{"id":15379,"date":"2024-05-24T23:36:59","date_gmt":"2024-05-24T23:36:59","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=15379"},"modified":"2024-05-26T16:24:51","modified_gmt":"2024-05-26T16:24:51","slug":"diarios-de-lluvias-mudas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2024\/05\/24\/diarios-de-lluvias-mudas\/","title":{"rendered":"Diarios de lluvias mudas"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<p><i>Tres mudanzas con una misma constante: la lluvia que moja los muebles y las cajas a medida que van haciendo su \u00e9xodo. Tres mudanzas con otra constante mayor: todas ocurrieron despu\u00e9s de la muerte de mi pap\u00e1. \u00bfEn qu\u00e9 cosas reside la esencia de un hogar? \u00bfQu\u00e9 posibilidades abre una mudanza para una vida que se siente en ruinas? \u00bfQu\u00e9 es lo que se muda con nosotrxs?<\/i><\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a llover justo a la misma hora en que sac\u00e1bamos el carro cargado de cajas a la calle, al tiempo justo en que empez\u00e1bamos a cargar la camioneta con todo aquello que alguna vez hab\u00edamos usado para vivir una vida, y que ahora \u00edbamos a usar en otro lugar para vivir otra vida.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u2014Ten\u00eda que llover \u2014me dijo mi hermano, como enumerando una dificultad m\u00e1s para esta mudanza que ya ven\u00eda cuesta arriba, que ya se sent\u00eda como la \u00faltima de las odiseas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Me cost\u00f3 leer el whatsapp que me mand\u00f3 mi hermana chica desde Cobquecura, donde nos esperaba, porque a la pantalla le iban cayendo gotitas que se sumaban a las que ya se estaban acumulando en mis lentes y que se interpon\u00edan entre mis ojos y el mensaje, aunque el mensaje era claro. Era un mensaje que agradec\u00eda recibir.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u2014Me tomo la lluvia como una buena se\u00f1al. Siempre nos ha llovido en nuestras mudanzas.<\/p>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">***<\/h6>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><i>Siempre <\/i>es una palabra tramposa. En vez de un siempre, lo que hay es un nunca: mientras mi pap\u00e1 estuvo vivo, nunca nos mudamos de la casa en la que viv\u00edamos en Chill\u00e1n. Una casa roja donde nos acost\u00e1bamos en el piso de baldosa para capear el calor, donde pasamos todos nuestros a\u00f1os nuevos, donde celebramos todos nuestros cumplea\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La casa roja: en el patio hab\u00eda un magnolio que alguna vez, cuando mi hermana chica era guagua, dio tres flores. Mi pap\u00e1 nos tom\u00f3 una foto a sus tres hijos menores detr\u00e1s de ese \u00e1rbol que estaba reci\u00e9n plantado y que mucho despu\u00e9s, cuando estuvimos en la casa por \u00faltima vez, superaba en altura a la misma casa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La casa roja: en la pieza hab\u00eda dos camas de bronce donde, a oscuras, mi hermana y yo convers\u00e1bamos siempre antes de dormir.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La casa roja: en el fondo de la cocina hab\u00eda una mesa donde mi mam\u00e1 se sentaba a fumar despu\u00e9s de la once, donde mis amigas le confesaban sus secretos, donde le ped\u00edan su consejo. All\u00ed estaba mi mam\u00e1 cuando le cont\u00e9 que estaba pololeando por primera vez. All\u00ed nos llevaba mi pap\u00e1 si hac\u00eda pesto, para que lo ayud\u00e1ramos a sacar las hojas del perejil y la albahaca.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La casa roja: en el patio hab\u00eda tierra en la que mi pap\u00e1 cav\u00f3 para enterrar gordos palos de madera impregnada. Era obvio que armaba columpios. Era m\u00e1s que evidente que eran un regalo de nuestros pap\u00e1s por la navidad, pero por alguna raz\u00f3n a mi hermana y a m\u00ed nos hizo sentido otra versi\u00f3n: el Viejito Pascuero no ten\u00eda tiempo de cavar la tierra y necesitaba la ayuda de nuestro pap\u00e1.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pensaba en esa tarde mientras ve\u00eda c\u00f3mo el piso se iba mojando con una excepcional lluvia de verano en Chill\u00e1n, mientras hombres que no conoc\u00edamos cubr\u00edan los muebles con cart\u00f3n y los sacaban por el ventanal del patio, porque no hab\u00edan cabido por la puerta principal. De alguna manera, sent\u00eda que las c\u00f3modas y estanter\u00edas hac\u00edan un desfile solemne frente a los columpios, como si fuera una parada militar que nadie, mucho menos nosotrxs, hab\u00eda autorizado. Pensaba en \u201clos columpios\u201d en plural, aunque solamente quedaba un asiento de pl\u00e1stico azul colgando del travesa\u00f1o, ya quemado por el sol. En ese enero de 2021 \u2014la primera mudanza\u2014 los columpios ya ten\u00edan m\u00e1s de 20 a\u00f1os y sobreviv\u00edan apenas. Sobreviv\u00edan, capaz, como lo est\u00e1bamos haciendo nosotros. Me preguntaba: qu\u00e9 va a hacer con estos columpios la familia que finalmente se quede con la casa, cuando vendamos esta casa, que no ha sido nunca otra cosa que una casa con columpios.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Era raro, pero me parec\u00eda que una semana atr\u00e1s \u2014cuando volvimos a abrir la casa y todav\u00eda ten\u00eda adentro camas y mesas y radios y ceniceros y cortinas\u2014 se ve\u00eda m\u00e1s grande. Recorr\u00ed la casa pieza por pieza, sorprendida con mi propia sensaci\u00f3n de estrechez. Nunca me pareci\u00f3 que la casa fuera chica, pero estoy convencida de que con muebles se ve\u00eda m\u00e1s grande. Miraba los espacios y me repet\u00eda que eran solamente cosas materiales, que la casa vac\u00eda era ahora un objeto inanimado en mi inventario, pero la imagen me angustiaba. Nunca me gust\u00f3 mirar los espacios que han sido habitados pretendiendo estar vac\u00edos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Me termin\u00e9 por convencer: se ve\u00eda m\u00e1s chica. Soplaban r\u00e1fagas de viento que desparramaban las gotas sobre las baldosas rojizas del patio, y yo las miraba caer mientras volv\u00eda a la tarde de navidad en la que mi pap\u00e1 nos instal\u00f3 los columpios. Mi pap\u00e1 no alcanz\u00f3 a ver la casa desbaratada. Mejor.<\/p>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">***<\/h6>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En la pared del <i>garage <\/i>\u2014las casas gringas siempre tienen <i>garage<\/i>\u2014 fuimos apoyando los esqu\u00edes porque resolvimos que los \u00edbamos a vender y mis sobrinos, que ten\u00edan 15 y 12 a\u00f1os, dijeron que pod\u00edamos vender los suyos tambi\u00e9n, que en realidad ellos no iban a usarlos m\u00e1s. Antes de que un infarto sorpresivo y letal terminara con su vida, mi cu\u00f1ado esquiaba. Por eso mi hermana mayor y su familia siempre vivieron en Utah, un estado helad\u00edsimo donde el invierno llegaba con metros y metros de nieve. Elegimos tambi\u00e9n algunas parkas, antiparras, unos vinilos y ropa en buen estado que no usaba tanto, as\u00ed que no les recordaba tanto a \u00e9l.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Era una de las secciones de una <i>venta de garage<\/i> mucho mayor, donde hab\u00eda muebles, maceteros, adornos, libros, pel\u00edculas, alfombras, sillas, veladores&#8230; Los gringos llegaban en auto pese a que viv\u00edan en el mismo vecindario. No vendimos todo, pero la cantidad de cosas baj\u00f3 y eso volvi\u00f3 m\u00e1s abordable la idea de vaciar la casa, embalarla toda en pl\u00e1stico de burbujas y subir las pertenencias al cami\u00f3n que se las llevar\u00eda desde la ciudad de la nieve hasta otra donde, en cambio, hab\u00eda much\u00edsima lluvia. Era la ciudad donde viv\u00eda mi sobrina mayor, donde nada \u2014ni la casa, ni el clima, ni el paisaje\u2014 les pudiera recordar de manera tan punzante a la muerte, a la ausencia, a lo que hab\u00eda sido y ya no iba a ser m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hab\u00edamos terminado de vaciar la casa de Chill\u00e1n hac\u00eda apenas unos meses. Ahora, evocaba esos d\u00edas de recorrer una casa vac\u00eda como si fuera el recuerdo de otra persona, no m\u00edo. No se parec\u00eda a nuestra casa, no se sent\u00eda como nuestra casa, no ten\u00eda el tama\u00f1o de nuestra casa siquiera. Ese sentimiento que me hab\u00eda sorprendido en la primera mudanza hab\u00eda ido tomando forma en esos meses: parec\u00eda que el tama\u00f1o de nuestra casa se hab\u00eda expandido justamente por las cosas que conten\u00eda, como si formaran parte de la estructura que le permit\u00eda contenernos. En Utah, en cambio, esa casa de dimensiones gringas se ve\u00eda todav\u00eda m\u00e1s grande sin los muebles, como si sus cosas hubieran tenido un poder opresivo, sofocante.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los d\u00edas \u2014de desarmar muebles, de guardar ropa en bolsas, de envolver platos y copas\u2014 fueron largos. Toda una vida puesta en cajas, o m\u00e1s de una vida: la vida que tuvieron, las vidas que podr\u00edan haber tenido, las vidas que no tuvieron y tambi\u00e9n \u2014y sobre todo\u2014 la que ten\u00eda que empezar ahora, la materia prima para levantar otra vida sobre los cimientos de esta, sobre sus escombros. Quedaba a la vista: el interior de la casa vac\u00eda era un cad\u00e1ver blanco, un espacio donde costaba creer que hab\u00eda habido vida.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Me sorprende pensar que una casa, lo que esencialmente compone una casa \u2014un <i>hogar\u2014<\/i>, se pueda mudar de un lugar a otro. Nuestra casa de Chill\u00e1n, la de la primera mudanza, todav\u00eda existe dentro de una bodega y esperamos volver a armarla en otro sitio, en una casa nueva que pueda ser de alguna forma <i>la casa: <\/i>perdura el mismo comedor donde hab\u00edamos almorzado siempre, los mismos sillones donde mi mam\u00e1 se sentaba a tejer con mi abuela, la misma mesa de centro sobre la que yo jugaba con el ruido de los palillos de fondo antes de aprender a tejer.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En cambio, en la segunda mudanza en EEUU, muchas cosas se vendieron. El comedor, por ejemplo, no iba a caber en la casa nueva, as\u00ed que lo dejamos ir. Me gustaba pensar que no fueran a comer en la misma mesa. Probablemente su nueva casa no se ver\u00eda por dentro como esa que est\u00e1bamos vaciando. Ojal\u00e1, pens\u00e9, no se parezca en nada a esta. Ojal\u00e1, pens\u00e9, no les recuerde en lo absoluto a esta.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mi hermana se hab\u00eda mudado varias veces, as\u00ed que sus brazos se mov\u00edan con rapidez para pegar cinta de embalaje en las cajas, para envolver los vidrios en unas frazadas especiales que los proteg\u00edan de quebrarse, para ir apilando, uno arriba de otro, los pedazos de vida que estaba rescatando para plantarlos en otro sitio.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Corr\u00edamos mientras traslad\u00e1bamos al cami\u00f3n las plantas, las l\u00e1mparas que no se pudieron embalar mejor y las bolsas de ropa, porque aunque el camino era corto nos moj\u00e1bamos: ese d\u00eda tambi\u00e9n llov\u00eda. Los de la mudanza, que eran latinos como nosotros, subieron las cosas m\u00e1s pesadas y le destacaron su destreza mudatoria.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Puede haber sido una coincidencia, pero dentro de los libros que empacamos hab\u00eda un diccionario en espa\u00f1ol donde \u201cmudar\u201d significaba \u201cdejar la casa que se habita y pasar a vivir en otra\u201d, y tambi\u00e9n \u201cdesprenderse de las plumas\u201d y \u201cdejar el modo de vida o el afecto que antes se ten\u00eda, troc\u00e1ndolo por otro\u201d. Mientras la lluvia nos mojaba las cajas que \u00edbamos subiendo al caj\u00f3n, yo quer\u00eda \u2014yo conjuraba\u2014 que mi hermana realmente se mudara en esa mudanza.<\/p>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">***<\/h6>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ahora, en esta tercera mudanza que quiz\u00e1s no sea la \u00faltima, tambi\u00e9n se pone a llover apenas empezamos a subir las cajas a la camioneta que arrendamos para llevarnos las cosas hasta Cobquecura. Cuando mi pap\u00e1 muri\u00f3, mi mam\u00e1 se fue a vivir a esa playa que siempre fue un refugio para mi familia. Ahora mi cama va a ser su cama, porque a este departamento \u2014donde viv\u00ed casi todos mis a\u00f1os de universidad, donde vivi\u00f3 mi hermana chica todos los suyos conmigo, y donde vivimos adem\u00e1s la enfermedad de nuestro pap\u00e1, la promesa de su recuperaci\u00f3n y sobre todo el duelo de su muerte\u2014 tambi\u00e9n vamos a dejarlo ir.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Fue con mi pap\u00e1 con quien vinimos a verlo por primera vez. Nos abri\u00f3 un matrimonio que lo vend\u00eda porque se iban de Santiago y mi pap\u00e1 no se convenci\u00f3. Le dije: \u201cest\u00e1 a tres cuadras de mi U\u201d, \u201ces peque\u00f1o pero no necesito m\u00e1s\u201d, \u201csi lo organizamos bien se va a ver m\u00e1s espacioso\u201d\u2026 Mi pap\u00e1 compr\u00f3 el departamento con su \u00fanico activo: las acciones que la IANSA le traspas\u00f3 a sus trabajadores cuando se privatiz\u00f3, que fue una moneda de cambio para que no se opusieran a la operaci\u00f3n. Mi pap\u00e1 trabaj\u00f3 61 a\u00f1os en la IANSA. Mi pap\u00e1 muri\u00f3 hace cuatro a\u00f1os y este depto que desocupamos la semana pasada era todav\u00eda un albergue que se desprend\u00eda de esa trayectoria. Mi pap\u00e1 compr\u00f3 el departamento no porque estuviera convencido, sino porque confiaba en m\u00ed, y en estos 11 a\u00f1os hicimos de ese departamento, del 405A, un hogar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mi hermano baj\u00f3 todas las cosas y, a pesar de que no parec\u00eda posible bajo ning\u00fan par\u00e1metro matem\u00e1tico, el colch\u00f3n cupo encima de las cajas y pudimos llevarnos todo hasta Cobquecura. \u201cQu\u00e9 bueno que fuiste scout\u201d, le dije mientras \u00e9l aseguraba con una cuerda de nylon verde \u2014la cuerda que usaba nuestro pap\u00e1 para cualquier cosa, la cuerda que podr\u00edamos decir que nos hered\u00f3\u2014 la cama y las cajas a la camioneta. Se lo dije grab\u00e1ndolo, y me dijo con voz casi susurrada que en realidad eran nudos de pescador, no de scout, y la forma en que respondi\u00f3 me record\u00f3 a los videos que yo le grababa a mi pap\u00e1 mucho antes de saber que iba a convertirme en periodista, cuando le preguntaba qu\u00e9 estaba haciendo y me respond\u00eda, con voz baja y mucha paciencia: \u201cpreparando el pescado para congelarlo\u201d, y yo le preguntaba de nuevo: \u201ccu\u00e1nto dura un pescado congelado en el freezer\u201d, y despu\u00e9s le preguntaba: \u201cnunca te ha ca\u00eddo una escama en el ojo mientras limpias los pescados\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De vuelta en Santiago, me pas\u00e9 la primera noche en mi nueva casa \u2014la casa que voy a compartir con una amiga, porque no me hizo sentido vivir de forma individual en un departamento que, contra todo pron\u00f3stico, sent\u00eda demasiado grande despu\u00e9s de que mi hermana se fue\u2014 revisando las fotos que mi celular ten\u00eda ubicadas en el departamento, en el punto donde intersectan las calles Mar\u00edn y Lira. Eran m\u00e1s de siete mil y en ellas la vida de ese espacio se volv\u00eda transparente: era una casa distinta cuando yo viv\u00eda sola, una casa que empec\u00e9 a <i>habitar<\/i> cuando lleg\u00f3 mi hermana. Hab\u00eda distintas versiones de la pared del living: un papel mural azul que a m\u00ed me recordaba al mar, luego una pizarra negra donde ella dibuj\u00f3 con tiza las fases del ciclo lunar y frases como \u201c\u00e1mate mucho\u201d. Luego, hab\u00eda una pared blanca donde instal\u00f3 una repisa y le puso marcos de fotos. En las fotos y en las versiones de la pared se ve\u00eda c\u00f3mo mi hermana se convirti\u00f3 en dise\u00f1adora.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hab\u00eda fotos de mi pap\u00e1 durmiendo siesta en el fut\u00f3n conmigo. Hab\u00eda fotos de mi pap\u00e1 haciendo pesto en nuestra cocina. Hab\u00eda fotos de mi pap\u00e1 soplando las velas de sus 80 a\u00f1os, los \u00faltimos que cumpli\u00f3. Hab\u00eda, incluso, un video de mi pap\u00e1 bailando cuando le entregaba un regalo de navidad a mi mam\u00e1 que esta vez no eran columpios, que esta vez cab\u00eda en la bolsa que colgaba de su mano. Fue la \u00faltima navidad que pasamos juntos, cuando est\u00e1bamos esperando que empezara su quimioterapia. En el video se escuchan nuestras risas de fondo y se le ve sonriendo detr\u00e1s de la expresi\u00f3n seria que busca mantener para darle solemnidad al acto, para que el contraste entre el baile y la seriedad provoque justo lo que provoca: que nos d\u00e9 risa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Antes de salir a Cobquecura, sub\u00ed a revisar que nada se nos quedara. El sonido de mis pasos chocaba con las paredes. Me imagino que tambi\u00e9n mi voz hubiera hecho eco, pero no dije nada.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Siempre nos ha llovido en nuestras mudanzas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Nunca nos mudamos mientras mi pap\u00e1 estuvo vivo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A veces pienso: mi pap\u00e1 ha estado en esas lluvias.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tres mudanzas con una misma constante: la lluvia que moja los muebles y las cajas a medida que van haciendo su \u00e9xodo. 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