{"id":15655,"date":"2024-07-30T03:11:11","date_gmt":"2024-07-30T03:11:11","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=15655"},"modified":"2024-08-05T15:21:01","modified_gmt":"2024-08-05T15:21:01","slug":"adelando-ella-esta-en-todos-cantos-a-la-naturaleza-drama-en-la-selva-de-vicente-perez-rosales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2024\/07\/30\/adelando-ella-esta-en-todos-cantos-a-la-naturaleza-drama-en-la-selva-de-vicente-perez-rosales\/","title":{"rendered":"[Adelanto] Ella est\u00e1 en todos. Cantos a la naturaleza: Drama en la selva de Vicente P\u00e9rez Rosales"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/alquimiaediciones\/p\/C82xb7wu6_G\/\"><strong>Ella est\u00e1 en todos. Cantos a la naturaleza (Alquimia Ediciones)\u00a0<\/strong> <\/a>re\u00fane prosas y poemas de autores de diversas \u00e9pocas y latitudes, que hunden sus ra\u00edces en la tierra para dar cuenta de su relaci\u00f3n con la naturaleza. Cada p\u00e1gina es una invitaci\u00f3n a conectarnos con aquel entorno que determina nuestras vidas, que est\u00e1 siempre presente, aunque no nos demos cuenta.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Cada uno de los textos aqu\u00ed seleccionados son un cercamiento a las m\u00e1s variadas formas que la naturaleza nos entrega, un llamado de atenci\u00f3n a nuestro permanente olvido de que, junto con el resto de especies animales y vegetales, somos parte de ella.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Quien navega por primera vez en estos canales (de Chilo\u00e9 a Cayenel) y sus adyacencias no puede persuadirse de que aquellas angostas y tranquilas v\u00edas de agua sean brazos de mar, sino profundos r\u00edos navegables sujetos a la influencia directa de las mareas. Las pintorescas islas que estrechan, ensanchan o prolongan esos canales se asemejan a colosales copas de \u00e1rboles sumergidos hasta la mitad de las profundidades de las aguas. Altos y api\u00f1ados son los bosques que las cobijan, y solo descubre el viajero, en el per\u00edmetro de todas ellas, aisladas chozas, tal cual imperfecto sembrado y uno que otra embarcaci\u00f3n menor para facilitar el contacto entre los isle\u00f1os de aquellos h\u00famedos lugares.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Llenos de privaciones y expuestos hora a hora a la inclemencia del clima, que solo la paulatina destrucci\u00f3n de los bosques ha podido modificar despu\u00e9s, fueron los primeros colonos un ejemplo de lo que puede el hombre que lucha contra la naturaleza cuando le asiste la fe en el porvenir y le sostienen los naturales atributos de ella, el trabajo y la abnegaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Poner en aquellos lugares una cuadra en estado de cultivo parec\u00eda, en efecto, empresa muy superior a la fuerza de los medios empleados para conseguirlo. <strong>Hall\u00e1base todo aquel vasto territorio cubierto de espes\u00edsimas selvas, las cuales, desde las nieves eternas de los Andes, parec\u00edan desprenderse y marchar sin interrupci\u00f3n hasta las mismas aguas del mar.<\/strong> All\u00ed crec\u00edan y se alimentaban aquellos colosos de nuestra vegetaci\u00f3n, de cuyos rectos troncos a\u00fan se sacan m\u00e1s de dos mil tablas; all\u00ed los \u00e1rboles seculares invad\u00edan el dominio de las aguas, hundiendo en ellas sus robustas ra\u00edces, las cuales aparec\u00edan en los reflujos cubiertas de sargazos y mariscos, sin que la sal marina menoscabara en nada la fuerza de la vegetaci\u00f3n; <strong>all\u00ed los espinosos matorrales y tupidas quilas envueltas y estrechadas contra los troncos por los retorcidos cables de las flexibles lardizabalas interceptaban hasta la luz del sol, y el piso h\u00famedo y fangoso que los sosten\u00eda se ocultaba bajo un hacinamiento impenetrable de troncos superpuestos y en descomposici\u00f3n. <\/strong>El fuego mismo en aquellas humedades permanentes perd\u00eda mucho en su car\u00e1cter destructor.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No hay en esta descripci\u00f3n del bosque del litoral mar\u00edtimo de Melipulli nada de exagerado, y pudiera aplicarse, con solo la mudanza de nombre, a cualquier otro punto de aquellos lugares donde no haya dejado a\u00fan rastro de hacha.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de uno de los dolorosos episodios que surgieron en los primeros pasos que dio la colonia en medio de estas selvas expresar\u00e1 mejor que toda clase de descripciones lo que eran en aquel entonces esos lugares donde ni las aves pod\u00edan penetrar, y que cuando llegaban a conseguirlo, no hallaban tierra donde posarse, porque esta se encontraba de uno a seis metros de hondura, bajo una aparente superficie formada por restos de vegetales hacinados y en continua descomposici\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Fatigados los colonos que hab\u00edan sido trasladados a las casamatas del castillo del Corral a Llanquihue de la enojosa situaci\u00f3n en que se hallaban, pues, por falta de caminos, a\u00fan no hab\u00eda sido posible repartirlos en sus respectivas hijuelas, apenas vieron los primeros exploradores que acababan de abrir a hachuela y machete una tortuosa y muy estrecha senda entre el puerto y la laguna de Llanquihue, cuando solicitaron del agente permiso para recorrerla. Sali\u00f3 este en persona con treinta y dos de los m\u00e1s animosos, y un instante despu\u00e9s, marchando de uno en uno, desaparecieron todos en aquella senda que pudiera llamarse oscuro socav\u00f3n de cinco leguas, practicado a trav\u00e9s de una h\u00fameda y espes\u00edsima enramada cuya base fangosa se compon\u00eda de ra\u00edces, troncos, hojas a medio podrir<strong>. A cada rato se hac\u00eda alto para poderse contar, pues, como las ramazones que apartaba con esfuerzo el de adelante se cerraban al momento tras \u00e9l, parec\u00eda que cada uno marchaba solo por aquella selva.<\/strong> A la media hora de una marcha muy fatigosa, al practicar nueva cuenta en un descanso, se not\u00f3, con sorpresa primero y, despu\u00e9s, con espanto que faltaban dos padres de familia, Lincke y Andr\u00e9s Wehle. Se les llam\u00f3, se hizo varias veces fuego con las armas que llev\u00e1bamos, se mand\u00f3 volver atr\u00e1s para ver si a lo largo del sendero se encontraba alg\u00fan rastro o desv\u00edo para socorrer a aquellos desventurados. En vano fue el mandar comisiones de hijos del pa\u00eds halagados con ofrecimientos, en vano el disparar con frecuencia del ca\u00f1\u00f3n del Meteoro; todo fue in\u00fatil: \u00a1aquellos dos desgraciados hab\u00edan desaparecido para siempre!<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Diecisiete a\u00f1os despu\u00e9s he encontrado, en el risue\u00f1o y pintoresco Puerto Montt, a un joven de veintis\u00e9is a\u00f1os que ven\u00eda de Copiap\u00f3 a recoger los bienes que dej\u00f3 su padre, Andr\u00e9s Wehle, perdido en las selvas, muerto de hambre y de desesperaci\u00f3n, con su compa\u00f1ero Lincke, en los primeros d\u00edas de la fundaci\u00f3n de la colonia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Vicente P\u00e9rez Rosales<\/strong>: (1807-1886) comerciante, minero, aventurero, diplom\u00e1tico, escritor y pol\u00edtico. Senador en dos periodos, entre 1876 y 1882. Diputado entre 1861 y 1864, y encargado de la colonizaci\u00f3n del sur de Chile durante el gobierno de Manuel Montt. Algunos de sus libros son: <em>Memoria sobre la Colonizaci\u00f3n de Valdivia<\/em>; <em>Ensayos sobre Chile<\/em>; y <em>Recuerdos del Pasado<\/em>, obra que comenz\u00f3 a publicarla para complacer a algunos de sus amigos a quienes les relataba sus an\u00e9cdotas.\u00a0Benjam\u00edn Vicu\u00f1a Mackenna\u00a0fue el encargado de escribir el pr\u00f3logo de la primera edici\u00f3n, una separata donde se reunieron los episodios que hab\u00edan sido publicados por entregas en un suplemento del diario <em>La \u00c9poca<\/em>. Tambi\u00e9n se dedic\u00f3 a la pintura, soporte que le sirvi\u00f3 para registrar las experiencias de su vida. \u201cDrama en la selva\u201d es un extracto de su libro <em>Ensayo sobre Chile<\/em> (Ediciones de la Universidad de Chile, 1986).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ella est\u00e1 en todos. Cantos a la naturaleza (Alquimia Ediciones)\u00a0 re\u00fane prosas y poemas de autores de diversas \u00e9pocas y latitudes, que hunden sus ra\u00edces en la tierra para dar cuenta de su relaci\u00f3n con la naturaleza. 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