{"id":11385,"date":"2020-05-25T16:24:39","date_gmt":"2020-05-25T16:24:39","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=11385"},"modified":"2020-05-25T16:37:50","modified_gmt":"2020-05-25T16:37:50","slug":"bloquear-pintar-borrar-censura-e-intervenciones-del-espacio-publico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2020\/05\/25\/bloquear-pintar-borrar-censura-e-intervenciones-del-espacio-publico\/","title":{"rendered":"Bloquear, pintar, borrar: censura e intervenciones del espacio p\u00fablico"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">El control del espacio p\u00fablico es una de las formas por excelencia que sirven para medir la fortaleza de los aparatos del Estado. La capacidad de las fuerzas estatales \u2013la polic\u00eda y los distintos tipos de funcionarios\u2013 de dictaminar qui\u00e9n usa los espacios compartidos y c\u00f3mo, es un \u00edndice de los grados de coerci\u00f3n o de consenso que atraviesan a una sociedad. Para nosotres en Santiago eso ha sido evidente desde el 18 de octubre hasta ahora. Primero fue el pago de la locomoci\u00f3n colectiva, luego la presencia en la calle ante los dict\u00e1menes del estado de excepci\u00f3n, despu\u00e9s las marcas sobre monumentos y, por \u00faltimo, la pulseada con los agentes represivos. Las t\u00e1cticas de esa ocupaci\u00f3n plebeya y masiva han sido tan variadas como persistentes, y la reacci\u00f3n de los poderes instituidos ha sido una muestra de que se toman muy en serio estos gestos. Tal vez demasiado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ya en los d\u00edas previos al cierre de la realidad que ha significado la pandemia pudimos ver c\u00f3mo en los principales sitios de intervenci\u00f3n urbana de Santiago \u2013Plaza de la Dignidad, el eje Alameda, el GAM\u2013 operaron brigadas nocturnas que cubrieron de gris plomo los rayados y afiches de la protesta social. Repet\u00edan, as\u00ed, un gui\u00f3n ya ensayado por el autoritarismo chileno en los d\u00edas que siguieron al golpe contra la Unidad Popular, s\u00f3lo que en esta ocasi\u00f3n hab\u00eda un cambio crom\u00e1tico. Al trocar el blanco de 1973 por el gris de 2019 las fuerzas de la derecha en el poder, fuese desde los municipios de Santiago y Providencia o desde el gobierno de la Regi\u00f3n Metropolitana, cumplieron, sin saberlo, el aforismo de Marx que da inicio al <em>Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte<\/em>: la historia se repite; la primera vez como tragedia, la segunda como farsa. No porque el gesto de pintar las marcas de la protesta fuese menos violento o dr\u00e1stico, sino porque era en extremo evidente de d\u00f3nde ven\u00edan esos impulsos por cubrir las consignas en los muros de la ciudad. Al organizar estas pintadas entre gallos y medianoche, las autoridades acusaban el golpe e intentaban recuperar el control de manera pat\u00e9tica y desesperada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las respuestas a estos borramientos semi-clandestinos no demoraron mucho. En las semanas inmediatamente posteriores a la revuelta popular, las incursiones de estas brigadas hab\u00edan sido puntuales, manteni\u00e9ndose por fuera de los ejes m\u00e1s visibles de la protesta. Sin embargo, entre el 18 y el 19 de febrero un tramo considerable entre Plaza de la Dignidad y la Biblioteca Nacional (incluyendo el Cine Arte Alameda, incendiado poco tiempo antes) fue cubierto de ese manto gris que ya se hab\u00eda visto en otros sectores. No hab\u00eda terminado la tarde de ese mi\u00e9rcoles 19 y los segmentos del GAM que hab\u00edan sido tapados ten\u00edan nuevas intervenciones, realizadas por colectivos art\u00edsticos, grupos de propaganda y personas individuales que \u2013desde la rabia por la transgresi\u00f3n en el territorio propio\u2013 poblaron de nuevo los muros exteriores del edificio. Resulta que nunca hubo avisos de esa intervenci\u00f3n nocturna y, casualmente, ni la Municipalidad de Santiago ni la Intendencia ten\u00edan informaciones sobre los eventuales responsables. Nuevamente, el patetismo de la respuesta oficial se debat\u00eda entre la pretendida ignorancia de los reales ejecutores y los clamores de indignaci\u00f3n c\u00edvica ante las profanaciones de monumentos y las \u201cincitaciones a la violencia\u201d de los mensajes convenientemente borrados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todo este recorrido tiene por finalidad recordarnos que el episodio vivido esta semana a prop\u00f3sito de la intervenci\u00f3n de Delight Lab (colectivo de arte dedicado a la iluminaci\u00f3n de espacios p\u00fablicos conocida como <em>mapping<\/em>) en el edificio Telef\u00f3nica. Al parecer, la palabra hambre proyectada en la estructura m\u00e1s visible de Plaza Dignidad agit\u00f3 en exceso la conciencia moral de quienes hoy ya no tienen m\u00e1s superficies para cubrir, pues las masas que est\u00e1bamos en la calle ahora nos encontramos dispersas o recluidas por la pandemia. El lunes 18 de mayo, siete meses desde el primer momento de la revuelta, fue un d\u00eda de intensas protestas en el sector sur de Santiago. Frente a la respuesta represiva del gobierno, parec\u00eda l\u00f3gico que una de las pocas formas de expresi\u00f3n del descontento que podemos ejercer con distanciamiento social tomara como centro el motivo tras las manifestaciones: nada m\u00e1s ni nada menos que la precariedad impuesta por un manejo negligente de la crisis sanitaria.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El esc\u00e1ndalo entre los cuadros m\u00e1s rancios de la oligarqu\u00eda no se dej\u00f3 esperar. O, m\u00e1s que esc\u00e1ndalo, la paranoia de siempre: la proyecci\u00f3n de una palabra era la prueba definitiva de que les pobladores de El Bosque no podr\u00edan haber estado detr\u00e1s de la denuncia de la miseria impuesta por el gobierno, claro que no. Este acto de propaganda demostraba que esa \u201coposici\u00f3n obstruccionista\u201d hab\u00eda sido la instigadora de la reaparici\u00f3n de la primera l\u00ednea, ahora no en el centro de la ciudad, sino en la periferia (como si acaso esos fueran espacios de convivencia id\u00edlica con la polic\u00eda, libres de toda violencia). Al delirio de figuras rancias como Diego Schalper \u2013siempre dispuestas a ver trenzas del PC y el Frente Amplio con Cuba y Venezuela\u2013 se sum\u00f3, el 19 de mayo, una censura de otro calibre. Adelant\u00e1ndose a la proyecci\u00f3n de Delight Lab, un cami\u00f3n a\u00fan sin identificar cubri\u00f3 el costado del edificio Telef\u00f3nica con luces a\u00fan m\u00e1s potentes, con tal de bloquear cualquier mensaje. A los llamados persecutorios de los pol\u00edticos de derecha y los sabotajes lum\u00ednicos se sumaron las amenazas directas al equipo de Delight Lab, que en los hechos tiene una vinculaci\u00f3n org\u00e1nica tenue con las fuerzas partidarias que son el objeto de la obsesi\u00f3n fascistoide.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esa cercan\u00eda leve, sin embargo, no les ha ahorrado la virulencia y el hostigamiento de quienes quisieran un retorno no s\u00f3lo a la normalidad sanitaria, sino al orden autoritario que borr\u00f3 por primera vez las intervenciones visuales de la izquierda sobre la ciudad. A medida que nos acercamos a la situaci\u00f3n pol\u00edtico-social de los ochenta \u2013jornadas de protesta, pauperizaci\u00f3n, ollas comunes, un r\u00e9gimen acorralado, pero sin disposici\u00f3n a soltar el poder, las recomposiciones, fluidas y equ\u00edvocas, del mapa pol\u00edtico\u2013, es claro que nuevamente corremos el riesgo de repetir la historia como farsa. Los mecanismos de la rebeld\u00eda social han debido reinventarse en los tiempos pand\u00e9micos, y estas acciones de censura nos debieran recordar que todo autoritarismo siempre crea v\u00ednculos entre el gobierno (de civiles o militares) y una base social que lo sustenta. Es ella la que le confirma la rectitud moral y la eficacia pol\u00edtica de sus acciones. Desde ah\u00ed salen las voces \u2013siempre sobredimensionadas en la m\u00e1quina amplificadora de los medios de comunicaci\u00f3n\u2013 que saludan las medidas previsoras ante la crisis, que demandan mano dura ante la delincuencia y el terrorismo, que piden no ceder ante los \u201cchantajes de la izquierda\u201d en la discusi\u00f3n de las medidas econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si el bloqueo de los mensajes de Delight Lab fue iniciativa de las fuerzas de orden o de individuos particulares no me parece que entra\u00f1e una diferencia substancial, sino, a estas alturas, de car\u00e1cter log\u00edstico. Lo mismo ocurre con los galones de pintura que en los meses previos se usaron para la censura de los mensajes adheridos a la superficie tangible de la calle, esos con m\u00e1s vocaci\u00f3n de permanencia. Recordemos que el autoritarismo, en sus expresiones m\u00e1s violentas y perversas, se cuida de no dejar huellas. Su eficacia es mayor en la medida que s\u00f3lo le bastan se\u00f1ales t\u00e1citas para que el tejido para-institucional se active y ejerza la represi\u00f3n de facto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quisiera pensar \u2013porque el optimismo en el momento del encierro no me viene mal\u2013 que reacciones como estas expresan una conciencia de debilidad. Manotazos de ahogado, como se suele decir. Quiero pensarlo as\u00ed aun cuando las consecuencias de esa desesperaci\u00f3n bien podr\u00edan ser una disposici\u00f3n m\u00e1s temeraria del gobierno y sus ac\u00f3litos en la clausura del espacio p\u00fablico. El terreno que hemos ganado en los \u00faltimos meses no ser\u00e1 abandonado sin peleas intensas, porque por primera vez en d\u00e9cadas se produjo una apropiaci\u00f3n masiva de esa \u201cciudad propia\u201d de Benjam\u00edn Vicu\u00f1a Mackenna, ejecutada por la plebe heter\u00f3clita que habita las pesadillas de las clases dominantes. El p\u00e1nico y el patetismo de la reacci\u00f3n ante el m\u00e1s m\u00ednimo cuestionamiento del orden tiene, en fin, un valor ambivalente. Puede se\u00f1alar la apertura de una nueva distribuci\u00f3n del poder, m\u00e1s democr\u00e1tica y colectiva, o el recrudecimiento radical de la violencia estatal, dispuesta a quemar la pradera con tal de no ceder un \u00e1pice de su control sobre el latifundio llamado Chile.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El esc\u00e1ndalo entre los cuadros m\u00e1s rancios de la oligarqu\u00eda no se dej\u00f3 esperar. 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