{"id":15471,"date":"2024-06-19T02:22:14","date_gmt":"2024-06-19T02:22:14","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=15471"},"modified":"2024-06-19T02:22:14","modified_gmt":"2024-06-19T02:22:14","slug":"un-collage-feminista-estallidos-memoriosos-de-la-revista-cataloga-n7","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2024\/06\/19\/un-collage-feminista-estallidos-memoriosos-de-la-revista-cataloga-n7\/","title":{"rendered":"Un collage feminista: estallidos memoriosos de la Revista Cat\u00e1loga N\u00b07"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Texto le\u00eddo en el lanzamiento de la s\u00e9ptima edici\u00f3n de la <a href=\"https:\/\/www.catalogacolectiva.org\/\">Revista Cat\u00e1loga Colectiva<\/a>, el Jueves \u00a06 de junio en el Espacio Lector del Centro Cultural La Moneda.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>La revista puedes descargarla, <a href=\"https:\/\/www.catalogacolectiva.org\/_files\/ugd\/f62003_af4f98d3255b40b7a6f2dff1c223a24c.pdf\">ac\u00e1.\u00a0\u00a0<\/a><\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cRecordar es una acci\u00f3n \u00e9tica, tiene un valor \u00e9tico en y por s\u00ed mismo. [\u2026] Hacer la paz es olvidar. Para la reconciliaci\u00f3n es necesario que la memoria sea defectuosa y limitada\u201d. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Susan Sontag, Ante el dolor de los dem\u00e1s, 134.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Leo como respiro, cotidiana, vital. Lento a veces, acezante otras y en calma, tan en calma otras tantas. <strong>Leo esta <em>Revista Cat\u00e1loga<\/em> acezante<\/strong>. <strong>Creo que es su enfoque en las memorias feministas lo que me remece.<\/strong> S\u00ed, como feminista a\u00f1osa el trabajo de memoria me habita. Pienso en Simone de Beauvoir cuando dice, en su libro <em>La vejez<\/em>, que viejas y viejos lo que m\u00e1s tenemos es pasado. Me dejo llevar por la imaginaci\u00f3n en esta lectura y entonces aparece un <em>collage<\/em>. Un <em>collage<\/em> antes que nada. La memoria es amante de la imaginaci\u00f3n, me dije hace unos cu\u00e1ntos a\u00f1os atr\u00e1s cuando indagaba en la poes\u00eda de mujeres mapuche y sus memorias bellas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los colores me invaden, no son solo los que surgen de las gr\u00e1ficas bellas de la <em>Revista<\/em>. <strong>Son los colores de mi memoria que pintan a su antojo las provocaciones que estas mujeres de la Colectiva Cat\u00e1loga han seleccionado, ideado, sentido, pensado como feministas bellas que son.<\/strong> Las s\u00e9 a ellas de memoria tambi\u00e9n. Recuerdo cuando nos encontramos en alg\u00fan lugar, \u00bfpuede haber sido en \u00d1u\u00f1oa?, en uno de sus talleres de lectura, en ese tiempo se llamaban las \u201cVaginas ilustradas\u201d. Me invit\u00f3 en ese entonces Gladys Bustos que andaba con su impulso librero a cuestas, esa mujer lesbiana de amar. Las recuerdo-imagino j\u00f3venes, nuevecitas y briosas. Ahora y aqu\u00ed, en este presente, su persistencia en el activismo feminista desde la lectura con su <em>Revista <\/em>me sorprende, me enamora en un azul profundo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los amarillos y azules memoriosos se combinan en paletadas con los turquesa, los ocre, los marr\u00f3n. Me quedo en la memoria que construye Mar\u00eda Stella sobre las mujeres pobladoras en dictadura y me enciendo en llamaradas bermell\u00f3n cuando sentipienso que en lugar de escribir de las mujeres pobladoras a la distancia, podr\u00eda hacerlo desde las Re- sueltas Populares Feministas que ella habita porque las ha incardinado; van a cumplir 30 a\u00f1os juntas, no hay una colectiva feminista chilena que se nombre \u201cpopular\u201d y que haya sobrevivido a estos tiempos capitalistas neoliberales avasalladores con esa duraci\u00f3n. Imagino las voces de Edith, Sonia, Natacha, mujeres hermosas que conozco, y las otras compa\u00f1eras relatando sus periplos de feministas populares, sus ires y venires, sus vueltas y revueltas, ser\u00eda bello, Mar\u00eda Stella.\u00a0 Siempre me he preguntado ansiosa por qu\u00e9 no llegu\u00e9 a las Resueltas Populares Feministas en los noventa, en lugar de llegar a La Morada. Y s\u00ed s\u00e9 el porqu\u00e9, fue la academia y sus tent\u00e1culos constrictores lo que me tom\u00f3 en vilo y de ah\u00ed, un paso a La Morada esa organizaci\u00f3n de feministas burguesas, profesionales todas, que ven\u00edan, en su mayor\u00eda, de la izquierda militante as\u00ed como yo ven\u00eda de las juventudes comunistas, con la gran diferencia que mi origen era proletario.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>En rojo carmes\u00ed aparecen las memorias de las mujeres v\u00edctimas de la dictadura.<\/strong> Ese tiempo del horror, de sobrevivencias m\u00faltiples, de sentir el alma en un hilo y de hacer acopio de coraje para seguir, perseverar en la vida y hacerle el quite a la muerte. No, no es f\u00e1cil decir que lo hicimos, que sobrevivimos sin que las esquirlas dictatoriales se nos grabaran en nuestras cuerpas de muchachas, de mujeres adultas, de mujeres viejas, de hijas, de abuelas, de madres<strong>. Bienvenidas estas voces y el activismo siempre. Bienvenida esta <em>Revista <\/em>que recoge voces tan dis\u00edmiles, desde Concepci\u00f3n, Chimbarongo, las del Santiago perif\u00e9rico, las del m\u00e1s central, pero no por ello marginal.<\/strong> A\u00edda Moreno, arpillerista, activista feminista popular que no quiere llamarse feminista \u201ca secas\u201d porque no es lo mismo, dice ella, por su propia experiencia. Qu\u00e9 maravilla que A\u00edda asiente la diferencia a boca llena, su diferencia de mujer de poblaci\u00f3n, que vivi\u00f3 en la pobreza. Cu\u00e1nto nos cuesta decir \u201cvengo de la pobreza\u201d, esa marca indeleble y sus esquirlas sociales de clase que nos marcan para siempre. En amar a bell hooks en \u201cMujeres negras. Dar forma a la teor\u00eda feminista\u201d cuando cita a Rita Mae Brown, escritora lesbiana norteamericana, que dice:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>\u201cLa clase es mucho m\u00e1s que la definici\u00f3n de Marx sobre las relaciones respecto de los medios de producci\u00f3n. La clase incluye tu comportamiento, tus presupuestos b\u00e1sicos acerca de la vida. Tu experiencia -determinada por tu clase- valida esos presupuestos, c\u00f3mo te han ense\u00f1ado a comportarte, qu\u00e9 se espera de ti y de los dem\u00e1s, tu concepci\u00f3n del futuro, c\u00f3mo comprendes tus problemas y c\u00f3mo los resuelves, c\u00f3mo te sientes, piensas, act\u00faas. Son estos patrones de comportamiento los que las mujeres de clase media se resisten a \u00a0reconocer aunque quieran aceptar perfectamente la idea de clase en t\u00e9rminos marxistas, un truco que les impide enfrentarse de verdad con el comportamiento de clase y cambiar en ellas mismas ese comportamiento. Son estos patrones los que deben ser reconocidos, comprendidos y cambiados\u201d\u00a0 (Otras inapropiables, p.36).<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Y A\u00edda Moreno, as\u00ed como las otras mujeres inapropiables, las de las poblaciones y sus bordados resistentes y de revueltas en talleres, nos dejan ver con una sabidur\u00eda preciosa el rev\u00e9s de sus telas, los nudos, las hilachas, los entrecruces en desorden y los atiborrados de los hilos en el bordado, su yerro. <strong>Todo est\u00e1 tramado con todo, me digo. La memoria que es amante de la imaginaci\u00f3n nos ofrece desbaratar nuestros propios gestos excluyentes, jer\u00e1rquicos, dominadores, expoliadores, extractivistas, clasistas, racistas zen\u00f3fobos, homo-trans-excluyentes, coloniales, patriarcales<\/strong>. No, no llegamos a ese martes del Golpe de Estado sangriento el 11 de septiembre de 1973 porque s\u00ed. Llegamos all\u00ed, a ese lugar siniestro porque hubo una interrupci\u00f3n del estado de cosas de la clase dominante, de su dominio econ\u00f3mico, pol\u00edtico, social permanente, vitalicio inamovible y entonces, la conciencia de clase proletaria, favorecida por una politizaci\u00f3n fuerte y profunda, fue una vuelta de tuerca que hizo posible que fu\u00e9ramos protagonistas de esta escena pa\u00eds, de esta hilacha, de esta larga y escu\u00e1lida faja durante un breve soplo de tiempo, los mil d\u00edas de la Unidad Popular. Esa vuelta de tuerca, los poderes civiles de la derecha econ\u00f3mica y sus militares no la pod\u00edan permitir. Por eso el horror y su garra profunda. Y as\u00ed el sometimiento c\u00edvico-militar impuesto devino la larga dictadura de 16 a\u00f1os, y luego los 30 a\u00f1os de la transici\u00f3n, la n\u00e1usea de la demosgracia. La cuesti\u00f3n de clase fue caldo de cultivo para un estallido hermoso en los 70 del siglo pasado, por esa raz\u00f3n el estallido de octubre del 2019 fue tan remecedor para las generaciones que vivimos el horror del Golpe sangriento.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Toda esta vuelta y revuelta de mi memoria meditativa encabritada en rojo carmes\u00ed, es gracias a Aida Moreno y su memoria franca, ancha, abierta que dice hoy: \u201ca m\u00ed me interesan dos cosas, las mujeres y la clase\u201d. Gratitud a A\u00edda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Y desde esta <em>Revista<\/em> bella, las poetas de los ochenta de amar me asaltan en paletadas que me arrojan lilas, morados y violetas memoriosos. Esa revuelta de mujeres creadoras que surgen en contextos insumisos, de mujeres contraculturales: Elvira, Soledad, Eugenia, Carmen y aqu\u00ed me quiero quedar. \u00a0Carmen Berenguer muri\u00f3 hace solo cuatro d\u00edas. A\u00fan el lloro por su partida inesperada remece mi coraz\u00f3n. Carmen Berenguer, amiga, compa\u00f1era y c\u00f3mplice feminista, mujer luchona de amar en la vida, en la dictadura, en sus complicidades con las Yeguas del Apocal\u00edpsis en los ochenta, (Pedro Lemebel y Pancho Casas). Carmen escritora, audiovisualista, tallerista, poeta feminista, se nombraba a s\u00ed misma activista cultural y en alguna entrevista dijo que la suya era poes\u00eda documental. Carmen era una mujer pol\u00edtica que no le hac\u00eda el quite a la (im)posibilidad de crear desde el arte comprometido. No conceb\u00eda su creaci\u00f3n como autot\u00e9lica, como muchas mujeres artistas hacen: \u201cLa literatura chilena es macha\/ y su est\u00e9tica es occidental\u201d, dice \u00a0Carmen en uno de sus versos. En eso era feminista a boca llena, los m\u00e1rgenes, los bordes, lo perif\u00e9rico, el marginio en la sociedad chilena eran para ella un surtidor \u00e9tico-est\u00e9tico-pol\u00edtico. Nos conocimos en La Morada en los noventa, esa complicidad feminista que nos junt\u00f3 para reconocernos resistentes al ordenamiento cultural, social, pol\u00edtico, al <em>statu quo<\/em>. <strong>Entonces la escritura y la lectura fue un puente m\u00e1s para crear complicidad, para hacer estallar lo normativo, lo reglamentado, lo regulado y aceptado como normal. No, nosotras no \u00e9ramos \u201cnormales\u201d, ni quer\u00edamos serlo. Nos encontr\u00e1bamos en la calle, en las marchas,<\/strong> en el c\u00e1ncer, en la experiencia de la maternidad como un complejo trabajo amoroso vincular, en los talleres de lectura con lesbianas, en la complicidad con su escritura siempre, en las resistencias a las instituciones, en la amorosa amistad con Pedro Lemebel.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ahora quiero poner aqu\u00ed como tributo a Carmen, a este v\u00ednculo entre mujeres creadoras, como un rito de gratitud a su vida-muerte luchona, a su memoria, un extracto del escrito que me pidiera en julio del a\u00f1o 2018, para presentar su <em>Obra Po\u00e9tica<\/em>, publicado por Editorial Cuarto Propio. El evento tuvo lugar en la casa central de la Universidad de Chile. Mi escrito lo nombr\u00e9: <strong>\u201c<a href=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2018\/07\/11\/carmen-berenguer-tus-encajes-del-oficio\/\">Carmen Berenguer, tus encajes del oficio<\/a><\/strong>\u201d y est\u00e1 publicado en <em>La raza c\u00f3mica<\/em> y en <em>bibliotecafragmentada.<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cC\u00f3mo no volver a\u00a0 la resonancia de las escenas nuestras, Carmen,\u00a0 en estos contextos, tu tremendo cuerpo, tu cabellera con el mech\u00f3n blanco, tu rostro redondo y tus ojos refulgentes de pasi\u00f3n, tu piel morena y bien pol\u00edtica sentada en la sala de reuniones de La Morada en los noventa; tu cuerpo grande ardiente en las calles del 2011, un 8 de marzo esperando la marcha sentadas en La Alameda, despotricando contra las instituciones que se toman este d\u00eda; cuerpos desobedientes de mujeres activistas, con mi c\u00e1ncer desatado y el tuyo aun silente, esperando el minuto. Tu boca ancha y esa voz fuerte y mandona en un taller con mujeres lesbianas; tu ires y venires para conmemorar esto o lo otro con la izquierda en ristre; leyendo juntas en alg\u00fan aniversario por la muerte de Pet; tu voz liderando el grito\u00a0 en el velatorio de Pet: <strong>\u201cCompa\u00f1ero Pedro Lemebel, presente ahora y siempre\u201d;<\/strong>\u00a0\u00a0 tus talleres de poes\u00eda en la Chile; tus ojos perfomanceros y tus redes, Carmen, tus m\u00faltiples redes de complicidades, tus tr\u00e1ficos de complicidades; tus b\u00fasquedas esc\u00e9nicas de la mano de tu hija Carola; tu paso firme en alg\u00fan estacionamiento, un tropez\u00f3n y tu cuerpo se levanta gr\u00e1cil como si no pasara nada; tu iracundia con esta derecha nuestra de cada d\u00eda<strong>. Activista cultural, te llamas a ti misma\u00a0 a boca llena y eso me enamora porque no habr\u00e1 descanso de tu lengua, de tu cuerpo y de tu cabellera desatada,<\/strong> como yo hoy d\u00eda contigo, mujer poeta de amar que has\u00a0 marcado este territorio a fuego con tu paso diurno y nocturno, provocador citadino, viajero, con tus\u00a0 ideaciones, tus posicionamientos, tus invenciones, tus exploraciones incansables, tu siempre ir m\u00e1s all\u00e1, Carmen, hiriendo con signos \u00edgneos\u00a0 las\u00a0 islas pobres de este largirucho y guliento pa\u00eds\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, quiero regalarles, en esta instancia que celebra la lectura feminista memoriosa, uno de los poemas que escrib\u00ed a prop\u00f3sito de una invitaci\u00f3n, el a\u00f1o 2023, que me hiciera Aline Richards Romero, editora de la Revista de Terapia Feminista Mundana, de la Casa Mundanas. Ese n\u00famero lo dedicar\u00edan a las memorias feministas en conmemoraci\u00f3n de los 50 a\u00f1os del Golpe. Con la invitaci\u00f3n de Aline <strong>me di cuenta que hasta ese momento, no hab\u00eda escrito ning\u00fan poema que trabajara la memoria de la dictadura. Me doli\u00f3 mi silencio. Entonces escrib\u00ed, escrib\u00ed.<\/strong> Y ahora este regalo tambi\u00e9n aqu\u00ed, porque la poes\u00eda no olvida:\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Dedales de Oro<\/strong><\/p>\n<p><em>Los Dedales de Oro<\/em><\/p>\n<p><em>sostienen <\/em><\/p>\n<p><em>livianos gr\u00e1ciles<\/em><\/p>\n<p><em>en su apertura alegre<\/em><\/p>\n<p><em>en su amarillo generoso<\/em><\/p>\n<p><em>los carros de trenes<\/em><\/p>\n<p><em>sus cargas pesadas<\/em><\/p>\n<p><em>sacos de harina<\/em><\/p>\n<p><em>de ajos<\/em><\/p>\n<p><em>de az\u00facar esperada<\/em><\/p>\n<p><em>por el t\u00e9 y el pan<\/em><\/p>\n<p><em>cotidianos<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>nosotras tiramos de ellas<\/em><\/p>\n<p><em>como ni\u00f1as exultantes<\/em><\/p>\n<p><em>por los vientos que se avecinan\u00a0 <\/em><\/p>\n<p><em>un juego travieso, dichoso<\/em><\/p>\n<p><em>en nuestras manos<\/em><\/p>\n<p><em>dadivosas, generosas<\/em><\/p>\n<p><em>alegres, esperanzadas<\/em><\/p>\n<p><em>de muchachas <\/em><\/p>\n<p><em>del porvenir amaranto<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>los Dedales de Oro suspiran<\/em><\/p>\n<p><em>con nosotras<\/em><\/p>\n<p><em>nos gui\u00f1an sus p\u00e9talos dorados<\/em><\/p>\n<p><em>c\u00f3mplices de esta fiesta colorida <\/em><\/p>\n<p><em>su amarillo sonr\u00ede y se hincha<\/em><\/p>\n<p><em>ante nuestras piernas fuertes <\/em><\/p>\n<p><em>espaldas firmes brazos anchos<\/em><\/p>\n<p><em>cinturas gr\u00e1ciles bien plantadas<\/em><\/p>\n<p><em>ante los durmientes de acero<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>tantas manos calientes <\/em><\/p>\n<p><em>juntas trabajosas<\/em><\/p>\n<p><em>en un br\u00edo joven<\/em><\/p>\n<p><em>alivianando los carros<\/em><\/p>\n<p><em>celebrando los Dedales de Oro<\/em><\/p>\n<p><em>su compa\u00f1\u00eda dorada <\/em><\/p>\n<p><em>manos de muchachas amaranto<\/em><\/p>\n<p><em>sostienen un futuro <\/em><\/p>\n<p><em>que parece cierto<\/em><\/p>\n<p><em>parece aqu\u00ed<\/em><\/p>\n<p><em>parece ahora<\/em><\/p>\n<p><em>entre duros rieles de trenes<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Pero los Dedales de Oro <\/em><\/p>\n<p><em>fr\u00e1giles hoy <\/em><\/p>\n<p><em>ya no abren <\/em><\/p>\n<p><em>sus p\u00e9talos aterciopelados<\/em><\/p>\n<p><em>cerrados parecen <\/em><\/p>\n<p><em>esperar <\/em><\/p>\n<p><em>un nuevo Sol <\/em><\/p>\n<p><em>que ensanche<\/em><\/p>\n<p><em>su dorado reflejo <\/em><\/p>\n<p><em>atesorado <\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto le\u00eddo en el lanzamiento de la s\u00e9ptima edici\u00f3n de la Revista Cat\u00e1loga Colectiva, el Jueves \u00a06 de junio en el Espacio Lector del Centro Cultural La Moneda. 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