{"id":11446,"date":"2020-06-10T14:56:50","date_gmt":"2020-06-10T14:56:50","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=11446"},"modified":"2020-06-10T14:56:50","modified_gmt":"2020-06-10T14:56:50","slug":"seis-o-siete-ideas-sobre-racismo-y-anti-racismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2020\/06\/10\/seis-o-siete-ideas-sobre-racismo-y-anti-racismo\/","title":{"rendered":"Seis o siete ideas sobre racismo y anti-racismo"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">1. Estados Unidos en llamas. Una vez m\u00e1s se replica la escena del asesinato policial en nuestras pantallas. La captura directa lleva esas im\u00e1genes a m\u00e1s lugares y con mayor velocidad, pero no logra desmontar las condiciones de posibilidad que dan origen a esa violencia y la sustentan en el tiempo. Mientras tanto: los edificios saqueados, el fuego en la ciudad y la militarizaci\u00f3n de las calles en el pa\u00eds que supuestamente es el modelo mundial de democracia. Todo eso genera aspavientos y consternaci\u00f3n en comentaristas televisivos y analistas de relaciones raciales de \u00faltima hora. Si durante la Guerra Fr\u00eda se dec\u00eda de los comunistas chilenos que se pon\u00edan un chaleco cada vez que nevaba en Mosc\u00fa, aunque fuese verano, hoy de esos sectores liberales puede decirse algo parecido: cuando la indignaci\u00f3n humanitaria llena la conversaci\u00f3n entre Washington y New York, de igual manera se instala la consigna del #BlackLivesMatter en la f\u00e9rtil provincia. La justicia de esa demanda es directamente proporcional a la crudeza de nuestra dependencia cultural, pues la primera constataci\u00f3n que podemos hacer es que esa postura es defendida con toda la pasi\u00f3n que tienen las causas que no comprometen en nada las condiciones inmediatas de nuestra vida social.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>2. Sin embargo, \u00bfde qu\u00e9 sirve entramparse en una discusi\u00f3n sobre la honestidad o la hipocres\u00eda del anti-racismo de redes sociales? La inconsistencia de una postura pol\u00edtica es una buena raz\u00f3n para criticarla, pero en este caso no hay mucho m\u00e1s que agregar y no parece que el fen\u00f3meno sea demasiado complejo. Ese postureo conveniente tiene un repertorio amplio de luchas a las cuales cierto progresismo liberal se acopla sin mayores problemas. M\u00e1s urgente me parece, en este momento, poner en cuesti\u00f3n la manera en que se entiende a nivel general la lucha anti-racista desde un pa\u00eds como el nuestro, sobre todo en aquellos espacios que s\u00ed han demostrado un inter\u00e9s m\u00e1s constante en aquel frente. \u00bfQu\u00e9 di\u00e1logos se tienden entre los anti-racismos de ambas Am\u00e9ricas? \u00bfQu\u00e9 equ\u00edvocos se producen en la traducci\u00f3n \u2013parcial, improvisada, acosada por la urgencia\u2013 de esos movimientos pol\u00edticos?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>3.Acaso un punto de partida pueda ser el reconocimiento de que no todas las formas del anti-racismo son iguales, toda vez que el racismo es una forma cambiante e hist\u00f3rica de opresi\u00f3n, explotaci\u00f3n y dominio. Si entendemos al anti-racismo como un discurso o, m\u00e1s todav\u00eda, como un <em>proyecto<\/em> pol\u00edtico, entonces resulta l\u00f3gico admitir que puede dar pie a estrategias variadas. De tal suerte, es crucial comprender que el Black Lives Matter es una iteraci\u00f3n dentro de una historia pol\u00edtica m\u00e1s larga de luchas afrodescendientes dentro y fuera de EEUU.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La explosi\u00f3n medi\u00e1tica de la consigna bajo la forma de un <em>hashtag<\/em> ocurre en un momento particular de expansi\u00f3n de pol\u00edticas identitarias en la esfera p\u00fablica digital dentro de una coyuntura que no podemos disociar del todo de la crisis de expectativas generadas por la presidencia de Barack Obama. A su modo, la euforia viral de Black Lives Matter tuvo como efecto que fuese m\u00e1s dif\u00edcil percibir la historia de las experiencias pol\u00edticas previas del anti-racismo afro-estadounidense. La reacci\u00f3n ante el auge y ca\u00edda de la utop\u00eda post-racial vinculada a Obama \u2013vale decir, el incumplimiento de una promesa de cambio combinado con el auge de una reacci\u00f3n conservadora\u2013 agudiz\u00f3 de tal forma las contradicciones que incluso para los propios estadounidenses su tradici\u00f3n de lucha se volvi\u00f3 borrosa. El costo de responder a la virulencia derechista fue el borramiento o la invisibilizaci\u00f3n de alternativas estrat\u00e9gicas bien distintas del activismo de Black Lives Matter: el fen\u00f3meno masivo y transnacional de la Universal Negro Improvement Association, fundada por Marcus Garvey e hito central del panafricanismo<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>; la participaci\u00f3n afro-estadounidense en el Partido Comunista de EEUU durante su auge y la promoci\u00f3n de un programa contra la discriminaci\u00f3n al interior de las clases trabajadoras; el sindicalismo entre trabajadores negros promovido por A. Philip Randolph, lo mismo que su lucha por la des-segregaci\u00f3n del ej\u00e9rcito y la industria militar durante la Segunda Guerra Mundial; el gran movimiento de los derechos civiles vinculado a las iglesias bautistas de los estados del sur, acaso el m\u00e1s conocido mundialmente a trav\u00e9s de la figura de Martin Luther King, pero que involucr\u00f3 a generaciones previas de activistas como Ella Baker o Bayard Rustin; y, por \u00faltimo, el desarrollo expansivo de los cruces entre la lucha anti-racista y la nueva izquierda de los a\u00f1os sesenta, que decant\u00f3 en organizaciones como el Student Non-violent Coordinating Committee y el partido de las Panteras Negras.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hago esta revisi\u00f3n de hitos que cierran en torno a los setenta s\u00f3lo para destacar que hay una historia densa en EEUU que antecede, con mucho, las actuales expresiones del anti-racismo. Y si termino en los setenta es porque la emergencia de las pol\u00edticas de la identidad tal cual las conocemos hoy \u2013y que informan ideol\u00f3gicamente a Black Lives Matter como movimiento\u2013 no puede disociarse por completo de los reveses y eventuales derrotas que experimentan los movimientos sociales y pol\u00edticos recogidos en esa tradici\u00f3n de lucha. El colapso del capitalismo fordista y el triunfo del modelo neoliberal tras el gobierno de Ronald Reagan, acoplado a las pol\u00edticas represivas de \u201cguerra contra las drogas\u201d cre\u00f3 el panorama para el desmonte de las conquistas pol\u00edticas de ese movimiento afro-estadounidense que combinaba decididamente las reivindicaciones econ\u00f3micas y el combate contra el racismo. El despliegue avasallador del neoliberalismo, junto con el giro hacia el centro que constituy\u00f3 la \u201ctercera v\u00eda\u201d en EEUU bajo el gobierno de Bill Clinton, tuvo como resultado el radical replanteamiento de la cuesti\u00f3n racial, ahora cada vez m\u00e1s definida seg\u00fan los par\u00e1metros dictados por las \u201cguerras culturales\u201d entre liberales y conservadores<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>4. \u00bfQu\u00e9 caracteriza, entonces, el escenario m\u00e1s reciente del anti-racismo basado en las pol\u00edticas de la identidad? A riesgo de simplificar, dir\u00eda que es una manera de entender el conflicto racial basada en una constelaci\u00f3n amplia de conceptos, met\u00e1foras y discursos desarrollados desde el activismo social liberal-progresista y de la reflexi\u00f3n acad\u00e9mica y period\u00edstica asociada a los estudios afro-norteamericanos (combinaci\u00f3n variable entre sociolog\u00eda, politolog\u00eda, estudios culturales, cr\u00edtica literaria, antropolog\u00eda y filosof\u00eda realizada por investigadores afro-estadounidenses que se integran a espacios acad\u00e9micos en la estela de los movimientos de los sesenta y setenta). Esta constelaci\u00f3n pone en su centro la tematizaci\u00f3n de la experiencia del racismo sist\u00e9mico como expresi\u00f3n de la supremac\u00eda blanca (entendida como fen\u00f3meno estructural y de larga duraci\u00f3n, vinculada primero al esclavismo, tanto colonial como republicano, y, luego, a las pol\u00edticas de segregaci\u00f3n). Dicha experiencia encarnar\u00eda un n\u00facleo irreductible de vivencias que ser\u00eda propio de las personas racializadas \u2013y, espec\u00edficamente, de la poblaci\u00f3n afro-descendiente\u2013, imposible de transmitir o comprender por otres individues o sujetes. Sus contenidos involucrar\u00edan, en lo fundamental, una violencia y un dolor traspasado intergeneracionalmente como resultado de la esclavizaci\u00f3n como radical deshumanizaci\u00f3n de un conjunto humano.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A partir de esta definici\u00f3n es posible comprender otros elementos que, a mi parecer, juegan roles importantes en la articulaci\u00f3n del anti-racismo pol\u00edtico-identitario. Uno de ellos es la preocupaci\u00f3n por las voces negras dentro del debate pol\u00edtico, especialmente en lo referido a la presencia y la representaci\u00f3n de personas afro-estadounidenses en los medios masivos. La recepci\u00f3n de <em>Black Panther<\/em> y el revuelo generado por la obra musical de Beyonc\u00e9 (tanto la aparici\u00f3n de su disco <em>Lemonade<\/em> como su presentaci\u00f3n en Coachella) se\u00f1alan la relevancia que tienen estas intervenciones en la cultura pop para sectores importantes de activistas contra el racismo. La lucha en torno a la diversidad y la inclusi\u00f3n (en espacios de trabajo, en las salas de guionistas, en la producci\u00f3n o direcci\u00f3n de series y pel\u00edculas) se vuelve, entonces, estrat\u00e9gica para la pol\u00edtica anti-racista. En esa l\u00ednea, el activismo en diversas redes sociales se conjuga con las reivindicaciones identitarias que alertan contra formas de representaci\u00f3n que resulten nocivas dado que reproducen estereotipos o vehiculan formas de violencia simb\u00f3lica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En sus versiones m\u00e1s radicales \u2013bordeando, en ocasiones, en la caricatura aprovechada por la derecha m\u00e1s reaccionaria\u2013, el anti-racismo de la esfera p\u00fablica digital despliega una ret\u00f3rica \u00e9tico-moral que ha elevado el concepto de privilegio al estatuto de palabra clave de la lucha contra el racismo. El llamado a \u201crevisar\u201d, \u201cdeconstruir\u201d o \u201cabandonar\u201d los privilegios blancos delimita un campo de acci\u00f3n particularmente f\u00e9rtil para las din\u00e1micas de las redes sociales, toda vez que el concepto de privilegio ha sido tambi\u00e9n adoptado por otros movimientos sociales que operan dentro del marco de las pol\u00edticas de la identidad (como es el caso de ciertas corrientes del feminismo contempor\u00e1neo). En algunos casos, el debate en torno a los privilegios llama a un trabajo activo por parte de sus poseedores en t\u00e9rminos de educaci\u00f3n propia (y de los pares que comparten esos privilegios), de escucha de sectores racializados y amplificaci\u00f3n de sus voces en espacios organizativos o cultural-medi\u00e1ticos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El cuadro pol\u00edtico que se deriva de esta constelaci\u00f3n \u2013que describo con mucha injusticia por la falta de detalles\u2013 consiste en un tejido organizativo muy variado que interact\u00faa con movimientos m\u00e1s amplios (como los generados a partir de la ola de Occupy Wall Street en 2011). Su presencia no se limita solamente a organizaciones de la sociedad civil, sean de corte comunitario o m\u00e1s afines al activismo de ONG desarrollado por cuadros t\u00e9cnicos educados en pol\u00edticas de diversidad e inclusi\u00f3n. Las primarias presidenciales dem\u00f3cratas de este ciclo eleccionario nos permiten ver este anti-racismo en distintas alternativas, desde el proyecto reformista y de \u201cretorno a la normalidad\u201d de Joe Biden (el candidato oficial) hasta las campa\u00f1as de Kamala Harris (senadora afro-estadounidense por California) o, tambi\u00e9n, la de Bernie Sanders (aunque quiz\u00e1 en menor medida que sus contrincantes). Sea como fuere, el horizonte estrat\u00e9gico del anti-racismo pol\u00edtico-identitario no parece tener como objetivo el combate contra la cooptaci\u00f3n relativamente exitosa realizada por las fuerzas liberal-progresistas del Partido Dem\u00f3crata a partir de los noventa; nada impide la promoci\u00f3n combinada de la diversidad y el neoliberalismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>5. Como contrapunto de esta trayectoria podemos encontrar, dentro y fuera de EEUU, algunos elementos que tal vez sean \u00fatiles para reforzar una lectura desde la izquierda de la situaci\u00f3n actual y sus posibles salidas. Para tales fines, me permito volver a la genealog\u00eda que present\u00e9 al inicio. Ella se ancla en un fen\u00f3meno que excede a la experiencia estadounidense, pues el anti-racismo puede verse como un proyecto global del siglo XX que, con m\u00e1s o menos matices, se vincula a la historia plural y complicada de las izquierdas en la periferia mundial. Este v\u00ednculo, hay que decirlo, es al mismo tiempo inc\u00f3modo y productivo, una coexistencia cuyas tensiones tuvieron como resultado el car\u00e1cter progresista de los movimientos de descolonizaci\u00f3n tras la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Incluso antes del colapso de Europa bajo el fascismo, los movimientos anti-coloniales del Tercer Mundo y las luchas afro-estadounidenses tuvieron variados puntos de encuentro. Sea la di\u00e1spora afrodescendiente del Caribe \u2013con sus conexiones entre Londres, Par\u00eds, Harlem y La Habana\u2013 o la posterior complicidad entre las expresiones del poder negro y los movimientos de liberaci\u00f3n nacional (con la presencia de dirigentes del SNCC en La Habana). \u00bfC\u00f3mo entender a un nombre tan central en la lucha contra el racismo como Frantz Fanon sin pensar la articulaci\u00f3n transnacional de las izquierdas anti-coloniales? Si bien el mismo Fanon se\u00f1ala las divisiones estrat\u00e9gicas entre los esfuerzos de liberaci\u00f3n nacional \u2013al igual que los peligros de cierta lectura esencialista de las identidades negras y africanas\u2013, lo cierto es que existe una corriente amplia de proyectos pol\u00edticos comprometidos con el combate al racismo m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras nacionales. \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda hoy nuestra internacional anti-racista?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>6. A medida que me alejo de EEUU y me acerco a Am\u00e9rica Latina me doy cuenta de que este relato no cuadra por completo con la experiencia continental, pues deja fuera al otro sector que experimenta con crudeza los efectos del racismo: los pueblos ind\u00edgenas. Recurriendo una vez m\u00e1s al esquematismo, dir\u00eda que en el caso de los movimientos ind\u00edgenas la lucha anti-racista es necesariamente m\u00e1s tard\u00eda que para el caso afro-descendiente, aunque esto se debe al hecho de que existe una reivindicaci\u00f3n anti-colonial de mucho m\u00e1s largo aliento y que encuentra continuidades ideol\u00f3gicas y organizativas en la historia pol\u00edtica ind\u00edgena del siglo XX. A diferencia del caso afro-descendiente de EEUU y otras partes de Am\u00e9rica, marcado por dirigencias vinculadas a las clases medias que acceden a la educaci\u00f3n formal, los pueblos ind\u00edgenas experimentaron de manera m\u00e1s marcada la divisi\u00f3n entre lo rural y lo urbano, lo mismo que la mediaci\u00f3n de las clases medias mestizas que dieron forma al indigenismo moderno. La suplantaci\u00f3n pol\u00edtica realizada por el indigenismo \u2013aunque influenciada en varios casos por cr\u00edticas al racismo cient\u00edfico del siglo XIX\u2013 me parece que permite explicar por qu\u00e9 los discursos anti-racistas aparecen m\u00e1s claramente hacia los a\u00f1os setenta, el momento de la llamada \u201cemergencia ind\u00edgena\u201d en Am\u00e9rica Latina. El eje racismo\/colonialismo se integra a los proyectos pol\u00edticos indianistas y se plasma en reivindicaciones en torno a la lengua y el acceso a derechos sociales (salud, educaci\u00f3n, trabajo).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De tal suerte, me aventurar\u00eda a decir que el anti-racismo ind\u00edgena se desarrolla en un ciclo de acumulaci\u00f3n pol\u00edtica y de crecimiento org\u00e1nico, tanto a nivel nacional como continental y que se entronca con otras experiencias de movilizaci\u00f3n definidas por la disputa con y por el poder pol\u00edtico. Las luchas por el reconocimiento constitucional se combinaron con las disputas por el control del territorio y, por ende, de la tierra. As\u00ed, incluso en el momento multicultural de los noventa, el combate al racismo se entrelaza con otros elementos program\u00e1ticos que tienen al Estado como uno de sus interlocutores<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. El ciclo progresista en Am\u00e9rica Latina produce un cambio parcial de escenario con la llegada de Evo Morales al poder, lo mismo que la agudizaci\u00f3n de los conflictos territoriales y el combate contra el extractivismo. Sin embargo, ser\u00eda dif\u00edcil sostener la tesis de que Morales produjo el mismo efecto en las luchas anti-racistas ind\u00edgenas que el de Obama en EEUU.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>7. Con todo esto en mente, quisiera cerrar con algunas ideas respecto de las perspectivas estrat\u00e9gicas. Si el anti-racismo que hoy se difunde en nuestras redes sociales, incluso en las pantallas de los medios de comunicaci\u00f3n hegem\u00f3nicos, es en realidad <em>una<\/em> variante del anti-racismo, \u00bfc\u00f3mo situarnos frente a \u00e9l de manera cr\u00edtica y productiva? Dicho de otra forma: desde una perspectiva de izquierda, \u00bfcu\u00e1les son los l\u00edmites de esta corriente liberal-progresista de anti-racismo anclado en las pol\u00edticas de la identidad? Parece claro que existen ciertas dificultades para pensar una lucha formulada en los t\u00e9rminos del combate al privilegio y la centralidad de la experiencia racializada como horizonte normativo. Tanto para les afro-estadounidenses como para nosotres, \u00bftiene sentido una lucha contra el racismo que no sea, a su vez, una lucha por la descolonizaci\u00f3n? Y, al mismo tiempo, \u00bfpuede haber descolonizaci\u00f3n sin una transformaci\u00f3n estructural del Estado, de la econom\u00eda capitalista y del dominio heteropatriarcal?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por cierto, reconozco que estas son preguntas de una complejidad que s\u00f3lo podemos empezar a abrir. Su complejidad, sin embargo, no es puramente conceptual o te\u00f3rica, sino eminentemente pr\u00e1ctica. Mi preocupaci\u00f3n es que el marco identitario que muchas veces se deriva del paradigma de Black Lives Matter no s\u00f3lo no resuelve del todo la pregunta por la funci\u00f3n que le cabe a sectores \u201cno racializados\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> en la lucha anti-racista, sino que tambi\u00e9n deja vac\u00edos en el rol de los propios sectores racializados. Si, por ejemplo, la labor de la educaci\u00f3n y el desmonte de privilegio es una tarea que concierne a quienes portan dicho privilegio (pues no ser\u00eda un deber de quien es oprimido el educar a su opresor), \u00bfno se corre el riesgo de: a) reducir el combate contra el racismo a una acumulaci\u00f3n de cambios individuales; b) abandonar la disputa por la hegemon\u00eda como proyecto conducido y realizado por les oprimides?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De igual forma, una lectura estricta o dogm\u00e1tica del anti-racismo identitario deja abierto el problema de las luchas que exceden a la reivindicaci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas dirigidas exclusiva y excluyentemente a grupos racializados (como pueden ser las reparaciones por la esclavitud). Dicho de otra forma: una lucha basada en la irreductibilidad de la experiencia racializada no plantea con claridad las conexiones con la disputa por derechos sociales universales o la modificaci\u00f3n de las estructuras productivas y reproductivas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Desde esta periferia, esta f\u00e9rtil provincia y se\u00f1alada que atisba una posibilidad a\u00fan incierta de cambio sist\u00e9mico \u2013la mayor en treinta o m\u00e1s a\u00f1os\u2013, me pregunto c\u00f3mo hacer para entablar estos di\u00e1logos estrat\u00e9gicos siendo alguien que no cuenta con muchas credenciales identitarias. Me preocupa, sin embargo, encontrar la forma de hacer frente a nuestra configuraci\u00f3n colonial particular, compuesta de herencias vinculadas al exterminio, la asimilaci\u00f3n forzada, el expansionismo nacionalista, la globalizaci\u00f3n multicultural y la migraci\u00f3n neoliberal. La superposici\u00f3n de los racismos en esta estructura es un desaf\u00edo que no puede resolverse con las ambig\u00fcedades pol\u00edticas a las que lleva una perspectiva basada en el desencanto liberal-progresista. Creo, quiz\u00e1 ingenuamente, que las fuerzas contra-hegem\u00f3nicas \u2013que queremos desarmar este latifundio llamado Chile y transformarlo en otra cosa\u2013 debi\u00e9ramos pasar m\u00e1s tiempo pensando en qu\u00e9 hacer con la militarizaci\u00f3n del Estado o c\u00f3mo enfrentar la reacci\u00f3n de la derecha pol\u00edtico-empresarial y menos tiempo vigilando qui\u00e9n es m\u00e1s honestamente anti-racista en redes sociales. Es urgente y dif\u00edcil para la izquierda combatir estas determinaciones de la identidad y la experiencia sin caer en el paternalismo del silencio ni en las formas enga\u00f1osas de un supuesto universalismo. Pero no parece haber momento m\u00e1s propicio para las cosas urgentes y dif\u00edciles que la coyuntura pre-apocal\u00edptica que estamos viviendo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sub>[1]<\/sub><\/a><sub> Garvey fue una figura intelectual y pol\u00edtica jamaicana que promovi\u00f3 la tesis del retorno a \u00c1frica bajo la consigna de la unidad fundamental del \u201cpueblo negro\u201d, tanto el radicado en \u00c1frica como en la di\u00e1spora generada por la esclavitud.<\/sub><\/p>\n<p><sub><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> La forma en que el paradigma de la guerra cultural organiza la vida pol\u00edtica estadounidense (primero en los sesenta y, luego, en los noventa) amerita un tratamiento aparte. Esquem\u00e1ticamente, se trata de un reforzamiento de las divisiones ideol\u00f3gicas a partir de temas medi\u00e1ticos instalados como controversias cuasi-existenciales y vinculados a alg\u00fan tipo de concepci\u00f3n de mundo o sistema moral: el aborto, la posesi\u00f3n de armas, el matrimonio igualitario, la presencia de la religi\u00f3n en la vida p\u00fablica.<\/sub><\/p>\n<p><sub><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> La relaci\u00f3n con el Estado (o el poder pol\u00edtico instituido, si se quiere) es posiblemete una de las caracter\u00edsticas de m\u00e1s larga duraci\u00f3n de la resistencia ind\u00edgena. Y, tambi\u00e9n, un elemento que la distingue de la experiencia afro-estadounidense.<\/sub><\/p>\n<p><sub><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Pongo estas comillas para destacar el hecho que, en Am\u00e9rica Latina, esta pregunta tiene trampas perversas que no pueden ser enfrentadas exitosamente con los esquemas y categor\u00edas desarrolladas para EEUU, sea por nuestra posici\u00f3n dependiente en el sistema mundial como por los efectos que han tenido los discursos del mestizaje en las formas de racializaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina.<\/sub><\/p>\n<p><sub>Imagen: portadas de Emory Douglas para las publicaciones de las Panteras Negras.<\/sub><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Incluso antes del colapso de Europa bajo el fascismo, los movimientos anti-coloniales del Tercer Mundo y las luchas afro-estadounidenses tuvieron variados puntos de encuentro. Sea la di\u00e1spora afrodescendiente del Caribe \u2013con sus conexiones entre Londres, Par\u00eds, Harlem y La Habana\u2013 o la posterior complicidad entre las expresiones del poder negro y los movimientos de liberaci\u00f3n nacional <\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":11448,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[2170,2171,2172,2169,2174,169,1318,2173],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-11446","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-piel-negra-mascaras-blancas","tag-blacklivesmatter","tag-blm","tag-frantz-fanon","tag-indigenismo","tag-marcus-garvey","tag-matias-marambio","tag-negritud","tag-panteras-negras"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11446","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11446"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11446\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11448"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11446"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11446"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11446"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=11446"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=11446"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}