{"id":11396,"date":"2020-05-28T02:51:20","date_gmt":"2020-05-28T02:51:20","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=11396"},"modified":"2020-05-28T03:27:48","modified_gmt":"2020-05-28T03:27:48","slug":"marx-el-argelino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2020\/05\/28\/marx-el-argelino\/","title":{"rendered":"Marx el argelino"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Era febrero, a 82 a\u00f1os arrancados del siglo XIX, mientras se alzaba el \u00faltimo mal\u00f3n general del Wallmapu y los caciques de todo el territorio desataban los nudos finales del cord\u00f3n rojo,\u00a0 prron-f\u00fc\u00fc. Al mismo tiempo, a m\u00e1s de 12.000 km de distancia, la pleures\u00eda dejaba sin descanso a Karl Marx. Ya era dif\u00edcil sostenerse tras la muerte de Jenny von Westphalen,\u00a0 hija renegada de la aristocracia prusiana, cofundadora de la Liga de Los Comunistas y por qu\u00e9 no decirlo, coescritora del Manifiesto Comunista.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Un c\u00e1ncer al h\u00edgado ser\u00eda el diagn\u00f3stico fatal de su compa\u00f1era de vida. Un amor que comenz\u00f3 de forma clandestina en el verano de 1836 a los 18 a\u00f1os de edad, y que lo acompa\u00f1ar\u00eda durante exilios, angustias econ\u00f3micas y persecuciones pol\u00edticas por 46 a\u00f1os. Al partir \u201cla mejor parte de su vida\u201d -como era descrita en sus declaraciones postales- Marx entraba en fase terminal: el aspirante a Epicuro enfrentaba por en\u00e9sima vez la muerte de un cercano, pero en esta ocasi\u00f3n se sent\u00eda m\u00e1s en desgracia al ser \u00e9l quien quedaba vivo. Pu\u00f1alada tras pu\u00f1alada, la pleures\u00eda sacud\u00eda sus pulmones, aunque a este Otelo le dol\u00eda m\u00e1s el estar sin Jenny que su enfermedad. El shakesperiano \u201cmoro de Tr\u00e9veris\u201d deb\u00eda seguir sin poder corregir las sombras que cubr\u00edan a su amada.\u00a0<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Solo quince meses de vida le quedaban al \u201chijo de la fortuna\u201d, como lo llamaba\u00a0 su madre Henrietta. Los 64 a\u00f1os estaban a dos meses de distancia, y ya hab\u00eda vivido el doble que todas las generaciones anteriores a \u00e9l. Vivi\u00f3 tanto que incluso 5 de sus 7 hijxs ya hab\u00edan muerto a esa fecha.<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los m\u00e9dicos bajo discreta sentencia le recomendaron pasar el tiempo que le quedara en un mejor lugar. Argelia, que sal\u00eda del invierno y entraba en primavera, parec\u00eda prometedor. Tras una ag\u00f3nica y fr\u00eda noche de espera, \u201cLe Sa\u00efd\u201d desembarcaba de Marsella; el Virgilio de Dante lo recib\u00eda para comenzar su \u00faltimo viaje. El viento sur pegaba al frente con la intensidad de los tiempos de galope y revuelta de su juventud por los campos de Bonn, y el fr\u00edo en connivencia con el clima le congelaba la m\u00e9dula. A\u00fan as\u00ed el Odiseo del proletariado llegar\u00eda a Argelia, la tierra fundada por H\u00e9rcules.\u00a0\u00a0<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El tiempo le hab\u00eda sacado 20 d\u00edas a febrero, y el Pe\u00f1\u00f3n de Argel daba la bienvenida. Al fondo el puerto fraguaba su historia desde tiempos fenicios. M\u00e1s al fondo, estaba la fulgurosa bah\u00eda, mezcla de arquitectura \u00e1rabe mediterr\u00e1nea y de colonialismo llamado \u201cmodernista\u201d.\u00a0<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ya hab\u00edan pasado 52 a\u00f1os desde que el imperialismo franc\u00e9s usurp\u00f3 esas tierras en la posta tomada de los otomanos, que ya las hab\u00edan arrebatado a la colonizaci\u00f3n espa\u00f1ola, que tra\u00eda consigo ensayada el libreto mesi\u00e1nico para imponerse en nombre de cruzadas contra guerras santas, contra Jes\u00fas o Mahoma, contra el Imperio que los llevara como escarapela o que los enaltecieran como mascar\u00f3n de proa.\u00a0\u00a0<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A la \u201cregencia\u201d de Argel, venida a regi\u00f3n francesa durante el Siglo XIX, le hab\u00edan brotado dos mundos muy distintos; por un lado, la ciudad imperial europea puesta como dintel al mediterr\u00e1neo, conocida como el boulevard de la rep\u00fablica y la ciudad hist\u00f3rica construida monta\u00f1a caliza arriba. Al medio y un poco m\u00e1s al oriente, en estrat\u00e9gica ubicaci\u00f3n desde el barrio Mustapha Superior, Marx tomaba sus primeras impresiones de este anfiteatro con salida al mar y con vista a las monta\u00f1as de La Cabilia.<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El \u201cMoro\u201d, como lo llamaban sus cercanos, pisaba por primera vez el Magreb. Era de cierta manera el retorno panafricanista de un moro jud\u00edo nacido entre los prusianos. Pero Marx, hab\u00eda llegado a \u00c1frica antes de haberlo pisado. Hace un par de a\u00f1os se hab\u00eda obsesionado con entender los procesos de colonizaci\u00f3n en Asia, Am\u00e9rica y \u00c1frica. Hab\u00eda estudiado y tomado apuntes de Morgan, Money, Maine, Phear, Lubbock; y para aproximarse a la situaci\u00f3n argelina, revis\u00f3 los trabajos escritos en ruso de Kovalevsky. A esa altura ya conoc\u00eda sobre la historia del \u00faltimo milenio de Argelia, la importancia de la propiedad comunal, las leyes colonizadoras del imperialismo franc\u00e9s y la redistribuci\u00f3n colonial de la propiedad de la tierra. Marx hab\u00eda tomado notas en ingl\u00e9s y hab\u00eda destacado frases en alem\u00e1n. El \u00e1rabe y bereber, idiomas de lucha de esas tierras, ahora hac\u00edan eco en su cabeza pol\u00edglota.\u00a0<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0\u00a0<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El metod\u00f3logo deseaba hacer su salida a terreno por la Casbah, con la soltura de los paseos campestres que hac\u00eda con familiares y amigos por Hampstead Heat. Esta vez sin familia y sin Londres, su punto de retorno era el hotel pension \u201cVictoria\u201d, residencia de Marx por esos d\u00edas.\u00a0<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El clima no mejoraba. Fr\u00edo, lluvia y humedad as\u00ed no se recordaba en m\u00e1s de una d\u00e9cada. Ante el descanso absoluto que le hab\u00edan prescrito, Marx transitaba del insomnio a la bronquitis, de la pleures\u00eda a la melancol\u00eda quijotesca. Como hab\u00eda sido la nota tonal de su vida, no hizo mucho caso a las recomendaciones. Le quedaba poco, eso lo sab\u00eda, y a paso benjaminiano hizo reconocimiento de callejuelas, galer\u00edas, jardines y mezquitas, acompa\u00f1ado de Albert Ferm\u00e9, un poco m\u00e1s j\u00f3ven que Marx, el contacto con el que lo derivaron sus yernos: un ex blanquista, replegado desde hace 12 a\u00f1os en una suerte de autoexilio en la colonia.\u00a0<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">De forma confesional, Marx le contaba a Ferm\u00e9 que estaba dispuesto a llegar al Sahara, al menos hasta Biskra,\u00a0 para conocer las propiedades curativas de sus aguas sulfurosas. Marx no se perd\u00eda terma alguna, pero su estado de salud y el doctor Charles St\u00e9phann, el mejor de la Casbah, lo privaron de tal traves\u00eda prof\u00e9tica. No tuvo m\u00e1s que aferrarse religiosamente al retiro impuesto por su cuerpo. Al menos contaba con el patrocinio de opi\u00e1ceos, opioides\u00a0 y co\u00f1ac.<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando la code\u00edna no fue suficiente, Marx tuvo que recurrir a terapias extremas. Lamentaba haber seguido el consejo del Dr. Donkin y de su hermano de vida, Fiedrich Engels; a\u00fan m\u00e1s sabiendo que el sol en Francia abundaba por esos d\u00edas. Estaba<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">vendado, ansioso e inm\u00f3vil,\u00a0 encaraba la tragedia tal como su admirado Prometeo, \u201cel primer santo, el primer m\u00e1rtir del calendario filos\u00f3fico\u201d sentenci\u00f3 en su tesis doctoral 41 a\u00f1os atr\u00e1s. De a poco volv\u00eda a recuperar el sue\u00f1o, aunque sus planes de estudiar m\u00e1s a fondo la realidad argelina se ver\u00edan truncados por su delicado estado de salud.\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A Marx le fascinaba Argel, y no era solo por el imponente haussmannismo otomano que revest\u00eda su arquitectura, sino porque admiraba todav\u00eda m\u00e1s a su gente insubordinada, libre, que no reconoc\u00eda autoridad alguna a la colonizaci\u00f3n francesa, como nunca antes ten\u00eda la sensaci\u00f3n de presenciar una sociedad sin Estado. Cautivo estaba tambi\u00e9n de tanto cielo, tanto mar, un azul distinto a todos los que hab\u00eda visto. Con severa melancol\u00eda imaginaba poder estar ah\u00ed con todos sus amores contemplando las mil y una noches de esa ciudad con sonoridad babil\u00f3nica.\u00a0<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Con el paso de las semanas, el clima mejor\u00f3. Con Ferm\u00e9 ya se hab\u00edan hecho c\u00f3mplices, conspiradores, observadores de la pol\u00edtica colonial. Recordaban los d\u00edas de la comuna de Par\u00eds, al mismo tiempo que observaban la radicalidad de la pol\u00edtica colonial francesa. Ferm\u00e9 le detall\u00f3 las formas de tortura que los \u00e1rabes y bereberes recib\u00edan, misma razzia que se sostendr\u00eda durante los 132 a\u00f1os de ocupaci\u00f3n, la colonizaci\u00f3n m\u00e1s extensa del Moloch franc\u00e9s. Las disculpas hasta hoy no han existido.\u00a0<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Marx atento registraba cada palabra mientras sorb\u00eda la densidad del caf\u00e9, rodeado de argelinos, cada uno en su mesa con su propia tetera jugaban cartas. Sorprendido de sus despliegues, sus vestimentas y sus actitudes en el espacio p\u00fablico como gran teatro. No dejaba de pensar en la comuna de Par\u00eds, sus lecciones, las necesidad de un pueblo que pueda sostener un proceso revolucionario para acabar en este caso, con un r\u00e9gimen colonial.\u00a0\u00a0<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A\u00fan faltaban 70 a\u00f1os para ello. En ese lapso aparec\u00edan en Argelia disc\u00edpulos como Althusser y Ranci\u00e8re. A los que se sumar\u00eda la radicalidad anticolonial de Frantz Fanon, un jacobino negro del caribe pseudofranc\u00e9s, venido en militante del Frente de Liberaci\u00f3n Nacional Argelino. \u201cLas tesis de Feuerbach\u201d no s\u00f3lo pasaban a la acci\u00f3n sino que esa acci\u00f3n deb\u00eda ser necesariamente violenta. Desde 1954 la Casbah se radicalizar\u00e1. Como escribi\u00f3 Jaime Huenun,\u00a0 en el libro Fanon City Meu, \u201clos mil fuegos danzantes encendiendo sus bastones\u201d, iluminaron la liberaci\u00f3n africana.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La luna creciente de fines de abril era un acontecimiento \u00fanico para Marx, que hab\u00eda viajado con el objetivo de corregir Das Kapital, pero nada de eso ocurri\u00f3, Argel quiso otra cosa. La bah\u00eda resplandec\u00eda con botes y acorazados danzantes. Algo hab\u00eda provocado esa ciudad en \u00e9l. Su gente, sus paseos, sus caf\u00e9s, los atuendos, los cipreses, la belleza colorida de la flora local como el magenta de las peonias, el p\u00farpura de los cardos, el rojo intenso de su tierra, el verde de palmeras y gomeros contrastando con los encandilantes blancos que amurallaban la ciudad. Quiz\u00e1s todo a la vez.\u00a0<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Se fue hasta el atelier para grabar sus ojos sonrientes por \u00faltima vez. Esa imagen que ser\u00e1 acu\u00f1ada en timbres, monedas, estampillas, libros, rosarios y estatuas, fue hecha en Argel. Dutertre, oficiar\u00e1 como el Alberto Korda de esos tiempos, su fotograf\u00eda se convertir\u00e1 en el sat\u00e9lite Argelino que m\u00e1s vueltas dar\u00e1 por el mundo.\u00a0<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En las tierras que alguna vez fueron regidas por Barbarroja, tomaba sus decisiones finales antes de partir. El Moro se desped\u00eda tambi\u00e9n de su barba, esa que cultiv\u00f3 desde su juventud, desafiando los c\u00e1nones est\u00e9ticos prusianos de la \u00e9poca. Un barbero argelino ser\u00e1 el ejecutor. Marx estaba cambiando de piel.\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los olivos comenzaban a florecer. A 73 d\u00edas de su llegada, Marx part\u00eda de \u00c1frica, pero en \u00c1frica se quedaba el marxismo y su eco resonar\u00e1 en el ululante zaghareet de la ciudad alta de Argel.\u00a0 El hilo rojo de la historia, seguir\u00e1 desatando sus nudos. \u00a0 <\/span><\/h6>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El \u201cMoro\u201d, como lo llamaban sus cercanos, pisaba por primera vez el Magreb. 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