{"id":15539,"date":"2024-07-08T13:14:53","date_gmt":"2024-07-08T13:14:53","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=15539"},"modified":"2024-07-08T13:37:18","modified_gmt":"2024-07-08T13:37:18","slug":"rosabetty-munoz-acallo-la-loba-que-contengo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2024\/07\/08\/rosabetty-munoz-acallo-la-loba-que-contengo\/","title":{"rendered":"Rosabetty Mu\u00f1oz. Acallo la loba que contengo"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Esta entrevista es parte de la nueva edici\u00f3n de <\/em><a href=\"https:\/\/provincianoseditores.cl\/producto\/heroes-civiles-santos-laicos\/\">H\u00e9roes civiles &amp; santos laicos. Palabra y periferia: trece entrevistas a escritores del sur de Chile,<\/a> <em>del antrop\u00f3logo y poeta Yanko Gonz\u00e1lez, publicado recientemente por <a href=\"https:\/\/provincianoseditores.cl\/\">Provincianos Editores<\/a>. La fotograf\u00eda de Rosabetty Mu\u00f1oz -reciente ganadora del Premio Iberoamericano de Poes\u00eda Pablo Neruda- es de \u00a9 Mariana Matthews.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><em>Chait\u00e9n, invierno de 1997 <\/em><\/h6>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p class=\"align-right\"><strong>Mi madre recitaba poemas largu\u00edsimos que hab\u00eda aprendido en las escuelas de Chilo\u00e9 por donde anduvo<\/strong>. Sigui\u00f3 repiti\u00e9ndolos para nosotros, sus hijos, en las largas noches pretelevisivas, contagi\u00e1ndonos ese ritmo, esa musicalidad y la intensa emoci\u00f3n que desbordaba. Tambi\u00e9n los temas se hicieron carne (especialmente dolorosos o \u00e9picos), sobre todo porque hasta avanzada la adolescencia fue toda la literatura po\u00e9tica disponible. <strong>Esta relaci\u00f3n que se acentuaba en las eternas tardes invernales, sumada a una infancia plagada de historias fant\u00e1sticas, conversadas entre los adultos en las noches sin luz el\u00e9ctrica, contadas como hechos cotidianos, ver\u00eddicos, comprobables, fue armando el magma que hoy nutre toda mi poes\u00eda<\/strong>. <strong>En el lenguaje del Chilo\u00e9 dom\u00e9stico hay una gran riqueza l\u00edrica: uso de met\u00e1foras, personificaciones y alegor\u00edas (usadas con soltura de cuerpo y tanta eficacia) que gatillaron en m\u00ed una atracci\u00f3n irresistible hacia las palabras. <\/strong>Me gusta ver desde el movimiento de las bocas, hasta ir ensanchando el c\u00edrculo de atenci\u00f3n a todos los m\u00fasculos de la cara y sentir la densidad de las palabras seg\u00fan el eco que producen, seg\u00fan la forma en que han sido pronunciadas&#8230; palabras duras, gruesas, dulc\u00edsimas, acres, suaves, verdosas, \u00e1cidas, pesadas&#8230; reconozco tambi\u00e9n en mi trabajo muchos \u201carca\u00edsmos\u201d continentales que en la isla no son tales, sino que, por el contrario, se hallan en la conversaci\u00f3n cotidiana reinando en gloria y majestad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Todo lo anterior prepar\u00f3 el terreno, lo abon\u00f3 con largueza, pero hasta los dieciocho a\u00f1os, aproximadamente, no fui m\u00e1s que una aficionada, \u00e1vida de aprender, pero con un entorno precario respecto de lecturas, conversaciones, experiencias estimulantes. Mi llegada a la Universidad Austral de Valdivia marca el momento en que asum\u00ed la poes\u00eda como un oficio al que quer\u00eda entregar mi vida. Fundamentalmente esto ocurre por la creaci\u00f3n del Grupo \u00cdndice, donde tuve contacto sistem\u00e1tico con la \u201cescuela Aumen\u201d que hab\u00eda desarrollado en mis compa\u00f1eros una relaci\u00f3n vital con la poes\u00eda. Descubr\u00ed con ellos la ruptura de varios mitos personales. Esencialmente recuerdo de esos a\u00f1os la vivencia de la poes\u00eda como un espacio de \u201cEncuentro\u201d (as\u00ed, con may\u00fascula); una celebraci\u00f3n constante. Los mismos maravillados amigos que le\u00edan a Kavafis, Ginsberg, Vallejo eran capaces de desatar su furia contra la injusticia reinante y tambi\u00e9n capaces de escribir poemas espesos de ternura. Y tambi\u00e9n darse el gusto de no hacer nada por tardes enteras, sinti\u00e9ndose livianamente due\u00f1os de s\u00ed mismos. Todo tan cierto y tan necesario, especialmente cuando se est\u00e1 al borde de los veinte.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Rosabetty Mu\u00f1oz Ser\u00f3n (Ancud, Chilo\u00e9, 1960) inicia su formaci\u00f3n literaria en el Grupo Chaicura de Ancud, dirigido por el poeta Mario Contreras.<\/strong> Durante la d\u00e9cada de los 80 se traslada a estudiar a la Universidad Austral de Chile, donde se recibe como profesora de Castellano. Es una de las mujeres poetas del sur m\u00e1s difundidas y su obra ha sido premiada nacional e internacionalmente. Aparte de las numerosas antolog\u00edas en las que ha sido incluida<strong>, la poeta ha publicado Canto de una oveja del reba\u00f1o (Ed. Ariel, 1981), En lugar de morir (Ed. Cambio, 1987), Hijos (Ed. Kultr\u00fan, 1991), Baile de se\u00f1oritas (Ed. Kultr\u00fan, 1994) y La Santa (LOM, 1998).<\/strong> Rosabetty ha residido casi desde siempre en Ancud. Desde hace muy poco tiempo se traslad\u00f3 a Chait\u00e9n. All\u00e1 nos encontramos despu\u00e9s de volar en una fr\u00e1gil avioneta que siete meses despu\u00e9s se estrellar\u00eda. Su habla es la de una madre que aconseja y se empina como una carta susurrada:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Todos mis libros est\u00e1n estrechamente relacionados con el momento vital en que fueron iniciados, aunque luego fueron sufriendo el proceso posterior de enajenaciones en que el otro, que es uno tambi\u00e9n, pero que aporta el desapego, transforma toda la emocionalidad de origen a lo que algunos llaman inspiraci\u00f3n.<\/strong> A pesar de que escrib\u00ed mucho siempre, mi trabajo se inicia en la universidad con <em>Canto de una oveja del reba\u00f1o<\/em>, que es una sincera, espont\u00e1nea y limitada reacci\u00f3n al mundo m\u00e1s-all\u00e1-del-Canal-de-Chacao, que signific\u00f3 para m\u00ed estar en el continente por primera vez, enfrent\u00e1ndome a la crudeza de esos a\u00f1os (d\u00e9cada del 70). Las noticias que hubo antes, tengo que decirlo, no llegaron, no sufr\u00ed su impacto. Estuvo el tiempo previo marcado por una especie de inconsciencia feliz en que mucho tuvo que ver mi familia (mi padre era carabinero en esa \u00e9poca) y las familias de mis m\u00e1s cercanos. En Concepci\u00f3n me encontr\u00e9 con un grupo de j\u00f3venes con los cuales formamos la Juventud Franciscana. Nuestro asesor era el padre Enrique White, muy castigado por la dictadura, que sufr\u00eda constantemente las repercusiones que la tortura hab\u00eda dejado en su organismo y en su estabilidad. <strong>A trav\u00e9s del amor, otra parte de la realidad que estaba en sombras me fue develada.<\/strong> Tal vez relacionado con eso, como reacci\u00f3n primaria, Concepci\u00f3n sea, para m\u00ed, una ciudad inh\u00f3spita, h\u00fameda y ajena. Respecto de la forma en que est\u00e1 escrito ese libro, marca una ruptura, una fundamental diferencia con todo lo que hab\u00eda escrito hasta entonces, muy mistraliano y modernista. Creo que esto se debe a que la versi\u00f3n final fue escrita en Valdivia y ya estaba en pleno trabajo con el grupo \u00cdndice. Todo mi lenguaje anterior estaba en entredicho. Todos los d\u00edas descubr\u00eda una lectura subyugante, compart\u00edamos recursos expresivos. Fue radical el tema, fue radical el alejamiento de todo lo que hab\u00eda hecho hasta entonces.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>En lugar de morir <\/em>se publica en 1987, pero casi todo el material fue escrito en Valdivia antes de 1984. Es mi po\u00e9tica s\u00edntesis del <strong>tiempo valdiviano, un tiempo de crecimiento, reflexi\u00f3n, b\u00fasqueda. <\/strong>Con el mundo abierto ante m\u00ed, me veo llena de posibilidades y con miedos atroces al mismo tiempo, con limitaciones extraordinarias para ser feliz. Fue quedar al borde, por eso el t\u00edtulo. Y, claro, cualquier ejercicio posterior es precario, pero se opta&#8230; <em>Hijos<\/em>, evidente, fue trabajado tras un negro per\u00edodo de sequedad en el que cre\u00ed haber secado el pozo de mi poes\u00eda. Si bien mi vida personal transitaba por terreno seguro, con experiencias plenas como la maternidad, no encontraba mi as. Y lleg\u00f3 el tiempo de escribir lo que hab\u00eda estado incubando. Pas\u00f3 por mucho cedazo y lecturas amigas, pero igual hay poemas que no publicar\u00eda de nuevo. <em>Baile de se\u00f1oritas<\/em>, <em>Hijos<\/em> y mi \u00faltimo libro, <em>La Santa<\/em>, los veo casi como una trilog\u00eda en la que Chilo\u00e9 hace de tema, materia, substancia. Inacabado, pero ah\u00ed est\u00e1 ese proyecto de deshacerme de esa pulpa para ver debajo de ese territorio del deseo, donde est\u00e1n guardadas las reservas de un tiempo, una historia que quisiera traspasar a los hijos de esta \u00e9poca y a los que se vienen. Ahora estoy otra vez enredada en la circunstancia personal. Vivo en un lugar de privilegio, salvaje y elevado, de verdes agresivos y aguas en corriente perpetua. La casa donde vivo fue una popular casa de remolienda en tiempos del inicio de la Carretera Austral. Con este ardiente material, los versos andan de fiesta en fiesta dando cuerpo a un trabajo que ya tiene nombre: <em>Casa de Citas<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>ESCRIBIR EL DOLOR <\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Rosabetty se reclina sobre s\u00ed. Sus palabras se sostienen en la emoci\u00f3n y los ojos.<\/strong> La vuelvo a descifrar, ahora, en casa de Mariana Matthews y Ricardo Mendoza, en Valdivia. Ha interrumpido la cadencia de su voz tenue, una risa amplia donde se clava algo de iron\u00eda. Ahora critica con fuerza el proyecto de puente que unir\u00eda a Chilo\u00e9 con el continente. Ahora regala un abrazo c\u00e1lido a una amiga que llega y nos sirve un poco de vino. <strong>Le comento lo intenso de su b\u00fasqueda en el imaginario colectivo femenino en Chilo\u00e9, el temor constante por la muerte en alta mar y el duelo recurrente<\/strong>, algo resuelto magistralmente en su libro Hijos, donde se encuentra el poema \u201cNo se cr\u00edan hijos para verlos morir\u201d. Parte de la estrofa final dice: \u00abSin hijos bajo sus ojos\/ quisi\u00e9ramos las madres\/ ofrecerle un trozo de pa\u00f1al\/ para vendar sus mu\u00f1ones o un arca\/ donde recoger los salados restos\u00bb. Regresa al susurro y dicta al aire otra misiva.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><em>Valdivia, verano de 1998<\/em><\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A m\u00ed me produce una cosa f\u00edsica el dolor. <strong>Quiero decir que la compasi\u00f3n, como la aprende uno de chilota, no es una actitud de superficie, sino que la desgracia ajena agrede el propio estar.<\/strong> Gran parte de los terrores nocturnos, de la permanente desaz\u00f3n, de un tel\u00f3n de fondo entristecido, se debe a la imposibilidad de la indiferencia. Estaba oyendo radio en Ancud cuando escuch\u00e9 que tres hermanos de Pulelo, un sector rural cerca de Chacao, hab\u00edan desaparecido cuando se hundi\u00f3 su embarcaci\u00f3n. No hac\u00eda mucho que hab\u00edan nacido mi Mar\u00eda Jos\u00e9 y Juan Luis; yo estaba esperando a Mat\u00edas&#8230; fue sentir la descarga de dolor compartida. El poema sali\u00f3 de un solo impulso esos d\u00edas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>He tratado en mi poes\u00eda de mostrar a otros-otras, dejarme traspasar por voces, hacernos un poco yo y mi palabra instrumentos, en el sentido cristiano. Creo que he tenido la ambici\u00f3n de escribir el dolor para ah\u00ed, contenido, lograr la purificaci\u00f3n y su elevaci\u00f3n a otro estado. Esto es bastante claro en mi \u00faltimo libro, <em>La Santa<\/em>. <strong>Desde otro punto de vista, considero mi escritura pariente lejana a la esencia del \u201clar\u201d, entendido como la recuperaci\u00f3n de un espacio-tiempo que raya en lo on\u00edrico.<\/strong> Sin embargo, <strong>aun cuando en mi poes\u00eda se puede reconocer la huella que rescata un pasado de alg\u00fan modo mejor, su instalaci\u00f3n de estos restos en el \u201caqu\u00ed y el ahora\u201d es parte esencial de la lectura. No es la nostalgia su motor, sino la b\u00fasqueda de claves que permitan la justificaci\u00f3n de ser y vivir en este tiempo enajenante.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Me interesa una palabra que une a su propia substancia la de otros. No soy yo la que habla. Cuando menos no soy solamente yo, sino varios y, ampliando esta capacidad, soy capaz de contenerlos<\/strong>. Reconozco se\u00f1as de esto que te digo: he asumido personajes como oveja (despojada de identidad, una m\u00e1s del reba\u00f1o), bailarina, se\u00f1oritas en estado de desaparici\u00f3n, etc. <strong>Percibo mi trabajo como un proyecto circular en cuyo centro est\u00e1 Chilo\u00e9 y toda su carga en una especie de estallido primigenio, como el poderoso inicio del universo.<\/strong><strong> Desde ah\u00ed la palabra po\u00e9tica se hace cargo de juntar algunos fragmentos y va dando cuenta de esta astillada realidad que funde un antes con el presente y que apuesta por un devenir donde este procedimiento es esencial.<\/strong> Hay, por lo tanto, un sujeto po\u00e9tico que se hace cargo de una historia despedazada y siente que en la palabra es posible una reconstrucci\u00f3n que no sea el remedo de lo que fue, sino un nuevo orden enriquecido. Esto, otra vez, en los terrenos del deseo, porque lo hasta ahora visible es m\u00e1s bien apegado al minuto de la p\u00e9rdida, el momento de tomar conciencia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>En el plano del lenguaje, he asumido el verso corto como mi m\u00e1s lograda expresi\u00f3n. Una imagen que parece limitada, pero es capaz de explotar hacia adentro, expandiendo su poder.<\/strong> Incorporaci\u00f3n de t\u00e9rminos en aparente desuso, repeticiones que aportan la sumatoria de la emoci\u00f3n creciente. Utilizaci\u00f3n de mitos y lecturas populares fundidas en mi palabra, sin ya casi rasgos reconocibles, como desear\u00eda que finalmente lograra ser mi poes\u00eda. Me sit\u00fao en la tradici\u00f3n<strong>. Siento que mi poes\u00eda tiene tras de s\u00ed la suma de lecturas, tanto de los grandes poetas nacionales que nos preceden, como de mis compa\u00f1eros de generaci\u00f3n.<\/strong> Aun cuando tengo conciencia de la precariedad del lenguaje y su creciente vac\u00edo, de la inutilidad de muchos intentos por acercarse a la materia viva que est\u00e1 en el centro de nuestro esp\u00edritu po\u00e9tico (siempre escurridiza, siempre robando el cuerpo a nuestros limitados medios), y aun cuando reconozco que muchas veces el uso del lenguaje en los t\u00e9rminos tradicionales no hace m\u00e1s que ara\u00f1ar la superficie de las cosas, apuesto por una comunicaci\u00f3n mayor con quienes completar\u00e1n la experiencia po\u00e9tica seg\u00fan la entiendo&#8230; algo as\u00ed como una experiencia colectiva concentrada.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>SER EL SUR, DECIR EL SUR<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Es octubre de 1998 en Santiago de Chile. Rosabetty va pegada a la ventana, en el asiento de mi lado. Vamos en una micro que, si no fuera por la mugre adosada al aire en su interior, se ver\u00eda modernamente acicalada. El II Congreso Iberoamericano de Escritores nos espera. Rosabetty conoce a muchos poetas internacionales invitados y est\u00e1 alegre de reencontrarse con ellos especialmente con Ana Rosetti, con quien estuvo hace poco en Madrid. Llevamos una hora esperando que llegue la calle Grecia. Ella me ha \u201cdicho\u201d durante el viaje muchas cartas, las cuales he respondido, pregunt\u00e1ndole sobre la ciudad que vamos aplanando, el centro, la metr\u00f3poli y nuestros lugares de procedencia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><em>Santiago, primavera de 1998<\/em><\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>No est\u00e1 dentro de mis preocupaciones ser original, pero si alg\u00fan aporte en conjunto estamos haciendo los poetas que escriben en el sur de Chile, es que arrojamos cierta luz sobre sectores negados, marginados de esta triunfalista sociedad<\/strong>. Sumando esta poes\u00eda, llamada \u201cetnocultural\u201d por Iv\u00e1n Carrasco, hacemos el aporte de dar efectivo cuerpo a \u201clo nacional\u201d. Y lo hacemos intencionadamente desde la provincia, con otro de nuestros rasgos distintivos: <strong>la convicci\u00f3n de que nuestro trabajo tiene el aire suficiente para crecer al margen del centro y que, hasta ahora, solo los mecanismos de difusi\u00f3n nos han resultado escasos.<\/strong> Ser consecuentes con nuestra circunstancia hist\u00f3rica, con nuestra identidad, y rastrear en ella una expresi\u00f3n propia, son tal vez caracter\u00edsticas de \u201clo nuevo\u201d con lo que ingresamos a la tradici\u00f3n po\u00e9tica nacional. <strong>Siento que seguir en Chilo\u00e9 (o Chait\u00e9n) tiene sentido en cuanto a que la obra po\u00e9tica ha de estar vinculada estrechamente a la circunstancia vital&#8230; y en ese caso necesito que tenga una repercusi\u00f3n o consecuencia visible en el medio que habito. <\/strong>Quiero decir que es en la provincia, particularmente en mi regi\u00f3n, donde mi trabajo tiene alguna posibilidad de coherencia esencial con el prop\u00f3sito que fue escrito. <strong>Mis libros son parte de un proceso hist\u00f3rico en que estamos muchos involucrados: ser el sur, decir el sur&#8230; y desde all\u00ed sumarnos a otros espacios so\u00f1ados y posibles. <\/strong>Solo en estos t\u00e9rminos tendr\u00e1 alg\u00fan valor la tan mentada globalizaci\u00f3n. Permanecer aqu\u00ed, en este momento del desarrollo personal y comunitario, es resistir activa y productivamente frente a un sistema que absorbe toda manifestaci\u00f3n local.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Claro, esta postura corre el riesgo de radicalizarse y enceguecerse de s\u00ed misma, dejando fuera toda la grandeza que es abrirse al mundo ancho y expectante. En Chilo\u00e9, desgraciadamente, hoy se produce este ensimismamiento y se sigue un camino peligrosamente replegado en la historia y en la tradici\u00f3n, resaltando sus rasgos m\u00e1s proclives al anquilosamiento. Mucha de la potencia intelectual de la isla est\u00e1 concentrada en archivar el pasado y hacer una avanzada de difusi\u00f3n local que rescata elementos que est\u00e1n en v\u00edas de extinguirse. Siento que es un error apostar solo en esta dimensi\u00f3n. Conocer Chilo\u00e9 es un real aporte, pero en consonancia con los cambios necesarios&#8230; por lo dem\u00e1s, en imparable curso.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En este sentido, me siento m\u00e1s cerca de los artistas y escritores que hemos ido asumiendo un desarrollo en consonancia con los tiempos: primero, decidiendo quedarnos sin complejo en la provincia; luego, desarrollar nuestro trabajo reforzando medios de comunicaci\u00f3n y difusi\u00f3n. En eso estamos.<strong> La relaci\u00f3n con el centro que es Santiago, pero tambi\u00e9n con todos los otros centros de los cuales vamos a ser siempre periferia<\/strong>. Si as\u00ed nos planteamos, la relaci\u00f3n con el centro, entonces, es necesaria para completar las redes de lectura-circulaci\u00f3n de las obras, pero la estatura de dicha relaci\u00f3n depende de nosotros. No hemos profundizado lo necesario para esta segunda parte del proceso. Aun cuando hemos dado prueba de capacidad editorial y creativa, nuestro nivel de reflexi\u00f3n no ha ido a la par y nos ha faltado reforzar los espacios de di\u00e1logo con ese centro que no nos quiere ver. En este sentido, considero un sustantivo avance la preparaci\u00f3n de una revista literaria que inaugure el di\u00e1logo desde nuestras coordenadas. <strong>La provincia lee al centro, convoca incluso a otros pa\u00edses y se ve a s\u00ed misma con seriedad e independencia.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hemos visto c\u00f3mo, durante los a\u00f1os de la \u201ctransici\u00f3n\u201d a la democracia, la inyecci\u00f3n de fondos al \u00e1rea de la cultura ha servido solo en forma parcial y no ha contribuido a fortalecer un proceso que se hab\u00eda iniciado en tiempos de dictadura, por lo menos en esta regi\u00f3n. <strong>El Estado, en t\u00e9rminos ideales, debiera implementar una pol\u00edtica cultural para fomentar el desarrollo cultural y la libre creaci\u00f3n art\u00edstica. Para ello ser\u00eda necesario un debate abierto y permanente donde los actores de la cultura sean interlocutores realmente considerados. <\/strong>Especialmente al Estado le compete armar espacios de encuentro entre la ciudadan\u00eda y los artistas e intelectuales. En el \u00e1rea de la literatura, por ejemplo, pienso en una editorial que edite, difunda y venda a precios m\u00f3dicos la obra de autores cuyas propuestas enriquezcan la cultura nacional; obviamente previniendo las contaminaciones posibles de corrupci\u00f3n en un ente de esta envergadura. Un verdadero desarrollo regional necesita perentoriamente de la capacidad creadora, del pensamiento y el alma contenidos en su patrimonio cultural y art\u00edstico. En este sentido, desde el Estado se deber\u00eda propiciar una reflexi\u00f3n cr\u00edtica respecto del papel de los medios de comunicaci\u00f3n social, en donde lo regional pr\u00e1cticamente no existe m\u00e1s que en una obligada e insignificante cuota. Eso, en el mejor de los casos. <strong>Parece de perogrullo afirmar que el Estado debiera favorecer la pluralizaci\u00f3n de los medios con el objeto de dar a cada miembro de este cuerpo-pa\u00eds un desarrollo real.<\/strong> El caso del cierre del diario La \u00c9poca es especialmente pat\u00e9tico, puesto que era un medio period\u00edstico que contribuy\u00f3 a ampliar un poco el di\u00e1logo en el pa\u00eds y fue librado a su suerte en un espacio donde el salvajismo del poder econ\u00f3mico dio r\u00e1pida cuenta de \u00e9l. Y eso que de la provincia apenas hablaba. En cuanto a la distribuci\u00f3n de fondos para actividades culturales, creo necesaria la independencia de la regi\u00f3n en t\u00e9rminos de la asignaci\u00f3n de los recursos y la definitiva inclusi\u00f3n de un jurado id\u00f3neo para determinar qui\u00e9nes y c\u00f3mo usar\u00e1n el apoyo econ\u00f3mico en beneficio de la cultura regional. Tal jurado debe rotar, nunca permanecer, de modo que se cuide lo m\u00e1s posible la transparencia. Por ejemplo, gente que haya tenido proyectos un a\u00f1o, no podr\u00eda postular al siguiente y as\u00ed se establece un n\u00famero de actores culturales entre los cuales elegir al jurado anual. Pero estas y otras cuestiones pr\u00e1cticas debieran ser fijadas en un acuerdo que se generara en un encuentro amplio donde tuvi\u00e9ramos la oportunidad real de dialogar acerca de lo que queremos en este plano en tanto regi\u00f3n y en tanto pa\u00eds<strong>. La obra art\u00edstica producida en provincia no necesitar\u00eda un trato especial por ser tal, no en el sentido de apoyo al desvalido. <\/strong>Quisi\u00e9ramos que nuestro trabajo funcione en igualdad de condiciones con el producido en la capital y eso se refiere m\u00e1s bien a los medios de difusi\u00f3n y la posibilidad de acceder a beneficios que ir\u00edan en directo apoyo al trabajo creativo, como becas, representaci\u00f3n del pa\u00eds frente al extranjero, etc. Para superar las dificultades de trabajar en provincias (y, por lo tanto, casi no existir \u201cen el pa\u00eds\u201d) he actuado vitalizando el proceso regional, tanto en lo reflexivo (organizando encuentros) como en otros aspectos (producci\u00f3n, difusi\u00f3n cultural).<strong> Tambi\u00e9n asumo mi papel como escritora en la constante participaci\u00f3n en eventos nacionales, aunque se me invite un poco anecd\u00f3ticamente.<\/strong> La verdad es que creo que hay que enfrentar la precariedad de comunicaci\u00f3n con todos los elementos que est\u00e9n a nuestro alcance: comunicaci\u00f3n con el exterior, participaci\u00f3n en concursos, desarrollo de proyectos personales y colectivos, etc.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>PARA ENSORDECER EL CENTRALINO <\/strong><\/p>\n<p><strong>ANIMAL INDIFERENTE<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Percibo, en t\u00e9rminos globales, que la actividad literaria en mi entorno m\u00e1s cercano ha perdido fuerza. Parto del convencimiento de que tenemos poderosas voces po\u00e9ticas, importantes libros publicados y un interesante proceso que tuvo su momento de gloria hace unos diez a\u00f1os. Actualmente veo los mismos proyectos escriturales que siguen un desarrollo personal por parte de sus autores, pero se ha perdido el v\u00ednculo con las generaciones emergentes que estuvo sostenido por los talleres literarios que muchos de nosotros dirig\u00edamos en las diversas comunas donde vivimos. Por lo tanto, los nuevos poetas, por muy interesantes que sean, pierden valioso tiempo en un trabajo solitario que no siempre es abonado por las mejores lecturas. Otro rasgo de esta etapa es la ausencia de espacios realmente productivos de trabajo en com\u00fan, como los encuentros, las tertulias, las lecturas sistem\u00e1ticas. Es cierto que han aparecido varias ferias del libro, pero, por su car\u00e1cter, las actividades se suceden una tras otra, m\u00e1s bien dirigidas a un p\u00fablico que a la oportunidad de compartir entre compa\u00f1eros de labor.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Aunque pareciera ser parte de este tiempo la conclusi\u00f3n de repetir el esquema del escritor concentrado en su obsesi\u00f3n particular, percibo tres razones para desarrollar un trabajo comprometido con un proceso m\u00e1s solidario. Primero, nuestra propia historia que apost\u00f3 por una solidaridad sin la cual muchos de nosotros no estar\u00edamos en este estadio de desarrollo. <strong>Tuvimos la oportunidad hist\u00f3rica de formarnos comunitariamente, de desarrollar un juicio cr\u00edtico, compartir lecturas, difundir nuestro trabajo, aunque sea dentro de los m\u00e1rgenes de la provincia y, sobre todo, relacionarnos con la tradici\u00f3n literaria chilena participando \u201cen vivo\u201d con escritores fundamentales, como Nicanor Parra, Gonzalo Rojas, Jorge Teillier, Jos\u00e9 Donoso<\/strong>. <strong>Considero una responsabilidad repetir o enriquecer esta forma de trabajo, de modo que los pr\u00f3ximos poetas del sur tengan, por lo menos, las oportunidades que tuvimos nosotros.<\/strong> En segundo lugar, y considerando las condiciones actuales de la cultura en Chile, veo que el \u00fanico modo de herir a la bestia es engrosando la voz. Hacerla temblar. <strong>Cada uno de nosotros aporta su potencia al vozarr\u00f3n que habr\u00e1 de salir de la provincia para ensordecer el centralino animal indiferente.<\/strong> Y no solo para probarle al centro la dimensi\u00f3n de nuestra propuesta. Tener claro nosotros mismos que somos capaces de sostener un espacio independiente con rigor \u00e9tico y est\u00e9tico. En tercer lugar, y muy ligado a lo anterior, el meollo del asunto es que desde el sur no estamos escribiendo una obra ligada a nuestra historia personal y comunitaria, por lo tanto, su destino, si bien excede nuestro dominio, es consustancial a esa historia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Reconozco un tiempo de oro en esta reflexi\u00f3n. Fue visible su pr\u00e1ctica. En este momento es creciente un individualismo que sostiene el discurso del \u00e9xito. Muchos compa\u00f1eros se inquietan por la falta de reconocimiento a su trabajo. Siento que los dineros de becas, proyectos y premios funcionan, parcialmente, como distractores y algunos de los nuestros se est\u00e1n quedando iluminados bajo esa estrecha luz. Esta visi\u00f3n, en todo caso, traspasa lo regional y se hace a\u00fan m\u00e1s evidente en Santiago.<strong> Personalmente me duele m\u00e1s ver rasgos de degradaci\u00f3n en la provincia, aqu\u00ed donde est\u00e1n mis afectos<\/strong>. Como consecuencia natural de estos nuevos \u201cmales\u201d veo la falta de rigor en el trabajo, la poca disposici\u00f3n a realizar una actividad que no sea directamente beneficiosa, la falta de participaci\u00f3n en el debate de los grandes temas nacionales. Percibo una especie de letargo en lo relativo a la elaboraci\u00f3n de proyectos comprometidos con este pa\u00eds quebradizo que nos permita una poes\u00eda actual, profunda, necesaria.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>ESCRIBO DESDE LO QUE SOY<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Estamos alejados de aquellos d\u00edas de 1998. El \u00faltimo d\u00edgito ahora es nueve. Caminamos por Futrono en un verano de febrero. Rosabetty est\u00e1 preocupada por sus amigos poetas de Chilo\u00e9. Reconoce congestionarse por las querellas producidas entre ellos. Le pido que me \u201cescriba\u201d sobre la eventual existencia de una discriminaci\u00f3n positiva frente a sus condiciones de mujer y chilota. Gran parte de su obra ha transitado aquella exploraci\u00f3n: la constituci\u00f3n de lo femenino en un espacio cultural \u201cotro\u201d, mas con extrema sutileza y elipsis. Su b\u00fasqueda ha ampliado, por tanto, algunos fetiches manidos de la literatura de \u201cg\u00e9nero\u201d y aporta, seg\u00fan diversos cr\u00edticos, alta originalidad al nutrido paisaje de poetas mujeres<strong>. Le pido que me hable como siempre: con una carta enviada desde lejos.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><em>Futrono, verano de 1999<\/em><\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Las condiciones de \u201cmujer\u201d y \u201cchilota\u201d son imprescindibles en mi trabajo po\u00e9tico. Escribo desde lo que soy, marcada por una clase social, un determinado tiempo hist\u00f3rico, una suma de experiencias vitales, igual como le ocurre a cualquier poeta, hombre o mujer.<\/strong> Hay experiencias sensibles que son privativas de mi sexo, as\u00ed como hay otros rasgos que sostienen mi poes\u00eda que no podr\u00edan haberse generado en otra cultura que no sea la chilota. Lo mismo que ha sido mi nutriente es tambi\u00e9n mi l\u00edmite, mi capacidad de vuelo claramente establecida desde antes y para siempre. Aun cuando haya otros, siento que la informaci\u00f3n del \u201cdisco duro\u201d tiene un alcance limitado y esa constataci\u00f3n es tambi\u00e9n parte de m\u00ed. En cuanto al ejercicio de la escritura y su aparataje exterior o redes de relaciones y difusi\u00f3n, dir\u00e9 que aun cuando ha habido una apertura (por lo menos del inter\u00e9s y atenci\u00f3n) hacia la literatura de g\u00e9nero, sin duda yo no he sido beneficiada de los privilegios de estos circuitos. Es m\u00e1s, he sentido directamente la falta de solidaridad y desvalorizaci\u00f3n por mi trabajo, m\u00e1s desde lecturas (o no lecturas) de mujeres que de hombres. En todo caso, el tema no me preocupa. Creo que se trata de un proceso natural en el que se est\u00e1n mirando unas a otras, reconoci\u00e9ndose, y no ha llegado el tiempo en que realmente se enfrenten a la poes\u00eda sin el g\u00e9nero como elemento discriminatorio. Respecto de la condici\u00f3n chilota, s\u00e9 que provoca una cierta expectaci\u00f3n y <strong>existe en este pa\u00eds, tan falto de sue\u00f1os, una idealizaci\u00f3n del archipi\u00e9lago.<\/strong> S\u00e9 tambi\u00e9n que hay invitaciones que se me hacen en este contexto, pero tambi\u00e9n quiero ser justa con algunos lectores interesados en el real valor de mi trabajo. Y desde esas lecturas ambas condiciones (mujer y chilota) pesan, pero tambi\u00e9n se puede \u201cpasar de ellas\u201d, sobrepasarlas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>UN CHARCO INTERIOR<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Pero quiero terminar esta \u201ccarta\u201d \u2014como dices que hablo\u2014 con lo siguiente: yo nunca he esperado nada de la poes\u00eda.<\/strong> <strong>Cada alegr\u00eda que me ha dado es un milagro<\/strong>: ediciones, viajes, encuentro con personas valiosas, distinciones, conocer a los amigos m\u00e1s entra\u00f1ables que tengo. <strong>Siento que la poes\u00eda es mi verdadera columna vertebral; toda mi vida la he armado alrededor de ella.<\/strong> Cuando a veces se va y pasan meses en que no la siento cerca, en esas terribles sequedades (que, por suerte, no ocurren a menudo), todo se debilita en torno a m\u00ed, se desdibuja, pierde consistencia. <strong>Si entiendo el deseo como sin\u00f3nimo de espera, podr\u00eda resumirlo en que deseo estar siempre unida en y con la palabra, y ser capaz de irradiar esta fiesta de la creaci\u00f3n por todos mis costados.<\/strong> <strong>Creo que la poes\u00eda de alg\u00fan modo es un espacio de resistencia en un tiempo de vertiginosa superficialidad<\/strong>. Los afectos, la sensibilidad, la costosa reflexi\u00f3n sobre nosotros mismos est\u00e1n siendo licuados al extremo&#8230; y escribir es tener conciencia de no estar dentro del juego. No me interesa aprender el discurso de este tiempo \u201cpara estar al d\u00eda\u201d y las transacciones que acostumbramos a presenciar en esta gran pantalla de la globalizaci\u00f3n no me seducen en lo m\u00e1s m\u00ednimo. Suscribo a Teillier, quien habl\u00f3 del poeta como el \u201cguardi\u00e1n del mito\u201d. Alguna vez va a estallar este sistema enajenante y los sobrevivientes mirar\u00e1n a su alrededor buscando el agua esencial que estar\u00e1 esperando por ellos. Y como el tiempo es este continuo simult\u00e1neo y eterno, ese estallido ya comenz\u00f3. No es una alucinaci\u00f3n mesi\u00e1nica. He ido a colegios donde ojos y rostros vidriosos parecen no reflejar m\u00e1s que un charco interior y, sin embargo, al calor de un encuentro afortunado, de poes\u00eda comunicante, se inicia ese chisporroteo del alma que se enciende. En lo personal, necesito ampliar mi vista. <strong>Quisiera viajar, leer y conversar mucho con otras culturas, renovar mis viejos y gastados recursos, ampliar otro poco los afectos&#8230; en fin, ensanchar el aire que nutre mi poes\u00eda.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Supongo que mis temores se han concentrado siempre en el peligro de vivir la median\u00eda, en ir negociando con la vida el bienestar personal, aguando los instintos. En ese sentido, acallo la loba que contengo. He vivido por mucho tiempo bordeando el territorio dom\u00e9stico con aut\u00e9ntico pavor de su bajo tono y supongo tambi\u00e9n que este temor me acompa\u00f1ar\u00e1 mientras viva porque es parte estructural de m\u00ed.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>P.D.: <strong>Los mayores riesgos que estoy dispuesta a asumir los asumo en la poes\u00eda, donde concentro fuerzas y me uno a todas las que me habitan.<\/strong> Espero el mes pr\u00f3ximo volver a vivir nuevamente en Ancud. All\u00e1 te espero.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Esta entrevista es parte de la nueva edici\u00f3n de H\u00e9roes civiles &amp; santos laicos. Palabra y periferia: trece entrevistas a escritores del sur de Chile, del antrop\u00f3logo y poeta Yanko Gonz\u00e1lez, publicado recientemente por Provincianos Editores. 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