{"id":16534,"date":"2024-12-15T13:12:49","date_gmt":"2024-12-15T13:12:49","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=16534"},"modified":"2024-12-15T13:12:49","modified_gmt":"2024-12-15T13:12:49","slug":"el-periplo-de-la-despenalizacion-sodomitica-pecado-nefando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2024\/12\/15\/el-periplo-de-la-despenalizacion-sodomitica-pecado-nefando\/","title":{"rendered":"El periplo de la despenalizaci\u00f3n sodom\u00edtica: Pecado nefando"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<p><strong>Hay algo dif\u00edcil de sortear al momento de aproximarse a obras que integran una serie<\/strong>. En un nivel, la presi\u00f3n por imponer coherencia al conjunto, reconstruir retrospectivamente lo que se encontraba desde el primer momento y se manifiesta en cada una de las partes. Por otro, la certeza de que incluso los planes dise\u00f1ados con precisi\u00f3n quir\u00fargica tienen fisuras por donde se cuela lo impredecible \u2013la emergencia de un acaso que aleja a un segmento de la serie de su eje rector\u2013. De ah\u00ed que la lectura de un corpus al que le falta una pieza introduzca dudas (\u00bfser\u00e1 que en ese elemento se encuentran las respuestas de la secuencia incompleta?; o, por el contrario, \u00bfson tan dependientes entre s\u00ed los m\u00f3dulos que nada puede ser dicho de ellos sin haber hecho el recorrido cubriendo todas las estaciones?).<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong><em>Pecado nefando<\/em><\/strong><strong>, estrenada en el Centro Cultural Matucana 100 el 28 de noviembre, es la m\u00e1s reciente obra de Teatro Sur \u2013con direcci\u00f3n de Ernesto Orellana\u2013 y la \u00faltima de la trilog\u00eda <em>Memorias invertidas<\/em>, que incluye <em>Yeguas sueltas<\/em> y <em>Edmundo<\/em>. <\/strong>Desde un primer momento admito que mi necesidad de prologar las reflexiones que vienen responde a un antecedente a estas alturas obvio: me falta por ver una de las obras. Sin embargo, antes que aislar a <em>Pecado nefando<\/em> de la tripleta, quisiera probar suerte tendiendo puentes con <em>Yeguas sueltas<\/em> ah\u00ed donde resulte productivo, quiz\u00e1 como forma de volver m\u00e1s provisional mi lectura. As\u00ed, si en el plano puramente tem\u00e1tico la primera pieza de la trilog\u00eda explora la movilizaci\u00f3n que tuvo lugar el 22 de abril de 1973 en Plaza de Armas y <em>Edmundo<\/em> gira en torno a uno de los primeros casos de notoriedad p\u00fablica de la crisis del VIH-sida en los ochenta, <em>Pecado Nefando<\/em> cierra con el arco de la reforma del art\u00edculo 365 del C\u00f3digo Penal en 1999<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De manera recurrente a lo largo de su desarrollo, la obra combina temporalidades y apuesta por borronear (\u00bfo confundir?) hitos o referencias dentro de la l\u00ednea hist\u00f3rica. En un gesto que remite a otras creaciones de Teatro Sur (como <em>Demasiada libertad sexual les convertir\u00e1 en terroristas<\/em>), un momento inicial nos reconduce a la escena fundacional de la sodom\u00eda dentro del imaginario judeocristiano, con la presencia de figuras de t\u00fanicas monacales y cuerpos sometidos al tormento de la imposici\u00f3n moral. Con un trabajo de proyecciones de ondas sonoras y cuerpos de fondo, el cuadro se interrumpe de manera abrupta para dar paso al elemento que organizar\u00e1 gran parte de lo que sigue: el ejercicio deliberativo y organizacional de un colectivo de activistas identificados s\u00f3lo por la letra inicial de sus nombres. <strong>La despenalizaci\u00f3n del sexo homosexual, el impacto del VIH y la lucha contra la discriminaci\u00f3n animan una din\u00e1mica entre los personajes que va y viene durante el transcurso de la obra.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>La asamblea-como-forma representa, en <em>Pecado nefando<\/em>, el tablero para el debate en torno a conceptos (homosexualidad, eugenesia, patologizaci\u00f3n), sistemas legales (el C\u00f3digo Penal, la ley de estados antisociales, la Comisi\u00f3n de Verdad y Reconciliaci\u00f3n) y contextos hist\u00f3ricos (el incendio de la disco Divine, el trabajo forzado, la persecuci\u00f3n por Carlos Ib\u00e1\u00f1ez del Campo),<\/strong> a la vez que escenifica tensiones de orden estrat\u00e9gico y program\u00e1tico: la relaci\u00f3n con los partidos de izquierda, la fragilidad del \u201cconsenso democr\u00e1tico\u201d para el mundo de la sociedad civil, el lugar de las personas seropositivas en el espectro organizacional, la eficacia del arte como mecanismo de intervenci\u00f3n pol\u00edtica, el esc\u00e1ndalo como t\u00e1ctica contrapuesta a la respetabilidad. Intercaladas con el devenir del colectivo y su despliegue activista se encuentran secuencias sobre cada uno de los personajes, sea como inflexi\u00f3n que nos entrega algo m\u00e1s de trasfondo de cada uno de ellos (el diagn\u00f3stico de VIH y la reacci\u00f3n del entorno social, la visibilizaci\u00f3n de una identidad trans y una mastectom\u00eda que no tiene el resultado esperado, el quiebre del v\u00ednculo con la familia que produce la expulsi\u00f3n del hogar), o como derivas hacia historias fuera del recorte temporal de la lucha por la despenalizaci\u00f3n de la sodom\u00eda. De tal suerte, la vida de Marcia Alejandra Torres (primera persona en someterse a un procedimiento quir\u00fargico para alterar su sexo registral), la secci\u00f3n sobre el machi <em>weye<\/em> en <em>El cautiverio feliz<\/em> de Pineda y Bascu\u00f1\u00e1n, o la irrupci\u00f3n de un \u00e1ngel apocal\u00edptico que anuncia la peste rosa y llama a un nuevo reino sobre la tierra (cita a <em>Angels in America<\/em>) operan como contrapunto del \u201cavance\u201d en la pugna por modificar las leyes que rigen la vida sexual.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En el ensamblaje de ambas estructuras, sin embargo, el calce no siempre es tan fluido, m\u00e1s all\u00e1 de los necesarios ajustes que ocurren a medida que una temporada teatral avanza y el equipo dentro y fuera de escena encuentran su ritmo. El registro discursivo de algunas intervenciones de los miembros del colectivo pol\u00edtico alterna entre el tono conversacional, los giros de humor \u2013esperables cuando de discusiones entre maricas se trata, pero no por eso menos necesarios\u2013 y la confrontaci\u00f3n de posiciones con vastas redes de argumentos y referencias. <strong>Pasamos de la deriva l\u00e9xica de los insultos (cola, coliza, colipato, maric\u00f3n, fleto, loca, hueco, se le da vuelta el paraguas, se le quema el arroz, se le apaga el calef\u00f3n, le gustan las patitas de chancho\u2026), con un ritmo l\u00fadico, a la explicaci\u00f3n de la biolog\u00eda de la degeneraci\u00f3n y alusiones a Michel Foucault, cuya textura instala otra din\u00e1mica entre los personajes y su habla. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>No se trata de un procedimiento ajeno a las obras de Teatro Sur. Por el contrario, los desaf\u00edos que implica esta combinaci\u00f3n entre la primac\u00eda del texto (como veh\u00edculo de transmisi\u00f3n de ideas) y la primac\u00eda de la acci\u00f3n (como puesta en escena del cuerpo) aparecen tempranamente se\u00f1alados en <em>Demasiada libertad sexual<\/em>. A su vez, <em>Yeguas sueltas<\/em> integra la densidad del trabajo de archivo y la urgencia por transmitir informaci\u00f3n de contexto. Esa activaci\u00f3n documental ocurre en <em>Pecado nefando<\/em> con el segmento dedicado a la historia de Marcia Alejandra y el allanamiento de calle Huanchaca, en Antofagasta, al igual que con la tangente dedicada al <em>weye<\/em> en la cultura mapuche.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En el primero, la proyecci\u00f3n de consignas, el registro fotogr\u00e1fico de marchas de los noventa y las voces que reaccionan a la presencia p\u00fablica marica en la incipiente democracia dan paso a la reconstrucci\u00f3n biogr\u00e1fica y la imaginaci\u00f3n de una vida trans en el Norte grande. Entre pasos de ballet, huidas de la represi\u00f3n policial y la fascinaci\u00f3n por el desierto, ese pasado nos invita a imaginar otras posibilidades que fueron silenciadas o truncadas. Similar gesto ocurre con la aparici\u00f3n de una silueta a contraluz, cubierta de pelos, un cuerpo cuya apariencia tiene tanto de hipn\u00f3tico como de indefinido, en abierta oposici\u00f3n al relato del soldado espa\u00f1ol en <em>Cautiverio feliz<\/em> que no sabe qu\u00e9 hacer frente a lo que parece mezcla de brujer\u00eda y abominaci\u00f3n moral.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Con la elaboraci\u00f3n asamblearia, sin embargo, el texto parece encapsularse, reduciendo la capacidad expresiva de los personajes bajo el peso de los datos, las ideas o las tesis pol\u00edticas. Vemos a las posturas enfrentadas en campos relativamente dicot\u00f3micos: incomodar o enmascararse; incluir o excluir las demandas vinculadas al VIH del movimiento; \u201chacer pol\u00edtica\u201d o \u201cvenderse a la institucionalidad\u201d; la primac\u00eda homosexual versus la presencia forzada de otras identidades. Esto tiene la virtud de reponer las tensiones realmente existentes dentro del movimiento LGBTIA+ de los noventa (difuminadas por el paso de los a\u00f1os), aunque a costa de reforzar un relato hist\u00f3rico m\u00e1s esquem\u00e1tico sobre ese per\u00edodo en lugar de explorar sus tensiones, contingencias o sendas no recorridas. La multiplicidad de posiciones pol\u00edticas, la incertidumbre de los resultados de la acci\u00f3n y las dificultades pr\u00e1cticas de la organizaci\u00f3n que <em>Yeguas sueltas<\/em> compone en su rememoraci\u00f3n de las locas del 73 no parece replicarse en esta ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Acaso sea la distancia m\u00e1s corta o la sensaci\u00f3n de que el escenario pol\u00edtico que enfrentamos hoy repite la incomodidad o el sabor amargo que produjo la lucha de los noventa. O, dicho de otro modo: <em>Yeguas sueltas<\/em>, la historia interrumpida de un movimiento incipiente en la v\u00eda chilena al socialismo \u2013con cincuenta a\u00f1os entre entonces y ahora\u2013, se presta para elaboraciones distintas de aquellas que sugiere la imperfecta transici\u00f3n y el modelo neoliberal que la acompa\u00f1\u00f3. Las evidentes limitaciones de un gobierno como el actual, integrado tanto por los cr\u00edticos de la Concertaci\u00f3n como por sus sobrevivientes, pueden darle un nuevo aire a estas dicotom\u00edas como el lente con el que miramos la realidad y sirven como necesaria interpelaci\u00f3n a la autocomplacencia de las organizaciones LGBTIA+ vinculadas al oficialismo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sin embargo, \u00bfno corremos un riesgo al pensar que el paisaje sigue exactamente igual que hace un cuarto de siglo? \u00bfCu\u00e1nto rendimiento tiene la primac\u00eda de una tesis pol\u00edtica monol\u00edtica por sobre la pluralidad estrat\u00e9gica?<strong> Las dificultades para acoplar las dos estructuras dram\u00e1ticas dentro de <em>Pecado nefando<\/em> puede que sea la manifestaci\u00f3n de un viejo problema en las relaciones arte\/pol\u00edtica: lo irresuelto en la sociedad se muestra como algo irresuelto en la obra. <\/strong>Si algo en nuestro presente es inconexo, la desconexi\u00f3n tiene tambi\u00e9n su forma de expresarse en la producci\u00f3n art\u00edstica. Eso nada quita a la eficacia de la puesta en escena de contradicciones que hacemos bien en recordar: la estigmatizaci\u00f3n de las personas viviendo con VIH, la ilegibilidad de los cuerpos trans, la instrumentalizaci\u00f3n mercantil de la diversidad. Tomados de forma aislada, los cuadros dentro de la obra que abordan estas contradicciones tienen un rendimiento que no siempre se traslada al conjunto.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En el balance, <strong>la trilog\u00eda <em>Memorias invertidas<\/em> realiza un ejercicio con el que est\u00e1bamos en deuda.<\/strong> Se trata de apostar por reconstruir una historia propia, crear la secuencia de los acontecimientos pol\u00edticos llevados a la ficci\u00f3n dram\u00e1tica y enfrentar las dificultades de un pasado que se encuentra, a la vez, demasiado distante y a\u00fan sin resolver. <strong>Funcionar\u00e1 ahora como una coordenada que ancla esc\u00e9nicamente el empe\u00f1o que otras producciones culturales maricas han venido haciendo en las \u00faltimas d\u00e9cadas: reivindicar una memoria rosa, torcida.<\/strong> <strong>O inventarla ah\u00ed donde lo que aparece son los vac\u00edos, mezclando tiempos, leyendo los archivos a contrapelo y haciendo un m\u00ednimo de justicia al recordar a quienes pusieron el cuerpo antes que nosotres.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Aunque se la suele nombrar como \u201cdespenalizaci\u00f3n de la sodom\u00eda\u201d, lo cierto es que la modificaci\u00f3n mantuvo el car\u00e1cter de delito para personas del mismo sexo registral menores de 18 a\u00f1os (si no mediaban las circunstancias de violaci\u00f3n o estupro). Dicho de otro modo: la edad de consentimiento para el sexo heterosexual (16 a\u00f1os) y el homosexual (18 a\u00f1os) era legalmente distinta. S\u00f3lo en agosto de 2022 se termin\u00f3 por derogar completamente el art\u00edculo 365, igualando ambas edades.<\/em><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La trilog\u00eda Memorias invertidas realiza un ejercicio con el que est\u00e1bamos en deuda. Se trata de apostar por reconstruir una historia propia, crear la secuencia de los acontecimientos pol\u00edticos llevados a la ficci\u00f3n dram\u00e1tica y enfrentar las dificultades de un pasado que se encuentra, a la vez, demasiado distante y a\u00fan sin resolver. Funcionar\u00e1 ahora como una coordenada que ancla esc\u00e9nicamente el empe\u00f1o que otras producciones culturales maricas han venido haciendo en las \u00faltimas d\u00e9cadas: reivindicar una memoria rosa, torcida. O inventarla ah\u00ed donde lo que aparece son los vac\u00edos, mezclando tiempos, leyendo los archivos a contrapelo y haciendo un m\u00ednimo de justicia al recordar a quienes pusieron el cuerpo antes que nosotres. <\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":16498,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[3621,3620,455,2201],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-16534","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-persiana-americana","tag-obra","tag-pecado-nefando","tag-teatro","tag-teatro-sur"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16534","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16534"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16534\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16498"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16534"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16534"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16534"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=16534"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=16534"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}