{"id":13739,"date":"2021-10-20T18:20:57","date_gmt":"2021-10-20T18:20:57","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=13739"},"modified":"2021-10-20T18:20:57","modified_gmt":"2021-10-20T18:20:57","slug":"clase-composicion-y-potencia-a-la-luz-de-la-revuelta-de-octubre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2021\/10\/20\/clase-composicion-y-potencia-a-la-luz-de-la-revuelta-de-octubre\/","title":{"rendered":"Clase, composici\u00f3n y potencia a la luz de la revuelta de Octubre"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><em>Aprendemos a defendernos y cada cual conserva la naturaleza de su porf\u00eda. <\/em><strong>Julieta Marchant<\/strong><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><em>Ciertamente, los instrumentos de producci\u00f3n de subjetividad que el leninismo cre\u00f3 (el partido, la vanguardia, el militante profesional, etc.) no se adaptan ya a la composici\u00f3n de clase actual. <\/em><strong>Lazzarato<\/strong><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><em>No son ni los excluidos, ni la clase obrera, ni la peque\u00f1a burgues\u00eda, ni las multitudes quienes se sublevan. Nada que tenga bastante homogeneidad como para admitir a un representante. No hay ning\u00fan nuevo sujeto revolucionario cuya emergencia habr\u00eda escapado, hasta entonces, a los observadores. Si se dice entonces que \u201cel pueblo\u201d est\u00e1 en la calle, no es un pueblo que habr\u00eda previamente existido, al contrario, es el que previamente faltaba. No es \u201cel pueblo\u201d quien produce el levantamiento, es el levantamiento quien produce su pueblo, al suscitar la experiencia y la inteligencia comunes, el tejido humano y el lenguaje de la vida real que hab\u00edan desaparecido.<\/em> <strong>Comit\u00e9 Invisible<\/strong><\/h6>\n<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">1.- <u>Inopera\u00edsmo: dejar de hacer aquello que somos<\/u><\/p>\n<p>Lo que buscamos es <em>desplazar<\/em>. Intentar cambiar de eje el lugar que tendr\u00eda la pol\u00edtica, esto es, \u201cla pol\u00edtica occidental ha sido desde el principio una necropol\u00edtica\u201d, donde el <strong>estado de excepci\u00f3n<\/strong> opera en el soberano como un elemento originario. As\u00ed las cosas, la politizaci\u00f3n o proceso de subjetivaci\u00f3n singular se sit\u00faa siempre <em>entre el oikos y la polis. <\/em>Esta politizaci\u00f3n o campo de fuerzas es la <em>stasis<\/em> o umbral a trav\u00e9s del cual la <em>pertenencia<\/em> se revela como elemento externo al sujeto: el sujeto que lleva a cabo la acci\u00f3n no act\u00faa transitivamente sobre un objeto, sino que en la implicaci\u00f3n y afecci\u00f3n como potencia de s\u00ed en el proceso de singularizaci\u00f3n, derribando toda divisi\u00f3n positivista y medi\u00e1tico-econ\u00f3mica entre sujeto\/mercanc\u00eda. As\u00ed, lo privativo del <em>oikos<\/em> se abre a una posibilidad nueva de afectar y ser afectadx, donde es posible a(r)marse con otrxs. Aquellas bandas, por ejemplo, que se multiplicaron en la autodefensa a partir del 18 de octubre: he ah\u00ed una subjetividad que da cuenta no de una pertenencia o voluntad <em>(oikos)<\/em>, sino m\u00e1s bien de una <strong>(re)composici\u00f3n m\u00ednima de clase que el acontecimiento hizo emerger<\/strong>, con un lenguaje, hitos y gestos puestos en circulaci\u00f3n; una reconversi\u00f3n del valor de cambio en valor se uso. Pasar del oikos a la polis, es un umbral de clarividencia del cual no se retorna id\u00e9ntico. Muy bien lo saben las bandas que siguen articulando y amplificando las diversas luchas: secundarixs, j\u00f3venes desempleados, NNA del SENAME, migrantes, jubiladxs, trabajadorxs ambulantes, pueblo-naci\u00f3n mapuche, etc. Las <strong>formas pol\u00edticas plebeyas<\/strong>, los puntos de densidad que dan lugar a la proliferaci\u00f3n de formas contra el Estado, comienzan como una democratizaci\u00f3n radical del pensamiento estrat\u00e9gico, una multiplicaci\u00f3n de puntos y marcadores dentro de la agitaci\u00f3n contempor\u00e1nea, donde las <em>formas-de-vida<\/em> se polarizan. Sabemos, desde Guattari, que las batallas por venir no ser\u00e1n ideol\u00f3gicas, sino m\u00e1s bien entre <em>formas-de-vida<\/em> radicalizadas en un contexto global de radicalizaci\u00f3n de la precariedad. El pensamiento estrat\u00e9gico, entonces, agita el presente y la tristeza pol\u00edtica de la \u201cizquierda\u201d no con signos, sino que con intensidades, pasiones, \u00e1nimos y afectos: <strong>una densificaci\u00f3n de las potencias moleculares y destituyentes<\/strong> que cultivan alianzas con <em>aquello que pasa a ras<\/em>. No se pone en marcha un programa pol\u00edtico, sino que son unos <em>devenires-con<\/em> los que se ponen en movimiento. Queda esto claro, que ante el naufragio total de la pol\u00edtica representacional y estatal las fuerzas destituyentes no pueden ser cooptadas en la forma de partido, asociaci\u00f3n o programa. Habr\u00eda entonces que operar ese desplazamiento de la pol\u00edtica como representaci\u00f3n hacia una naturaleza diferente. Una <strong>inoperatividad<\/strong>, una <strong>porosidad<\/strong>, una <strong>insuficiencia<\/strong>: pensar el <em>tumulto<\/em> que aparece con el acontecimiento como <em>viviente sin obra<\/em>, es decir, privado de una naturaleza y una vocaci\u00f3n espec\u00edfica; como pura potencia que ninguna identidad puede agotar; una actividad o <strong>acci\u00f3n directa en acto<\/strong> que consiste en volver inoperante las representaciones de la pol\u00edtica estatal, y as\u00ed abrir un <em>nuevo uso posible<\/em>: suspensi\u00f3n de toda actividad productiva, en lo profano, lo carnavalesco, en la insuficiencia por representar el acontecimiento. Siendo as\u00ed, no hay proceso de subjetivac\u00f3n singular que no est\u00e9 implicado a todo elemento delictual, destituyente, insurreccional que arroje los intercambios y circulaciones por fuera de los valores, coordenadas y poderes econ\u00f3micos. Para esto, debe tener lugar en el centro mismo del marco utilitarista capital\u00edstico la desactivaci\u00f3n de los automatismos que mueven la metr\u00f3poli.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 quiere decir <em>fuerza destituyente<\/em>, <em>fuerza de disoluci\u00f3n<\/em>, de <em>no-construcci\u00f3n<\/em>, <em>inoperante<\/em>? \u00bfEs toda representaci\u00f3n pol\u00edtica una identificaci\u00f3n, una identidad? \u00bfEs necesario, es deseable un nuevo universalismo que englobe la fragmentaci\u00f3n del trabajo vivo? La descomposici\u00f3n de clase que el opera\u00edsmo (neo, post, etc&#8230;) de la autonom\u00eda italiana en la d\u00e9cada del &#8217;70 enarbolaba, plantea ineluctablemente la cuesti\u00f3n por la (re)composici\u00f3n de las fuerzas a distancia del Estado, prescindiendo de los partidos, de los ritos electorales, de los sindicatos institucionalizados. Pero tambi\u00e9n -y no menor- de la idea de \u201ccorregir las injusticias\u201d a trav\u00e9s del derecho y sus tribunales. Para <strong>Lazzarato<\/strong><\/p>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"padding-left: 40px;\">\u201c(&#8230;) hoy, dado que estas fuerzas (constitucionalizadas del trabajo) desaparecieron o est\u00e1n completamente integradas en la l\u00f3gica del capitalismo, lo que importa es inventar, experimentar y consolidar una macropol\u00edtica capaz, por una parte, de hacernos salir de la democracia representativa (pol\u00edtica y social) y de conectarnos con lo que Guattari define como revoluci\u00f3n molecular. Por otra parte, habr\u00eda que reactivar el uso de la fuerza, de la defensa y la autodeterminaci\u00f3n, de un poder de bloqueo y suspensi\u00f3n del sometimiento y del avasallamiento que pueda desempe\u00f1ar la misma funci\u00f3n que la huelga -inoperatividad- en el capitalismo industrial\u201d.<\/h6>\n<p><\/p>\n<p>En el capitalismo, los procesos de subjetivaci\u00f3n deben a su vez articularse con y liberarse de los flujos econ\u00f3micos, sociales, pol\u00edticos, maqu\u00ednicos. Las dos operaciones -bloqueo y ruptura, o mejor \u201cextra\u00f1amiento de s\u00ed\u201d- son indispensables: partir de la captura que el sometimiento y el avasallamiento ejercen sobre la subjetividad y organizar su rotura, que es siempre una invenci\u00f3n y una constituci\u00f3n de s\u00ed mismo, distinto y extra\u00f1o a la subjetividad anterior. <strong>Lazzarato<\/strong> nos vuelve a recordar que<\/p>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"padding-left: 40px;\">\u201csi de aqu\u00ed en adelante la crisis no produce otra cosa que sometimiento y avasallamiento negativos y regresivos, si el capitalismo es incapaz de articular producci\u00f3n y producci\u00f3n de subjetividad de otra manera que no sea imponiendo la salvaguarda de la propiedad y el capital, entonces los instrumentos te\u00f3ricos deber\u00e1n ser capaces de pensar las condiciones de una recomposici\u00f3n pol\u00edtica -\u201ccompoiesis\u201d, hacer-con, (re)composici\u00f3n y atenci\u00f3n con y desde aquello que est\u00e1-ya-pasando, potencias y fuerzas imprevisibles- que sea tambi\u00e9n una mutaci\u00f3n\u201d<\/h6>\n<p><\/p>\n<p>Y agregamos nosotrxs: terrenal y de habitabilidad absoluta en ruptura con el capitalismo, al centro mismo de su crisis: una defensa de todos los cuerpos-territorio en resistencia. A la vez, esa <strong>territorializaci\u00f3n y habitabilidad absoluta <\/strong>quiere decir una autonom\u00eda de los territorios en composici\u00f3n y una relaci\u00f3n de (re)activaci\u00f3n de la fuerza de trabajo con aquello que le es m\u00e1s propio: es decir, el cuerpo; donde g\u00e9nero, raza y territorio operan como indicadores de composici\u00f3n, antes que l\u00edmites identitarios. Para Mezzadra,<\/p>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"padding-left: 40px;\">\u201ccuando hablamos de la clase como campo de tensiones queremos indicar, por un lado, que el contexto actual de estos sujetos no permite ninguna reducci\u00f3n objetivista a una figura particular. Y por otro, queremos mostrar que la pol\u00edtica de clase plantea necesariamente el problema de una alianza que permita tender puentes entre experiencias heterog\u00e9neas y permita formas abiertas de politizaci\u00f3n colectiva\u201d.<\/h6>\n<p><\/p>\n<p>Heterogeneidad del campo de tensiones, articulaci\u00f3n de las diferentes situaciones de \u201cextorsi\u00f3n de potencia\u201d (<strong>Suely Rolnik<\/strong>), tanto del trabajo productivo como del trabajo improductivo -de lo vivo, en general- y producci\u00f3n de un <strong>plano com\u00fan<\/strong> que habilite la experimentaci\u00f3n, descubrimiento y construcci\u00f3n de una pol\u00edtica colectiva. Para <strong>Mezzadra<\/strong>, \u201cresulta m\u00e1s factible, e incluso necesario, conceptualizar la igualdad y la libertad como resultado de un proceso experimental de construcci\u00f3n pol\u00edtica, que la programaci\u00f3n guiada por un partido, colectividad, etc\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La inoperatividad de las luchas y las producciones pol\u00edticas se abren entonces as\u00ed, a un nuevo uso posible: profanaci\u00f3n, fiesta o carnaval que implica un elemento destitutivo, una circulaci\u00f3n e intercambio de cuerpos, cosas y herramientas arrancadas de su econom\u00eda, desactivando los valores y poderes vigentes, funciones y automatismos. Una inoperatividad que destituye los valores tradicionales y toma a la fiesta, al gasto y la consumaci\u00f3n de los medios como modelo de una pol\u00edtica otra posible, que tiene lugar por fuera del marco <em>homo economicus<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>2-. <u>M\u00e1s all\u00e1 de la identidad: devenir, naufragar<\/u><\/p>\n<p>Sin embargo, el campo pol\u00edtico sigue determinado por la din\u00e1mica socioecon\u00f3mica, siempre en el marco de una recomposici\u00f3n del trabajo vivo que actualmente no necesariamente responde a una identidad de clase tradicional y homog\u00e9nea. Si bien el elemento revolucionario es el proletariado, este no es identificable sociol\u00f3gicamente. Puesto que siempre que se ha intentado definir como clase, se ha vaciado a s\u00ed mismo: en tanto <em>no-clase,<\/em> el proletariado es <strong>aquello que se experimente como forma de vida, como una potencia plebeya<\/strong> que en cada \u00e9poca se redefine, pero que es siempre una forma de vida comunista o no es nada. Esta forma aparece en funci\u00f3n de la configuraci\u00f3n general de las hostilidades. Es decir, como habitando siempre el plano de fuerzas en disputas de las relaciones de poder. Es necesario, entonces, sortear la tentativa identitaria o de inter\u00e9s propio e individual, a la vez que la b\u00fasqueda por reconocimientos de derechos frente al Estado. El rev\u00e9s de las luchas identitarias y de clase, siempre ser\u00e1 la <strong>potencia ingobernable y plebeya<\/strong> que contienen las diversas expresiones y experimentaciones de las clases populares contra el Estado a un nivel local, contra el capital a un nivel global. La ingobernabilidad conlleva la clara sensaci\u00f3n de que el naufragio de la pol\u00edtica representacional se est\u00e1 desarrollando demasiado r\u00e1pido. As\u00ed, la <em>pax constituyente<\/em> logra el control de la situaci\u00f3n, en tanto que ensayo general de una farsa en acto: teatro antidisturbios. Es as\u00ed como la constituci\u00f3n escritural de un marco de gobernabilidad ser\u00eda la conclusi\u00f3n m\u00e1s obvia del proceso de aparici\u00f3n de la <strong><em>urstaat<\/em><\/strong><em>:<\/em> aquel l\u00edmite desp\u00f3tico inmanente a toda maquinaria de represi\u00f3n. As\u00ed la palabra <strong>\u201cconstituci\u00f3n\u201d<\/strong> nombra la canalizaci\u00f3n y captura de los \u00e1nimos y deseos destituyentes, plebeyos y proletarios gir\u00e1ndolos hacia formas susceptibles de instrumentalizaci\u00f3n estatal. Para <strong>Romitelli<\/strong>, \u201clas insurrecciones constituyentes son las que asumen de un modo u otro una forma compatible con el Estado, ya sea el vigente o el por venir. Las insurrecciones destituyentes y sus fuerzas son intr\u00ednsecamente dif\u00edciles de ver\u201d. Y es que la <strong>insurrecci\u00f3n de octubre<\/strong> no se erige contra el sistema pol\u00edtico representacional, como muchos quer\u00edan ver (puesto que no ha habido representaci\u00f3n pol\u00edtica real, sino solo gesti\u00f3n gubernamental de la grilla neoliberal que regimenta toda la posdictadura, bajo la \u00e9gida de \u201cla medida de lo posible\u201d). La insurrecci\u00f3n de octubre es contra el modo-de-vida de precarizaci\u00f3n y aislamiento, anudado en la constituci\u00f3n de Guzm\u00e1n y Pinochet. <strong>Son las diversas expresiones del malestar que en su encuentro, desactivan la norma de aislamiento y autocapitalizaci\u00f3n de\/en la miseria, actualizando a su vez todo un reservorio hist\u00f3rico com\u00fan colectivo de vivezas colectivas<\/strong>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>3.- <u>Apuntes veloces sobre \u201cnociones comunes\u201d<\/u><\/p>\n<p>Componer define una especie de <em>certidumbre<\/em> -o <em>confianza<\/em> dir\u00eda Stengers- donde lo m\u00e1s fr\u00e1gil y lo m\u00e1s invulnerable, aparecen al mismo tiempo: inducen, dan la ocasi\u00f3n para componer nociones comunes entre las diferentes formas de explotaci\u00f3n, dominio y vulnerabilidad de las diferentes certidumbres. La composibilidad, la adecuaci\u00f3n de las relaciones va a depender de cierta atenci\u00f3n, cierta escucha ritmada ante aquello que nos pasa y que puede ser com\u00fan, m\u00e1s all\u00e1 de las diferencias identitarias: aquello que nos vuelve posible componernos las nociones en com\u00fan son gradientes de naturaleza de una misma exposici\u00f3n a la explotaci\u00f3n; tonalidades que encontramos de modos adecuados y desde donde podemos entrar para encontrarnos y no soltarnos m\u00e1s. Hacer converger los puntos de encuentros, no quiere decir identificarse con un otro, sino m\u00e1s bien <strong>formular nociones comunes a ambas potencias en acto y entablar una com\u00fan posesi\u00f3n de nuestras potencias de actuar<\/strong> gracias a esos encuentros y escuchas afectivas: razones en com\u00fan, ideas pr\u00e1cticas de lo que hay entre un cuerpo y otro, y la alegr\u00eda de ser afectado por los malestares ya no del otro, sino que de aquellos puestos en com\u00fan. Hay nociones y razones en com\u00fan desde que hay composici\u00f3n de relaciones, componer con aquello que nos convoca. Deleuze nos explica que \u201ccuando se nos dice, por el contrario, que finalmente las nociones comunes son comunes a muchos hombres, es decir que son la comunidad de los hombres, nos decimos que es ese lugar de la noci\u00f3n com\u00fan. En otros t\u00e9rminos, las nociones comunes se revelan como esencialmente pol\u00edticas, a saber: se trata de la construcci\u00f3n de una comunidad\u201d. Toda exasperaci\u00f3n va acompa\u00f1ada de una composici\u00f3n de relaciones, a saber: cuando de golpe destruyo lo que hay y con eso que queda, (re)compongo relaciones, encuentros, nociones comunes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>4.- <u>\u201cEl pueblo no existe, \u00a1viva la lucha de clases!\u201d<\/u><\/p>\n<p>Suele decirse que lo popular se definir\u00eda en relaci\u00f3n a una falta, una carencia ya sea econ\u00f3mica material, social o pol\u00edtica, etc. Se dice que al pueblo le faltar\u00eda volverse una <em>clase para s\u00ed<\/em>. Pero al pueblo no le falta nada, no carece de nada, puesto que <strong>ya est\u00e1n all\u00ed todas las condiciones<\/strong> para que advenga la clase revolucionaria -si queremos, con Deleuze, creer <strong>en este mundo<\/strong>. Y es que ser\u00eda m\u00e1s el pueblo en s\u00ed mismo aquello que falta y que est\u00e1 en un constante proceso, en de-venir: es aquello que est\u00e1 ya siempre-por-venir. Esa referencia masiva definida por lo que le falta, demuestra una miop\u00eda -o sonambulismo voluntario- ante el campo abierto que abarca lo popular, m\u00e1s all\u00e1 de toda categorizaci\u00f3n sociol\u00f3gica que vincula pueblo y pobreza, en relaci\u00f3n con aquello que de sobra tendr\u00edan los ricos. Pero que tampoco explicita qu\u00e9 ser\u00eda eso de sobra: \u00bfdinero?, \u00bfpropiedad?, \u00bfmedios de producci\u00f3n?, \u00bftodas las anteriores? Y de pronto, empieza la carnicer\u00eda. Cito, de <strong>Luis Thielemann<\/strong>: \u201cdistancia entre el pueblo y los ricos, pero tambi\u00e9n de aquellos grupos sociales que habitan la frontera entre capas medias y los ricos\u201d, que les faltar\u00eda definirse para s\u00ed como clase trabajadora: compartimentaci\u00f3n, <em>enclosure<\/em>, cortes en lo social que es siempre impuro, sucio, ambivalente. Esto hace imposible observar lo popular como una fuerza que acabe con la sociedad de clases: la plebe, el proletariado que no es constituible como clase, puesto que ser\u00eda m\u00e1s bien el reverso destituyente de todo eso. \u00bfEs el pueblo una clase, una naci\u00f3n, un fragmento de la naci\u00f3n? \u00bfO m\u00e1s bien, es el pueblo <em>La Clase<\/em>, donde -cito- \u201cesa distancia entre tener y no tener es una marca de clase ineludible\u201d? Es decir, para <strong>Luis Thielemann<\/strong> -a quien corresponden las citas-, de nuevo, el pueblo ser\u00edan los pobres que carecen, entre otras cosas, de una consciencia para s\u00ed y de las riquezas de los ricos (\u00bfsabr\u00e1n estos \u00faltimos ser una clase en s\u00ed o para s\u00ed?). Bastar\u00eda, entonces, para abolir las clases compartir las riquezas de la naci\u00f3n, un Estado de Bienestar, o mejor, una identificaci\u00f3n de las fuerzas del trabajo vivo con la \u201cclase media\u201d&#8230; Y de nuevo, \u00bfqu\u00e9 es la naci\u00f3n?, \u00bfes el pueblo?, \u00bf<em>un<\/em> pueblo? \u00bfBastar\u00eda entonces transformar los intereses de las clases dominantes, en inter\u00e9s general, es decir, en inter\u00e9s de la <em>naci\u00f3n<\/em> para abolir la sociedad de clases? \u00bfAbolir la sociedad de clases, significa que todas las fuerzas -heterog\u00e9neas, ambivalentes, impuras- del trabajo vivo devengan La Clase para s\u00ed? Cito: \u201cNo desmiente la marca de clase de la identificaci\u00f3n con lo popular, el esfuerzo individual por vivir mejor. De ah\u00ed que el pueblo es tambi\u00e9n el que carece no s\u00f3lo de la materialidad para el bienestar sino tambi\u00e9n del abanico de opciones para conseguirlo\u201d. Si bien lo popular carecer\u00eda de aquello que de sobra tienen los ricos, esto corresponder\u00eda a la clase y no a \u201cel pueblo\u201d. Enunciar pol\u00edticamente al pueblo desde una posici\u00f3n de \u201cmilitante profesional\u201d, es un proyecto de edificaci\u00f3n identitaria de aquello a lo que se quisiera extorsionar por diversas razones, tal vez, profesionales.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Es problem\u00e1tico querer primero erigir a \u201cel pueblo\u201d -con su condena proletaria- para querer, luego, liberarlo y apelando m\u00e1s a\u00fan a una raz\u00f3n humanitaria. El pueblo no es aquello que padece y carece de algo, aquello a lo que le falta algo, sino m\u00e1s bien, es aquello que precisamente falta a toda cita donde sea convocado o quiera ser representado, puesto que no es un mero dato positivista y objetivado, y mucho menos una idea cincelada por manos acad\u00e9micas. Querer revivir los instrumentos de producci\u00f3n de subjetividad del pueblo por parte de los militantes profesionales -sindicatos, partidos, vanguardia, etc.- no es m\u00e1s que una mera trampa que impide toda ruptura con la pol\u00edtica representacional. Conservar la innovaci\u00f3n pol\u00edtica sobre la (re)composici\u00f3n de clase no es una tarea objetivo-positivista; sino, una invitaci\u00f3n a experimentar procesos de autonom\u00eda y liberaci\u00f3n que est\u00e1n ya en marcha, a los cuales los instrumentos de los militantes profesionales llegan siempre tarde. \u00a1Los partidos pol\u00edticos faltan a toda revuelta, y no es que se les eche de menos! Puesto que operar la ruptura y evitar la tentaci\u00f3n representacional es siempre un proceso de sustracci\u00f3n, de no-convocatoria identitaria, de fuga y extra\u00f1amiento de s\u00ed: <em>c\u00f3mo puedes cambiar tu vida, si no odias tu vida<\/em>. Para Lazzarato, \u201cla subjetivaci\u00f3n pol\u00edtica, para producirse, debe pasar necesariamente por estos momentos de suspensi\u00f3n de los significados dominantes y de neutralizaci\u00f3n del mecanismo de avasallamiento\u201d; o sea, partidos, sindicatos, democracia representativa, pueblo, etc. Es necesario una detenci\u00f3n de los automatismos y gram\u00e1ticas que quieren erigir demasiado r\u00e1pido algo para luego abolirlo. \u201cNo es frecuente que las palabras no impliquen intenciones o argucias\u201d, nos recuerdan Deleuze y Guattari. Y que ven all\u00ed s\u00f3lo subjetividades en falta, carentes de algo, cuando la producci\u00f3n del deseo, las luchas y los movimientos est\u00e1n siempre ya en acto.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Y es que no decimos clase como un mero dato objetivo, sino que se dice de la clase siempre en relaci\u00f3n a <em>luchas de clases<\/em>. Y en esa lucha est\u00e1n las luchas de los presos, las luchas de lxs migrantes, las luchas de los pueblos ind\u00edgenas, las luchas y dolores de los j\u00f3venes, de los desocupados, de lxs suicidas, etc.; luchas que son incapturables bajo el signo de \u201cel pueblo\u201d o \u201cnaci\u00f3n\u201d, \u201cclase trabajadora\u201d, \u201cclase obrera\u201d. Ese mal h\u00e1bito arraigado en cierta izquierda que priva los puntos de encuentro y los di\u00e1logos de las diversas formas de vida, incluso antes de que siquiera se planteen, es la cristalizaci\u00f3n de una interpretaci\u00f3n que es susceptible de ser cuestionada. Y que debemos desmontar, ya sea la identidad, el inter\u00e9s, el voluntarismo pol\u00edtico de las fuerzas del trabajo vivo, all\u00ed en toda su ambivalencia, impureza e incertezas. <strong>Nunca un ideal plebeyo o proletario, sino una <em>potencia plebeya<\/em> en constante latencia por-venir y en permanente destituci\u00f3n y subversi\u00f3n de la sociedad de clases del capitalismo, donde las diversas luchas encuentran sus puntos de encuentro y exasperaci\u00f3n, en una constelaci\u00f3n de formas de vida<\/strong>. Y como dir\u00eda <strong>Mezzadra<\/strong>:<\/p>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"padding-left: 40px;\">\u201ccomo consecuencias de las diversas luchas de mujeres, \u201cminor\u00edas\u201d y migrantes, la clase solo vuelve a poder concebirse como un campo de tensiones atravesado por procesos de represi\u00f3n y explotaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n de subjetivaci\u00f3n y de exclusi\u00f3n. Los l\u00edmites entre \u201ctrabajo productivo\u201d y \u201ctrabajo improductivo\u201d, entre producci\u00f3n y reproducci\u00f3n, entre vida y trabajo, entre precariedad y desempleo no han desaparecido, sino que se han convertido en lugares esenciales de lucha y de politizaci\u00f3n\u201d.<\/h6>\n<p><\/p>\n<p>5.- <u>Componer la territorialidad y la autonom\u00eda: comunismo<\/u><\/p>\n<p>Conjugar las luchas no es cosa sencilla. M\u00e1s a\u00fan, componer la espacialidad que permita los encuentros y la proliferaci\u00f3n de las diversas luchas. Las luchas populares contra la explotaci\u00f3n, la precariedad, el extractivismo y la dominaci\u00f3n, operan mutaciones subjetivas implicadas en los procesos de transformaci\u00f3n en relaci\u00f3n al antagonismo de la lucha de clases en los planos territorial, corporal y en las lenguas. Para <strong>Yasnaya Aguilar<\/strong>: \u201cesto tiene una potencia pol\u00edtica y auton\u00f3mica muy fuerte, porque el lenguaje es un territorio cognitivo empalado con la defensa del territorio, entonces crea algo que es una casa propia\u201d. Una epistemopol\u00edtica de las insurgencias, entonces, como laboratorio cr\u00edtico de las posibilidades de emancipaci\u00f3n y de los procesos de subjetivaci\u00f3n antagonistas al capital y contra el en-s\u00ed-mismamiento -en tanto eje de producci\u00f3n subjetiva del capitalismo- donde lo pol\u00edtico se presenta menos como una \u201ctoma de conciencia\u201d, que una <em>sensibilizaci\u00f3n<\/em>. Por otra parte, la autonom\u00eda -como autovaloraci\u00f3n popular- contra los automatismos o \u201cvaloraciones del capital\u201d, compone una espacialidad de antagonismo all\u00ed donde desarrollo y progreso es siempre un movimiento reactivo frente a los movimientos de las clases trabajadoras: la conflictividad, las resistencias, son siempre anteriores, cuyos efectos no se reconocen sino como recomposiciones del campo de disputa. Dicha espacialidad est\u00e1 ya dada, entonces, por la conflictividad que debe ser disputa y desplazada en su antagonismo en clave afirmativa, o \u201ccrisis\u201d como inadecuaci\u00f3n inoperante al mandato del capital y sus relaciones de dominaci\u00f3n, una crisis del poder. Las luchas de clases deben entenderse siempre en una interseccionalidad, que pueda poner en crisis tanto los dispositivos de dominaci\u00f3n, de colonizaci\u00f3n y de g\u00e9nero identitarios. Poner otra atenci\u00f3n en los cuerpos que dicha composici\u00f3n porta contra las marcas normativas y el desplazamiento que oponen las disidencias que es siempre subjetivo y propone deseos, memorias y sensibilidades minoritarios. El desbordamiento popular de los aparatos de gobierno no significa la aparici\u00f3n de una ciudadan\u00eda quim\u00e9rica y solidaria, sino la de diversas pr\u00e1cticas de autonom\u00eda, defensa y autodeterminaci\u00f3n que actualizan un repositorio hist\u00f3rico de acci\u00f3n pol\u00edtica directa. Ciertas <strong>vivezas colectivas<\/strong> ajenas a los aparatos gubernamentales que rigen la espacialidad cotidiana en disputa, siempre cuidando de no caer en ciertos gestos neocoloniales que importen concepciones de las humanidades o ciencias sociales neutralizados en un academicismo y en un extractivismo intelectual.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El comunismo no es otro mundo, sino otro uso de este mundo: todo lo que tenemos es la posibilidad de aprender a hacer uso del campo en ruinas que caracteriza el panorama humano de la modernidad. Porque no son tanto los encuentros, choques y disyunciones los que hay que evitar -\u00bfson evitables acaso?- sino m\u00e1s bien, el extractivismo y la pulsi\u00f3n de extorsi\u00f3n lo que hay que evitar en esos encuentros. Evitar no tanto lo agon\u00edstico de los encuentros, como la hostilidad de los desencuentros. \u00bfC\u00f3mo, entonces, imprimir cierta lentitud, cierta demora en medio de un territorio hostil? Un comunismo anti-dogm\u00e1tico no proviene de alguna educaci\u00f3n ideol\u00f3gica, no depende de la solidez de un ideal y menos a\u00fan -bajo la forma aberrante de un Estado- de una realizaci\u00f3n hist\u00f3rica de ciertas tendencias: nace, en cambio, de la constataci\u00f3n pura y simple de una imposibilidad, de una <strong>insuficiencia<\/strong>: un forzamiento subjetivante de lo imposible en direcci\u00f3n a lo posible, desplazamiento que opera como una sustracci\u00f3n del poder constituido; un comunismo m\u00e1s all\u00e1 del Estado, como posibilidad contenida en esa fuerza que consigue resistirle al Estado y que pertenece a la clase como ejercicio directo puesto en acto. Para <strong>Benjamin<\/strong>, la \u201cconciencia de clase como modificaci\u00f3n de la estructura de masas\u201d, o distenci\u00f3n, relajamiento de las presiones que producen las condiciones materiales de existencia necesita actualizarse, no reaccionar. \u201cLa clase no puede nunca ser hipostasiada, o reconocible en ning\u00fan sujeto determinado: no es m\u00e1s que una disoluci\u00f3n constante de las tensiones\u201d, nos recuerda <strong>Benjamin<\/strong>. Es decir, de las presiones que ejercen las condiciones materiales de existencia, disipadas por medio de solidaridades, malestares puestos en com\u00fan, una reactualizaci\u00f3n del <strong>reservorio de vivezas colectivas<\/strong> que rompen el aislamiento en la racionalidad del <em>homo economicus<\/em>: el comunismo es una acci\u00f3n de distensi\u00f3n, afloja todas las cadenas disolviendo los lazos aberrantes (mitos biopol\u00edticos, la raza, la patria, el trabajo, la naci\u00f3n, el pueblo, etc.) de los que dispone el Estado para organizar la masa reactiva y contener as\u00ed sus pulsiones revolucionarias. Aqu\u00ed la diferencia no radica en el viejo falso problema de clase \u201cen s\u00ed\u201d y clase \u201cpara s\u00ed\u201d; sino m\u00e1s bien entre el pueblo como \u201cmasa reactiva gregaria\u201d y la composici\u00f3n de una clase revolucionaria.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>* Imagen editada de la original de D. Seymour, \u00abReuni\u00f3n de reparto agrario, Extremadura, Espa\u00f1a, 1936\u00bb<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aprendemos a defendernos y cada cual conserva la naturaleza de su porf\u00eda. Julieta Marchant \u00a0 Ciertamente, los instrumentos de producci\u00f3n de subjetividad que el leninismo cre\u00f3 (el partido, la vanguardia, el militante profesional, etc.) no se adaptan ya a la composici\u00f3n de clase actual. 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