{"id":13522,"date":"2021-09-06T05:34:42","date_gmt":"2021-09-06T05:34:42","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=13522"},"modified":"2021-09-06T05:34:42","modified_gmt":"2021-09-06T05:34:42","slug":"carta-abierta-a-mi-hermana-angela-davis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2021\/09\/06\/carta-abierta-a-mi-hermana-angela-davis\/","title":{"rendered":"Carta abierta a mi hermana, Angela Davis"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Por James Baldwin<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Traducci\u00f3n de Franco Urra Cabezas<\/h6>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>James Baldwin (1924-1987) fue un escritor, ensayista, poeta, dramaturgo y activista afroestadounidense. Considerado uno de los grandes escritores del siglo XX, su obra explora las complejas relaciones entre raza, clase y sexualidad, evidenciando las contradicciones internas de personajes que luchan por la autoaceptaci\u00f3n en una sociedad marcada por el racismo, la injusticia y la homofobia. En 1948, cansado de la discriminaci\u00f3n racial que sufr\u00edan las personas afrodescendientes, decidi\u00f3 abandonar los Estados Unidos con destino a la ciudad de Paris. En adelante, Baldwin vivir\u00eda la mayor parte de su tiempo en Francia, donde escribir\u00eda las obras que acabar\u00edan por catapultarlo a lo m\u00e1s alto de la literatura en lengua inglesa del \u00faltimo tiempo. Entre sus libros m\u00e1s reconocidos cabe destacar las novelas <em>Giovanni\u2019s Room, Another Country<\/em> y <em>If Beale Street Could Talk, <\/em>y los ensayos<em> Notes of a Native Son <\/em>y<em> The Fire Next Time<\/em>. Sin embargo, los miles de kil\u00f3metros que lo separaban de su tierra natal no le impidieron estar al centro del debate p\u00fablico entorno a la discriminaci\u00f3n racial sufrida por la comunidad afroestadounidense, convirti\u00e9ndose as\u00ed en una de las voces centrales del Movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos. En 1970, Baldwin fij\u00f3 su residencia en la comuna de Saint-Paul-de-Vence, al sudeste de Francia, lugar en el que vivi\u00f3 hasta el final de sus d\u00edas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Fue precisamente en su casa ubicada en Saint-Paul-de-Vence donde James Baldwin escribi\u00f3 \u201cCarta abierta a mi hermana, Angela Davis\u201d. Publicada el 7 de enero de 1971 por la revista estadounidense <em>The New York Review<\/em>, Baldwin redact\u00f3 la carta cinco semanas despu\u00e9s de conocerse el arresto de la activista afroestadounidense Angela Davis, por su supuesto involucramiento en los ataques ocurridos el 7 de agosto de 1970 en el centro c\u00edvico del Condado de Marin, en California. Bajo los cargos de \u201cconspiraci\u00f3n, secuestro y homicidio\u201d, la condena que enfrentaba la activista era la pena de muerte, que en aquellos a\u00f1os era llevada a cabo mediante el uso de c\u00e1maras de gas. Finalmente, casi dieciocho meses despu\u00e9s de su arresto, Davis fue declarada no culpable el 4 de junio de 1972 por un jurado compuesto exclusivamente por ciudadanos blancos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Al igual que en el grueso de su obra, Baldwin denuncia en esta carta el racismo imperante en el pueblo e instituciones estadounidenses de la \u00e9poca, una realidad que, para preocupaci\u00f3n del autor, gran parte de la sociedad decide no afrontar; se trata de una verdadera \u201ctragedia\u201d que amenaza no s\u00f3lo la vida de las personas afroestadounidenses, sino que tambi\u00e9n la estabilidad de todo el pa\u00eds norteamericano. A su vez, Baldwin reflexiona sobre su experiencia como hombre estadounidense negro, y las diferencias que \u00e9l percibe entre las \u201cconciencias negras\u201d de su generaci\u00f3n y la de Davis, quien era veinte a\u00f1os menor que \u00e9l.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>19 de noviembre de 1970<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Querida hermana:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Uno habr\u00eda esperado que, a esta hora, el simple hecho de ver cadenas sobre piel negra, o el simple hecho de ver cadenas, ser\u00eda un espect\u00e1culo tan insoportable para los estadounidenses, y un recuerdo tan insufrible, que ellos mismos se alzar\u00edan espont\u00e1neamente a romper los grilletes. Pero no, al parecer se vanaglorian de sus cadenas; ahora m\u00e1s que nunca, parecen medir su seguridad en cadenas y cad\u00e1veres. Y as\u00ed, <em>Newsweek<\/em>, defensor civilizado de lo indefendible, intenta ahogarte en un mar de l\u00e1grimas de cocodrilo (\u201cest\u00e1 por verse qu\u00e9 clase de liberaci\u00f3n personal habr\u00e1 conseguido\u201d) y te pone en su portada, encadenada.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Luces extremadamente sola\u2014 tan sola, se dir\u00eda, como la esposa jud\u00eda en el furg\u00f3n camino a Dachau, o como cualquiera de nuestros ancestros, todos juntos encadenados en el nombre de Jes\u00fas, camino a una tierra cristiana.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Bueno. Como vivimos en una \u00e9poca en la que el silencio no es s\u00f3lo criminal, sino que adem\u00e1s suicida, he hecho tanto ruido como he podido, aqu\u00ed en Europa, en la radio y en la televisi\u00f3n\u2014 de hecho, acabo de regresar de un pa\u00eds, Alemania, que se hizo conocido por una mayor\u00eda silenciosa hace no mucho tiempo atr\u00e1s. Me pidieron que hablara sobre el caso de la se\u00f1ora Angela Davis, y as\u00ed lo hice. Muy probablemente un ejercicio in\u00fatil, pero uno no debe dejar pasar ninguna oportunidad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Soy algo as\u00ed como veinte a\u00f1os mayor que t\u00fa, de esa generaci\u00f3n, por lo tanto, de la que George Jackson se atrevi\u00f3 a decir que \u201cno hay hermanos sanos\u2014 ninguno en lo absoluto\u201d. No estoy capacitado para poner en duda esta conjetura (no, de todos modos, sin caer en lo que, en este momento, ser\u00edan sutilezas innecesarias) ya que s\u00e9 muy bien a qu\u00e9 se refiere. Mi propia salud es, desde luego, lo suficientemente fr\u00e1gil. Teni\u00e9ndote en cuenta a ti, y a Huey<a href=\"applewebdata:\/\/3CC33D1D-1642-432E-A822-DA42B3895631#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>, y a George<a href=\"applewebdata:\/\/3CC33D1D-1642-432E-A822-DA42B3895631#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>, y (especialmente) a Jonathan Jackson, empec\u00e9 a comprender lo que deb\u00edas haber tenido en mente cuando hablaste del sentido que podr\u00edamos otorgarle a la experiencia del esclavo. Lo que ha sucedido, me parece, y para ponerlo muy en simple, es que toda una generaci\u00f3n ha evaluado y absorbido su historia y, en esa tremenda acci\u00f3n, se ha liberado de ella y nunca m\u00e1s ser\u00e1 una v\u00edctima. Puede sonar como algo raro, injustificablemente pertinente e insensible, para una hermana en prisi\u00f3n, luchando por su vida\u2014 por todas nuestras vidas. Aun as\u00ed, me atrevo a decirlo, pues pienso que probablemente no me vas a malinterpretar, y no lo digo, despu\u00e9s de todo, desde una posici\u00f3n de espectador.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lo que busco insinuar es que t\u00fa, por ejemplo, no pareces ser la hija de tu padre de la forma en la que yo soy el hijo de mi padre. En el fondo, las expectativas de mi padre y las m\u00edas eran las mismas, las expectativas de su generaci\u00f3n y las m\u00edas eran las mismas; y ni la inmensa diferencia en nuestras edades, ni el cambio desde el sur hacia el norte, podr\u00edan alterar nuestras expectativas o hacer m\u00e1s viables nuestras vidas. Porque, de hecho, para usar la jerga brutal de aquel momento, el lenguaje interior de la desesperaci\u00f3n: \u00e9l era simplemente un <em>nigger<\/em><a href=\"applewebdata:\/\/3CC33D1D-1642-432E-A822-DA42B3895631#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>, un obrero y pastor negro, y tambi\u00e9n lo era yo. Yo cambi\u00e9 el rumbo, pero eso, en s\u00ed mismo, no tiene m\u00e1s importancia aqu\u00ed que el que unos pobres espa\u00f1oles se hayan convertido en ricos toreros, o que algunos pobres ni\u00f1os negros se vuelvan ricos\u2014 boxeadores, por ejemplo. Eso rara vez, o casi nunca, le ha ofrecido a la gente nada m\u00e1s que una gran catarsis emocional, aunque tampoco pretendo sonar condescendiente con eso. Pero cuando Cassius Clay se convirti\u00f3 en Muhammad Ali y se rehus\u00f3 a ponerse ese uniforme (\u00a1y sacrific\u00f3 todo ese dinero!), produjo un impacto muy diferente en la gente, y hab\u00eda comenzado as\u00ed una forma muy diferente de ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El triunfo estadounidense (en el que la tragedia estadounidense siempre ha estado impl\u00edcita) era hacer que la gente negra se despreciara a s\u00ed misma. Cuando era peque\u00f1o, me despreciaba a m\u00ed mismo; no conoc\u00eda nada mejor. Y esto signific\u00f3, aunque inconscientemente, o en contra de mi voluntad, o con gran sufrimiento, que tambi\u00e9n despreciaba a mi padre. Y a mi madre. Y a mis hermanos. Y a mis hermanas. A medida que yo crec\u00eda, la gente negra se estaba matando cada s\u00e1bado por la noche en Lenox Avenue; y nadie les explic\u00f3 a ellos, o a m\u00ed, que estaban destinados a hacerlo; que se encontraban atrapados, como animales, para que no se considerasen mejor que animales. Todo apoyaba este sentido de la realidad, nada lo negaba: y as\u00ed, llegado el momento de ir a trabajar, uno ya estaba preparado para ser tratado como esclavo. As\u00ed, cuando el terror humano lleg\u00f3, uno ya estaba preparado para doblegarse ante un Dios blanco e implorarle a Jes\u00fas por su salvaci\u00f3n\u2014 este mismo Dios blanco que era incapaz de levantar un dedo para hacer algo tan nimio como ayudarte a pagar el arriendo, \u00a1imposible de ser despertado a tiempo para salvar a tu propio hijo!<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0Siempre hay, por supuesto, un panorama m\u00e1s amplio del que se pueda percibir a la r\u00e1pida, y en todo esto\u2014 gemir y quejarse, observar, calcular, payasear, sobrevivir, y ser m\u00e1s listo, se estaba formando, sin embargo, una fuerza tremenda, que es parte de nuestro legado hoy en d\u00eda. Pero ese aspecto particular de nuestro viaje ahora empieza a quedar detr\u00e1s nuestro. Se ha revelado el secreto: \u00a1somos hombres!<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero la verbalizaci\u00f3n abierta y franca de este secreto ha matado de un susto a la naci\u00f3n. Desear\u00eda poder decir \u201crevivido de un susto\u201d, pero eso es mucho pedir de un grupo disparatado de personas desterradas, acobardadas en sus vagones de trenes y cantando <em>Onward Christian Soldiers<\/em>. La naci\u00f3n, si es que los Estados Unidos son una naci\u00f3n, no est\u00e1 en lo m\u00e1s m\u00ednimo preparada para este d\u00eda. Es un d\u00eda que los estadounidenses nunca esperaron ver, por muy piadosamente que manifiesten su creencia en el progreso y la democracia. Esas palabras, ahora, en labios estadounidenses, se han transformado en una especie de obscenidad universal: pues esta gente tan infeliz, poderosos creyentes en la aritm\u00e9tica, nunca esperaron confrontarse con el \u00e1lgebra de su historia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una forma de determinar el estado de salud de una naci\u00f3n, o de distinguir cu\u00e1les considera realmente como sus intereses (o hasta qu\u00e9 punto puede considerarse a una naci\u00f3n como distinta de una coalici\u00f3n de grupos de inter\u00e9s), es examinar a aquellas personas que elige para representarla o protegerla. Una mirada a los l\u00edderes (o figuras<a href=\"applewebdata:\/\/3CC33D1D-1642-432E-A822-DA42B3895631#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>) estadounidenses indica que los Estados Unidos est\u00e1n al borde del caos absoluto, y adem\u00e1s sugiere el futuro al que los grupos de presi\u00f3n estadounidenses, si es que no el grueso de la poblaci\u00f3n estadounidense, se muestran dispuestos a confinar a los negros. (De hecho, una mirada a nuestro pasado indica justamente eso). Es claro que para el grueso (nominal) de nuestros compatriotas, todos nosotros somos prescindibles. Y los se\u00f1ores Nixon, Agnew, Mitchell y Hoover, sin mencionar el caso perdido de <em>Kings Row<\/em>, el campe\u00f3n Ronald Reagan, no dudar\u00e1n ni un solo instante en cumplir lo que ellos insisten que es la voluntad del pueblo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero, \u00bfcu\u00e1l es, en los Estados Unidos, la voluntad del pueblo? \u00bfY qui\u00e9nes, para los ya mencionados, son el pueblo? El pueblo, quienes quiera que sean, saben tanto sobre las fuerzas que han puesto en el poder a los se\u00f1ores aludidos, como saben sobre las fuerzas responsables de la carnicer\u00eda en Vietnam. La voluntad del pueblo, en los Estados Unidos, ha estado siempre a la merced de una ignorancia no s\u00f3lo fenomenal, sino que tambi\u00e9n sagrada, y sagradamente cultivada: a\u00fan mejor si es usada por una econom\u00eda carn\u00edvora que democr\u00e1ticamente masacra de igual forma tanto a blancos como a negros. Pero la mayor\u00eda de los estadounidenses blancos no se atreven a admitir esto (aunque lo sospechen), y tal hecho constituye un peligro mortal para los negros, y una tragedia para la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>O, para decirlo de otra forma, en tanto que los estadounidenses blancos se refugien en su blancura (hasta el momento que sean incapaces de abandonar esta trampa tan monstruosa) van a permitir la masacre de miles de personas en su nombre, y se ver\u00e1n manipulados y rendidos frente a lo que considerar\u00e1n, y justificar\u00e1n, como una guerra racial. Nunca (mientras que su blancura los mantenga a ellos y sus experiencias a una distancia tan siniestra de las experiencias de los dem\u00e1s) se sentir\u00e1n lo suficientemente humanos, lo suficientemente valorados, para hacerse cargo de s\u00ed mismos, de sus l\u00edderes, de su pa\u00eds, de sus ni\u00f1os, o de su destino. Van a perecer (como sol\u00edamos decir en nuestra iglesia negra) en sus pecados\u2014 o sea, en su delirio. Y, no hace falta decirlo, esto ya est\u00e1 ocurriendo a nuestro alrededor.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>S\u00f3lo un pu\u00f1ado de los millones de personas en este vasto lugar son conscientes del destino que te espera, hermana Angela, y a George Jackson, y para los incontables prisioneros en nuestros campos de concentraci\u00f3n (pues eso es lo que son), es un destino que est\u00e1 a punto de engullirlos a ellos tambi\u00e9n. Las vidas blancas no son, para las fuerzas que gobiernan este pa\u00eds, m\u00e1s sagradas que las negras, como lo est\u00e1n descubriendo tantos estudiantes, como lo demuestran los cad\u00e1veres de estadounidenses blancos en Vietnam. Si el pueblo estadounidense es incapaz de enfrentarse a sus gobernantes electos por la redenci\u00f3n de su propio honor y el amor de sus propios hijos, nosotros los negros, los m\u00e1s rechazados de los hijos occidentales, podemos esperar muy poco en sus manos; lo que no es, despu\u00e9s de todo, nada nuevo. De lo que no se dan cuenta los estadounidenses es que una guerra entre hermanos, en las mismas ciudades, en la misma tierra, no es una guerra racial, sino que una guerra civil. Pero el delirio estadounidense no consiste s\u00f3lo en la creencia de que todos sus hermanos son blancos, sino que adem\u00e1s en creer que todos los blancos son sus hermanos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Que as\u00ed sea. No podemos despertar a este durmiente, y Dios sabe que lo hemos intentado. Debemos hacer lo que podamos, y fortalecernos y salvarnos los unos a los otros\u2014 no nos estamos ahogando en un autodesprecio ap\u00e1tico, \u00a1nos sentimos lo suficientemente dignos para hacer frente incluso a las fuerzas inexorables con el fin de cambiar nuestro destino y el destino de nuestros ni\u00f1os y el estado del mundo! Sabemos que el hombre no es una cosa, y que no debe ponerse a merced de las cosas. Sabemos que el aire y el agua le pertenecen a toda la humanidad y no solamente a los empresarios industriales. Sabemos que un beb\u00e9 no viene al mundo simplemente para ser instrumento del lucro ajeno. Sabemos que una democracia no significa coaccionar a todos a una mediocridad letal (y, finalmente, perversa), sino que es la libertad de todos para aspirar a lo mejor que haya dentro de cada uno, o a lo mejor que haya habido.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sabemos que nosotros, los negros, y no s\u00f3lo nosotros, los negros, hemos sido, y somos, v\u00edctimas de un sistema cuyo \u00fanico impulso es la avaricia, cuyo \u00fanico dios es el lucro. Sabemos que los frutos de este sistema han sido la ignorancia, la desesperaci\u00f3n y la muerte, y sabemos que el sistema est\u00e1 condenado porque el mundo ya no puede permitirlo m\u00e1s\u2014 si es que pudo hacerlo alguna vez, ciertamente. Y sabemos que, debido a la perdurabilidad de este sistema, nos han vejado de forma despiadada, y no nos han dicho nada m\u00e1s que mentiras, mentiras sobre nosotros y sobre nuestros parientes y sobre nuestro pasado, y sobre el amor, la vida y la muerte, de forma que tanto cuerpo y alma han estado atados al infierno.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La enorme revoluci\u00f3n en las conciencias negras que ha acontecido en tu generaci\u00f3n, querida hermana, significa el principio o el fin de los Estados Unidos. Algunos de nosotros, blancos y negros, sabemos el gran precio que ha debido pagarse para hacer surgir una nueva conciencia, un nuevo pueblo, una naci\u00f3n sin precedentes. Si lo sabemos y no hacemos nada, somos peores que los asesinos contratados a nuestro nombre.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Si es que lo sabemos, entonces debemos luchar por tu vida como si fuera la nuestra (que lo es) y volver infranqueable, con nuestros cuerpos, el pasillo hacia la c\u00e1mara de gas. Porque si vienen por ti en la ma\u00f1ana, vendr\u00e1n por nosotros en la noche.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por lo tanto: paz.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hermano James.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><sup><a href=\"applewebdata:\/\/3CC33D1D-1642-432E-A822-DA42B3895631#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Huey P. Newton, co-fundador del Partido Pantera Negra.<\/sup><\/p>\n<p><sup><a href=\"applewebdata:\/\/3CC33D1D-1642-432E-A822-DA42B3895631#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> George Jackson, activista afroestadounidense fundador de la pandilla <em>Black Guerilla Family<\/em>. Fue uno de los tres reclusos conocidos como los <em>Soledad Brothers<\/em>, acusados de asesinar al guardia blanco John Vincent Mills. El 7 de agosto de 1970, Jonathan Jackson, hermano menor de George, secuestr\u00f3 al juez Harold Haley desde la sala de un juzgado en el Condado de Marin, California, con el fin de asegurar la libertad de los <em>Soledad Brothers.<\/em> Dicho incidente result\u00f3 en la muerte de cuatro personas, incluyendo al mismo Jonathan Jackson y al juez Haley. Las armas usadas por Jackson durante el secuestro estaban registradas a nombre de Angela Davis, a quien se acus\u00f3 de c\u00f3mplice del atentado.<\/sup><\/p>\n<p><sup><a href=\"applewebdata:\/\/3CC33D1D-1642-432E-A822-DA42B3895631#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Considerada una de las palabras m\u00e1s ofensivas en el idioma ingl\u00e9s por su potente connotaci\u00f3n racial, este t\u00e9rmino es com\u00fanmente usado en sus formas censuradas <em>n**ger, n****r<\/em> o <em>the N-word<\/em>. Baldwin decide incluir la versi\u00f3n sin censura, poniendo de manifiesto el car\u00e1cter despectivo y eminentemente racista de la palabra, especialmente al ser usada por parte de personas no-afroestadounidenses.<\/sup><\/p>\n<p><sup><a href=\"applewebdata:\/\/3CC33D1D-1642-432E-A822-DA42B3895631#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> En el original, \u201cfigureheads\u201d, sustantivo que en este contexto denota a l\u00edderes que carecen de poder real.<\/sup><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S\u00f3lo un pu\u00f1ado de los millones de personas en este vasto lugar son conscientes del destino que te espera, hermana Angela, y a George Jackson, y para los incontables prisioneros en nuestros campos de concentraci\u00f3n (pues eso es lo que son), es un destino que est\u00e1 a punto de engullirlos a ellos tambi\u00e9n. Las vidas blancas no son, para las fuerzas que gobiernan este pa\u00eds, m\u00e1s sagradas que las negras, como lo est\u00e1n descubriendo tantos estudiantes, como lo demuestran los cad\u00e1veres de estadounidenses blancos en Vietnam. <\/p>\n","protected":false},"author":330,"featured_media":13525,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[280,2892,2891,969,167],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-13522","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-piel-negra-mascaras-blancas","tag-angela-davis","tag-carta-abierta","tag-james-baldwin","tag-piel-negra-mascaras-blancas","tag-racismo"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13522","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/330"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13522"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13522\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13525"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13522"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13522"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13522"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=13522"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=13522"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}