha inaugurado una nueva fase de la pandemia: la cacer\u00eda de pobres, de migrantes, de trabajadoras sexuales. La producci\u00f3n urgente del <em>contagiante como <\/em>\u00abportador activo del virus que representa alta peligrosidad, porque siendo pobre, negro, trans y migrante, no asegura las condiciones preventivas m\u00ednimas para el resto de sus vecinos\u00bb. El contagiante es la inevitable inscripci\u00f3n en los cuerpos de la narrativa de la guerra. La misma con la que se pretende administrar el virus y, a su vez, la posibilidad del despliegue del control y del miedo que, en un ejercicio planetario militar, pretende ajustar y poner a punta la gobernanza en crisis del capital. <em>Devenir-yuta<\/em> de los vecinos y vecinas, llamados al encierro y a la individualizaci\u00f3n del manejo de la situaci\u00f3n, confinar la capacidad de afectarse y de ser afectado a condici\u00f3n de exponerse a la cacer\u00eda en el espacio p\u00fablico. Evidentemente el virus no dice relaci\u00f3n con ninguna \u201cdemocratizaci\u00f3n\u201d. Adem\u00e1s, el enemigo interno ha ido tomando diferentes formas desde el 18 de Octubre: los ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes, los migrantes racializados y los presos van asumiendo para el Estado las diversas formas de un \u201cenemigo poderoso\u201d, que en la guerra de Pi\u00f1era busca criminalizar y castigar la pobreza, la protesta social y la decisi\u00f3n de fugar masivamente el consenso neoliberal.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Contra toda lectura fabulante y aleccionadora del virus, oponer m\u00e1s bien una apertura radical al contagio, una narrativa de los v\u00ednculos y las alianzas; oponer al gobierno absoluto que ensaya la deriva fascista del capital global, un presente absoluto, aqu\u00ed y ahora, una territorialidad absoluta. Contra la descripci\u00f3n y narrativa b\u00e9lica de la situaci\u00f3n que produce impotencia, el trayecto de aprendizaje que quisi\u00e9ramos trazar busca fabricar una <strong>habitabilidad de\/con lo que pasa<\/strong>, en la que todos somos capaces de pensar y actuar -no como \u201cv\u00edctimas\u201d o \u201cespectadores\u201d- si no que fabricar nuevos saberes, herramientas, palabras y enunciados: <strong>relatos t\u00e9cnicos<\/strong>, propon\u00eda Isabelle Stengers que habiten y habiliten fugas, artefactos hechizos de fabricaci\u00f3n artesanal, nuevas armas para armarnos <em>una vida<\/em> en medio de la cat\u00e1strofe. All\u00ed donde los secuaces del capital producen capturas que paralizan, los trayectos de aprendizaje fabrican pasajes que potencian la capacidad de afectarnos, cancelando el despliegue totalitario de las distribuciones privatizadas del encierro y de las modulaciones securitarias a nivel individual, evitando allanar as\u00ed el camino para los ajustes estructurales.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Asistimos al incendio de SU mundo, pero al encuentro de una vida colectiva para muchos mundos. En medio de las ruinas que a\u00fan humean, vamos modulando y cambiando la escala de nuestras &#8216;vivezas colectivas&#8217;, habilitando fronteras para la sobrevivencia, la resistencia y la persistencia de nuestras formas de vida que buscan deslizarse por fuera de toda norma y mandato a la gesti\u00f3n individual de SU miseria. C\u00f3mo la lava, nos vamos abriendo camino al calor de la tierra, vamos habitando la cat\u00e1strofe <em>por en medio<\/em>, creando un exceso de sentido m\u00e1s all\u00e1 del r\u00e9gimen de obviedad, de par\u00e1lisis de la imaginaci\u00f3n, que quisieran instalar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No puede no ser horroroso presenciar un genocidio a partir de una gesti\u00f3n de la devastaci\u00f3n de la seguridad social convierte a los contagiados en responsables individuales de su incapacidad para pagar su salvaci\u00f3n; culpables dobles, tanto de contagiarse como a la vez de no haber capitalizado y gestionado su miseria con mayor esfuerzo para pagar hoy su cura.<\/p>\n","protected":false},"author":254,"featured_media":11302,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[1342,2008,2072,2071],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-11298","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-civilizacion-y-barbarie","tag-crisis","tag-pandemia","tag-virus","tag-vitrina-dystopica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11298","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/254"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11298"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11298\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11302"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11298"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11298"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11298"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=11298"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=11298"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}