{"id":16030,"date":"2024-10-07T16:18:54","date_gmt":"2024-10-07T16:18:54","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=16030"},"modified":"2024-10-08T18:04:05","modified_gmt":"2024-10-08T18:04:05","slug":"la-flaca-alejandra-y-traiciones-notas-para-continuar-un-dialogo-transcordillerano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2024\/10\/07\/la-flaca-alejandra-y-traiciones-notas-para-continuar-un-dialogo-transcordillerano\/","title":{"rendered":"\u201cLa Flaca Alejandra\u201d y Traiciones: Notas para continuar un di\u00e1logo transcordillerano"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h5>\u00a0<\/h5>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">(Texto le\u00eddo en el Seminario \u201cMi felicidad es la lucha. Potencias populares actuales a 50 a\u00f1os del \u00faltimo combate de Miguel Enriquez\u201d, Archivo Nacional, Santiago de Chile, 4 de octubre de 2024)<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<h5>\u00a0<\/h5>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">1.<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">Conoc\u00ed a Carmen Castillo (a ella y antes a su obra, si es que las podemos escindir) gracias a Nelly Richard, cuando organizamos en 2021 en el Museo Reina Sof\u00eda dentro de la c\u00e1tedra Pol\u00edticas y Est\u00e9ticas de la Memoria el ciclo de cine<strong> \u201cLas re-vueltas de la memoria\u201d,<\/strong>\u00a0conectando subjetividad y pol\u00edtica en las memorias f\u00edlmicas de las dictaduras en Chile, Espa\u00f1a y Argentina. Carmen fue all\u00ed quien abri\u00f3 el ciclo, en un ejercicio de la conversaci\u00f3n que cada vez que pude escucharla volv\u00ed a admirar: su capacidad de pensar en acto, de arriesgarse a llegar a lugares inesperados, imprevistos. Su lucidez y sensibilidad para explorar las formas de la politicidad de lo \u00edntimo, los modos del duelo, el despliegue de posibilidades de resistencia, las mutaciones de las militancias emancipatorias, los procesos de revisi\u00f3n cr\u00edtica y autocr\u00edtica, conmoviendo las certezas, mir\u00e1ndolas con nueva luz, sin dejar nunca que se anquilosen o congelen.<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">Ya hab\u00eda visto <strong>\u201cLa flaca Alejandra.Vidas y muertes de una mujer chilena\u201d<\/strong>, su pionera y excepcional pel\u00edcula de 1994, tambi\u00e9n a instancias de Nelly y sus tempranos ensayos sobre el tema en la Revista de Cr\u00edtica Cultural y en su libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Residuos y Met\u00e1foras<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, y resultaba evidente su afinidad con lo que planteo en el libro <\/span><strong><i>Traiciones. La figura del traidor (y la traidora) en los relatos acerca de los sobrevivientes de la represi\u00f3n.<\/i><\/strong><span style=\"font-weight: 400;\"> Tuve ocasi\u00f3n de ver la pel\u00edcula varias veces, la \u00faltima el a\u00f1o pasado en Buenos Aires, en el marco del ciclo que se hizo en el CC Borges. Y cada vez no pude dejar de estremecerme, la sensaci\u00f3n de sentir los poros de la piel alerta y el pecho conmocionado. Las preguntas otra vez punzando.<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cLa flaca Alejandra\u201d es una pel\u00edcula tan temprana como valiente, y solitaria en su gesto. Como se\u00f1ala mi amiga Javiera Manzi, <strong>\u201cfue totalmente excepcional en Chile en abrir esa posibilidad de pensar en t\u00e9rminos menos binarios la atrocidad de la tortura\u201d<\/strong>. La pel\u00edcula, que seguramente muchxs de ustedes han visto, tiene por protagonista a la Flaca Alejandra,<strong> Marcia Merino<\/strong>, ex dirigente del MIR que es secuestrada, torturada y vejada sexualmente en 1974, y que permaneci\u00f3 capturada\/bajo control militar hasta los a\u00f1os \u201890.\u00a0<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">Aparecen otras mujeres ex militantes del MIR en la pel\u00edcula, alguna que se niega a hablar con Marcia, otras que tienen una relaci\u00f3n tensa con ella. En cambio, Carmen pone el cuerpo en la pel\u00edcula (no solo detr\u00e1s de la c\u00e1mara, tambi\u00e9n delante de ella) y la escucha, le pregunta, quiere saber, entender, aproximarse a eso tan insondable que no se puede ni poner en palabras. Seg\u00fan supe ayer, otras tres valientes mujeres sobrevivientes hicieron posible ese encuentro, acerc\u00e1ndose a la Flaca y d\u00e1ndole confianza, lo que les vali\u00f3 a su vez quedar estigmatizadas como traidoras solo por haberse atrevido a hablar con ella. Un nudo de horror y silencio, tanto silencio.<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">En la pel\u00edcula son solo mujeres las voces que aparecen del lado de la militancia y hombres los que aparecen del lado de la represi\u00f3n. <strong>La Flaca Alejandra aparece como umbral o conexi\u00f3n inc\u00f3moda entre esos dos universos, el de la militancia y el de la represi\u00f3n.<\/strong> Ella habla de si misma como colaboradora\/traidora. Hab\u00eda enviado una carta a la direcci\u00f3n del MIR en la que se autoincrimina y advierte (\u201cno resist\u00ed la tortura y la pr\u00f3xima voy a hablar\u201d). La tortura llega tres meses despu\u00e9s (tiempo m\u00e1s que suficiente para tomar recaudos de seguridad sobre los lugares y nombres que ella pod\u00eda conocer). Sin embargo, ella sigue sinti\u00e9ndose responsable, \u201cculpable\u201d de esas ca\u00eddas. Habla de s\u00ed misma con t\u00e9rminos como \u00abtan quebrada\u201d, \u201ccaer tan bajo\u201d, \u201cabyecta\u201d. <strong>De alguna manera, ella asume como justo haber sido transformada por el MIR en \u201cs\u00edmbolo de la traici\u00f3n\u201d.<\/strong><\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">Atender, escuchar, hacer audible que esta exmilitante devenida en colaboradora que es, antes que nada, una sobreviviente, y que tiene mucho para decirnos. No solo sobre la represi\u00f3n dictatorial sino tambi\u00e9n sobre la militancia. Es testigo fundamental en las instancias judiciales, la que estuvo all\u00ed y puede poner nombres y rostros a represores y prisionerxs, describir la metodolog\u00eda represiva, sus lugares concretos, tambi\u00e9n para atender a su condici\u00f3n de (ex) militante del MIR, en cuya vida\/su cuerpo\/su experiencia se encarna eso que dif\u00edcilmente se quiera atender: la derrota del proyecto revolucionario que provoc\u00f3 la dictadura de Pinochet en Chile, y en la regi\u00f3n las dictaduras articuladas en el Plan C\u00f3ndor. <strong>Reconocer la derrota no quiere decir de ning\u00fan modo abandonar la lucha, sino tratar de entender qu\u00e9 ocurri\u00f3, por qu\u00e9 ocurri\u00f3, sus secuelas, para seguir peleando desde esos aprendizajes e inventando nuevas t\u00e1cticas.<\/strong><\/span><\/h5>\n<h5>\u00a0<\/h5>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">2.<\/span><\/h5>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">Siento que hay mucho en com\u00fan entre la pel\u00edcula y lo que intento articular en mi libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Traiciones<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (que escrib\u00ed en el a\u00f1o 2000, apareci\u00f3 publicado en 2007, y que este a\u00f1o se reedita en la editorial cordobesa Documenta\/esc\u00e9nicas). Me preguntaba, entonces, por la escasa audibilidad social y el aislamiento de aquellxs desaparecidxs que reaparecieron con vida, el estigma de traici\u00f3n que recae sobre esos pocos sobrevivientes de los campos de concentraci\u00f3n de la \u00faltima dictadura argentina, entre decenas de miles que nunca aparecieron.\u00a0 Vale la pena detenernos en c\u00f3mo cambiaron las condiciones para pensar a lxs sobrevivientes desde los a\u00f1os \u201970 hasta ahora: partamos de lo que dice Toto Schmucler en el exilio en M\u00e9xico cuando supo por Lila Pastoriza, sobreviviente de la ESMA, que exist\u00edan personas que hab\u00edan logrado salir con vida de los campos de concentraci\u00f3n: \u201cNo sab\u00eda que hab\u00eda sobrevivientes. Era conmovedor. Impronunciable. Empec\u00e9 a hablar con ellos por la desaparici\u00f3n de mi hijo Pablo\u201d.<\/span><\/h5>\n<h5>\u00a0<\/h5>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">Ya en democracia y por lo menos hasta los a\u00f1os \u201890,<strong> est\u00e1 instalada la sospecha sobre los sobrevivientes: si salieron con vida es porque fueron traidores, delatores, fueron contaminados por su contacto con \u201cel mal\u201d.<\/strong> \u00a1Resulta tan contradictorio con el reclamo de \u201caparici\u00f3n con vida\u201d, consigna central del movimiento de Derechos Humanos en Argentina! En ese par binario construido en torno al desaparecido como h\u00e9roe, y su contracara, el sobreviviente como traidor, se omite reconocer que la decisi\u00f3n de dejar con vida a algunxs pocxs secuestradxs fue siempre de los captores (las fugas fueron poqu\u00edsimas).\u00a0<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c\u00bfPor qu\u00e9 sobreviv\u00ed?\u201d, se pregunta Carmen Castillo y todxs los que salieron vivxs de la represi\u00f3n, cuando tantxs no. Azar o arbitrariedad que no responde a la delaci\u00f3n o colaboraci\u00f3n: hay sobrevivientes que nunca colaboraron con los represores ni dieron ninguna informaci\u00f3n en la tortura. <strong>Y delatar\/colaborar no fue de ning\u00fan modo garant\u00eda o condici\u00f3n para sobrevivir.\u00a0<\/strong><\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0En las \u00faltimas dos d\u00e9cadas en la Argentina, desde que la dero<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">gaci\u00f3n de las leyes del perd\u00f3n y la concreci\u00f3n de los juicios de lesa humanidad puso en relevancia el lugar fundamental de lxs sobrevivientes como testigos imprescindibles, son lxs \u00fanicos que pueden dar cuenta ante los tribunales de su propia experiencia y la de tantxs otrxs que ya no est\u00e1n, relatar los hechos, reconocer nombres, rostros y circunstancias concretas del horror.\u00a0 <strong>Se amplifica notablemente la legitimidad p\u00fablica de su palabra, mucho m\u00e1s all\u00e1 de las instancias judiciales.<\/strong> Se fueron sumando nuevos testimonios a aquel pu\u00f1ado de valientes sobrevivientes que denunciaron desde 1979 los horrores de la represi\u00f3n ante instancias internacionales y luego en los fr\u00e1giles inicios del per\u00edodo democr\u00e1tico, ante la CONADEP y en el Juicio a las Juntas.\u00a0<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">Ahora, en medio del tembladeral, nos inquieta qu\u00e9 pasar\u00e1 -y no solo con lxs sobrevivientes, sino con las pol\u00edticas de memoria, verdad y justicia, con los juicios en curso, con los genocidas condenados, con los sitios de memoria- ante la llegada al poder de discursos ya no negacionistas sino francamente apolog\u00e9ticos del Terrorismo de Estado.<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Traiciones<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> analizo fundamentalmente tres libros que entremezclan ficci\u00f3n y no ficci\u00f3n (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Recuerdo de la muerte<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Miguel Bonasso; <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El fin de la historia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Liliana Heker; <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los compa\u00f1eros<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Rolo Diez), explorando los modos en que cierta literatura (encabalgada entre el testimonio y la ficci\u00f3n) ha reforzado y contribuido a la persistencia de los c\u00f3digos morales de las organizaciones armadas en la impugnaci\u00f3n que pesa sobre lxs sobrevivientes en \u00e1mbitos militantes y del movimiento de D<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">erechos Humanos, pero incluso m\u00e1s all\u00e1. <strong>En la l\u00f3gica del sacrificio heroico y la resistencia a la tortura, haber sobrevivido se lee como una traici\u00f3n.<\/strong><\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">Una cuesti\u00f3n que hace falta encarar: la tortura, su efi<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">cacia no solo para arrasar la humanidad de lxs secuestradxs, sino para extraer informaci\u00f3n. La tortura se mostr\u00f3 tan efectiva, desde la guerra de Argelia en adelante, que se sistematiz\u00f3 como eficaz medio de extraer informaci\u00f3n a lxs detenidxs y desarmar las organizaciones clandestinas. No solo fue crueldad y arrasamiento, que tambi\u00e9n lo fue. Fue una m\u00e1quina de matar, pero sobre todo una m\u00e1quina de hacer vivir extrayendo todo lo \u201c\u00fatil\u201d que quedaba en ese cuerpo antes de descartarlo. Lo que cada cuerpo aguanta es siempre una pregunta, una experiencia personal que no puede medirse con par\u00e1metros comunes. Depende de cada cuerpo, de cada historia, de la magnitud de la sensaci\u00f3n de derrota con la que lxs militantes ca\u00edan detenidos&#8230;\u00a0<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">Sobre esto se interroga la pel\u00edcula \u201cLa Flaca Alejandra\u201d, y tambi\u00e9n el libro de<strong> Pilar Calveiro <\/strong><\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Poder y desaparici\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1998), un parteaguas a la hora de pensar en la diseminaci\u00f3n del terror concentracionario fuera del campo, en una sociedad tan desaparecida como los desaparecidos mismos. Contradiciendo lo que las organizaciones armadas transmit\u00edan a sus militantes: que la tortura se resist\u00eda por convicci\u00f3n pol\u00edtica, la pastilla de cianuro repartida por Montoneros propon\u00eda el suicidio sistem\u00e1tico como recaudo. Una \u201cpol\u00edtica derrotada\u201d, lo describe Pilar Calveiro en su reciente libro (escrito con sus hijas) <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El Petrus y nosotras (2024)<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Lo primero que hac\u00edan los militares al secuestrar a alguien era evitar que ingiriese la pastilla o en todo caso \u201cdevolverlo\u201d a la vida, para llevarlo al campo de concentraci\u00f3n, torturarlo, vejarlo y la mayor parte de las veces, finalmente asesinarlo. La omnipotencia de dejar claro que eran ellos quienes decid\u00edan sobre la vida y la muerte. Schmucler se pregunta qu\u00e9 pasa cuando alguien clandestino, acorralado, perseguido, cae y despu\u00e9s de tomar la pastilla de cianuro, despierta en una mesa de tortura: all\u00ed aparece la posibilidad de vivir. Lo abordo en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Traiciones<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en t\u00e9rminos de vivir sin gloria: <strong>\u201cVivir. Vivir sin gloria, aunque s\u00ed con otras peque\u00f1as cosas, deleites y dolores\u201d<\/strong>. Ese vivir sin gloria ni hero\u00edsmo es quiz\u00e1 lo que menos se puede escuchar en los relatos de los sobrevivientes, lo que les ocurri\u00f3 all\u00ed dentro del campo de concentraci\u00f3n (y les ocurre m\u00e1s tarde fuera), su\u00a0 duro \u2013y a la vez cotidiano, invisible- aprendizaje alejado de la \u00e9pica setentista. Incluso su ostracismo.<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQu\u00e9 ocurre con el mandato de sacrificar la propia vida como forma de alimentar la vida de la revoluci\u00f3n que toma cuerpo en las organizaciones armadas cuando el\/la militante, despu\u00e9s de suicidarse, abre los ojos en la mesa de tortura, o incluso transpone la frontera del campo de concentraci\u00f3n y vuelve a \u201caparecer\u201d? \u00bfC\u00f3mo compatibilizar ese mandato con la evidencia de la derrota pol\u00edtica y militar, la certeza de que la muerte (la propia, la de lxs compa\u00f1erxs ya ca\u00eddos, la de los por caer) no modifica el curso de los acontecimientos, no define el triunfo de la revoluci\u00f3n?\u00a0<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando la derrota provoca que la decisi\u00f3n de morir por la revoluci\u00f3n carezca de su sentido totalizador previo, aparecen otros horizontes (m\u00ednimos, menos gloriosos) que justifican seguir viviendo.<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">Esta revaloraci\u00f3n de la vida\u00a0 \u2013personal o familiar\u2013 en medio de las hostiles condiciones del campo de concentraci\u00f3n implica un distanciamiento respecto de la l\u00f3gica b\u00e9lica que atraves\u00f3 la militancia de la izquierda revolucionaria de los a\u00f1os setenta, de su \u00e9tica que impuso como mandato no volver nunca atr\u00e1s, a\u00fan cuando por delante s\u00f3lo se vislumbrara la muerte.\u00a0<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">(Ahora pienso si no tengo que matizar esta idea a partir de lo que se\u00f1ala Schmucler sobre la militancia revolucionaria que compromete el cuerpo, la vida y la subjetividad, es decir, si no puede desgajarse las decisiones pol\u00edticas de las afectivas, y quiz\u00e1 por ello tantas j\u00f3venes militantes eran madres en medio de la clandestinidad, y tantas nombraban Victoria a sus hijas incluso nacidas en cautiverio).<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<h5>\u00a0<\/h5>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">3.<\/span><\/h5>\n<h5>\u00a0<\/h5>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">Fue la propia Carmen la que me insisti\u00f3 en que compartiera aqu\u00ed algo de nuestro intercambio epistolar en torno a la inminente reedici\u00f3n en Tinta Lim\u00f3n de su libro <\/span><strong><i>Un d\u00eda de octubre en Santiago<\/i><\/strong><span style=\"font-weight: 400;\">, escrito en 1978, apenas cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de lo ocurrido: el combate en que Miguel Enr\u00edquez es asesinado y ella embarazada es gravemente herida. Decidirse a publicarlo le signific\u00f3 un alejamiento del MIR, que no coincid\u00eda con el tono no heroico sino afectivo de su relato. Publicado por primera vez en espa\u00f1ol en 1982, en Chile reci\u00e9n se edit\u00f3 en 1994, el mismo a\u00f1o de la pel\u00edcula \u201cLa Flaca Alejandra\u201d.\u00a0<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">Le dije a Carmen que percib\u00eda un contraste o una distancia entre el libro y la pel\u00edcula, porque <strong>en el libro todav\u00eda se percibe intacto el c\u00f3digo \u00e9tico de las organizaciones armadas en el que la tortura cruenta, infinita y extrema, debe resistirse por convicci\u00f3n pol\u00edtica, cuesti\u00f3n que en la pel\u00edcula ya est\u00e1 en franca interrogaci\u00f3n<\/strong>.<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">En la segunda parte, referida a lo sucedido en el centro clandestino de detenci\u00f3n, \u00abLa casa de Jos\u00e9 Domingo Ca\u00f1as\u00bb, la Flaca Alejandra y tambi\u00e9n <strong>Luz Arce<\/strong>, otra detenida devenida en colaboradora, est\u00e1n mencionadas como privilegiadas dentro del campo, que cuestionan al partido. Aparece all\u00ed una escena en la que me quiero detener. Los represores usaban un m\u00e9todo siniestro para obtener incluso m\u00e1s informaci\u00f3n de sus detenidxs, y desbordar lo compartimentado de las organizaciones clandestinas: pasear a detenidxs aleatoriamente para que reconozcan a alguien. En Chile se lo nombra \u201cporoteo\u201d y en Argentina \u201clanchear\u201d: obligan a lxs prisionerxs a recorrer las calles con los represores para reconocer a otrxs militantes con los que se crucen y se\u00f1alarlos (o bien ser reconocidxs por ellxs), desencadenando un nuevo secuestro. Cuando es llevada a porotear, a la Flaca Alejandra le ocurre algo desdoblado en el cuerpo, incontrolable: no pod\u00eda evitar temblar.\u00a0<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cCuando voy en la camioneta y reconozco en la calle a alguien, me agarran unos temblores incontrolables y \u2018ellos\u2019 se dan cuenta\u2026 de inmediato agarran al compa\u00f1ero\u201d (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Un d\u00eda de octubre<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 2024, p. 73)<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">Su cuerpo hablaba solo, m\u00e1s all\u00e1 de su voluntad. Los represores no necesitaban que dijera nada. Pero, a la vez, los de la DINA la ponen a prueba y no le dicen que ya tienen identificada a la persona que ella debe delatar, que ya hab\u00eda sido entregada por otra persona. Es decir, la hac\u00edan cargar con la culpa de otra entrega, que no era (solo) responsabilidad suya.<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">La pel\u00edcula propone un movimiento a\u00fan mayor alrededor de la complejidad de la posici\u00f3n de v\u00edctima de la sobreviviente, y su lugar clave como testigo. Carmen inicia la pel\u00edcula mencionando que la ca\u00edda en la que muere Miguel Enriquez y ella queda herida, se produce por delaci\u00f3n de la flaca Alejandra. Y tambi\u00e9n dice que hizo la pel\u00edcula despu\u00e9s de saber que la Negra, Luisa, que cay\u00f3 detenida tambi\u00e9n por delaci\u00f3n de la Flaca Alejandra, la abrazaba y consolaba. Dice Carmen: \u201cEse misterio me llevo a leer, e estudiar esta cuesti\u00f3n de la tortura, la sobrevida, etc., durante a\u00f1os, obsesivamente. La pel\u00edcula fue rechazada (en Chile), pero yo ya estaba segura de lo que estaba diciendo y de lo que quer\u00eda mostrar\u00bb.<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">Uno de los momentos m\u00e1s sobrecogedores de la pel\u00edcula es la\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">escena de las dos entrando a un centro clandestino ahora abandonado (una casa cualquiera, que parece inocua, un lugar mucho m\u00e1s chico que lo que recordaba). Igual que los militares y torturadores que finalmente eran hombres comunes, tan peque\u00f1os como cualquiera.<\/span><\/h5>\n<h5>\u00a0<\/h5>\n<ol start=\"4\">\n<li>\u00a0<\/li>\n<\/ol>\n<h5>\u00a0<\/h5>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cLuego y durante a\u00f1os todo permaneci\u00f3 envuelto en el silencio\u201d, dice Carmen en relaci\u00f3n a la recepci\u00f3n chilena de la pel\u00edcula. Ojal\u00e1 estemos hoy a 50 a\u00f1os de estos sucesos, a 30 a\u00f1os de la pel\u00edcula, en condiciones de empezar a horadar ese silencio.<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">Demasiadas muertes que nos tocan, que no nos exoneran. Quiz\u00e1 sea hora de encarar algunos actos, algunas palabras, que encierren una (tard\u00eda, peque\u00f1a e incompleta) intenci\u00f3n reparadora, al menos con aquellxs que siguen vivos.\u00a0<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">Hacemos nuestro el recaudo que lanzara hace tiempo Nelly Richard: \u201cEn tiempos de posdictadura, una primera responsabilidad \u00e9tica consiste en oponerse a los flujos de la desmemoria que, velozmente, buscan disolver las adherencias traum\u00e1ticas de un pasado hist\u00f3ricamente convulso en la superficie liviana, sin restos, de la actualidad neoliberal. Pero existe una segunda responsabilidad cr\u00edtica que nos obliga a desconfiar rigurosamente del reciclaje de mercado del \u2018boom\u2019 industrializado de la memoria\u201d.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> Nelly advierte refiri\u00e9ndose al libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Romo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, confesiones de un torturador: la \u201cfalta de vigilancia cr\u00edtica\u201d no evita que la \u201ccruda exhibici\u00f3n de lo dicho no viole ciertas fronteras de protecci\u00f3n moral en torno a un recuerdo ya demasiado lastimado\u201d.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">Al repensar las militancias y los compromisos pol\u00edticos para la transformaci\u00f3n del presente, insistimos en hablar de revoluci\u00f3n (soy integrante del Comit\u00e9 Revoluci\u00f3n Imaginaria, un peque\u00f1o colectivo transfeminista nacido el a\u00f1o pasado). Y en esa invocaci\u00f3n, quiero cerrar con el se\u00f1alamiento de Mar\u00eda Moreno:\u00a0 \u201cLa revoluci\u00f3n, m\u00e1s que nunca esa palabrita, pero antes (\u2026) hacer la cr\u00edtica de nuestros setenta\u201d. \u00bfQu\u00e9 quiere decir esa vuelta cr\u00edtica a los a\u00f1os \u201970? Intuyo que algo semejante a lo que propuso Carmen Castillo despu\u00e9s del plebiscito, donde nos interpela a muchxs: <strong>\u201cDe la derrota surgen derroteros\u201d.<\/strong><\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> Reconocer la derrota no nos paraliza, sino que nos da herramientas y saberes, una br\u00fajula para orientarnos. <strong>Y es una tremenda lecci\u00f3n de justicia dejar de explicar la derrota en t\u00e9rminos de traici\u00f3n o delaci\u00f3n o infiltraci\u00f3n, y abrir la comprensi\u00f3n a un conjunto m\u00faltiple de dimensiones.<\/strong><\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 (Texto le\u00eddo en el Seminario \u201cMi felicidad es la lucha. Potencias populares actuales a 50 a\u00f1os del \u00faltimo combate de Miguel Enriquez\u201d, Archivo Nacional, Santiago de Chile, 4 de octubre de 2024) &nbsp; \u00a0 1. &nbsp; Conoc\u00ed a Carmen Castillo (a ella y antes a su obra, si es que las podemos escindir) gracias [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":426,"featured_media":16053,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-16030","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-a-desalambrar"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16030","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/426"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16030"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16030\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16053"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16030"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16030"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16030"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=16030"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=16030"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}