{"id":16597,"date":"2024-12-25T16:30:35","date_gmt":"2024-12-25T16:30:35","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=16597"},"modified":"2024-12-25T16:30:35","modified_gmt":"2024-12-25T16:30:35","slug":"sobre-los-poetas-continuan-su-caceria-nocturna-de-jorge-polanco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2024\/12\/25\/sobre-los-poetas-continuan-su-caceria-nocturna-de-jorge-polanco\/","title":{"rendered":"Sobre \u201cLos poetas contin\u00faan su cacer\u00eda nocturna\u201d de Jorge Polanco"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">La selecci\u00f3n y organizaci\u00f3n de los poemas y libros de esta antolog\u00eda, se inici\u00f3 con la mirada e idea del poeta y editor de <strong>Inubicalistas,<\/strong> Rodrigo Arroyo.\u00a0 Despu\u00e9s esta fue modificada por el tambi\u00e9n poeta y editor, Rolando Mart\u00ednez, que es quien dirige <strong><a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/editorialaparte\/?hl=es\">Editorial Aparte. <\/a><\/strong>\u00a0Y la historia contin\u00faa, porque luego intervienen las poetas Daniela C\u00e1rfora y Marian Lutzky quienes vuelven a modificar la selecci\u00f3n y el orden del poemario que ser\u00e1 ajustado por \u00faltima vez por Rolando Mart\u00ednez, su editor y por el dise\u00f1ador Crist\u00f3bal Correa.\u00a0 Son estos \u00faltimos, los que dan el toque definitivo al libro antes de que entre a imprenta y no haya vuelta atr\u00e1s. Como ven, <strong>los procesos importan y toman tiempo y son colaborativos.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>La po\u00e9tica en torno a la cual Jorge Polanco construye sus escrituras se inicia, en mi percepci\u00f3n, con un elixir o piedra filosofal que, al ser lanzada imaginariamente al agua o al aire, extiende y expande sus anillos en forma y fondo para primero rozar y luego tallar, un mundo personal y colectivo a la vez.<\/strong> Es este dinamismo lo que le da al libro un sello que, untado en observaci\u00f3n y obsesi\u00f3n, engrosa la mirada pol\u00edtica y po\u00e9tica de estos hallazgos. <strong>Jorge cruza miradas, territorios, conocimientos, expresiones y hablas para exponer ante nuestra sensibilidad, algo que nos conmueve y deja pensando.<\/strong>\u00a0 No s\u00e9 si me equivoco, pero creo que la variedad de teclas y modos expresivos con los que avanza en sus interrogaciones, en sus denuncias y exposiciones pespuntea y deja de manifiesto una fragilidad vital que luego aletea con insistencia en medio de las graf\u00edas que dibujan el terror y la muerte.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En tanto avanzamos con la lectura, vemos que la escritura y composici\u00f3n de este libro, nos instala en la acci\u00f3n o el arte del montaje, del collage, de los traslados gr\u00e1ficos y\/o ling\u00fc\u00edsticos, para resignificar y ampliar sus territorios de llegada.\u00a0 La antolog\u00eda se compone al modo de una pel\u00edcula \u00edntima tocada y trastocada por el mundo en que respira.\u00a0 <strong>El levantamiento de este periplo instala al lector en experiencias antes no percibidas ni vividas. Son estas experiencias del autor, las que quedan estampadas sobre el soporte papel, materia esencial y primaria que todas las artes aqu\u00ed reunidas, comparten.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Paso ahora a leer los t\u00edtulos de los libros, con el fin de trazar una huella a seguir:\u00a0 <strong><em>Las palabras callan<\/em><\/strong>, <strong><em>Umbrales de luz<\/em><\/strong>, <strong><em>Sala de espera<\/em><\/strong>, <strong><em>Lacrim\u00f3gena<\/em><\/strong>, <strong><em>Cortes de escena<\/em><\/strong>, <strong><em>Cortometrajes,<\/em><\/strong> <strong><em>Las palabras arrojan manotazos sigilosos<\/em><\/strong>, <strong><em>La casa se quema en la mirada<\/em><\/strong>, <strong><em>Tierra de hoja<\/em><\/strong>.\u00a0 Leo estos nombres porque creo que ellos nos llevan a entender que la certeza o promesa feliz, no es lo que aqu\u00ed abunda.\u00a0 Lo que s\u00ed abunda aqu\u00ed, son las sensaciones de fragilidad, dolor e inseguridad, que, envueltas en un cierto celof\u00e1n esperanzado, coquetean con nosotros sin terminar de darnos la mano. Pero eso no es todo, porque Jorge Polanco logra registrar, adem\u00e1s, con belleza manifiesta, una percepci\u00f3n sensible de nuestro estar y actuar sobre la tierra. Y quiero dar cuenta ante ustedes de que eso me conmueve.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mi vagabundeo lector del que dar\u00e9 cuenta es un punteo desordenado y ecl\u00e9ctico que camina por ciertas calles de este libro. Esto, porque mi intenci\u00f3n es iluminar una que otra esquina para invitarlos a conocer los signos, gui\u00f1os y aperturas que laten agazapados en el imaginario de graf\u00edas que surgen en los cruces dial\u00f3gicos que forman las avenidas de este libro.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Primera esquina<\/strong>&#8211; Quien lea caer\u00e1 de bruces ante los baldes de ternura, angustia y soledad que aqu\u00ed abundan.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Segunda esquina<\/strong>&#8211; Quien lea tendr\u00e1 que internarse a paso lento en el peso de la noche y deber\u00e1 arroparse ante la presencia del insomnio como si los cobertores fueran cortinas que se corren para dejar entrar un algo de luz o entendimiento.\u00a0 Aleteo vital en las aguas correntosas desatadas por la angustia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Tercera esquina<\/strong>&#8211; Quien lea se encontrar\u00e1 tambi\u00e9n con un yo que carga con sus bultos.\u00a0 Bultos no menores, como los del resentimiento, el horror, las heridas y sus cicatrices. El amor, el cari\u00f1o y el abrazo. Ver\u00e1 tambi\u00e9n una lucha encarnizada por la vida, una entrada al goce posible que entregan las peque\u00f1as felicidades, los miedos superados y m\u00e1s\u2026<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Cuarta esquina<\/strong>&#8211; Quien lea no podr\u00e1 obviar la inquietud que despierta el trabajo de Jorge Polanco ante el peso de la historia. Ese que liga uno a uno a los cuerpos del pensamiento con los de la carne; ese que expone su fr\u00eda sonrisa sobre el c\u00e1lido coraz\u00f3n que late sobre la hoja.\u00a0 <strong>Quiz\u00e1, pienso, este libro nos entrega herramientas para vivir con esa conciencia. Es que la memoria no siempre reconforta; a veces, m\u00e1s bien, confirma lo ineludible y nos sofoca.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Quinta esquina<\/strong>&#8211; Quien lea sabr\u00e1 que escapar es imposible. Las aguas parten desde la cordillera y endilgan hacia el mar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Sexta esquina<\/strong>&#8211; <strong>Quien lea no se encontrar\u00e1 con respuestas m\u00e1s s\u00ed con preguntas; con se\u00f1ales que nos sacar\u00e1n del mecanicismo y la eficiencia de las peque\u00f1as conquistas para permitirnos volver a los tiempos extendidos de la reflexi\u00f3n y la emoci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>S\u00e9ptima esquina<\/strong>&#8211; Quien lea ver\u00e1 que el poeta se agarra de los trazos que, en sus distintas manifestaciones sobre la p\u00e1gina, dibujan los caminos de un pensamiento po\u00e9tico que duerme en medio de la realidad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Octava esquina<\/strong>&#8211; Quien lea entrar\u00e1 a una lectura verbal y gr\u00e1fica que encierra aires apocal\u00edpticos, destructivos y tambi\u00e9n melanc\u00f3licos. Sin embargo, hay un rizo que nos aparta del horror, porque tanto la palabra como los trazos gr\u00e1ficos y las im\u00e1genes, los silencios y las dilaciones, instalan rastros y se\u00f1al\u00e9ticas para encontrar caminos que nos devuelven la capacidad de so\u00f1ar; de volver a intentarlo; de no darnos por vencidos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Novena esquina<\/strong>&#8211; Quien lea descifrar\u00e1 que las graf\u00edas de este libro nos abren las puertas a la posibilidad de vibrar con la belleza de los cuerpos, con el palpo de los lazos filiales, de la amistad, de la conversaci\u00f3n al calor del tejido comunitario de los sue\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>D\u00e9cima esquina<\/strong>&#8211; Quien lea agarrar\u00e1 el hilo de Ariadna que aqu\u00ed se llama percepci\u00f3n. Es su hilo el que nos lleva a penetrar en los vericuetos de lo desconocido; a encontrar se\u00f1as y p\u00e1lpitos para elegir una u otra de las vidas posibles que all\u00ed moran; que nos regala los lazos con los cuales tejer un cobijo. Hay aqu\u00ed una profunda aceptaci\u00f3n del hecho de que la percepci\u00f3n es fr\u00e1gil y que esta puede aparecer o desaparecer. Es el o la lectora quien decidir\u00e1 si entra al mundo o se aparta de \u00e9l.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Onceava esquina<\/strong>&#8211; <strong>Quien lea tendr\u00e1 conciencia de que esta es una obra en construcci\u00f3n; una obra no terminada porque es justamente esa precariedad, la que asegura el camino de la b\u00fasqueda<\/strong>.\u00a0 Es decir, de la vida que resiste, que no se acomoda. Es esto lo que a m\u00ed me parece que ronca en sordina entre las m\u00faltiples graf\u00edas de Jorge Polanco.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Doceava esquina<\/strong>&#8211; Quien lea reconocer\u00e1 en este libro una pulsi\u00f3n, un deseo profundo por espantar\/ ahuyentar la imagen del padre de entonces, de los muertos de entonces, de los ensa\u00f1amientos de entonces\u2026; de todos esos tozudos de anta\u00f1o que hoy insisten en reinventarse y vuelven a entrar en escena.\u00a0 Es como si en ese proscenio donde se desarrollan los actos, no corriera el tiempo. Como si esos personajes y sus conductas abusivas nunca se hubiesen enterado de que la vida es transformaci\u00f3n, materia en descomposici\u00f3n que siempre e inevitable transita hacia su comienzo; como si ese conocimiento se les escapara entre los dedos y no lograran bajarse de la tarima desde donde ejercen su violencia. Violencia que nos asalta una y otra vez. Peste humana cuyo \u00fanico posible contendor es y ser\u00e1 la empat\u00eda, la ternura, el arte y la colaboraci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Treceava esquina<\/strong>&#8211; Quien lea ver\u00e1 que hay un aparente desaf\u00edo formal y porfiado por desajustar las fronteras disciplinarias y creativas. Sin embargo, yo leo que la poes\u00eda de Jorge Polanco transita por una ca\u00f1ada profunda por cuyo lecho fluye el imaginario y el torrente de su conciencia.\u00a0 Ah\u00ed nadan con seriedad la memoria, el pensamiento y las emociones con las que trabaja. Ah\u00ed baraja los materiales tangibles e intangibles que conviven en sus libros en un juego serio que atraviesa la ca\u00f1ada antes se\u00f1alada para exponer hallazgos no siempre amables.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed algunas de las esquinas en las que me detuve. Las que alcanc\u00e9 a recorrer. Las expongo as\u00ed, en forma parcial, porque pienso que es posible que despierten en ustedes el deseo e inter\u00e9s por leer y disfrutar los silencios anotados en las p\u00e1ginas de <strong><em>Los poetas contin\u00faan su cacer\u00eda nocturna. <\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Jorge Polanco Salinas (Valpara\u00edso, 1977)<\/strong> ha publicado los libros de poes\u00eda Las palabras callan (2005\/2020), Umbrales de Luz (2006), Cortometrajes (2008), Sala de Espera (2011\/2019), Ferrocarril Belgrano (2010) y las prosas Cortes de Escena (2019). Tambi\u00e9n ha escrito los libros de cr\u00f3nicas Paisajes de la capitan\u00eda general (2022) y Valpara\u00edso y sus met\u00e1foras (2021). Es autor de los libros de ensayo La zona muda. Una aproximaci\u00f3n filos\u00f3fica a la poes\u00eda de Enrique Lihn (2004), La voz de aliento. Reflexiones sobre escritura y testimonio (2016) y Juan Luis Mart\u00ednez, poeta apocal\u00edptico (2019). En el \u00e1mbito visual, ha ilustrado el libro Las ni\u00f1as del jard\u00edn y ha expuesto sus poemas gr\u00e1ficos en diferentes galer\u00edas y centros de arte.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u200b<strong>Ver\u00f3nica Zondek<\/strong> naci\u00f3 en Santiago de Chile en 1953. Licenciada en Historia del Arte por la Universidad Hebrea de Jerusal\u00e9n, es poeta y traductora, entre otros, de Derek Walcott y Anne Carson. Ha publicado una docena de libros de poes\u00eda. Vive en Valdivia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La po\u00e9tica en torno a la cual Jorge Polanco construye sus escrituras se inicia, en mi percepci\u00f3n, con un elixir o piedra filosofal que, al ser lanzada imaginariamente al agua o al aire, extiende y expande sus anillos en forma y fondo para primero rozar y luego tallar, un mundo personal y colectivo a la vez. <\/p>\n","protected":false},"author":456,"featured_media":16590,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[2971,3637,355,2705,3419],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-16597","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-ciudad-letrada","tag-editorial-aparte","tag-jorge-polanco","tag-poesia","tag-presentacion","tag-veronica-zondek"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16597","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/456"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16597"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16597\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16590"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16597"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16597"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16597"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=16597"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=16597"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}