{"id":15590,"date":"2024-07-22T01:49:06","date_gmt":"2024-07-22T01:49:06","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=15590"},"modified":"2024-07-22T02:27:04","modified_gmt":"2024-07-22T02:27:04","slug":"prologo-bitacora-de-un-devenir-mula-esteril-ars-erotica-retazos-de-incomodidad-saber-travesti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2024\/07\/22\/prologo-bitacora-de-un-devenir-mula-esteril-ars-erotica-retazos-de-incomodidad-saber-travesti\/","title":{"rendered":"[PR\u00d3LOGO] Bit\u00e1cora de un devenir mula est\u00e9ril: ars er\u00f3tica, retazos de incomodidad, saber travesti"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Alicia Ortega Caicedo nos sit\u00faa en su lectura de Pasivas. Bit\u00e1cora sexual, de Dar\u00eda #LAMARACX. Este libro es publicado por <\/strong><a href=\"https:\/\/kikuyoeditorial.com\/\"><strong>Kikuyo Editorial,<\/strong><\/a><strong> para su colecci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Este texto se suma al de<\/strong> <a href=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2024\/05\/14\/prologo-tempestades-avatares-ideologicos-y-su-alternativa-andina\/\"><strong>Tempestades<\/strong><\/a><strong> de Natalia Sierra Freire; pr\u00f3logo a cargo de Ra\u00fal Zibechi. Revisa tambi\u00e9n la <a href=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2024\/04\/09\/sobre-sutura-de-las-aguas-de-daniela-catrileo\/\">presentaci\u00f3n de Sutura de las Aguas de Daniela Catrileo,<\/a> a cargo de Claudia Zapata, publicado por la misma casa editorial.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>M\u00e1s sobre Dar\u00eda y su libro \u00a0Pasivas. Bit\u00e1cora sexual en esta entrevista publicada en <\/strong><a href=\"https:\/\/www.uncuartooscuro.com\/daria-lamaracx-pasivas\/\"><strong>uncuartooscuro.com<\/strong><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>El presente escrito quiere ser le\u00eddo como una <em>bit\u00e1cora<\/em><\/strong>. Es decir, como el registro de un viaje, de un desplazamiento, de una aventura. A diferencia de una bit\u00e1cora tradicional, no interesa a Dar\u00eda el estricto ordenamiento cronol\u00f3gico de sus apuntes. Dar\u00eda lleva a su bit\u00e1cora escritos de diferente extensi\u00f3n y de procedencias discursivas varias. En algunos casos, las entradas son bastante cortas, anotadas por fuera de la l\u00ednea de tiempo. Su capacidad de impacto y afectaci\u00f3n responde a la fuerza de su concisi\u00f3n. En estos momentos, la escritura se acerca al aforismo, a la sentencia, al lema, a la declaraci\u00f3n afirmativa, al manifiesto, a una m\u00e1xima de la insurrecci\u00f3n, al an\u00e1lisis cr\u00edtico; en suma, al enunciado que escenifica su propio decir. Esos breves fragmentos portan una hiperconciencia narrativa que, al mismo tiempo, ofrece claves de lectura y revela filiaciones en el orden de lo sensible y del pensamiento<strong>: \u201cEscribo cortante, desmenuzado, azarosamente, porque no hay episteme que construir, solo retazos de incomodidad. Escribir para herir como me ense\u00f1\u00f3 Clarice\u201d. <\/strong>Efectivamente, son fragmentos, retazos discursivos que se desprenden de una reflexi\u00f3n de largo aliento que enmarca y puntea la trayectoria de los recorridos narrados en la <em>Bit\u00e1cora<\/em>. Son cortantes, porque interrumpen la secuencia narrativa, por la carga de provocaci\u00f3n, por la reuni\u00f3n de palabras que configuran un campo sem\u00e1ntico punzante, incitante, atrevido, tajante. Son textos que buscan mostrar, provocar, arriesgar, polemizar, suscitar: \u201cRetazos de incomodidad\u201d, como dice Dar\u00eda. Tambi\u00e9n nos dice que \u201cleer este texto es pelearse con \u00e9l\u201d. As\u00ed entonces, nos encontramos con retazos de interioridad, de pensamientos, de vivencias.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Otras p\u00e1ginas de la <em>Bit\u00e1cora<\/em> entretejen episodios de <strong>una vida \u2013la de Dar\u00eda\u2013 contada desde una conciencia del presente: el hoy de la voz narrativa, el lugar donde afinca su trabajo con la memoria. <\/strong>Se trata de <strong>una rememoraci\u00f3n que brega con fragmentos de una materia autobiogr\u00e1fica, que se detiene en la urdimbre familiar y de infancia, as\u00ed como en la memoria er\u00f3tica del cuerpo y sus aprendizajes.<\/strong> La casa, la presencia y la palabra materna, los programas de televisi\u00f3n, el padre como referente de una masculinidad rechazada y a contrapelo del camino elegido; el registro de amantes, los encuentros furtivos, las fotos, los mensajes, la calle, los dormitorios, la vestimenta, los rincones, son motivos que articulan la memoria, el relato, la experiencia, la vida narrada. <strong>Todo ejercicio de evocaci\u00f3n trae a la escritura objetos, episodios, afectos, paisajes, sabores, corporalidades. Y esas reminiscencias est\u00e1n albergadas en los espacios del habitar; los espacios en donde la vida relatada ha transcurrido. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por esa raz\u00f3n, <strong>la casa suele ser el espacio privilegiado en el relato de experiencias vividas. La casa y sus recovecos:<\/strong> el cl\u00f3set compartido con el hermano como dep\u00f3sito de objetos que el sujeto escribiente consulta, ordena, revisa, rompe, desacomoda, apila. El cl\u00f3set es guardi\u00e1n de los libros que sirvieron como refugio de la socializaci\u00f3n masculina, espacio de autoplacer, archivo de peque\u00f1as cosas que portan marcas de la trayectoria referida. Las im\u00e1genes de infancia habitan no solo la casa y los patios de la vecindad compartida (ese sitio privilegiado para el intercambio de relatos y aventuras mundanas), sino tambi\u00e9n la escuela, el sal\u00f3n de clases, el patio del recreo: espacios que sostienen una memoria que entrecruza la risa, los primeros besos y las primeras peleas, la traici\u00f3n, la inocencia, la seducci\u00f3n, el desencanto, la ilusi\u00f3n, el bullying, las ceremonias inici\u00e1ticas, la mirada de quien aprende a observar de lejos. Las p\u00e1ginas que contienen textos de mayor extensi\u00f3n, concebidos como relatos que entrelazan episodios de la vida narrada, suelen estar acompa\u00f1ados por citas tomadas, sobre todo, de baladas rom\u00e1nticas: canciones que hablan de la pasi\u00f3n y el melodrama del amor, el exceso y la locura. Estas l\u00edneas funcionan como ep\u00edgrafes de cierre (porque est\u00e1n situadas al final): rematan y anudan el escrito con unas formas de la sensibilidad y los imaginarios sociales que tienen cabida en las letras de esas canciones. Dir\u00eda que esas citas conforman un l\u00e9xico cultural, unos c\u00f3digos compartidos, un elocuente performance de lo dicho en el relato.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Pasivas. Bit\u00e1cora sexual<\/em> es el t\u00edtulo de este libro.<strong> Podemos entonces precisar y decir que la bit\u00e1cora que leemos privilegia instantes vividos alrededor del placer carnal, en el encuentro con amantes que irrumpen en la escritura como hitos de una suerte de educaci\u00f3n sentimental.<\/strong> Seg\u00fan las convenciones del g\u00e9nero, la bit\u00e1cora supone una escritura \u00edntima, personal, reflexiva, diar\u00edstica, que se actualiza constantemente, que participa del testimonio, as\u00ed como de la autobiograf\u00eda. Es un g\u00e9nero que valora el registro de los detalles, ideas, observaciones, datos, con relaci\u00f3n al proyecto concebido. Es, por tanto, una escritura fragmentada, hecha a mano alzada, itinerante y recursiva. Tambi\u00e9n podemos decir que la bit\u00e1cora es el registro de una vida. En este sentido, suele incluir los detalles m\u00e1s peque\u00f1os o subjetivos, que para quien escribe est\u00e1n cargados de valor en la conciencia de su propio devenir vital. La <em>Bit\u00e1cora <\/em>de Dar\u00eda participa asimismo del vuelo ensay\u00edstico y la fabulaci\u00f3n. Porque, lo sabemos, no existe anotaci\u00f3n de vivencias que pueda ser enunciada y referida por fuera de los tropos del lenguaje, ni al margen de la perspectiva del tiempo que \u2013en el ejercicio de una vuelta al pasado\u2013 revela unos matices y olvida otros: elige qu\u00e9 decir, qu\u00e9 recordar, qu\u00e9 llevar a la escritura, qu\u00e9 hacer ver. Por tanto, el pacto de veracidad \u2013que una bit\u00e1cora pretende en su registro minucioso de experiencias vividas\u2013 suele verse intervenido por la fabulaci\u00f3n, la invenci\u00f3n, la selecci\u00f3n, la mentira: \u201cMiento, miento y no paro de mentir\u201d, afirma Dar\u00eda, como apuesta l\u00fadica y desestabilizadora de sus propios enunciados.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>La <em>Bit\u00e1cora<\/em> de Dar\u00eda distingue el cuerpo como lugar de enunciaci\u00f3n. El cuerpo del yo escribiente. El cuerpo genital, el cuerpo erotizado, el cuerpo como lugar de placer, de interrogaci\u00f3n, de afirmaci\u00f3n, de b\u00fasqueda<\/strong>. El cuerpo deseante y penetrado, el cuerpo que se articula alrededor de sus propios orificios tras la llamada del deseo y la efervescencia del encuentro. Tambi\u00e9n es el lugar de la herida, de la sangre, de la desgarradura, de la posesi\u00f3n. El cuerpo aparece comprometido de modo prioritario como registro importante de autoafirmaci\u00f3n. Puedo decir que tambi\u00e9n es el emplazamiento de la memoria y del \u201crelato er\u00f3tico sobre el gozo, el placer, la lujuria, la perversi\u00f3n, la satisfacci\u00f3n, la sublimaci\u00f3n del poder-saber, de eso que Michelito llam\u00f3 <em>scientia sexualis<\/em> y que gobierna la carne de las pasivas sumisas pedidoras\u201d. Vuelvo al t\u00edtulo: <em>Pasivas. Bit\u00e1cora sexual<\/em>. \u201cPasivas\u201d, repito. Me digo que, aunque se pretende sin\u00f3nimo de \u201csumisas\u201d, el vocablo bien puede ser reemplazado por \u201cinsumisas\u201d (tambi\u00e9n por \u201cdesobedientes\u201d, \u201cimp\u00fadicas\u201d, \u201crebeldes\u201d), pues <strong>se trata de un cuerpo penetrado\/sometido que elige su propio quiebre como ocasi\u00f3n para pensar, problematizar, dar testimonio, fabular y declarar a cielo abierto sin pudor alguno.<\/strong> Es decir, se trata de un cuerpo que hace de su desgarradura el lugar de su enunciaci\u00f3n. As\u00ed, esta escritura borra con su solo gesto la frontera normativa que suele dividir a las personas \u201centre quienes ejercen el poder y las que son pose\u00eddas\u201d. Por ello, <strong>si \u201cpasiva\u201d responde a una l\u00f3gica binaria que clasifica las conductas seg\u00fan la posici\u00f3n de los cuerpos, esta <em>Bit\u00e1cora<\/em> reinventa el vocablo para cargarlo de iron\u00eda, fuerza l\u00fadica, promesa de aventura, posibilidad de reflexi\u00f3n y cuestionamiento.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Como sabemos, lo m\u00e1s \u00edntimo y personal tambi\u00e9n es pol\u00edtico. De all\u00ed que la <em>Bit\u00e1cora<\/em> se desplace hacia el territorio de la interpelaci\u00f3n y la cr\u00edtica en torno al tema de la emancipaci\u00f3n y la liberaci\u00f3n sexual en el contexto del capitalismo: esa m\u00e1quina que todo lo devora y mercantiliza, que lima asperezas, que, en la r\u00e1pida absorci\u00f3n de lo que encuentra a su paso, pretende debilitar la potencia de las insurrecciones, la voluntad de margen, la elecci\u00f3n del estar fuera del juego oficializado. <strong>Los textos de la <em>Bit\u00e1cora<\/em> entrecruzan la desnudez del cuerpo, sus orificios m\u00e1s secretos, con el pensamiento cr\u00edtico: \u201c\u00bfQu\u00e9 significa caminar hacia la emancipaci\u00f3n? \u00bfTiene sentido liberarse del capitalismo y quedarnos con la subjetividad que construy\u00f3 sobre nuestras carnes?\u201d.<\/strong> Esa primera persona del plural incluye a las mariconas, las locas, las travestis: un universo humano hist\u00f3ricamente ninguneado, perseguido, violentado, expulsado, asesinado, en nombre de la norma sexo gen\u00e9rica, de una doble moral, del castigo de la carne y sus placeres, de la disciplina, el productivismo, la patologizaci\u00f3n de los cuerpos. En suma, en nombre de la l\u00f3gica castigadora y ejemplarizante que privilegia el encierro de la <em>carne desbordada<\/em>: \u201cLas encerraron en el calabozo, terminaron en la c\u00e1rcel. Las internaron en la cl\u00ednica, el sanatorio, en el nosocomio como a Shulamith, como a Kate. Las encerraron en el hospital y en el armario\u201d. Tambi\u00e9n leemos: \u201cLas travestis son un sinsentido. Se arrancaron de la hombr\u00eda y escaparon de la hembritud. No se convirtieron en madres, ni en hijas. Son peligro er\u00f3tico. Son pecado\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Observo que esta <em>Bit\u00e1cora<\/em> porta un notorio saber travesti, una suerte de po\u00e9tica travesti. \u00a0Dice, por ejemplo, \u201cLa travesti no puede tener nombre, es un estado del ser. Ni naci\u00f3 travesti ni morir\u00e1 as\u00ed. [\u2026] No hay un acto m\u00e1s travesti que otro. La travesti no es real, es una ficci\u00f3n\u2026\u201d. <\/strong>La travesti emerge como una potencia imposible de clasificar, encerrar, clausurar; como una forma del estar siempre en tr\u00e1nsito que no deja de germinar en el recorrido hacia el estallido de algo desconocido, que se reinventa una y otra vez. <strong>El travestismo y el amariconamiento pluralizan la escritura: son dos n\u00facleos de sentido que operan como lugar de enunciaci\u00f3n, sitio de afirmaci\u00f3n, declaratoria de un saber asumido en nombre propio, punto donde converge la experiencia privada y la producci\u00f3n de conocimiento<\/strong>, momento en el que el pronombre acoge la primera persona del plural de manera declaratoria: \u201cSi las mariquitas no podemos (re)producir capital consangu\u00edneo, este se nos extraer\u00e1 de la sangre misma. Si no somos sementales de la re (producci\u00f3n) nuestro semen ser\u00e1 capitalizable. Por ello, devenir <em>mula est\u00e9ril<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La <em>Bit\u00e1cora<\/em> tambi\u00e9n da cabida a la vulnerabilidad del cuerpo escribiente: los miedos que agitan la escritura. El miedo a enfermar, a reconocer el destello de algunas verdades ocultas, a la p\u00e9rdida de las ilusiones o al abandono de una manera de entender las cosas. No obstante, cabe pensar que la <em>Bit\u00e1cora <\/em>es tambi\u00e9n el testimonio de una transformaci\u00f3n: aquella que supone un desplazamiento que va del miedo al gozo, de la violencia padecida al saber afirmativo, del encierro y el armario a las travesuras travestis, de la altura del suelo a la altura de los \u00e1rboles, de lo real a la ficci\u00f3n, del recuerdo a la escritura, del ruego a la enunciaci\u00f3n audaz y deslenguada, del acoso y la embestida a la apuesta por el borde, la noche, la esquina, la m\u00e1scara, la risa, la fuga, el peligro, el corte, la c\u00e9dula trans no binaria, la disidencia: \u201cEl miedo a los hombres que me acompa\u00f1\u00f3 por un a\u00f1o se evapor\u00f3 cuando aprend\u00ed a usar la navaja, a correr, a gritar, a re\u00edrme. Ese miedo se transform\u00f3 en un gozo inusitado que experimento cuando salgo vestida de <em>bomb\u00f3n asesino<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los textos de la Bit\u00e1cora entrecruzan la desnudez del cuerpo, sus orificios m\u00e1s secretos, con el pensamiento cr\u00edtico: \u201c\u00bfQu\u00e9 significa caminar hacia la emancipaci\u00f3n? \u00bfTiene sentido liberarse del capitalismo y quedarnos con la subjetividad que construy\u00f3 sobre nuestras carnes?\u201d. <\/p>\n","protected":false},"author":402,"featured_media":15589,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[16,20],"tags":[3425,3424,3353,3423,3038,2936,1962],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-15590","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-ciudad-letrada","category-yo-la-peor-de-todas","tag-alicia-ortega","tag-daria-lamaracx","tag-kikuyo-editorial","tag-pasivas","tag-prologo","tag-publicacion","tag-queer"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15590","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/402"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15590"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15590\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15589"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15590"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15590"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15590"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=15590"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=15590"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}