{"id":13549,"date":"2021-09-10T02:28:14","date_gmt":"2021-09-10T02:28:14","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=13549"},"modified":"2021-09-12T14:06:33","modified_gmt":"2021-09-12T14:06:33","slug":"cuento-la-huerta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2021\/09\/10\/cuento-la-huerta\/","title":{"rendered":"[Cuento] La Huerta"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"align-right\">Estoy mareada. Como que de repente me pierdo, pero igual s\u00e9 d\u00f3nde estoy: en el kil\u00f3metro 4.1 del camino que va de Villarrica a Lican Ray. Alejada de todo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los mareos se acentuaron cuando muri\u00f3 Eliseo, hace unos a\u00f1os atr\u00e1s. Se cay\u00f3 por ah\u00ed, por el gallinero, cuando su coraz\u00f3n se detuvo y ya no hubo mucho m\u00e1s que hacer que comprar un caj\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una vez le dijo a los nietos -y de eso hablaron mucho en el velorio- que se cas\u00f3 conmigo porque \u201cme hall\u00f3 buen \u00fatero\u201d. No s\u00e9 muy bien a qu\u00e9 se refer\u00eda, pero lo dec\u00eda en serio: de este vientre salieron siete guaguas, todos buenas cristianas, incluso algunas tanto, que dos se hicieron monjas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sigo mareada. En el pueblo, me dan una pastilla que me receta un doctor jovencito de apellido gringo, pero igual no se me pasa. Cuando me levanto y me afirmo en el borde del somier, siento que estoy frente al mar, al mar de Puerto Saavedra. Lo veo como gris\u00e1ceo, un azul gris que no he visto nunca en otra parte. Es el mar del lugar donde nac\u00ed, donde mi mami me ense\u00f1\u00f3 a hilar, a tejer y cultivar la huerta antes de irnos a las monta\u00f1as de Menet\u00fae.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En esta caba\u00f1a me qued\u00e9 con la pieza chica porque as\u00ed siento que ese mar que me marea es m\u00e1s peque\u00f1o, que puedo sortearlo y salir al living a hacer el fuego cada ma\u00f1ana sin ahogarme en \u00e9l. Este es un mar que siento, que se suma al r\u00edo que est\u00e1 detr\u00e1s de esta caba\u00f1a, unos doscientos metros al fondo. Es raro pero ambos se relacionan al rev\u00e9s: el mar va a dar al r\u00edo y se lo lleva lejos, a los fundos que ahora cosechan t\u00e9 org\u00e1nico, o a las nuevas poblaciones de casas que hay en Villarrica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A veces pienso qu\u00e9 pasar\u00e1 por ese r\u00edo, qu\u00e9 otros mares de qu\u00e9 personas dar\u00e1n en \u00e9l, y si a las viejitas mapuche les pasar\u00e1 lo mismo que a m\u00ed, si andar\u00e1n tan mareadas como yo, o si su gen\u00e9tica las har\u00e1 m\u00e1s firmes porque a fin de cuentas, esto es una debilidad a la que ya me acostumbr\u00e9 porque ya no quiero hacer nada. Ya no quiero tejer ni que me traigan lana fresca para hilar como lo hac\u00eda antes la Chepa, que apenas pelaba a las ovejas me tra\u00eda un saco. Yo se lo pagaba al tiro. Ya hice suficientes chalecos de guagua para los nietos y cobertores para las camas y los sillones.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No quiero hacer nunca m\u00e1s pan amasado. Prefiero comer s\u00f3lo pan de hombre, ese que hacen en el supermercado con m\u00e1quinas no m\u00e1s y que dura mucho tiempo si lo meto al refri.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No quiero hacer la huerta de nuevo, desde hace unos a\u00f1os atr\u00e1s prefiero que s\u00f3lo me traigan las verduras. Hacer la huerta sola ya no tiene sentido. Para qu\u00e9 pedirle tanto a la tierra, para que coma s\u00f3lo una persona o pase el perro que me trajo mi hijo para que me cuidara por encima de las plantas y las haga pedazos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Me cans\u00e9 de la huerta, de remover la tierra y seguir viendo la sangre que brotaba de ella por m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os. Ellos se fueron el 12 de septiembre, y a los pocos d\u00edas supimos que los mataron. Unos d\u00edas antes vinieron a nuestra casa, que estaba en el pueblo, en el pasaje Las Rosas, all\u00e1 en la subida de piedra. Llegaron con otros chiquillos y con una pata de cordero que me pidieron que pusiera a hornear durante la noche, cosa de salir con una comida segura al d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No entend\u00ed muy bien a qu\u00e9 se refer\u00edan con salir, porque no hab\u00eda pasado nada a\u00fan. En Villarrica todo segu\u00eda un poco igual, a pesar de que en la radio Parque Nacional siempre hablaban de incidentes y cosas por el estilo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Antes que se fueran los escuch\u00e9 llorar esa noche. Ricardo y Carlos eran valientes, estaban metidos en todo y verlos as\u00ed era desconcertante. Me despertaron para despedirse antes que amaneciera. Yo a\u00fan no lograba dimensionar qu\u00e9 estaba pasando, de qu\u00e9 o qui\u00e9nes quer\u00edan arrancar, y por qu\u00e9 se iban tan r\u00e1pido. Me desped\u00ed sin saber que no nos volver\u00edamos a ver. Vi sus siluetas alejarse saltando los cercos de los vecinos. Ellos iban camino a la segunda faja del volc\u00e1n, cuando reci\u00e9n empezaba a amanecer.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El 11 de septiembre Eliseo estaba en Temuco y le cost\u00f3 regresar a Villarrica. Ya todo estaba raro pero segu\u00edamos sin comprender. En la radio Parque Nacional hablaban de golpe, pero no entend\u00ed. No dimensionaba en lo que est\u00e1bamos. Algunos hablaban que eso pod\u00eda pasar, pero no supe hasta que empez\u00f3.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Eliseo alcanz\u00f3 a ver a su hermana que le dijo que ten\u00eda un mal presentimiento. A los pocos d\u00edas pudo confirmarlo, cuando fue a preguntar por sus hijos a una comisar\u00eda. Le dijeron que los hab\u00edan matado porque se estaban arrancando para la Argentina. Eliseo lleg\u00f3 a la casa y se puso a llorar. As\u00ed lo hizo cada 11 de septiembre por sus chiquillos, por sus sobrinos regalones, esos cabros rubios que tocaban la guitarra y que ven\u00edan a vernos siempre, y con quienes compartimos mucho a pesar de lo poco que ten\u00edamos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Fue luego de unos d\u00edas que supe que a muchas de estas personas que mataban los milicos las enterraban por ah\u00ed. Unos vecinos que trabajaban en unos caminos vieron c\u00f3mo llevaban unos cuerpos a unos hoyos por all\u00e1 por los cerros y cuando se enteraron que hab\u00edan matado a los sobrinos nos dijeron que quiz\u00e1s eso les hab\u00eda pasado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De ah\u00ed que hacer la huerta no fue nunca m\u00e1s lo mismo. Cuando me agachaba a surcar la tierra ve\u00eda c\u00f3mo brotaba la sangre de Ricardo y de Carlos. La vi brotar de la tierra como si abrieran una llave invertida desde el suelo. La primera vez pens\u00e9 que me estaba volviendo loca, pero le puse el dedo encima a ese peque\u00f1o chorro y era sangre. Me manch\u00e9 la mano y s\u00f3lo atin\u00e9 a limpiarme en mi pintora, que despu\u00e9s fui corriendo a lavar al canal para que nadie se diera cuenta.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Era una sangre espesa, m\u00e1s oscura de lo normal, quiz\u00e1s porque se mezclaba con la tierra. Pens\u00e9 no sembrar ah\u00ed, pero nadie me iba a creer y Eliseo podr\u00eda enojarse conmigo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con los a\u00f1os sigui\u00f3 pasando lo mismo. Cuando ya era \u00e9poca de huerta me pon\u00eda nerviosa esperando ver si saldr\u00eda o no la sangre de los chiquillos. Hab\u00eda a\u00f1os que sal\u00eda m\u00e1s y otros menos. Como que se volvieron parte de la naturaleza, porque respond\u00edan a factores indeterminados y ajenos a todos nosotros. Coincid\u00edan con las sequ\u00edas y con las heladas, pero por sobre todo, con el resultado de las cosechas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los primeros a\u00f1os, me quedaba mirando cuando sacaba las zanahorias o las papas, para ver si vendr\u00edan con alguna mancha de sangre seca, pero no. S\u00f3lo sal\u00eda cuando met\u00eda algo met\u00e1lico en la tierra y seguramente cuando lo hac\u00eda yo, porque Eliseo, si bien trabajaba en el aserradero, igual colaboraba en la huerta, pero \u00e9l nunca me dijo nada. Quiz\u00e1s le pasaba lo mismo y se qued\u00f3 callado por lo extra\u00f1o e incre\u00edble de esa presencia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfHabr\u00e1 sido que esa sangre nutri\u00f3 los alimentos que nos daba la huerta?\u00a0 Ahora, con los a\u00f1os y ya de vieja vine a pensar en eso. En ese momento mis preocupaciones eran otras, y fueron disminuyendo cuando los ni\u00f1os crec\u00edan y se iban a Santiago a trabajar, lejos de la huerta, de m\u00ed y de todo esto.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hoy tom\u00e9 una decisi\u00f3n. Me levantar\u00e9 y me afirmar\u00e9 del borde de la cama para no caerme a mi mar, que es un revoltijo de aguas del pasado, y en vez de ir a prender la cocina voy a salir de la caba\u00f1a. No me tomar\u00e9 los remedios para el mareo porque creo que esto que voy a hacer no me dar\u00e1 tiempo ni para sentirme mal. Caminar\u00e9 al galp\u00f3n para buscar el azad\u00f3n y me ir\u00e9 donde hac\u00edamos la huerta, que hoy es un espacio lleno de yuyos. Enterrar\u00e9 el azad\u00f3n y har\u00e9 correr la tierra despacito, para ver si brota la sangre de siempre. Cuando comience a salir, meter\u00e9 las manos y tomar\u00e9 un poco. Me la frotar\u00e9 por la cara, los ojos, el pelo; por la boca, para sentir si tiene sabor, algo que no me atrev\u00ed a probar cuando m\u00e1s joven por miedo, pero ya no tengo miedo. Luego frotar\u00e9 mis manos en ella, y como una forma de que Ricardo y Carlos puedan seguir su curso con la naturaleza, me ir\u00e9 a mi pieza, a mi mar, y me lavar\u00e9 las manos ah\u00ed para que se vayan al r\u00edo o a donde quieran, pero que tengan la posibilidad de fluir y hacer crecer otras cosas. De volverse lluvia y regar la tumba de su madre, de su padre, y sobre todo la de mi Eliseo que tanto los llor\u00f3. Volverse hielo en los \u00e1rboles en el invierno y luego hacer germinar semillas en la cordillera, la misma que quer\u00edan cruzar para escapar de la muerte.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La decisi\u00f3n que no he tomado a\u00fan es si me lanzar\u00e9 a mi mar con ellos, o me afirmar\u00e9 del borde de la cama para seguir ah\u00ed con mis mareos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fue luego de unos d\u00edas que supe que a muchas de estas personas que mataban los milicos las enterraban por ah\u00ed. 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