{"id":15252,"date":"2024-04-24T13:10:38","date_gmt":"2024-04-24T13:10:38","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=15252"},"modified":"2024-04-24T16:04:37","modified_gmt":"2024-04-24T16:04:37","slug":"cronica-mexicana-parte-3-todo-esto-que-tu-ves-era-un-lago","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2024\/04\/24\/cronica-mexicana-parte-3-todo-esto-que-tu-ves-era-un-lago\/","title":{"rendered":"[Cr\u00f3nica mexicana parte 3]  Todo esto que t\u00fa ves era un lago"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<p><b>El agua<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">. Lo primero es un pez gris con amarillo y aparece a los pies de las personas que est\u00e1n todav\u00eda en la orilla de la playa La Entrega, en la costa oaxaque\u00f1a, rodeando a quienes llegan a mojarse pero no se atreven a entrar a nadar. Est\u00e1n ah\u00ed, a sus pies, y <\/span><b>me parece que la gente no tiene consciencia de que tiene los peces entre sus piernas. <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">El equipo para sumergirse \u2013un visor, un snorkel, aletas para los pies y un chaleco salvavidas\u2013 lo arriendan en la misma playa y cuesta $150 pesos mexicanos, unos $8.400 chilenos, pero me convenzo de que tengo que arrendarlo cuando me encuentro $50 flotando en el agua, y pienso, porque <\/span><b>me gusta el realismo m\u00e1gico y porque en la arena estaba leyendo Pedro P\u00e1ramo, <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">que el mar quiere que me atreva a mirarlo, que me est\u00e1 invitando a entrar en \u00e9l.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo que me sorprende, en el fondo, es que la vida marina comience donde empieza el agua y no en un espacio separado del que ocupamos las personas cuando entramos al mar. <\/span><b>Me sorprende, tambi\u00e9n, que los peces de orilla no nos teman, al contrario, se acercan y algunos, dicen, muerden con sus diminutas bocas de pez.<\/b><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una vez adentro, dejando atr\u00e1s a los ba\u00f1istas de t\u00edmido estilo, nos vamos a internar en <\/span><b>card\u00famenes que deben tener cientos de peces, que van a nadar cerca de nuestra piel y va a parecer que bailan con nosotrxs.<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> Vamos a ver una mantarraya a ras de suelo, con la espalda oscura y puntos blancos, casi fosforescentes. Vamos a ver peces que parecen serpientes, peces que nadan en grupo y otros que nadan solos, y peces infiltrados en otros card\u00famenes.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><b>Abajo, en el agua, los rayos de sol tambi\u00e9n llegan al suelo y el ruido de la ciudad no existe porque no entra y porque estamos lejos. Tambi\u00e9n, porque tienen su propia civilizaci\u00f3n.\u00a0<\/b><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Abajo est\u00e1 tranquilo y hay armon\u00eda. Nosotrxs nos comunicamos con gestos: una mano estirada mostrando un cardumen plateado que se acerca, un dedo urgente se\u00f1alando una tortuga marina mediana que nada delante de nosotrxs y que seguimos durante quiz\u00e1s veinte minutos. Vemos el movimiento coordinado de sus aletas y flotamos con ella sobre los corales.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y es que esta especie ha marcado nuestro viaje. Hace pocos d\u00edas, cuando nuestra traves\u00eda por la costa empezaba, esperamos que el sol se pusiera para <\/span><b>devolver al mar 30 tortugas marinas que hab\u00edan nacido hac\u00eda una hora y media.<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> Nos dijeron que, sin ayuda, una de cada cien llegaba al mar y lograba crecer.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En otro punto del estado de Oaxaca, siempre en su costa, llegamos a una peque\u00f1a cooperativa dedicada a esta labor de preservaci\u00f3n. En otro punto del camino costero pudimos ver un grupo de personas liberando peque\u00f1as tortugas, y al momento, en el contraste de la puesta de sol con las siluetas de las aves marinas, las peque\u00f1as extremidades de algunas de ellas movi\u00e9ndose, sin saber si se encontraban camino al agua o en otra dimensi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><b>Tratar de liberar, tambi\u00e9n, puede ser entregar la especie a proteger a un nuevo depredador. <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">Nos vuelve entonces el pensamiento existencialista sobre las especies: <\/span><b>\u00bfvale la pena intervenir? <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">Como nos explica Rosita en nuestra real experiencia con las tortugas, s\u00ed, vale la pena. Ellos, con su dedicado trabajo y de la mano de algunos grupos de bi\u00f3logos que les visitan, han podido incrementar la poblaci\u00f3n de especies.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Rosita se r\u00ede de nosotros. Tambi\u00e9n con nosotros. Ante la imponencia del rol del cuidado y el objetivo de preservaci\u00f3n, no sabemos bien c\u00f3mo liberar las cinco tortugas beb\u00e9 que nos ha entregado en un peque\u00f1o cuenco a cada uno. En \u00e9l, cuando la luz a\u00fan nos acompa\u00f1a, <\/span><b>podemos ver los peque\u00f1os cuerpos de las tortugas trepando instintivamente a los bordes, buscando el mar <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">que no sabemos bien c\u00f3mo presienten o pueden percibir \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1 lo que imanta su caparaz\u00f3n \u00bfel sonido de la marea reventando en la orilla?, \u00bfel olor salubre, la intuici\u00f3n de la espuma?<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Este \u00faltimo sentido parece ser muy importante pues Rosita nos explica que no podemos tocar las tortugas, a pesar de que la tentaci\u00f3n es enorme al verlas tan peque\u00f1as. Si las tocamos arruinamos todo. Solo queda verlas, o\u00edrlas en su roce con la fuente que las contiene, y tambi\u00e9n olerlas. Su aroma, curiosamente, es como el de los cachorros reci\u00e9n nacidos. Un olor \u00e1cido y dulce a la vez. Supongo que es esa fragilidad neonatol\u00f3gica la que nos pone nerviosxs, y nos aturde al punto de que no sabemos bien c\u00f3mo proceder con una tarea que para Rosita es tan sencilla: lanzarlas al mar.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cae la noche y ya es el momento. Las gaviotas se han dispersado y hay menos posibilidad que se las puedan llevar como en la otra playa. De a uno en uno, nos acercamos al mar y, con un estilo propio, las entregamos al misterio de la naturaleza.<\/span><b> \u00bfHabr\u00e1 sobrevivido alguna de ellas?, \u00bfen qu\u00e9 parte del Oc\u00e9ano Pac\u00edfico se encuentra ese cuerpo libre?<\/b><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cerramos los ojos y volvemos a playa La Entrega, a la experiencia de inmersi\u00f3n. Cuando vuelvo a pisar la arena, me siento de nuevo peque\u00f1a, o vislumbro una escala que antes no me era as\u00ed de evidente. <\/span><b>Me siento individualista, le digo a mis amigxs, porque cre\u00ed que lo que no ve\u00edan mis ojos no exist\u00eda, o exist\u00eda de forma te\u00f3rica y lejana. Con sus ruinas, con sus mares, M\u00e9xico me ha dado perspectiva.<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> Cuidar lo que no se ha encontrado, lo que no siempre se ve, pero que no por eso deja de existir.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El agua sigue en la ciudad, en todas. A veces se precipita el siguiente pensamiento por dentro de la corrugada\u00a0 surcadura de los sesos; si conozco la cara de los vagabundos de la ciudad, si consigo hacerme una imagen de la cifra que se formula al fondo de sus ojos y logro capturar la expresi\u00f3n de sus d\u00edas desterrados del ajetreo que domina el jornal, puedo asomarme a la sangre secreta de la ciudad. El joven moreno que cruza el sem\u00e1foro con nosotros y camina cojeando una cuadra en nuestra misma direcci\u00f3n y desaparece antes de llegar al z\u00f3calo. Es muy joven, todav\u00eda bracea contra los veintes. Anda sin polera, pero con una frazada delgada que se cruza en los hombros. El pelo corto para ser pordiosero. Lampi\u00f1o, alto y esmirriado, tiene una mirada disuelta en un remolino de distancias imposibles de volver a cuajar. Tambi\u00e9n est\u00e1 el que atraviesa el patio interior de alguna de las facultades de la UNAM cuando nos dirigimos a la biblioteca central a conocer el mural de Juan O\u00b4Gorman. La piel requemada por la exposici\u00f3n al ensimismamiento del sol mexicano -ese que empu\u00f1a los corazones palpitantes de sus criaturas en el calendario azteca-, vuelve su carne una alucinaci\u00f3n de luz y suciedad. Los pelos gre\u00f1udos y la barba pegoteada, avanza en sentido contrario a un grupo de turistas rubios que rodean una escultura abstracta que corona el centro del corredor. Otro pasa arrastrando los pies por delante de la furgoneta de turismo detenida en el sem\u00e1foro. Las tres amigas de Tijuana que van sentadas en la hilera de asientos delante nuestro se tiran tallas entre ellas. <\/span><b>\u201cUna lavadita y pa la casa\u201d le dicen a la que qued\u00f3 hace poco soltera.<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> Ahora que nos hemos bajado m\u00e1s de la mitad de la botella de mezcal que nos regal\u00f3 el gu\u00eda para confraternizar, la risa irrumpe rompiendo los diques de la sobriedad y en la resonancia estridente de esas carcajadas reconozco un humor de t\u00edas ebrias.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero<\/span><b> la aparici\u00f3n de los errantes que viven por fuera de las promesas de la civilizaci\u00f3n pasa como peces que se pierden en las arterias secretas de la ciudad.<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> Queda conformarse con saber que <\/span><b>el paisaje urbano es siempre un animal esquivo, <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">inabarcable a fuerza de fluctuantes tesituras, y nada se consigue atrapar frente al torrente fren\u00e9tico de su intempestivo caudal. Salvo, tal vez, la imposible velocidad de la rotaci\u00f3n que la traslada al rededor de s\u00ed mismo, volvi\u00e9ndola imprecisa y espectral.<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Abajo, en el agua, los rayos de sol tambi\u00e9n llegan al suelo y el ruido de la ciudad no existe porque no entra y porque estamos lejos. Tambi\u00e9n, porque tienen su propia civilizaci\u00f3n. <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":15259,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[271,30,426],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-15252","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-persiana-americana","tag-cronica","tag-la-raza-comica","tag-mexico"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15252","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15252"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15252\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15259"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15252"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15252"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15252"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=15252"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=15252"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}