{"id":14239,"date":"2022-07-19T12:59:04","date_gmt":"2022-07-19T12:59:04","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=14239"},"modified":"2022-07-19T13:11:25","modified_gmt":"2022-07-19T13:11:25","slug":"sobre-verde-como-la-tierra-de-pedro-pablo-achondo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2022\/07\/19\/sobre-verde-como-la-tierra-de-pedro-pablo-achondo\/","title":{"rendered":"Sobre \u201cVerde como la Tierra\u201d de Pedro Pablo Achondo"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<p>0.<\/p>\n<p>Este discurso o charla o ensayo o carta abierta o declaraci\u00f3n p\u00fablica o cr\u00edtica descarnada sobre <em>Verde como la Tierra<\/em> de Pedro Pablo Achondo -en adelante, \u201cel poeta\u201d- est\u00e1 dividida en peque\u00f1os apartados y cada apartado est\u00e1 marcado con un n\u00famero que solo hace referencia a su orden y no declara nada sobre el contenido. Est\u00e1 de moda entre los escritores eso de evitar los t\u00edtulos y reemplazarlos por n\u00fameros, y con eso me refiero que lleva 30 a\u00f1os haci\u00e9ndose, porque los poetas son p\u00e9simos para las modas. Volviendo a lo de los n\u00fameros, preg\u00fantenle al poeta. Los poemas de <em>Verde como la tierra<\/em> tambi\u00e9n est\u00e1n numerados y carecen de t\u00edtulo. Pero siendo justa, no es solo moda, cosa en que los poetas son muy malos. Es tambi\u00e9n una decisi\u00f3n salvavidas, una suerte de tabla de n\u00e1ufrago en estos tiempos en que todo ocurre y cambia tan r\u00e1pido. La idea de la transformaci\u00f3n es constante en el libro. Persiguiendo verbos me encontr\u00e9 con \u2018convertir\u2019, \u2018transformar\u2019, \u2018desaparecer\u2019, \u2018diluirse\u2019, \u2018irse\u2019, \u2018deshacerse\u2019, \u2018renacer\u2019, \u2018cambiar\u2019, \u2018manipular\u2019, entre otras frases y palabras. En este contexto, en que hasta el clima est\u00e1 cambiando, est\u00e1 dif\u00edcil establecer nomenclaturas. El poeta lo declara: \u201cEstoy convencido de que debemos quitarnos\/ los nombres\u201d. Los t\u00edtulos obligan a circunscribirse a un eje tem\u00e1tico que a veces no existe o que no queremos que exista. Fijar un nombre es incluso enga\u00f1oso y obliga al lector a decantar por una sola lectura ya de por s\u00ed guiada. Y sobre todo, el t\u00edtulo nos quita el derecho inalienable de no estar de acuerdo con lo que pensamos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>1.<\/p>\n<p>Si los t\u00edtulos po\u00e9ticos son dif\u00edciles, imag\u00ednense los t\u00edtulos vitales o esos que llaman acad\u00e9micos. Nunca terminan de calzar. Preg\u00fantenle al poeta de nuevo. Al poeta decirle \u00abpoeta\u00bb definitivamente le queda peque\u00f1o. Digamos que en el ejercicio de la escritura es un poeta, pero tambi\u00e9n es columnista, ensayista, tesista. Incluso escritor de homil\u00edas, imag\u00ednense eso. Sabemos que es una unidad, una sola persona, que no es el conjunto delirante de heter\u00f3nimos de Pessoa. Sabemos que se llama Pedro y que se llama Pablo, que se llama Achondo, que se llama Moya, y eso explica hartas cosas. Ex sacerdote no es del todo correcto. No existe tal cosa. \u00abSacerdote, rey y profeta\u00bb me gritar\u00e1 alg\u00fan cristiano chiflado desde la galer\u00eda. Recorredor impenitente. Te\u00f3logo. Analista de las contingencias medioambientales, asesor pol\u00edtico-teol\u00f3gico, dibujante, eremita. Investigador repentino de las maderas del sur. Perseguidor de tejas de alerce. F\u00edsico admirador de los vestigios del cielo. Amado y amante del Amado y de su mujer amada. A veces se cree rapero, y esos momentos son terribles.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>2.<\/p>\n<p>Como les dec\u00eda, <em>Verde como la Tierra<\/em> carece de t\u00edtulos m\u00e1s que el que lo inaugura. Los n\u00fameros que los reemplazan son una nomenclatura pr\u00e1ctica, pero no necesariamente proponen un orden. El poemario se puede leer desde cualquier punto. Eso es lo que ocurre a primera vista y es desde ese prejuicio, el prejuicio del no-t\u00edtulo, de la no-unidad, que comenc\u00e9 a pensar esta lectura. Hice un contraste casi autom\u00e1tico: <em>Anastasia<\/em> fue un proyecto insistente, por no decir porfiado, que acompa\u00f1\u00f3 al poeta por trece a\u00f1os de su vida. <em>Anastasia<\/em> es\u00a0 una unidad casi monol\u00edtica, un solo gran poema sin respiros, que acog\u00eda en s\u00ed todas las variaciones en un mismo nombre. El \u00abYo\u00bb en ese proyecto es constante y hay un \u00abT\u00fa\u00bb -Anastasia- que no desaparece ni un solo momento. <em>Anastasia<\/em> cruza y une todos los planos de la existencia y de la inexistencia, desde la part\u00edcula subat\u00f3mica, hasta la estructura m\u00e1s abarcadora del universo, pasando por los planos ps\u00edquicos y espirituales. Es abarcadora tambi\u00e9n de tradiciones po\u00e9ticas y ah\u00ed encontramos el San Juan de la Cruz inspirado por <em>El<\/em> <em>Cantar de los Cantares<\/em> y tambi\u00e9n la ca\u00edda libre -asombrada, fatal, atea- de <em>Altazor<\/em>. <em>Anastasia<\/em> es una columna vertebral.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Frente a este monstruo benigno que es <em>Anastasia<\/em>, <em>Verde como la tierra<\/em> se abre humilde. Los poemas son cortos y est\u00e1n identificados -porque est\u00e1 de moda y en nombre de su libertad- con n\u00fameros y no con t\u00edtulos. La mayor\u00eda de los poemas son independientes entre ellos, no en un sentido tem\u00e1tico, pero s\u00ed en su existencia. Se complementan, pero sobreviven el uno sin el otro. Cada texto tiene un tono distinto, y las voces a veces son propias del poeta y otras pocas veces prestadas de sujetos textuales diferentes. Los versos de los poemas tambi\u00e9n son cortos en su extensi\u00f3n y tributan mucho m\u00e1s a la necesidad de comunicar que a los vericuetos de la m\u00e9trica y el ritmo, de la repetici\u00f3n, de la acumulaci\u00f3n en el sentido del silencio.<em> Verde como la tierra<\/em> proh\u00edbe nuestro silencio. Si <em>Anastasia<\/em> es una canci\u00f3n, <em>Verde como la tierra<\/em> es un grito.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>3.<\/p>\n<p>Si bien el contraste entre <em>Anastasia<\/em> y <em>Verde como la tierra<\/em> es real, el prejuicio de la falta de unidad se queda r\u00e1pidamente en eso, en el prejuicio. Basta con empezar a recorrer los poemas para darse cuenta que hay unidades y son inmensas en t\u00e9rminos de su capacidad de abrazar todas las presencias del poemario.\u00a0 Una primera unidad, y quiz\u00e1s la m\u00e1s grande, es la Mapu. La tierra. Pero no cualquier tierra, sino la Mapu del Wallmapu. Ese es el suelo que se recorre, o m\u00e1s que recorrerse, se experiencia y se piensa, y nunca se deja en todo el poemario. La Mapu,- que no es solo un lugar, pero hablaremos de eso m\u00e1s adelante- es el soporte, el \u00fanico \u201cAc\u00e1\u201d y cualquier otro lugar, sea cercano o lejano, se torna un \u201call\u00e1\u201d.\u00a0 Cuando es necesario hermanar un territorio y acercarlo al recorrido del poemario, el nombre Mapu es el que otorga la unidad: \u201cEn el Wallmapu del Ucayali se siembra libertad\/ mientras en Manchester \/todos corren a sus catedrales\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La segunda unidad es el Ahora. Y el Ahora es ahora, este mism\u00edsimo presente que ocupamos y compartimos todos y todas, ustedes, yo, el poeta y los habitantes de la Mapu y quienes la explotan. El pasado no se menciona m\u00e1s que por alguna evocaci\u00f3n muy perdida para halar del presente y, si bien hay algunas extensiones como flashes hacia el futuro, ese futuro est\u00e1 a la vuelta de la esquina.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>4.<\/p>\n<p>Este presentismo deber\u00eda llamarnos la atenci\u00f3n. El subt\u00edtulo, despu\u00e9s de todo, anuncia una \u00abeco(dis)top\u00eda\u201d. Como g\u00e9nero literario las utop\u00edas suelen mirar al pasado que fue mejor y las distop\u00edas hacia un futuro tan incierto que no puede ser sino horrible. Ac\u00e1 la una y la otra posibilidad de ser se unen en el presente. Si est\u00e1 aqu\u00ed la Mapu, cuya presencia ancestral se sabe y se supone,\u00a0 tambi\u00e9n est\u00e1 la intervenci\u00f3n en ella la maldad institucional que no es nueva, pero no se compara con las edades de la tierra. Del presente se aparecen los dispositivos legales del espionaje y las especulaciones del hambre capitalista, ambas camufladas de verde -verde paco, verde d\u00f3lar, verde como el billete de luca. La Mapu\u00a0 antigua, vetusta, est\u00e1 circunscrita en el hoy y sus habitantes no pueden evitar el geek cotidiano, los gadgets y redes sociales que se vuelven peligrosas: \u201cPero cuando amaneci\u00f3 la machi hab\u00eda muerto\/y el pe\u00f1i hipnotizado segu\u00eda viendo fotos\/en el instagram\u201d. Estas alusiones a los dispositivos actuales, a la forma de comer, de so\u00f1ar y de comunicarse funcionan como un ejercicio brechtiano de distanciamiento. Si la lectura tuviera el riesgo de hacernos caer en la enso\u00f1aci\u00f3n de una Mapu pura, previa a la conquista, y sobre todo, intocable, la referencia al presente nos remueve de ese lugar de comodidad. Nos recuerda que la Mapu no es intocable, que es real,\u00a0 que est\u00e1 tocada y vejada, que no es pura sin dejar de ser hermosa, que es cambiante ella y sus gentes. Que en el hoy, muchos de sus j\u00f3venes seducidos por las posibilidades de salir de un territorio empobrecido,\u00a0 no quieren \u201cseguir dando vueltas en ese purrun interminable\u201d, sino \u201cser gerentes del Jumbo\u201d. Los signos del presente en <em>Verde como la tierra<\/em> est\u00e1n muy presentes. Tanto que no dan respiro. Y sobre todo, no nos permite hacernos los lesos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>5.<\/p>\n<p>Cuando se cree en Dios, es casi una compulsi\u00f3n buscar a Dios si nos llega a las manos un libro de poes\u00eda y si, m\u00e1s encima, es de este poeta en particular. Y en este caso es f\u00e1cil encontrarlo. El poemario parece gritarnos \u201ces f\u00e1cil encontrar a Dios en este momento, en esta Mapu\u201d. No es complicado toparse con Dios en <em>Verde como la tierra<\/em>. Lo complicado es entenderlo: \u201cUn d\u00eda hace no tanto\/ Dios lleg\u00f3 a nuestra casa.\/ Lleg\u00f3 y entr\u00f3 como si nada\/ el perro se le tir\u00f3 a morderlo\/ y Dios sin chistar\/ lo corri\u00f3 de una patada.\/ Dios no es como esper\u00e1bamos\u201d. Qui\u00e9n es Dios es una pregunta menor. La gran pregunta es qu\u00e9 es Dios. No es el Dios que se muestra en el prodigio de la zarza ardiente, ni el que declara, seg\u00fan la\u00a0 traducci\u00f3n latina, \u201cego sum qui sum: Soy el que soy\u201d fijando en ese momento una identidad invariable. Es el Dios que aparece en el espect\u00e1culo dolorosamente cotidiano de ver que la Mapu \u201cse quema\/arden los montes por todos lados\u201d y\u00a0 en el pavor de ese mawida ardiente. En <em>Verde como la tierra, <\/em>Dios es aquel que declara, como en la traducci\u00f3n griega, \u201csoy el ser-siendo\u201d. Dios est\u00e1 siendo seg\u00fan los tiempos. Perfectamente podr\u00eda ser \u00c9l quien dijera\u00a0 \u201cVivo el tiempo\/ como el tiempo quiere\u201d. \u00a0As\u00ed era el Dios de Jes\u00fas: contingente. Dios est\u00e1 presente en los milagros que no tienen efectos especiales: \u201cTe vi viendo el verde infinito\/\u00a0 de la siembra. \/Te rec\u00e9 viendo la cordillera de nubes\/ sobre las casas de mi poblaci\u00f3n\u201d. Tambi\u00e9n est\u00e1 presente en la repetici\u00f3n espantosa de la sangre derramada: \u201cDios mi Dios\/ te rezo para pedirte l\u00e1grimas\u201d. Y est\u00e1 ah\u00ed d\u00f3nde la pobreza se confunde con la ternura: \u201cy ese mont\u00f3n de borrachos amenazando al tiempo\/ en la misma esquina hace veinticinco a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>6.<\/p>\n<p>Mezclar a Dios y a la Mapu en un mismo relato siempre huele a sincretismo y en el hoy hiperconectado esa mixtura se ha vuelto una tentaci\u00f3n est\u00e9tica muy hermosa pero a veces muy vac\u00eda. No teman. No es el caso. Como ya he dicho, Dios es complejo en este texto, y el poeta no cae en el error de simplificarlo adjudic\u00e1ndole la identidad de la Mapu. Ni siquiera toma el camino f\u00e1cil de identificar a Dios con Gnenechen o a la Mar\u00eda colonial con la forma triangular de los montes\/bosque, los mawida. El poeta no cae en sincretismos. Dios es una cosa y la Mapu es otra. Pero a ambos se les elevan &#8211; aunque elevar no es el verbo- plegarias o al menos se les habla, incluso sin nombrarlos. El ejercicio del lector es en parte ese: descubrir qui\u00e9n es qui\u00e9n y establecer la diferencia.\u00a0 A Dios se le pide lo que hay que pedirle a dios: \u201cque tu presencia\/pre\u00f1e todo lo que tiene que venir\u201d. A la Mapu se le pide lo que puede dar la Mapu \u201cS\u00f3plame fuerte tu viento fr\u00edo\/ ll\u00e9vate la pena que me viste\u201d. Lo que tienen en com\u00fan la Mapu y Dios es que exigen el quehacer po\u00e9tico-prof\u00e9tico -el que anuncia y denuncia- frente al cu\u00e1l el poeta parafrasea a Jerem\u00edas \u201ctus palabras queman por dentro en m\u00ed\u201d o a Pablo en Corintios\u00a0 \u201cAy de m\u00ed si no anuncio\u201d. El poeta dice \u201cCuando no te escribo\/ tierra\/ se me seca la garganta\u201d. Y tambi\u00e9n dice \u201cVolv\u00ed a escribirte\/ Chaw Dios Mew\u201d. Y como una declaraci\u00f3n de principios: \u201cTengo un p\u00e1jaro dentro de m\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>7.<\/p>\n<p>No quiero hablar de la violencia pero hay que hacerlo. Ay de m\u00ed si no lo hago. Pareciera que est\u00e1 dem\u00e1s hablar de la violencia si se escribe sobre el Wallmapu. Hasta la denominaci\u00f3n del territorio empuja a la violencia: macrozona sur es el t\u00edtulo que le ha dado el fascismo, el periodismo y el oficialismo, incluso este nuevo oficialismo. Duele ese nombre geogr\u00e1fico que anula la posibilidad de la identidad. En el poemario, es en la violencia en la que surgen los habitantes. Casi siempre que se hace alusi\u00f3n a quienes habitan el Wallmapu, estos hombres y mujeres est\u00e1n rodeados por la violencia en la que viven\u00a0 sus pr\u00e1cticas m\u00e1s cotidianas. El poemario se inaugura con un texto desgarrador, que cito aqu\u00ed \u00edntegro: \u201cEn realidad es poco lo que pedimos:\/ que nos dejen ir a buscar la le\u00f1a\/ y que en la ma\u00f1ana no nos corten el agua\/ para lavarle la carita a nuestra hija al despertarse\u201d. El aplastamiento del mapuche, de la mapuche , del pobre y de la pobre, toma distintas aristas: la de los incendios producto de la actividad de las forestales, la falta de agua por el robo de las industrias, la invasi\u00f3n policial, la modificaci\u00f3n gen\u00e9tica de las semillas, la persecuci\u00f3n a los weichafe. Y el poema que se ubica en el lugar m\u00e1s duro de la violencia, termina con la enumeraci\u00f3n sin pausas de los muertos en manos del Estado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>8<\/p>\n<p>Voy terminando. Pedro Pablo, y esta vez no lo llamar\u00e9 \u201cel poeta\u201d, me debe una conversaci\u00f3n. Le dije que leyera un cuento de Cort\u00e1zar como premisa, pero no lo hizo. En venganza, se lo voy a contar ahora. Pero antes, el contexto: Frente a una iglesia que hace lo posible por hacer mal las cosas \u2013 y espero que los dominicos no me expulsen- lo \u00fanico que me mantiene creyendo en Dios es una Fe que no s\u00e9 de d\u00f3nde viene. Ahora s\u00ed va el cuento: a un hombre lo ejecutan cort\u00e1ndole la cabeza pero nadie se hace cargo del cuerpo ac\u00e9falo. Este se aburre y se pone a caminar, as\u00ed, ac\u00e9falo. De pronto recoge una piedra. El tacto es el \u00fanico sentido que le queda: sabe que la piedra es dura, sabe que est\u00e1 fr\u00eda, sabe que tiene una forma redondeada y sabe que es verde. Ah\u00ed se detiene. No tiene ojos y no tiene c\u00f3mo saber que es verde. La piensa de otro color y lo invade una sensaci\u00f3n abrumadora de mentira. Sabe, pero no sabe c\u00f3mo lo sabe, que su piedra es verde. El cuento sigue, pero hasta ah\u00ed llega lo importante. Lo que quer\u00eda decirle a Pedro Pablo en esa conversaci\u00f3n pendiente es que todo estaba tan mal en la iglesia de los ricos, de los pobres, en la restrictiva y en la de la liberaci\u00f3n, que me sent\u00eda sostenida apenas por una Fe sin certezas, pero que no puedo negar porque me invade el sentimiento indignante de la mentira.\u00a0 Y fue el mismo Pedro Pablo, sin saberlo, quien me entreg\u00f3 escritas dos claves para darme cuenta que esa piedrita era suficiente: en un ensayo me introdujo en el misterio de Mateo cuando dice \u201cDios, t\u00fa cosechas donde no has sembrado\u201d. Para m\u00ed, la imagen m\u00e1s l\u00facida de ese misterio es la prado urbano que aparece en un peladero despu\u00e9s de una lluvia, o la maleza florida que rompe el asfalto. La segunda clave est\u00e1 en este libro: \u201cLas ra\u00edces pacientes esperan\/ que las m\u00e1quinas devoradoras se cansen\/ la paciencia puede m\u00e1s que el dinero\u201d. En este libro que describe un panorama inquieto, que transita entre lo terrible y lo dulce, un presente que es hijo de un pasado de despojo y que parece ser progenitor de un futuro a\u00fan m\u00e1s injusto, reside todo el tiempo la revoluci\u00f3n: \u201cy el Wallmapu revolucionario\/ est\u00e1 all\u00ed sembrando y cosechando \/hace m\u00e1s de seis siglos\u201d. La revoluci\u00f3n en este libro es otro nombre del amor: \u201cYa arder\u00e1 la tierra\/ ya arder\u00e1 la hermandad de miradas tiernas\/ ya arder\u00e1 reforestada la vida\/ solo una cosa es necesaria \/que arda el amor\u201d. Y el amor es otro nombre de la esperanza \u201cac\u00e1 el amor es nuestra \u00fanica esperanza\u201d. Y la esperanza no es otra cosa que la Fe. Y la Fe es indiscutible como una piedrita verde. Verde como la tierra.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Verde como la Tierra, de Pedro Pablo Achondo, se encuentra disponible en el portal de <a href=\"https:\/\/www.oximoron.cl\/editorial\">Ediciones Ox\u00edmoron.<\/a><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Verde como la tierra se abre humilde. Los poemas son cortos y est\u00e1n identificados -porque est\u00e1 de moda y en nombre de su libertad- con n\u00fameros y no con t\u00edtulos. La mayor\u00eda de los poemas son independientes entre ellos, no en un sentido tem\u00e1tico, pero s\u00ed en su existencia. Se complementan, pero sobreviven el uno sin el otro. 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