{"id":13082,"date":"2021-01-12T23:54:02","date_gmt":"2021-01-12T23:54:02","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=13082"},"modified":"2021-01-13T03:51:36","modified_gmt":"2021-01-13T03:51:36","slug":"un-archivo-de-la-mirada-sobre-adicta-imagen-de-alejandra-castillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2021\/01\/12\/un-archivo-de-la-mirada-sobre-adicta-imagen-de-alejandra-castillo\/","title":{"rendered":"Un archivo de la mirada. Sobre Adicta Imagen de Alejandra Castillo"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">En los medios de comunicaci\u00f3n p\u00fablica, los pol\u00edticxs y periodistas insisten en decir que no existe memoria reciente de una pandemia en al menos 100 a\u00f1os, pero olvidan al VIH\/Sida. La pandemia del VIH\/Sida est\u00e1 con nosotrxs desde los a\u00f1os \u201880 y a\u00fan no ha terminado. De hecho, el pa\u00eds registra una de las alzas de contagio m\u00e1s importantes en la regi\u00f3n con m\u00e1s de 5 mil nuevos casos en el a\u00f1o 2019 como afirma uno de los estudios m\u00e1s recientes de esta enfermedad<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Se vuelve a instalar un silenciamiento y un menosprecio sobre la historia y los modos en que los colectivos han logrado sobrevivir a esta pandemia, quienes han dejado a su vez, un archivo de esta supervivencia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El VIH\/Sida es una pandemia causada, al igual que la pandemia del coronavirus, por un virus que contiene su informaci\u00f3n codificada en una mol\u00e9cula de ARN. Ambos virus piratean nuestras c\u00e9lulas y debilitan el sistema inmunitario que ayuda a establecer acoplamientos con algunos microrganismos del mundo. Esta es una pandemia que no ha terminado y para la cual, despu\u00e9s de 40 a\u00f1os, todav\u00eda no existe una vacuna definitiva. Existe un prejuicio que se ha instalado desde el inicio de la pandemia del VIH\/Sida, que dice que es una enfermedad de homosexuales, trabajadoras sexuales y personas promiscuas, cuando sabemos por datos estad\u00edsticos que esto no es as\u00ed. Las visiones heteronormativas de la pol\u00edtica impiden inclusive \u201cver\u201d la existencia de otra pandemia en al menos 100 a\u00f1os. Este tipo de aseveraciones que hemos escuchado repetidas muchas veces en este <em>devenir pantalla<\/em> que estamos viviendo, lo \u00fanico que hacen es esparcir la ignorancia, discriminaci\u00f3n y menosprecio sobre la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para oponernos a estos modos de actuar de la pol\u00edtica, necesitamos generar archivos que construyan una cultura p\u00fablica con el objetivo de generar una memoria cultural de estas otras historias y discusiones que muchas veces pasan desapercibidas para el ojo heterosexual de la pol\u00edtica. Es urgente que activistas y personas comprometidas trabajen para generar estas memorias y archivos, visibilizando los m\u00faltiples que ya existen, hasta el punto que se vuelvan imposibles de omitir. Bajo estos deseos de constru\u00edr otros archivos \u201ccorpopol\u00edticos\u201d de las historias de mujeres y disidencias, archivos que documenten con im\u00e1genes inclinadas, menos brillantes y luminosas que las que ofrece el capitalismo, es que existe el prol\u00edfico trabajo de la fil\u00f3sofa feminista Alejandra Castillo quien en este \u00faltimo libro <em>Adicta Imagen (Editorial la Cebra, 2020)<\/em>, trabaja por construir el archivo de \u201cuna peque\u00f1a escena de lecturas y contraescrituras que pone en evidencia dos movimientos en y por la imagen: uno que altera y desv\u00eda, otro que acelera e intensifica las coordenadas del r\u00e9gimen esc\u00f3pico. Ambos archivos, sin embargo, son cenizas de un archivo que se consume\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Este libro, publicado en la cuarentena del coronavirus del a\u00f1o 2020, tiene como objetivo discutir el r\u00e9gimen ocularc\u00e9ntrico que describe las im\u00e1genes desde la met\u00e1fora de la luminosidad, y genera un archivo alternativo que pone en escena aquellas est\u00e9ticas que los debates de la pol\u00edtica heteronormativa omiten o descartan. Sin una pol\u00edtica de la imagen que tenga como objetivo torcer la rectitud del deseo heterosexual de la elite pol\u00edtica, es muy dif\u00edcil que exista un proyecto constitucional que valide el descontento generalizado desde la revuelta de octubre 2019.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>En este libro de 12 ensayos, adem\u00e1s de un prefacio y un ep\u00edlogo que, escrito en el registro de la urgencia de estar sobreviviendo a una pandemia, la fil\u00f3sofa re\u00fane reflexiones de autoras que como Julieta Kirkwood, Alexandra Kollontai o Nelly Richard han realizado con respecto a las im\u00e1genes de los cuerpos disidentes. Desde las discusiones sobre el sexo de la escritura y la importancia de una pol\u00edtica feminista de la letra en el primer congreso de literatura femenina realizado en plena dictadura en Chile el a\u00f1o 1987, hasta las cr\u00edticas a las obligaciones de las mujeres en el cuidado de la familia y su necesidad de ser consideradas como iguales en los procesos revolucionarios de una izquierda que las reconoc\u00eda como meras ayudantes o apoyo externo en la Rusia de los s\u00f3viets, son algunos de los nudos de discusi\u00f3n que, sin una linealidad evolutiva en el tiempo, rescata este libro. La reuni\u00f3n de estas autoras y sus disputas en la escena pol\u00edtica, adem\u00e1s de artistas como la fot\u00f3grafa Zaida Gonz\u00e1lez y sus l\u00e1grimas devenidas im\u00e1genes, o el archivo visual itinerante del activista peruano Giuseppe Campuzano y su museo travesti del Per\u00fa, son el repertorio que integra el desarrollo de este libro que se lee como si existiera una continuidad som\u00e1tica a la manera de una fisiolog\u00eda filos\u00f3fica: adicci\u00f3n, anestesia, aparato, m\u00e1scara.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Estos ensayos tienen el compromiso de construir las im\u00e1genes de un pueblo que nunca goz\u00f3 en la antig\u00fcedad con la posibilidad de registrarse y que hoy, por el contrario, tiende a sobre-representarse en la proliferaci\u00f3n de c\u00e1maras, celulares y <em>selfies<\/em> que, por saturaci\u00f3n y anestesia, tambi\u00e9n corren el riesgo de su desaparici\u00f3n. En este libro, las im\u00e1genes toman la forma de seres vivos, f\u00e1rmacos, c\u00e9lulas y virus que saltan desde estas p\u00e1ginas para desordenar con cuerpos disidentes el archivo sin cuerpo que posee cierta filosof\u00eda. El cuerpo en tanto imagen es pensado en estos ensayos tambi\u00e9n como un c\u00f3digo, particularmente en las discusiones sobre las posibilidades de edici\u00f3n gen\u00e9tica que se realizan con m\u00e1s frecuencia en distintos laboratorios alrededor del mundo. Sobre-expresar, inhibir o alterar el marco de lecturas de los genes y sus prote\u00ednas en c\u00e9lulas inmortalizadas o de c\u00e1ncer, son procedimientos realizados diariamente en muchos laboratorios. Tambi\u00e9n se realiza sobre embriones de ranas o gusanos como modelos de investigaci\u00f3n. Hacerlo sobre embriones humanos corre el riesgo que convertir al cuerpo en un dispositivo eugen\u00e9sico. No olvidemos que por muchos a\u00f1os se busc\u00f3 el \u201cgen gay\u201d, cuya finalidad era modificar la conducta y eliminar as\u00ed la homosexualidad del mundo. Pero la sexualidad no es un gen y tampoco es s\u00f3lo una cultura: es un engranaje que requiere de ambas visiones para su comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Algunos virus entran en nuestro cuerpo y modifican nuestros genes. El medio ambiente tambi\u00e9n lo hace en un proceso que se llama epigen\u00e9tica. El problema no es s\u00f3lo que nuestro ADN mute, ni que exista el material gen\u00e9tico de otro organismo en nosotrxs (s\u00f3lo el 10% de los genes de nuestro cuerpo son humanos, el 90% restante son genes del mundo microbiol\u00f3gico). El problema es la imagen de lo humano que hemos construido: masculina, solitaria, jer\u00e1rquica, superior, nunca simbi\u00f3tica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Alejandra Castillo es fil\u00f3sofa pol\u00edtica y trabaja en el Departamento de Filosof\u00eda de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educaci\u00f3n, desde donde imparte cursos y seminarios en los que, de manera in\u00e9dita, inclusive hoy despu\u00e9s de la emergencia feminista, se discuten autoras que ponen en tensi\u00f3n el binomio femenino\/masculino y generan una visi\u00f3n del feminismo menos identitario que el que muchas veces se ha instalado p\u00fablicamente. A trav\u00e9s de conceptos que ella misma ha generado o rescatado en el tiempo de su trabajo como fil\u00f3sofa feminista, como el <em>ars disyecta<\/em>, la <em>corpopol\u00edtica<\/em>, las im\u00e1genes inclinadas, los nudos de la sabidur\u00eda feminista, o los archivos corporales de ciertas pr\u00e1cticas de Am\u00e9rica Latina, Alejandra ejerce la pr\u00e1ctica activista de dar valor te\u00f3rico a pr\u00e1cticas est\u00e9ticas y a representaciones sexuales que el mundo del arte o de la investigaci\u00f3n social\u00a0 pueden decretar como descartables, absurdas, exageradas, imprecisas o err\u00f3neas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Entiendo que con todas estas producciones que realiza constantemente a trav\u00e9s de sus clases, libros, proyectos editoriales, de su vinculaci\u00f3n con grupos feministas o disidentes, busca siempre generar una interrupci\u00f3n al modo en que supuestamente la filosof\u00eda tendr\u00eda que narrarse. Sus libros nunca son el resultado de proyectos de investigaci\u00f3n validados por los sistemas de indexaci\u00f3n o competencia a las que nos tiene obligadas el capitalismo acad\u00e9mico. Su prol\u00edfica obra nace con el objetivo de generar una intervenci\u00f3n en una pedagog\u00eda distinta a la que entiende una transmisi\u00f3n jer\u00e1rquica del conocimiento, porque su proyecto concibe la pr\u00e1ctica pedag\u00f3gica m\u00e1s bien como formas de emancipaci\u00f3n. La pedagog\u00eda como dice el fil\u00f3sofo franc\u00e9s Jaques Ranciere, un autor profusamente citado en los textos de Alejandra, tiene que ir contra el embrutecimiento del mundo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Nuestro derecho a la opacidad<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Nuestros cuerpos son oscuros, opacos. La luminosidad del sol y de la luz artificial no logra entrar a nuestros cuerpos a menos que una l\u00e1mpara o una linterna se interne en nosotrxs, generalmente para vigilar su funcionamiento o corregir su fisiolog\u00eda. Los procesos biol\u00f3gicos m\u00e1s importantes que ocurren en nuestro cuerpo como la respiraci\u00f3n, la digesti\u00f3n o las sinapsis, esa comunicaci\u00f3n qu\u00edmica y el\u00e9ctrica que ocurren entre las neuronas, suceden fuera de la luz, en la total oscuridad. Es decir, si tenemos un cuerpo, algo oscuro habita en nosotros. Es esa opacidad la que permite que el sistema se mueva, genere energ\u00eda, se sinteticen mol\u00e9culas y se activen o repriman ciertos genes. Esta discusi\u00f3n entre la luminosidad y la oscuridad, son los ejes que concentran la atenci\u00f3n del concepto de <em>ocularcentrismo<\/em>, trabajado antes por autores como Martin Jay y vuelto a discutir en este libro <em>Adicta Imagen<\/em> por Alejandra Castillo. El ocularcentrismo es un modo de describir la pol\u00edtica moderna donde todo pasa por la visi\u00f3n y las im\u00e1genes. Podr\u00edamos decir que el cuerpo que existe para esta definici\u00f3n de ocularcentrismo \u201ctodo lo ve\u201d y, sin embargo, nada mira. No es extra\u00f1o que estas narraciones utilicen el concepto de luminosidad cuando todo lo que vemos es, de alguna manera, una transduccio\u0301n bioqui\u0301mica de la luz que ingresa por nuestros ojos. Una transformaci\u00f3n de la luz o su ausencia es la que nos permite ver. Son las atenuaciones de la luminosidad las que el cerebro recrea para formar ciertas im\u00e1genes del mundo sensible. Sin embargo, ver es m\u00e1s que fisiolog\u00eda, es m\u00e1s que anatom\u00eda, porque tambi\u00e9n es memoria. Vemos porque tenemos una memoria cultural que nos permite observar cierta realidad. El ojo es sesgado y limitado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El ocular centrismo nos dice que todo es luz e iluminaci\u00f3n. En el coraz\u00f3n de estas discusiones, este libro nos recuerda tambi\u00e9n que las im\u00e1genes anestesian. Sor Juana In\u00e9s de la Cruz, la intelectual mexicana dec\u00eda <em>\u201cy por mirarlo todo, nada ve\u00eda, ni discernir pod\u00eda\u201d<\/em>. Algo similar nos explica Alejandra Castillo cuando nos habla de la adicci\u00f3n anestesiante que tienen las im\u00e1genes. La imagen embriaga, estimula y anestesia. En una de las partes del libro se asegura: \u201cten im\u00e1genes y obtendr\u00e1s felicidad, embriaguez. No realices ninguna otra tarea m\u00e1s que mirar\u201d. La sociedad contempor\u00e1nea entiende a la pol\u00edtica como la disputa por ser visto. Se habla de visibilidad de cuerpos que no estuvieron en el repertorio de la construcci\u00f3n de conocimiento como las mujeres, lxs disidentes sexuales y tambi\u00e9n, sin ir m\u00e1s lejos, las personas ciegas. La primera regla del m\u00e9todo cient\u00edfico es la observaci\u00f3n: \u00bfpuede una persona ciega ser cient\u00edfica? Lxs ciegos, a pesar de tener problemas en sus ojos, tambi\u00e9n ven, porque ver no es s\u00f3lo una funci\u00f3n fisiol\u00f3gica sino tambi\u00e9n una funci\u00f3n de las im\u00e1genes. Todes constru\u00edmos im\u00e1genes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Otra de las hip\u00f3tesis del libro es que las im\u00e1genes de los cuerpos en la democracia que vivimos se construyen a trav\u00e9s de dos operaciones de visibilidad: una jur\u00eddica, en el marco de la ley y otra sentimental, en el marco de la pol\u00edtica de las emociones y sus traducciones culturales. La primera se enfoca en c\u00f3mo la escritura legal sobre el cuerpo, su regulaci\u00f3n social, genera la imagen de un solo cuerpo, el cuerpo \u201cnormal\u201d masculino. Esta operaci\u00f3n invisibiliza y hace desaparecer a todos los otrxs cuerpos de la sociedad porque ni siquiera los considera para su redacci\u00f3n legal. Por otro lado, la l\u00f3gica de las emociones concentra sus im\u00e1genes en el dominio de lo sensible, de la pura fluidez del cuerpo y la diferencia sexual, en los comportamientos obligatorios de esos cuerpos. En las pol\u00edticas de la imagen, la democracia sustrae la presencia del cuerpo en lo legal, al mismo tiempo que lo sobre-representa bajo un dispositivo heterosexual de las emociones.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La pol\u00edtica de la letra que imprimen estos ensayos, tiene muy claro que la subjetividad dominante -esa negociaci\u00f3n social que existe entre nuestra condici\u00f3n de seres vivientes y las pulsiones de la psiquis- se genera sin cuerpo. Pero no existe vida que no est\u00e9 corporizada, as\u00ed como tampoco existen cuerpos que no sean una forma en que la vida se encuentra con el pensamiento. Las im\u00e1genes de los cuerpos en la democracia tienen una doble paradoja de sustracci\u00f3n y sobrerrepresentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En los ensayos del libro, Alejandra se concentra, adem\u00e1s de la \u201cmirada voyerista-caza-im\u00e1genes\u201d, \u00a0en dar visibilidad a la invisible mirada de las \u201cim\u00e1genes operativas\u201d, como dice el cineasta alem\u00e1n Harum Farocki. Esas im\u00e1genes generadas para realizar una operaci\u00f3n particular y luego ser desechadas, las im\u00e1genes de un solo uso que se encuentran en las c\u00e1maras de seguridad que est\u00e1n en nuestras calles y casas, esas im\u00e1genes de los ex\u00e1menes que nos realizamos para que las vea un m\u00e9dico o un dentista y que luego elimina a la papelera de reciclaje. O en las im\u00e1genes que compartimos en las redes sociales entregando un archivo personal a las tecnolog\u00edas del capital que fabrica nichos para im\u00e1genes que creemos se descartan. En Instagram, por ejemplo, las im\u00e1genes de las historias duran un d\u00eda online, pero de todos modos quedan archivadas. \u00bfQu\u00e9 pasa con el archivo de esas im\u00e1genes que pasan desapercibidas como im\u00e1genes? \u00bfCu\u00e1l es el r\u00e9gimen de normalidad que expresan esas im\u00e1genes hechas para que las vea un ojo que luego las olvida?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Trabajo en microscop\u00eda confocal, un sistema de precisi\u00f3n que permite enfocar a las c\u00e9lulas en una alta resoluci\u00f3n. Muchas veces observo im\u00e1genes que no cumplen con los resultados que quer\u00eda encontrar, por muchas razones se desechan. Son im\u00e1genes que s\u00f3lo vi yo y mi tutora en el laboratorio pero que despu\u00e9s, por no tener los atributos de una imagen que sirva para nuestra hip\u00f3tesis, son desechadas. \u00a0Estas <em>im\u00e1genes de un solo uso<\/em> son la met\u00e1fora viviente de los cuerpos que la sociedad de consumo archiva y desecha por no calzar con sus patrones de belleza, pero a los que presta atenci\u00f3n cuando tiene que reparar bajo las l\u00f3gicas de la medicina o la ciencia normativa, cuando estas im\u00e1genes de un solo uso no siguen la normalidad de su planicie o su efectividad en el registro de lo visual.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cEl deseo de las im\u00e1genes es como el deseo de las mujeres\u201d, dice provocativamente uno de estos ensayos, siguiendo la lectura que realiza el te\u00f3rico W.J.T Mitchell. Las im\u00e1genes son el deseo de una carencia o una ausencia que genera, parad\u00f3jicamente, una presencia, nos dice Alejandra. El r\u00e9gimen ocularc\u00e9ntrico construye en <em>las mujeres<\/em> su ideal de deseo, al ser las que carecen de todo y, por tanto, las que lo desean todo. \u00bfPero qu\u00e9 significan, <em>las mujeres <\/em>para Alejandra Castillo? En su texto sobre la fotograf\u00eda de Zaida Gonz\u00e1lez, Alejandra recoge el concepto de <em>madre marina<\/em>, una madre fr\u00eda como las olas del mar, una madre que impide que tomemos el rumbo de vuelta al hogar, una madre que no es madre bajo las l\u00f3gicas del amor rom\u00e1ntico y filial. Una madre paraf\u00edlica. Debo confesar que esta imagen de la madre marina me mantuvo durante toda la lectura del libro en suspenso y creo que su imposibilidad de definici\u00f3n clara es lo que me hace aventurar que lo que significan <em>las mujeres<\/em> en el proyecto de Alejandra Castillo no son sino <em>madres marinas<\/em>, fr\u00edas y m\u00e1s cercanas a la monstruosidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Adicta imagen<\/em> es el libro de una de nuestras m\u00e1s importantes intelectuales feministas que con sus intervenciones constantes en los espacios de lo pol\u00edtico y lo impol\u00edtico nos recuerdan que la filosof\u00eda feminista es un medio de pensamiento que, al rev\u00e9s de la ciencia, y sus im\u00e1genes organizadas, sostiene una pol\u00edtica de la interrupci\u00f3n y la confusi\u00f3n que, como pesta\u00f1eos, nublamientos y agitaciones del ojo, nos permiten mirar de otro modo.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> En el Bolet\u00edn Epidemiol\u00f3gico del Ministerio de salud se encuentra la siguiente informaci\u00f3n: \u201cEn el periodo de enero a diciembre del a\u00f1o 2019, se notificaron 5.160 casos por VIH\/SIDA, alcanzando una tasa de 27,1 por cien mil habitantes (habs.), superior en un 30,9% respecto al mismo periodo del a\u00f1o 2018\u201d Disponible en http:\/\/epi.minsal.cl<\/em><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los medios de comunicaci\u00f3n p\u00fablica, los pol\u00edticxs y periodistas insisten en decir que no existe memoria reciente de una pandemia en al menos 100 a\u00f1os, pero olvidan al VIH\/Sida. 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