{"id":13608,"date":"2021-09-24T03:12:58","date_gmt":"2021-09-24T03:12:58","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=13608"},"modified":"2021-09-24T03:33:01","modified_gmt":"2021-09-24T03:33:01","slug":"mapurbekistan-o-el-caudal-de-la-memoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2021\/09\/24\/mapurbekistan-o-el-caudal-de-la-memoria\/","title":{"rendered":"Mapurbekist\u00e1n o el caudal de la memoria"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<p>En 1956 Aim\u00e9 C\u00e9saire (Martinica, 1913-2008), el poeta de la negritud, renunci\u00f3 al Partido Comunista Franc\u00e9s y lo hizo con una carta rebosante de belleza literaria y agudeza pol\u00edtica que terminar\u00eda siendo uno de sus escritos m\u00e1s reconocidos. En ella se encuentra un peque\u00f1o p\u00e1rrafo que cada cierto tiempo me veo en la necesidad de invocar, dice el poeta: \u201cNo me entierro en un particularismo estrecho. Pero tampoco quiero perderme en un universalismo descarnado. Hay dos maneras de perderse: por segregaci\u00f3n amurallada en lo particular o por disoluci\u00f3n en lo \u2018universal\u2019\u201d. Esas palabras resonaron nuevamente desde que comenc\u00e9 la lectura de <em>Mapurbekist\u00e1n. Ciudad, cuerpo y racismo <\/em>\u2013<em> di\u00e1spora mapuche en Santiago, siglo 20<\/em>, el libro de Claudio Alvarado Lincopi que ve la luz a trav\u00e9s de Editorial Pehu\u00e9n. Y ocurri\u00f3 as\u00ed porque se trata de un libro hilado, desde la primera hasta la \u00faltima p\u00e1gina, por la voluntad de su autor de no ser confinado a lo particular \u2013sea esto una cultura, una cosmovisi\u00f3n o como queramos llamarle\u2013. Muy por el contrario, lo particular act\u00faa aqu\u00ed como un punto de partida para impugnar las totalidades compartidas (desigualmente compartidas, habr\u00eda que agregar) y para analizarlas descarnadamente sin obviar el lugar que los individuos de distinta procedencia ocupamos en ella, como un paso indispensable para imaginarlas de manera distinta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Mapurbekist\u00e1n<\/em> es una palabra que emerge de estas letras para nombrar el centro neur\u00e1lgico de una de esas totalidades, aquella que llamamos Chile. Me refiero obviamente a Santiago, ciudad capital: la m\u00e1s grande, la m\u00e1s importante, la m\u00e1s desigual\u2026 Y ese ejercicio de nombrar se hace desde su reverso negado, el menos glamoroso y el m\u00e1s poblado, devolviendo con iron\u00eda el recurso discursivo orientalista que us\u00f3 la oligarqu\u00eda de fines del siglo XIX para asentar geogr\u00e1ficamente su pretendida superioridad racial y de clase, acu\u00f1ando expresiones como \u201cCairo infecto\u201d y \u201caduar africano\u201d para referirse a los lugares habitados por los sectores populares. Aqu\u00ed, <em>Mapurbekist\u00e1n<\/em> sirve a Alvarado para nombrar la ciudad del conflicto socio-racial, esa de porfiado presente colonial y h\u00e1bil en su capacidad para codificar las diferencias culturales y fenot\u00edpicas en beneficio de las clases poderosas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Santiago es aqu\u00ed un gigante prepotente que se erige sobre la humillaci\u00f3n de pueblos, regiones y sectores populares, el que es sobrevolado espacial y temporalmente por la mente aguda de una curiosa especie de intelectual, al menos para estos tiempos de obsesiva especializaci\u00f3n disciplinaria. Porque Claudio Alvarado es un historiador de la sociedad y la cultura con vocaci\u00f3n literaria y sensibilidad art\u00edstica, que lejos de temer la hererodoxia se abraza a ella para ejercer su oficio. Un ejemplo de ello es la propia escritura, que declara afinidad con el ensayo, tan proclive a la cr\u00edtica, el posicionamiento y la experimentaci\u00f3n, g\u00e9nero a trav\u00e9s del cual se ha expresado lo mejor del pensamiento latinoamericano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para algunos esta opci\u00f3n escritural podr\u00eda ser considerada como de otra \u00e9poca; a otros les parecer\u00e1 que es m\u00e1s bien literatura (algo que, me atrevo a intuir, su autor tomar\u00eda como un aut\u00e9ntico halago). M\u00e1s all\u00e1 de las clasificaciones, Claudio se vale de ese estilo singular para escudri\u00f1ar la gran ciudad y lo hace desde una especificidad que se manifiesta desde las primeras l\u00edneas: la suya como mapuche urbano (o mapurbe, de acuerdo a la nomenclatura forjada desde el espacio pol\u00edtico-escritural de la poes\u00eda mapuche contempor\u00e1nea), y la de un pueblo colonizado y en di\u00e1spora, obligado a habitar un territorio ajeno que le recuerda d\u00eda a d\u00eda su extranjer\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La historia de esta particularidad mapuche es tambi\u00e9n la historia de la periferia urbana y de los sectores populares. Sobre estos \u00faltimos ha corrido ya bastante tinta, pero la menos se ha dedicado a dar cuenta de su heterogeneidad hist\u00f3rica y cultural, o su transitar cotidiano por la \u201cCiudad Propia\u201d, esa de los sectores acomodados, como bien nos recuerda Claudio con insistencia. <em>Mapurbekist\u00e1n<\/em> es una apuesta interpretativa que propone habitar ese l\u00edmite difuso pero no menos real entre mapuche urbanos y sectores populares, y lo hace con memorias familiares y antecedentes hist\u00f3ricos que se entrelazan para ponerlo en un primer plano, no al modo de una imagen n\u00edtida porque la claridad es una cuesti\u00f3n de la cual este libro se aleja cuidadosamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esa diferencia borrosa pero profundamente hist\u00f3rica presenta desaf\u00edos para ser interpretada en relaci\u00f3n con las exigencias pol\u00edticas actuales, una de las cuales es \u2013sostiene Alvarado\u2013 la necesaria distancia con el multiculturalismo tramposo que reformula la subordinaci\u00f3n bajo un reconocimiento superficial, que resta politicidad a la trayectoria pasada y presente del pueblo mapuche. En las ant\u00edpodas del culturalismo en el cual se sostienen las pol\u00edticas y el imaginario multicultural, Claudio reivindica una cultura mapuche heterog\u00e9nea, imbricada con la exclusi\u00f3n y la desigualdad al interior de la sociedad chilena, denunciando de paso que uno de sus rasgos m\u00e1s sobresalientes, pese a lo cual poco o nada se hablado, es la estratificaci\u00f3n racial que por siglos ha denostado cuerpos, culturas y sociabilidades. Por este motivo no hay aqu\u00ed regocijo con el \u201cmargen\u201d, la \u201csubalternidad\u201d o el \u201cresiduo\u201d, porque esta particularidad mapuche en la ciudad y en el Estado naci\u00f3n chileno no es un fragmento en esta reflexi\u00f3n pol\u00edtica, sino una parte del todo, un todo que se sostiene en la explotaci\u00f3n y exclusi\u00f3n del pueblo mapuche, tanto el que habita el territorio hist\u00f3rico como el que conforma la di\u00e1spora. Esa totalidad es, para Alvarado, una totalidad \u201cabigarrada\u201d (concepto que toma de un marxista heterodoxo ilustre de estas tierras: el boliviano Ren\u00e9 Zavaleta) que impugna con pasi\u00f3n porque piensa que puede y debe ser refundada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>El trazado hist\u00f3rico, social y espacial que aparece en estas p\u00e1ginas sit\u00faa a la ciudad de Santiago como lo que es: el coraz\u00f3n palpitante de la rep\u00fablica olig\u00e1rquica, un Estado nacional erigido sobre territorios usurpados y marcado por una sed expansionista que le concede su sello colonial, hasta hoy. El libro propone im\u00e1genes poderosas que visibilizan ese conflicto hist\u00f3rico: el fuego, el r\u00edo Mapocho y el Cerro Welen\/Santa Luc\u00eda, entre otras. Se quedan en mi retina esos dos <em>chemamull <\/em>devorados por las llamas en el Cerro Welen el a\u00f1o 2014, quemados por los propios mapuche en medio de protestas por la situaci\u00f3n de los presos pol\u00edticos. Ambos s\u00edmbolos sagrados para la cultura mapuche hab\u00edan sido instalados por el gobierno para darle un toque intercultural a las conmemoraciones del bicentenario que hab\u00edan tenido lugar unos pocos a\u00f1os antes. Con esa escena Claudio grafica uno de sus principales argumentos: que lo central en este conflicto no son los objetos ni determinadas pr\u00e1cticas identificadas con una tradici\u00f3n tendenciosamente despolitizada desde el poder, sino las relaciones en torno a esos objetos y aqu\u00ed, inequ\u00edvocamente, esas relaciones correspond\u00edan a la reformulaci\u00f3n del colonialismo que acompa\u00f1a a la rep\u00fablica desde el primer d\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Son im\u00e1genes que expresan con fuerza ese proceso de colonizaci\u00f3n, desplazamiento y racializaci\u00f3n que ha afectado a cada generaci\u00f3n del pueblo mapuche desde la segunda mitad del siglo XIX. Una experiencia colectiva brutal y por lo mismo inexpropiable. En este punto Claudio recuerda esa sentencia de Marx que sostiene que los oprimidos construyen sus identidades sobre condiciones que no han elegido, una idea que conserva plena vigencia en estos tiempos de banalizaci\u00f3n culturalista, donde pulula la mimetizaci\u00f3n y la imitaci\u00f3n como gestos de supuesta solidaridad, dejando de manifiesto que eso de las identidades n\u00f3madas no pasa de ser, en muchos casos, un privilegio de clase de aquellos que pueden darse el lujo de elegirlo todo, incluso ser subalternos si es que eso alivia sus conciencias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Mapurbekist\u00e1n<\/em> es un an\u00e1lisis agudo de esa historia propia, en este caso, la de los mapuche migrantes y los mapuche urbanos. Tambi\u00e9n es, sobre todo, un di\u00e1logo amoroso con las generaciones anteriores; un reconocimiento a la sobrevivencia f\u00edsica, a la sociabilidad y a la creaci\u00f3n cultural de ese momento duro del asentamiento, un proceso vital sin el cual los movimientos identitarios y pol\u00edticos posteriores jam\u00e1s habr\u00edan visto la luz. Un caudal de memoria que reconoce zonas dolorosas y que transforma ese dolor \u2013y su producto asociado que es el resentimiento\u2013 en potencia pol\u00edtica; una potencia que pasa por pensar desde dentro las complejidades de la trama actual de este conflicto centenario. Aqu\u00ed Alvarado nos recuerda que los pliegues de la resistencia son infinitos y que las condiciones de posibilidad le conceden forma, por m\u00e1s que desde un hoy valoremos casi exclusivamente lo confrontacional y lo heroico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Asumo que el libro que aqu\u00ed presento es fundamental para los mapuche que habitan porfiadamente la \u201cCapital del Reyno\u201d, pero me atrevo a decir que lo es tambi\u00e9n para esa sociedad chilena a la que interpelaba el poeta Elicura Chihuailaf en su <em>Recado confidencial a los chilenos <\/em>(1999), sobre todo a esas mayor\u00edas plebeyas que tambi\u00e9n se han visto hist\u00f3ricamente afectadas por la prepotencia olig\u00e1rquica y sus jerarqu\u00edas raciales; que tambi\u00e9n han oscilado entre momentos de resistencia micropol\u00edtica y estallidos populares; que tambi\u00e9n ha reaccionado frente a esa \u201cCiudad Propia\u201d que los expulsa cotidianamente y de muchas formas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n miro este libro como una invitaci\u00f3n, deliberada o no, para pensar el lugar que los no mapuche ocupamos en esta historia, un ejercicio que fue inevitable para quien escribe est\u00e1s l\u00edneas, pues las letras de Claudio me provocan lo mismo que las de David Ani\u00f1ir y Daniela Catrileo, poetas de la <em>futa warria<\/em>: una sonrisa nost\u00e1lgica frente a los retazos de mi paisaje infantil que saltan en cada p\u00e1gina. Un paisaje que se inscribe en esa periferia ochentera de poblaciones autoconstruidas, casi cay\u00e9ndose al r\u00edo y apuntadas por la metralleta milica, donde s\u00f3lo cab\u00eda el orgullo de no ser mapuche o reci\u00e9n llegado del campo (\u201cindio\u201d y \u201chuaso\u201d eran los sobrenombres que m\u00e1s se repet\u00edan en aquellos a\u00f1os). Con <em>Mapurbekist\u00e1n<\/em> me encuentro tambi\u00e9n con una historia que quiero hacer m\u00eda: esa de las interferencias plebeyas en los paisajes de quienes nos desprecian; esa del fuego abrazador para quemar las migajas que nos lanzan; esa de la embestida furiosa a los s\u00edmbolos de la ciudad olig\u00e1rquica, masificada con la revuelta popular del 18 de octubre del 2019 y que nos concede algo de alivio en tanto met\u00e1fora de la justicia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p><b>* Claudia Zapata Silva<\/b> es Dra en Historia,\u00a0 Acad\u00e9mica del Centro de Estudios Culturales Latinoamericanos de la Universidad de Chile. Se ha especializado en historia contempor\u00e1nea de Am\u00e9rica Latina, en movimientos ind\u00edgenas y en pensamiento cr\u00edtico latinoamericano. En 2015 recibe el Premio de Ensayo Ezequiel Mart\u00ednez Estrada de Casa de las Am\u00e9ricas, Cuba, por su libro <i>Intelectuales ind\u00edgenas en Ecuador, Bolivia y Chile. Diferencia, colonialismo y anticolonialismo.<\/i><\/p>\n<p><\/p>\n<p>* Libro disponible en <a href=\"https:\/\/tienda.pehuen.cl\/collections\/pensamiento-mapuche-contemporaneo\/products\/mapurbeskitan\">https:\/\/tienda.pehuen.cl\/collections\/pensamiento-mapuche-contemporaneo\/products\/mapurbeskitan<\/a><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Asumo que el libro que aqu\u00ed presento es fundamental para los mapuche que habitan porfiadamente la \u201cCapital del Reyno\u201d, pero me atrevo a decir que lo es tambi\u00e9n para esa sociedad chilena a la que interpelaba el poeta Elicura Chihuailaf en su Recado confidencial a los chilenos (1999), sobre todo a esas mayor\u00edas plebeyas que tambi\u00e9n se han visto hist\u00f3ricamente afectadas por la prepotencia olig\u00e1rquica y sus jerarqu\u00edas raciales.<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":13609,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[763,2908,2911,166,1645,2907,2910,2909,2675],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-13608","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-civilizacion-y-barbarie","tag-claudio-alvarado-lincopi","tag-diaspora","tag-editorial-pehuen","tag-mapuche","tag-mapurbe","tag-mapurbekistan","tag-multiculturalismo","tag-periferia","tag-pueblo"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13608","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13608"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13608\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13609"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13608"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13608"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13608"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=13608"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=13608"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}