{"id":16668,"date":"2025-01-05T13:39:41","date_gmt":"2025-01-05T13:39:41","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=16668"},"modified":"2025-01-05T13:43:28","modified_gmt":"2025-01-05T13:43:28","slug":"una-decada-de-la-raza-comica-que-diez-anos-no-es-nada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2025\/01\/05\/una-decada-de-la-raza-comica-que-diez-anos-no-es-nada\/","title":{"rendered":"Una d\u00e9cada de La Raza C\u00f3mica: Que diez a\u00f1os no es nada&#8230;"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><em>La noche del s\u00e1bado 4 de enero de 2024, nos reunimos en Casa Taller Teatro Sur para celebrar los primeros diez a\u00f1os de vida de nuestra revista. Fue una fiesta donde hubo lecturas, m\u00fasica, performance, llanto, bailes y risa. Agradecemos a todes quienes llegaron hasta Barrio Yungay para acompa\u00f1arnos y dejarnos sus buenos deseos. Esta revista no existir\u00eda sin ustedes. Este es el texto colectivo que preparamos para marcar esta d\u00e9cada y que le\u00edmos coralmente ese d\u00eda.<\/em><\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Y leo revistas en la tempestad.<\/span><\/i><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Oficialmente, el tango de Gardel dice \u201cveinte a\u00f1os no es nada\u201d. Otra canci\u00f3n dice que son quince, son veinte, son treinta, que no importa los a\u00f1os que tienes: es el tiempo el que no se detiene. <strong>En este caso son diez a\u00f1os de derrape y curvas cerradas.<\/strong> De embarrados barrancos y empinadas laderas, pero tambi\u00e9n de apariciones de ajolotes y aleteos de mariposas naranjas con venas negras acompa\u00f1ando el derrotero. De cantar curados y meter los pies en el mar, de salir a la calle a creer en la raz\u00f3n colectiva de la dignidad y la indignaci\u00f3n, a creer en la posibilidad de poder salir a saltarse los torniquetes de la cabeza adiestrada.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Estamos celebrando una d\u00e9cada. \u00bfEstamos celebrando? Preliminarmente podr\u00edamos decir que s\u00ed. Puesto en perspectiva, quiz\u00e1s no es tan f\u00e1cil que una revista de estas caracter\u00edsticas, con este equipo y de car\u00e1cter autogestionado, siga viva.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Hace diez a\u00f1os comenzamos La Raza C\u00f3mica.<\/strong> Aunque la revista como tal cumple ocho, reconocemos el nacimiento del proyecto a partir de sus dos a\u00f1os de podcast, grabado todos los lunes en los estudios de la Facultad de la Comunicaci\u00f3n e Imagen de la Universidad de Chile, en G\u00f3mez Millas, que completan la redondez de la d\u00e9cada. Un proyecto que ha buscado abrirse camino en el intrincado mundo de la cultura y la lectura, dos estandartes de la \u00e9lite que cada cierto tiempo la periferia insiste en subvertir para crear otras posibilidades y miradas que vayan m\u00e1s all\u00e1 del pensamiento bien portado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Nos reconocemos desde ese lugar. En esta d\u00e9cada de insistencia, hemos deseado que la revista se convierta en la posibilidad de desalambre y que la periferia se vuelva el centro, que no haya que mirar pal lado para construir legitimaci\u00f3n sino que sea un cauce abierto de luchas y resistencias que desaten posibilidades de crear otras utop\u00edas, en el aqu\u00ed y el ahora. Siempre de la mano de una fundamental red de colaboradores, hemos intentado <span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span>humilde y porfiadamente<span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span> imaginar nuestro pa\u00eds y nuestra regi\u00f3n de otro modo, con otras ma\u00f1as, desde los otros cruces que se tejen en la tensi\u00f3n superpuesta del territorio factual y representado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Con una vocaci\u00f3n por escarbar en las coyunturas, <strong>La Raza ha buscado ser una plataforma para los movimientos que desalambran los cercados del continente.<\/strong> Una pol\u00edtica de complicidades, orientada por la convicci\u00f3n de que la ciudad letrada no es un club de membres\u00eda exclusiva; a veces hay que dar vuelta las mesas y armar otro encarpado para las escrituras despelotadas, con esa \u201cinconstancia del alma salvaje\u201d.<strong> Poco a poco y sin programa de antemano, la revista ha puesto el canon en el mortero para ali\u00f1arlo y remezclar sus componentes.<\/strong> En las p\u00e1ginas virtuales de La Raza, cada colaboraci\u00f3n se aloja en categor\u00edas tan traslapadas y polimorfes que se vuelven ellas mismas inclasificables. Acaso conforman las palabras-contrase\u00f1a de una conversaci\u00f3n de pasillo o el rumor de pol\u00e9micas contra los mandatos oficiales de lectura de nuestra realidad latinoamericana. Con af\u00e1n de originalidad, hemos a\u00f1adido otro cap\u00edtulo a ese museo de cachivaches, al archivo plebeyo de copias adelantadas a sus moldes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La Raza cumple diez, que no es poco. Una d\u00e9cada completa cuyo itinerario no puede eludir las tesituras del duelo y la forma en que la muerte ha marcado nuestro devenir.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>La piedra angular es la p\u00e9rdida de Cristian<\/strong> <span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span>sin tilde y con chalas<span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span>; su ausencia y sus presencias son para siempre parte del coraz\u00f3n suturado de la revista. Cabales siete d\u00edas antes, <strong>el asesinato de Camilo Catrillanca<\/strong> a manos del Estado. Hay ah\u00ed una indeleble ristra tr\u00e1gica entre la crisis personal y afectiva que sobreviene a la revista con la que sobresalta al pa\u00eds y lo arrastra en una nueva espiral de violencia y represi\u00f3n, que concluir\u00eda con la revuelta social casi un a\u00f1o despu\u00e9s. Acontecimientos que constituyen la manta que envolvi\u00f3 su primera edad. Venero convulso bajo el que se cr\u00eda dentro y fuera de s\u00ed. A\u00f1os en que toca enterrarse y echar ra\u00edces en el trastornado territorio que se habita. Entrar al paisaje social, y dejar que su esp\u00edritu entre por las patas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Por la longitud de esos d\u00edas, La Raza aprendi\u00f3 a llorar en las jaranas y bordar la cara del amigo en costuras eternas; a pegar por los postes el rostro frontal de Catrillanca muerto por la espalda.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero la muerte, ya entonces, no nos era ajena. En 2016, la revista tuvo una primera confrontaci\u00f3n con ella y una interpelaci\u00f3n directa a su bajada: de \u201ccultura y pol\u00edtica latinoamericana\u201d. <strong>Un 28 de agosto mor\u00eda Juan Gabriel a los 66 a\u00f1os en el embaldosado ba\u00f1o de su casa de California. Casi tres meses despu\u00e9s, lo hac\u00eda Fidel Castro, el 25 de noviembre en la Habana Cuba a la longeva edad de 90 a\u00f1os.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2016\/11\/29\/patria-y-velorio\/\">\u201cPatria y velorio\u201d<\/a>, escrita por el Cristian cuatro d\u00edas despu\u00e9s del deceso de Fidel, es un texto que no s\u00f3lo da cuenta del lugar <span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span>para nada poco com\u00fan ni aislado en nuestra Am\u00e9rica<span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span> en que cultura y pol\u00edtica borronean sus lindes; forman parte de un mismo torrente, trepidante y tenaz, propiciando una \u201cpercepci\u00f3n ampliada de las categor\u00edas de la realidad\u201d, como escribiese Alejo Carpentier. En \u00e9l, Cuba aparece poetizada como una poblaci\u00f3n en un vecindario continental controlado por Estados Unidos; los matones de un barrio violento y atiborrado. Trasminan en su alegre eleg\u00eda las se\u00f1as del velorio festivo, una po\u00e9tica de funeral carnavalizado, hecho a la memoria del muerto, que se compagina con comentarios mordaces y rotundos: \u201cCuidado con los matices, no lo vaya a igualar con cuanto dictador facho se le ocurra, no me venga con pendejadas\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El mismo 29 de noviembre se publica la <a href=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2016\/11\/29\/la-historia-no-parte-de-cero\/\">\u201cHistoria no parte de cero\u201d<\/a> de la connotada profesora e historiadora <strong>Claudia Zapata Silva<\/strong> <span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span>una autora esencial en esta d\u00e9cada de vida digital<span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span>. Tambi\u00e9n ah\u00ed, en un texto tan sentido y concienzudo, como sin asomo de mediastintas, Claudia reclama la necesidad de desarrollar \u201c<strong>una memoria de la revoluci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina<\/strong>\u201d, pues \u201csigue siendo indispensable reconocernos en los proyectos que, pese a todo y contra todos, lucharon por la igualdad y la justicia. Pero una memoria que d\u00e9 paso a la historia y no a la mitificaci\u00f3n paralizadora\u201d. Un texto que nos urge para \u201cpensar la revoluci\u00f3n con Fidel y m\u00e1s all\u00e1 de Fidel\u201d, con el fin de asumir la \u201ctarea necesaria para movilizar productivamente su enorme legado\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En el caso de Juan Gabriel, el material publicado alcanz\u00f3 para armar un especial. <a href=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2016\/09\/29\/amor-eterno\/\">\u201cAmor eterno\u201d<\/a>, escrito tambi\u00e9n por Claudia Zapata, es un art\u00edculo con visos de ensayo en torno a su impacto cultural desde una ponderaci\u00f3n del complejo cruce de aspectos populares que pone en juego su figura y legado. En <a href=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2016\/08\/31\/yo-no-se-que-me-paso\/\">\u201cYo no s\u00e9 qu\u00e9 me pas\u00f3\u201d<\/a>, el acad\u00e9mico, profesor del departamento de Literatura la Facultad de Filosof\u00eda y Humanidades U. de Chile y poeta nicarag\u00fcense <strong>Leonel Delgado<\/strong> <span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span>otro colaborador hist\u00f3rico de la revista<span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span>, desglosa las claves musicales y l\u00edricas que confluyen en su canci\u00f3n favorita de Juanga. O en <a href=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2016\/08\/29\/lo-que-se-ve-no-se-pregunta\/\">\u201cLo que se ve no se pregunta\u201d<\/a>, en donde <strong>Luis Guichard<\/strong> dibuja el trayecto de su historia personal respecto a su relaci\u00f3n con la figura del cantante mexicano y su notoria dislocaci\u00f3n de los patrones culturales que rigieron la tele de los noventa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No hace falta decir de nuevo (y eso siempre se dice cuando es nada menos que imperativo aclararlo) que, de alg\u00fan modo,<strong> la desaparici\u00f3n de la ic\u00f3nica figura de la canci\u00f3n mexicana fue, junto al fallecimiento de Fidel Castro, el obituario doble que pareci\u00f3 marcar a fuego los primeros a\u00f1os de vida de nuestra revista.<\/strong> La cultura y la pol\u00edtica latinoamericana pulsaban a trav\u00e9s de ellos intempestivos bemoles.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A\u00fan hoy, la muerte nos brinda un pretexto para recurrir a la escritura y para reunirnos en torno a ella. La Raza, que ha sido un lugar para hablar sobre duelo y memoria, ha sido como un farol encandilador al que las polillas de la muerte nos hemos ido imantando, haciendo crecer la revista al mismo tiempo en que la revista nos va suturando los forados. En este \u00faltimo a\u00f1o hemos escrito textos colectivos que giran en torno a la muerte y nuestros muertos: <a href=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2024\/06\/04\/tres-visiones-sobre-el-invencible-verano-de-liliana-de-cristina-rivera-garza\/\">una lectura coral de El invencible verano de Liliana de Cristina Rivera Garza<\/a> y <a href=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2023\/11\/07\/dia-de-muertxs-altar-a-la-memoria-colectiva\/\">un altar hecho de letras para el d\u00eda de muertos en noviembre.<\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por supuesto, esta es una \u00ednfima hebra de las casi mil entradas que hemos publicado en estos diez a\u00f1os de tanta vida. En esa nervadura particular se puede reconocer cierto rastro de la revista a trav\u00e9s de los a\u00f1os. Unos geranios que crecen muy rojos debajo de los postes; la animita y el memorial pintado en la pandereta, el ramaje de nuestras propias p\u00e9rdidas, los desaparecidos y los que los desaparecen; <strong>Latinoam\u00e9rica entera y reconocida en la superficie de sus misterios gozosos y dolorosos.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Porque pensar la muerte es, inevitablemente, pensar la vida; una no existe sin la otra, cada una es la condici\u00f3n de posibilidad de su anverso.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n fue as\u00ed, coralmente, como escribimos <a href=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2024\/04\/10\/cronica-mexicana-parte-1-el-vaiven-es-placentero\/\">una cr\u00f3nica en cinco entregas que document\u00f3 nuestro viaje por Tenochtitlan en febrero<\/a>. Escribimos colectivamente en un G<em>oogle Doc<\/em> donde, eventualmente, ya no se sabe qui\u00e9n escribi\u00f3 qu\u00e9, qui\u00e9n te edit\u00f3 o a qui\u00e9n editaste. Un documento virtual, como la revista, donde desparece la individualidad en la escritura <span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span>donde es, adem\u00e1s, tan f\u00e1cil ser posesivo<span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span> para dar nacimiento a un texto a muchas manos, que contenga todas nuestras sensibilidades, y que cuente la historia que construimos en com\u00fan. Un texto como este, que abrimos en blanco en un <em>Google Doc<\/em> y que hoy se siente como un reflejo metaf\u00f3rico y muy concreto de lo que somos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Son diez a\u00f1os de haber calzado en la cabeza las m\u00e1scaras mortuorias para despedir e invocar una memoria continental, y adentrarse en un locus en el que la identidad regional arraiga y reto\u00f1a. Y, alcanzados por esos fuegos, <strong>forjar una creencia milagrosa en la amistad y el entusiasmo de hacer algo con muchas manos, algo que en sus momentos m\u00e1s inspirados aspire a tener sentido y raz\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sin eso, esta revista chica y que marcha mes a mes a puro pulso, no estar\u00eda viva y coleando.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Todas las colaboraciones con las que hemos contado a lo largo de estos diez a\u00f1os han sido el combustible que nos permiti\u00f3 elevarnos a la atm\u00f3sfera del espacio digital por todo este macizo tramo de tiempo. Sus constantes remesas textuales nos convencen de que es un espacio valorado de expresi\u00f3n de ideas y proyectos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Y qu\u00e9 m\u00e1s. Seguimos aqu\u00ed.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Larga vida a la Raza!!!<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 La noche del s\u00e1bado 4 de enero de 2024, nos reunimos en Casa Taller Teatro Sur para celebrar los primeros diez a\u00f1os de vida de nuestra revista. Fue una fiesta donde hubo lecturas, m\u00fasica, performance, llanto, bailes y risa. Agradecemos a todes quienes llegaron hasta Barrio Yungay para acompa\u00f1arnos y dejarnos sus buenos deseos. 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