{"id":14221,"date":"2022-06-22T15:54:07","date_gmt":"2022-06-22T15:54:07","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=14221"},"modified":"2022-06-22T15:55:13","modified_gmt":"2022-06-22T15:55:13","slug":"hablar-de-inseguridad-y-la-no-representacion-de-la-violencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2022\/06\/22\/hablar-de-inseguridad-y-la-no-representacion-de-la-violencia\/","title":{"rendered":"Hablar de inseguridad y la (no) representaci\u00f3n de la violencia."},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">Empezando el oto\u00f1o con las noticias de la invasi\u00f3n rusa a Ucrania, record\u00e9 los ensayos de Susan Sontag sobre las representaciones de la violencia (<em>Ante el dolor de los dem\u00e1s<\/em>). Los comentarios de los reporteros en la frontera polaco-ucraniana, regurgitados de la incredulidad colonial de asistir a la huida de millones de refugiados de aspecto cauc\u00e1sico, coincid\u00edan con el espanto europeo durante la guerra de Bosnia. El paternalismo del \u201cviejo continente\u201d, que se aprecia de haber aprendido la lecci\u00f3n de la guerra y la importancia de la paz, busc\u00f3 en ese momento (como tambi\u00e9n ahora) el relato que le permitiese fijar el espacio b\u00e9lico en una periferia del continente, pues la barbarie se contradice abiertamente con su pretensi\u00f3n evolucionista. La violencia es cosa de inadaptados.<\/p>\n<p>Por estos lares, la violencia la tenemos escrita en nuestra constituci\u00f3n. Transfigurada en el neoliberalismo, es la moneda de cambio necesaria en nuestro camino al desarrollo econ\u00f3mico. Por supuesto que en el discurso se rechaza sin contemplaciones. Para hablar de ella, se refieren a la \u201cinseguridad\u201d, como un desagradable efecto secundario que no estaba en el gui\u00f3n. Se le intenta controlar circunscribi\u00e9ndola a espacios espec\u00edficos, \u201cvulnerables\u201d, zonas de sacrificio social. Y cuando esta se expresa, se responsabiliza a la pobreza, invocando al llamado lumpen. Tiene un espacio asignado, y cuando su tr\u00e1nsito sobrepasa las fronteras aceptables, se le encierra y devuelve a su lugar de origen. A escala trasnacional, dicha din\u00e1mica ha tenido resultados terribles: es el caso de la explosi\u00f3n de las pandillas Maras, cuando el gobierno estadounidense las deport\u00f3 a Centroam\u00e9rica en los 80\u2019. Treinta a\u00f1os despu\u00e9s, el imperio se desespera cuando las caravanas multitudinarias se agolpan en la frontera, buscando refugio de la cat\u00e1strofe que \u00e9l mismo provoc\u00f3.<\/p>\n<p>Por lo menos en Occidente, el relato respecto a la violencia incluye un rechazo tan categ\u00f3rico que sorprende el limitado alcance de las reflexiones que se pueden hacer en torno a ella. A los que nos toc\u00f3 vivir en territorios inventados por el colonialismo, nos ha quedado asumir que el sistema es violento; nuestras herramientas de sobrevivencia son la solidaridad o la segregaci\u00f3n social. Por ah\u00ed queda una peque\u00f1a esperanza de alguna paz individual. Pero involucrarse un poco m\u00e1s es chocar irremediablemente con esa realidad que espera un poco m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>Cuando chica, mis padres intentaron proteger mi infancia y la de mis hermanos a como diera lugar de la violencia. Incluso nos cambiamos de barrio a un pasaje cerrado, donde pod\u00edamos jugar hasta que se nos diera la gana (o un vecino nos gritoneara que no lo dej\u00e1bamos dormir). Cuando crec\u00ed, me encontr\u00e9 con un diario con fotos de la guerra en Kosovo. Despu\u00e9s vino la Lista de Schindler, la dictadura de Pinochet, el bombardeo televisado de Bagdad, y un largo etc\u00e9tera que termin\u00f3 por obsesionarme con la cat\u00e1strofe de la Historia. La representaci\u00f3n de la muerte, el asesinato, la violaci\u00f3n, cal\u00f3 hondo \u00a0precisamente por lo que establece Susan Sontag en sus ensayos: porque una puede identificarse con las v\u00edctimas.<\/p>\n<p>No todas las cat\u00e1strofes han tenido el mismo tratamiento. Estudiando la historia colombiana, me encontr\u00e9 con un per\u00edodo llamado \u201cLa Violencia\u201d, cuyo lapso de tiempo a\u00fan es objeto de debate entre historiadores; se sit\u00faa m\u00e1s o menos a mediados del siglo XX, y es llamado as\u00ed por ser un conjunto de d\u00e9cadas en que episodios violentos azotaron sobre todo el espacio rural. Le pusieron as\u00ed, sin m\u00e1s; sin apellido, sin tiempo ni lugar. Aparentemente, una violencia an\u00f3mica y an\u00f3nima. La misma categor\u00eda abre posibilidades infinitas respecto a su duraci\u00f3n, ubicaci\u00f3n, sus formas, c\u00f3mo empez\u00f3 y si es que termin\u00f3. No s\u00f3lo me impresion\u00f3 el fen\u00f3meno social al que se refer\u00eda; tambi\u00e9n la denominaci\u00f3n como un fen\u00f3meno historiogr\u00e1fico, y los problemas que el concepto descontextualizado transfer\u00eda al campo de la representaci\u00f3n al que se refiere Sontag.<\/p>\n<p>Intent\u00e9 ubicar escenas de La Violencia en las novelas de Garc\u00eda M\u00e1rquez, que a pesar de ser narradas con la inconfundible pluma period\u00edstica del Nobel, pertenec\u00edan m\u00e1s al espectro de lo literario que de lo real. En su discurso de aceptaci\u00f3n del galard\u00f3n, el escritor resuelve el dilema de la verosimilitud de la violencia en el continente retratada en sus obras: \u201ctodas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginaci\u00f3n\u201d. En ese sentido, hubo de construir una Latinoam\u00e9rica real y m\u00e1gica como un espacio fuera de este mundo, en que los par\u00e1metros de la representaci\u00f3n de la violencia que establece Sontag no s\u00f3lo son insuficientes, sino que incluso innecesarios.<\/p>\n<p>En la cobertura medi\u00e1tica que tiene la inseguridad como fen\u00f3meno actual (urbana sobre todo), podemos constatar que su tratamiento difiere de los otros relatos donde la violencia es una cat\u00e1strofe. En este caso, es un tema delictual, un fen\u00f3meno social, un indicador utilizado por los candidatos a las elecciones. Se le trata como un c\u00e1ncer social, que se genera en espacios espec\u00edficos y cuyas v\u00edctimas son identificadas en la vereda del \u201cnosotros\u201d, los de ac\u00e1. Jam\u00e1s veremos la tragedia de quienes conviven cotidianamente con ella; las madres que han tenido que enterrar a sus hijos, caminar por la vereda donde est\u00e1 la animita donde mataron a tu hermano. Los muros de las poblaciones son decorados por murales con rostros de j\u00f3venes que murieron en circunstancias violentas. La cobertura period\u00edstica cierra la nota sentenciando \u201cajuste de cuentas entre bandas rivales\u201d, como si ese fuera el final justo y natural de la pauperizaci\u00f3n. Es la contraparte de las representaciones de violencia que s\u00ed est\u00e1n hechas para doler.<\/p>\n<p>En su libro <em>Underground<\/em>, Murakami reflexiona sobre el tratamiento que hicieron los medios a partir del atentado del metro de Tokio (1995), haciendo el ejercicio de salir de la dicotom\u00eda de buenos y malos, que pone a los miembros de la secta Aum Shinrikyo como elementos ajenos y lejanos a la poblaci\u00f3n japonesa. El acto consciente de asumir la violencia como resultado de las formas en que se estructura la sociedad, lejos de justificar el terrorismo, abre la puerta para contemplar en el espejo oscuro las ant\u00edtesis sobre las que construimos el mundo de las cosas que nos parecen normales y aceptables. Repudiar la violencia es un acto necesario para establecer l\u00edmites \u00e9ticos y se\u00f1alarnos a nosotros mismos la debacle que nos espera si seguimos por esa senda. Sin embargo, este \u00faltimo paso es imposible si sencillamente resolvemos que \u201clos otros\u201d son los malos, y nosotros estamos exentos de responsabilidad.<\/p>\n<p>Si traemos esta reflexi\u00f3n a la violencia de los pistoleros del barrio Meiggs hacia manifestantes -resultando dolorosamente en el atentado a Camilo y el asesinato de Francisca- \u00bfhasta d\u00f3nde nos lleva a concluir que son desclasados, lumpen y narcos? La complicidad de la polic\u00eda nos revela que estamos asistiendo a lo que b\u00e1sicamente constituye un narcoestado. Ni Francisca ni Camilo, ni los otros sobrevivientes, fueron atacados accidentalmente. No estaban en un enfrentamiento; ninguno sali\u00f3 a la calle ese d\u00eda considerando la muerte como una probabilidad. Tal vez iban prevenidos de lo que pod\u00eda ser la consuetudinaria violencia policial, pero seguramente no consideraron que el ataque pod\u00eda venir de civiles armados, \u201cdesclasados\u201d. Hasta ahora, consider\u00e1bamos que las armas pertenec\u00edan a ese mundo delictual nocturno, en que el m\u00f3vil es el asalto y el ajuste de cuentas. Un espacio que es evitable en la medida que es evitable la pobreza y la vulnerabilidad social. De repente aparecieron las pistolas como lo deseable en la subcultura urbana, lo que nadie tom\u00f3 muy en serio. Nunca imaginamos que pudiesen ser utilizadas contra comunicadores populares, secundarios, o el manifestante-amante-de-su pueblo promedio. Como si la representaci\u00f3n de la violencia fuese una mera figura de consumo, de una escena de la que se puede entrar y salir. Es la ilusi\u00f3n que crea la segregaci\u00f3n social, la que hace pensar que podemos alejarnos de la violencia perif\u00e9rica tomando el metro (y adem\u00e1s circunscribirla a la periferia, claramente).<\/p>\n<p>El ejercicio que hace Murakami respecto a la sociedad japonesa tal vez pod\u00eda sonar novedoso all\u00e1, por esos a\u00f1os. Por estas latitudes, hablar de la violencia estructural resulta casi banal. Sin embargo, el esc\u00e1ndalo que nos provoca comprobar la acci\u00f3n concertada entre la polic\u00eda y las bandas urbanas habla de una sorpresa ingenua, pues a estas alturas tenemos los ejemplos catastr\u00f3ficos del narcoestado aqu\u00ed mismo en el vecindario. Expresiones del tipo \u201cvamos camino a estar como en M\u00e9xico\/Colombia\/Venezuela\u201d revela la miop\u00eda de ubicar la violencia en un contexto ajeno y lejano. De pensar en las expresiones de violencia como mero \u201clumpen\u201d, como una fuerza barb\u00e1rica y entr\u00f3pica, sin posibilidad de organizaci\u00f3n ni pretensiones. \u00bfCu\u00e1nto tiempo ten\u00eda que pasar para que se manifestara esa alianza mort\u00edfera con el Estado? \u00bfCu\u00e1ntos comunicadores y activistas tienen que morir para considerar que la violencia no es s\u00f3lo cosa de lumpen? \u00bfPor qu\u00e9 permitimos normalizar que la juventud pauperizada muriera en circunstancias violentas?<\/p>\n<p>Tristemente, no son nuestras primeras v\u00edctimas. Y nada indica que estas vayan a ser las \u00faltimas velas que vamos a tener que encender. En los sucesos del primero de Mayo, de los cuatro heridos de bala, tres eran comunicadores populares. El panorama empeora si incluimos en el escenario los muertos que el sicariato empresarial viene sembrando desde hace unos a\u00f1os. Sin embargo, lo calamitoso del asunto lo hacen desvanecer en el morbo de la violencia generalizada, \u201cla inseguridad\u201d. La histeria de los medios anuncian que la temida Hora Veinticinco toc\u00f3 la puerta, cuando a\u00fan pensaban que la violencia estaba \u201call\u00e1 afuera\u201d; en Sinaloa, en alg\u00fan rinc\u00f3n de la selva, o en los pasajes de la periferia. Nunca les import\u00f3 la esperanza de vida de las infancias y juventudes que se desarrollan en medio del narco; pareciera que el problema es que se desbord\u00f3 de su per\u00edmetro. Ya no es s\u00f3lo problema \u201cde ellos, all\u00e1\u201d, y no hay d\u00f3nde esconderse.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>*Foto editada de la original de Alejandro Olivares, proyecto \u201cIn Memoriam\u201d.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la cobertura medi\u00e1tica que tiene la inseguridad como fen\u00f3meno actual (urbana sobre todo), podemos constatar que su tratamiento difiere de los otros relatos donde la violencia es una cat\u00e1strofe. En este caso, es un tema delictual, un fen\u00f3meno social, un indicador utilizado por los candidatos a las elecciones. Se le trata como un c\u00e1ncer social, que se genera en espacios espec\u00edficos y cuyas v\u00edctimas son identificadas en la vereda del \u201cnosotros\u201d, los de ac\u00e1. Jam\u00e1s veremos la tragedia de quienes conviven cotidianamente con ella; las madres que han tenido que enterrar a sus hijos, caminar por la vereda donde est\u00e1 la animita donde mataron a tu hermano.<\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":14226,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[246,3074,3073,3072],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-14221","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-civilizacion-y-barbarie","tag-daniela-machtig","tag-murakami","tag-susang-sontag","tag-violencia-estructural"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14221","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14221"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14221\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14226"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14221"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14221"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14221"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=14221"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=14221"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}