{"id":16677,"date":"2025-01-16T18:00:51","date_gmt":"2025-01-16T18:00:51","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=16677"},"modified":"2025-01-16T18:15:21","modified_gmt":"2025-01-16T18:15:21","slug":"la-critica-glamurosa-en-torno-a-la-obra-de-bruce-labruce","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2025\/01\/16\/la-critica-glamurosa-en-torno-a-la-obra-de-bruce-labruce\/","title":{"rendered":"La cr\u00edtica glamurosa [en torno a la obra de Bruce LaBruce]"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><sub>LaBruce, Bruce. 2024. <em>Contra la cultura: el cine, la moda, el porno y el arte desde la mirada radical del creador del zine queer punk<\/em>. <\/sub><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><sub>C\u00f3rdoba, C\u00e1ntico. Trad. y ed, Manuel Mata P.\u00a0<\/sub><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"align-right\">Bruce LaBruce, cineasta, porn\u00f3grafo, escritor, fot\u00f3grafo y cr\u00edtico canadiense, ha desarrollado un m\u00faltiple trabajo art\u00edstico, cuya principal vertiente consiste en la erotizaci\u00f3n del cine pol\u00edtico y la politizaci\u00f3n del cine er\u00f3tico. Lo ha hecho mediante el ensayo de aristas disidentes para fisurar un imaginario (homo)sexual que progresivamente se ha estado afirmando en la homonorma, es decir, en la emulaci\u00f3n de la cultura heterosexual con sus estrechos y no tan dilatables imaginarios. Controversial, censurado e idolatrado, LaBruce ha creado por d\u00e9cadas una imagen pol\u00edtica de la (homo)sexualidad, haciendo frente a un neoliberalismo multicultural que por d\u00e9cadas insiste en encubrir su puritanismo y violencia sobre los cuerpos. Como sabemos, la tolerancia derivada del reconocimiento ser\u00e1 tal en la medida en que el deseo siga los cauces normativos del consumo en los rubros del amor y la identidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1974, un a\u00f1o antes de ser asesinado, Pier Paolo Pasolini afirmaba l\u00facidamente en una entrevista: \u201cLa \u00fanica tolerancia tolerable es la que carece de l\u00edmites: si a la tolerancia se le pone un l\u00edmite cualquiera resulta fatalmente no ser m\u00e1s que una forma enmascarada de represi\u00f3n, o sea, en substancia, una represi\u00f3n m\u00e1s completa\u201d. LaBruce, ap\u00f3stol ejemplar del (sodo)m\u00edtico Pasolini, asegur\u00f3 a\u00f1os despu\u00e9s: \u201cLa homosexualidad solo es glamurosa fuera de un contexto <em>gay<\/em>, como el gueto, que es todo conformidad. La guetizaci\u00f3n es solo glamurosa si se impone desde fuera\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si bien es conocido principalmente por su prol\u00edfica carrera cinematogr\u00e1fica, de cuya rebelde est\u00e9tica maman creativamente las escenas sexo-disidentes locales (Un <em>cumshot <\/em>sobre Allende en \u201cIdeolog\u00eda\u201d, un <em>cumshot <\/em>sobre Hitler en <em>Skin Flick<\/em>), LaBruce ha construido a lo largo de los a\u00f1os un valioso trabajo escritural, compuesto por publicaciones en prensa cercanas a la cr\u00edtica cultural y la cr\u00f3nica period\u00edstica. Reci\u00e9n en el a\u00f1o 2024 la editorial espa\u00f1ola C\u00e1ntico realiz\u00f3 una valiosa publicaci\u00f3n, se\u00f1era, que vino a reparar una lamentable deuda con lxs lectorxs de habla hispana. <em>Contra la cultura <\/em>(C\u00e1ntico, 2024) recopila un corpus de textos, a la fecha publicados en ingl\u00e9s o dispersos en internet, que despliegan con holgura la escritura del c\u00e9lebre porn\u00f3grafo, como tambi\u00e9n una vida que adquirir\u00e1 la forma y el tono de un manifiesto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El t\u00edtulo del volumen, como enfatizan los propios editores, es una referencia a <em>Contra el cine<\/em> (1964) de Guy Debord. Aquella cita, al situacionismo y en general a los imaginarios pol\u00edticos de las izquierdas de la d\u00e9cada de los sesenta son gestos persistentes en el cine de LaBruce. <em>Give Piece of Ass a Chance<\/em> (2007), <em>Las mis\u00e1ndricas <\/em>(2017) y <em>Purple Army Faction<\/em> (2018) son algunos de los filmes que componen uno de los segmentos m\u00e1s representativos de la obra de LaBruce, la guerrilla sexual, con sus t\u00e1cticas terroristas frente a la hetero\/homo norma. De este segmento, tal vez la m\u00e1s emblem\u00e1tica sea <em>The Raspberry Reich<\/em> (2004), estructurada a partir de la \u00e9tica y la est\u00e9tica de la <em>Rote Armee Fraktion<\/em>, con citas par\u00f3dicas a algunos manifiestos revolucionarios de la d\u00e9cada del sesenta, entre ellos los textos de Raoul Vaneigem y el cine de Jean-Luc Godard. Tal vez la actriz Susanne Sachsse, la revolucionaria y platinada Gudrun (en <em>Raspberry Reich<\/em>), como la igualmente platinada y revolucionaria madre superiora (en<em> Las mis\u00e1ndricas<\/em>), sea el acierto cinematogr\u00e1fico m\u00e1s grande de Bruce LaBruce. \u00c9l la calific\u00f3 incluso como un \u201cmilagro\u201d interpretativo, como anotaba en sus diarios de rodaje.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A lo largo de los veinticinco textos que componen <em>Contra la cultura<\/em>, LaBruce realizar\u00e1 una biograf\u00eda cultural que asume la escritura en prensa como una provocaci\u00f3n y tambi\u00e9n como una gozosa errancia en un campo minado. Su letra es autoconsciente del escozor que genera en una tribuna, como los medios de comunicaci\u00f3n, usualmente m\u00e1s proclives a las apolog\u00edas del libre mercado y las diatribas negacionistas de diversa \u00edndole, que a hablar p\u00fablicamente sobre sexo (o, m\u00e1s bien, a sexualizarlo todo, a lubricar cualquier tema).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sus inicios como estudiante de la Universidad de York, en Toronto, en los que particip\u00f3 en revistas estudiantiles y elabor\u00f3 su primer fanzine <em>queercore <\/em>avizoran lo que ser\u00e1 su posici\u00f3n como un intelectual que escribe escabullido en las academias y los medios: \u201cEl Sr. Wood y la Sra. Jones fueron mis dos principales mentores, ambos muy pol\u00edticos, el primero fomentando mi lado m\u00e1s formal y acad\u00e9mico, la segunda incitando mis tendencias m\u00e1s vol\u00e1tiles, an\u00e1rquicas y contestarias\u201d (12). Este fue el inicio de una profusa escritura en prensa, en diferentes medios como <em>Exclaim<\/em>, <em>Gay Time<\/em>s, <em>Vice<\/em>, entre otros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En su cr\u00f3nica \u201cCensurado otra vez\u201d establece, a modo de declaraci\u00f3n de principios: \u201cNo suelo utilizar mis columnas para hablar de mi trabajo, pero \u00bfde qu\u00e9 sirve tener una posici\u00f3n de poder si no se abusa de ella de vez en cuando?\u201d. \u00c9l mismo reconocer\u00e1 sus textos como \u201cdelirios\u201d, un conjunto heterodoxo de <em>affaires<\/em>, coqueteos de un voluptuoso intelectual con la cultura. En esta propuesta de escritura, hablar del cine implica elaborar una autobiograf\u00eda, y viceversa, por su hondo compromiso no tan solo con la creaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica, sino con la cultura cin\u00e9fila en su extensi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De su infancia en la granja, donde hered\u00f3 su afinidad por la televisi\u00f3n y su fijaci\u00f3n por los hombres mutilados, LaBruce identifica uno de sus momentos inici\u00e1ticos como espectador. Cuando era adolescente ten\u00eda \u201ctan solo dos canales de televisi\u00f3n donde elegir\u201d. La voracidad del joven cin\u00e9filo ser\u00e1 retratada a partir de la conmoci\u00f3n atribuida a la pel\u00edcula <em>El rey de Marvin Gardens<\/em> (1972), protagonizada por Jack Nicholson: \u201cEstaba algo desorientado y completamente hipnotizado por esta escena inicial, que me parec\u00eda, como ni\u00f1o impresionable hambriento de cultura, una especie de nuevo y radical estilo de hacer cine\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las cr\u00f3nicas de cine orbitar\u00e1n Hollywood, sus convenciones y celebridades, como Maryl Streep, Julia Roberts y Kevin Spacey. En los primeros dos casos, para perfilar desenfadadamente a las divas a partir de dos pel\u00edculas que tuvo que ver en un avi\u00f3n, en uno de los tantos viajes que ser\u00e1n registrados en el libro; en el segundo, para sacar burlonamente a Spacey del closet, ya que como tantos otras celebridades aludidas en el libro conoc\u00eda su obra. Tras su muerte, Debbie Reynolds ser\u00e1 perfilada en confrontaci\u00f3n a Elizabeth Taylor. La primera, dir\u00e1 LaBruce, ser\u00e1 Jennifer Aniston; la segunda, Angelina Jolie, pues le levant\u00f3 al hombre, Brad Pitt, digamos, Mike Todd. \u201cMencionar a celebridades nunca es glamuroso\u201d, afirma LaBruce, sin embargo, conspirar contra ellas s\u00ed lo es.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LaBruce ha respetado la est\u00e9tica del cineasta Derek Jarman, como tambi\u00e9n el modo en el que este concibi\u00f3 su obra como una causa pol\u00edtica en s\u00ed misma. En \u201cDerek Jarman\u201d, LaBruce recorre sus pel\u00edculas m\u00e1s conocidas y destaca su \u201cvoluptuosa imaginer\u00eda y su indomable esp\u00edritu queer\u201d. Entre todas sus pel\u00edculas, <em>Eduardo II<\/em> (1991) concentrar\u00e1 los elogios de LaBruce, \u201cla pel\u00edcula m\u00e1s fastuosa y est\u00e9ticamente rigurosa de Jarman\u201d. Le resulta valiosa, entre otras cosas, por la imbricaci\u00f3n audaz, mediante citas de diversas temporalidades y registros, del g\u00e9nero tragedia y el activismo <em>queer <\/em>de los noventa. Y esto no est\u00e1 lejos de las m\u00e1ximas del glamour de LaBruce: \u201cla yuxtaposici\u00f3n de dos o m\u00e1s estilos o ideolog\u00edas aparentemente contradictorias es casi siempre glamurosa\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mar\u00eda Moreno escrib\u00eda en los noventas que \u201clo divertido es cuando el porn\u00f3grafo se r\u00ede del arte serio\u201d. Porque para Bruce LaBruce el sentido del humor es definitorio, tanto en su cine como en su escritura. El a\u00f1o 2002 escribe \u201cSiete d\u00edas de rodaje\u201d. El diario de rodaje de <em>The Raspberry Reich<\/em> muestra el tras bambalinas que, lejos de defender a una pel\u00edcula, que ciertamente se defiende por s\u00ed sola, agrega texturas para saciar la devoci\u00f3n (o el odio) del culto a LaBruce. La dificultad para hablar con Sussane Sachsse, que no domina el ingl\u00e9s, ser\u00e1 fundamental para lograr con rigor la fonolog\u00eda revolucionaria, con tintes de Baden-Wurtemberg, propios de Gudrun Ensslin:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De vuelta en el departamento nos lanzamos directamente a su primera escena, en la que reprende al Che por hacerse una paja, porque masturbarse es contrarrevolucionario. Es un alivio saber que su sentido de la comicidad y su estilo interpretativo son perfectos para el papel. No podr\u00eda haber encontrado a nadie mejor. Al menos una cosa ha salido bien en este rodaje de sodomitas. Es una buena se\u00f1al que yo necesite reprimir la risa detr\u00e1s de la c\u00e1mara cuando ella pronuncia sus l\u00edneas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>An\u00e9cdotas abundan: actores (la mayor\u00eda no profesionales) que nunca hab\u00edan tocado un arma; cursos r\u00e1pidos de tiro y rodajes con militares retirados (\u00bfnazis?) que les pisan los talones en un club de tiro, as\u00ed como la ausencia de extras en una de las escenas finales, aquella de la fiesta, en la que tuvieron que \u201cfilmarlos a todos en un lado del local desde un \u00e1ngulo y luego llevarlos a todos al otro lado y grabar el \u00e1ngulo opuesto\u201d. \u00bfLa entonaci\u00f3n mon\u00f3tona, impostada, de la oratoria pornogr\u00e1fica que predomina en la pel\u00edcula es intencional? Ante las malas interpretaciones, afirma, \u201cvoy a hacer que los chicos lleven pasamonta\u00f1as o medias en la cabeza siempre que sea posible. As\u00ed ser\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil doblarlos en postproducci\u00f3n. \u00bfLo veis? Hay una respuesta para todo\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La escritura de LaBruce llega como contrabando desde la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica a la Nueva Extremadura. De hacerlo, ser\u00e1 lamentablemente otro m\u00e1s de los bienes de lujo, disidencia importada, que ser\u00e1 expuesto en los costosos anaqueles <em>queer <\/em>de las librer\u00edas comprometidas con su segmento rosa y los cat\u00e1logos espa\u00f1oles. A diferencia de sus largometrajes, entrevistas y videos porno que se encuentran dispersos en internet, estos textos traducidos contin\u00faan siendo de dif\u00edcil acceso. Siguiendo al propio LaBruce, la \u00fanica forma glamurosa de acercarse a su obra es mediante el contrabando.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En mi caso fue afortunadamente hace a\u00f1os, en un momento formativo, cuando era un adolescente profundamente deseante: <em>como ni\u00f1o impresionable hambriento de cultura. <\/em>Como Patrick, en <em>Raspberry Reich<\/em>, que fantaseaba con unirse a sus captores. Quien me lo recomend\u00f3, tal vez a la ligera, fue para m\u00ed la ep\u00edtome de la seducci\u00f3n. Bruce LaBruce se convirti\u00f3 en una utop\u00eda, en una fantas\u00eda. Ben Brooks, un <em>twink<\/em> favorecido por Dennis Cooper, resume este deseo adolescente en su novela <em>Crezco<\/em>. El narrador acechaba a una compa\u00f1era de curso, con quien quer\u00eda tener sexo, pero quien insist\u00eda en rechazarlo. Confiesa:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mi mejor oportunidad ser\u00eda que Georgia iniciara una rebeli\u00f3n adolescente contra los valores de su entorno familiar. Si eso ocurre, me ofrecer\u00e9 como instrumento de la revoluci\u00f3n. Cuando le introduzca el pene en la vagina pensar\u00e1 en cuanto odia a su madre y en lo poco razonable que es la hora a la que le pide que vuelva.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Si lo hubiera deseado, la persona que me recomend\u00f3 a LaBruce pudo haber aprovechado el momento y el cuerpo peque\u00f1o y lampi\u00f1o que ten\u00eda en bandeja. Y yo al instrumento de la revoluci\u00f3n, con su instrumento revolucionario, por cierto. <em>Contra la cultura<\/em> fue tan solo una excusa para fijar en la letra este destello de complicidad. Bruce LaBruce lo entender\u00eda y cito, una de sus tantas entrevistas, para escudarme, excusarme, y volver al asunto central: \u201cSi piensas que estoy siendo sarc\u00e1stico, probablemente hablo en serio y si piensas que hablo en serio, probablemente estoy siendo sarc\u00e1stico\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Contra la cultura<\/em> constituye una importante publicaci\u00f3n que compila la faceta escritural de un artista que sigue provocando a la imaginaci\u00f3n y al deseo sexo-disidentes, en tiempos en que lo <em>queer <\/em>tiende al anquilosamiento como aderezo mente-amplista de la maquinaria neoliberal. Frente a la desconfianza que provoca la apertura del mercado, Bruce LaBruce, el l\u00facido y glamuroso combatiente del deseo, elude el facilismo del lamento a trav\u00e9s de una escritura procaz, que interpela no tan solo a la buena conciencia hetero, sino por sobre todo a una cultura rosa que tiende a acomodarse en las tendencias del capital. Toda su obra da cuenta de esta intransigencia, de una resistencia ideol\u00f3gica frente a la identificaci\u00f3n conservadora y la tipificaci\u00f3n autoafirmativa en siglas: \u201cS\u00ed, p\u00fablico, has o\u00eddo bien. Puede que siga follando exclusivamente con hombres, pero ya no soy homosexual\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A lo largo de los veinticinco textos que componen Contra la cultura, LaBruce realizar\u00e1 una biograf\u00eda cultural que asume la escritura en prensa como una provocaci\u00f3n y tambi\u00e9n como una gozosa errancia en un campo minado. 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