{"id":13342,"date":"2021-06-29T23:46:52","date_gmt":"2021-06-29T23:46:52","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=13342"},"modified":"2021-07-21T19:31:55","modified_gmt":"2021-07-21T19:31:55","slug":"el-rostro-electrificado-del-escarmiento-fragmento-del-libro-en-carne-y-hueso-de-gilda-luongo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2021\/06\/29\/el-rostro-electrificado-del-escarmiento-fragmento-del-libro-en-carne-y-hueso-de-gilda-luongo\/","title":{"rendered":"El rostro electrificado del escarmiento. Fragmento del libro \u201cEn carne y hueso. Mujeres en Cr\u00f3nicas de Pedro Lemebel\u201d de Gilda Luongo"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Compartimos esta entrada de la m\u00e1s reciente entrega de la cr\u00edtica feminista Gilda Luongo, bajo el sello <a href=\"https:\/\/edicioneslibrosdelcardo.cl\/\">Ediciones Libro del Cardo.\u00a0<\/a><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">La autora, amiga de Pedro Lemebel, quien le solicit\u00f3 escribir este libro para que \u201clas mujeres de sus cr\u00f3nicas tengan un relieve dise\u00f1ado desde otra mano, una lectura cercana, c\u00f3mplice, desde la pol\u00edtica de los afectos feminista\u201d, indaga desde la teor\u00eda feminista, y sus propias experiencias, y va urdiendo la rebeld\u00eda, la historia y la representaci\u00f3n de g\u00e9nero y de disidencias, en cada una de las im\u00e1genes de las cr\u00f3nicas que analiza.<\/h6>\n<p><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">***<\/h6>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6>El rostro electrificado del escarmiento. Olvidar\/recordar. Una dupla verbal feroz en el Chile de ayer, de hoy. Dos acciones cargadas, explosivas, como peso acerado que nos arroja la escritura de Pedro. Pienso en c\u00f3mo he olvidado lo que el cronista rememora. Gratitud a su obstinada memoria para figurar una y otra vez a esta mujer olvidada, a esta rebelde de los ochenta. Mujer castigada como tantas otras transgresoras, militantes de instancias revolucionarias por la dictadura c\u00edvico-militar con su bota lustrosa y brillante. Hab\u00eda olvidado este rostro, digo. Y como el olvido tambi\u00e9n duele, me he saltado de p\u00e1gina para no tomar esta lectura antes. Un salto que hoy se repite como borr\u00f3n. He borrado, sin querer, la primera escritura sobre esta cr\u00f3nica. Y s\u00ed, hiere. S\u00ed duele. Al cronista le escuece, pero arrojado como es, atrevido e irreverente como es, suelta su jungla de ruidos para contarnos sobre \u201cKarin Eitel (o \u201cla cosm\u00e9tica de la tortura, por canal 7 y para todo espectador\u201d). La sorna del subt\u00edtulo ante el texto visual, se transforma en una invitaci\u00f3n a pulsar otra vez esta tecla de la imagen que, en carne viva, muestra a la figura femenina del FPMR, (Frente Patri\u00f3tico Manuel Rodr\u00edguez, 1983) en una grabaci\u00f3n dirigida por la C.N.I. Karin fue acusada de participar en el secuestro del comandante Carre\u00f1o en septiembre del a\u00f1o 1987 y fue detenida en noviembre del mismo a\u00f1o. Torturada y abusada por los agentes\u00a0 ilitares apareci\u00f3 en la pantalla del canal nacional para atemorizarnos, para intimidar a la ciudadan\u00eda aterrada ante la bota milica. El cronista\u00a0 quiere detenerse en ese viso. Inicia su entrada a esta escritura ardua comparando los rostros de una mujer en una fotograf\u00eda y en una imagen visual en una pantalla. Fotograf\u00eda es a poes\u00eda lo que imagen en movimiento es a infierno: \u201cel rostro de una mujer filmado por la televisi\u00f3n supone un movimiento neur\u00f3tico, una temblorosa imagen inquieta por el pesta\u00f1eo epil\u00e9ptico que retoca continuamente la cosm\u00e9tica de su aparici\u00f3n en pantalla\u00bb. Karin Eitel es el rostro all\u00ed, expuesta a todo Chile, violentada otra vez, en su temblorosa cara, embotada por los barbit\u00faricos inyectados por la C.N.I. Desmiente, obligada, la violencia a la que ha sido sometida en esas mazmorras de la dictadura. Desmiente las agresiones como si su rostro no develara su expresi\u00f3n conturbada, como si sus ojos tristes no gritaran el abuso, las golpizas, la tortura. El cronista no dice expl\u00edcitamente que ella reconoce tambi\u00e9n su participaci\u00f3n en el secuestro de Carre\u00f1o, que confiesa \u201cel enga\u00f1o\u201d al que fue llevada por su jefe del FPMR. Al cronista le interesa detenerse en los lugares de tortura donde pudo estar Karin: \u201cEsos cuarteles del horror en las calles Londres o Borgo\u00f1o. Esas casas de techos altos donde el eco de los gritos reemplazaba la visi\u00f3n tapiada por la venda. Casas antiguas en barrios tradicionales, repartidas por un Santiago destemplado\u00bb. Y s\u00ed, casas que permanecen, casas que son vendidas para no recordar m\u00e1s (\u201cLa venda sexy\u201d, por\u00a0 ejemplo), casas que son convertidas al fin en museos, (Londres 38, o Villa Grimaldi, por ejemplo o la Cl\u00ednica Santa Luc\u00eda, casa donde llegaban lxs<br \/>\nprisionerxs para ser evaluadxs m\u00e9dicamente). Suma y sigue. Las casas de Chile. La ciudad de las casas, como dice bellamente Guadalupe Santa Cruz. Y entonces en esta ciudad de las casas de tortura el cronista quiere situar la noche: \u201cla noche-susto, la noche golpe, la noche crimen, la noche met\u00e1lica de arar el miedo en esas calles espinudas de los ochenta\u00bb. En este marco, la voz de Karin Eitel repite la letan\u00eda del gui\u00f3n preparado por los agentes de seguridad del estado dictatorial, esa escena perversa en la que se vuelve a torturar a la joven mujer, castigada doblemente, por mujer y por sediciosa, transgresora del mandato patriarcal que norma a las mujeres para permanecer fuera de lo p\u00fablico, internadas carcelariamente en lo privado siempre. Pero las feministas sabemos que lo personal es pol\u00edtico y que nunca las mujeres estamos fuera de ese campo minado. El cronista quiere volver una y otra vez a esa voz y a ese rostro maquillado para la escena de arrepentimiento, de escarmiento: \u201cEn su tono tranquilo, impuesto por los matones que estaban detr\u00e1s de las c\u00e1maras, se trasluc\u00eda la golpiza, el pu\u00f1o<br \/>\nciego, el lanzazo en la ingle, la ca\u00edda y el rasmill\u00f3n de la cara tapado con polvos Angel Face\u201d. Los \u201cnunca y los jamases\u201d sal\u00edan de su boca sostenidos por la picana, la corriente en su cuerpo vulnerado, y sus ojos de mu\u00f1eca tiesa se volv\u00edan cada vez m\u00e1s grandes. Dice el cronista: \u201cComo una mu\u00f1eca sin voluntad, obligada a permanecer con los ojos fijos, maquillados de puta\u00bb. Porque as\u00ed nos nombraban, as\u00ed nombran hoy a las mujeres transgresoras desde una violencia pol\u00edtica sexual desatada: perra, maraca, puta marxista. Este delito cometido por el estado terrorista no ha sido tipificado como tal en nuestro pa\u00eds aun, se sigue repitiendo de modo interminable por parte de la polic\u00eda estatal. El cronista sabe\u00a0 que este suceso podr\u00eda volver a repetirse, por eso nos cuenta este relato. En estos meses recientes, desde que se inici\u00f3 la revuelta social de octubre del 2019, las denuncias de la ciudadan\u00eda y de organizaciones de derechos humanos se han multiplicado al respecto. Si estuviera vivo habr\u00eda escrito sobre las mujeres y la disidencia sexual vejada. Insiste en los ojos de Karin: \u201cLos ojos tremendamente desorbitados a esa nada, a esa franela, a ese trapo de la venda como cortinaje de luto tambi\u00e9n abierto a la selva negra de la vejaci\u00f3n\u00bb. Esos m\u00e1s de trescientos ojos que hoy han sido mutilados en las calles de Santiago: la selva negra de la vejaci\u00f3n. Se trata de que no veamos, de tener los ojos cegados para no continuar en el impulso de lucha. Entonces, all\u00ed otra vez esta cr\u00f3nica tiene pleno sentido: el pasado ilumina el presente de tal modo que ambos estallan juntos. Pedro insiste en ese tono dubitativo que caracteriza\u00a0\u00a0su escritura sospechosa porque tal vez seamos pocos los que tenemos memoria de esta imagen, de \u201cla crueldad de alto rating en nuestro pasado\u201d. La posibilidad de lo posible (Ahmed). Por ello esta obsesi\u00f3n memoriosa lo deja atado a nuestros corazones, para vivir y perseverar en ello, para transformarlo todo. Y vuelve otra vez al rostro y a la boca de la muchacha rebelde: \u201ccomo si escuch\u00e1ramos incansables la declaraci\u00f3n de Karin arrepinti\u00e9ndose a latigazos de su roja militancia, de su copihua y estropeada militancia que temblaba coagulada en el rouge de su boca, en el garabato de payaso que le pusieron por boca, en la costra de coraz\u00f3n dibujada en sus labios por el maquillaje del miedo\u00bb. Y el \u201cnunca\u201d repetido hasta el cansancio. Para que sirva de escarmiento todo ello: \u201cese nunca repartido al pa\u00eds en la imagen compuesta, pintarrajeada y vestida de ni\u00f1a buena para negar la rabia, para falsear de cosm\u00e9tica las ojeras viol\u00e1ceas y los hematomas ganados en el callej\u00f3n oscuro de la inolvidable C.N.I.\u00bb.\u00a0 El cronista cierra este escrito de modo pr\u00f3ximo a la figura de Karin, en su tono \u00e9tico-pol\u00edtico se\u00f1ala que tal vez esta cr\u00f3nica nos permita acercarnos a la vida de esta mujer hoy, luego de que su prisi\u00f3n hasta el a\u00f1o 1991, le impidiera continuar sus estudios de traductora en la Universidad Cat\u00f3lica. Triple castigo a las mujeres por actuar pol\u00edticamente: encarceladas, estigmatizadas como malas mujeres y sin profesi\u00f3n posible para ganarse la vida. No logro entender por qu\u00e9 el cronista intenta disculparse porque su relato no tiene la objetividad deseada para volver a este pasado. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda tener objetividad esta ardorosa escena? Tal vez influye en \u00e9l lo poco que sabe de Karin en el presente de su escritura, una mujer olvidada. Menciona el video que Lotty Rosenfeld hizo sobre ella, uno de los escasos trabajos visuales sobre la luchadora. Sugiere que el contexto actual de su escritura, la nefasta transici\u00f3n pactada a la demosgracia de los noventa, al terar\u00e1 su pluma porque: \u201csigo viendo a Karin temblando en el agua de la pantalla, sumergida cada vez m\u00e1s bajo de la historia, cada vez\u00a0 m\u00e1s nublada por el olvido, moviendo lentamente su boca, en el nunca arrepentido calvario de su guerrillera flor\u00bb.<\/h6>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pleno centro de Santiago, septiembre del a\u00f1o 2014. De pronto me pregunta como afirmaci\u00f3n: \u201cpodr\u00edas escribir sobre las muje\u00adres en mis cr\u00f3nicas, Gigi, como lo que hicimos con \u201cCristal tu coraz\u00f3n\u201d, la obra de teatro\u201d.<\/p>\n","protected":false},"author":132,"featured_media":13341,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[2856,2855,2854,1102,1515],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-13342","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-ciudad-letrada","tag-critica-feminista","tag-cronicas","tag-ediciones-lo-libros-del-cardo","tag-gilda-luongo","tag-pedro-lemebel"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13342","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/132"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13342"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13342\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13341"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13342"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13342"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13342"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=13342"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=13342"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}