{"id":12708,"date":"2020-10-21T12:59:36","date_gmt":"2020-10-21T12:59:36","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=12708"},"modified":"2020-10-21T19:58:30","modified_gmt":"2020-10-21T19:58:30","slug":"chileyem-chile-finao-el-amanecer-champurria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2020\/10\/21\/chileyem-chile-finao-el-amanecer-champurria\/","title":{"rendered":"Chileyem [Chile-finao]: El amanecer champurria"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Al final de mi calle en la poblaci\u00f3n Villa Comercio II de la comuna de La Granja hab\u00eda un potrero infinito hacia el sur. Yo imaginaba que, si sal\u00eda del cemento y caminaba por d\u00edas en esa direcci\u00f3n con la cordillera a mi izquierda, me iba a encontrar con otras personas parecidas a m\u00ed, con todas esas historias misteriosas que nos contaban los adultos mientras me tomaba el juguito calentito de un pulmay. Mi bisabuela, el ser humano m\u00e1s sabio que he conocido, a pesar de no saber leer ni escribir, me confesaba que ven\u00edamos del sur, que nuestro origen no estaba aqu\u00ed<\/em><\/p>\n<p><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"align-right\">El 27 de febrero del a\u00f1o 2010 despert\u00e9 en medio de la noche a causa de uno de los terremotos m\u00e1s grandes registrados en el cono sur de Latinoam\u00e9rica. Tren-tren volv\u00eda a manifestarse y Kai-kai azotaba las costas del sur del oc\u00e9ano pacifico con un tsunami que se llev\u00f3 cientos de vidas, devastando ciudades y pueblos enteros. Este movimiento tel\u00farico fue el principio de un ciclo de liberaciones de energ\u00eda acumulada, r\u00e9plicas que tambi\u00e9n se manifestaron en nuestros cuerpos durante los \u00faltimos diez a\u00f1os haciendo emerger nuevos cauces, nuevos continentes y fracturas tect\u00f3nicas en la conciencia colectiva.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de pasar toda la noche en un Ngeikurrewen [Ceremonia de cambio de Rewe], un pe\u00f1i [hermano] nos dijo de amanecida: \u201c\u2026en otro tiempo, nuestros antepasados estuvieron juntos igual que nosotros en este momento, mateando, compartiendo, conversando, riendo\u201d. En esos d\u00edas, en un pewma [sue\u00f1o] aparecieron pi\u00f1os [grupos] en las calles marchando hacia Plaza Italia (hoy rebautizada <em>Plaza de la Dignidad<\/em>). En ese momento, solo pude comparar la experiencia con las celebraciones de Colo Colo campe\u00f3n de la Copa Libertadores o el Bicampeonato de la selecci\u00f3n de f\u00fatbol en Copa Am\u00e9rica en su versi\u00f3n lump\u00e9rica. La gente estaba contenta, se abrazaba, cantaban al un\u00edsono alrededor del fuego de la barricada, sonrisas y l\u00e1grimas encapuchadas. Pas\u00f3 el tiempo y unos meses despu\u00e9s el pewma se transform\u00f3 en d\u00e9j\u00e0 vu. Miles presenciamos como <em>el peso de la noche<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup><strong>[1]<\/strong><\/sup><\/a><\/em> que fund\u00f3 el estado de Chile se quem\u00f3 en un amanecer.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El dolor con el que cargan las periferias de las ciudades en Chile es un estanque desbordado por <strong>la revuelta social del 18 de octubre del 2019<\/strong>. Por el alza de la tarifa del metro, estudiantes escolares desobedecieron el torniquete y traspasaron la l\u00ednea de la normalidad, saltando por sobre la ley y llamando a evadir masivamente el pasaje del metro. As\u00ed se abri\u00f3 una llave de acontecimientos que rompieron con la historia como la conoc\u00edamos hasta entonces, un estadio in\u00e9dito en que el pueblo movilizado se hizo potencia por todo Chile, no solo haciendo aparecer el hast\u00edo y el abuso neoliberal de las \u00faltimas d\u00e9cadas, sino tambi\u00e9n la herida ancestral en el coraz\u00f3n de la champurria [mezcla, mixtura] popular. Nuestros cuerpos encarnaron la marginaci\u00f3n radical a nuestros antepasados, capas populares con una memoria aplastada por la mitolog\u00eda colonial de la chilenidad. \u00c9ramos pueblo, otro pueblo emergiendo botando monumentos, recuperando por justicia, profanando ciudades, purruneando en las plazas y barrios, haciendo memes, cantando <em>el pueblo unido<\/em>, gritos futboleros y Los Prisioneros, reconoci\u00e9ndonos en otros an\u00f3nimos y la radicalidad de ese espacio tiempo. As\u00ed nos tomamos el espacio p\u00fablico para hacerlo calle, defendiendo nuestra manifestaci\u00f3n de lo com\u00fan y resistiendo a los aparatos de represi\u00f3n con una valent\u00eda que me enorgullece, que me llena de honra y amor.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En la televisi\u00f3n chilena, de un momento a otro desfilaban pol\u00edticos, analistas y figuras de relevancia tratando de descifrar por qu\u00e9 el pueblo chileno se levant\u00f3 en revuelta. El historiador social Gabriel Salazar invitado por el matinal \u201cBuenos d\u00edas a todos\u201d contaba c\u00f3mo el pueblo mestizo (como lo nombra \u00e9l) \u201cvivi\u00f3 marginado los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX hasta el c\u00f3digo del trabajo de 1931. Ese fue el primer paquete de derechos que los cubri\u00f3 y los incorpor\u00f3. En todo ese periodo como no eran sujetos de derecho, pod\u00edan ser abusados, violados, torturados, servilizados&#8230;las mujeres violadas. No pod\u00edan pactar porque no eran sujetos de derecho. Eso gener\u00f3 una memoria subconsciente en ese pueblo que hay que estudiar. Los psic\u00f3logos est\u00e1n hablando que el da\u00f1o que se produce a una generaci\u00f3n se transmite a las generaciones siguientes, por tanto hay un da\u00f1o transgeneracional. Si eso pas\u00f3 con la generaci\u00f3n nuestra -que nos torturaron en los 70\u00b4s y el da\u00f1o est\u00e1 trasmitido hasta los nietos seg\u00fan han comprobado los psic\u00f3logos- me pregunto qu\u00e9 ha pasado con el da\u00f1o al pueblo mestizo en casi cuatro siglos\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>En Puerto Montt, extremo sur del Wallmapu, mi bisabuela trabaj\u00f3 desde jovencita como nana de una familia de colonos, por ese motivo no pudo criar a su hija. Cuando supo que mi abuela qued\u00f3 viuda y empobrecida por el alcoholismo de su marido, decidieron a fines de los \u201860 viajar desde Osorno con los ni\u00f1os y ni\u00f1as a la capital para olvidarlo todo y empezar de cero. Al llegar se instalaron en el campamento <em>El Cobre<\/em> de Barrancas, hoy comuna de Pudahuel. Mi bisabuela cuidaba a los ni\u00f1os mientras mi abuela laburaba de empaquetadora de velas hasta el golpe militar. Trabajaron duro para darles protecci\u00f3n y educaci\u00f3n a sus cabros chicos, como tambi\u00e9n lo hizo posteriormente mi madre conmigo junto a mi padre, oriundo de la poblaci\u00f3n Mar\u00eda Luisa Bombal, de la comuna de Lo Prado. Sus padres eran de los pueblos de Traigu\u00e9n y Pitrufqu\u00e9n. Mi familia materna viaj\u00f3 a la capital como tantas otras que emigraron a los centros urbanos arrancando del empobrecimiento y la discriminaci\u00f3n, buscando un mejor vivir a toda costa. Nuestros antepasados se tomaron la tierra desocupada clavando una banderita chilena con la convicci\u00f3n de ser parte de lo que nos rechaza.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Es as\u00ed como el movimiento de pobladores de Chile solucion\u00f3 con sus propias manos la grave crisis habitacional de la \u00e9poca, desbordando la l\u00f3gica patronal de aquel entonces, y demostrando su poder organizado al crear soluciones alternativas con total independencia como estrategia pol\u00edtica. Poblaciones callampas les dec\u00edan, estigma que tuvo que cargar nuestra gente que habit\u00f3 cuadras y cuadras de viviendas de madera hechas a mano en el paisaje perif\u00e9rico de mediados de siglo XX. La \u00e9pica m\u00e1s virtuosa fue la toma de la chacra <em>La feria<\/em>, transform\u00e1ndose en 1957 en La poblaci\u00f3n <em>La Victoria<\/em>, seg\u00fan se cuenta, la primera toma organizada de tierras de Chile y Am\u00e9rica Latina. La propia gente lote\u00f3 los terrenos y espacios comunes sin ayuda del estado. Construy\u00f3 plazas, sedes sociales y organiz\u00f3 comit\u00e9s de vigilancia contra la delincuencia, consagr\u00e1ndose de este modo, como un modelo a seguir para otros procesos comunitarios que posteriormente demandaron a pala y carretilla su derecho a la vivienda.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Desde el golpe de estado 1973, las tomas de terreno y campamentos fueron desalojados de las comunas c\u00e9ntricas y acomodadas de la capital para ser marginados fuera del cord\u00f3n vial Am\u00e9rico Vespucio, inventando nuevas comunas <em>ghetto<\/em>, modelando en nombre de la casa propia la periferia capitalina como la conocemos ahora. Los historiadores Cristi\u00e1n Palacios y C\u00e9sar Leyton investigaron c\u00f3mo las \u201cOperaciones Confraternidad I y II, realizadas en 1976 y 1978, dieron inicio al m\u00e1s grande movimiento de poblaci\u00f3n en Chile. 1.850 familias de los campamentos Nueva Matucana y del Zanj\u00f3n de la Aguada fueron separadas y llevadas hacia 10 comunas distintas en la periferia de Santiago.\u00a0 Para el a\u00f1o 1987 otras 29 mil familias ya hab\u00edan sido sacadas de sus campamentos en Santiago centro, Providencia y Las Condes y llevadas, muchas veces en camiones militares, a las nuevas comunas creadas m\u00e1s all\u00e1 de la Circunvalaci\u00f3n Am\u00e9rico Vespucio\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[2]<\/sup><\/a>. Este fen\u00f3meno de segregaci\u00f3n urbana solo es comparable con la eugenesia psicosocial que paviment\u00f3 Benjam\u00edn Vicu\u00f1a Mackenna en la segunda mitad del siglo XIX para reformar la ciudad de Santiago y expeler a los pobres al otro lado del R\u00edo Mapocho, con un cord\u00f3n sanitario de 11 kil\u00f3metros y como muro afluente de la sociedad blanca, cat\u00f3lica e ilustrada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Todo el resentimiento popular se liber\u00f3 esa noche del 18 de octubre del 2019 en la Plaza de la Dignidad a todas partes, y no solo hablo del resentimiento en su profundo rencor, me refiero a volver a sentir muchas veces, un ejercicio de memoria que trae al presente la resistencia de nuestro pueblo mapuche, los movimientos sindicales y mutuales, la lucha por la vivienda del movimiento de pobladores, la valent\u00eda de las organizaciones de derechos humanos contra la impunidad en dictadura, los ping\u00fcinos del 2006, el movimiento \u201cPatagonia Sin Represas\u201d el 2010, el 2011 con el movimiento estudiantil, el movimiento por las pensiones \u201cNo m\u00e1s AFP\u201d del 2016, el 2017 con la nueva ola feminista o el 2018 con el movimiento ambientalista Quintero y Puchuncav\u00ed. Porque la famosa consigna de la revuelta <em>\u201cno eran 30 pesos, eran 30 a\u00f1os\u201d<\/em> fue una interpelaci\u00f3n geneal\u00f3gica a la noci\u00f3n inmediata que tenemos del tiempo. \u00bfPodr\u00edamos decir que tambi\u00e9n son 47 a\u00f1os del inicio de la dictadura?, \u00bf159 de la ocupaci\u00f3n de la Araucan\u00eda?, \u00bf210 a\u00f1os de la fundaci\u00f3n de la primera junta de gobierno? o \u00bf500 a\u00f1os desde una perspectiva decolonial? El estallido provoc\u00f3 una seguidilla de confluencias y voluntades que aceleraron los procesos de configuraci\u00f3n del tejido social a trav\u00e9s de asambleas territoriales, coordinadoras, bloques y diversos tipos de encuentros autoconvocados, una organizaci\u00f3n que, a pesar de lo emergente y rudimentaria, cristaliz\u00f3 una conciencia colectiva que nos hizo repensarnos en lo com\u00fan, pensar nuevas realidades posibles, reconociendo nuestra condici\u00f3n hist\u00f3rica y fuerza colectiva frente un nuevo mal gobierno.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El sonido del fuego, el entrecruce de las voces y canciones al son de todas las piedras golpeando las placas de metal de la bunkerizaci\u00f3n empresarial, son sonidos e im\u00e1genes imborrables que hoy nos constituyen y que nos dan la garant\u00eda que, pase lo que pase, volveremos una y mil veces abri\u00e9ndonos camino. Hay un pueblo en una patria muerta manifestando su po\u00e9tica desobediente y con lo que se tiene a mano, sin categor\u00edas, con la misma maestr\u00eda creativa que te ense\u00f1a la calle con sus peligros y sus posibilidades infinitas, sublev\u00e1ndonos al contrato social dictado por el estado de Chile, a esta sociedad heter\u00f3noma.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Esa emergencia cultural que empezamos a masticar desde la primera l\u00ednea al resurgimiento de las ollas comunes, el canto de barras bravas a los micr\u00f3fonos abiertos, las resignificaciones de la propaganda a las asambleas u organizaciones afectivas, dieron cuenta de una desidentificaci\u00f3n con la forma de vida que llevamos reproduciendo, conjug\u00e1ndonos en una mixtura cultural que evidencia su matriz colonial y profana el sistema de creencias del poder que abusa. Somos el sue\u00f1o experimental de Milton Friedman, pero tambi\u00e9n somos <em>champurria popular<\/em> para enunciar lo kiltro, lo impuro, lo h\u00edbrido; una palabra peyorativa de la mapuchidad para calificar la mixtura racial, <em>ag\u00fcita con harina le dec\u00edan<\/em>, sin tierra y sin apellido, pu warriache [mapuche de ciudad] que emergen mezclados entre miles en las periferias de las ciudades del Wallmapu y el Cono Sur de Am\u00e9rica Latina. Animales de la colonizaci\u00f3n, del exterminio, de las reducciones, de las <em>poblas<\/em>. As\u00ed nos agarramos de las hilachas de lana que nos dej\u00f3 nuestra gente para abrigarnos frente a la mitolog\u00eda chilena, habitando el margen entre lo winka [chileno] y lo mapuche hasta que empezamos a tirar con fuerza y enredarnos en un gran chaleco de lana en octubre del 2019. Este peque\u00f1o despertar es una alteraci\u00f3n sin c\u00e1lculo, un sismo, una potencia liberadora ya manifestada, corriente estancada por una pandemia y que se desbordar\u00e1 en cualquier momento para seguir su cauce. La revoluci\u00f3n es ese modo de hacer champurria, una necesidad por modificar el estatuto de las pr\u00e1cticas expresivas de la po\u00e9tica y la pol\u00edtica en diversos ejercicios memoriales, por recrearnos en la acci\u00f3n y repensarnos en el intercambio, rompiendo un modo de reproducci\u00f3n de la vida que saquea y categoriza todo lo que nos rodea. Somos el r\u00edo, somos nuestros antepasados en la nuca, piel antigua de desbordes morenos, cicatrices y manchas en la piedra, somos l\u00e1grimas abri\u00e9ndose paso en el pi\u00f1en [mugre], aluviones, venas, vertientes, erupciones y plantas que brotan entre las grietas del cemento que se quiebra.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>*Edici\u00f3n de texto: Antonio Catrileo y Francisco Gonzales Castro<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Famosa frase del estadista del siglo XIX Diego Portales en carta a Joaqu\u00edn Tocornal.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[2]<\/sup><\/a> <u><a href=\"https:\/\/www.elciudadano.com\/entrevistas\/las-olvidadas-erradicaciones-de-la-dictadura\/12\/17\/\">https:\/\/www.elciudadano.com\/entrevistas\/las-olvidadas-erradicaciones-de-la-dictadura\/12\/17\/<\/a><\/u><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El sonido del fuego, el entrecruce de las voces y canciones al son de todas las piedras golpeando las placas de metal de la bunkerizaci\u00f3n empresarial, son sonidos e im\u00e1genes imborrables que hoy nos constituyen y que nos dan la garant\u00eda que, pase lo que pase, volveremos una y mil veces abri\u00e9ndonos camino.<\/p>\n","protected":false},"author":295,"featured_media":12707,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-12708","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-a-desalambrar"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12708","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/295"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12708"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12708\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12707"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12708"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12708"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12708"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=12708"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=12708"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}