{"id":14313,"date":"2022-10-03T04:56:18","date_gmt":"2022-10-03T04:56:18","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=14313"},"modified":"2022-10-03T05:29:27","modified_gmt":"2022-10-03T05:29:27","slug":"arribismo-cultural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2022\/10\/03\/arribismo-cultural\/","title":{"rendered":"Arribismo cultural"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h2><strong><em>\u201cLa idea es que Chile se vea como un pa\u00eds moderno. Aqu\u00ed no hay problemas \u00e9tnicos, no tenemos una gran tradici\u00f3n precolombina. Chile es un pa\u00eds nuevo\u201d, dijo Fernando L\u00e9niz, comisario del pabell\u00f3n chileno en la Exposici\u00f3n Universal de 1992, para explicar uno de los que a la postre se convertir\u00eda en s\u00edmbolo de la Transici\u00f3n: el iceberg de Sevilla. Tres d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, Chile llega a la Bienal de Venecia con musgo de la Patagonia y algunos museos de Santiago reviven figuras decimon\u00f3nicas.<\/em><\/strong><\/h2>\n<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">Hace treinta a\u00f1os Chile llev\u00f3 un iceberg de 60 toneladas a Sevilla. La decisi\u00f3n del gobierno de entonces fue participar en la Exposici\u00f3n Universal de 1992 de una manera que marcase con espectacularidad nuestro retorno al circuito internacional tras 17 a\u00f1os de dictadura. En el dise\u00f1o del pabell\u00f3n y de la estrategia comunicacional que lo acompa\u00f1\u00f3, confluyeron entes gubernamentales y privados, publicistas y distintos agentes del campo cultural. Los arquitectos optaron por utilizar, con cierta obviedad, la madera y el cobre para dar forma al recinto, pero fue el iceberg extra\u00eddo del territorio ant\u00e1rtico \u2014transportado en trozos para ser montado en la calurosa ciudad andaluza\u2014 lo que quedar\u00eda en la memoria de quienes presenciamos el espect\u00e1culo a trav\u00e9s de la televisi\u00f3n. La \u201cimagen pa\u00eds\u201d consist\u00eda, seg\u00fan declararon sus encargados, en demostrar al mundo que Chile era un pa\u00eds serio con el que se pod\u00eda realizar intercambios comerciales, y que esa seriedad se constataba en la extracci\u00f3n, traslado y mantenci\u00f3n del iceberg al interior de una c\u00e1mara frigor\u00edfica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En la memoria tambi\u00e9n permanecen las controversias que provoc\u00f3 el pabell\u00f3n, sobre todo frente a lo que fue considerado un crimen ecol\u00f3gico por los ambientalistas. La acci\u00f3n dio paso a todo tipo de sentimientos: de un lado, el chauvinismo; y del otro, el bochorno frente al gesto a todas luces arribista de pretender representar la seriedad con una met\u00e1fora n\u00f3rdica. Al decir de sus creadores, con esto nos acerc\u00e1bamos a Europa y nos alej\u00e1bamos de Am\u00e9rica Latina (nada nuevo bajo el sol, porque esa intenci\u00f3n ya se hab\u00eda manifestado en la Exposici\u00f3n Internacional de 1929, tambi\u00e9n en Sevilla). Si bien lo recordamos menos, otro aspecto discutido en su momento por intelectuales como Tom\u00e1s Moulian y Nelly Richard fue la est\u00e9tica del supermercado con el cual se organiz\u00f3 el espacio, otra met\u00e1fora poco afortunada del \u00e9xito econ\u00f3mico.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><sub>*Iceberg en el pabell\u00f3n de Chile, Expo Sevilla, 1992. Fuente: guioteca.com<\/sub><\/p>\n<p><\/p>\n<p>Transcurridos treinta a\u00f1os de este episodio, se hace m\u00e1s dif\u00edcil defender la puesta en escena realizada por la oficialidad de la \u00e9poca. M\u00e1s dif\u00edcil a\u00fan es negar su mal gusto, asociado a la forma vasallesca con que se realiz\u00f3 el retorno al circuito internacional. Tanto la naturaleza como la historia reciente (dolorosa y no resuelta) fueron sacrificadas en la capital mundial de la conmemoraci\u00f3n del colonialismo, pues la elecci\u00f3n de Sevilla como sede de la Exposici\u00f3n Universal fue un acto de reconocimiento a la inauguraci\u00f3n de la geopol\u00edtica colonial iniciada en 1492 con la conquista de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hoy, cabe preguntarse si hemos cambiado lo suficiente para poder mirar con distancia este tipo de hechos y, puntualmente, \u00bfcu\u00e1nto ha cambiado el campo cultural que particip\u00f3 activamente de ese tipo de <em>performances<\/em> oficiales? No es posible en estas l\u00edneas proponer una interpretaci\u00f3n acabada, pero s\u00ed constatar la continuidad de ese arribismo en instituciones y agentes que ocupan posiciones visibles y privilegiadas. Una continuidad asociada al predominio de la \u00e9lite social en este \u00e1mbito, a pesar de las deficiencias de liderazgo que ha demostrado en las \u00faltimas tres d\u00e9cadas. Para graficarlo, refiero ejemplos recientes que denotan un desfase entre el campo cultural y el proceso de agitaci\u00f3n pol\u00edtica que estamos viviendo como sociedad, as\u00ed como las dificultades a\u00fan vigentes para dialogar con las metr\u00f3polis.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A nivel nacional, resulta llamativo para esta reflexi\u00f3n el esfuerzo que han puesto algunos museos estatales en el cultivo de una imagen casi inmaculada de Benjam\u00edn Vicu\u00f1a Mackenna, pol\u00edtico liberal del siglo XIX y exintendente de Santiago entre 1872 y 1875. En dichos espacios concurren distintos actores del campo cultural que podr\u00edan ser considerados como parte del espectro progresista de la sociedad, por lo que no deja de sorprender que a estas alturas, con revueltas populares de por medio, se insista en arrancar la figura de Vicu\u00f1a Mackenna de los problemas urbanos que nos agobian, principalmente el de una ciudad segregada y racializada cuyo dise\u00f1o central se pens\u00f3 para establecer continuidad con las ciudades europeas \u2014espec\u00edficamente Par\u00eds\u2014 y distancia con los sectores populares (denominados por \u00e9l como \u201carrabales\u201d o \u201cCairo infecto\u201d), en el que fuera uno de los momentos de esplendor del arribismo cultural decimon\u00f3nico.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Esa ciudad es la que estall\u00f3 en octubre de 2019. Sin embargo, en 2020 el Museo Nacional Benjam\u00edn Vicu\u00f1a Mackenna anuncia la exposici\u00f3n virtual <em>Vicu\u00f1a Mackenna Revisitado<\/em>, con 15 ilustraciones a cargo de artistas j\u00f3venes donde, en la suma para la resta, se erige al exintendente al sitial de \u00edcono pop, desperdiciando la oportunidad de examinarlo desde la contemporaneidad y favoreciendo, por el contrario, el abordaje fr\u00edvolo. Un <em>revival<\/em> decimon\u00f3nico que elude, una vez m\u00e1s, la pol\u00e9mica que existe en torno al personaje y su legado.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><sub>* \u00abEl s\u00e9ptimo d\u00eda Benjam\u00edn descans\u00f3 y contempl\u00f3 su obra\u00bb, Milo Hachim. Fuente: web Museo Benjam\u00edn Vicu\u00f1a Mackenna.<\/sub><\/p>\n<p><\/p>\n<p>Otro ejemplo lo encontramos en el Museo Hist\u00f3rico Nacional y <em>Arqueolog\u00eda de una exhibici\u00f3n. La Exposici\u00f3n del Coloniaje, 1873<\/em>, que reconstruye la muestra ideada por Vicu\u00f1a Mackenna y que fue una de las primeras en el pa\u00eds. La relevancia de esa exposici\u00f3n para la historia y para el arte es indiscutible, pero nuevamente asoma como una oportunidad desaprovechada para abordar debates fundamentales, potencial que precisamente tiene la figura de Vicu\u00f1a. No se trata de pasar esquizofr\u00e9nicamente de los homenajes a la denostaci\u00f3n, sino de movilizar la historia como una posibilidad para debatir, deliberar y reconocernos sin eufemismos (en la exposici\u00f3n no se propone reflexionar sobre continuidades oligarcas ni mucho menos sobre endogamia social, pero s\u00ed sobre \u201cVicu\u00f1a Mackenna y sus amigos\u201d). Un hecho complejo es el intento t\u00edmido por reconocer la controversia incluyendo en el guion el secuestro de ind\u00edgenas del extremo sur para ser exhibidos en Santiago. La forma acotada en que esto se hace pareciera ser el correlato de una convicci\u00f3n objetable: que la cuesti\u00f3n ind\u00edgena es marginal en el proyecto de naci\u00f3n que nos pesa hasta hoy (la que dicho sea de paso es una de las mayores deficiencias de la colecci\u00f3n general de este museo). Como agravante, se suma una representaci\u00f3n visual de la otredad ind\u00edgena que emula el discurso civilizador de esos a\u00f1os. Me refiero al video en que, de manera perturbadora, se replica la est\u00e9tica colonizadora de los fot\u00f3grafos-etn\u00f3grafos de fines del siglo XIX, un acervo de im\u00e1genes que ha sido contundentemente desmontado por investigaciones como las de Margarita Alvarado y su equipo, o las de intelectuales mapuche como Enrique Antileo y Claudio Alvarado. As\u00ed, m\u00e1s all\u00e1 del discurso epid\u00e9rmico de que los pueblos de la Patagonia fueron v\u00edctimas, el sujeto ind\u00edgena aparece representado nuevamente como ese buen o mal salvaje apenas cubierto por pieles de animales, mimetizado con la naturaleza, sin agencia y opuesto al mundo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Respecto al \u00e1mbito internacional, pienso en el proyecto \u201cTurba Tol Hol-Hol Tol\u201d, el env\u00edo chileno a la 59\u00ba Bienal de Venecia, cuya acci\u00f3n central consiste en montar en esa ciudad un gran pedazo de turbera (musgo de la Patagonia) para ocupar el lugar central de una \u201cinstalaci\u00f3n multisensorial\u201d. La descripci\u00f3n de la obra habla de la \u201cvisibilizaci\u00f3n de un ecosistema en peligro\u201d, abordando con ello un tema que hoy es moneda com\u00fan en el arte contempor\u00e1neo: la crisis ecol\u00f3gica. La propuesta sigue al pie de la letra el modo elitista de tratar tan delicado tema: conservaci\u00f3n, saberes ancestrales, \u201cllamado de atenci\u00f3n\u201d; pero sin mencionar responsables y proponiendo versiones remasterizadas del buen salvaje, en un multiculturalismo de manual que consumen con entusiasmo las elites de ambos hemisferios. Todo esto, sin enterarse de que ese modelo pol\u00edtico estall\u00f3 a fines de los a\u00f1os 90, crisis de la cual surgi\u00f3 el paradigma de la plurinacionalidad construido por los movimientos ind\u00edgenas del continente y que en la actualidad abrazan distintos pa\u00edses. Imposible no hacer el paralelo con el env\u00edo del iceberg, cuando nos ofrecimos al (primer) mundo como naturaleza, sin el af\u00e1n de autoexotizarnos, se supone, pero replicando el n\u00facleo m\u00e1s ex\u00f3tico de todos. Porque en Venecia nuevamente somos naturaleza, esta vez <em>aggiornada <\/em>seg\u00fan las preocupaciones de un p\u00fablico metropolitano consciente de los problemas medioambientales, pero poco inclinado a identificar la responsabilidad de sus sociedades en el extractivismo mundial que comandan por medio de sus empresas y h\u00e1bitos de consumo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lo que hacen este tipo de representaciones internacionales es actualizar acr\u00edticamente nuestra posici\u00f3n subordinada en la geopol\u00edtica mundial, un v\u00ednculo jer\u00e1rquico del que nuestras \u00e9lites se han acostumbrado a obtener ventajas mezquinas. En el caso del arte, responden con habilidad a las demandas cambiantes de las metr\u00f3polis, no para negociar con ellas, mucho menos para subvertirlas, sino para asumir formas que tambi\u00e9n convienen a su clase social, que es la responsable local de los problemas que tematizan. Esto consiste, b\u00e1sicamente, en tomar nuestras crisis como materia prima de su arte, con el \u00fanico prop\u00f3sito de \u201cvisibilizarlas\u201d, sin que nadie, en ninguna parte, se sienta verdaderamente interpelado.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><sub>*Proyecto Turba Tol Hol-Hol Tol. Fuente: turbatol.org<\/sub><\/p>\n<p><\/p>\n<p>El problema de las demandas primermundistas al circuito de la cultura latinoamericana es transversal, y su l\u00f3gica colonialista alcanza tambi\u00e9n al arte declaradamente pol\u00edtico, incluido el que ha dado en llamarse \u201cartivismo\u201d, pues no son pocas las veces en que el destino de estos proyectos tambi\u00e9n satisface un mercado internacional que devora crisis y revoluciones ajenas, al cual acceden por la posici\u00f3n privilegiada de sus mediadores. Sobre esto, no invento la rueda cuando declaro desaz\u00f3n frente al arte disidente colgando de las paredes de instituciones como el Museo Reina Sof\u00eda de Madrid, como ocurre con la exposici\u00f3n <em>Giro gr\u00e1fico<\/em>, que recoge experiencias de activismo callejero en distintos pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina. Dicho sentimiento no es porque piense que se deban evitar esos espacios, sino por la respuesta insatisfactoria al <em>c\u00f3mo<\/em> hacer de esa presencia un episodio de \u201cartivismo\u201d que resguarde la potencia pol\u00edtica de las obras. Esa posibilidad se anula cuando se omiten las referencias al espacio de exhibici\u00f3n (un museo mon\u00e1rquico en un pa\u00eds colonialista), o cuando las menciones a los procesos hist\u00f3ricos mundiales que inciden en nuestras crisis son pr\u00e1cticamente nulos (tambi\u00e9n cuando se les da en el gusto respecto a la forma de narrarlas, como ocurre con la homologaci\u00f3n entre autoritarismos de derecha y de izquierda siguiendo las pautas del liberalismo hegem\u00f3nico). Esas ausencias impiden enrostrar a las metr\u00f3polis su colonialismo actual y, por ende, su responsabilidad directa en los abusos que originan las revoluciones que tanto nos aplauden.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En este contexto \u2014el del arte supuestamente pol\u00edtico pero que no lo es, y el del arte efectivamente pol\u00edtico que pierde impulso en estos circuitos\u2014, el comod\u00edn decolonial discurre acorde a la autoexotizaci\u00f3n que se nos exige: por el primitivismo que dicha corriente te\u00f3rica reformula hasta al hartazgo y por el borramiento que tambi\u00e9n hace de nuestras tradiciones te\u00f3ricas y pol\u00edticas anticoloniales. Porque el Primer Mundo, no debemos olvidarlo, consume nuestras experiencias y padecimientos, no nuestras teor\u00edas ni nuestros modelos pol\u00edticos (los que, de hecho, descalifica). Nuevamente se trata de oportunidades desaprovechadas para interpelar al p\u00fablico bienpensante de las metr\u00f3polis y ofrecerle la posibilidad de sentirse parte de esa trama, de removerse en ella, develando \u2014en los casos que corresponda\u2014 que tambi\u00e9n existe el colono de izquierda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para cerrar, insisto en que preocupa \u2014y en esto s\u00f3lo replico un diagn\u00f3stico antiguo pero vigente\u2014el peso abrumador que sigue teniendo la \u00e9lite social en los espacios de decisi\u00f3n del campo cultural, no porque este sector no deba jugar un rol, sino porque se trata de una \u00e9lite arribista y poco desafiante, acorde a un pa\u00eds que experiment\u00f3 una reoligarquizaci\u00f3n brutal tras el golpe militar de 1973. As\u00ed las cosas, sigo prefiriendo el nacionalismo ingenuo de Los Prisioneros entonando \u201cPor qu\u00e9 no se van\u201d, a la espera de que el campo cultural experimente su propio estallido social.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa idea es que Chile se vea como un pa\u00eds moderno. Aqu\u00ed no hay problemas \u00e9tnicos, no tenemos una gran tradici\u00f3n precolombina. 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