{"id":12948,"date":"2020-11-30T06:18:54","date_gmt":"2020-11-30T06:18:54","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=12948"},"modified":"2020-11-30T06:31:12","modified_gmt":"2020-11-30T06:31:12","slug":"esteticas-de-la-revuelta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2020\/11\/30\/esteticas-de-la-revuelta\/","title":{"rendered":"Est\u00e9ticas de la Revuelta"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">El siguiente texto es parte de la sistematizaci\u00f3n realizada por el equipo de investigaci\u00f3n militante \u201cR de Revueltas\u201d. Este an\u00e1lisis se centra en la ciudad neoliberal como espacio de disputa y transformaci\u00f3n profunda a partir de la revuelta popular. Sus muros, sus \u00edconos, su discursividad fue subvertida y transformada al punto de desmonumentalizar no solo a las estatuas de los mayores genocidas tras cinco siglos de colonizaci\u00f3n sino por sobre todo desmonumentalizar nuestros l\u00edmites y estructuras. <\/span><\/i><\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><b>La ciudad, un muro<\/b><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">D\u00edas antes del 18 de octubre, los muros y alturas de la ciudad de Santiago sol\u00edan estar cubiertas por el c\u00famulo ca\u00f3tico de carteles, luminarias, fachadas y gigantograf\u00edas publicitarias. Una ciudad pastiche que aparec\u00eda en primera instancia como la expresi\u00f3n urbana de una de las herencias m\u00e1s implacables de la dictadura, la privatizaci\u00f3n del espacio p\u00fablico. En este contexto, los muros formaban parte de la extensi\u00f3n visual de la circulaci\u00f3n de capitales nacionales y transnacionales que reproduc\u00edan de las m\u00e1s diversas maneras la celebraci\u00f3n de ofertas, bonos y deudas. De este modo, el pastiche de la ciudad neoliberal revelaba su propia uniformidad. Regido por la b\u00fasqueda permanente por tener todo dispuesto al orden celebratorio de la compra-venta. Que todo luciera coherente con ello le daba legitimidad a la ilusi\u00f3n cohesionadora.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hist\u00f3ricamente el control est\u00e9tico de la ciudad se desarroll\u00f3 en Am\u00e9rica Latina mediante la construcci\u00f3n de muros f\u00edsicos, desde empalizadas en los primeros siglos coloniales hasta cinturones sanitarios durante los procesos modernizadores del siglo XIX y XX. Estos muros, en la actualidad, se consagran en una ciudad de mayores flujos donde abundaban las marcas y resabios de una actividad permanente e invisible: su borramiento. Es la forma incorporada de la estrategia dictatorial, aquella que adem\u00e1s de fracturar la institucionalidad democr\u00e1tica, perseguir y desaparecer a amplios sectores de izquierdas, desarroll\u00f3 su propio \u201cgolpe est\u00e9tico\u201d (Leiva y Err\u00e1zuriz, 2012). Fue as\u00ed como busc\u00f3 borrar de la ciudad cualquier gesto de disidencia dispuesto como mural, rayado, toponimia insurgente o arte pol\u00edtico. La \u201coperaci\u00f3n limpieza\u201d en palabras de Err\u00e1zuriz y Leiva \u201crepresenta por una parte la desinfecci\u00f3n del pasado marxista y, por otra, la promoci\u00f3n de una noci\u00f3n militarizada de la est\u00e9tica cotidiana que se refleja en rasgos tales como la depuraci\u00f3n, el orden y la restauraci\u00f3n fervorosa de los s\u00edmbolos patrios\u201d (p. 152). La Junta Militar irrumpi\u00f3 en el poder y las ciudades borrando los rastros inconclusos de la Unidad Popular, la cal y la pintura blanca sobre los muros fue la encarnaci\u00f3n de su proyecto de shock, la tabula rasa. Por m\u00e1s de treinta a\u00f1os, la ciudad neoliberal ha buscado consagrar este borramiento, internalizarlo, rutinizarlo e incluso privatizarlo en una labor terciarizada, precaria y racializada. Todo para replicar el muro como hecho divisorio entre los habitantes de bien y las hordas plebeyas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una ciudad que se borraba a s\u00ed misma, barriendo tras cada manifestaci\u00f3n los papelitos que marcan su paso. Hac\u00eda falta una segunda mirada para distinguir los manchones de pintura que disimulaban las marcas de la \u00faltima marcha, los afiches rasgados, los papel\u00f3grafos de la Brigada Chac\u00f3n<sup>1<\/sup><\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> y aquellos lugares donde insist\u00eda la caligraf\u00eda improvisada, incluso vand\u00e1lica, de los rayados callejeros. Fueron por mucho tiempo las grietas inventadas, los lugares tomados por la \u201cciudad pizarra\u201d, como le llamaba la escritora Guadalupe Santa Cruz. Intersticios donde se multiplic\u00f3 a contrapelo y obstinadamente las escrituras a pulso, grafitis, tachados y tags, todas las huellas a veces ilegibles de spray y plum\u00f3n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y es que claro, las posibilidades del muro no se agotan en su condici\u00f3n divisoria y homogeneizante, nunca lo han hecho. A los primeros meses tras el Golpe, uno de los primeros rayados que comenz\u00f3 a multiplicarse era una R en medio de un c\u00edrculo. Un gesto m\u00ednimo e inicial de resistencia en los muros, paraderos y en el transporte p\u00fablico de una ciudad sitiada. Con el tiempo, esos rayados pasaron a ser murales, afiches, stencil, grafitis y todo tipo de\u00a0 marcas, que se hac\u00edan y rehac\u00edan persistentemente a pesar de los borramientos constantes. Tras el cese pactado de la dictadura c\u00edvico militar, los borramientos y re escrituras han sido parte constante de las gram\u00e1ticas de la ciudad neoliberal.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La revuelta lo que hizo, fue, contradictoriamente, volver los muros un lugar habitable. Particularmente, Plaza Dignidad (ex Plaza Italia), de alg\u00fan modo, era una frontera simb\u00f3lica, por a\u00f1os se utiliz\u00f3 como hito geogr\u00e1fico de referencia: \u201cde Plaza Italia para arriba y de Plaza Italia para abajo\u201d, se dec\u00eda para graficar la segregaci\u00f3n urbana. No es casual entonces, que fuera precisamente este lugar, uno de los hitos de la revuelta que estall\u00f3 en Chile.\u00a0 En Concepci\u00f3n fue la Plaza de la Independencia, en Valpara\u00edso la Plaza de la Resistencia (ex Plaza An\u00edbal Pinto), en Temuco la Plaza Caupolic\u00e1n (ex Plaza Dagoberto Godoy), en Antofagasta la Plaza de la Revoluci\u00f3n (ex Plaza Sotomayor). Muros y esquinas que devinieron polos gravitaciones de una ciudad tomada y de un tiempo interrumpido.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><b>Caligraf\u00edas de una ciudad en disputa<\/b><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cUna ciudad sin gritos pegados en los muros ser\u00eda hoy en d\u00eda casi una ciudad silenciosa\u201d escribi\u00f3 la cartelista Ana Cort\u00e9s en 1937 mientras ve\u00eda frente a s\u00ed el auge de la ciudad impresa y los proleg\u00f3menos de la modernidad de los Frentes Nacionales. La imagen del estallido evoca algo que ya no parece siquiera un grito o muchos gritos a la vez, m\u00e1s bien una sonoridad estridente, met\u00e1lica y sucia. Sonido de rejas cayendo en las entradas de las estaciones de metro, sonido de torniquetes estrellados, sonido de risas tambi\u00e9n, de gritos, de estampidas y de fondo como desde un tiempo pasado que es tambi\u00e9n presente, el canto vociferado, como si nunca, como si siempre, del \u201cpueblo unido jam\u00e1s ser\u00e1 vencido\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Durante la noche del 18 de octubre en Santiago, las estaciones del Metro se inflamaron en llamas, se multiplicaron las barricadas, las recuperaciones en supermercados y, en menos de ocho horas, el gobierno anunci\u00f3 la guerra y decret\u00f3 el Estado de Emergencia. En los d\u00edas que siguieron se suspendi\u00f3 el tiempo mientras las distintas ciudades y pueblos de Chile sufrieron un cambio de piel y de nombre. Irrumpi\u00f3 entonces un momento destituyente y con ello la pulsi\u00f3n \u201cque desata los cuerpos del miedo que les hab\u00eda sido incrustado y posibilita una danza insospechada de nuevos ritmos que comienzan a colmar las plazas\u201d (Karmy, 2019, parr. 8). Una temprana imagen de esto, fueron los muros desbordados por caligraf\u00edas dispares y po\u00e9ticas insurgentes en la r\u00e1faga de una pol\u00edtica de la negatividad colectiva.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tal como se\u00f1ala la intelectual feminista Sarah Ahmed, para el feminismo el \u201cno\u201d es un trabajo pol\u00edtico, y para la revuelta este fue tambi\u00e9n un trabajo de insistencia de decir que \u201cno\u201d y repetirlo, que no es no. En en esta clave comenz\u00f3 a multiplicarse r\u00e1pidamente la consigna abierta que inaugura el grupo CADA a diez a\u00f1os del Golpe en 1983, los \u201cno +\u201d \u201ccomo palabra colectiva o plural\u201d (Blanchot): no + abusos, no + pacos, no + miedo, no + impunidad, no + deudas e incluso y en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n simplemente \u201cno +\u201d y punto. A esas primeras gram\u00e1ticas aisladas de la revuelta, le siguen aquellas consignas que fueron articulando el sentido general y vital de la sublevaci\u00f3n: \u201cno son 30 pesos, son 30 a\u00f1os\u201d, \u201chasta que valga la pena vivir\u201d, \u201cnos deben una vida\u201d, \u201cel neoliberalismo nace y muere en Chile\u201d, \u201cla normalidad siempre fue el problema\u201d. La revuelta de octubre, a diferencia de otros procesos de movilizaci\u00f3n anteriores, implic\u00f3 necesariamente el desborde de su propia ignici\u00f3n, no era una demanda, un sector, ni un pliego, fue la emergencia destituyente de una embestida al presente con densidad hist\u00f3rica, una impugnaci\u00f3n popular a todos los pasados que no pasan.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las ciudades fueron entonces escrituras p\u00fablicas, simult\u00e1neas, ca\u00f3ticas, apretadas y acumulativas. Tras el 18 de octubre, el tiempo que requiere todo borramiento, el espacio de distancia de la manifestaci\u00f3n que se necesita para barrer, ya no exist\u00eda:\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cme toc\u00f3 tambi\u00e9n viajar a Santiago, en el cual igual fui a, a la plaza de la dignidad, y lo que, cuando reci\u00e9n estaba empezando, fue a c\u00f3mo fines de octubre me parece, estaba muy fuerte el tema, lo que m\u00e1s, o sea me llego fue como, es como ir por las paredes y leyendo los mensajes, los mensajes as\u00ed como: \u201cestamos cansados\u201d, \u201cbasta\u201d, \u201clo asumimos, perdimos el miedo\u201d, era como que las murallas hablaban, como dice el dicho, literalmente sent\u00ed que, estaba\u00a0 ah\u00ed impregnada toda la rabia, o todo el descontento en las paredes, entonces era como rayado, eh dedicatorias a la mam\u00e1, mam\u00e1 esto es por ti, y claro, yo siempre cuando hablaba con mi mam\u00e1 le dec\u00eda, mam\u00e1, pa\u2019 que te jubiles bien, y siempre se lo dec\u00eda en forma de humorada, pero era como real, \u00f3sea es real, pero uno lo ve\u00eda en la pared y era como no s\u00e9, era ver\u00a0 muchas cosas, mucho sentimiento. Como una mirada m\u00e1s all\u00e1 de lo que se puede ver\u201d *(N\u00fctram).<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como nunca antes, las escrituras p\u00fablicas de la ciudad no pudieron ser eliminadas, la democratizaci\u00f3n de la letra anunciada por \u00c1ngel Rama manchaba desde las creatividades juveniles la urbe sitiada por la represi\u00f3n, as\u00ed la escritura insurgente y callejera comenz\u00f3 a expandirse m\u00e1s all\u00e1 de las rendijas, de los muros de siempre, de las esquinas tomadas por a\u00f1os. Muros hasta entonces cuidados celosamente por la municipalidad, por los due\u00f1os o por la costumbre, pasaron a ser, no digamos que lienzo, sino cuaderno abierto tama\u00f1o urbe y sin cuadricular. La insospechada experiencia de una ciudad escrita, nos llev\u00f3 a ir reconociendo estilos, lugares comunes y los distintos imaginarios que coincid\u00edan sin necesariamente mezclarse del todo, pero conviviendo entre memes, anim\u00e9, tradiciones de izquierdas, pop, trap, aborto libre y wenufoye. Algo nuevo, a ratos ininteligible se confabul\u00f3 en los collage de cada muro, los que a falta de limpieza o borradura, se hac\u00edan cada d\u00eda m\u00e1s espesos. La repetici\u00f3n de un mismo signo suele ser en estos casos una estrategia de visibilizaci\u00f3n. Un tag dentro del mundo del graffiti suele tratarse de una firma personal que se ocupa para marcar los muros con la propia presencia \u00bfQu\u00e9 pasa entonces cuando un tag es asumido colectivamente? Sin duda, el tag m\u00e1s repetido de todos desde el inicio fue ACAB que en ingl\u00e9s significa \u2018All Cops Are Bastards\u201d (todos los policias son bastardos) o en su versi\u00f3n num\u00e9rica 1312.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los 1312 se acumulaban en la ciudad de la Revuelta, para muchos y muchas en un principio era un signo inteligible, una especie de c\u00f3digo secreto solo abierto para pocos. Claro, se trataba de un signo cultural de la rabia juvenil cosmopolita, detr\u00e1s de ese rayado hab\u00eda un conocimiento de significaciones globales antisist\u00e9micas, solo comprensibles para navegantes virtuales del pensamiento cr\u00edtico contempor\u00e1neo. Era una juventud evidenciando su rabia frente al control y la violencia policial bajo las graf\u00edas de una indignaci\u00f3n globalizada.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed, la escritura p\u00fablica insurgente fue primero contra la represi\u00f3n. Los 1312 y ACAB se tomaban la ciudad, es que no hab\u00eda otro modo: Carabineros de Chile desde el propio 18 de octubre actuaron como los defensores sangrientes de un r\u00e9gimen, lo que llev\u00f3 a que cientos de manifestantes fueran mutilados de sus ojos, perdiendo la vista parcial o definitivamente. La met\u00e1fora era perversa: \u201cabrimos los ojos, por eso nos ciegan\u201d. Los ojos, cientos de ojos mutilados, comenzaron a convertirse en otro signo de cr\u00edtica antipolicial, pero tambi\u00e9n de un sentir, ese que anunciaba un momento de develaci\u00f3n, un despertar ante la enso\u00f1aci\u00f3n del r\u00e9gimen neoliberal. El dibujo de un ojo abierto y sangrando fue copando la ciudad. Por todas partes se grafitearon ojos. Era una forma de decir ACAB y al mismo tiempo sentenciar que \u201cChile despert\u00f3\u201d.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo hemos dicho: la impugnaci\u00f3n al r\u00e9gimen fue tan profunda que logr\u00f3 abrir un fen\u00f3meno bloqueado en toda la historia de Chile, la posibilidad de gestar un proceso constituyente emanado desde la rabias, utop\u00edas y poderes de los pueblos. Todav\u00eda est\u00e1 por verse la calidad democr\u00e1tica de este proceso, pero nadie puede desconocer que el solo hecho de estar discutiendo sobre ello es gracias a la Revuelta.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estas graf\u00edas son tambi\u00e9n lum\u00ednicas. Casi en paralelo a la Revuelta en Chile, en Hong Kong se desenvolv\u00edan protestas bajo otras consignas, pero que desde ac\u00e1 se observaron sobre todo por sus repertorios de movilizaci\u00f3n. Uno llam\u00f3 radicalmente la atenci\u00f3n, y fue adoptado r\u00e1pidamente. Las luces l\u00e1ser fueron iluminando las noches de las principales ciudades del pa\u00eds, fueron un modo de incomodar a la represi\u00f3n policial desde la lejan\u00eda, se les apuntaba para que perdieran visi\u00f3n, pero adem\u00e1s las luces permitieron la construcci\u00f3n de un espect\u00e1culo colectivo. Los l\u00e1ser conseguidos en Meiggs, un barrio de mercado mayorista en Santiago, se mezclaban en las noches de Revuelta, desarrollando un show lum\u00ednico entre la insurgencia de las barricadas. La ciudad de luminarias para la seguridad y el muestro publicitario, se bifurc\u00f3 bajo el signo de otras luces, luces l\u00e1ser que desde un rayo verde fluorescente le daba un sentido futurista a la rabia de la juventud global y tercermundista.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Todos estos quehaceres est\u00e9ticos de la Revuelta, que marcaron el retorno definitivo de las luchas por los relatos de la ciudad, se manifestaron de modo pleno en el ejercicio de renombramiento de lugares centrales de las urbes. Las plazas, los parques, determinadas intersecciones, ciertas zonas de las ciudades, las calles, todo lo que se pudiera renombrar fue etiquetado desde las filiaciones pol\u00edticas y afectivas de los y las manifestantes. En este punto la confrontaci\u00f3n est\u00e9tica adquiri\u00f3 una centralidad pol\u00edtica ya no solo impugnadora. Definitivamente hab\u00eda en esos nombres y se\u00f1as insurgentes otra ciudad en emergencia, un proyecto en ciernes. Lo destituyente asomaba su gestaci\u00f3n creativa.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><b>Iconos juveniles y post hero\u00edsmo<\/b><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La historia oficial est\u00e1 repleta de h\u00e9roes, son en su mayor\u00eda hombres, blancos, ricos y heterosexuales, son los mismos que ocupan el pante\u00f3n simb\u00f3lico y f\u00edsico de la ciudad. Las quimeras del siglo XIX y XX necesitaron de estas heroicidades, tanto la fundaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n de las rep\u00fablicas latinoamericanas, como incluso los proyectos revolucionarios anticapitalistas del siglo pasado, gestaron la idea de hombres dispuestos a entregar su vida por enso\u00f1aciones de futuros resplandecientes, desde Bol\u00edvar al Che Guevara, la \u201cpatria o muerte\u201d se fragu\u00f3 sobre nociones martirologicas. Martirio y hero\u00edsmo fueron elementos movilizadores de la historia, y precisamente esto pareciese que se desvanece en nuestra contemporaneidad.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Monsiv\u00e1is, el fundamental ensayista mexicano, evidenciaba un nuevo momento ic\u00f3nico en Am\u00e9rica Latina que, quiz\u00e1s producto de la efervescencia pop, pero que respiraba una profundidad moderna incansable, hizo del h\u00e9roe m\u00edtico, casi religioso (la historia como progreso fue de alg\u00fan modo la religi\u00f3n del Estado seg\u00fan G\u00e9rman Colmenares), h\u00e9roe laico, porfiadamente terrenal. El propio Monsivais dec\u00eda que la expresi\u00f3n m\u00e1xima de aquello fue Salvador Allende y su muerte, la cual construy\u00f3 la posibilidad de desacralizar al h\u00e9roe, mediante un martirio laico, democr\u00e1tico, no muere por un sue\u00f1o, \u00e9l mismo lo dice: \u201cpagar\u00e9 con mi vida la lealtad del pueblo\u201d. Su muerte no es m\u00edtica por el fervor cuasi religioso de la utop\u00eda. Es m\u00e1s llano, m\u00e1s concreto: muere por el poder emanado del pueblo organizado, es la modernidad plena, sin los recovecos fetichistas del capital.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con Allende emerge un post hero\u00edsmo, quiz\u00e1s por ello es Chile donde emerge esto como posibilidad absoluta en el vaiv\u00e9n de la Revuelta. Y esto, sumado al kitsh y pop que tan fuerte ha ingresado en la juventud popular, hizo imposible el martirologio, que es el lado m\u00e1s positivo de la falta de liderazgos m\u00edticos y coagulantes. En estricto rigor, nadie es imprescindible, y por lo mismo todxs somos necesarios. Todo esto se elabor\u00f3 est\u00e9ticamente en una serie de h\u00e9roes pop, \u00edconos juveniles sin poder real, pero aglutinadores de potencia barroca. Para los sectores dominantes y el gobierno, este acontecimiento se les present\u00f3 con total extra\u00f1amiento lo que con el paso de las semanas tom\u00f3 al menos dos formas: primero la de la alteridad radical que les llev\u00f3 a representar la manifestaci\u00f3n cual aterrizaje alien, tal como se\u00f1al\u00f3 la Primera Dama a d\u00edas del estallido. Lo que acontec\u00eda deb\u00eda ser de otro mundo, de otro pa\u00eds al menos, sin duda no el que hab\u00edan habitado y administrado por d\u00e9cadas. Al decir de Zizek, as\u00ed como para la industria cultural resulta m\u00e1s cercana la representaci\u00f3n del fin del mundo antes que el fin del capitalismo, para la elite chilena, el levantamiento en medio del oasis era menos previsible que una invasi\u00f3n alien\u00edgena. Adoptar el insulto o la negaci\u00f3n radical al reconocimiento o siquiera al reparo de lo visible, fue una de las t\u00e1cticas del imaginario monstruoso, incluso posthumano de la revuelta.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al d\u00eda de filtrarse el audio de Cecilia Morel, donde compart\u00eda con una conocida sus primeras impresiones del estallido, la multitud en las calles se apropi\u00f3 del improperio: miles salieron con m\u00e1scaras alien\u00edgenas, otros con carteles con consignas como \u201cVenimos por t\u00ed, Cecilia\u201d o pintaron murales con hordas alien\u00edgenas cayendo de platillos voladores con cacerolas en las mano y demandando el fin de las AFP. En segunda instancia, lo que ya no pod\u00eda ser negado como un problema humano, pas\u00f3 a ser suscrito en la tesis de la amenaza geopol\u00edtica for\u00e1nea tal como indic\u00f3 el estudio de Big Data encargado por el entonces Ministro del Interior que apuntaba al K-pop como la encarnaci\u00f3n postmoderna de la amenaza extranjera. De los esp\u00edas rusos a aficionades de coreograf\u00edas de la televisi\u00f3n coreana. Al d\u00eda siguiente de publicarse el informe por los medios de comunicaci\u00f3n se convoc\u00f3 a la \u201cMarcha K-pop m\u00e1s grande de la historia\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si bien la excusa de burlarse del gobierno fue motivo de todo tipo de alusiones K-pop (quiz\u00e1s una de las m\u00e1s emblem\u00e1ticas el saludo con el coraz\u00f3n) en las marchas que siguieron, el repertorio anim\u00e9 y pop ya formaba parte del imaginario de la revuelta y sus personajes. Una expresi\u00f3n de esto fueron los corp\u00f3reos, personificaciones y disfraces que adoptaron algunas personas en medio de la protesta: Spiderman, Pareman<sup>2<\/sup><\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, nalcaman<sup>3<\/sup><\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, los dinosaurios y quiz\u00e1s la m\u00e1s querida de todos, la \u201ct\u00eda Pikachu\u201d, una mujer de clase trabajadora cuyo hijo menor compr\u00f3 700 d\u00f3lares por error en AliExpress incluyendo un disfraz inflable de su \u00eddolo Pokem\u00f3n. La familia revendi\u00f3 todo excepto el corp\u00f3reo pensando en reservarlo para la fiesta de Halloween que en Chile se consume y celebra con mucha intensidad. Pero no lleg\u00f3 Halloween, sino el estallido y Giovanna Grandon decidi\u00f3 sumarse a una de las primeras marchas bailando vestida de Pikachu con una rosa y banda presidencial. \u201cBaila, Pikachu, baila\u201d pas\u00f3 a ser emblema y\u00a0 mitolog\u00eda popular. Otro personaje ineludible de la revuelta fue sin duda el Negro Matapacos, un perro que vivi\u00f3 las protestas estudiantiles del 2011 y que luego de morir pas\u00f3 a ser \u00edcono de la protesta callejera. Su imagen con el pa\u00f1uelo rojo al cuello es uno de los s\u00edmbolos m\u00e1s reconocidos del estallido en Chile, algo as\u00ed como un anuncio quiltro, antifascista y multiespecies del proceso en curso. Una imagen ic\u00f3nica que no tard\u00f3 en ser replicada en otras latitudes, incluso en medio del clamor de la revuelta antiracista contra la brutalidad policial en los Estados Unidos. Fue as\u00ed como un perro quiltro devino emblema internacionalista del levantamiento al sur del mundo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Junto al Matapacos, el mayor s\u00edmbolo internacionalista de la revuelta provino de un grupo de j\u00f3venes feministas de la ciudad de Valpara\u00edso, LASTESIS y su performance \u201cUn violador en tu camino\u201d. Este baile y grito com\u00fan contra la \u201cviolencia\u00a0 que no ves\u201d fue una revuelta dentro de la revuelta devolviendo la intensidad de los primeros d\u00edas conforme marcaba su propio ritmo y un nuevo r\u00e9gimen de visibilidad. Un conjuro feminista contra la impunidad y la violencia patriarcal que reverber\u00f3 en los cuerpos y lenguas de mujeres de distintas territorios y generaciones como contagio espont\u00e1neo, una solidaridad internacional que activaba en cada lugar sus propias capas de impugnaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El desplazamiento del lugar de la violencia pol\u00edtica fue otro rasgo que atraves\u00f3 la intensidad compartida de la revuelta. La figura hasta entonces marginada del encapuchado pas\u00f3 a ser resignificada como \u201cprimera l\u00ednea\u201d desviando la criminalizaci\u00f3n internalizada de la violencia extra institucional. Frente a los tanques de una polic\u00eda militarizada y bestial, la primera l\u00ednea era una trama de apariencia fr\u00e1gil de cuerpos enlazados que miraban al frente a veces con antiparras o a rostro cubierto, otra sin m\u00e1s protecci\u00f3n que el cuerpo contiguo, pero casi siempre agarrados con fuerza de unas antenas telef\u00f3nicas y se\u00f1al\u00e9ticas convertidas en escudos pintados de colores vibrantes que evocaban en conjunto una dignidad inesperada. En un giro muy interesante, la Primera L\u00ednea no parece identificarse, al menos en el imaginario popular, con la vanguardia de la tradici\u00f3n de guerrilla urbana, sino m\u00e1s bien como la expresi\u00f3n de una pol\u00edtica de cuidados frente a la violencia policial y militar, una \u00e9tica de la hospitalidad que acompa\u00f1a y resguarda a quienes por primera vez se suman y tambi\u00e9n a quienes vuelven a hacerlo tras a\u00f1os de espera, a la ternura ext\u00e1tica de la protesta. La suspensi\u00f3n del juicio normativo frente a la acci\u00f3n directa, la hizo visible, leg\u00edtima e incluso apropiable por sectores m\u00e1s amplios de los manifestantes. De todas maneras no buscamos hacer una apolog\u00eda ingenua, la primera l\u00ednea muestra lo m\u00e1s brutal del neoliberalismo en Chile, la constituci\u00f3n de un grupo joven que no tienen nada que perder y que ese \u201cponer el cuerpo\u201d es al mismo tiempo que se\u00f1al de compromiso, se\u00f1al de desesperanza.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><b>Desmonumentalizar la waria\u00a0<\/b><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La impugnaci\u00f3n, en tanto juicio plebeyo, pas\u00f3 r\u00e1pidamente desde los 30 a\u00f1os de la transici\u00f3n de la postdictadura, a los 47 del Golpe de Estado y a los 500 de continuidad de violencias coloniales. Capas de violencia pol\u00edtica, econ\u00f3mica y simb\u00f3lica que fueron develando el\u00a0 alcance de lo que abr\u00eda la revuelta como ejercicio de imaginaci\u00f3n hist\u00f3rica. La potencia destituyente tom\u00f3 la forma del derrumbe de una historia patrimonializada en monumentos de invasores y patriarcas. Crist\u00f3bal Col\u00f3n en Arica, Pedro de Valdivia en el Wallmapu, Francisco de Aguirre en La Serena, entre otros insignes, que cayeron en la arremetida de la desmonumentalizaci\u00f3n que fue po\u00e9tica y \u00e9pica de la potencia descolonizadora de la revuelta. La alteraci\u00f3n de estos s\u00edmbolos del orden que por siglos se pensaron imperturbables marc\u00f3 uno de los puntos en que la revuelta empez\u00f3 a torcer su direcci\u00f3n de manera irremediable.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El repertorio desmonumentalizador ser\u00eda f\u00e1cilmente comprensible si solo fueran \u201cind\u00edgenas\u201d quienes desarrollasen estas acciones. Es com\u00fan vincular estas heroicidades coloniales solo con las rabias y dolores de los pueblos originarios, y de alg\u00fan modo fue as\u00ed. En Wallmapu fueron fundamentalmente personas mapuche quienes accionaron el derrumbe de la monumentalidad, pero en otros lugares del pa\u00eds fueron j\u00f3venes \u201cno ind\u00edgenas\u201d quienes potenciaron la ca\u00edda de aquellos cuerpos elitarios esculpidos. \u00bfC\u00f3mo comprender aquel fen\u00f3meno? Los sectores conservadores b\u00e1sicamente hablan de \u201cviolentistas\u201d, no dando posibilidad de comprensi\u00f3n a uno de los elementos m\u00e1s interesantes de la Revuelta.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nuestra hip\u00f3tesis es que tr\u00e1s la desmonumentalizaci\u00f3n se yergue tanto una incomodad cultural e identitaria, como la apertura a otra posibilidad para imaginar los marcos de la naci\u00f3n chilena. Es decir, se desmonumentaliza no solo como ejercicio de solidaridad para con las trayectorias hist\u00f3ricas ind\u00edgenas, sino que adem\u00e1s como forma de gestar una cr\u00edtica al gui\u00f3n nacional construido por las \u00e9lites desde el siglo XIX. La juventud chilena, al parecer, ya no se siente representada por las heroicidades patrias, por aquella historia oficial que aparentemente ya no solo incomoda al mundo ind\u00edgena, sino que amplios sectores de la sociedad chilena actualmente no se siente representada por aquella narrativa hist\u00f3rica. Este es un salto cualitativo que impugna los cimientos de la \u201ccomunidad imaginada\u201d, su cohesi\u00f3n interna se ve fracturada con la desmonumentalizaci\u00f3n, los relatos del pasado entran en combate directo, y con ello los elementos ideol\u00f3gicos que sostienen la unidad nacional quedan abiertos al debate:\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201ctambi\u00e9n algo s\u00faper s\u00faper, que me provoc\u00f3 la verdad mucha mucha alegr\u00eda, fue cuando le quitan la cabeza al monumento de, no fue de Pedro de Valdivia, fue de otro, creo, que de Diego de Almagro creo. S\u00ed, de Diego de Almagro, y se la cuelgan a Caupolic\u00e1n, yo creo que eso fue s\u00faper simb\u00f3lico, yo creo que, a m\u00ed me dio, yo estaba ah\u00ed y te da como piel de gallina, porque fue una cuesti\u00f3n, s\u00faper s\u00faper potente, tambi\u00e9n cuando la gente de repente, de los negocios sal\u00eda y aplaud\u00eda, y cuando uno ve\u00eda gente mayor, pero recuerdo ese momento en particular que me dio mucha mucha mucha alegr\u00eda\u201d (N\u00fctram).<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Es que el repertorio desmonumentalizador es destituyente, busca evidenciar y expurgar la incomodidad que genera el relato homogeneizante y jerarquizado de la naci\u00f3n. Precisamente, los monumentos reflejan ante todo \u201cla celebraci\u00f3n del poder, del poder tener el poder de monumentalizar\u201d (Achugar, 2003). As\u00ed desmonumentalizar es fracturar esa celebraci\u00f3n elitaria, contravenir su poder y manifestar la posibilidad de un futuro donde aquellas jerarqu\u00edas tambi\u00e9n se derrumben. Con ello, la desmonumentalizaci\u00f3n critica tanto el relato de las \u00e9lites, como la condici\u00f3n perform\u00e1tica de su poder en la actualidad. Aqu\u00ed resuena Benjamin cuando dice que \u201ctampoco los muertos estar\u00e1n a salvo del enemigo si \u00e9ste vence, y este enemigo no ha cesado de vencer\u201d. La lucha por el relato de la historia no es solo un combate por el pasado, es fundamentalmente una confrontaci\u00f3n contra la actualidad de esos poderes fundados pret\u00e9ritamente, pero que a\u00fan act\u00faan sobre la memoria de los muertos y sobre nuestras propias vidas.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La juventud chilena busc\u00f3 expurgar esas continuidades del poder, que son en definitiva continuidades coloniales. Aqu\u00ed emerge la condici\u00f3n anticolonial de la Revuelta chilena, ese sustrato temporal poco o nulamente incorporado en los debates de los proyectos emancipatorios del siglo XX en Chile. Aqu\u00ed se devela otras de las caracter\u00edsticas de la formaci\u00f3n subjetiva del mundo popular y la clase obrera que despunta sus luchas para el siglo XXI. Es probable que uno de sus elementos sea sin duda un repensar los marcos aglutinadores de \u201ccomunidad imaginada\u201d, ya no fraguada por los \u201ch\u00e9roes de la patria\u201d que siempre han sido hombres, blancos, heterosexuales y de las \u00e9lites. Esos cuadros de referencia vienen siendo destituidos, y particularmente en la juventud movilizada, la cuesti\u00f3n entonces es \u00bfhacia d\u00f3nde se dirigen las subjetividades colectivas? Quiz\u00e1s el uso de la wenufoye est\u00e1 abriendo un camino, avisando que la morenidad borroneada por la blanquitud elitaria vuelve al calor de la Revuelta, constituy\u00e9ndose en posibilidad subjetiva en el marco de la \u201ccomunidad pol\u00edtica\u201d que emerge tras el 18 de octubre. En \u00faltimas, si la desmonumentalizaci\u00f3n es destituyente, es probable que la wenufoye marque la senda constituyente.<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<p><sup><strong>*Texto realizado por el Equipo de Investigaci\u00f3n Militante \u201cR de Revueltas\u201d. Trabajo elaborado a partir de la sistematizaci\u00f3n de experiencias de organizaciones territoriales en diversas regiones del pa\u00eds. Esta investigaci\u00f3n es parte\u00a0 de un informe originalmente elaborado para la Fundaci\u00f3n Rosa Luxemburgo Regi\u00f3n Andina.\u00a0<\/strong><\/sup><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><sup><strong>*N\u00fctram, en mapudungun significa: narraci\u00f3n, relato, conversaci\u00f3n, discurso, palabra, historia. En este caso fue implementado como parte de la metodolog\u00eda de la investigaci\u00f3n militante, adem\u00e1s de ser la forma de vinculaci\u00f3n con las organizaciones, sus integrantes y sus testimonios.<\/strong><\/sup><\/p>\n<p><\/p>\n<p><sup>1 &#8211; <span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0Brigada muralista surgida a finales de los 80, al interior del Partido Comunista de Chile.<\/span><\/sup><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><sup>2- <span style=\"font-weight: 400;\">Pareman se hizo famoso durante el estallido por el uso de una se\u00f1al\u00e9tica vial de \u201cPare\u201d, de ah\u00ed su nombre.<\/span><\/sup><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><sup>3- <span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">La nalca es una planta comestible nativa de la zona sur de Chile. Durante la revuelta, apareci\u00f3 el personaje Nalcaman, un hombre disfrazado de la misma planta.<\/span><\/sup><\/p>\n<p><\/p>\n<p><strong><sup>Referencias Bibliogr\u00e1ficas:\u00a0<\/sup><\/strong><\/p>\n<p><sup><span style=\"font-weight: 400;\">Achugar, Hugo. (2003). \u00abEl lugar de la memoria, a prop\u00f3sito de monumentos\u00bb. En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Monumentos, memoriales y marcas territoriales<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, compilaci\u00f3n de Jelin Elizabeth y Langland Victoria, 191-214. Buenos Aires: Siglo XXI<\/span><\/sup><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><sup><span style=\"font-weight: 400;\">Err\u00e1zuriz, L.H. y Leiva, G. (2012). El golpe est\u00e9tico. Dictadura militar en Chile, 1973-1989. Santiago, Chile: Ocho libros<\/span><\/sup><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><sup><span style=\"font-weight: 400;\">Karmy, R. (2019). El porvenir se hereda: fragmento de un Chile sublevado. Santiago, Chile: Sangr\u00eda Editora.<\/span><\/sup><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La revuelta lo que hizo, fue, contradictoriamente, volver los muros un lugar habitable. Particularmente, Plaza Dignidad (ex Plaza Italia), de alg\u00fan modo, era una frontera simb\u00f3lica, por a\u00f1os se utiliz\u00f3 como hito geogr\u00e1fico de referencia: \u201cde Plaza Italia para arriba y de Plaza Italia para abajo\u201d, se dec\u00eda para graficar la segregaci\u00f3n urbana. No es casual entonces, que fuera precisamente este lugar, uno de los hitos de la revuelta que estall\u00f3 en Chile.  En Concepci\u00f3n fue la Plaza de la Independencia, en Valpara\u00edso la Plaza de la Resistencia (ex Plaza An\u00edbal Pinto), en Temuco la Plaza Caupolic\u00e1n (ex Plaza Dagoberto Godoy), en Antofagasta la Plaza de la Revoluci\u00f3n (ex Plaza Sotomayor). Muros y esquinas que devinieron polos gravitaciones de una ciudad tomada y de un tiempo interrumpido<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":12950,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[19,23],"tags":[2728,2189,2667,2724,2727,2726,1898,2009,2725],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-12948","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-a-desalambrar","category-civilizacion-y-barbarie","tag-2728","tag-acab","tag-desmonumentalizacion","tag-esteticas-de-la-revuelta","tag-k-pop","tag-matapacos","tag-revuelta","tag-revuelta-popular","tag-tia-pikachu"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12948","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12948"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12948\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12950"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12948"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12948"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12948"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=12948"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=12948"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}