{"id":16171,"date":"2024-10-30T16:00:46","date_gmt":"2024-10-30T16:00:46","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=16171"},"modified":"2024-11-21T02:05:25","modified_gmt":"2024-11-21T02:05:25","slug":"altar-escritural-a-la-vida-y-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2024\/10\/30\/altar-escritural-a-la-vida-y-la-muerte\/","title":{"rendered":"Altar Escritural a la vida y la muerte"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\"><i>Los 1 de noviembre, los cementerios de Chile se llenan de personas que visitan las tumbas de sus seres queridxs en una fiesta secuestrada por la iglesia cat\u00f3lica, que la bautiz\u00f3 \u201cD\u00eda de todos los Santos\u201d, pero son muchas las culturas que se vuelcan a sus muertxs manera cotidiana y en especial en estas fechas, entre ellas la amalgama de pueblos que componen M\u00e9xico donde pasan la noche del 1 y 2 de noviembre en los cementerios, contando historias, compartiendo alimentos, para homenajear a sus muertxs o las tradicionales conmemoraciones de las comunidades andinas de lo que hoy es conocido como Per\u00fa, Bolivia, Argentina, Ecuador y Colombia donde hacen \u201cwawas\u201d de panes para colocar en sus altares conmemorativos. En La Raza, construimos nuestro altar con palabras, evocando los lugares donde poder encontrarnos con lxs que f\u00edsicamente ya no est\u00e1n.<\/i><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/i><\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><b>La casa que no construimos<\/b><\/p>\n<p>por Javiera Alfaro<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Recuerdo el viaje que no hicimos. En el bus, de noche, con la luz individual prendida sobre tu cabeza, a la que acercabas tu libro resistiendo el sue\u00f1o. Me compart\u00edas p\u00e1rrafos que no le\u00edste, frases que te parec\u00edan espectaculares y que, con la mano a la altura de tus cejas arqueadas, repet\u00edas en voz alta.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Recuerdo los planes y los planos de la casa que no construimos. Valdivia es el \u00faltimo reducto de esperanza, dec\u00edas. La lluvia, dec\u00edas, vayamos por la lluvia. Ve\u00edas el agua en jarras, vasos, lagos, mares. La sed ven\u00eda por nosotros. No pod\u00edamos tragar, t\u00fa por la n\u00e1usea y yo por el miedo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El r\u00edo asomaba frente a la hamaca colgando del roble hacia el norte y del \u00e1lamo hacia el sur. Una hamaca de tejido grueso, algod\u00f3n crudo sostenido sobre la terraza de madera sin pintar ni barnizar, madera de pino sin pulir. La terraza sostenida por clavos que no se martillaron, por tablas que no se cortaron, por sierras que no agitaron ning\u00fan brazo. No pusimos vigas ni pilares donde marcar las medidas de Elo\u00edsa a\u00f1o a a\u00f1o. Recuerdo que sacaste un l\u00e1piz del bolsillo de tu camisa, azul o negro o grafito. Sacaste el l\u00e1piz y tu tarjeta del metro y la llamaste para poner la primera l\u00ednea y le dijiste no exageres, crecer no es una competencia.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Recuerdo las escaleras para alcanzar los pilotes. Un metro, casi dos por encima. El terreno se inunda en invierno, dec\u00edan como una advertencia, pero m\u00e1s era un anhelo. El barro flojo bajo los pies, el rebote del agua en el zinc sobre la cama. El ruido de un mayo lluvioso golpeando el techo que no pusimos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Recuerdo la casa que no habitamos, donde vimos el r\u00edo subir y bajar, de marr\u00f3n a verde y de azul a gris. Cuando estaba arriba y revuelto, una camioneta tra\u00eda le\u00f1a y el calor se pegaba a la ropa. Tomabas el t\u00e9 en la taza picada que segu\u00edas usando porque sirve igual y a qui\u00e9n le importa d\u00f3nde se toma el t\u00e9 mientras est\u00e9 caliente.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Recog\u00edamos casta\u00f1as en marzo y nos quit\u00e1bamos las espinas de los zapatos con las manos \u00e1speras de tanto cortar quila. Recog\u00edamos setas de colores en agosto y dec\u00edas los hongos son apasionantes, sosteniendo el libro de todas las especies chilenas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Para ir a la casa, a Valdivia, hicimos ese viaje y encontramos en ese camino, en ese paisaje, un norte, como el tuyo, pero distinto, me contaste. Lo vimos juntos y fue como si pasara, pero te lo cuento porque ese viaje no lo hicimos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ver\u00e1s, pap\u00e1, me distraigo. O quiz\u00e1s busco distraerme. Llenar el calendario de otros pendientes dejando a la escritura al margen, a la medida del tiempo restante que nunca existe porque nunca hay tiempo.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ver\u00e1s, pap\u00e1, que los viajes fueron muchos y tan breves, aunque me voy inventando recuerdos de esos viajes que no hicimos. Tan vivos, tan ciertos al fin.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ver\u00e1s, pap\u00e1, escribir de este viaje que no hicimos, inventar el recuerdo que tengo de ti a mi lado, resbal\u00e1ndome en el musgo y sosteni\u00e9ndome de tu brazo, es m\u00e1s dif\u00edcil que construir la casa que no construimos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">***<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Pemuco<\/b><\/p>\n<p>por Erick Valenzuela<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Fui a buscar a mi madre ah\u00ed donde descansa su cuerpo, en el cementerio municipal de Pemuco, que en mapudungun significa \u201cagua de peumo\u201d. Cuando me aproxim\u00e9 a su tumba, \u00e9sta ya estaba abierta, ella me mir\u00f3 desde adentro y con toda naturalidad me dijo:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u2013Hijo, por esta vez te puedo acompa\u00f1ar durante 30 d\u00edas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Recuerdo el \u00faltimo periodo en que la vi con vida. Yo acababa de renunciar a mi trabajo porque me iba a estudiar a Brasil y ese \u00faltimo mes lo dej\u00e9 para organizar mis cosas, mi vida antes del viaje. Un viaje muy anhelado que me podr\u00eda abrir un puente con otros mundos y procesos organizativos. Ten\u00eda una ansiedad de mundo, como se tiene cuando tienes 27 a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Nunca hab\u00eda tenido tanto tiempo para compartir con mi madre como lo tuve ese mes: la iba a buscar al trabajo, nos junt\u00e1bamos a almorzar, fuimos a visitar a la mayor parte de nuestros familiares, hicimos un viaje a la casa de mi infancia y de su primera adultez veintea\u00f1era, aprovechamos de compartir con algunxs vecinxs de mi poblaci\u00f3n de ni\u00f1o all\u00e1 en Maip\u00fa, que en mapudungun significa \u201ctrabajar la tierra\u201d. Incluso viajamos a Pemuco, para saludar a mi abuelo en el cementerio. Ah\u00ed, frente a la tumba de mi abuelo, mi madre, sin saber que una semana despu\u00e9s fallecer\u00eda, me pidi\u00f3 que cuando ella muriera quer\u00eda ser enterrada junto a su padre.<\/p>\n<p>Cada cierto tiempo vuelvo al d\u00eda de su funeral. En ese momento yo no era parte de este plano, estaba ah\u00ed pero al mismo tiempo estaba en otro lugar, quiz\u00e1s estaba m\u00e1s cerca de mi madre que de lxs vivxs. El ata\u00fad fue colocado seg\u00fan su voluntad, junto al de su padre, Pedro Mar\u00eda, campesino sin tierra, que trabaj\u00f3 toda su vida para tener un lugar donde vivir-morir. En ese momento la tierra los recib\u00eda de vuelta a \u00e9l y a su hija.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Agarr\u00e9 la pala y completamente absorto realic\u00e9 mi primer rito: remover la tierra h\u00fameda para que el cuerpo de mi madre y el de mi abuelo volvieran a estar juntxs. Creo que tambi\u00e9n algo de m\u00ed se qued\u00f3 bajo tierra acompa\u00f1\u00e1ndolos. Ten\u00eda 27 a\u00f1os y de alguna forma tambi\u00e9n mor\u00ed a esa edad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ahora, 10 a\u00f1os despu\u00e9s, estaba ah\u00ed de nuevo, ayudando a mi madre a salir de la tumba. Una vez de vuelta a la tierra, comenz\u00f3 a guiarme por diferentes parajes oto\u00f1ales. Creo que es porque la muerte de mi madre fue en mayo. Continuamos caminando, ella no me dec\u00eda nada pero estar junto a ella me daba una sensaci\u00f3n de tranquilidad. As\u00ed se nos pasaron los d\u00edas, en la complicidad de caminar juntxs, por rutas que nos condujeron al mar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Seguimos avanzando mar adentro y, en la medida que sub\u00eda la marea, tuvimos que comenzar a nadar; mi madre no sab\u00eda nadar, pero ahora se mov\u00eda con toda soltura sobre el agua. Yo aprend\u00ed a nadar gracias a ella, a los 7 a\u00f1os, cuando me compr\u00f3 unas chalitas para el agua de marca \u201cBubble Gummers\u201d, que me encantaban porque ten\u00edan un paisaje marino en el que conviv\u00edan peces, algas y moluscos, todxs con caritas, todxs sonrientes, adem\u00e1s de mi primer traje de ba\u00f1o para nado, de esos que van m\u00e1s ajustados, de un color azul que me hac\u00eda sentir parte del agua. Fue en la piscina municipal de Maip\u00fa que di mis primeras dizque brazadas. Nunca hab\u00eda visto tanta agua junta como en esa piscina abierta y ol\u00edmpica, esos 3000 metros c\u00fabicos de agua eran como sentirse en un sue\u00f1o. Fue el primer y \u00fanico taller que mi madre pudo pagar y me aferr\u00e9 a eso como si hubiera echado ra\u00edces ah\u00ed en el agua. Ya llevo 30 a\u00f1os nadando y eso se intensific\u00f3 con la muerte de mi madre; ah\u00ed fue cuando comenc\u00e9 a nadar a mar abierto. Una vez una amiga me dijo que a todos sus amigxs que se les hab\u00eda muerto la madre nadaban en el mar, \u201ctal vez es porque en el mar los hace reencontrarse con sus madres\u201d, me coment\u00f3 una tarde a la orilla del muelle Bar\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ah\u00ed figuramos, mi madre y yo sobre el mar, experimentando la soltura del agua, su inmensidad y nuestra finitud. Es la primera vez que nado con mi madre. Nunca le he tenido miedo al mar, quiz\u00e1s porque s\u00e9 que de ah\u00ed vengo, me gusta saberme \u00ednfimo y a la vez contenido por el agua. Disfruto de la idea de no saber lo que vendr\u00e1 despu\u00e9s de una ola y perderme en ese misterio, con la fantas\u00eda de sentirme una ballena que surca el oleaje. Las ballenas son los bosques del mar, un bosque que a causa de la devastaci\u00f3n humana va desapareciendo, pero su canto trascender\u00e1, o eso quiero creer, mientras somos mecidos por los azules, turquesas y calipsos que forman la luz, el cielo y el mar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Volvimos a la orilla, al retornar atravesamos un bosque densamente poblado de Peumos, en ese momento me dijo:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u2013Las hojas de peumo son inductoras al sue\u00f1o y nos permiten tener un buen descanso.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 a mirarme y su rostro de mujer se hab\u00eda transformado en el de una ni\u00f1a, su cuerpo y su altura tambi\u00e9n cambiaron. Me tom\u00f3 la mano y se puso a dar brincos, mientras inventaba canciones, las tararareaba y se re\u00eda. Su risa le disputaba el canto a las aves. Se puso a imitarlas, silbando a los fio fio, yo me puse a imitar a los chincolitos. As\u00ed nos fuimos caminando y silbando: ella de f\u00edo fio y yo de chincol.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Luego solt\u00f3 mi mano y se ech\u00f3 a correr hacia el interior del bosque. Yo me qued\u00e9 ah\u00ed quieto, observando fijamente c\u00f3mo se alejaba, sabiendo que la ten\u00eda que dejar ir, por mucho que quisiera retenerla conmigo, ella ten\u00eda que seguir siendo f\u00edo f\u00edo, peumo, agua, ballena, bosque, porque la vida y la muerte nos seguir\u00e1n encontrando, porque el amor es un maravilloso, misterioso y voluntario acto de encuentro y s\u00e9 que seguir\u00e9 sintiendo su abrazo en el mar, en la frescura del viento oto\u00f1al de Pemuco, en las plantas y altares que a diario cuido para ella.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed tambi\u00e9n solt\u00f3 mi mano 2 d\u00edas antes de morir. \u00cdbamos caminando en medio del campo cuando de la nada le agarr\u00f3 la mano a una sobrina y se echaron a correr juntas hacia donde se perd\u00eda la mirada, las dos ni\u00f1as, mi sobrina de 5 y mi madre de 48 a\u00f1os, siendo absolutamente plenas y presentes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">***<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><b>Tu patio de Cobquecura<\/b><\/p>\n<p>por Consuelo Ferrer<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Quedan, ambos, sobre la tierra silenciosa y bajo el sol implacable. En uno se supone que \u00e9l est\u00e1, pero cuando voy nunca lo encuentro, y del otro se supone que se fue \u2013el otro, incluso, quiz\u00e1s dej\u00f3 de existir con \u00e9l\u2013 pero es donde todav\u00eda ronda, donde pienso que podr\u00eda hallarlo si hubiera una forma de volver y asomarme.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El primero es el cementerio. El Parque Las Flores de Chill\u00e1n, con sus prados verdes siempre un poco h\u00famedos y con sus flores a ras de piso, hundidas en vasos pl\u00e1sticos con agua viscosa, acompa\u00f1ando l\u00e1pidas que se van borrando con el tiempo apenas se deja de pagar la mantenci\u00f3n. Mi pap\u00e1 est\u00e1, dicen, en El Buen Pastor. Recuerdo cuando mencion\u00f3 que hab\u00eda comprado su \u201cterrenito\u201d, para \u00e9l y para mi mam\u00e1, en El Buen Pastor, cerca de la entrada del cementerio. Yo todav\u00eda era ni\u00f1a \u2013\u00bfcu\u00e1ndo se deja de serlo?\u2013 y me pareci\u00f3 un dato s\u00f3rdido que no era necesario que yo manejara, pero la verdad es que termin\u00f3 siendo \u00fatil porque nunca se me olvid\u00f3 el nombre del sector. Ah\u00ed dejamos su cuerpo hace casi cinco a\u00f1os, pero cuando muri\u00f3 escap\u00f3 de \u00e9l, se fue a otro lugar, quiz\u00e1s ad\u00f3nde. No aqu\u00ed, al Buen Pastor. No aqu\u00ed, a este pasto cuidado y salpicado de gotas. No aqu\u00ed, a esta l\u00e1pida que dice Vicente Cuarto Ferrer Vaccaro, 30-01-1940 \/ 14-04-2020. No aqu\u00ed, a este campo sembrado de muertos que se sienten un poco como impostores de los vivos que fueron.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El segundo es el patio de la casa de Cobquecura, esa casa prefabricada de madera que mi pap\u00e1 y su cu\u00f1ado, con ayuda de algunos viejos de la IANSA, levantaron el mismo a\u00f1o en que yo nac\u00ed. Aqu\u00ed pasamos todos nuestros veranos. Aqu\u00ed varias de nuestras semanas santas. Aqu\u00ed el a\u00f1o nuevo donde despedimos 1999 y entramos en el nuevo milenio. La casa persiste pero no es la misma casa de nuestros veranos. Vive ahora en ella mi madre, que la convirti\u00f3 en una casa permanente. Ahora ya no parece una caba\u00f1a de veraneo y est\u00e1 bien, hace sentido, sigue siendo acogedora. Tampoco el patio de mi madre es hoy el patio de esos veranos. Hay ahora una especie de puente que atraviesa lo que en mi infancia era un sitio eriazo y un lienzo en blanco para hacer las veces de escenario de cualquier juego infantil. Hay piso de gravilla para evitar que crezca la maleza, que todos los a\u00f1os colonizaba el patio y que mis pap\u00e1s sacaban con las manos en alg\u00fan fin de semana de avanzada antes de que nos mud\u00e1ramos por dos meses a la playa. Mi pap\u00e1 estaba sobre todo ah\u00ed, en ese patio que apenas hab\u00eda dejado de ser un p\u00e1ramo, un terreno al que se le conten\u00eda por poco el instinto de volverse incivilizado. Mi pap\u00e1 estaba afuera, nunca sentado sino siempre de pie, y la puerta de mi casa \u2013que en ese tiempo estaba perforada y sal\u00eda de ella un cord\u00f3n que permit\u00eda abrirla desde afuera\u2013 nunca estaba cerrada.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pienso que si pudiera volver a esa casa de Cobquecura \u2013no a la de hoy: a la de entonces\u2013 lo encontrar\u00eda. No como un recuerdo o como una imagen simb\u00f3lica, no como una sensaci\u00f3n certera pero intuitiva de presencia, sino con la materialidad de lo que fue su existencia, su cuerpo, lo que lo rodeaba como un aura. En ese patio, con la maleza \u2013que \u00e9l llamaba con soltura \u201cpasto\u201d\u2013 reci\u00e9n arrancada, con las puertas de su auto abiertas para que del interior brotara la m\u00fasica que ven\u00eda de la radio, con las trompetas y guitarras de Compay Segundo o con las voces de Queen haciendo retumbar las puertas de ese Carens, con un short de gabardina manchado de cloro y alguna polera deste\u00f1ida de hace varias d\u00e9cadas, con un jockey o un sombrero para cubrirse la cabeza, mi pap\u00e1 estar\u00eda todav\u00eda ah\u00ed, movi\u00e9ndose, solucionando algo que no hab\u00edamos notado que no funcionaba, cortando las ligustrinas, amarrando cuerdas o instalando la malla para tapar la terraza.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mi pap\u00e1 ten\u00eda una forma muy caracter\u00edstica de poner atenci\u00f3n cuando estaba haciendo otra cosa, sin jam\u00e1s dejar de hacer lo que estaba haciendo con las manos, sin quitar la vista de eso.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pon\u00eda, quiz\u00e1s, m\u00e1s atenci\u00f3n as\u00ed que si le ped\u00edas que se quedara quieto, que te mirara.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si lo encontrara en el patio escuchando m\u00fasica, si sus manos estuvieran haciendo nudos y sus cejas fruncidas ante una labor minuciosa, seguramente mi pap\u00e1 me escuchar\u00eda toda mi historia: que se muri\u00f3 \u2013que se me muri\u00f3 a m\u00ed, de alguna forma\u2013, que llevo escribiendo desde entonces, que he acumulado muchos documentos donde he escrito lo que pienso y siento desde que muri\u00f3, que he tomado talleres, que postul\u00e9 a un Fondo de Libro y lo gan\u00e9, que voy a sacar un libro sobre \u00e9l. Seguramente me ir\u00eda acotando \u201cya\u201d a medida que le fuera enumerando los hechos. Seguramente \u00e9l estar\u00eda sopesando si vale la pena que lo haga, pero no me lo dir\u00eda directamente. Seguramente me preguntar\u00eda cu\u00e1nto me han salido los talleres y seguramente pensar\u00eda que no vale la pena que gaste esa plata en \u00e9l. Seguramente me sugerir\u00eda con modestia que la ocupe en otra cosa que me haga feliz, sin mirarme todav\u00eda, con los dedos entrelazando una cuerda de nylon verde que dejar\u00eda tensa la malla con franjas que ahora estar\u00eda sobre nuestras cabezas, que habr\u00eda puesto doble para que nos diera m\u00e1s sombra. Seguramente no entender\u00eda por qu\u00e9 la historia podr\u00eda interesarle a alguien que no fu\u00e9ramos yo y mi mam\u00e1, mis hermanos, los suyos. No me cuestionar\u00eda la idea, eso s\u00ed, no me dir\u00eda que no lo haga, simplemente no terminar\u00eda de convencerse de que lo que le cuento podr\u00eda ser un libro.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cYa\u201d, dir\u00eda, d\u00e1ndose de alta de la responsabilidad de techarnos la mesa que tenemos afuera, con la satisfacci\u00f3n de haber completado un pendiente y luego de inmediato invent\u00e1ndose otro. Con la malla tensa la conversaci\u00f3n habr\u00eda terminado, y yo podr\u00eda retomarla cuando quisiera y \u00e9l me habr\u00eda escuchado siempre, pero nunca hubiera tenido para \u00e9l la impronta que tendr\u00e1 para m\u00ed. No le habr\u00eda dado curiosidad saber c\u00f3mo lo estaba escribiendo, pero si yo le hubiera dicho \u201c\u00bfte lo leo?\u201d me habr\u00eda dicho que bueno. Y si se lo hubiera le\u00eddo me habr\u00eda dicho \u201clindo\u201d. Y es de seguro lo que hubiera pensado.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Podr\u00eda usarlo para el lanzamiento: decir que a mi pap\u00e1 todav\u00eda no le cierra, que mi pap\u00e1 est\u00e1 usando el ambo de las ocasiones especiales no porque el libro se trate de \u00e9l sino porque lo escrib\u00ed yo. Les contar\u00eda que para \u00e9l la importancia del libro es que me transforma formalmente en escritora y que \u00e9l no sopesa que fue su muerte, que es su vida, lo que me termina de convertir en una. No advertir\u00eda esa contradicci\u00f3n, ese matiz.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mi pap\u00e1 me aplaudir\u00eda de pie, me sacar\u00eda fotos con su c\u00e1mara, me llevar\u00eda flores al lanzamiento y actuar\u00eda como si el libro no tuviera nada que ver con \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p><strong>Un t\u00e9 con hierba luisa<\/strong><\/p>\n<p>por Francisca Palma<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pongo a hervir el agua, tomo la tetera de t\u00e9. Abro la bolsa de papel caf\u00e9 en donde est\u00e1n las hojas largas, negras. Las pongo en la tetera y luego desenrollo las hebras de la hierba luisa, que como si fueran una trama de hilo de bordar, desarmo en l\u00edneas.<\/p>\n<p>Agrego el agua y te invito a la mesa. Te sirvo, te miro a los ojos. Tomo tus manos grandes, de dedos gruesos y te pregunto cualquier tonter\u00eda para mirar tu boca. \u00bfSiguen faltando algunos dientes all\u00ed?<\/p>\n<p>El t\u00e9 se enfr\u00eda y llega el momento de hablar en serio. Nos queda poco tiempo. Digo: gracias por darme mi integridad, mi \u00e9tica, por ser la base de la persona en la que constantemente me estoy convirtiendo. Tu bondad vive en m\u00ed.<\/p>\n<p>Te est\u00e1n llamando. Te paras y te vas. Atr\u00e1s tuyo va nuestro perrito color caf\u00e9 cerro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\"><b>Otra vez te encontr\u00e9 en el sue\u00f1o.\u00a0<\/b><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">por Gustavo Ram\u00edrez<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">1.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">Era com\u00fan que cuando so\u00f1aba con sus muertos despertara con la boca amarga y con mucha sed, pero casi siempre agradecida. Esas ma\u00f1anas era muy probable que se le dibujara el esbozo de una sonrisa a pesar de las primeras calamidades que promet\u00eda la jornada. \u00a0Trapear el piso de la<\/span>\u00a0cocina, limpiar el arenero del gato, regar las acelgas, ingresar facturas de proveedores.<\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">Conversaban y se dec\u00edan de todo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">\u00a0A veces, lo hac\u00edan con una lentitud diligente, como cuando desgranaban porotos sentadas en el comedor. Otras, muy pocas en realidad, no se entend\u00edan, y la ve\u00eda poner con un dejo de desesperaci\u00f3n ambas manos -las diez u\u00f1as pintadas muy cereza sobre la claridad del camino de mesa con encajes- entre el cenicero y los vasos largos servidos, o arqueaba los brazos y dec\u00eda una frase incomprensible, pero con devastadora seriedad: \u201cNo viste que le mordi\u00f3 todo este lado de la cara \/ el lagarto de debajo de la higuera\u201d o la ve\u00eda ponerse a rezar as\u00ed, muy quedito a los pies de la virgen de los venenos, y el sue\u00f1o tornaba a algo m\u00e1s maravilloso y siniestro.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">Pero por lo general hablaban bien y de corrido. A veces era tanto que no pod\u00eda retener ni la octava parte de todo lo dicho durmiendo,\u00a0 y para el desayuno las palabras se deshilachan como una nube tirillenta contra un cielo ciegamente azul.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n se le ocurr\u00eda hablarle de cosas que hab\u00edan pasado cuando ella ya estaba enterrada en el cementerio y la muertita le pellizcaba la blusa y le reclamaba que esa ya se lo sab\u00eda; que quer\u00eda saber las otras, las escondidas en las esquinas oscuras del coraz\u00f3n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">Que igual tampoco era necesario, que ahora ve\u00eda el mundo de los vivos como a trav\u00e9s de una celos\u00eda de luz. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">De l\u00edvida luz azul.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">En otros sue\u00f1os re\u00edan hasta toser.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">Tambi\u00e9n lloraban sin consuelo y no sab\u00edan bien porqu\u00e9,\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">aunque en el fondo sab\u00eda bien que era por todo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Alguna vez\u00a0 era el recuerdo de correr las mesas y bailar.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">De los soles que ve\u00eda hay uno que se repet\u00eda con insistencia. Casi siempre encerradas en una casa durante la hora del arrebol, todo estaba te\u00f1ido de manchones bermejos y dorados. Y eso lo sab\u00eda porque en los sue\u00f1os casi siempre buscaba el sol. Nunca se supo si para recordar mejor las escenas, o si de puro encandilada con la poderosa visi\u00f3n del s\u00edmbolo solar. Ve\u00eda la luz quebrarse entre el l\u00edquido de los vasos de licor de menta. Y en esa sensaci\u00f3n del detalle vivido, pensaba, oye este no es un sue\u00f1o. Estamos aqu\u00ed, paradas, conversando como si nada. Queri\u00e9ndonos en la presencia de nuestros cuerpos erguidos. Estamos envueltas en volutas concentradas de sue\u00f1o. \u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">Pero una vez a las tantas se so\u00f1aban ni\u00f1as, jugando a hacer tortas de barro, a la orilla de la acequia.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">A veces era triste encontrarse en los sue\u00f1os. Y cuando pasa se abrazan en comedores iluminados por ampolletas cubiertas de l\u00e1mparas de mimbre. Ah\u00ed pueden ponerse a pelear, y tirarse platos por la cabeza, o discutir hasta hacerse llorar. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">Las visitas de su muerta no siempre son seguidas. A veces se espacian de forma azarosa e imposible de preveer. Hay sue\u00f1os en los que la extra\u00f1a conciencia de esta condici\u00f3n las hace despedirse con adem\u00e1n dram\u00e1tico despu\u00e9s de cruzarse en alguna escena del alucinado gui\u00f3n que escribe la profunda inconsciencia del durmiente. Otras veces se lo toman a la broma, y se dicen hasta lueguito no m\u00e1s, confiadas en la inminente llegada de otro encuentro. Eso puede ser en un mes, dos, tres; el siguiente oto\u00f1o; puede advenir repentino en una siesta de s\u00e1bado, o puede demorar lo que tarda en crecer otra corrida de acelgas en el antejard\u00edn. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">Porque el sue\u00f1o no es siempre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\"> Y cuando ya casi no se espera, y la expectativa comienza a agarrar el color de la herrumbre, entra con los labios pintados por la puerta con el cordelito, o est\u00e1 parada sobre la silla del comedor, hablando mal del mundo y de los due\u00f1os de los d\u00edas laborales; se miran a los ojos de nuevo, le toma las manos y le dice; <em>mira<\/em>\u00a0<i>que suerte hermana, otra vez te encontr\u00e9 en el sue\u00f1o.\u00a0<\/i><\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\"><b><i>En torno a La m\u00e1s bella<\/i><\/b><b>.\u00a0\u00a0<\/b><\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">La Rosita, mi t\u00eda materna, fue la primera muerta de la familia en ser cremada -y de momento la \u00fanica-. Su nombre de pila legal, el que sale en su carn\u00e9 de identidad, era m\u00e1s solemne y b\u00edblico: Ruth Gonz\u00e1les Calder\u00f3n. Pero es imposible llamar Ruth a una Rosita. Sus ojos eran de un iris muy azul y expresaban alegr\u00eda desbordada y desesperada al mismo tiempo, por eso en el dialecto que cada familia se inventa, tuvo un par de marcados motes; a veces pod\u00eda ser la Liz Taylor o simplemente, <i>La m\u00e1s bella.\u00a0<\/i><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">Le cantaban <i>Rosa, <\/i>de Sandro. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">Recuerdo ser chico y haber aprendido la letra para cantarla tambi\u00e9n. Me gustaba ese tramo en que Sandro buceaba el desquicio rom\u00e1ntico de la l\u00edrica:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\"><i>\u00a0<\/i><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\"><i>Rosa, rosa<\/i><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\"><i>Pide lo que quieras<\/i><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\"><i>Pero nunca pidas<\/i><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\"><i>Que mi amor se muera<\/i><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\"><i>Si algo ha de morir<\/i><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\"><i>Morir\u00e9 yo por ti<\/i><\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">Salvo en la sala de urgencias, nunca escuch\u00e9 a alguien que la nombrara as\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">Mi infancia est\u00e1 llena de su risa y su voz.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">*<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">No pas\u00f3 ni un mes desde que la cremamos cuando el papa sali\u00f3 en la tele a decir que la cremaci\u00f3n no era muy cat\u00f3lica que digamos, y que la iglesia no estaba dispuesta a perder ning\u00fan feligr\u00e9s m\u00e1s \u00a0por insubordinaci\u00f3n funeraria. A decir verdad ninguna de las tres grandes religiones abrah\u00e1micas permite la incineraci\u00f3n en sus ritos f\u00fanebres. En el caso de la fe cristiana esto sucede porque la promesa escatol\u00f3gica del advenimiento del reino de los cielos es\u00a0 la de una vida eterna que requiere de osamentas para llevar a cabo el milagro de la resurrecci\u00f3n de la carne. La cremaci\u00f3n en cambio, habla de forma latente de otro tipo de religiosidad. Una espiritualidad menos sujeta a la conservaci\u00f3n de lo individual; mucho m\u00e1s abierta a lo mutable y transitorio. M\u00e1s en sinton\u00eda con el torrente que con el territorio, m\u00e1s cercana a la rueda de las reencarnaciones que al prodigio de la resurrecci\u00f3n.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">Pero todo esto poca importa porque mi t\u00eda no era cat\u00f3lica; era creyente, que es distinto.\u00a0<\/span><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">Para ella la promesa profundamente amorosa de volver a abrazar a sus muertos en el m\u00e1s all\u00e1 -y ella muerta esperar el abrazo de todo lo amado en el reino de los cielos-\u00a0 era una gloria irrenunciable.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">Mal casada, qued\u00f3 atrapada en un matrimonio violento y abusivo. La \u201cRosita debi\u00f3 haber nacido hombre\u201d se dec\u00eda por su prontuario de mujer lasciva. Es que era Tauro, pienso ahora que veo su personalidad compartida en el signo de los nacidos bajo Venus.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">No mucho antes de que muriera recuerdo haberla o\u00eddo decir en la noche larga de una tomatera que nunca hab\u00eda dado besos con lengua. Todos re\u00edmos con fuerza ante la confesi\u00f3n, pero me fij\u00e9 que ella sonre\u00eda seria, y dec\u00eda -S\u00ediiii, si es verdad maricones.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">Cierto o no, la imagen de la amada t\u00eda maraca conservando su lengua casta, me deja\u00a0 este fr\u00edo estremecimiento de ternura atrapado aqu\u00ed en la guata.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">*<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">Tal como dispuso en alguna de esas conversaciones sobre la muerte que se dan en las esquinas quebradas de la jarana, no le gustaba nada la idea de quedarse sola, enterrada en el silencio sin mellas del cementerio. Prefer\u00eda seguir en la casa,\u00a0 presente en las fiestas familiares, en los webeos nocturnos, y as\u00ed ha sido desde entonces.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">La forma de la \u00a0\u00e1nfora es la de un \u00a0jarr\u00f3n ventrudo y pesa alrededor de dos kilos. Con la lucidez abandonando el barco, tengo la imagen de las luces navide\u00f1as reflejadas en la superficie sinuosa de cobre, en medio de bandejas con papas fritas y galletas de c\u00f3ctel. Pensar en las cenizas de mi t\u00eda y esas luces de colores dilatadas sobre el metal cobrizo de la \u00e1nfora; pensar en ese contenedor que, como una l\u00e1mpara que\u00a0 impone sin la necesidad de frotarla la visi\u00f3n de lo que alguna vez fue su cuerpo y ahora son sus restos mortales, me deja una estela de tristeza dulzona en la memoria, una emoci\u00f3n que sonr\u00ede y a\u00f1ora e<\/span><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">l cuerpo que habit\u00f3 la m\u00e1s bella.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">*<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">La navidad de su tercer aniversario, su nieta mayor lleg\u00f3 cargando su \u00e1nfora a la casa de mi t\u00edo materno. Era la hora de los llantos as\u00ed que el lagrimal tuvo tambi\u00e9n su fiesta. Pero un rato despu\u00e9s, cuando era hora de las cumbias, y pusieron la canci\u00f3n que son\u00f3 en su funeral, sucedi\u00f3 que en la euforia del trencito, la tapa de la \u00e1nfora se solt\u00f3 y una nube plomiza de cenizas encerradas qued\u00f3 suspendida sobre la pista de baile.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">Esa noche, la nieta menor cena poco y se acuesta relativamente temprano. Esa misma madrugada, con el sue\u00f1o traspuesto, est\u00e1 dormida pero sigue en su pieza, acostada en su cama, con las frazadas flojas por el calor. En el sue\u00f1o est\u00e1 con los ojos entornados, mirando en direcci\u00f3n a la puerta. No siente miedo, pero arrastrada por la ondulante on\u00edrica piensa; ahora mismo est\u00e1 ocurriendo lo irreal. Bajo el dintel su abuela Rosita. Distingue la clara silueta de su figura, la sombra de su pelo corto y enrulado; la ve a contraluz parada en el umbral, e incluso distingue algunos mechones que traslucen la tintura terracota con que se te\u00f1\u00eda el pelo. No le habla, pero por sus gestos sabe que est\u00e1 enojada. \u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">La abuela suya le reclama:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">-Ya po, despierta, anda a buscarme!<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Los 1 de noviembre, los cementerios de Chile se llenan de personas que visitan las tumbas de sus seres queridxs en una fiesta secuestrada por la iglesia cat\u00f3lica, que la bautiz\u00f3 \u201cD\u00eda de todos los Santos\u201d, pero son muchas las culturas que se vuelcan a sus muertxs manera cotidiana y en especial en estas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":434,"featured_media":16187,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[3556,3557,3559,3555,890,3558],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-16171","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-ciudad-letrada","tag-1-de-noviembre","tag-altares","tag-animitas","tag-conmemoracion","tag-dia-de-los-muertos","tag-invocacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16171","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/434"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16171"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16171\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16187"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16171"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16171"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16171"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=16171"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=16171"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}