{"id":1391,"date":"2016-04-06T17:28:18","date_gmt":"2016-04-06T17:28:18","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=1391"},"modified":"2017-10-02T04:42:46","modified_gmt":"2017-10-02T04:42:46","slug":"feminismo-resistencia-al-abc-colonial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2016\/04\/06\/feminismo-resistencia-al-abc-colonial\/","title":{"rendered":"Feminismo, resistencia al ABC colonial"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><strong>\/ por Daniela Larra\u00edn<\/strong><\/h6>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right; padding-left: 90px;\"><em>\u201cCiertamente, estamos apresados por la l\u00f3gica del alfabeto. La instrucci\u00f3n nos lleva de la mano por la senda iluminada del ABC en el conocimiento. Pero m\u00e1s all\u00e1 del margen hay un abismo iletrado [\u2026]\u00a0<\/em><em>Sonidos que se camuflan en el pliegue del labio para no ser detectados por la escritura vigilante\u201d<\/em><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right; padding-left: 90px;\"><em>Pedro Lemebel (1)<\/em><\/h6>\n<p><\/p>\n<p style=\"text-align: right; padding-left: 270px;\">\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Hace un tiempo conversaba con un compa\u00f1ero que criticaba los actuales movimientos asociados a la etnicidad, no por lo que la categor\u00eda \u201cetnia\u201d confiriera, sino m\u00e1s bien porque muchos de los grupos con los cuales trabajaba hab\u00edan perdido algunas tradiciones y valores ind\u00edgenas, cuestionando as\u00ed ciertas acciones que no eran coincidentes con su identidad ancestral.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">La propuesta presentada a continuaci\u00f3n es justamente un intento de subvertir esas matrices definitorias que se anclan a l\u00f3gicas coloniales y que siguen persistiendo imp\u00e1vidas hasta nuestros d\u00edas. No s\u00f3lo en relaci\u00f3n a los mencionados grupos ind\u00edgenas, sino tambi\u00e9n a su intersecci\u00f3n con configuraciones relacionadas al sexo\/g\u00e9nero, que esconden historias sin historia y son parte de los cimentos utilizados en la construcci\u00f3n de alteridad. El feminismo poscolonial, de esta forma, se instalar\u00e1 como una alternativa que abre la posibilidad de pensar y cuestionar las l\u00f3gicas diferenciales que han determinado la categor\u00eda de sujeto y han oscurecido el legado colonial en la relaci\u00f3n de sexo, g\u00e9nero, raza y clase social.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Para entender lo anterior, es preciso notar que la colonialidad ha devenido un hito hist\u00f3rico para nuestra regi\u00f3n no s\u00f3lo por el acto de dominaci\u00f3n jur\u00eddico-administrativo que se impuso hace unos siglos en el territorio, sino tambi\u00e9n, y con intensidad persistente, por el efecto de otro tipo de administraci\u00f3n: aquella que opera en los cuerpos y en el despliegue de subjetividades espec\u00edficas. \u00c9stas, a trav\u00e9s de enunciaciones, categorizaciones y pr\u00e1cticas definidas han cimentado las bases de nuestro abecedario actual.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><a href=\"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/mujeres_esclavas1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1399\" src=\"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/mujeres_esclavas1.jpg\" alt=\"mujeres_esclavas\" width=\"575\" height=\"800\" \/><\/a><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">El patr\u00f3n de poder que se estableci\u00f3 durante el proceso colonial exigi\u00f3 cierta clasificaci\u00f3n social que permitiera la mantenci\u00f3n del control y con ello el advenimiento del nuevo sistema pol\u00edtico, econ\u00f3mico, social y cultural que se deseaba albergar. Con ello, emergieron nuevas categor\u00edas de diferenciaci\u00f3n entre conquistados y conquistadores, entre las cuales, la raza ocup\u00f3 una posici\u00f3n principal. La idea de raza, como construcci\u00f3n, posibilit\u00f3 la elaboraci\u00f3n de una diversidad subjetiva donde era posible dimensionar la humanidad de los sujetos y su posici\u00f3n social de manera natural, lo cual, aparejado a las necesidades de producci\u00f3n, coincidieron con nuevas formas hist\u00f3ricas de regulaci\u00f3n del trabajo y sus productos (2) . Bajo ese sustrato era posible precisar qu\u00e9 actividad deb\u00eda realizar cada sujeto en pos del proyecto civilizador, definiendo las condiciones y su intensidad.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Junto a ello, podemos observar en un estudio realizado por Giudicelli (3) c\u00f3mo las principales investigaciones antropol\u00f3gicas desarrolladas en el S. XIX se cimentaron en un equ\u00edvoco, dado que identificaron y clasificaron a los grupos ind\u00edgenas a partir del mapa trazado ya por el trabajo colonial. Tomando criterios positivos como la lengua y el territorio que habitaban, parte de la antropolog\u00eda decimon\u00f3nica estableci\u00f3 las principales categor\u00edas y distinciones \u00e9tnicas de algunas regiones, obviando que tales criterios fueron delimitados con anterioridad para la regulaci\u00f3n e integraci\u00f3n en la cartograf\u00eda colonial. Si lengua y territorio fueron inicialmente definidos de manera estrat\u00e9gica para la construcci\u00f3n de fronteras y el control de unidades sociales (con finalidades misioneras y de encomienda), algunos antrop\u00f3logos tomaron dichas distinciones como naturales fijando a los grupos ind\u00edgenas en clasificaciones atemporales y esenciales basadas en, como afirma Giudicelli, una \u201cucron\u00eda primordial\u201d.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Con ello, si en un principio el discurso colonial construy\u00f3 im\u00e1genes r\u00edgidas de los sujetos que permit\u00edan, a trav\u00e9s de una taxonom\u00eda particular, fijar la jerarqu\u00eda y el orden social, los an\u00e1lisis posteriores perpetuaron dicha naturalizaci\u00f3n.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">La raza no s\u00f3lo se convirti\u00f3 en una de las estrategias para justificar la pr\u00e1ctica colonial, sino tambi\u00e9n en una forma de orden que facilitaba la imposici\u00f3n del nuevo patr\u00f3n de poder. El establecimiento de una organizaci\u00f3n binaria basada en una determinada racionalidad, que a partir de la diferencia de caracteres biol\u00f3gicos justificaban lo desigual, se convirti\u00f3 en marca de lo humano y una herramienta eficaz para definir otras experiencias de subjetividad como el g\u00e9nero y la condici\u00f3n social. Posiciones como indio o espa\u00f1ol, salvaje o civilizado, hombre o mujer quedaron definidos y anudados por una naturaleza esencial y ahist\u00f3rica que era imposible revocar. Ni hablar de mujeres indias, o mujeres negras, donde la nefasta combinatoria las sentenciaba a la condena de la doble nominaci\u00f3n.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">En relaci\u00f3n a esto \u00faltimo cabe declarar, que muchos de los trabajos pasados asociados a la cr\u00edtica colonial interpelaban la noci\u00f3n de raza y sus efectos en la subjetividad, olvidando el impacto de \u00e9stos en otras configuraciones sociales. La categor\u00eda de g\u00e9nero y su intersecci\u00f3n con el estatuto de raza durante a\u00f1os estuvo fuera del cuestionamiento social, desatendiendo los efectos de la diferencia colonial en la mujer y las exigencias de una nominaci\u00f3n binaria en relaci\u00f3n al sexo\/g\u00e9nero (4) . As\u00ed, quedaron en la penumbra las implicancias de dicha interseccionalidad, evidenciada en la vulneraci\u00f3n a los cuerpos femeninos racializados, formas de trabajo espec\u00edficas y la relegaci\u00f3n a un significante vac\u00edo que daba cuenta de su inexistencia. A la vez, la imposici\u00f3n categorial del sexo\/g\u00e9nero rechaz\u00f3 comprensiones que escapaban a esta realidad, como la alusi\u00f3n a la dualidad gen\u00e9rica de la machi en los mapuches (5) o la ausencia de determinadas categor\u00edas gen\u00e9ricas en Yoruba, otra regi\u00f3n colonial (6), permitiendo instalar la diferencia de g\u00e9nero como parte del orden social y con ello justificando la subordinaci\u00f3n.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><a href=\"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/abc3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1405\" src=\"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/abc3.jpg\" alt=\"abc3\" width=\"603\" height=\"800\" \/><\/a><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Desde entonces, g\u00e9nero y raza se han articulado con la situaci\u00f3n de clase siendo ubicados en un lugar que hasta hoy no se ha logrado deslocalizar. Frente a lo anterior es preciso cuestionar esas categor\u00edas nominales, hist\u00f3ricas, e instalar su arquitectura y efectos como parte del legado colonial. Acciones desiguales en torno a la idea de raza y g\u00e9nero, son una vez m\u00e1s formas de dominaci\u00f3n que dan cuenta de la rigidez del lenguaje e identidades inmutables definidas desde un principio heter\u00f3nomo que ha sido reapropiado y que han logrado establecer criterios para el manejo social. No obstante, el problema no es el adjetivo en s\u00ed, sino la m\u00e1quina que sostiene la construcci\u00f3n de tales categor\u00edas basadas en la diferencia natural y que con el tiempo, al no ser cuestionadas, siguen reproduci\u00e9ndose en torno a relaciones laborales y sociales. No es azar, de este modo, las actuales condiciones en el pa\u00eds de muchas inmigrantes latinoamericanas, la violencia y discriminaciones que a\u00fan persisten en alusi\u00f3n a la raza, o desacertadas manifestaciones como la se\u00f1alada al principio de la columna donde se espera una identidad atemporal.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Este mecanismo se sostiene en l\u00f3gicas binarias y jer\u00e1rquicas que se suman a posiciones patriarcales donde la enunciaci\u00f3n declara nombres saturados de significado que taponean ese abismo de posibilidades que da cuenta de otros espacios de devenir.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Frente a ello, el sujeto es reducido a categor\u00edas ling\u00fc\u00edsticas donde su naturalizaci\u00f3n fue uno de los grandes efectos de la colonialidad y que siguen sosteni\u00e9ndose en las actuales pol\u00edticas de la identidad nacional. Dichas acciones nacionales tienden a predeterminar a los individuos bajo la premisa de que su defensa exige nociones definidas de subjetividad, sin darse cuenta de que es la institucionalidad la que crea alteridades hist\u00f3ricas, pensadas como esenciales, que es necesario cuestionar. De este modo el ind\u00edgena debe mantener ciertos valores ancestrales considerados esenciales de su identidad o si no perder\u00e1 el reconocimiento escasamente ganado, o defender derechos enmarcados s\u00f3lo en la comprensi\u00f3n de lo \u00e9tnico, sin mediar la posibilidad de nuevos estatutos de lucha pol\u00edtica.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">La mal llamada lucha de las nuevas identidades se han transformado en luchas por un reconocimiento que los estados persisten en clasificar y normar, sin dar paso al cuestionamiento de categor\u00edas r\u00edgidas que impiden pensar los cambios hist\u00f3ricos que han devenido en la actualidad. Tales acciones son un resabio colonial que ha permitido la administraci\u00f3n de subjetividades para la regulaci\u00f3n nacional, donde las categor\u00edas fijas y sin alternativa de modificar han quedado como una huella en nuestras formas de decir y pensar, legitim\u00e1ndolas a trav\u00e9s de nuestro actuar.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">El feminismo poscolonial busca visibilizar esa clasificaci\u00f3n, instalando tambi\u00e9n el cuestionamiento por las nominaciones ancladas al g\u00e9nero\/sexo y sus efectos en la clase social. Aparece, por tanto, como una apuesta a la apertura, a la fractura de esas nociones conceptuales y de construcci\u00f3n subjetiva que sostienen la diferencia desigual, dando paso a la multiplicidad. Se presenta como una resistencia a l\u00f3gicas binarias, jer\u00e1rquicas y patriarcales que persisten como fuerzas trasversales y que ciegan la posibilidad de fugar.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Con ello no quiero decir que la b\u00fasqueda de instancias pol\u00edticas sea un terreno inf\u00e9rtil y amparado siempre en la l\u00f3gica colonial, sino m\u00e1s bien que es necesario analizar y cuestionar las formas de identificaci\u00f3n hist\u00f3rica que se han producido a trav\u00e9s de sistemas nacionales \/o globales\/ de alteridad. Estos han determinado la construcci\u00f3n del otro, sosteni\u00e9ndose en distintas premisas que llevan a que dicha enunciaci\u00f3n trascienda los discursos locales.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">La b\u00fasqueda de esa fuga descolonizadora permitir\u00e1 pensar nuevos espacios de relaci\u00f3n y comprensi\u00f3n social, donde lo pol\u00edtico sea repensado a trav\u00e9s del cuestionamiento a las racionalidades que determinan y los sujetos que se construyen para administrar.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><a href=\"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/abc22.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1401\" src=\"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/abc22.jpg\" alt=\"abc2\" width=\"672\" height=\"516\" \/><\/a><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><sub><span style=\"color: #808080;\">(1) Lemebel, P. (2013) \u201cEl abismo iletrado de unos sonidos\u201d en Poco Hombre\/Obras escogidas. P\u00e1g. 40-42 Ediciones UDP. Chile<\/span><\/sub><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><sub><span style=\"color: #808080;\">(2) Ver Quijano, A. Colonialidad del poder, eurocentrismo y Am\u00e9rica Latina. En libro: La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas Latinoamericanas. Edgardo Lander (comp.) (2000) CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Buenos Aires, Argentina.<\/span><\/sub><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><sub><span style=\"color: #808080;\">(3) Giudicelli, C. (ed) (2010). Fronteras Movedizas. Clasificaciones coloniales y din\u00e1micas socioculturales en las fronteras americanas. M\u00e9xico, Zamora: Colmich, CEMCA.<\/span><\/sub><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><sub><span style=\"color: #808080;\">(4) Lugones M. (2008) Colonialidad y G\u00e9nero. Revista Tabula rasa. Bogot\u00e1 Colombia. N\u00ba 9: 71-103.<\/span><\/sub><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><sub><span style=\"color: #808080;\">(5) Goicovich, F(1998). El G\u00e9nero Femenino en la Sociedad Mapuche de los Siglos XVI y XVII: \u00bfUna Subordinaci\u00f3n Permanente?. III Congreso Chileno de Antropolog\u00eda. Colegio de Antrop\u00f3logos de Chile A. G, Temuco.<\/span><\/sub><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><sub><span style=\"color: #808080;\">(6) Ver Lugones M. (2008) para otros ejemplos.<\/span><\/sub><\/h6>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Daniela Larra\u00edn \/ Acciones desiguales en torno a la idea de raza y g\u00e9nero, son una vez m\u00e1s formas de dominaci\u00f3n que dan cuenta de la rigidez del lenguaje e identidades inmutables definidas desde un principio heter\u00f3nomo que ha sido reapropiado y que han logrado establecer criterios para el manejo social.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1392,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[20],"tags":[],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-1391","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-yo-la-peor-de-todas"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1391","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1391"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1391\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1392"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1391"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1391"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1391"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=1391"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=1391"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}