{"id":15128,"date":"2024-03-19T01:53:00","date_gmt":"2024-03-19T01:53:00","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=15128"},"modified":"2024-03-19T01:54:50","modified_gmt":"2024-03-19T01:54:50","slug":"lo-que-importa-antigona-el-tiempo-esta-despues","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2024\/03\/19\/lo-que-importa-antigona-el-tiempo-esta-despues\/","title":{"rendered":"Lo que importa\u2026 Ant\u00edgona, el tiempo est\u00e1 despu\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u2026Un d\u00eda nos encontraremos<br \/>\nEn otro carnaval<br \/>\nTendremos suerte si aprendemos<br \/>\nQue no hay ning\u00fan rinc\u00f3n<br \/>\nQue no hay ning\u00fan atracadero<br \/>\nQue pueda disolver<br \/>\nEn su escondite lo que fuimos<br \/>\nEl tiempo est\u00e1 despu\u00e9s\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Fernando Cabrera<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">Lo que no se disuelve: la convicci\u00f3n de una voz que interrumpe sin pedir perd\u00f3n ni permiso, la que no se calla, la irreverente voz enardecida de una mujer rebelde, sosteniendo el cuerpo y la palabra ante la polis, rechazando cualquier ley que no reconozca la injusticia, la p\u00e9rdida, la ausencia. La voz que distingue lo que importa, la que conf\u00eda en el tiempo de la justicia, la que sabe que el tiempo est\u00e1 despu\u00e9s.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Es la afirmaci\u00f3n radical de creer en la capacidad subversiva y transformadora de una voz femenina que escribe con el cuerpo, que no admite duda ni concesiones, la que anima al un\u00edsono y con id\u00e9ntica fuerza, a las Ant\u00edgonas y a Javiera N\u00fa\u00f1ez \u00c1lvarez, a lo largo de los tres ensayos reunidos en este libro. En los t\u00edtulos que encabezan la triada de textos que lo componen se advierten ya las coordenadas tem\u00e1ticas que los vinculan: La Ant\u00edgona latinoamericana como lenguaje de la urgencia; Tribunal de mujeres y Ant\u00edgona Gonz\u00e1lez: memoria, justicia, archivo y verdad; Ant\u00edgonas mexicanas. El trabajo de las mujeres a la sombra de la tragedia. Se traza entre ellos un trayecto, que es tambi\u00e9n el sendero intelectual, afectivo y pol\u00edtico de Javiera N\u00fa\u00f1ez, en el caso del segundo ensayo acompa\u00f1ada de la pluma de Margara Mill\u00e1n. No es ninguna novedad reconocer en la tragedia de S\u00f3focles un territorio simb\u00f3lico desbordante que en la historia de sus representaciones ha sostenido un di\u00e1logo ininterrumpido con la vida cultural de nuestras sociedades. Como la propia Javiera reconoce \u201csuele decirse, sin sustento estad\u00edstico y m\u00e1s como una sentencia que respalda su porte heroico, que Ant\u00edgona de S\u00f3focles es la obra de teatro m\u00e1s representada en el mundo entero desde su estreno en Grecia en el a\u00f1o 442 A.N.E.\u201d. Con Ant\u00edgona, como con otros personajes de textos cl\u00e1sicos, reconocemos esa facultad camale\u00f3nica capaz de calibrar los colores y texturas de su piel de acuerdo con el medio en el que habite. <strong>No son las luces de los escenarios fastuosos los que gu\u00edan el inter\u00e9s de Javiera por rastrear la huellas de las Ant\u00edgonas en M\u00e9xico y Latinoam\u00e9rica, son sobre todo sus sombras: la proyecci\u00f3n de su rebeld\u00eda contra la ley y su efecto en los territorios fronterizos entre el teatro y la vida. <\/strong>Franquea los tres ensayos la afirmaci\u00f3n radical de que Ant\u00edgona \u201cse ha oscurecido junto a nosotros\u201d. Pero, \u00bfqu\u00e9 es lo que se ha oscurecido?, \u00bfqu\u00e9 de esta oscuridad proyectada en las reescrituras de Ant\u00edgona nos pertenece?, \u00bfa qui\u00e9nes alude ese nosotros?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En la escritura de Javiera se conjugan todas sus facetas. Seguimos su pensamiento como investigadora minuciosa que ha rastreado cada fuente, hurgado en cada archivo a su alcance, registrado meticulosamente cada dato, para ofrecernos en una s\u00edntesis admirable algunos trayectos hist\u00f3ricos de las reescrituras de Ant\u00edgona. <strong>Nos delinea a trav\u00e9s de una revisi\u00f3n cr\u00edtica el tr\u00e1nsito operativo de las dramaturgias entorno a la figura de Ant\u00edgona de algunos autores y autoras de los a\u00f1os sesenta y setenta.<\/strong> Que se develan como veh\u00edculos del anhelo de liberaci\u00f3n frente a los contextos dictatoriales de Am\u00e9rica Latina, a la construcci\u00f3n de las reescrituras contempor\u00e1neas que, tanto en los escenarios como fuera de ellos, se impregnan de la necesidad de forjar comunidades capaces de hacerle frente a un presente de horror y muerte. En la selecci\u00f3n cuidada, que sin atisbo de ingenuidad Javiera realiza de las Ant\u00edgonas concretas que atrae para los an\u00e1lisis y las derivas argumentales de los tres ensayos, <strong>podemos advertir su faceta como cart\u00f3grafa, como h\u00e1bil dise\u00f1adora que boceta planos cr\u00edticos, imagina diagramas posibles y genera mapas que acogen medialidades muy diversas. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>El trayecto de lectura de los tres ensayos permite ciertamente, en un primer nivel, <strong>obtener una cartograf\u00eda amplia y muy diversa de las reescrituras de la tragedia de S\u00f3focles, de gran utilidad por ejemplo para una estudiante de teatro que desee comenzar a adentrarse en el territorio de los estudios en torno a la figura de Ant\u00edgona.<\/strong> Esto, por supuesto no es casual, como tampoco lo son las breves y l\u00facidas introducciones que la autora realiza en las que incluye una suerte de sinopsis argumentales, o datos que a la vista de algunos podr\u00edan resultar accesorios, por tratarse de ensayos acad\u00e9micos. Y es que, incluso <strong>en los pasajes m\u00e1s complejos la escritura de Javiera es hospitalaria, de lenguaje sencillo sin perder densidad, porque si algo le caracterizaba era su faceta como docente comprometida y apasionada, su negaci\u00f3n a los discursos sofisticados y al artificio inocuo de una academia impermeable a la vida y su acontecer<\/strong>. Este rasgo en la escritura no es sino la comprobaci\u00f3n formal del motor principal que animaba la picaz\u00f3n cognitiva de Javiera N\u00fa\u00f1ez \u00c1lvarez: <strong>la convicci\u00f3n de que Ant\u00edgona est\u00e1 entre nosotros y que, as\u00ed como se ha oscurecido con, por y entre nosotros, tambi\u00e9n es capaz de iluminar transformaciones, haci\u00e9ndose cuerpo en todo levantamiento contra la idea de un orden absoluto.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Su herramienta pol\u00edtica, la transgresi\u00f3n de Ant\u00edgona, est\u00e1 en la voz, en el lenguaje encarnado. No hay agencia, ni fuerza performativa capaz de subversi\u00f3n en la parafernalia excesiva de un rebuscado lenguaje acad\u00e9mico. <strong>En su elecci\u00f3n por un lenguaje accesible, est\u00e1 tambi\u00e9n su deseo de ser le\u00edda y comprendida por sus estudiantes y por cualquiera que se acerque a sus textos.<\/strong> Aparece as\u00ed, como un tinnitus, un silbido sutil, pero de insistencia sin tregua, <strong>la voz de Javiera en su faceta de mujer latinoamericana, migrante, con un agudo saber y sentir pol\u00edtico.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Es desde ese temperamento cr\u00edtico y combativo desde el que la autora va leyendo las reescrituras de Ant\u00edgona, su instrumento de medici\u00f3n para las cartograf\u00edas que va realizando pareciera haber sido un detector que atrae las im\u00e1genes de las Ant\u00edgonas que han asumido como premisa \u201cel valor de la vida por encima de la guerra\u201d. De manera expl\u00edcita en Tribunal de mujeres y Ant\u00edgona Gonz\u00e1lez: memoria, justicia, archivo y verdad Javiera N\u00fa\u00f1ez y Margara Mill\u00e1n afirman que es a esa deriva hermen\u00e9utica del mito a la que se adscriben. Es decir, a la que concibe a <strong>Ant\u00edgona como una voz que \u201cquiere hacer valer los ritos fundadores por encima de la guerra\u201d, la voz que grita \u201ccontra la precarizaci\u00f3n de esa vida, su consideraci\u00f3n abstracta contra los cuerpos vistos como n\u00fameros, contra la vida despose\u00edda de lugar, derecho, voz, historia<\/strong>\u201d. Leer desde esta perspectiva la tragedia de Ant\u00edgona es tambi\u00e9n insistir en \u201cla conminaci\u00f3n \u00e9tica del tejido de la vida cualitativa frente a su c\u00e1lculo\u201d, defender la dignidad de la vida y de la muerte.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Atraviesa la escritura de estos tres ensayos esta deriva hermen\u00e9utica, esta comprensi\u00f3n del mito, no como construcci\u00f3n narrativa circunscrita al territorio de la escena de la representaci\u00f3n, sino como herramienta para formular preguntas a nuestro presente y como estrategia para gestar cambios en la vida<\/strong>. <strong>Javiera N\u00fa\u00f1ez va recogiendo con una precisi\u00f3n quir\u00fargica los fragmentos del teatro pol\u00edtico latinoamericano, las pr\u00e1cticas teatrales liminales que han hecho estallar la noci\u00f3n convencional de teatro, las reverberaciones period\u00edsticas, las pr\u00e1cticas pedag\u00f3gicas art\u00edsticas, la fractalidad de miradas te\u00f3ricas, afectivas y an\u00edmicas, en fin, todas las im\u00e1genes que encuentra en su trayecto investigativo que, desde una noci\u00f3n extendida de escritura,<\/strong> le permitan armar la figura de Ant\u00edgona como un veh\u00edculo de la anamnesis. Es sobre esta memoria activa, sobre esa que condensa la acci\u00f3n irreverente de una Ant\u00edgona secular, que es todas, que es cualquiera, sobre la que Javiera cimienta su escritura.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Considero que esta aproximaci\u00f3n hermen\u00e9utica al mito guarda afinidad con algunos de los postulados del fil\u00f3sofo Ren\u00e9 Girard, que advierte que \u201cnuestra ciencia de los mitos lleva cuatro siglos de retraso respecto a la cr\u00edtica hist\u00f3rica\u201d, sumar\u00eda yo que tambi\u00e9n respecto de la cr\u00edtica del arte. <strong>Los ensayos aqu\u00ed reunidos de alguna manera parecieran asumir el desaf\u00edo que Girard lanza al afirmar que \u201ctodos los mitos se arraigan necesariamente en violencias reales, contra v\u00edctimas reales\u201d y que debieran por lo tanto ser tratados como documentos que de alguna manera dan cuenta de los estereotipos de violencia que se han perpetuado en nuestras sociedades m\u00edtico-rituales. <\/strong>La mirada aguda de Javiera N\u00fa\u00f1ez escarba en las reescrituras de Ant\u00edgona atrayendo como un im\u00e1n las construcciones narrativas que diluyen la s\u00f3lita separaci\u00f3n entre escena\/vida; ficci\u00f3n\/realidad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Vemos as\u00ed la figura de Cre\u00f3n como condensadora no s\u00f3lo del tirano jerarca, sino en su devenir, se transmuta en dictador latinoamericano, se trasviste de Felipe Calder\u00f3n, presidente mexicano en cuya conciencia recae la vida de miles de v\u00edctimas por la llamada guerra contra el narcotr\u00e1fico;<\/strong> deviene tambi\u00e9n, despojada de individualidad, una colectividad opresiva como lo es el Grupo M\u00e9xico, responsable de la cat\u00e1strofe en la que fallecieron 65 mineros en la mina de Pasta de Conchos y que siguen bajo tierra esperando<strong>; se aparece tambi\u00e9n como el poder del Estado patriarcal bajo el cual vivimos en M\u00e9xico, un Estado negacionista que miente y maquilla las cifras de los miles de desaparecidos y asesinados,<\/strong> entre otras tantas figuras que se desprenden de las derivas escriturales de las que estos ensayos dan cuenta. Es esta aproximaci\u00f3n cr\u00edtica a las narrativas sedimentadas en el mito la que permite horadar la estructura de la representaci\u00f3n en el arte para problematizar sin concesiones la tensi\u00f3n entre arte y vida. Es esta operaci\u00f3n simb\u00f3lica la que logra hilar desde una condici\u00f3n heterot\u00f3pica las im\u00e1genes de las <strong>Ant\u00edgonas, que ya no s\u00f3lo se limitan a emerger como hero\u00ednas suplicantes de justicia en cuya rebeld\u00eda est\u00e1 el acto de exigir justicia para la digna sepultura de su hermano Pol\u00ednices, atadas a un destino tr\u00e1gico de muerte por la osad\u00eda de romper la ley. <\/strong>En las Ant\u00edgonas de estos ensayos Javiera N\u00fa\u00f1ez cartograf\u00eda el tr\u00e1nsito de la hermana que busca justicia a la figura de las madres buscadoras, <strong>a las Ant\u00edgonas que buscan entre los tr\u00e1ileres de la muerte en Tamaulipas el cuerpo de sus seres amados, en las presas de la c\u00e1rcel de Santa Marta Acatitla que se han apropiado de Ant\u00edgona para contar su historia de injusticia, en las Ant\u00edgonas Gonz\u00e1lez, P\u00e9rez, et<\/strong>c. En las mujeres todas, cualquieras, las vivas que se vuelven cuerpo colectivo para sumarse a la exigencia de justicia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La memoria que estos ensayos articulan, la que le exigen al mito comportarse no como relato escindido de la realidad sino como documento con agencia performativa capaz de sublevaci\u00f3n por su condici\u00f3n de veh\u00edculo de gesto insurrecto, es una memoria que se afirma como muro infranqueable, una memoria que no admite \u201cverdades hist\u00f3ricas\u201d por parte de nadie, una que se niega a admitir la ley de clausura que impone el olvido, pero sobre todo es una memoria que se sabe cuerpo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A Javiera N\u00fa\u00f1ez \u00c1lvarez le gustaba conversar. <strong>A ella y a m\u00ed nos gustaba pensar juntas, y cuando digo pensar digo tambi\u00e9n so\u00f1ar, comer, cuidar, criar, beber y fumar juntas, porque para ella pensar era tambi\u00e9n vivir, reconocer en la otra un pensamiento, una idea de algo ya pensado que aparec\u00eda como \u201cnueva\u201d, como \u201c\u00fanica\u201d cuando era pronunciado en la boca de la otra<\/strong>. Estos ensayos son tambi\u00e9n testimonio de esa faceta de Javiera, la de la gran conversadora intelectual y afectiva, la que volv\u00eda una y otra vez sobre una idea para contrastarla y sopesarla, para acompa\u00f1arla de palabras de otras y otros.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las categor\u00edas anal\u00edticas que aparecen en estos ensayos, esas que va urdiendo para anudar las palabras y como firmes lianas poder brincar de un argumento al siguiente, de una idea a la otra, son tambi\u00e9n las huellas de sus conversaciones. Al leerla se puede imaginar como si estuviera sentada en una larga mesa llena de suculentos platillos conversando con Adriana Cavero de \u201chorrorismo\u201d, con Archille Mbembe de \u201cnecropol\u00edtica\u201d, con Alain Badiou sobre \u201cacontecimiento\u201d, con Gilles Deleuze sobre \u201cdevenir\u201d, con Judith Butler sobre \u201cacto ling\u00fc\u00edstico\u201d, con Marina Garc\u00e9s sobre lo \u201ccom\u00fan\u201d, con Ileana Di\u00e9guez sobre \u201cnecroteatro\u201d, con Cristina Rivera Garza sobre \u201cdesapropriaci\u00f3n\u201d y \u201capropriaci\u00f3n\u201d, con Mar\u00eda Zambrano sobre&#8230;a Javiera le gustaba conversar. La selecci\u00f3n precisa de los t\u00e9rminos, de las categor\u00edas y del momento para amueblar te\u00f3rica o po\u00e9ticamente sus argumentos, es quiz\u00e1 otra de las claves para recorrer estas p\u00e1ginas. Entre un platillo y el otro, en una suerte de comida de varios tiempos, <strong>la autora nos va abriendo generosamente un paradigma intelectual y afectivo con el que podemos aproximarnos a su pensamiento,<\/strong> pero tambi\u00e9n como una invitaci\u00f3n a conversar con esos interlocutores e interlocutoras que a ella le abrieron una v\u00eda para comprender a las Ant\u00edgonas, para leer el mundo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente quiz\u00e1 la faceta de Javiera N\u00fa\u00f1ez menos expl\u00edcitamente presente en los ensayos, a pesar de la ineludible presencia de lo teatral en los tres textos, es la de <strong>Javiera como mujer de teatro, actriz, directora, dramaturga, cr\u00edtica, investigadora y profesora de teatro.<\/strong> Nada de extra\u00f1o tiene esta suerte de identidad soterrada si se piensa en que la artiller\u00eda acad\u00e9mica suele insistir en separar los saberes de la praxis del hacer investigativo, que se insiste en ubicar como un hacer prioritariamente intelectual dejado en manos de la raz\u00f3n bibliogr\u00e1fica y alejado de \u201cpeligro\u201d que podr\u00edan suponer los exuberantes saberes del cuerpo. Y, sin embargo, la singularidad de las reflexiones que se recogen en estos ensayos, la vitalidad de su pluma, no me cabe la menor duda, no podr\u00eda haber sido escrita m\u00e1s que por una mujer que habit\u00f3 la escena desde muchos de sus quehaceres.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>En la trama misma de cada una de las problematizaciones que Javiera N\u00fa\u00f1ez teje en estos ensayos est\u00e1n sus saberes de la escena<\/strong>. S\u00f3lo quien ha habitado el teatro por largos a\u00f1os puede ser capaz de sostener una fe irreductible en \u00e9l y a la vez reclamarle todo lo que no ha sido capaz de hacer. Esa relaci\u00f3n ambivalente con el teatro y sus derivas, que a ojos de algunos podr\u00eda parecer una contradicci\u00f3n imposible de sostener en un mismo argumento, da cuenta del amor inmenso que Javiera N\u00fa\u00f1ez le profesaba al teatro, a sus lenguajes, a sus escenarios<strong>. Sab\u00eda y confiaba en la capacidad del teatro, en tanto acontecimiento, para develar una verdad que permanecer\u00eda oculta de otra manera, para ensayar formas de transformar la vida social y pol\u00edtica de nuestra sociedad. <\/strong>Porque sab\u00eda y confiaba Javiera le hace preguntas al teatro como si se tratara de un viejo amigo con el que por los a\u00f1os de confianza se le puede exigir y hablar sin reparos: \u201c\u00bfC\u00f3mo el teatro- que es un arte de la presencia, de la presencia de los cuerpos, un arte que no existe si no hay un cuerpo frente al otro se hace cargo del cuerpo en un presente donde los cuerpos no importan?\u201d. \u201c\u00bfEs la representaci\u00f3n una herramienta que tiene sentido frente a una realidad que a todas luces aparece como irrepresentable?\u201d. <strong>Javiera encuentra en el teatro un territorio en el que se puede disputar la justicia, un sitio para reclamar ferozmente, un veh\u00edculo posible para articular desde su potencia convivial comunidades de duelo, un territorio para perfilar las luchas comunes.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Cuando el verbo \u02bfdesaparecer\u02be es lo \u00fanico que aparece, entonces, Ant\u00edgona constituye una posibilidad de lenguaje o de aparici\u00f3n\u201d, dice Javiera<\/strong>, y en esta frase sintetiza de alguna manera su confianza en el \u201cespectro teatral\u201d, la Javiera actriz, dramaturga, directora, conf\u00eda en el gesto implacable de la rebeld\u00eda de Ant\u00edgona, en lo que la carga energ\u00e9tica de esa imagen teatral es capaz de hacer, conf\u00eda en lo que no se disuelve, en que a Ant\u00edgona, que no entiende de clausuras ni desmemorias, no se le olvidar\u00e1 nunca lo que importa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Y es que Javiera siempre tuvo la singularidad de tener claro, eso que por sencillo cuesta tanto en la vida tener claro: la diferencia entre lo que importa y lo que no importa<strong>. De entre todas las voces que acompa\u00f1an a Javiera N\u00fa\u00f1ez en sus ensayos la de Cristina Rivera Garza tiene un sitio especial.<\/strong> Es como si hubiera elegido sentarse a su lado para escucharla de cerquita, como si fuera su voz una voz en la que pod\u00eda refugiarse siempre y sentirse acompa\u00f1ada. Como marca iterable que vuelve diciendo siempre las mismas cosas, pero haciendo algo distinto. Entre las l\u00edneas de Javiera aparecen con insistencia las de Rivera Garza en todos sus ensayos repitiendo \u201cDe ah\u00ed <strong>la importancia de dolerse. De la necesidad pol\u00edtica de decir \u2018t\u00fa me dueles\u2019 y de recorrer mi historia contigo<\/strong> [\u2026]De ah\u00ed la urgencia est\u00e9tica de decir, en el m\u00e1s b\u00e1sico y tambi\u00e9n en el m\u00e1s desencajado de los lenguajes, esto me duele\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>A Javiera le dol\u00eda la injusticia, sab\u00eda que para no olvidar hab\u00eda que nombrar, confiaba en que decir Ant\u00edgona era decir dignidad, que montar Ant\u00edgona en los escenarios era una forma de gritar, de interrumpir;<\/strong> sab\u00eda tambi\u00e9n como Sarlo que \u201cel cuerpo y el tiempo est\u00e1n unidos: eso es una vida, un cuerpo en el tiempo\u201d. Y por lo tanto tambi\u00e9n <strong>que la deuda con los cuerpos que desaparecen, con las vidas que al poder no le importan, es tambi\u00e9n una deuda de tiempo<\/strong>. A Javiera le importaba la vida como radical afirmaci\u00f3n contra la guerra, le importaba la justicia como \u00e9tica del reconocimiento, este libro re\u00fane eso que en verdad importa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Decir el tiempo est\u00e1 despu\u00e9s es tambi\u00e9n decir promesa, deuda, cuenta pendiente. Una tarde de primavera en la Ciudad de M\u00e9xico, cuando ya los signos de la enfermedad comenzaban a ser dif\u00edciles de ignorar y el diagn\u00f3stico fatal hab\u00eda sido dictado por las voces siniestras de los m\u00e9dicos, cuando ya el sistema de salud le hab\u00eda fallado y la precarizaci\u00f3n de la vida no era un concepto sino una realidad aplastante, Javiera y yo nos pasamos una tarde refugiadas cantando nuestras canciones m\u00e1s amadas; el verso de Fernando Cabrera que encabeza como ep\u00edgrafe este pr\u00f3logo reson\u00f3 esa tarde de un modo distinto, m\u00e1s all\u00e1 de la esperanza que articula decir que \u201cun d\u00eda nos encontraremos en otro carnaval\u201d, se escurri\u00f3 como cera caliente, de esa que quema pero luego se solidifica, la certeza de saber que decir \u201cque no hay ning\u00fan rinc\u00f3n, que no hay ning\u00fan atracadero que pueda disolver en su escondite lo que fuimos\u201d es tambi\u00e9n un modo de decir que no hay escapatoria, que ni la ausencia es nunca del todo ausencia, ni hay postergaci\u00f3n posible, porque <strong>el lenguaje de la urgencia, la voz que interrumpe, la que no admite ser ignorada por ley alguna, la voz de Ant\u00edgona, la de Javiera y la de tantas mujeres a la sombra de la tragedia saben que El tiempo est\u00e1 despu\u00e9s, como estuvo antes, esper\u00e1ndonos para hacerles justicia nombr\u00e1ndolas.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00abAnt\u00edgonas Latinoamericanas. Mujeres a la sombra de la tragedia\u201d<\/strong> es el nombre del libro p\u00f3stumo de la investigadora teatral Javiera N\u00fa\u00f1ez \u00c1lvarez, pr\u00f3ximo a lanzarse bajo el sello <strong><a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/a89ediciones\/?hl=es-la\">Ediciones A89<\/a><\/strong>. El volumen consta de tres\u00a0 ensayos: \u201cLa <span class=\"il\">Ant\u00edgona<\/span>\u00a0latinoamericana como lenguaje de la urgencia\u201d; \u201cTribunal de mujeres y\u00a0<span class=\"il\">Ant\u00edgona<\/span>\u00a0Gonz\u00e1lez: memoria, justicia, archivo y verdad\u201d \u2013escrito junto a \u00a0M\u00e1rgara Mill\u00e1n\u2013; y \u201cAnt\u00edgonas mexicanas. El trabajo de las mujeres a la sombra de la tragedia\u201d.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Javiera N\u00fa\u00f1ez va recogiendo con una precisi\u00f3n quir\u00fargica los fragmentos del teatro pol\u00edtico latinoamericano, las pr\u00e1cticas teatrales liminales que han hecho estallar la noci\u00f3n convencional de teatro, las reverberaciones period\u00edsticas, las pr\u00e1cticas pedag\u00f3gicas art\u00edsticas, la fractalidad de miradas te\u00f3ricas, afectivas y an\u00edmicas, en fin, todas las im\u00e1genes que encuentra en su trayecto investigativo que, desde una noci\u00f3n extendida de escritura.<\/p>\n","protected":false},"author":384,"featured_media":15127,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[20],"tags":[3279,3281,3221,3278,3280],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-15128","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-yo-la-peor-de-todas","tag-antigona","tag-ensayos","tag-investigacion","tag-javiera-nunez","tag-sofocles"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15128","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/384"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15128"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15128\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15127"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15128"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15128"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15128"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=15128"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=15128"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}