{"id":14204,"date":"2022-06-13T19:14:10","date_gmt":"2022-06-13T19:14:10","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=14204"},"modified":"2022-06-13T19:14:10","modified_gmt":"2022-06-13T19:14:10","slug":"le-gritaron-negra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2022\/06\/13\/le-gritaron-negra\/","title":{"rendered":"Le gritaron negra"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">En 1926 una chiquita afroperuana juega con sus vecinitas en un barrio popular de Lima, hasta que se acerca otra nena blanca y le dice al grupo \u201csi juega esa negrita yo me voy\u201d, el corro de compa\u00f1eritas se junta y despu\u00e9s de un momento de deliberaci\u00f3n le dicen a la ni\u00f1a \u201cVictoria, debes irte\u201d. Ese d\u00eda la peque\u00f1a entendi\u00f3 lo que significaba socialmente poseer el color tostado en su piel.<\/p>\n<p>Victoria Santa Cruz nace el 27 de octubre de 1922, hija de Nicomedes Santa Cruz Aparicio, un joven afroperuano que viaj\u00f3 a los E.E.U.U. a la edad de 13 a\u00f1os y volvi\u00f3 al Per\u00fa en sus 30, casado con Victoria Gamarra quien fue la que le comenz\u00f3 a ense\u00f1ar a sus hijos las danzas y cantos de la tradici\u00f3n peruana. Por los propios relatos de Victoria, ella comentaba que vivi\u00f3 en una casa humilde, pero de mucha efervescencia cultural, el bagaje del padre en el pa\u00eds del norte les abri\u00f3 un mundo art\u00edstico a los hijos, donde los cl\u00e1sicos universales de la m\u00fasica se hicieron presentes. La madre fue la trasmisora de la cultura afroperuana en la casa y Victoria y su hermano Nicomedes fueron profundamente influenciados por ambos progenitores. Su paso por la escolaridad formal est\u00e1 marcado por la injusticia y la decepci\u00f3n; Santa Cruz se\u00f1alaba que fue la mejor de su curso, pero siempre era relegada a un segundo plano por cuestiones de racismo.<\/p>\n<p>En 1958 Victoria se incorpora al grupo de danza y teatro Cumanana junto a su hermano Nicomedes reconocido por ser decimista y poeta. Despu\u00e9s de un proceso de aprendizaje intenso en el grupo de danza y teatro, Santa Cruz recibe la invitaci\u00f3n del gobierno franc\u00e9s y se traslad\u00f3 a Par\u00eds a estudiar en la Universidad del Teatro de las Naciones y en la Escuela Superior de Estudios Coreogr\u00e1ficos. Al volver fund\u00f3 el Teatro y Danzas Negras del Per\u00fa para luego dirigir El Conjunto Nacional de Folclor.<\/p>\n<p>Una de sus obras cumbres es la teatralizaci\u00f3n de su poema \u201cMe gritaron negra\u201d, que se transforma en\u00a0 la concreci\u00f3n de la experiencia vital del racismo en el cotidiano. Ah\u00ed rememora dentro del texto lo peque\u00f1a que era al recibir el rotulo:<\/p>\n<p>Ten\u00eda siete a\u00f1os apenas,<\/p>\n<p>apenas siete a\u00f1os<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 siete a\u00f1os!<\/p>\n<p>\u00a1No llegaba a cinco siquiera!<\/p>\n<p>De pronto unas voces en la calle<\/p>\n<p>Me gritaron \u00a1Negra!<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El descubrimiento de Victoria con respecto a su identidad nos recuerda el evento padecido por el pensador martinique\u00f1o Franz Fanon en Francia, mientras \u00e9l estudiaba psiquiatr\u00eda, escuch\u00f3 a su alrededor, en plena calle, el grito temeroso de un ni\u00f1o blanco franc\u00e9s que, luego de verlo, sale corriendo a las faldas de su madre diciendo \u201cMira, mam\u00e1, un negro, tengo miedo\u201d. La frase desestructura la cabeza de un joven Fanon. Esto nos lleva a imaginar la herida s\u00edquica que deja el rechazo social en una chiquita de 4 a\u00f1os. En \u201cMe gritaron negra\u201d hay un movimiento pendular, desde el desconcierto de ser nombrada de esta manera, a una especie de auto rechazo por saberse negra que incluye ciertas pr\u00e1cticas para tratar de borronear esa condici\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [\u2026]<\/p>\n<p>Y odi\u00e9 mis cabellos y mis labios gruesos<\/p>\n<p>Y mir\u00e9 apenada mi carne tostada<\/p>\n<p>Y retroced\u00ed\u00a0 [\u2026]<\/p>\n<p>Me alaci\u00e9 el cabello,<\/p>\n<p>Me polve\u00e9 la cara<\/p>\n<p>Y entre mis entra\u00f1as siempre resonaba la misma palabra<\/p>\n<p>\u00a1Negra! \u00a1Negra! \u00a1Negra! \u00a1Negra!<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La voz de la mujer negra \u2013doble discriminaci\u00f3n, doble precariedad- abomina su naturaleza y sus propias marcas f\u00edsicas. La hablante refuerza que \u201cretrocede\u201d mientras tiene esos pensamientos. Luego est\u00e1 el deseo de tratar de blanquear su identidad; alis\u00e1ndose el pelo, pr\u00e1ctica que tambi\u00e9n ocurre en el Caribe, en donde el cabello rizado es etiquetado en varias islas como \u201cpelo malo\u201d. Se cierra esa transformaci\u00f3n coloc\u00e1ndose polvos de arroz en la cara, para intentar disimular lo imposible. Finalmente vemos como la voz se apropia de su condici\u00f3n y subvierte el insulto que, en primera instancia, podr\u00eda significar ser negra, para transformarlo en motivo de orgullo y autoconciencia de su herencia vital:<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Negra soy<\/p>\n<p>De hoy en adelante no quiero<\/p>\n<p>laciar mi cabello<\/p>\n<p>No quiero<\/p>\n<p>Y voy a re\u00edrme de aquellos,<\/p>\n<p>que por evitar -seg\u00fan ellos-<\/p>\n<p>que por evitarnos alg\u00fan sinsabor<\/p>\n<p>llaman a los negros gente de color<\/p>\n<p>\u00a1Y de qu\u00e9 color!<\/p>\n<p>\u00a1Negro!<\/p>\n<p>\u00a1Y qu\u00e9 lindo suena!<\/p>\n<p>\u00a1Negro!<\/p>\n<p>\u00a1Y qu\u00e9 ritmo tiene!\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a1Negro! \u00a1Negro! \u00a1Negro! \u00a1Negro!<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Observamos el triunfo final de reconocerse negra, de no esconder las marcas fenot\u00edpicas de su condici\u00f3n, como tambi\u00e9n el acto de re\u00edrse ir\u00f3nicamente de los bien pensantes, que al ser pol\u00edticamente correctos, asimismo, perpet\u00faan formas m\u00e1s suaves de racismo, llamando a los negros como \u201cgente de color\u201d. En la puesta en escena Santa Cruz recita su poema al ritmo del caj\u00f3n peruano en un tiempo m\u00e1s lento y pesado, junto a un coro que le replica el \u201cNegra\u201d. Mientras avanza el texto se acelera el pulso, hasta que termina en un cl\u00e1sico tiempo afroperuano, cuando ya la voz se recupera para ganar su conciencia y orgullo afro.<\/p>\n<p>A Victoria Santa Cruz se la ha homenajeado de muchas maneras pero uno de los mejores ep\u00edtetos es la de \u201cTe\u00f3rica del Ritmo\u201d. Y es que dentro de sus postulados ella afirmaba que \u201cEl hombre negro no fue jam\u00e1s esclavo, porque nadie pudo esclavizar su ritmo interior que es la \u00fanica gu\u00eda del ser humano\u201d. M\u00e1s tarde hace una sofisticaci\u00f3n de su pensamiento se\u00f1alando que\u00a0redescubre\u00a0 en el ritmo, adem\u00e1s del ser africano, el c\u00f3smico, que incluye la implicaci\u00f3n de la libertad. Si bien en un principio luchaba por la valorizaci\u00f3n de la cultura afroperuana mencionaba que incorpor\u00f3 a la familia humana completa en esa reivindicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1926 una chiquita afroperuana juega con sus vecinitas en un barrio popular de Lima, hasta que se acerca otra nena blanca y le dice al grupo \u201csi juega esa negrita yo me voy\u201d, el corro de compa\u00f1eritas se junta y despu\u00e9s de un momento de deliberaci\u00f3n le dicen a la ni\u00f1a \u201cVictoria, debes irte\u201d. 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