{"id":12868,"date":"2020-11-16T00:17:52","date_gmt":"2020-11-16T00:17:52","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=12868"},"modified":"2020-11-16T15:28:33","modified_gmt":"2020-11-16T15:28:33","slug":"presentacion-de-la-conferencia-ois-lo-que-escribo-la-oralidad-como-poetica-de-selva-almada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2020\/11\/16\/presentacion-de-la-conferencia-ois-lo-que-escribo-la-oralidad-como-poetica-de-selva-almada\/","title":{"rendered":"Presentaci\u00f3n de la conferencia \u201c\u00bfO\u00eds lo que escribo? La oralidad como po\u00e9tica\u201d, de Selva Almada"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>[Texto preparado y le\u00eddo por la escritora Bel\u00e9n Fern\u00e1ndez el martes 10 de noviembre como parte de las actividades de la C\u00e1tedra C\u00e1tedra Abierta UDP. Bel\u00e9n Fern\u00e1ndez es\u00a0 autora de <a href=\"https:\/\/edicionesoverol.cl\/producto\/ella-estuvo-entre-nosotros\/\"><strong>\u00ab<\/strong><\/a><i><strong>Ella estuvo entre nosotros\u00bb<\/strong>, publicada <\/i>por Ediciones Overol (primera edici\u00f3n: diciembre 2019, segunda edici\u00f3n: julio 2020)].<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">PRIMERO<\/h6>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<p>El 22 de octubre recibo la invitaci\u00f3n para presentar a Selva Almada. Entre esa fecha hasta hoy, median 19 d\u00edas y varios obst\u00e1culos: mi vida laboral y estudiantil entrando a los dos \u00faltimos meses del a\u00f1o y un viaje al sur de Chile en cuya estad\u00eda no tendr\u00e9 internet.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hay un argumento m\u00e1s poderoso para decir que no. Una raz\u00f3n que har\u00eda a cualquiera en su sano juicio dejar pasar esta posibilidad: lo cierto, y lo terrible, es que nunca he le\u00eddo Selva Almada. No me siento particularmente mal por esto. Hay mucho que no he le\u00eddo, desde cl\u00e1sicos de la literatura occidental, hasta libros sobre experiencias similares a las que motivaron mi novela. No creo tampoco que Selva Almada sea una persona que se sienta mal porque yo no la he le\u00eddo. Qui\u00e9n podr\u00eda sentirse una lectura obvia en pleno siglo XXI, con el universo infinito de textos en internet y con la constelaci\u00f3n de autoras y proyectos editoriales contempor\u00e1neos. S\u00ed, en cambio he le\u00eddo a mujeres que comparten el tiempo y espacio de Selva. En el Club de Lectura del que formo parte, llamado Abrazo o Balazo, disfrutamos del trabajo de Mariana Enr\u00edquez, Josefina Licitra, Samanta Schweblin y Agostina L\u00f3pez. En mis b\u00fasquedas personales, otras autoras trasandinas como Leila Sucari, Cecilia Pav\u00f3n, Mercedes Halfon, Fernanda Garc\u00eda Lao, Camila Sosa y Paula Porroni, embellecen mi mueble de libros y mi memoria. Pero Selva Almada es un punto de esta constelaci\u00f3n al que todav\u00eda no llego, aunque siempre rozo su nombre.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El 22 de octubre pienso en las variables que ya existen y otras que puedan aparecer porque la vida es misteriosa. Confirmo que es una p\u00e9sima idea aceptar. Abro el correo, escribo: \u201c<em>Estimado Rodrigo, muchas gracias por tu invitaci\u00f3n, aceptar\u00e9 encantada\u201d. <\/em>Y presiono enviar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">SEGUNDO<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A doce d\u00edas de la presentaci\u00f3n, y sorteados algunos de los obst\u00e1culos que ya indiqu\u00e9, el calendario avanza, aun no puedo leer y barajo estrategias.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Alternativa A): Leer a Selva Almada sin subrayar ni tomar notas para optimizar el tiempo, pero\u00a0investigar sobre ella todo lo que pueda: recorrer las entradas de internet que porten su nombre, leer rese\u00f1as, ver fotos de su rostro, escuchar entrevistas en youtube, stalkear a la autora en redes sociales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Alternativa B) Leerla, con l\u00e1piz en mano, con tiempo, como me ense\u00f1\u00f3 en el primer semestre de la universidad mi profesor de Historia de Mesopotamia, Jaime Moreno: \u201cUsted se\u00f1orita Fern\u00e1ndez -me dijo Jaime- lo \u00fanico que va a aprender estudiando Historia es a leer. Si lo logra, despu\u00e9s podr\u00e1 aprender lo que sea, todo lo que quiera del mundo y de las estrellas\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed, con la voz de Jaime Moreno resonando en mi coraz\u00f3n, me inclino por la alternativa B, directo hacia Selva Almada, la estrella que me faltaba de la constelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">TERCERO<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A siete d\u00edas de la presentaci\u00f3n, y con algunos obst\u00e1culos a\u00fan pendientes, decido no hacer exactamente una presentaci\u00f3n porque suelen ponerme nerviosa los recuentos elogiosos de la vida de alguien, hablando frente a ese alguien como si no estuviera. Si ustedes y yo estamos ac\u00e1 es porque ustedes saben que el trabajo de Selva les gusta y porque yo intu\u00ed que me pod\u00eda gustar. Adem\u00e1s, sumando y restando horas, solo alcanzo a leer parte de su obra, pero no a estudiarla en su conjunto ni a conocer los hitos fundamentales de su carrera. De todas formas:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Entre datos biogr\u00e1ficos de wikipedia y libros, prefiero los libros.<\/p>\n<p>Entre la cr\u00edtica y los libros, me quedo con los libros.<\/p>\n<p>Entre enumerar premios y leer libros, no hay por d\u00f3nde perderse, los libros.<\/p>\n<p>Entre twitter y los libros, mil veces y para siempre, los libros.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">CUARTO<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A siete d\u00edas de la presentaci\u00f3n, ya instalada en el sur de Chile, al interior de la cordillera de Nahuelbuta, frontera norte de la Selva Valdiviana, con el lago Lanalhue a dos metros, rodeada de bosque nativo, a mi espalda una bandera mapuche flameando y arriba el sol de las tres de la tarde quemando, mis talones desnudos se retuercen en la arena, mientras leo <em>Chicas Muertas<\/em>, de Selva Almada.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ya que no revis\u00e9 rese\u00f1as ni cr\u00edtica sobre su trabajo, me pregunto si lo que tengo en frente son cr\u00f3nicas o ficci\u00f3n. No tengo se\u00f1al para buscar en google, encontrar los nombres de las chicas muertas en la p\u00e1gina de policiales y confirmar si tengo razones para retorcerme. Hace pocos d\u00edas, con dos de mis amigas del club de lectura, cada una record\u00f3 su peor experiencia de acoso. Nos amamos hace a\u00f1os y nunca nos hab\u00edamos contado que varones nos han tocado en buses mientras dorm\u00edamos, o que nuestros compa\u00f1eros de colegio pusieron c\u00e1maras en los vestidores donde nos desnudamos o que por meses so\u00f1\u00e9 que el hombre que me persigui\u00f3 una tarde a la salida de un restor\u00e1n, me esperaba afuera de mi casa y me mord\u00eda la mano como una bestia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Claro que tengo razones para retorcerme, todas las tenemos.\u00a0En <em>Chicas Muertas<\/em> hombres roc\u00edan con combustible las casas de sus ex novias, ni\u00f1as se embarazan a los 14 a\u00f1os y mujeres ejercen el trabajo sexual porque sus maridos les piden plata. No hay que saber de literatura ni de g\u00e9neros para saber que eso no es ficci\u00f3n.\u00a0Para saberlo, basta ser mujer, que no es nada especial, ni nada f\u00e1cil.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Eso que todas sabemos, Selva Almada lo cuenta apoyada de expedientes judiciales, documentos m\u00e9dicos, entrevistas, archivos de prensa y hasta visitas a una ps\u00edquica, por si a alguien le quedara alguna duda de los esfuerzos que hay que dedicar para llegar a las \u00faltimas horas de una mujer asesinada.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Frente al para\u00edso sure\u00f1o que esper\u00e9 durante meses de encierro, leo y vivo un infierno. No hay para\u00edso posible si ser mujer puede tener un final de este tipo. De cara al bosque nativo, con esa tristeza que emana del miedo compartido, le agradezco a Selva Almada. Abrazo el libro con gratitud, y abrazo la rabia que \u00e9l me da, porque la rabia sirve, ya lo sabemos en Chile.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Me pregunto frente al lago Lanalhue convertido en espejo cu\u00e1ntos huesitos cortos y gr\u00e1ciles esconde. Cu\u00e1ntas chicas muertas que yacen en su fondo no tuvieron su propia Selva Almada para darles un nombre, una cara, una historia y un poquito de paz.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">QUINTO<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A cinco d\u00edas de la presentaci\u00f3n, en Llico, una caleta de pescadores con 600 habitantes, en la costa de la Regi\u00f3n del B\u00edo-B\u00edo, avanzo en <em>El desapego es nuestra forma de querernos<\/em>, de Selva Almada. Supongo que solo alguien que es de provincia, o como dicen en Argentina, del interior, es capaz de mostrar la coexistencia de las flores del espinillo, la yerbabuena, la ruda, la carqueja, los cardos y, las mburucuy\u00e1s, con los gritos de un chancho al que desangran. Y solo alguien que no es de la gran ciudad puede describir el ciclo de apertura de las hojas de un helecho como la revelaci\u00f3n del tesoro de un pirata. O que solo una mujer que creci\u00f3 ah\u00ed puede conservar la mirada, el \u00e1ngulo, la altura y el asombro de una ni\u00f1a, para definir los huevos de ara\u00f1a como perlas de seda que se anidan bajo la mesa de la m\u00e1quina de coser en la que trabaja la madre. Solo alguien que no desprecia su clima h\u00famedo de origen puede comparar la espuma tenue que corona un vaso de cerveza, con huevos de rana o decirme que al borde del camino se encuentran yarar\u00e1s, guazunchos y zorritos, sin siquiera hacer el esfuerzo de aclararme que las yarar\u00e1s son un tipo de serpientes y los guazunchos una clase de ciervos. Selva Almada no usa el espa\u00f1ol neutro porque el punto de vista enraizado en lo local no admite la neutralidad. No se permite contar el pueblo con una sola voz, porque a diferencia de lo que nos hizo creer la modernidad, en los pueblos no hay una sola cosa, ni un rango de experiencias intr\u00ednsecamente m\u00e1s limitado. Por eso, supongo, en el conjunto de textos titulados bajo el nombre <em>En Familia<\/em>, cuenta el suicidio de un familiar a trav\u00e9s de siete puntos de vista diferentes. Selva es ni\u00f1a, y macho, y viuda, y madre que espera y suicida al que le ocultan el hoyo en la cabeza con maquillaje barato y tul.<\/p>\n<p><sup>\u00a0<\/sup><\/p>\n<p>Esa frase atribuida a Tolstoi, \u201cpinta tu aldea y pintar\u00e1s el mundo\u201d, se derrite en el calor su literatura. Selva Almada pinta la aldea porque la aldea tiene valor, no es un lugar del que se deba salir.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Han pasado tres horas desde que me fui de Llico. Cierro el libro en la \u00faltima p\u00e1gina y justo afuera est\u00e1 Molina, el pueblo donde mi mam\u00e1 trabaj\u00f3 como matrona cuando yo misma fui una ni\u00f1a de provincia. Como en el hospital nunca hubo ec\u00f3grafo, mi mam\u00e1 apoyaba una suerte de corneta de madera sobre la piel tirante de la panza de la embarazada para escuchar los latidos del beb\u00e9. Dec\u00eda que las guaguas le informaban sobre su sexo, y vaticinaban el d\u00eda en que nacer\u00edan. A veces pronosticaban el ganador de una elecci\u00f3n presidencial o la fecha del pr\u00f3ximo terremoto. Una vez uno de esos fetos predijo mi futuro. Omiti\u00f3 por conveniencia que mi mam\u00e1 iba a morir.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Que no se diga que la precariedad de los pueblos achata el punto de vista. Que quien lo diga se calle y abra un libro de Selva Almada.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">SEXTO<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A dos d\u00edas de la presentaci\u00f3n, ya en Santiago de Chile, leo <em>El viento que arrasa<\/em>, de Selva Almada. La voz del pastor evang\u00e9lico es tan n\u00edtida y convincente que casi me hace creer en dios. Dos hu\u00e9rfanos hablan como los hu\u00e9rfanos pueden: con todas las preguntas que sus mam\u00e1s no van a responder. El mundo entra a la nariz del perro y entra, a las nuestras, el aroma a bichos, a pasto, a plumas deshechas, a madera y a las termitas que se la comen; el aroma \u00e1cido de las aguas servidas, el dulce del cementerio; todo eso fundido es el olor a tormenta.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Dios no escucha a quien habla m\u00e1s fuerte o m\u00e1s lindo, sino a quien habla con la verdad y con el coraz\u00f3n, <\/em>dice el pastor en una l\u00ednea. Yo creo que esa l\u00ednea define perfecto estas tres obras de la autora.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Selva Almada se presenta a s\u00ed misma. Los libros y nada m\u00e1s que los libros de Selva Almada, son su mejor presentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Revisa la conferencia de Selva Almada <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=suDQUsSO2gY&amp;t=3s&amp;ab_channel=FacultadComunicaci%C3%B3nyLetrasUDP\"><strong>ac\u00e1.<\/strong><\/a><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Que no se diga que la precariedad de los pueblos achata el punto de vista. 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