{"id":15192,"date":"2024-04-09T01:52:46","date_gmt":"2024-04-09T01:52:46","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=15192"},"modified":"2024-04-09T01:54:08","modified_gmt":"2024-04-09T01:54:08","slug":"sobre-sutura-de-las-aguas-de-daniela-catrileo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2024\/04\/09\/sobre-sutura-de-las-aguas-de-daniela-catrileo\/","title":{"rendered":"Sobre Sutura de las aguas, de Daniela Catrileo"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Le\u00eddo en la presentaci\u00f3n de <em>Sutura de las aguas. Un viaje especulativo sobre la impureza<\/em> (Santiago: <a href=\"https:\/\/kikuyoeditorial.com\/\">Kikuyo Editorial,<\/a> 2024, 114p). Centro Cultural Palacio de la Moneda, 26 de marzo, 2024.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">No idealizo ninguna de nuestras<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">vivencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Me interesan sus pliegues, sus<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">contradicciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Sus <em>fuera<\/em> de lugar.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Tampoco pienso en jerarqu\u00edas puristas o competencias de subalternidad. S\u00f3lo intento armar un mapa roto, tan roto, aunque sea con esquirlas.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>DANIELA CATRILEO<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Es complejo transmitir la experiencia que signific\u00f3 la lectura de <em>Sutura de las aguas<\/em>, de modo que lo hago con la sensaci\u00f3n de que, diga lo que diga, voy a estar simplificando el c\u00famulo de im\u00e1genes, movimientos, texturas, sonidos y hasta olores que saltan de sus p\u00e1ginas<\/strong> para comunicarnos a lxs lectores ese <em>viaje especulativo sobre la impureza<\/em>, como subtitula Daniela Catrileo a su ensayo. Vale se\u00f1alar de entrada el m\u00e9rito de<strong> editorial Kukuyo, que nos entrega un objeto cuidadosamente elaborado para acompa\u00f1ar de manera sensible y pertinente este viaje de Daniela<\/strong>, aportando dise\u00f1o e im\u00e1genes que no resuelven ni responden, sino que evocan y susurran.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El que presentamos hoy es un libro que como objeto de cultura material y como discurso contiene una propuesta que amerita ser pensada y dialogada en varios niveles. Esta presentaci\u00f3n gira en torno a aquellos aspectos que a mi lectura resultan medulares y significativos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Catrileo aborda un tema complejo y decide hacerlo desde all\u00ed, sumergi\u00e9ndose en esa complejidad sabiendo que muchas veces esta toma la forma de controversia en la sociedad mapuche y no mapuche. Ese tema es el de las mezclas a nivel de las agrupaciones humanas (mezcla cultural, mezcla biol\u00f3gica, etc.). Un tema que por estas tierras americanas nos ha acompa\u00f1ado casi siempre, transform\u00e1ndose por momentos en obsesi\u00f3n, con una trayectoria ideol\u00f3gicamente diversa que va desde la canalizaci\u00f3n de impulsos retardatarios (la mantenci\u00f3n de las fronteras raciales o la propuestas de perfecci\u00f3n racial \u2014como fue el caso de <em>Raza chilena<\/em>\u2014 ese libro de 1904 prontamente apropiado por el nazismo chileno de cu\u00f1o esot\u00e9rico) hasta impulsos emancipadores, que vieron en el reconocimiento de las mixturas lo propio americano, base material para futuros proyectos de democratizaci\u00f3n popular.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Daniela se integra a esta genealog\u00eda abordando la cuesti\u00f3n de la mezcla en la sociedad mapuche, que ella vincula de manera aguda y necesaria con el problema de la dominaci\u00f3n colonial y las jerarqu\u00edas\/representaciones que se construyen a partir de ese hecho fundante. A su vez, se siente parte de una escena cultural mapuche que en las \u00faltimas d\u00e9cadas se ha embarcado en este proyecto, al cual aporta con este libro que constituye una de las reflexiones m\u00e1s articuladas hasta ahora de esta propuesta.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Respecto a los recorridos latinoamericanos de esta preocupaci\u00f3n, especialmente de aquellos emancipadores que son los que se pueden poner en di\u00e1logo con este libro de Daniela, cabe precisar que veo aqu\u00ed la incorporaci\u00f3n, no exenta de tensiones, de <strong>un espacio no abordado por esa tradici\u00f3n, que es el de las sociedades ind\u00edgenas, las que siempre aparecen como el reservorio de una etnicidad sin fisuras y como uno de los elementos previos a la mezcla que dar\u00eda por resultado a los americanos.<\/strong> En ese sentido, constituye una expansi\u00f3n disruptiva de esa genealog\u00eda y veremos con el tiempo si ese guante te\u00f3rico-pol\u00edtico es recogido o no para repensar tantos imperativos puristas en torno a lo ind\u00edgena que nos acompa\u00f1an hasta hoy, a pesar de que tanto la historia como la trayectoria pol\u00edtica de los pueblos ind\u00edgenas gritan de manera cotidiana todo lo contrario.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Para desarrollar su propuesta, la autora elige una palabra de enorme carga social, pol\u00edtica y cultural: champurria.<\/strong> <strong>Parte de esa carga tiene que ver con su naturaleza polis\u00e9mica y un origen nebuloso<\/strong>. All\u00ed es donde la autora emprende un viaje fascinante en la medida que elige escarbar en la confusi\u00f3n y en la diversidad de usos, todos los cuales, m\u00e1s all\u00e1 de la falta de certezas, dejan al descubierto la herida colonial que configura el presente de la sociedad mapuche y su v\u00ednculo lacerante con aquella sociedad que la mantiene en una posici\u00f3n subordinada.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>El meollo de ese viaje est\u00e1 en el descubrimiento de que, al parecer, la palabra champurria no ser\u00eda \u201coriginaria\u201d mapuche, sino que vendr\u00eda de la pen\u00ednsula ib\u00e9rica y que emprender\u00eda m\u00faltiples viajes por el globo al ritmo de la expansi\u00f3n imperial, construyendo en esos trayectos marinos su polisemia, pero manteniendo un sentido inicial que es el de la mezcla.<\/strong> La autora entra as\u00ed a uno de los terrenos m\u00e1s sensibles de todos que es el de la lengua, esa visi\u00f3n de mundo de la que hablaba Frantz Fanon, otro sospechoso de la pureza que se suele endosar como mandato a los colonizados que desde entonces fueron construidos como los <em>otros<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero antes de avanzar por cr\u00f3nicas, diccionarios y viajes planetarios, Daniela nos comenta que la inquietud se inicia con el recuerdo de las experiencias familiares y luego con los usos diversos y hasta contrapuestos que se hace de esta palabra en la sociedad mapuche movilizada, donde tiende a operar como frontera interna, especialmente en el contexto del colonialismo chileno donde esto se puede entender como impulso de autodefensa, tal como sugiere la autora. Lo hace asumiendo un lugar champurria, torciendo pol\u00edticamente la sospecha y la acusaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong><em>Me refiero a la reapropiaci\u00f3n de la ofensa para subvertir el s\u00edmbolo negativo de la mezcla y la posibilidad de ser mapuche y de ser champurria al mismo tiempo (52).<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>\u00bfPuede ser la impureza un derecho, uno m\u00e1s entre los m\u00faltiples derechos conculcados a los pueblos ind\u00edgenas?<\/strong> Se lee entre l\u00edneas que la respuesta es afirmativa, porque <strong>a los colonizados tambi\u00e9n se les ha negado la historia y la contemporaneidad,<\/strong> siendo confinados al lugar de la otredad y de la tradici\u00f3n, a pesar de que esa tradici\u00f3n es tanto o m\u00e1s sospechosa, porque su representaci\u00f3n est\u00e1 mediada por el inter\u00e9s colonial de contemplaci\u00f3n, exacerbado hoy en el renovado mercado global de la diversidad. Leo a Daniela y me resuena con fuerza el Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguedas de 1968, cuando vocifer\u00f3 en la aceptaci\u00f3n de un premio \u201cyo no soy un aculturado; yo soy un peruano que orgullosamente, como un demonio feliz habla en cristiano y en indio, en espa\u00f1ol y en quechua\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Tan importante como la propuesta interpretativa que contiene este libro (incluida la invitaci\u00f3n a pensar desde la ambig\u00fcedad y la falta de certeza), es la forma que Daniela elige para transmitirla. Esa forma, nos dice ella, es el <strong>ensayo, cuesti\u00f3n que merece ser calibrada tambi\u00e9n en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos <\/strong>si consideramos que la mayor parte del pensamiento cr\u00edtico latinoamericano ha elegido la misma forma de expresi\u00f3n, con la salvedad de que tuvo un sesgo masculino (y de <strong>mansplaining y winkasplaining<\/strong>) la mayor parte del tiempo, con menor presencia de mujeres, ind\u00edgenas y afrodescendientes. En este caso, <strong>el modo especulativo del ensayo sirve a Daniela para navegar por el deseo de conocer, de entender, de explicar, aunque sea algo que inevitablemente se queda a medio camino frente a la inconmensurabilidad del problema<\/strong>, que ella prefiere exponer en lugar de construir grandes definiciones que siempre tienen algo de ficcional.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para m\u00ed lo notable es que esa elecci\u00f3n escritural es en s\u00ed misma un juego con la impureza en la medida que se articula con la sensibilidad po\u00e9tica, de la cual resulta una prosa llena de im\u00e1genes y met\u00e1foras en las que se reconocen libros anteriores de la autora, sobre todo en <strong>la persistencia de una po\u00e9tica del agua, ese elemento del cual se sirve para representar flexibilidad, confluencia y choque.<\/strong> Tambi\u00e9n encontramos a la narradora que para comunicarnos sus motivaciones y hallazgos elige situarnos en di\u00e1logos, escenas dom\u00e9sticas, recuerdos (que bien pueden ser sue\u00f1os), en el recorrido por las p\u00e1ginas de un libro antiguo o en las m\u00faltiples pesta\u00f1as abiertas de un computador. Ese tono especulativo resulta especialmente fascinante, porque la b\u00fasqueda y el tanteo me hace ver a Daniela pensando en voz alta, en plena reflexi\u00f3n aguda y creaci\u00f3n po\u00e9tico-te\u00f3rica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No quisiera concluir esta presentaci\u00f3n sin compartir con ustedes y con la propia autora algunos devaneos pol\u00edticos de mi lectura.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lo primero es algo que deslic\u00e9 anteriormente y que tiene que ver con <strong>la dicotom\u00eda tramposa de lo propio y lo ajeno. <\/strong>Me pregunto entonces si champurria es una palabra que pueda ser pensada como algo propio en tanto uso centenario y creativo. Pienso que no es necesario haber inventado algo para que eso te pertenezca o al menos que no es necesario situar lo propio siempre en el espacio de lo vernacular porque eso ser\u00eda caer en la trampa colonial de una pureza que s\u00f3lo se exige a los colonizados, medidos milim\u00e9tricamente en funci\u00f3n de lo que mantienen, de lo que inventaron o de lo que les lleg\u00f3 desde afuera, lo que visto a la inversa sonar\u00eda rid\u00edculo. La identidad de las sociedades nacionales, como la chilena o cualquier otra, no se cuestiona por usar un computador o por una lengua que no surgi\u00f3 de estas tierras; de manera m\u00e1s extrema y macabra, la identidad imperial de Estados Unidos o de Europa no se desbarata por no haber inventado la p\u00f3lvora; y as\u00ed sucesivamente, pues <strong>como dice el palestino Edward W. Said <\/strong><strong>\u2014uno de los escritores evocados por la autora\u2014<\/strong><strong>, la historia de la humanidad es la historia de los pr\u00e9stamos culturales <\/strong>y que cualquier ejercicio contrario es una ficci\u00f3n que s\u00f3lo se impone a los colonizados o que se autoimponen los supremacistas de la raza.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por este motivo <strong>comparto la afirmaci\u00f3n pol\u00edtica de Daniela en este libro: que la reivindicaci\u00f3n de la impureza es un acto descolonizador en s\u00ed mismo, por cuanto resiste la imagen de la otredad sin fisuras<\/strong> para el gusto del que observa desde el otro lado de la frontera, una frontera que al menos en t\u00e9rminos culturales nunca es tan radical como supone el supremacista o el solidario. La ancestralidad como imperativo y lo colectivo como obligatoriedad es, muchas veces, aunque no nos demos cuenta, un acto de fuerza que viene desde fuera, el que aparece interferido con una autor\u00eda y un artefacto como este libro, donde la experiencia de un pueblo no asfixia la capacidad creadora de las personas que lo componen, mucho menos su capacidad deliberante.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Me pregunto tambi\u00e9n \u2014y esto ya es especulaci\u00f3n de mi parte\u2014 c\u00f3mo ser\u00e1 la recepci\u00f3n de este libro. Puedo elucubrar que puede (deber\u00eda) ser un aporte decisivo a la reflexi\u00f3n no s\u00f3lo de la sociedad mapuche sino tambi\u00e9n de este otro lado, de esa otra orilla del r\u00edo que no reconoce afluentes ni confluencias porque prefiere separar en lugar de asumir esa zona borrosa donde todo se mezcla. <strong>No digo esto para reiterar ese lugar com\u00fan aparentemente integrador pero en la pr\u00e1ctica negador que se resume en la frase \u201ctodos venimos de los mapuches\u201d, sino en pensar la interacci\u00f3n y los m\u00faltiples modos en que se recrean las jerarqu\u00edas.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n me interrogo por la recepci\u00f3n en el campo cultural al que se refiere en m\u00e1s de una oportunidad Daniela, aqu\u00ed m\u00e1s bien a la escena mapuche y en <em>Chilco <\/em>\u2014su reciente novela\u2014 al campo cultural chileno, de manera poderosamente ir\u00f3nica. Por eso pienso en esa recepci\u00f3n en ambos niveles, al que habr\u00eda que sumar un tercero que es el campo cultural global, sus actores hegem\u00f3nicos y sus mediadores locales. En esos tres niveles tendr\u00e1 un derrotero interesante en el que algunos podr\u00e1n asumir el desaf\u00edo, mientras que otros har\u00e1n usos que dejar\u00e1n al desnudo los colonialismos internos y el imperialismo global que tambi\u00e9n se expresa en una agenda cultural aparentemente solidaria. <strong>Y no es que el concepto no tenga que usarse <\/strong><strong>\u2014<\/strong><strong>jam\u00e1s podr\u00eda afirmar tal cosa<\/strong><strong>\u2014<\/strong><strong> sino el c\u00f3mo este se utiliza<\/strong>, porque sabemos, por el recorrido que han tenido otras propuestas como el <em>borderland<\/em> de Gloria Anzald\u00faa y el <em>ch\u2019ixi<\/em> de Silvia Rivera Cusicanqui, que son palabras que pueden ser tomadas de manera pasajera (hasta que aparezca la siguiente) para adornar las paredes de museos, galer\u00edas y libros, decorando el paso del buen colono o colono de izquierda (la figura es del tunecino Albert Memmi), que sustentar\u00e1 con ella sus proyectos de cr\u00edtica simplona e igualmente exotizante, de esa que intenta convencernos que el malo es el Estado (como si no lo supi\u00e9ramos) y el bueno es la fundaci\u00f3n imperialista de turno, profitando de un supuesto di\u00e1logo con nuestras trayectorias de pensamiento cuando en realidad lo \u00fanico que hacen es diseccionarlas a su comodidad y gusto, para terminar transformados en objetos inocentes colgados del techo o depositados en una vitrina.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pienso tambi\u00e9n que, como tantas veces, esos cantos de sirena se desvanecer\u00e1n a la primera interpelaci\u00f3n o demanda de trato justo y que, como tantas veces, resistir\u00e1 los usos banalizadores para continuar su curso por los r\u00edos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfPuede ser la impureza un derecho, uno m\u00e1s entre los m\u00faltiples derechos conculcados a los pueblos ind\u00edgenas? <\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":15178,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[19,16],"tags":[3296,318,136,2671,3295,2546],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-15192","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-a-desalambrar","category-la-ciudad-letrada","tag-champurria","tag-claudia-zapata","tag-daniela-catrileo","tag-ensayo","tag-kiyuyo-editorial","tag-lanzamiento"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15192","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15192"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15192\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15178"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15192"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15192"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15192"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=15192"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=15192"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}