{"id":13761,"date":"2021-11-02T11:05:57","date_gmt":"2021-11-02T11:05:57","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=13761"},"modified":"2021-11-02T11:08:15","modified_gmt":"2021-11-02T11:08:15","slug":"pintar-contar-sonar-imaginar-escuchar-leer-preguntarme-con-en-nazca-de-carolina-pezoa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2021\/11\/02\/pintar-contar-sonar-imaginar-escuchar-leer-preguntarme-con-en-nazca-de-carolina-pezoa\/","title":{"rendered":"Pintar-contar-sonar-imaginar-escuchar-leer-preguntar(me) con\/en Nazca de Carolina Pezoa"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">Imagen de la cubierta de <em>Nazca<\/em>: la fotograf\u00eda en blanco y negro, un fragmento de un puente, una punta que mira hacia abajo. Me sit\u00fao en este arriba para mirar, atisbar. Estoy en el puente. Puedo ir hacia uno de sus extremos, hacia el otro. Puedo mirar hacia abajo. Un puente deviene un \u201centre\u201d, zona fronteriza, multiplica pasos, un paso, m\u00e1s bien hace posible desplazarse sobre el \u201centre\u201d. Tal vez me quedo all\u00ed. Me sostienen unas vigas que pueden ser de acero y que tejen unas figuras geom\u00e9tricas. Construcci\u00f3n que quiere ser moderna, me digo. La ciudad se muestra tambi\u00e9n a partir de un fragmento que dibuja parte de una carretera fr\u00eda que imagino veloz, una camioneta peque\u00f1a, de tono blanco, intenta sumergirse en esa vor\u00e1gine, se ve solitaria, fr\u00e1gil aun cuando es un veh\u00edculo que se usa para el trabajo, esa producci\u00f3n de capital dinero en sus desplazamientos; unos \u00e1rboles que parecen escu\u00e1lidos, abandonados, perdidos, repartidos en la ciudad de cemento, en medio de unas construcciones que no favorecen a los habitantes, ellas circunscriben este fragmento de imagen.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El texto se abre desde su t\u00edtulo que pronunciado parece arrojarnos a una zona sonora dif\u00edcil, no es f\u00e1cil la conjunci\u00f3n verbal entre una \u201cz\u201d y una \u201cc\u201d. M\u00e1s dif\u00edcil suena el mandato que imagino desde una voz posible: \u2018Nazca usted\u2019, \u2018que nazca \u201calgo\u201d\u2019, \u2018que nazca \u201calguien\u201d\u2019. El verbo nacer se impone como la vida inevitable, lo que empieza a ser, lo que sale al exterior, lo que irrumpe, lo que estalla, as\u00ed como la muerte que sobreviene en el final inevitable. En el subjuntivo cobra mayor poder\u00edo para desplegarse, desplazarse infinita como actividad o suceso posible. Ser\u00e1, tal vez, este poemario mismo el que incardine este verbo poderoso. Que \u201cNazca\u201d esta escritura a la que su autora le tiene cari\u00f1o. Qu\u00e9 bueno encari\u00f1arse con la escritura que nos cubre imperiosa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Secci\u00f3n \u201cPoema sin atribuci\u00f3n y sin fecha\u201d. Un enunciado, como umbral, subt\u00edtulo m\u00e1s bien, me dice el desconcierto que se encumbra por los aires. Esta escritura que se abre se reconoce como \u201cpoema\u201d, un tipo de creaci\u00f3n verbal que se asume y la asumo, con todo lo la densidad que porta esta materia de lenguaje. Luego la carencia: \u201csin atribuci\u00f3n\u201d, significa que no hay autor\u00eda, me digo; ese lugar complicado para quienes escribimos lo que podemos, cuando podemos, en circunstancias febles, la mayor parte del tiempo. No es la autoridad, no, es lo autoral carente. Pero pienso que la atribuci\u00f3n la puede hacer alguien en primera persona, y tambi\u00e9n alguien m\u00e1s distante de esta creaci\u00f3n, el\/la que lee o intenta leer, ese ejercicio, esa laboriosidad, esa creaci\u00f3n. La necesidad de saber de d\u00f3nde procede esta creaci\u00f3n, qui\u00e9n es su autor\/a, qui\u00e9n fue, qui\u00e9n es, qui\u00e9n estar\u00e1 siendo en alg\u00fan lugar. Y en paralelo, sostenido por la conjunci\u00f3n, aparece el tiempo, se\u00f1alado como \u201csin fecha\u201d. No puedo situar, entonces desde esta laboriosidad pre\u00f1ada de preguntas, el tiempo en que fue producido; chronos se escabulle, me pierdo y pienso, tal vez, en un tiempo otro, \u201caion\u201d, quiz\u00e1s. Inc\u00f3gnitas, incertidumbres, incertezas, que rondan esta entrada a la escritura poem\u00e1tica de esta secci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El lugar y el\u00a0 abandono de la palabra. Una palabra como \u201cpartir\u201d. Y el tiempo otra vez no fechado, borroneado por el color blanco y la lectura en medio del aliento cortado. La actividad de la escritura cuando otros duermen porque el sue\u00f1o ha sido desplazado por la escritura (im)posible. Y el intento por decir en medio de la falta\/carne\/velo\/lazo. Voz que dice\/no dice, porque la palabra tarda\/ se retarda, retardada. Sin embargo, y el adversativo, calza perfecto, hay la voz que no s\u00e9. Imagino esa voz audible, inaudible por el resuello entrecortado tal vez. Hay que imaginar. Y una escena: empieza la palabra, como intento de relato, me pregunto: \u201cera invierno\/ un hambre distinta\/ era audible\/\u201d. Quien escucha\/habla dice: \u201cBaj\u00e9 la voz para estar m\u00e1s cerca\u201d. Susurro, distancia, proximidad, contar el cuento incontable, pintar la imagen y el sonido de una voz posibles.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Secci\u00f3n \u201cPara un atardecer\u201d. Umbral que me aproxima a un tiempo del d\u00eda, esa temporalidad que encerramos en una cantidad de horas y que sostiene un cotidiano vivir sinuoso, la vida vivible. El \u201catardecer\u201d entonces, me pone en un tono, unas pinceladas en claro-oscuro que cubren la imagen posible. Ese vesperal se me ofrece como un crep\u00fasculo, una claridad que oscurece, una oscuridad que se ilumina difuminada, algo que declina y se enciende a la vez de modo circular, inacabable. Y la preposici\u00f3n: \u201cPara\u201d, movimiento, finalidad, ejecuci\u00f3n. Imagino que la escritura se quiere dedicada a ese claro-oscuro\/oscuro\/claro inacabable. As\u00ed, el texto po\u00e9tico se abre para asomar en dos palabras que en escritura de carro, como la de lxs ni\u00f1es, altera lo que se dice, lo que se quiere \u201ccontar\u201d sin contar la historia, sino decir, de a poquito, el instante: \u201cDIT\u00da\u201d. Esa apelaci\u00f3n, mandato bajito, y el cuento cae en el silencio interrumpido por un \u201cruido\u201d posible. No es sonido, es ruido que se siente como l\u00e1tigo: el mar posible. Pero tal vez no es el mar porque es gracias a la vivencia oblicua que se llega a \u00e9l, se llega \u00a0o no se llega por las almendras. \u00a0Y no puede decir lo que era, en verdad, pero s\u00ed puede escribir tanteando: \u201cHab\u00eda mar, playa\/ inmensidad\u201d; \u201ccerrar los ojos apacigua\/, pero no\u201d. Sonido, (in)quietud y crep\u00fasculo. Y el intento continua, el balbuceo tentativo cruzado por la mudez, entre la vida\/muerte, esas cosas olvidadas: \u201cflor-piedra-r\u00edo\u201d. Perseverar en el intento, me digo por la escritura misma, por esta escritura que quiere decir sin decir. Un instante que se pliega en las palabras pegadas como pegamento, lo pegajoso; palabras que la memoria parece empujar, \u201caprendiendo de memoria\u201d, le dice, se dice el \u201cDIT\u00da\u201d, antes del borramiento de todo. Y una imagen con tiempo, con hora: estar en un \u00e1ngulo de la ventana para mirar justo en un momento, a las seis de la tarde, c\u00f3mo el sol \u201cse ir\u00e1 escondiendo\u201d. Nada m\u00e1s que pincel. \u201cPara un atardecer\u201d, me digo: ver el claroscuro, m\u00e1s oscuro, m\u00e1s claro: \u201cJam\u00e1s vi tal redoblado horizonte llegar a la noche\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Secci\u00f3n \u201cA\u00fan\u201d. Pienso en el tiempo que se demora, lo que permanece, lo que dura, perdura; una palabra peque\u00f1a, llena de posibilidades, llena de vocales y llena de adverbio que pulsa como introducci\u00f3n a la escritura del poema. Y el \u201cdestello\u201d para \u201cver\u201d. Inevitablemente, los ojos perciben y parecen multiplicarse en el intento ocularc\u00e9ntrico de quedar atado a esa visi\u00f3n que deslumbra como una predicci\u00f3n: \u201clo que a\u00fan no se ve\/se ver\u00e1 de un solo golpe\u201d.\u00a0 Y como un golpe las im\u00e1genes se suceden: los \u00e1rboles y sus c\u00edrculos hacia adentro, los sonidos de los versos, esos tonos: sonante, lento, sereno; y los tonos de pinceles: el alba y la noche; y los tonos otra vez porque la voz es lo que aparece en el recuerdo como articul\u00e1ndolo todo. En el decir de a dos, un habla que parece tener escucha ahora, da lugar a lo que no hablar\u00e1: \u201cNo, no te hablar\u00e9 de amor\u201d, pero no se trata de hablar de \u201calgo\u201d, se trata de dejar que las palabras caigan en una especie de rito que nombra lo que acontece, lo que acaece, lo que sucede, lo que se ve: \u201coscurecida a veces\u201d, en \u201cel ardor en la lengua\u201d, \u201clos ojos no son m\u00e1s que panales\u201d, \u201cjunto al temblor de la ma\u00f1ana\u201d, \u201cel agua d\u00f3nde\u201d, \u201cse quebr\u00f3\/ca\u00ed, ca\u00ed\u201d, \u201cdanza\/no por nada es ca\u00edda\u201d.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Secci\u00f3n \u201cNazca\u201d. Apartado que da nombre al libro. Algo que se nombra sin ser nombrado aparece entre letras, sue\u00f1os, giros, enunciados que niegan lo que afirman. Y las palabras interminables. Una cursiva parece aludir a una cita del poeta de Rocka, que se nombra en su materialidad autorial: \u201c<em>Soy gesto, soy violencia soy<\/em>\/<em>mundo<\/em>\u201d. Y las palabras mudas que parecen multiplicarse, la mudez y su sonido profundo, sin embargo: \u201czonagris\u201d, \u201cestrechadura\u201d, \u201chundidos\u201d, \u201csalvados\u201d. De qu\u00e9 se trata, con esos sonidos, algo que nace y c\u00f3mo, desde d\u00f3nde, me pregunto. Y la guerra y la paz, entrar o no entrar en ellas como territorios posibles de lo humano imposible. Imagino ese \u201carder, arder, arder\u201d del fuego deseado en la calle, pero no hay escenas, no hay im\u00e1genes, solo palabras que parecen explotar como \u201cEl verde de los pacos\u201d y ese color como pincelada multiplicado hasta Garc\u00eda Lorca, \u201cverde que te quiero verde\u201d, as\u00ed el color es otro tono, m\u00e1s bien es otra explosi\u00f3n. Y la dataci\u00f3n, un d\u00eda 26 y una calle, la calle de Celan, que nos lleva a otro espacio po\u00e9tico, \u00bfen guerra?, \u00bfen paz?, me pregunto y qu\u00e9 guerra, qu\u00e9 paz. El coraz\u00f3n en esa calle palpita como camino rasposo, pedregoso, lo que cuesta o\u00edr en ese p\u00e1lpito, la primera l\u00ednea: sus capuchas, sus escudos, sus estrategias, sus torsos desnudos, su sudor, su dolor, su periferia, su abandono, su precariedad, su fragilidad en medio de la furia de la guerra, cu\u00e1l guerra, entramos o no a la guerra, \u00bfuna guerra florida? Y la calle ahora es la protesta, una ella camina la calle en protesta, una ella, recoge latas, pero tambi\u00e9n su verba dice: \u201cpura lucha\/pura lucha\u201d. Otra vez la paz en hojas blancas que la \u201cfirman\u201d y \u201cafirman\u201d. \u00bfEs que la paz se firma y se afirma, me pregunto, cu\u00e1ndo, d\u00f3nde, qui\u00e9nes? Tiempo \u201cirremediable\u201d. No hay remedio porque hay enfermedad. Pienso otra vez lo que no tiene remedio. El hogar de los cuerpos \u00bfenfermos? Aparece dicha como zona de sacrificio, y me digo lxs cuerpos\/cuerpas multiplicadas desde siempre en estos territorios fam\u00e9licos, hambreados, expoliados. Pero la mudez se impone en su exceso, dice el poema. La imagen que se despliega en la noche se escamotea, se mezquina y no hay tiempo para tocarse siquiera: \u201cdemasiado tarde\u201d, \u201cNada deshace la bruma\u201d, \u201choy, no va a poder ser\u201d. Pura negatividad desplegada entre los cuerpos en movimiento: un \u201cNosotros\u201d que se ensancha porque es colectivo, es multitud, es muchedumbre, me digo. Y la calle asalta con sus muros, no mudos, vociferantes a boca llena de una vez: \u201cpaco jalero\/ evade\/1312\u201d \u201cchile despertar\u00e1 cuando muera el patriarcado\u201d. Est\u00e1 m\u00e1s vivito que nunca, me digo, sospechosa, chile sigue dormido, como princesa de sue\u00f1o, esperando su pr\u00edncipe azul. Pero nada m\u00e1s importa que decir que con \u00a0un golpe de dados no se abolir\u00e1 el azar, todo pensamiento no es m\u00e1s que un golpe de dados, una jugada maestra entre tonos, silencios, mudeces, palabras posibles en el despliegue, en la p\u00e1gina, lo que \u201cnazca\u201d, poemas \u00a0en ciernes, me digo, miles de poemas en ciernes en miles de territorios ardorosos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Secci\u00f3n \u201cTara\u201d, una palabra peque\u00f1a, que abre un peso, o una se\u00f1a de defecto, fallo, una mancha, huella defectuosa. Y la entrada al texto abre una pregunta indirecta a un t\u00fa, \u201cDIT\u00da\u201d, pienso otra vez: \u201cA qu\u00e9 venir as\u00ed\u201d. Un modo, imagino, \u00bfin-humano? De otra especie, tal vez, una flora, un animal diferente, la proliferaci\u00f3n de diferencias<\/p>\n<p>; \u201cA qu\u00e9 venir as\u00ed\u201d deviene una trama, un tejido, un punto de tantos puntos posibles, hecho con ganchillo de palabras, silencios, espacios en blanco, suspensos largos, temblores. \u201cEscribo, escribo el viento entre la piedra y la sal\u201d, \u201chuella trazada\u201d, \u201cllama en el suelo\u201d, \u201cpuntos de agua\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Secci\u00f3n \u201cData\u201d. Leo como si lugar y tiempo se dieran cita para que algo ocurra o para delimitar la ocurrencia de un evento, \u00bfun florecer?, \u00bfun enrojecer?: dice: \u201cqu\u00e9 horizonte-tiempo\u201d, y luego, \u201cera Santiago 2020\u201d. Y la hora, a la hora y la cita en alem\u00e1n de un poema de Celan que alude a la pregunta por cu\u00e1ndo van a florecer, a enrojecer las rosas de septiembre. Y el juego con la cita que habla, susurra una laboriosidad con el lenguaje po\u00e9tico, con los tiempos y sus tonos: \u201ccollage y\/o montaje y\/o\u201d. Un espacio como laberinto, pienso, conexiones posibles de espacios multiplicados: puerta, zagu\u00e1n, escalera, vest\u00edbulo, pasillo, puerta\u2026 dentro y fuera del texto, tal vez m\u00e1s dentro y \u201cdtdos\u201d, la palabra \u201cdatados\u201d contracturada como escritura de mensaje de texto que circula en redes sociales, para ahorrar tiempo y lugar, de la dataci\u00f3n, me digo, el principio, el final. Y la mentira jugando con la realidad, la prevalencia de la mentira en esa l\u00ednea del poema y en estas l\u00edneas y la duda del quiz\u00e1s, qui\u00e9n sabe, qui\u00e9n sabe era mentira lo acaecido brumoso. Una escena borroneada de un verano de alg\u00fan tiempo, d\u00e9cada del 40 como se\u00f1al, conocerse, hallarse, encontrarse, estarse \u201centre retazos de suspiros\u201d, nada m\u00e1s que esos h\u00e1litos, aspiraciones y espiraciones posibles de tristeza, ansia, deseo. \u201cQuien est\u00e1 aqu\u00ed ya es otrx\u201d. Y el tiempo que pasa, repasa: \u201cMarzo, abril, mayo, etc., \u00bfvolveremos a encontrarnos?\u201d La calle, ruidos, luces,\u00a0 lo borroso, lo borroneado, \u201clo confuso, ilegible\u201d. Y los ojos t\u00e1ctiles, sost\u00e9n de la memoria, \u201cqueda algo de piel\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Secci\u00f3n \u201cArum, arum\u201d. Una presencia \u201cni\u00f1x\u201d se abre como si fuera un hallazgo a los ojos, es su lectura una sorpresa abismal, tal vez por la posibilidad de ser \u00bfdesorbitadx? Perder, caer, dos verbos que se desplazan en el espacio po\u00e9tico y hacen caer las letras, las palabras que indeterminadas se tropiezan y fracturan, caer y caer desde la i latina, solita, hasta perder las palabras su conexi\u00f3n conectada, desconectada, parece que el\/un\/la cuerpo\/cuerpa misma cayera hasta \u201cel raspar del suelo\u201d, hasta \u201clas heridas de madre\u201d. No hay dolor que se diga ligero, liviano en las palabras correctas, las puras, las inteligibles, entonces estallan en sus graf\u00edas dislocadas, las palabras y sus cargas sonoras, \u00e1fonas, disl\u00e1licas, ininteligibles: \u201cHabr\u00edas medido cuerpo, corazona i ciela\/?\u201d, \u201c<em>suenfermeda<\/em>\u201d. Cierra-abre los ojos, oye:<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;)<em>lal\u00fa<\/em><\/p>\n<p>(\u2026)con <em>las\u00faltimas tonadas<\/em><\/p>\n<p>(\u00bfoyes?): \u201ccama y tierra\u201d, \u201clalil\u00e1\u201d<\/p>\n<p>Y el movimiento, el conteo de los segundos, la tierra y lo alto, alto, la tumba en lo profundo y la imagen del final que vuelve, re-vuelve: \u201cni\u00f1x torna, dale\/levante\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Santiago centro<\/p>\n<p>Agosto-septiembre 2021<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El coraz\u00f3n en esa calle palpita como camino rasposo, pedregoso, lo que cuesta o\u00edr en ese p\u00e1lpito, la primera l\u00ednea: sus capuchas, sus escudos, sus estrategias, sus torsos desnudos, su sudor, su dolor, su periferia, su abandono, su precariedad, su fragilidad en medio de la furia de la guerra, cu\u00e1l guerra, entramos o no a la guerra, \u00bfuna guerra florida?<\/p>\n","protected":false},"author":132,"featured_media":13762,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[2953,1960,1102,2952,355],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-13761","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-ciudad-letrada","tag-carolina-pezoa","tag-feminismos","tag-gilda-luongo","tag-nazca","tag-poesia"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13761","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/132"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13761"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13761\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13762"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13761"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13761"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13761"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=13761"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=13761"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}