{"id":16560,"date":"2024-12-16T11:17:31","date_gmt":"2024-12-16T11:17:31","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=16560"},"modified":"2024-12-19T00:16:06","modified_gmt":"2024-12-19T00:16:06","slug":"lunes-es-revolucion-arte-y-agitaciones-colectivas-en-tiempos-de-revueltas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2024\/12\/16\/lunes-es-revolucion-arte-y-agitaciones-colectivas-en-tiempos-de-revueltas\/","title":{"rendered":"Lunes es revoluci\u00f3n. Arte y agitaciones colectivas en tiempos de revueltas"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><a href=\"https:\/\/www.mssa.cl\/publicaciones\/lunes-es-revolucion-arte-y-agitaciones-colectivas-en-tiempos-de-revueltas\/\">Lunes es revoluci\u00f3n. Arte y agitaciones colectivas en tiempos de revuelta<\/a><\/em>, fue editado por la historiadora del arte Soledad Garc\u00eda Saavedra. Este libro es un provocador de relaciones inesperadas de artistas, colectivos y educadores de distintas generaciones, cuyas experiencias subjetivas agitan la revoluci\u00f3n a partir de procesos que estuvieron, que contin\u00faan y que hoy est\u00e1n en marcha.<\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"align-right\"><strong>\u201corganiza tu rabia\u201d <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil encarar las acciones y los discursos asociados a la revoluci\u00f3n. Cuando regreso a sus ocupaciones m\u00e1s visibles en Latinoam\u00e9rica, aparecen sentimientos de entusiasmo y exaltaci\u00f3n, sobre todo en las actuales rebeld\u00edas frente al poder y las injusticias de Estado, que se movilizan para superar las imposiciones y fallas de una democracia subyugada a un orden privado de matriz neoliberal. Una de sus caras m\u00e1s visible es el surgimiento de revueltas y protestas sociales, estudiantiles, feministas, indigenistas, raciales y ecol\u00f3gicas que brotaron con distintas experiencias a fines del 2019 en el Cono Sur.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En Chile, tras el estallido social del 18 de octubre, vivimos una explosi\u00f3n masiva de rabias contra el sistema pol\u00edtico ante su corrupci\u00f3n, abusos y promesas incumplidas: precariedad laboral, imposici\u00f3n de un modelo de pensiones administrado por privados y deficiencias al acceso y derecho universal a la salud, a la educaci\u00f3n, entre muchas m\u00e1s demandas. Han pasado cuatro a\u00f1os de esos tiempos de revueltas y, en el intertanto, la furia se repleg\u00f3 en el encierro durante dos a\u00f1os de pandemia. A pesar de los confinamientos y los usos indiscriminados de gases lacrim\u00f3genos, en cada 18 de octubre aparecen insistencias de peque\u00f1os grupos, colectivos y redes inquietas por las calles que denuncian las injusticias, imaginan y crean las posibilidades para la existencia de otro pa\u00eds y mundo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Estas insistencias se encuentran tambi\u00e9n con sentires desencontrados: mientras hoy contin\u00faa la acci\u00f3n social mediante actividades art\u00edsticas en barrios populares encabezados por lemas anarquistas como \u201corganiza tu rabia\u201d, existe una consciencia de que el despertar revolucionario del 18 de octubre qued\u00f3 truncado, sin continuidad, sin representaci\u00f3n, en un anhelo fallido. En el siglo pasado Hannah Arendt entendi\u00f3 la revoluci\u00f3n como un fen\u00f3meno de liberaci\u00f3n el cual pod\u00eda ser perceptible cuando la violencia era utilizada para dar forma a un cuerpo pol\u00edtico nuevo, duradero, incontrolable e inconcluso. Arendt destacaba la organizaci\u00f3n pol\u00edtica y la uni\u00f3n de un grupo, no necesariamente masivo, que en sus acciones suscitara la continuidad de la revoluci\u00f3n. Al atender a <em>los miserables<\/em>, aquellos rabiosos que movilizaron con violencia la organizaci\u00f3n de la <em>comuna de Par\u00eds<\/em> en los inicios de la Revoluci\u00f3n francesa, la fil\u00f3sofa admit\u00eda la rabia como una liberaci\u00f3n de fuerzas irresistibles. Sin embargo, diferenciaba esa revoluci\u00f3n dedicada a la liberaci\u00f3n de la vida proveniente de un sufrimiento insoportable, respecto de una liberaci\u00f3n pol\u00edtica, emancipadora del pueblo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>M\u00e1s cercana a nuestra realidad latina, el movimiento zapatista abraza la rabia como un derecho que detona la creaci\u00f3n, la liberaci\u00f3n. Y para la diversidad de los anarquismos chilenos desde los noventa, la rabia cobra distintas articulaciones de defensa ante la exacerbaci\u00f3n del modelo neoliberal: es un detonante de insurrecci\u00f3n violenta en las ciudades, una acci\u00f3n directa de protesta, un movimiento social que empuja la organizaci\u00f3n de colectivos donde hay vocer\u00edas sin dirigencias. <strong>Con siglos de diferencia y contextos tan distintos, la energ\u00eda de la rabia persiste. Cuando se leen pancartas y grafitis que repiten el lema \u201corganiza tu rabia\u201d, se reconoce la fuerza de un \u00e1nimo iracundo que trasciende generaciones y cuyo malestar se resuelve con una indicaci\u00f3n de orden: la autogesti\u00f3n.<\/strong> La rabia es una lucha revolucionaria en s\u00ed misma, una bronca que requiere de cuidados y de una renovaci\u00f3n que pueda sacudir la frustraci\u00f3n para llevar a cabo distintas acciones: la organizaci\u00f3n interior, personal, la colectiva, como tambi\u00e9n las luchas en la esfera p\u00fablica y pol\u00edtica.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><strong>En el hondo, acciones y experimentaciones revolucionarias<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Distintas ideolog\u00edas han orbitado en torno la revoluci\u00f3n, y como todo movimiento continuo, mutan sus fundamentos de lucha y las posiciones de d\u00f3nde se ejerce o no el poder. <strong>Este libro sintoniza con las vivencias revolucionarias de artistas y colectivos involucrados a inicios de los 70 con las transformaciones estructurales gestadas en el gobierno pac\u00edfico y socialista de Salvador Allende, conocido como el de la Unidad Popular en Chile.<\/strong> Sus posturas contaron con la atracci\u00f3n y repercusi\u00f3n social de los procesos violentos y creativos de la Revoluci\u00f3n cubana, que resonaron en todo el continente generando adherencia y confrontaci\u00f3n por parte de los artistas. Los modos de encauzar la liberaci\u00f3n fueron dispares en cada pa\u00eds y en cada per\u00edodo. En el caso de Santiago, las discrepancias aparecieron en un abanico de voces y pr\u00e1cticas que iban desde los oficios m\u00e1s tradicionales (como la pintura y la gr\u00e1fica), hasta la exhibici\u00f3n de instalaciones de vanguardia que polemizaron con la noci\u00f3n de revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Este libro deriva de la exposici\u00f3n colectiva <em>Lunes es revoluci\u00f3n<\/em> realizada en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende (MSSA).<\/strong> Una de las motivaciones para concebir la exposici\u00f3n fue la reuni\u00f3n de trabajos art\u00edsticos que experimentaron con las transiciones revolucionarias en Latinoam\u00e9rica, aquellas que activaron los deseos de hacer una transformaci\u00f3n en los inicios de la efervescencia pol\u00edtico-cultural, m\u00e1s all\u00e1 de la ortodoxia de izquierda. En Santiago, el arranque de esos nuevos comienzos estuvo encarnado en las distintas opciones art\u00edsticas que fueron catalizadas por las v\u00edas de la violencia, la lucha organizada, la rebeli\u00f3n y las consignas pol\u00edticas junto con posturas de autobservaci\u00f3n, error, poes\u00eda, juego y ficci\u00f3n. <strong>Figuras cr\u00edticas que abiertamente debatieron sobre la revoluci\u00f3n, como Enrique Lihn, Roberto Matta y Luis Felipe No\u00e9, provocaron discrepancias ante las pautas institucionales, desafiaron la cultura oficial y subvirtieron en sus obras las convenciones est\u00e9ticas del momento.<\/strong> La seriedad de las luchas sociales estaba rodeada por la irreverencia o por la honestidad de no cumplir con las responsabilidades partidarias desde el arte.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para otros, la urgencia revolucionaria se ejerci\u00f3 en la lucha armada para consolidar el socialismo. Es el caso de la vocaci\u00f3n y circulaci\u00f3n gr\u00e1fica del artista Jes\u00fas Ruiz Durand en zonas rurales y urbanas durante los procesos de la reforma agraria, que fue un veh\u00edculo para movilizar el levantamiento ind\u00edgena en el contexto del gobierno militar de Juan Velasco Alvarado en el Per\u00fa. Ruiz Durand logr\u00f3 sustentar y difundir afiches desde un organismo oficial de gobierno, mientras que las serigraf\u00edas realizadas \u201ca pulso\u201d por Patricia Israel y Alberto P\u00e9rez, apoyados en ocasiones por el instituto de la reforma agraria en Chile, fueron confeccionadas con la convicci\u00f3n guevarista de que la liberaci\u00f3n del inquilinaje suced\u00eda a trav\u00e9s de la emancipaci\u00f3n armada, la organizaci\u00f3n y la autonom\u00eda colectiva. A pocos d\u00edas del golpe de Estado en Chile, la radicalidad del trabajo de Israel y P\u00e9rez gatill\u00f3 el allanamiento de la casa de la artista por los militares, as\u00ed como la quema y desaparici\u00f3n de una de sus obras m\u00e1s emblem\u00e1ticas, la serigraf\u00eda <em>Am\u00e9rica despierta.<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Esta publicaci\u00f3n se traslada hacia esos pasados, pero enfatiza en el presente. Re-vivir sus rastros no es un asunto f\u00e1cil ya que rescatar aquello profundamente \u201chundido\u201d, como se\u00f1al\u00f3 Patricia Israel, conlleva destrabar los pactos de olvido y sumergirse en zonas inc\u00f3modas de dolor y derrota. <strong>\u00bfC\u00f3mo sintonizar con estas acciones revolucionarias cuando las formas de vida en la actualidad, individualista y transable en los mercados, niegan su funcionamiento? <\/strong>En los distintos choques ideol\u00f3gicos y divisiones sociales, la conducta revolucionaria ha recibido una constante \u201ctarjeta roja\u201d, una expulsi\u00f3n del campo de juego.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><strong>El libro gira hacia esas memorias revolucionarias que intentaron ser destruidas y que hoy aparecen incompletas en sus reconstrucciones y recuerdos. La dedicaci\u00f3n a estos vuelcos revolucionarios se ha hecho combinando el pasado y el presente con la apertura hacia lo que se encuentra emergiendo en la superficie social.<\/strong> Esta publicaci\u00f3n entrega, a su vez, la posibilidad de recuperar y conversar sobre obras abatidas y exiliadas que en ciertos momentos aparecen, y de rastrear fragmentos de ese pasado hundido cuando su fondo remotamente se aclara. El aprendizaje de las obras y pensamientos surge de colectivos y artistas nacidos en su mayor\u00eda en los a\u00f1os 80 que se emocionan sin nostalgia sobre ese pasado revolucionario que no vivieron y que, sin embargo, es fuente de cuestionamientos en torno a los relatos heredados, de la proyecci\u00f3n sobre sus espectros violentos y silenciados, de imaginaci\u00f3n y de sentimientos de persistencias para integrar las uniones solidarias y afectivas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las brasas de lo que qued\u00f3, los pedacitos exhumados y reanimados mediante nuevos relatos y creaciones son esquivos pero en\u00e9rgicos. Detr\u00e1s del sigilo, la cultura de la incomunicaci\u00f3n, los secretos de la dictadura y la democracia neoliberal, aparecen brotes inestables, disidentes y resilientes. Son como peque\u00f1os remolinos a\u00fan a la deriva. Si tuviera que hacer un acercamiento a la figura irresuelta de la revoluci\u00f3n, se me aparece una atm\u00f3sfera extra\u00f1a, corporalmente desfigurada, iracunda, espinosamente quebrada y en constante movimiento. La revoluci\u00f3n es escurridiza como tambi\u00e9n lo son las memorias que quisi\u00e9ramos recuperar, conocer y valorar en esta publicaci\u00f3n. <strong>Al estar consciente de su car\u00e1cter indeterminado, la revoluci\u00f3n, en su lado vibrante, permite soltar los relatos, las continuidades, las reglas, las l\u00f3gicas y nos convoca a experimentar e imaginar lo imposible.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Este libro es un intento de conectar cabos sueltos sin entrar al sentido de las filiaciones ni a la tranquilidad de hojear, leer o ver coherentemente un orden cronol\u00f3gico o la representaci\u00f3n art\u00edstica de Latinoam\u00e9rica o de alguna naci\u00f3n. Es un provocador de relaciones inesperadas, de artistas, colectivos y educadores de distintas generaciones, cuyas experiencias subjetivas agitan lo que fue, lo que contin\u00faa y los procesos que est\u00e1n en marcha en torno a la revoluci\u00f3n. Esta uni\u00f3n permite observar ciertos desplazamientos asociados al lugar com\u00fan de la revoluci\u00f3n, como el triunfo, el hero\u00edsmo, la masculinidad, los paternalismos condescendientes y las evidentes insurrecciones antiliberales que aparecieron con el estallido social. Con ello, busca adentrarse en disputas latentes y soterradas, en actos po\u00e9ticos, ficticios, en din\u00e1micas de escucha, en juegos que cuestionan las reglas sociales, las historias y las im\u00e1genes oficiales, en actos peque\u00f1os que entrelazan imaginaciones compartidas o que apuntan a la belleza que produce el placer.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Uno de los giros liberadores que se siente y se lee en los di\u00e1logos y entrevistas del libro, sobre todo en las voces de mujeres, es el valor de la vulnerabilidad y la debilidad como fuerza alternativa a la lucha violenta por el poder<\/strong><strong>.<\/strong> Estas identificaciones trastocan las construcciones desde la rabia y abren un espectro de preguntas desde sentimientos diferentes: \u00bfc\u00f3mo el sentir y el accionar amoroso puede cambiar los significados de liberaci\u00f3n que busca la revoluci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo la invisibilidad de la organizaci\u00f3n an\u00f3nima y la transformaci\u00f3n micropol\u00edtica logra silenciosamente rebelarse ante las ideolog\u00edas imperantes? \u00bfC\u00f3mo los cuidados de la tierra rural o urbana, entendida como espacio com\u00fan para la vida, transforma la ocupaci\u00f3n posesiva y extractivista? \u00bfC\u00f3mo ampliar el horizonte de la revoluci\u00f3n hacia las redes de plantas e insectos vulnerables que coexisten en la tierra y que son indisolubles para la vida? Estas preguntas insisten en la acci\u00f3n multicontenedora de iniciativas que irradian distintas escalas, enfoques y dimensiones para abrirse hacia las luchas dom\u00e9sticas, cotidianas e \u00ednfimas que cohabitan y desaf\u00edan la concepci\u00f3n m\u00e1s usual de la revoluci\u00f3n en la primera l\u00ednea de fuego liderada por una vanguardia pol\u00edtica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En este sentido de transformaci\u00f3n del hacer pragm\u00e1tico y po\u00e9tico, <strong>el t\u00edtulo <em>Lunes es revoluci\u00f3n<\/em> afirma una liberaci\u00f3n para el primer d\u00eda de la semana, asociado al inicio de la jornada laboral en el que se asignan deberes, que muchas veces eclipsan los sue\u00f1os y la libertad individual y colectiva. A contracorriente de lo que representa el lunes (el cumplimiento de las obligaciones y, sobre todo, la monoton\u00eda del trabajo), <em>Lunes<\/em> se presenta desde el comienzo de otro ciclo, en el que cada d\u00eda y en distintos momentos, la revoluci\u00f3n se puede ejercer en un movimiento creativo, ya sea peque\u00f1o o desmedido.<\/strong> De manera simb\u00f3lica, este enunciado invierte la idea de que las relaciones de poder est\u00e1n atadas a la construcci\u00f3n social del trabajo o, al menos, de que esa ser\u00eda solo el camino para superar los estados de pobreza y precariedad, las inquietudes y los deseos de la vida.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p><strong>Cuatro enunciados posibles para organizar <em>Lunes es revoluci\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>En los intentos por brindar distintos enfoques y versiones de la revoluci\u00f3n, el presente libro se organiza en cuatro ejes que se distribuyen de manera opuesta al recorrido de la exposici\u00f3n. Para avanzar de atr\u00e1s hacia adelante, la publicaci\u00f3n finaliza con la secci\u00f3n \u201cFuerzas de liberaci\u00f3n: creaciones de mujeres\u201d, donde se re\u00fanen textos-preguntas desde la mediaci\u00f3n art\u00edstica. Uno de ellos es el de <strong>Yasna Pradena Garc\u00eda,<\/strong> quien compone un di\u00e1logo espec\u00edfico con cada una de las obras de las duplas y colectivos de artistas \u2014<strong>Patricia Israel y Alberto P\u00e9rez, Cholita Chic, Textileras MSSA y Suzanna Scott\u2014,<\/strong> para interrogar la invisibilidad de las mujeres en los movimientos revolucionarios de anta\u00f1o y los roles que emergen en el postfeminismo neoliberal.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A su vez, <strong>Roc\u00edo Argando\u00f1a y Bel\u00e9n Tapia de <\/strong><strong>la <\/strong><strong>Fuente <\/strong>escriben un relato, basado en la experiencia, para dar cuenta de las distintas aproximaciones y profundizaciones corporales de la danza y el bordado que se encarnaron para crear una vulva desde la sanaci\u00f3n, los cuidados y la confianza. La obra <em>Kutrichinqi por siempre<\/em> de las Textileras MSSA surgi\u00f3 del taller \u201cLos pliegues de la sexualidad\u201d, un espacio \u00edntimo, comunitario y de autocuidado colectivo que permiti\u00f3 en un proceso terap\u00e9utico liberar los prejuicios y el habla de las sexualidades. Una vez exhibida la vulva en la exposici\u00f3n, las Textileras MSSA escribieron un manifiesto de la pieza, un volc\u00e1n hermoso y rebelde que se reproduce en el libro y que aguarda por m\u00e1s estallidos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, <strong>Carol Illanes<\/strong> recoge las hermandades y anonimatos que establecen las <strong>Cholita Chic<\/strong> en sus relaciones transfronterizas con mujeres andinas e inmigrantes que posan orgullosamente su belleza con est\u00e9ticas occidentales como el arte pop, pero con abundante serpentina, capas de polleras, pechos al descubierto y pasamonta\u00f1as. Al desafiar la mirada colonial que ubica a las mujeres en una lucha por una tierra prometida, en el campo o en las zonas del altiplano, las Cholita Chic acent\u00faan las fuerzas del cuerpo, del rostro sonriente como una celebraci\u00f3n de los lazos de comunidad y afecto.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En la tercera secci\u00f3n, \u201cDe las reformas agrarias a los insectos\u201d, <strong>Fernanda Carvajal <\/strong>amplifica las lecturas de los procesos de las reformas agrarias m\u00e1s all\u00e1 de las leyes que buscaron modernizar el agro, para indagar en las complejas reivindicaciones hist\u00f3ricas por la tierra y el trabajo, y en la manera en que estas encontraron procesos y canales art\u00edsticos espec\u00edficos mediante \u201cdispositivos de comunicaci\u00f3n social\u201d. Las obras de <strong>Ruiz Durand<\/strong> en el Per\u00fa, las serigraf\u00edas de Israel y P\u00e9rez junto con las pinturas de Matta, son interpretadas desde los diversos modos en que se delimitaron los derechos y la propiedad de la tierra en cada contexto. La pregunta por la propiedad y la repartici\u00f3n de los suelos desde las relaciones interespecies, no exclusivamente humanas, se desprende del <em>Hotel de insectos<\/em>, una construcci\u00f3n realizada por las vecinas y vecinos en el antejard\u00edn del MSSA. El ensayo de Fernanda es un anticipo de lecturas que logran conectar las distintas obras reunidas en este cap\u00edtulo, para dar paso a textos focalizados sobre cada una de las piezas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Como compa\u00f1ero de ruta y de creaci\u00f3n de los afiches de <strong>Jes\u00fas Ruiz Durand, Mirko Lauer<\/strong> escribi\u00f3, a modo de cr\u00f3nica, los detalles de la organizaci\u00f3n y producci\u00f3n colectiva, y las experimentaciones que hizo Jes\u00fas con el dise\u00f1o y el lenguaje pop de las serigraf\u00edas al alero del proceso de la reforma agraria. La impronta del artista se encuentra tambi\u00e9n en la reinterpretaci\u00f3n de las \u201cnuevas identidades\u201d y \u201croles\u201d de las comunidades ind\u00edgenas, que ser\u00edan \u201cbeneficiarios cooperativistas de la revoluci\u00f3n\u201d velasquista. El mismo Ruiz Durand ha escrito sobre estas obras emblem\u00e1ticas y las apod\u00f3 de <em>pop achorado<\/em> y, como se\u00f1ala Lauer, su persistencia en conservar sus obras durante d\u00e9cadas de silencio, aparece posteriormente en textos y museos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una similar reuni\u00f3n sucedi\u00f3 con las serigraf\u00edas de <strong>Patricia Israel y Alberto P\u00e9rez<\/strong> en esta exposici\u00f3n. Sin embargo, en vista de sus fallecimientos, la escasa informaci\u00f3n y lecturas sobre sus trabajos, ensay\u00e9 una carta personal para especular y preguntar sobre sus andanzas gr\u00e1ficas comprometidas con las luchas por las tierras y sindicatos de los campesinos y las incipientes organizaciones de los afuerinos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed como en los tiempos de movilizaci\u00f3n campesina los afuerinos vagaban sin casa por distintas tierras, hoy frente a las crisis medioambientales, nos preguntamos sobre el <em>abandono habitacional<\/em>, entendido como la propia tierra, para los insectos. <strong>Valentina Utz<\/strong>, narra a partir de una bit\u00e1cora los procesos de conversaci\u00f3n, dise\u00f1o y construcci\u00f3n del <em>Hotel de insectos. <\/em>El proyecto surgi\u00f3 de la necesidad del grupo de huerterxs del Museo de dar refugio a la diversidad de insectos polinizadores y ben\u00e9ficos para la huerta, como aquellos que producen \u201centomofobia museal\u201d, como las cucarachas. Las relaciones entre el adentro y al afuera del museo, entre el entorno barrial y la propia huerta, entre los insectos y las flores, nutrieron las conversaciones y el sentir interdependiente en el que habitamos. El reconocimiento de que las muertes imperceptibles de los insectos integran la destrucci\u00f3n de nuestra biodiversidad, es admitir una responsabilidad compartida que podemos enfrentar ahora.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La segunda secci\u00f3n del libro, llamada \u201cEl juego y la transformaci\u00f3n colectiva frente al trabajo\u201d, se compone principalmente de conversaciones entre artistas y de obras-juegos. La primera conversaci\u00f3n es un extracto del di\u00e1logo transmitido por la plataforma Zoom con la curadora <strong>Marta Ramos-Yzquierdo<\/strong> y los artistas <strong>Paloma Polo y Taxio Ardanaz <\/strong>sobre sus distintos involucramientos en el actual curso de los procesos revolucionarios. Paloma narra su inmersi\u00f3n en el movimiento revolucionario filipino, sus aprendizajes y comprensiones para retratar humanamente a los integrantes del movimiento armado en la pel\u00edcula <em>El barro de la revoluci\u00f3n<\/em>. Para ganar la guerra, dice Paloma, la lucha armada consiste en la alfabetizaci\u00f3n, en \u201cpreparar piezas de teatro\u201d, \u201cescribir poes\u00eda\u201d, ejercitar \u201chabilidades discursivas y oratorias\u201d, \u201cponer al centro los cuidados\u201d. Enfatiza en las fortalezas del movimiento y comenta su v\u00ednculo con las transformaciones que vive cada individuo y las decisiones comunitarias en un mismo plano, incluso las que aprendi\u00f3 ella para hacer la pel\u00edcula. Taxio Ardanaz comparte su inter\u00e9s por la Revoluci\u00f3n cubana con relaci\u00f3n a la guerra civil espa\u00f1ola, y aproxima al relato hist\u00f3rico de c\u00f3mo se forj\u00f3 la Revoluci\u00f3n seg\u00fan las memorias de las personas. Con estos testimonios realiz\u00f3 la pel\u00edcula <em>La revoluci\u00f3n es invencible<\/em>, un recorrido espont\u00e1neo y tur\u00edstico por distintos museos, escuelas, memoriales y lugares hist\u00f3ricos que conmemoran la revoluci\u00f3n y en el cual se atisban comportamientos de ni\u00f1as y ni\u00f1os que quiebran con los principios y los lemas oficiales que exalt\u00f3 Fidel Castro.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para la artista <strong>Camila Ram\u00edrez<\/strong>, la pregunta de c\u00f3mo imaginar un mundo posible sucede cuando se rompe la l\u00f3gica de la obediencia, humana, productiva, laboral. Al responder las preguntas que le hace <strong>Magdalena Quijano<\/strong>, Camila apunta a las diferencias que observa entre los disciplinamientos socialistas para mantenerse en la batalla y su posici\u00f3n de repensar la revoluci\u00f3n desde el juego para imaginar, intentar dar soluciones, compartir con otros, \u201crecuperar la anarqu\u00eda de la infancia\u201d. En afinidad al placer que produce el \u201chacer como ni\u00f1os\u201d, el artista <strong>Javier Rodr\u00edguez <\/strong>se sumergi\u00f3 en la creaci\u00f3n de una supuesta novela escrita por Enrique Lihn, <em>La broma asesina<\/em>. Cuando convoqu\u00e9 a Javier a inventar esa novela, \u00e9l me invit\u00f3 de vuelta a escribirla juntos y entonces fuimos c\u00f3mplices del abismo fascinante que es el crear sin sospechar hacia d\u00f3nde llegar\u00eda la pieza. La lectura que realiza Francisca Garc\u00eda de su obra nos abre m\u00faltiples capas, procedimientos y comprensiones de c\u00f3mo Javier aborda la violencia pol\u00edtica en Chile, y en particular de c\u00f3mo la figura del Joker o Guas\u00f3n inspira una trama que est\u00e1 al borde de las \u201cdimensiones del documental y la ficci\u00f3n\u201d, \u201cpara explorar la mitolog\u00eda de la violencia campesina\u201d.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Tanto Camila Ram\u00edrez como Javier Rodr\u00edguez decidieron exhibir obras materializadas en publicaciones o que posteriormente podr\u00edan convertirse en un impreso. De esta manera, el librillo <em>Primera persona plural del futuro simple<\/em> y la transformaci\u00f3n de la <em>Broma asesina<\/em> a novela gr\u00e1fica se reproducen completamente en el libro para leer, jugar, complementar, dibujar, retomar en distintos momentos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La \u00faltima y primera secci\u00f3n, \u201cLa revoluci\u00f3n llevada a la acci\u00f3n\u201d, corresponde al conjunto de obras y textos que establecen compromisos y\/o experimentan en torno a la tarea revolucionaria. La instalaci\u00f3n multisensorial <em>La revoluci\u00f3n debe ser una escuela de pensamiento irrestricto <\/em>de la investigadora <strong>Mar\u00eda Berr\u00edos <\/strong>y el artista <strong>Jakob Jakobsen<\/strong> revive la exposici\u00f3n pedag\u00f3gica y experimental <em>Del tercer mundo<\/em>, para ahondar en las preguntas sobre el rol que puede tener la cultura, el arte y las exposiciones en la emancipaci\u00f3n colectiva. En esas provocaciones art\u00edsticas, la obra-manifiesto de <strong>Luis Felipe No\u00e9,<\/strong> <em>El arte de Am\u00e9rica Latina es la revoluci\u00f3n<\/em>, fue reconstruida por el artista para la exposici\u00f3n luego de cincuenta a\u00f1os de su exhibici\u00f3n en el Instituto de Arte Latinoamericano (IAL) de la Universidad de Chile. No\u00e9 recupera su concepci\u00f3n de revoluci\u00f3n mediante sus escritos en primera persona: \u201cun autocuestionamiento cultural que permitiera saltar de la situaci\u00f3n colonial a la del protagonismo enunciativo\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La voz de No\u00e9, como la de artistas y cr\u00edticos latinoamericanos que se reunieron en el ambiente universitario y confuso al iniciar la revoluci\u00f3n socialista de la Unidad Popular, fueron la inspiraci\u00f3n de la performance <em>A.C.A.R 71\/21<\/em>. El extracto del guion publicado en este libro es un fragmento de los di\u00e1logos que escribimos con la dramaturga <strong>Ana Corbal\u00e1n<\/strong> en base a la adaptaci\u00f3n de las discusiones que sostuvieron los artistas y cr\u00edticos en el IAL. El gui\u00f3n luego fue producido y dirigido por Ana y por Manuela Mege, dise\u00f1adora esc\u00e9nica, e interpretado por los actores <strong>Hugo Castillo, Patrizio Gecele, Camila Gonz\u00e1lez, Renzo Oviedo y Juan Pablo Troncoso<\/strong>, quienes dieron vida a las voces de los distintos artistas que removieron e insistieron en agitar los supuestos del arte para participar y actuar colectivamente en la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Desde los planteamientos directos y po\u00e9ticos de la pintura, <strong>Amalia Cross<\/strong> elabor\u00f3 una cronograf\u00eda de las obras creadas por <strong>Roberto Matta<\/strong> en los largos a\u00f1os 60, donde traza un seguimiento al estrecho compromiso cultural que sostuvo el artista con las pol\u00edticas socialistas de Cuba y Chile. Particularmente resalta en el texto una comparaci\u00f3n ins\u00f3lita: el parecido est\u00e9tico de sus pinturas con las primeras representaciones en computador de la teor\u00eda de la <em>autopoiesis<\/em> creada por <strong>Humberto Maturana y Francisco Varela.<\/strong> A partir de esta analog\u00eda, Cross pregunta si \u201cla capacidad autopoi\u00e9tica del ser humano \u2014de repararse, mantenerse vivo y modificarse a s\u00ed mismo\u2014 puede dar lugar, en el interior de cada uno de nosotros, a la guerrilla interior [que plantea Matta]\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Esa permanente revisi\u00f3n personal que propon\u00eda el artista junto con la poes\u00eda influy\u00f3 en las colaboraciones con los j\u00f3venes de la <strong>Brigada Ramona Parra (BRP)<\/strong>, el activo colectivo del Partido Comunista que clandestinamente sobrevivi\u00f3 a los embates de la dictadura y la transici\u00f3n a la democracia. El relato que sostiene <strong>Isidora Neira Ocampo<\/strong> al entrevistar a <strong>Alejandro \u201cMono\u201d Gonz\u00e1lez<\/strong>, integrante de la BRP, encuentra distintas resonancias materiales y simb\u00f3licas contenidas en el mural <em>La mirada de las anchas Alamedas<\/em> que se encuentra al ingresar al MSSA. El t\u00edtulo del mural proviene del \u00faltimo discurso de Allende y de sus sue\u00f1os, lo cual insistentemente Mono Gonz\u00e1lez recoge para preguntarse \u201c\u00bfc\u00f3mo reinstalamos esos sue\u00f1os hoy?\u201d. Sus respuestas est\u00e1n arraigadas en la lucha por la vida en la \u201ccontingencia hist\u00f3rica\u201d que vivimos. El mural de la BRP convive con otros murales de resistencia que son parte de la colecci\u00f3n del MSSA y que deambularon en el exilio. El gran mural realizado colectivamente por artistas suecos y el pintor Jos\u00e9 Balmes es un contrapunto a las continuidades y discrepancias que sostuvieron los artistas como medio de propaganda para continuar en el exilio con la movilizaci\u00f3n antifascista y los sue\u00f1os incumplidos de la liberaci\u00f3n. En ese sentido, a contrapelo de una sensaci\u00f3n de derrota, la acci\u00f3n colectiva de las y los brigadistas fue la del trabajo para el aqu\u00ed y el ahora.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sin anclaje en una postura, la revoluci\u00f3n moviliza una renovaci\u00f3n en las calles, en la feria, la plaza, en los lazos de comunidades, al interior de las casas, y en distintos rincones. Mientras se piensa y se describe en estas p\u00e1ginas sus comprensiones, se hace org\u00e1nica, an\u00f3nima, intuitiva y colectivamente, con alboroto y silencio. <strong>Este libro es una invitaci\u00f3n a reencontrarnos con todas las \u201cdeformaciones posibles\u201d de la revoluci\u00f3n, con aquellas que pueden sintonizar con las practicas microsc\u00f3picas que transforman las relaciones corporales en el d\u00eda a d\u00eda como aquellas que gritan con rabia las injusticias sociales.<\/strong> A fluir con las crisis y revueltas que nos abruman y, a vivir la propia. A profundizar en los espesores lentos con los que se mueve la liberaci\u00f3n cuando el ritmo de trabajo obliga acelerar. En definitiva, a reencontrarse con los im-pulsos que nos mueven y nos dan vida.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lunes es revoluci\u00f3n. Arte y agitaciones colectivas en tiempos de revuelta, fue editado por la historiadora del arte Soledad Garc\u00eda Saavedra. 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